Rock de Argentina

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Rock argentino
Orígenes musicales blues
jazz
rock and roll
country&western
folk
R&B
doo wop
boogie woogie
swing
Orígenes culturales Musicalmente, segunda mitad de los años '50 como parte de la explosión internacional del rock and roll estadounidense. Como corriente artística con identidad propia y cantada en español, mediados de los años '60, originada por la opresión militar, las ideas juveniles, el ambiente intelectual y la contracultura.
Instrumentos comunes voz
guitarra eléctrica
batería
bajo eléctrico
teclados
guitarra acústica (opcional)
saxofón (opcional)
piano (opcional)
Popularidad Muy alta en Argentina desde sus inicios, popular a nivel hispanoamericano desde los años ochenta.
Fusiones
argenblues
metal argentino
Enlaces
Grupos
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El rock argentino (llamado en Argentina rock nacional) es una denominación musical muy amplia, aplicada a cualquier variedad de rock and roll, blues rock, jazz rock, pop rock, punk rock, new wave, garage rock, ska punk, rock psicodélico, hard rock, heavy metal y otros estilos musicales afines, creada, producida o generada de alguna forma en ese país.

Argentina fue el primer país iberoamericano que, después de los del ámbito anglosajón (Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, sus lugares de origen), combinó los diversos estilos derivados del rock and roll con elementos autóctonos, desarrollando así una música de identidad propia, que recibió el nombre de rock nacional. También fue el primero en utilizar el español para comunicar y describir temáticas afines a su propia idiosincrasia y abundantes referencias a la geografía local, convirtiéndose así en pionero del género en el mundo de habla hispana. Además, al lograr trascender fuera de las fronteras de su país de origen y lograr la popularidad mainstream en el mundo hispanoparlante, fomentó al rock en los distintos países, creando nuevas escenas de rock en ellos y ayudando sus crecimientos.

Ya desde mediados de los años cincuenta los grupos locales cantaban en inglés (ocasionalmente en español), versiones de éxitos internacionales de rock and roll, aunque sin conferirles una identidad que los diferenciara de sus modelos extranjeros. Fue en la segunda mitad de los años sesenta, cuando varios grupos underground que provenían de un ámbito intelectual y bohemia empezaron a componer canciones en español sobre asuntos que interesaban al público joven, que el rock argentino comenzó a interpretarse de una manera propia, dando forma a un género musical que primero fue denominado «Beat», más tarde «música progresiva» y finalmente «rock nacional». A partir de entonces, el rock argentino inició un proceso de evolución constante que durante los años setenta y ochenta, y sobre todo tras la Guerra de las Malvinas, cristalizó en un movimiento de características estéticas bien definidas, gran aceptación popular y reconocimiento internacional.


Índice

La era prehistórica (1956 - 1967)[editar]

La historia del rock de Argentina comenzó en los años '50 cuando llegó al país como parte de la explosión internacional que estaban teniendo las bandas de rock and roll estadounidenses. Este ritmo bailable y novedoso pronto hizo que se formaran las primeras bandas de rock en el país, sin embargo, y a pesar de que estos primeros representantes son valorados como muy importantes en la historia de la música argentina y su evolución, en Argentina se considera como "rock nacional" a una corriente artística con identidad propia de Argentina que nació cuando se comenzó a cantar en español y a hacer canciones propias con las características culturales del lugar y las ideas filosóficas e intelectuales de la contracultura. Esto por oposición a la anterior época, donde las bandas de rock eran sólamente conjuntos para bailar y divertirse que se limitaban a hacer sólo covers de sus bandas estadounidenses e inglesas favoritas y en inglés, a causa de la creencia de que el rock en español no era viable. Por lo que el verdadero "rock nacional" recién nacería en la década siguiente.

No obstante, antes, con otra temática y algunas intermitencias, diversos personajes hicieron las primeras experiencias e intentos de rock en Argentina en tiempos donde todavía predominaban en el país el tango y el folklore, y que los ritmos novedosos y las bandas de música juvenil se difundían únicamente gracias al aparato de los medios mainstream argentinos como la poderosa discográfica RCA-Victor y los programas de televisión para la juventud. Estos conjuntos y solistas de la era prehistórica del rock argentino animaban al baile y a la fiesta, influenciados por nombres como Bill Haley, Chuck Berry, Elvis Presley, Little Richard, Chubby Checker y Bo Diddley entre otros. Naturalmente, estos primeros exponentes del rock argentino tenían diversos estilos por consecuencia de imitar los diversos estilos estadounidenses: algunos como Eddie Pequenino y su banda Mr. Roll y sus Rockers estaban más inclinados al estilo swing de Bill Haley & His Comets, otros como Los Cinco Latinos eran adeptos a los grupos vocales de doo wop como The Platters, y habían otros como Sandro que estaba claramente inspirado en la fusión con country de Elvis Presley. Al llegar los años '60, aparecerían más bandas y solistas de diversión y fiesta, ahora con las influencias de las nuevas bandas de la década, y se irían sucediendo los géneros de twist, nueva ola, surf y garage a medida que avanzaran los '60, como así también serían de gran impacto en la música argentina las invasiones británicas y uruguayas.

Sobre el final de la era prehistórica del rock argentino, aparecerían las influencias de las bandas contraculturales de los '60 y sus ideas modernas, y centros de reunión como La Perla de Once o el Instituto Di Tella serían los núcleos de una nueva corriente artística. Luego de algunos intentos de rock con identidad propia que no lograron mucha repercusión, finalmente en 1967 se lanzaría la canción "La Balsa", de Los Gatos, que con su rotundo éxito y popularidad con 250.000 copias vendidas, daría inicio a lo que en Argentina se considera como "rock nacional", e iniciaría una nueva era en la música argentina.

Orígenes con marca estadounidense[editar]

Eddie Pequenino, el primer rockero argentino. Proveniente del jazz y el R&B, en 1956 y con 28 años formó la primer banda de rock en Argentina: Mr. Roll y sus Rockers.

El rock and roll surgió como género musical en los Estados Unidos en los años cincuenta, producto de la fusión entre diversas corrientes musicales tales como el folk, el hillbilly, el bluegrass, el country, el western y el rhythm & blues, ganando rápidamente popularidad nacional e internacional a través de artistas como Elvis Presley, Bill Haley y Alan Chaile. En Argentina, la difusión de sus temas a través de radios y discos despertó en muchos músicos el interés por emular los novedosos sonidos y marcados ritmos que lo caracterizaban.

La escena musical en Argentina en los años '50 estaba compuesta por el tango (larga tradición urbana), el foklore (que vivía un boom alimentado por la inmigración interna), la música melosa donde era realmente influyente el peso de países europeos como Francia e Italia (era el Festival de la Canción de San Remo una de las grandes sensaciones en la sociedad argentina de la época), los boleros y baladas románticas (Frank Sinatra era clave), y ritmos tropicales y latinoamericanos (ya la cumbia había comenzado a dejar su huella en Argentina).[1] [2]

Fue entonces que a mediados de los '50 llegó el rock and roll a Argentina, con los hits estadounidenses que se expandían por todo el planeta: Bill Haley & His Comets, Elvis Presley, Chuck Berry y Gene Vincent eran nombres clave, junto con los estrenos en los cines argentinos de la trilogía fundacional de películas del rock and roll: "Blackboard Jungle", "Rock Around The Clock" y "Don't Knock The Rock" (traducidas en Argentina como "Semilla De Maldad", "Al Compás Del Reloj" y "Celos Y Revuelos Al Ritmo Del Rock", respectivamente). Las películas de rock and roll hicieron tal furor que los adolescentes y jóvenes se ponían a bailar este ritmo novedoso en los pasillos del cine, las calles, plazas, y el obelisco. Comenzó las ventas de discos de rock and roll en las disquerías (llamadas por entonces casas de música o casas de discos) y la difusión del ritmo en las radios con emisoras publicitando como Radio Splendid, Radio Mitre y su programa "Melodías de rock'n'roll" con César Lazaga, y Radio Excelsior con "Rock and Belfast" con Jorge Beillard, ocasionalmente reemplazado por Miguel Ángel Merellano.[1] [2]

El cantante y trombonista Eddie Pequenino, que venía del ámbito del jazz (en los '40 y aún siendo adolescente formó la "Jazz Los Colegiales" junto a Ricardo Romero) y del R&B (a principios de los '50 había formado "Eddie Parker Y Su Rhythm Band") formó en 1956 el conjunto Mr. Roll Y Sus Rockers, la primer banda de rock en Argentina, contando con un joven Lalo Schifrin como pianista. La banda interpretaba canciones de grupos estadounidenses (covers), siendo Bill Haley & His Comets su gran influencia con su estilo orientado al swing, estas interpretaciones fueron registradas en un LP del grupo publicado por la discográfica multinacional CBS. Era tal el éxito que tuvo el conjunto, que sus grabaciones con covers fueron más vendidas que las originales de Bill Haley & His Comets, y pronto se haría una película con el naciente rock and roll argentino: Venga a bailar el rock, estrenada el 29 de agosto de 1957 y con la actuación de Mr. Roll Y Sus Rockers y los actores Eber Lobato, Nélida Lobato, Alfredo Barbieri y Pedrito Rico. En enero de 1958 Bill Haley visitó Argentina con su conjunto, realizando presentaciones en el Teatro Metropolitan, y eligió como banda telonera a Mr. Roll Y Sus Rockers.[1] [2]

Ya por entonces los primeros conflictos del rock aparecían, con medios sensacionalistas y amarillistas diciendo que los jóvenes enloquecían en las salas de cine con las películas rockeras y destrozaban butacas, y levantaban la guardia ante la llegada de Bill Haley diciendo que el rock and roll era música extranjerizante, aunque la revista Antena calmó las tensiones publicando una portada con notable gesto de conciliación cultural, donde Bill Haley aparecía usando un poncho y tomando mate.[1] [2]

Más allá de que este primerísimo rock tenía falta de un compromiso ideológico y de una identidad propia, la llegada del rock and roll a Argentina y la formación de Mr. Roll y sus Rockers le demostró a la industria musical argentina lo mismo que ya le había demostrado a su par estadounidense: que había un nuevo segmento social que hasta entonces no había sido explorado por la música, el de los adolescentes y jóvenes, y a través de este descubrimiento se marcaría que había un nuevo mercado para ser comercializado con bandas y solistas de música juvenil, lo cual dejaría un cambio clave en el posterior desarrollo de la música argentina en su totalidad sin distinción de género y contenido ideológico.

Más bandas y solistas de fiestas que hacían covers y eran promocionados por discográficas[editar]

Sandro, quien en sus inicios tocaba rock and roll (uno de los primeros del país), influyó decisivamente en el nacimiento del rock argentino. Es notable su estética Elvis.

En 1958 y continuando con la estela que había tenido la visita a principios de ese año de Bill Haley & His Comets, se formaron más bandas de rock and roll que animaban al baile y a la fiesta haciendo covers de los rockeros estadounidenses, muchas de ellas contaban con miembros que más tarde serían más populares como cantantes pop de la nueva ola argentina en los '60. Habían aparecido programas de radio de rock and roll en la Radio Libertad (hoy AM del Plata) y Radio El Mundo. La revista Jazzlandia había notado la explosión efervescente del rock and roll en la escena musical argentina y comenzó a publicar artículos, letras, partituras y reseñas del rock, igualmente hacía la revista Estrellas. El disc-jockey del programa Música en el aire, Rodríguez Luque, creaba el sello Disc-Jockey desde el cual publicaba a los nuevos rockeros. También en abril de ese año se estrena la tercera película de Elvis, Loving You, bajo el título de La mujer que yo adoro y con gran promoción en los medios a diferencia de las dos anteriores entregas, el resultado es que Elvis y su estética causan furor.[2]

Entre las bandas de rock and roll se formó The Paters, con el cantante Lalo Fransen (futuro miembro de El Club del Clan) quien por entonces se hacía llamar Danny Santos, sus dos cortes de difusión eran covers de "A White Sport Coat (and a Pink Carnation)" de Marty Robbins y "I Forgot to Remember to Forget" de Elvis Presley. También se formaron Los Modern Rockers con otro jovencito que haría historia posteriormente, Luis Aguilé, el cual hacía covers de Pat Boone, no obstante cobra gran relevancia histórica al ser contratado por el sello Odeón y con su guitarra y el apoyo de la orquesta de Armando Patrono graba el bolero "Mirá qué luna" pero también el primer tema de rock creado de forma original en Argentina, esto es, por un artista argentino y cantado en español: "La Balanza".[2]

Acompañado por la orquesta de Lucio Milena, aparece un joven muchacho llamado Billy Cafaro quien también causa gran sensación en la época prehistórica del rock argentino convirtiéndose en uno de los primeros rockstars argentinos, de la mano de dos temas, su cover de Pity, pity de Paul Anka y Personalidad, no obstante cuando hace un cover de un hit alemán, Kriminal Tango, cae en desgracia al generarse un rechazo de los tangueros quienes malinterpretaron la canción y lo toman como una ofensa al tango, a partir de ahí a Billy Cafaro lo agreden fisicamente los tangueros de forma constante, y decide marcharse a España. De este país era precisamente otro joven, Andy Maciá, graba temas como Rock del vaquero, Tú eres mi luna y Una motoneta (este en realidad era un jingle publicitario para las motonetas Siam-Lambretta, y según registros, el primer jingle publicitario de la historia argentina) ayudado por la orquesta de Horacio Malvicino (en aquel entonces bajo el seudónimo de Don Nobody, más tarde al volcarse al tango europeo adoptaría otro seudónimo, el de Alain Debray).[2]

Ya entrada la década de 60, más precisamente en 1960, causa sensación la banda mexicana Los Teen Tops que cantaban los hits de rock and roll estadounidenses pero con las letras traducidas al español, y su estilo adolescente y enérgico influencia al hermano de Eber Lobato, Rocky Pontoni, que se lanza al mercado con sus covers de Stupid Cupid de Neil Sedaka, Adam and Eve de Paul Anka y I'm On a Merry Go-Round de Teddy Randazzo. Lo siguen Luis Bastián con su cover de Itsi, bitsi, tiny winy yellow polka dot bikini de Brian Hyland. Apoyado por el sello Orfeo, subsidiario de CBS, sale Johnny Carel (nombre real José Roberto Gentile) con su cover de Let's think about living de Bob Luman, el cual tiene tanto éxito que llega a ser lanzado también en Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, México y España.[2]

Aparece otro futuro miembro de la nueva ola y de El Club del Clan dentro de la banda de rock and roll Los platos voladores la cual luego se llamaría The Rocklands, este era Norberto Fago que luego usaría el seudónimo de Nicky Jones, él hizo un cover de Del Shannon, Runnaway. Aparece también Johnny Allon dentro de su grupo Los Tammys, con varios covers de las bandas ya de los '60 de surf y beat. En tanto, en la provincia de Tucumán aparecía un muchacho silencioso y de aire triste que hacía covers de Elvis Presley, usando el seudónimo de Nery Nelson, el sello Discofonia le edita un simple pero no alcanza repercusión y entonces al muchacho le cambian el nombre por el de Palito Ortega. El mismo sello lanza a otro joven llamado Martín Meyer que cuenta con el apoyo musical del compositor Aldo Legui y lanza un LP muy vendido, El millonario del disco.[2]

Se producen a principios de los '60 las visitas a Argentina de muchos músicos estadounidenses del mainstream de la época, como Johny Ray, The Platters, Paul Anka (que en su presentación en el teatro Opera cantó teniendo a una orquesta local dirigida por el batero Enrique Corriale como acompañante), Dion DiMucci, Brenda Lee, Neil Sedaka y Chubby Checker. Este último y su estilo novedoso del twist se convierten en la nueva moda y fruto de su imitación es que de una banda local llamada Los Jets saldría un nuevo ídolo argentino, Jorge Jackie Álvarez, que formaría Jackie y los Ciclones. En 1961 Tony Vilar lanza su LP en el sello CBS con canciones de rock cantados en castellano como «Quince años tiene mi amor» (de influencia Hispánica), «Diablito», «Rock del Fuego» y «Rock del Abuelo».[3] [4] [2]

En julio de 1961, la discográfica multinacional RCA había conseguido a otro muchacho que usaba el seudónimo de Balder y se había presentado en el programa Justa del Saber de Canal 7, acto seguido le publicó al joven un sencillo de 45 RPM con «El rock del tom tom», y al poco tiempo, «Zapatos de pom pom», el cantante se trataba de Alberto Felipe Soria, ahora conocido como Johnny Tedesco, con tantas influencias de Elvis que hasta la compañía le pagó un viaje a Estados Unidos para que conociera a su ídolo, y este le hizo un autógrafo en uno de sus LP. El disco vendió medio millón de copias en muy poco tiempo, convirtiéndose además en un éxito en las radios. Tedesco desarrolló un estilo muy influenciado por Elvis Presley que era una mezcla de rock, rockabilly y country y se impuso como intérprete en castellano de sus propias composiciones y de éxitos de rock internacional. «Presumida», «Un montón de amor», «Preciso tu amor esta noche», «Ocho días a la semana», «Coqueta» y «La plaga» son algunas de sus interpretaciones que ayudaron a consolidar el género rock en Argentina.[2]

En agosto de 1961, la multinacional CBS, para contrarrestar y contraponer el éxito y la figura de Tedesco, promociona y lanza a su nuevo artista Tony Vilar, que con temas de rock suave hacía covers del Dúo Dinámico como Quince años tiene mi amor o de Neil Sedaka Diablito, o «Bailando» de su propia autoría, Tony representaba al típico hijo de inmigrantes italianos que eran la juventud del momento. Luego un segundo LP en 1962, selló su carrera y se vinieron éxitos en sencillos como «Despeinada», «Nada vale sin amor» y «Acomplejada», baladas de rock lento de tono intimista con la orquesta de Frank Ferrer y sus solos de guitarra electroacústica nunca antes hechas en Argentina. Si bien su éxito fue efímero -pero contundente- fue rápidamente eclipsado por la vertiginosa aparición del Club del Clan que apostaba a lo masivo, quedando esos discos de Tony Vilar como piezas de culto de los comienzos del Rock.[2]

También aparecen Los Pick Ups, banda de Horacio Ascheri que hace covers como Roly Poly y canciones propias como Mi promesa. Radio Antártida, el nombre que tenía por entonces la Radio América, presentaba una programación de rock and roll todo el día de principio a fin, a lo largo de las horas se iban sucediendo los programas Una ventana al éxito con Antonio Barrios, La discoteca de Juan José con Juan José May, Whiskeria de Johnny Carel con el rockero ya citado y Círculo musical con Héctor Larrea.[2]

En 1963, el grupo Los de Fuego (o Sandro y los de Fuego) grabó versiones de temas de rock clásico y beat cantadas en castellano tales como «Te conseguiré», «Anochecer de un día agitado», «My bonnie», «El dinero no puede comprarme amor», convirtiéndose en una de las bandas de mayor éxito comercial del momento. Más tarde ya disuelto el grupo, su cantante Sandro empezó a cambiar radicalmente su estilo, abandonando el rock and roll clásico en castellano, para diseñar un repertorio más popular, siendo uno de los pioneros de la balada romántica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en la siguientes décadas.[5] Sandro le aportó temáticas, poses y ritmos extraídos del rock and roll, que la hicieron provocativa y atractiva para los jóvenes de los sectores más populares de las comunidades latinas de América, y muy especialmente para las mujeres. Aunque rechazado en general por el mundo del rock y tildado de «grasa», a partir de los años noventa el rock nacional revalorizó a Sandro y varias bandas incluyeron sus temas en el repertorio, siendo algunos de ellos importantes éxitos, como «Dame fuego».[6] Su famosa canción «Tengo» ha sido colocada en el puesto n.º 15 entre las 100 mejores canciones de la historia del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone de Argentina.[7]

El papel del rock mexicano y chicano[editar]

Los músicos chicanos y mexicanos de rock a finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta ejercieron una importante influencia sobre el naciente rock argentino. En 1957, el chicano Ritchie Valens logró con «La Bamba» el primer éxito mundial del rock en castellano, en tanto que las bandas mexicanas Los Teen Tops, Los Blue Caps y Los Locos del Ritmo realizaron exitosas adaptaciones en español de temas de Elvis, Chuck Berry, Little Richard y Buddy Holly que se convirtieron en clásicos latinos, tales como «La Plaga» y «Popotitos». Mientras tanto en Argentina hacían sus primeros éxitos locales Billy Caffaro y Tony Vilar con un estilo más internacional pero adaptado a los modismos locales comenzando a diferenciar a las producciones Argentinas del resto, Tony fue el primer Argentino en interpretar los llamados rock lentos o baladas slow, y su pieza más importante en este género fue el rock lento «Y los cielos lloraron» con Frankie y su conjunto. Muchos artistas de esa época señalan que las bandas mexicanas influenciaron a los primeros grupos del rock argentino (Los Gatos y Los Dukes, entre otros), así como a casi todos los grupos similares de los demás países de habla hispana.[8] [9] [10]

Litto Nebbia contó en su libro Música progresiva argentina que se unió a una banda en 1961 en Rosario y que en ese momento existían muchos grupos influenciados por el rock mexicano. Las bandas estadounidenses eran la fuente de la música y las mexicanas las que tomaban ese sonido y lo exportaban a los demás países del ámbito hispanohablante.

Las bandas y solistas de rock and roll se vuelcan a la nueva ola y a El Club del Clan[editar]

LS10 Radio Libertad presentó a principios de los '60 un programa de radio que daría lugar a la nueva ola, un estilo de pop mezclado con twist, beat y rock que tuvo gran popularidad en Latinoamérica y Europa en aquella época. El término se les había ocurrido por el del nuevo cine francés, la nouvelle vague. En los estudios de la emisora pasaban muchos de los artistas y bandas anteriormente mencionados y si bien no les daban mucha plata, hacían la diferencia al servirse de la difusión y presentarse en los clubes de barrio los fines de semana. Se sumaron al programa Johnny Tedesco, Lalo Fransen, los Pick Ups, Ricky Montana, Joe Twist, Gasparino (luego Indio Gasparino y más tarde Facundo Cabral), Danny Palma (que grabó en Odeón "Muñeca rota", éxito de Johnny Halliday), Raúl Lavié (sin barba ni Pinky, cantando en castellano éxitos de Paul Anka), Jolly Land, Los Jets y el dúo Los Novarro (del que luego salió como solista Chico Novarro), entre otros. El actor y cómico Dino Ramos compuso junto con Ramón Ortega un rock frenético y al ver su éxito y el potencial de un público juvenil, convenció a los dirigentes de Canal 11 de sacar un programa que se dirigiera a ese público Ritmo y juventud que más tarde sería conocido como La cantina de la guardia nueva, que salía los domingos de 19:30 a 20:30. La poderosa RCA-Victor presiona y saca a sus artistas del programa, por lo que Dino Ramos los reemplaza con otros de la nueva ola como Johnny Carrel, Jerry y los HI-FI; Pablo Danielo, Ricardo Roda, Jim and Jerry (uno de ellos es Juan Marcelo), Danny Palma, Chicote López, Los Tammys, Ricky Montana, Beto Espinosa, Roxana, Donald y Juan Ramón (que cantaba cuanto éxito apareciera en Francia, Italia o Estados Unidos). Fue también un punto de resistencia a la orgullosa e implacable RCA-Victor la fuerza de la discográfica CBS que se apoyó en Sandro y lograron promocionarlo, inclusive, sacando una película Convención de vagabundos con Ubaldo Martínez donde el gitano desplegaba sus habilidades musicales.[11]

Pero no había forma de enfrentarse a la orgullosa RCA-Victor. Comandados por el ecuatoriano Ricardo Mejía, este armó un programa de televisión que revolucionara la escena musical juvenil latinoamericana: El Club del Clan. Los sábados a las 20:30, cuando salía el programa, se paraba el país. Formaron parte de su programa diversos artistas que venían de bandas de rock and roll y que adoptaron seudónimos, vestuarios y personalidades pintorescas: Johnny Tedesco, Nicky Jones, Lalo Fransen, Raúl Lavié, Chico Novarro, Rocky Pontoni, Galo Cárdenas, Perico Gómez, Horacio Molina, Raul Cobián bajo el seudónimo de Tanguito (no alcanzaría el staying power ni la everlasting legend de su par rockero, José Alberto Iglesias también apodado Tanguito), Pino Valenti y Palito Ortega entre los varones, y entre las mujeres Jolly Land, Violeta Rivas y Cachita Galán. Apoyados por este programa televisivo fue de gran repercusión el grupo Los Red Caps, probablemente la primera dream band o supergrupo en la música argentina moderna, formada por Johnny Tedesco, Lalo Fransen, Nicky Jones y Palito Ortega. Una de las claves del éxito de El Club del Clan fue su estrategia de venta, sus LP recopilatorios, que en verdad costaban $626, eran vendidos a $160 y así todos los hogares conocían a los artistas y se lograba la promoción del programa en todas las clases socioeconómicas.[11]

Más tarde debido a conflictos en negociados, el programa terminó y su sucesor espiritual, a donde fueron a parar los artistas, fue Sábados continuados en Canal 9. Aparecieron también competidores que aunque presentaron una tenaz resistencia, no llegaron a los mismos niveles de popularidad que el tan mentado Club del Clan, programas como el ya mencionado Ritmo y Juventud que era apoyado por la discográfica Dis-Jockey y donde estaban Chicote López, Chiquita Saldi, Haydée Warren, Eduardo, Ricardo Roda, Chico Miranda, Tony Vilar, Ricky y los Solitarios, Los Wonderfulls, Los Five Rockers, Los Flamantes, The Lonely Boys, Los Jaque Mate, Sósimo y los Demonios, Tony Maara, Juan Ramón (uno de los que sobresalieron, apareciendo en películas como El galleguito de la cara sucia). Por su parte, CBS sacaba a un muchachito para competir con Palito Ortega en el rol de chico común o pibe de las clases populares y laburantes: Leopoldo Dante Tévez, natural de Atamisqui, un pueblito de Santiago del Estero, con el seudónimo de Leo Dan. CBS también lanzó otros cantantes de perfil más humilde como Larry Moreno y Yaco Monti.[11]

Con el paso del tiempo se produjo un backlash contra el Club del Clan y todo lo que representaba, nació el término de música complaciente para calificar la propuesta típicamente pop y falta de compromiso ideológico de este programa y sus artistas. La llegada de las invasiones británicas y uruguayas, con toda la onda de la Beatlemanía, también conspiró con la nueva ola ya que se popularizaba un nuevo tipo de música y crecía el inconformismo de la juventud que se sentía identificada con los Beatles, y no con los cantantes de El Club del Clan.[11] Sin embargo Daniel Colao y Rafael Abud en la revista Rock Superstar en 1978 hacían un análisis atribuyendo el ánimo despreocupado y con ausencia de ideología de la nueva ola y El Club del Clan al buen pasar económico de Argentina en la época:

Si bien el "Club del Clan" y aledaños fueron la máxima representación del "pop", justamente este hecho hizo que lo popular fuera calificado de "mersa". Con el tiempo, comenzaron a dividirse los gustos entre lo nacional y lo extranjero. La Beatlemania estaba llegando y los jóvenes que no se sentían Identificados por el tipo de temática despreocupada comenzaron a calificar esta música como "complaciente". Sin embargo, no por nada tuvo la popularidad que tuvo. Era un época de bonanza económica y los jóvenes no se preocupaban más que por salir y bailar. No es que los temas no fueran los que eternamente preocupaban a la juventud sino que los matices eran diferentes como lo son en diferentes épocas.

La escuela: "De qué me sirve el latín, no sé, no sé; quisiera saber qué puedo decir mejor en latín que en mi lengua natal, si a mi me gusta más el twist que el latín". ("De qué me sirve el latin" - Violeta Rivas).

El servicio militar: "Aprovecha a bailar que te van a pelar. Ya cumpliste los 20, ni cuenta te has dado, muchacho ten presente que ya eres soldado" ("Twist del recluta" - Palito Ortega y los Red Caps).

La familia: "Qué suerte que tengo una madre tan buena, que siempre vigila mi ropa y mi cena: qué suerte mi padre callado y sereno, qué suerte el amor, qué suerte la escuela, qué suerte escuchar la voz de la abuela" ("Qué suerte" - Violeta Rivas).

El hogar: "Mirando en el mapa veo montañas y ríos y mil caminos que pasan, pero mi pueblo y mi casa ¡ay caramba! no figuran en el mapa" ("El mapa" - Palito Ortega).

La desilusión amorosa: "Y ese amor que hasta ayer nos quemaba, hoy el hastío ya le dio sabor a nada" ("Sabor a nada" - Palito Ortega).

Cosas de todos los días de aquellos días que fueron.
[12]

Invasiones británicas y uruguayas[editar]

La banda beat Los Shakers fue una de las más destacadas de las «invasiones uruguayas».
El grupo uruguayo Los Mockers en 1965. Este grupo formarían parte del movimiento de las «invasiones uruguayas».

Anteriormente un grupo uruguayo había causado furor a fines de los '50 y principios de los '60, Los TNT, con su estilo de rock and roll adolescente y enérgico. Fue tal su éxito que continuaron su carrera en España, por lo que se fueron de la escena local de rock and roll. Pero aquella experiencia había mostrado que las bandas uruguayas podían llegar a copar Argentina.[2]

En 1964 al igual que en el resto del mundo el fenómeno The Beatles tuvo una fuerte repercusión en la Argentina. El rock internacional empalmó con una generación (nacida aproximadamente entre 1945 y 1960), politizada y movilizada a través de organizaciones estudiantiles y sindicales, que comenzaba a enfrentarse en la calle a las dictaduras militares (sobre todo a partir de 1966), con una activa participación de los jóvenes, tanto varones como mujeres, de la extensa clase media del país.[13] Esa generación simbolizó su identidad con el rock y la revolución sexual, que opusieron como ruptura radical al tango y a la doble moral machista de sus padres.[14]

Y así fue como de a poco iban llegando noticias de los muchachos de Liverpool que estaban haciendo lío en la escena musical mundial, se iban filtrando imágenes que mostraban la nueva estética, con polémicos peinados y vestuarios nuevos. La discográfica EMI-Odeón en su LP compilado El monstruo despierta los llamaba Los grillos. Más tarde Canal 9 los traía a Argentina, y al final tuvo que aclarar que se trataban de The American Be''e''tles. Como sea, Los Beatles causaron gran sensación y se imponían por sobre los tibios que querían seguir con Paul Anka, Neil Sedaka, Rita Pavone, Edoardo Vianello, Richard Anthony y Trini López.[11] En 1966, Sam(Santiago Malnati) ja era un habitue de La Cueva de Pueyrredon, y cantaba todas las noches, junto con Tony Osanah, Billy Bond, Javier Martinez, y muchos otros rockeros de la epoca. Fue cuando tuvo la oportunidad de grabar en RCA Victor Paint In Black y Wild Thing con su duo SAM & DAN, guitarra y bongo, salio en Marzo del 66 y en Junio salia el segundo simple en espâñol con las musicas "Que culpa tenemos nosotros" musica de protesto y Es la lluvia que cae. En Diciembre saldria el 3* y ultimo compacto de Sam & Dan con las musicas La Nueva Generacion y Te quise Te quiero y te querre ambas de autoria de Sam.En los carnavales de 1967 hicieron 40 shows en Buenos Aires acompanhados por el grupo LOS GATOS poco antes de salie La Balsa. Sam despues como solista canto junto a Pappo en el LP de Almendra la musica FIGURACION. Y tambien con Sam y su Grupo participo del 1* festival BAROCK en el Velodromo de Palermo. En 1970 Sam fue a trabajar como productor de discos en la Odeon Pops de Argentina, donde hizo la produccion de Trio Galleta, Sociedad Anonima, Sucesso con la musica de Sam "Se mete Se mete", Los Barbaros, Los Blue Caps, Los No, Madera Tallada, The gipsys, Gamba Trio, Freedom, The Tasaday, Las Mini Shorts y muschos otros. em 1973 se fue a vivir al Brasil donde reside hasta hoy, y tuvo exito con Gretchen, Domino, Nahim, Lady Lu, Black Juniors, y otros artistas. En la Argentina la llamada «invasión británica» (con bandas como The Beatles y The Rolling Stones, que influyen a bandas argentinas hasta el día de hoy), fueron mucho más influyentes que la ola de rock & roll clásico estadounidense, tanto para el gusto juvenil inicial por el rock & roll internacional como para el surgimiento del rock argentino.[15] [16] [17] [18] [19] [18]

Los Jets fueron unos de los imitadores de The Beatles más populares en el país, llegando a grabar varios discos con adaptaciones de las canciones del cuarteto de Liverpool.[20]

Pero fueron las notables «invasiones uruguayas» de 1964-1965 las que contribuyeron decisivamente en Argentina para que se comenzara a tocar rock en el país. Inspirados en el nuevo rock británico, muchos músicos jóvenes uruguayos comenzaron a emular sus sonidos. Tres bandas, Los Shakers, Los Mockers y Los Walkers[21] tomaron el estilo de The Beatles y The Rolling Stones, respectivamente, cantando en inglés y así pasaron a Buenos Aires.

A mediados de los años sesenta y de la mano del éxito de la invasión británica, las bandas beat uruguayas alcanzaron cierta popularidad en Sudamérica.[22] En aquel entonces era impensable que una banda de rock latinoamericana pudiera tener éxito internacional como el que ocurrió con las bandas uruguayas aunque mayormente se limitó a la vecina orilla argentina.

De entre todos los grupos uruguayos, Los Shakers se destacaron en particular. Si bien eran un grupo beat inspirado abiertamente en The Beatles su sonido se destacó con un estilo propio, una notable calidad musical en sus interpretaciones y originalidad en muchas de sus composiciones.[23] Los Shakers comenzaron a presentarse en vivo en muchos programas de televisión de Uruguay, Argentina y demás países. Debido a su decisión de no desarrollar las letras de sus canciones en castellano, su popularidad decayó. Hoy en día son considerados como una de las bandas más destacables de los años «beatleros».

Comienzan los primeros intentos de un rock con identidad propia y en español[editar]

Previo al nacimiento del rock nacional había aparecido un estilo de música que ayudaría en este período de transición, la cual se llamaba música beat y en la que se incluía tanto artistas pop como otros más inclinados hacia un compromismo ideológico, todos bajo el "paraguas" de "beat". La importancia de este período no es sólo fundamental desde lo simbólico de su música sino por su significado comercial: con la música beat la discográfica CBS de la mano del director Francis Smith finalmente derrotó a la poderosa RCA-Victor que aún se aferraba al estilo de la nueva ola. Esta victoria financiera es clave para explicar por qué el rock nacional finalmente tendría imponiéndose a la música complaciente que había estado en Argentina hasta ese momento.[11]

Ya a principios de los '60 se habían vislumbrado los primeros pasos que llevarían al nacimiento del rock nacional posteriormente. Hacía su primera experiencia musical un jovencísimo adolescente llamado Luis Alberto Spinetta con sus The Hammers, un conjunto de adolescentes a la manera de Los Teen Tops y vestidos como el protagonista de la serie de televisión Mike Hammer.[2] Del mismo modo, en 1963 en Rosario se habían formado los Wild Cats, una banda con influencias de Elvis Presley, no obstante en 1964 su cantante tuvo que irse para hacer el servicio militar obligatorio, por lo que en su reemplazo trajeron a un niño de tan sólo 15 años: un tal Litto Nebbia. El jovencísimo muchacho componía en español, por lo que la banda para adaptarse a esta incorporación pasó a llamarse Los Gatos Salvajes, y a medida que avanzara la década no tardaría en tomar influencias sólidas de las bandas de los '60 y entraría en la historia de la música argentina.

Hacia 1965, el rock experimentó un rápido desarrolló en Argentina, con la aparición de numerosas agrupaciones tales como: The Seasons con Carlos Mellino y un juvenil Alejandro Medina, Los Vip's, grupo de Charly Leroy, Los In, banda de Francis Smith y Amadeo Álvarez que interpretaba algunos temas propios, Sam & Dan duo de la Rca que entraria con el nuevo sello "VIK La Nueva Generacion, Los Bestias (antecedente de Los Blue Men), Los Bishops y Los Jerks (génesis de La Joven Guardia), Los Knacks, Los Interrogantes, Telmo y Los Stones, Los Comanches, el Cuarteto Sir John, Billy Bond y el Lew Cuarteto, el Gamba Trío en Odeon Pops, los Larkins (donde tocaba un jovencísimo Luis Alberto Spinetta) y muchos otros que solían presentarse en el programa La Escala Musical, contraposición del Club del Clan, considerado comercial y elemental por los cultores del rock.

Los Gatos Salvajes también fueron parte de esa movida, alcanzando repercusión gracias a la promoción de su compañía discográfica Music Hall, que les dio apoyo logístico y económico y les consiguió presentaciones en programas y multitud de fiestas. En 1965 graban su álbum debut con influencias de bandas modernas de los '60 como Rolling Stones y The Kinks, y que incluía el éxito "Bajo la rambla", un cover de "Under the boardwalk" de The Drifters que también fue un éxito en la música mainstream argentina de la época.

Pero fue en la escena underground de Buenos Aires donde las piezas fundamentales del rock argentino comenzaron a emerger. Un reducido grupo de roqueros comenzó a encontrarse en espacios marginales como «La Cueva», un local musical nocturno ubicado en Pueyrredón 1723, la cercana Plaza Francia, el Auditorio del Instituto Di Tella (Florida al 900) y bares que no cerraban como la legendaria pizzería «La Perla» de plaza Once. En ese pequeño núcleo inicial se encontraban jóvenes músicos que luego se volverían famosos, como los rosarinos Litto Nebbia y Ciro Fogliatta, los uruguayos Hugo Fattoruso y su hermano Osvaldo, los porteños Mauricio Birabent (luego conocido como Moris), Pajarito Zaguri, Javier Martínez, Sam (Santiago Malnati), Francis Smith, Claudio Gabis, Pappo Napolitano, Carlos Mellino, Alejandro Medina y los bonaerenses Miguel Abuelo y Tanguito, entre otros, así como los poetas Pipo Lernoud y Miguel Grinberg.

Estos estaban también fuertemente influenciados por la música moderna internacional, totalmente diferente a lo que se había visto en Argentina con la nueva ola y El Club del Clan. Eran adeptos a nombres como: The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, Joan Báez, Jimmy Hendrix, Crosby, Stills, Nash & Young y Frank Zappa.[24]

Los Beatniks, grupo del cual Moris, Zaguri y Martínez eran miembros, inició en el género una lenta transición desde la simple imitación de los modelos extranjeros a una audaz creatividad empapada de idiosincrasia local. Formados en Villa Gesell, una playa de la costa atlántica, grabaron en 1966 «Rebelde/No finjas más», considerado el primer sencillo del rock argentino.[25] Sin embargo este intento no tuvo gran repercusión debido que sólo se vendieron 200 copias, por lo que sólo quedó en eso, un intento, y el "rock nacional" todavía tendría que esperar un poco más para emerger y popularizarse.

La era inicial (1967 - 1976)[editar]

"La Balsa" daría comienzo a lo que en Argentina se considera como "rock nacional", una corriente artística e ideológicamente propia y hecha en Argentina donde se canta en español y las canciones contienen un mensaje, una ideología, letras donde se expresan las características e íconos propios del país, así como de las ideas contraculturales. A partir del éxito rotundo del single de Los Gatos la corriente sumaría más y más adeptos y aquellos intentos aislados de un rock con identidad propia por fin quedarían consolidados en una corriente bien definida, y alcanzando una continuidad necesaria que continúa sin intermitencias hasta nuestros días. Fue clave para apoyar el nacimiento del rock nacional la movida heterogénea conocida como música beat que había sido promocionada por la discográfica CBS, rival de RCA-Victor que hasta entonces había publicado a los de la nueva ola y El Club del Clan, esta movida allá por los '60 había reunido por igual artistas comerciales y comprometidos, logrando ser un buen punto de ingreso del rock nacional a un público mainstream.

Se formaría pronto la trilogía fundacional del rock nacional: Los Gatos, Almendra y Manal, cada uno con estilos propios e inclinaciones particulares, pero que eran claramente distintos a todo lo visto anteriormente en el rock argentino, una nueva era había llegado. Junto a estas bandas influenciadas por la música psicodélica y la contracultura de los '60 aparecerían los primeros medios del rock nacional, las primeras revistas, programas de radio, los primeros festivales y las primeras películas centradas en este fenómeno.

Pero pronto las bandas de la trilogía fundacional se separarían y sus integrantes formarían nuevas bandas, y así se daría una evolución artística con exponentes como Pescado Rabioso, Vox Dei y Aquelarre. Surgen estilos que marcarían la época como el rock pesado y el acústico, y a medida que se avanza en la década de los '70 se comienza a experimentar con fusiones con el folklore, el blues, el tango y la canción de protesta entre otros estilos.

La violencia y la represión en Argentina recrudecería, y tras la separación en 1975 de la banda emblemática de la época Sui Generis, en marzo de 1976 tomarían el poder los militares dando inicio a una dictadura y dando fin a la era inicial del rock nacional.

Nacimiento del rock nacional: "La Balsa"[editar]

Los Gatos en una formación de 1967 (izquierda a derecha): Ciro Fogliatta (órgano), Kay Galiffi (guitarra), Oscar Moro (batería), Litto Nebbia (voz, armónica y pandereta) y Alfredo Toth (bajo). «La Balsa» (1967) fue su primer sencillo, desatando una fiebre juvenil masiva por el rock en español.

Por lo que, como queda dicho, se comenzaba a generar un ambiente intelectual y bohemio, estaban llegando las ideas revolucionarias de la contracultura y en ese "eje La Cueva-La Perla-Instituto Di Tella" se las compartía y expresaba a través de la música, el teatro, el periodismo, la literatura, la pintura, entre otras expresiones artísticas. La importancia que tendrían estos núcleos del pensamiento y el arte en la historia de la música argentina es inmensurable, ya que cuando se incorporó la ideología y la filosofía en el rock, nació lo que en Argentina se considera como la corriente artística conocida como "rock nacional". Mucha gente no lo sabe, pero en esa epoca, los Gatos vivian en un hotel a 50 mts de La Perla del Once. Y tenian muchas deudas en el hotel, por eso en febrero del 67 durante los carnavales SAM y Los Gatos llegaron a un acuerdo de dividir todo lo que Sam & Dan iban a ganar durante los carnavales de ese año. Hicieron 40 shows en Buenos Aires y sirvio para mantenerse hasta la salida de La Balsa. Despues de estos shows Sam & Dan acabo. Dan se fue a trabajar con Ricardo Kleinman. Sam se quedo en la RCA. El hito fundacional definitivo del rock argentino fue el grupo Los Gatos, banda que tocaba sus propias composiciones, sin hacer grabaciones basadas en modelos extranjeros. Después de tocar en «La Cueva» durante un par de meses, el sello RCA lanzó el 3 de julio de 1967 un sencillo del grupo con «La balsa», canción compuesta por Tanguito y Litto Nebbia, en el Lado A y «Ayer no más», de Pipo Lernoud y Moris, en el Lado B. El sencillo obtuvo un éxito masivo y vendió en torno a las 250 000 copias. La impronta de Litto Nebbia en el rock nacional argentino ha sido subrayada por Charly García diciendo que «sin Nebbia no hubiera existido Javier Martínez, ni Spinetta, ni yo».[26]

Música beat, trío fundacional, los primeros festivales, sello Mandioca y revista Pinap[editar]

Jorge Álvarez fue el productor más importante de la etapa inicial del rock argentino. Junto a Pedro Pujó, Rafael López Sánchez y Javier Arroyuelo, fundó el sello independiente Mandioca y más tarde dirigió Talent, etiqueta roquera perteneciente a la discográfica nacional Microfón, a través de los cuales lanzó álbumes de artistas como el trío Manal, Vox Dei, Almendra, Tanguito, Sui Generis, La Pesada del Rock and Roll, Claudio Gabis, Pappo's Blues, Miguel Abuelo y Moris, entre otros.[27] [28] [29]
Moris en 1970, interpretando «El Oso» en vivo.

Como queda dicho, en el nacimiento del rock nacional fue clave la música beat, como era conocida una novedosa movida que incluía tanto artistas con letras cargadas de compromiso ideológico como otros que no. Fue fundamental el éxito que tuvo la música beat en el público joven ya que dio lugar a que la discográfica CBS, la principal promotora de esta música, venciera a su rival RCA que hasta entonces había dominado con puño de hierro la industria musical argentina.[11]

Avanzaba paso a paso, escalón por escalón, una nueva forma cultural que escandalizaba por lo revolucionaria que era su propuesta en la sociedad argentina de la época. La Joven Guardia promovía este nuevo sentir de la música beat con su hitazo El extraño de pelo largo, que llevaría a que con ese nombre se hiciera nada menos que una película y con Lito Nebbia actuando en ella. Del mismo modo, su otro hitazo La extrana de las botas rosas también llegaría al estrellato al ser usada en una publicidad de Coca-Cola filmada en República de los Niños. Los nombres de los conjuntos también escandalizaban y llamaban la atención, por lo bizarros que eran: Los In, Carlos Bisso, Conexión N°5 (de los que cantaban en inglés), Pintura Fresca (tan bizarros que hacían covers en inglés de canciones que componían en español los argentinos), Los Walkers, Trocha Angosta, Los Tíos Queridos, Los Banana, Piel Tierna, Kano y Los Bull Dogs, Solvente (estos eran los que cantaban en español). Parte de la movida beat eran también Los Iracundos, uruguayos que se habían arrimado al otro lado del charco, y Los Pick Ups que ya venían de principios de los '60 y habían hecho el cambio de sonido.[11]

Desde los medios mainstream empezaba a lanzarse con fuerza esta nueva música beat. Por radio, Modart en la noche con la música de Ricardo Kleiman y conducción de Pedro Aníbal Mansilla, y Música con Ton, Son y Williams. Por televisión, Sótano Beat, Alta Tensión y Música en Libertad. Los medios mainstream también usaban la publicidad para promocionar la música beat, de Donald eran Verano naranja que era usado en una publicidad de la gaseosa Crush, y Tiritando que era usada en una publicidad de cigarrillos donde aparecía una niña de 17 años fumando: Liliana Caldini.[11]

Pero, como queda dicho, en la música beat no se hacían distinciones de bandas con temáticas con ideología y aquellas que no, todas estaban reunidas bajo el "paraguas" de "beat". Allí estaban del lado comercial: Donald, Tormenta, Juan y Juan, Sabú, Heleno, Raúl Padovani, Silvestre, Quique Villanueva y Cacho Castaña. Y desde otro lado con letras con mensaje estaban: Arco Iris, Piero, Pedro y Pablo, sumados a una nueva corriente con nuevas revistas: JV, Baño, Pinap, Cronopios, La bella gente y Pelo.[11]

En 1968 se fundó la primera discográfica independiente en Argentina llamada Mandioca con el eslogan «la madre de los chicos». Entre sus creadores se encontraban Jorge Álvarez, Pedro Pujó, Javier Arroyuelo y Rafael López Sánchez, el sello fue creado como una tentativa a terminar con el mercado dominante que tenían las grandes productoras discográficas. Álvarez sería el cazatalentos principal, habiendo descubierto a músicos y bandas tales como Manal, Vox Dei, Almendra, Tanguito, Sui Generis (bajo el consejo de Claudio Gabis), Pappo's Blues, Miguel Abuelo y Moris.[30] [29]

Poco tiempo después del cierre del sello Mandioca, Álvarez fundó una subempresa de Microfón, llamada Talent (o a veces Talent Microfón), cuyos lanzamientos incluyeron al álbum doble compilatorio de Manal, primer disco de David Lebón, Artaud (con una forma exclusiva), Vida, Confesiones de invierno y Pequeñas anécdotas sobre las instituciones de Sui Generis, como también los primeros cuatro discos de Invisible.[31]

Al año siguiente se publicó el primer número de la revista de rock Pinap. En 1969 cuatro grandes festivales de la entonces denominada «música beat» se llevaron a cabo: los conciertos June Sunday, Festival Nacional de Música Beat, Festival Pin Up y Festival de Música Joven.

Durante este periodo se formaron Almendra, grupo integrado por Luis Alberto Spinetta (voz, guitarra), Edelmiro Molinari (voz, guitarra), Emilio del Guercio (voz, bajo) y Rodolfo García (voz, batería) y Manal -trío influenciado por la música Afroamericana, considerado el primer grupo de blues cantado en castellano- integrado por Javier Martínez (batería y voz), Claudio Gabis (guitarra, piano, armónica) y Alejandro Medina (bajo y voz). Junto con Los Gatos, estas tres bandas son consideradas como la trilogía fundacional del rock argentino.[32] Sin embargo, ninguno de estos grupos tendría una historia muy larga, ya que los tres se disolvieron a principios de los años setenta.

En 1969 Manal grabó la banda sonora para Tiro de gracia. El film además de ser un temprano documento del movimiento roquero es también, el primero con una banda sonora realizada por un grupo de rock Argentino.[33]

El ala de la música beat más inclinada hacia lo comercial y que carecía de mensaje ideológico igualmente continuaría hasta el año 1973, ya que el director de la CBS, Francis Smith supo hacerse con los últimos días de la música comercial. Por su sello desfilaron nombres como Los Náufragos, Safari, Industria Nacional, y en una veta más melódica Leonardo Favio, Sergio Denis, Salako y Sandro. Las realidades eran otras y la sociedad argentina quería escuchar música con un mensaje y buscaba su refugio en el rock nacional.[11]

De todos modos, el naciente rock nacional era bienvenido de buenas maneras por los exponentes de la música complaciente. Por caso, Palito Ortega declaraba, a raíz de la polémica de la Ley del 75% que se pretendía promulgar en Argentina y que perjudicaría al rock nacional:

Su gran contrariedad actual es la famosa ley "del 75 por ciento", de inminente sanción, en cuanto declararía al rock (de alguna manera hay que llamar a la hibridez de ritmos actuales) música extranjera. "Antes que marginar así -deplora Palito-, habría que seguir el mucho más coherente ejemplo del Brasil: todas las inversiones hechas allí para grabar música nacional, son deducibles de réditos". De los 700 millones de pesos que SADAIC facturó en 1972 por edición de temas nacionales, el mayor porcentaje no correspondió ni a tango ni a folklore, sino a lo que, para la nueva ley, sería música foránea.

[24]

Separaciones de las bandas fundacionales, siguientes bandas, trueque de miembros[editar]

El trío Manal en una foto tomada en 1968 en Avellaneda: Alejandro Medina (bajo y voz), Claudio Gabis (guitarra, teclados y armónica) y Javier Martinez (batería y voz), pioneros del blues en castellano en Argentina.

Después de la separación de Almendra en 1970, Spinetta formó el cuarteto Pescado Rabioso y Edelmiro Molinari el trío Color Humano (ambos interpretando un hard rock de inspiración hippie), y Rodolfo García y Emilio del Guercio el grupo Aquelarre, cuya estética músical ya tendía a la fusión progresiva.

A principios de la nueva década, se destacó el grupo Vox Dei, integrado por Ricardo Soulé (voz, guitarra y violín), Willy Quiroga (bajo y voz), Rubén Basualdo (batería) y Carlos Godoy (guitarra y voz). Con una mezcla de hard rock y melodías sutiles, esta banda de Quilmes (Buenos Aires), amplió el espectro musical del movimiento y le sumó importantes audiencias en el área suburbana que circunda a la capital argentina, en tanto que su álbum La Biblia fue uno de los trabajos discográficos más ambiciosos y reconocidos de comienzos de la década.[34] Por su parte, el trío La Cofradía de la Flor Solar, surgido de la comunidad alternativa homónima establecida hacia 1967 en la ciudad de La Plata e integrado originalmente por Kubero Díaz (guitarra y voz), Morci Requena (bajo y coros) y «Manija» Paz (batería), generó la obra musical más destacada de la estética psicodélica argentina, grabando un solo álbum -también producido por el sello Mandioca- en el cual colaboró, entre otros, el guitarrista Skay Beilinson, futuro integrante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Más tarde participaron en la banda músicos de notable trayectoria posterior, como el violinista Jorge Pinchevsky.

Esta primera escena del rock argentino estuvo caracterizada por una gran cantidad de cambios en las formaciones de las bandas, y hasta intercambios de miembros entre ellas, o miembros de diferentes grupos formando agrupaciones nuevas.

Durante los años setenta se produjo un recambio generacional,[35] en donde la primera generación de bandas de rock argentino le pasaría el legado a una nueva camada de artistas que diversificaron aún más al rock argentino, tomando cada vez más independencia creativa del rock estadounidense e inglés.

Escena de la primera mitad de los '70: el rock pesado y el acústico[editar]

Luis Alberto Spinetta en 1976. Apodado El Flaco, fue el líder de Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y muchas más bandas esenciales del rock argentino.

A comienzos de los años setenta se produjo la primera diversificación real del rock argentino. En realidad, la división se había producido antes, cuando algunas bandas comenzaron a tocar un rock más pesado; mientras que el mundo entraba a la época del heavy metal. Entre estas bandas estaban Pescado Rabioso, Vox Dei y Billy Bond y la pesada del rock. Pero de todas las bandas de heavy metal, Pappo's Blues se convertiría en la banda de metal y blues más influyente de su época, llegando a obtener reconocimiento en el exterior y hasta tocando con B.B. King en la ciudad de Nueva York.

Junto con la consolidación del rock pesado aparece una de las primeras tribus urbanas de Argentina: los firestones. Estos deben su nombre a un cartel publicitario de la compañía Firestone que está ubicado en la rotonda de Llavallol en el Camino de Cintura. Formada por inadaptados, matones, vándalos, motoqueros, obreros suburbanos y barra bravas, estos eran seguidores de bandas como Pappo's Blues, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, Vox Dei, Orions estaban caracterizados por su comportamiento de rebeldes, pendencieros, anti-hippies, amantes del rock pesado, el blues, las motos, los autos, la cerveza, el asado, las mujeres y las fiestas. La tribu urbana de los firestones sería un antecedente directo de lo que décadas más tarde sería conocida como la tribu urbana de los rolingas.[36] [37] [38] [39] [40] [41] [42] [43] [44] [45] [46] [47] [48] [49]

Por otro lado, el primer festival B.A Rock contó con varios de los artistas y bandas que encabezaron el movimiento acústico del rock: Gustavo Santaolalla formando Arco Iris; León Gieco que combinaría el rock y el folk; Sui Generis y el comienzo de la carrera musical de Charly García; Raúl Porchetto y Pedro y Pablo, entre otras bandas. Estos grupos no solo se inclinaron hacia el folclore argentino en busca de inspiración, sino también hacia otros sonidos latinoamericanos. En el !* B.A.ROCK Sam y su Grupo era formado por: Hector Starc, Nacho Smilari, Geraldo Bass, Black Amaya e Sam cantando. Era un supergrupo hecho solo para este festival. Fue una zapada infernal durante la media hora que duro el show. Digna de las mejores noches de La Cueva.

La proliferación de estas bandas y su creciente popularidad, sumado al hecho de que a comienzos de la década se dio el auge del movimiento hippie en la Argentina, llevaron al acusticazo de 1972.[50] En ese año murió Tanguito, aplastado por un tren. La película Tango feroz: la leyenda de Tanguito se inspiraría en su vida, aunque su correspondencia histórica ha sido muy criticada por testigos y especialistas. El citado año trajo una ola de violencia en algunos recitales, como el que ocurrió en el Luna Park en octubre, cuando la policía irrumpió en un recital a reprimir. Billy Bond comenta que:

«Eran momentos de represión, eran momentos en que el sistema estaba apretando mucho, era una cosa muy pesada, el rock and roll, era una cosa absolutamente marginal, era una cosa que era de otro mundo y te trataban como si fueras guerrillero».[50]

El 20 de octubre de 1972, La Pesada participó en el fallido festival de rock en el cual resultaron dañadas las instalaciones del estadio Luna Park, debido al enfrentamiento entre la policía y el público. Los incidentes comenzaron antes del recital y se desataron cuando «La Pesada», único grupo que aceptó salir al escenario en tales circunstancias, inició su actuación. Posteriormente, algunos medios atribuyeron los desórdenes a la conducta de Billy Bond en el escenario. En un artículo publicado en el diario Clarín el 21 de enero de 2006, Claudio Gabis guitarrista de la banda en esa época, describe así la situación:

«Nuestra agonía, la de La Pesada, comenzó esa tan nombrada noche del Luna Park en que los chicos, provocados por las Fuerzas del Orden y los matones de Lectoure, arrasaron con las instalaciones del pugilístico estadio. Fuera de contexto, la famosa frase de Billy «Rompan todo» puede parecer una infeliz provocación, pero en su verdadero contexto, pasó que Billy –y todos nosotros- vimos como toda la gente que estaba allí se enfrentaba irracionalmente y como no había nada que hacer con ellos. ¡Estaban completamente chiflados, estaban muy mal!. Lo que Billy grito desesperadamente cuando vio que la violencia y la estupidez eran irrefrenables, fue algo así como: ¡Esta bien, idiotas. Si todos ustedes son tan locos y tontos, entonces rompan todo!. Ni hacía falta decirlo... Como lamentablemente se comprobó poco después, en Argentina había muchos locos, demasiados tontos, y ya estaba todo roto...»

Claudio Gabis.[51]
Vivencia en 1975, unos de los dúos folk más importantes de la década del setenta.

Varias bandas de rock acústico ganaron popularidad, como Vivencia, Pastoral y Alma y Vida. El éxito del acusticazo llevó al rock argentino a una nueva era.

Mientras los años setenta avanzaban, el rock acústico continuó como uno de los estilos más populares en el país, con las bandas arriba mencionadas dominando las listas y los gustos musicales. Y por primera vez en su historia, el rock argentino comenzó a aparecer en el exterior, cuando Sui Generis y Pastoral ganaron cierta popularidad en otros países de Latinoamérica y el segundo grupo hasta llegó a editar un EP en Japón.[52]

Destaca, en esta controvertida década, el primer documental sobre rock nacional que retrataba uno de los más populares festivales de música en la historia argentina, Rock hasta que se ponga el sol.

En 1972 apareció Orion's Beethoven con su placa debut Superángel, una banda de rock y blues progresivo encabezada por los hermanos Ronán y Adrián Bar; teniendo su momento de fama ocho años después con su único éxito «Toda la noche hasta que salga el sol».

Fin de Sui Generis[editar]

Sui Generis, banda integrada por Charly García y Nito Mestre, comenzó a pasar de un rock clásico y acústico a un sonido más eléctrico y visceral. Paralelamente, en la escena underground argentina, había bandas nuevas con un sonido diferente del rock acústico y el pesado; influenciadas por un sonido acústico más experimental, el tango y el rock progresivo inglés. El rock progresivo argentino alcanzaría su pico de popularidad en 1975. En ese mismo año, Charly García y Nito Mestre decidieron terminar con Sui Generis, dando dos conciertos conocidos como Adiós Sui Generis en el Luna Park el 5 de septiembre de 1975. En un principio las 11 mil localidades se habían agotado en dos semanas, por lo que se agregó una función más, según Mestre fue el primer show multitudinario de rock en Argentina.[53] [54] Se grabó una película a color con el mismo nombre sobre aquellos conciertos, en donde se pudo escuchar por primera vez canciones inéditas como «Bubulina», «Nena» y «El blues del levante». La película fue prohibida para menores de 18 años, paradójicamente los integrantes de la banda no podrían verla.[55]

Los conciertos despedida de Sui Generis han sido vistos como el final de una tendencia que se estaba dando en el rock nacional donde se estaba inclinando hacia el formato acústico predominantemente en la escena. El rock acústico pasaba a la historia: las bandas se disolverían o cambiarían su sonido, y aquellas que perduraron perdieron popularidad y/o se convirtieron en grupos de culto.

Las cosas serían distintas hacia 1976. A partir de ese tiempo, el rock argentino pasó a una etapa de mayor sofisticación, experimentación y una música más conceptual. Sin embargo, unas pocas bandas acústicas como Pastoral y Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre siguieron teniendo éxito.

Poco después de la separación de Sui Generis ocurrió otro hito histórico en Argentina, el golpe de estado de marzo de 1976 daría inicio a una dictadura militar, este sería un hecho que cambiaría la vida argentina por completo y, por consiguiente, al rock nacional.

La era oscura (1976 - 1982)[editar]

El rock nacional cae en manos de la dictadura: persecución, asfixia y destierro[editar]

El 24 de marzo de 1976 el gobierno democrático fue desplazado por un gobierno militar, abriendo uno de los períodos más oscuros de la historia argentina, marcado por la represión, censura y desapariciones. El rock argentino, al igual que la sociedad en su totalidad, sufrió el período de mayor censura de su historia. El rock era visto como algo subversivo por los militares, y en un discurso de 1976 el almirante Massera denunció a los músicos de rock y a sus fanáticos como potenciales subversivos. Antes del fin de la década el rock se popularizó en la escena underground.[56]

Varios músicos y bandas argentinas dejarían el país e irían a Europa -especialmente España- o Estados Unidos,[52] entre las que se cuentan Moris, Aquelarre, Crucis, Edelmiro Molinari, Gabriela, Gustavo Santaolalla, Arco Iris, Tomás Gubitsch, Miguel Cantilo, Miguel Abuelo -en 1971, Roque Narvaja. La dictadura franquista estaba casi en su final, y el rock español se encontraba en sus inicios, con bandas como Triana, Tequila y Asfalto. En España, los grupos de rock componían sus canciones principalmente en idioma inglés y no fue hasta la llegada de bandas argentinas y sus canciones en castellano que las agrupaciones locales empezaron a componer en su propio lenguaje; cambiando el desarrollo de la música rock en España.[57]

Música progresiva, corrientes sinfónicas[editar]

Hacia 1973 la banda Contraluz combinó el rock con matices progresivos y folk. Este sería uno de los grupos más influyentes en los años previos al estallido del rock progresivo y sinfónico.[58]

Uno de los primeros grupos de rock sinfónico/progresivo fue Crucis. Su música atrajo seguidores en la escena underground, para luego comenzar a tocar en lugares más grandes. Hacia 1975 su música comenzó a tener más éxito, al punto de que el mismo Charly García fue a ver uno de sus conciertos para «comprobar su perfomance», ofreciéndose posteriormente a producir su primer álbum.[59]

La banda Espíritu formada en 1973 fue un grupo seguido internacionalmente en la última parte del apogeo del rock sinfónico. Su primer disco Crisálida, es citado como su mejor álbum. La banda El Reloj, proveniente del heavy metal y exploró el rock progresivo con su placa homónima de 1975.

En 1976 la banda sinfónica Alas salto a la fama, con artistas como Rodolfo Mederos, Gustavo Moretto, Carlos Riganti y Pedro Aznar en su formación. Luis Alberto Spinetta encabezó su tercera banda Invisible, en ese año. El power trío de hard rock progresivo se convertiría en un cuarteto para su último disco, orientado más hacia la canción y con matices de música autóctona (como la presencia de un bandoneón), convencería al público y a la crítica. Reino de Munt, otra banda de rock progresivo, contaría con Raúl Porchetto y un joven Alejandro Lerner en sus filas.[52]

Luego de disolverse Sui Generis, Charly García formó La Máquina de Hacer Pájaros, otro claro exponente de rock progresivo. En esa época se formaron otros grupos sinfónicos y progresivos como Tórax, Ave Rock, Anacrusa y Materia Gris. En este contexto, Arco Iris continuó expandiendo su folk/rock jazzero-progresivo. Junto con Contraluz sería el mayor exponente del subgénero.

A pesar de esto, la música continuaría su desarrollo. Grupos como Vox Dei y Pappo's Blues mantuvieron su popularidad. Otra banda de heavy metal como Plus, hizo su debut en 1976 y disfrutó del éxito hacia fines de la década.

Fines de los '70: agonía y desangramiento, refugio en el tango-rock y el jazz-rock, Serú Girán[editar]

El rock argentino continuó con su sonido sinfónico durante el fin de la década; sin embargo, los años 1977 y 1978 estuvieron marcados por la separación de varias bandas. En la cúspide del rock progresivo, Crucis y Espíritu se convirtieron en los dos grupos más conocidos del período. La Máquina de Hacer Pájaros también contó con popularidad, siendo su primer disco un gran ejemplo del rock progresivo de la época. En 1977 Crucis se separó, al igual que Pappo's Blues. Aquelarre retornó de España, pero luego de una gira se separaría.

Sin embargo, 1977 sería el año en que una banda de La Plata llamada Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota comenzaría a tocar. Con su particular música y los extraños atuendos con los que se presentaban a tocar, los «Redondos» se convertirían con el paso del tiempo en una de las bandas más importantes del rock argentino moderno, convocando masas y ganándose un lugar junto a las otras grandes bandas del rock nacional.

El grupo Soluna conformado por Gustavo Santaolalla grabó Energía Natural, con participación de Charly García en los teclados. Si bien no logró gran éxito comercial, sí se ganó la aprobación de la crítica.[60] Ninguna de estas bandas logró mantener su popularidad y Soluna se disolvió en 1977.[60]

A fines de la década se disolvieron varios grupos: luego de dos exitosos álbumes, el grupo de Charly García, La Máquina de Hacer Pájaros, se separó, al igual que Invisible. También Pastoral, era uno de los pocos grupos acústicos que todavía seguían activos, pero se separaría en 1978. Alejandro De Michele formaría su nueva agrupación Merlín, al igual que Alas. El rock argentino sufrió una de las peores crisis desde su concepción y los medios hablaban abiertamente de la muerte del rock nacional.[60] Sin embargo, durante ese periodo de «sequía» de 1978 el rock argentino fue testigo de la aparición de la primera «superbanda» exitosa, Serú Girán.

Los músicos Charly García, Oscar Moro, David Lebón y Pedro Aznar lograron con Serú Girán cosechar una gran popularidad con su propio estilo de rock, llegando al público de las clases bajas tanto como a los de los sectores mediosaltos.[61] En parte debido a que el grupo vivió por tres meses en el nordeste de Brasil, el primer álbum de la banda estuvo claramente influenciado por la música brasileña, combinada con el rock progresivo y el jazz.

Pero en el primer concierto de la banda para promocionar el álbum se dio una de las anécdotas más peculiares del rock argentino: en el show, los fanáticos no entendieron los extraños trajes que la banda usaba (completamente blancos, excepto por Charly, que estaba con una chaqueta negra y zapatos); y luego cuando el grupo tocó «Disco Shock», una sátira de la música disco, la respuesta de la gente fue muy negativa, llegando a silbar y abuchear al grupo. Con los fanáticos clamando por canciones de Sui Generis. La gente no entendió el mensaje y circularon toda clase de rumores acerca de la orientación sexual de los miembros de la banda.[61]

Serú Girán lanzó su segundo disco, intitulado La Grasa de las Capitales en 1979. El álbum fue bien recibido por la prensa especializada y cimentaría su lugar como la mejor banda de la época.

Situación a principios de los '80, pre-Guerra de Malvinas[editar]

Vox Dei, durante 2007.

Hacia comienzos de los años ochenta, el país todavía se encontraba bajo control militar. El inicio de la década mostraba a un Serú Girán con un sonido menos pretencioso, pero que seguía en lo más alto de las listas. El tercer disco del grupo, Bicicleta (1980), fue recibido tibiamente al principio, pero con el tiempo se ganaría el lugar de mejor álbum del grupo. Tanto este como su anterior trabajo, La Grasa de las Capitales (1979) se van alejando del rock sinfónico del primer LP, mientras que el panorama musical argentino en general se vuelve más visceral y «simple», con menos arreglos. Serú Girán no se mantendría al margen de estos cambios, mientras el rock argentino escribía los capítulos finales del rock sinfónico y progresivo.Vox Dei entró en su tercera década de existencia y la popularidad de León Gieco como solista seguía creciendo.

Una de las últimas bandas importantes del período del rock progresivo fue Tantor, liderado por el guitarrista Héctor Starc fue un grupo más alejado del rock sinfónico y más experimental y progresivo, con influencias de jazz. Su primer álbum sería un éxito en la escena progre y la banda continuaría hasta mediados de la década, siendo una de las últimas bandas de esta etapa.[62]

Serú Girán se fue de gira a Brasil en 1980, donde la recepción que tuvieron fue tan positiva que los organizadores les pidieron para tocar otra vez al día siguiente, pero junto con el grupo de jazz-rock Weather Report, entre otros. Posteriormente, en Buenos Aires, tocaron en La Rural, juntando aproximadamente 60 000 personas y coreando «No se banca más», en alusión al gobierno militar. También tocaron junto al proyecto de Spinetta: Spinetta Jade. Este nuevo proyecto de Spinetta era una especie de combinación entre jazz y rock, bastante infrecuente en el país en ese momento. Hacia los dos últimos álbumes su sonido se fue haciendo algo más pop y con más influencias de la música electrónica (utilizando samplers y sintetizadores).

Serú Girán lanzó su cuarto álbum, Peperina en 1981, pero a finales del año Pedro Aznar decidió unirse al Pat Metheny Group en los Estados Unidos. El 6 y 7 de marzo de 1982, Serú Girán tocó por última vez en el Luna Park. Un momento muy recordado fue la primera y única interpretación de la canción «No llores por mi Argentina» (sin relación con el musical Evita).

Mientras tanto en la escena under tomo destacada relevancia el grupo Arsis con un estilo más pesado pero elaborado, fusionando ritmos e influencias tanto clásicas como del blues, rock y folklore local. Desde sus inicios Arsis realizó numerosos recitales y comenzó a participar en diversos festivales compartiendo escenario, entre otros, con Litto Nebbia, integrantes de Vox Dei, Los Jaivas, logrando gran aceptación del público.[63] Pero fue a partir del lanzamiento de su sencillo «Alborada» en diciembre de 1981 el grupo tuvo una mayor y destacada repercusión. Aunque Arsis agoto sus dos ediciones del disco simple, fortalecidos por la convocatoria que lograban en sus recitales, rechazo propuestas de compañías y productores discográficos eligiendo definitivamente su rol de banda independiente y subterránea.

A comienzos de 1982, Gustavo Santaolalla lanzó un álbum renovador titulado precisamente Santaolalla, acompañado por una banda integrada por Alfredo Toth (bajo), Willy Iturri (batería), Alejandro Lerner (teclados), Rubén Rada (congas), Oscar Kreimer (saxo), Osqui Amante (percusión) y Mónica Campins (coros). El álbum ha sido considerado «el primer disco de rock moderno de la Argentina».[64]

La era dorada (1982-1997)[editar]

El rock nacional resucita gracias a la Guerra de Malvinas[editar]

León Gieco, uno de los músicos censurados durante la última dictadura militar argentina.

En 1982 se daría un hecho que iniciaría la era dorada del rock nacional. Despegaría y conquistaría todo el continente de América en cuestión de muy pocos años, y sus bandas y artistas se consagrarían masivamente convirtiéndose en íconos legendarios culturales.

La economía Argentina se encontraba en plena recesión hacia 1982, y el descontento contra el gobierno militar iba en aumento. El 2 de abril de 1982 el gobierno de facto inició la Guerra de las Malvinas, como un intento desesperado por mantenerse en el poder mediante la manipulación del apoyo popular a través de una larga reivindicación del pueblo argentino. Miles de jóvenes fueron mandados a la guerra, mal equipados, en pésimas condiciones y desinformados. Luego de cientos de muertes y duros combates, los ingleses finalmente lograron recapturar las Islas Malvinas. Luego de la derrota, solo era cuestión de tiempo para que la Junta Militar se retirara del gobierno.

La guerra de Malvinas se convertiría en uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina reciente, sin embargo tuvo el paradójico efecto de revitalizar el rock argentino. Mientras la contienda se desarrollaba, se prohibió la música en inglés, lo que dio aún un mayor impulso a la música en castellano.

En mayo de 1982 el Festival de la Solidaridad Latinoamericana juntó a todas las grandes bandas del rock argentino. El recital tuvo el objetivo de apoyar a las tropas que luchaban en las islas, aunque era también una forma encubierta de protesta contra la guerra y un llamado a la paz.[65] Paralelamente, el rock en inglés era censurado en la radios y los programadores debían llenar el espacio que dejaba el rock en inglés con rock argentino.[66] [67]

La "música divertida", un revival retro del twist y pop de los '60, fin de la dictadura[editar]

Miguel Zavaleta en 1985. Lideró el grupo de pop y new wave Suéter.
Maria Gabriela Epumer (1963 - 2003). Fue la guitarrista y líder de la banda Viuda e Hijas del Roque Enroll.
Pipo Cipolatti en 2007. Fue el cantante, guitarrista y líder histórico de la banda Los Twist.

También aparecieron una serie de bandas más enfocadas en el aspecto «humorístico» de la música, como Los Twist, Suéter y las Viuda e Hijas de Roque Enroll.[68] Los Twist interrumpieron en la escena con canciones de contenido político, pero con toques de humor como «Pensé que se trataba de cieguitos» y «Tomá, mataté». Viuda e hijas de Roque Enroll (primer grupo de rock formado exclusivamente por mujeres) llenaron las radios con éxitos como: «Lollypop», «La silicona no perdona» y «Las familias argentinas», en donde introducen canciones con ritmos bailables. Suéter por su parte también tendría su lado cómico con letras bailables como «Mamá planchame la camisa», «Métodos» y «Ciudadano ilustre». Pero a diferencias de las dos primeras agrupaciones se caracterizaron por su lado más serio y llegaron a lo más alto del pop rock de la década con temas como «Amanece en la ruta», «Vía México» y «Él anda diciendo». Cosméticos sería otra banda de pop rock y new wave de efímera existencia, que grabó solo dos trabajos discográficos antes de desintegrarse en 1987.

Argentina entró en diciembre de 1983 en una nueva etapa de su historia, con la inauguración del gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Entrar en democracia significó la desaparición del aparato represivo y de censura del gobierno militar, por lo cual la libertad de expresión volvió a florecer. Las canciones que criticaban al gobierno militar se multiplicaron, algunas con letras alegóricas, como «Tiempos Difíciles» de Fito Páez (cantada por Baglietto), «Maribel se durmió» de Spinetta (dedicada a las Madres de Plaza de Mayo[69] ), «Puede verme» y «Ángel del pasado» de Ignacio Copani, «Sólo le pido a Dios» de León Gieco o «Los dinosaurios» de Charly García. Críticas más directas contra el gobierno militar provinieron de bandas punk como Los Violadores (con canciones como «Represión») y de Heavy Metal como V8.

Paralelamente, Almendra y Manal se volvieron a juntar. Charly García y Luis Alberto Spinetta continuaron con sus carreras solistas y Moris retornaría de España. Finalmente, sectores del rock nacional comenzaron a pasar del sonido «solemne» y progresivo del rock sinfónico a una música más irreverente y accesible, lo cual ayudaría al rock nacional a expandirse en el exterior.

Llegada a Argentina de los estilos del new-wave y post-punk: una nueva generación dorada[editar]

En los últimos días del rock sinfónico, un gran número de bandas influenciadas por los últimos géneros musicales mundiales post-punk y new wave comenzaron a aparecer. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue ganando escala nacional a partir de su política de independencia frente a las empresas discográficas y sus particulares letras. En 1979, en La Plata, Federico Moura formó una banda pionera del género new wave llamada Virus. Mientras tanto, aparecieron las primeras influencias de la Nueva ola del heavy metal británico en el continente; Pappo, influenciado por este nuevo género -desde donde surgían bandas como Black Sabbath y Judas Priest- luego de su viaje a Europa, fundó Riff, que si bien adoptaba la estética del metalero ―basado en la estética de personajes del metal, ya leyendas del mismo, como Rob Halford― su sonido es a veces más comparado al del hard rock que al del propio heavy metal. Para ese entonces, la banda V8 sería la que definiría al heavy metal en Argentina, principalmente para el comienzo ya de los años 1981 a 1982 y finales de la dictadura.

En Buenos Aires, tres jóvenes influenciados por el pospunk británico comenzaron a intercambiar ideas, armando una banda con el nombre de Soda Stereo, que se convertiría en la banda más popular del rock iberoamericano. En ese tiempo el circuito del Café Einstein le da espacio al punk y dark rock, presentando grupos como Sissi Hansen y Geniol con Coca, entre otros.

En 1980 apareció una de las primeras bandas de punk rock en Argentina, Los Violadores (aunque ya existían bandas del género como Los Barajas), se toma a los Violadores por ser los primeros en editar un álbum. Miguel Abuelo retornó de Europa y formó Los Abuelos de la Nada, que contaría con un joven Andrés Calamaro. Los Abuelos marcarían el comienzo del estilo pop-rock, incorporando de la mano de las composiciones de Calamaro, sonidos más modernos y bailables que robaban la atención de los jóvenes de entonces. Se convirtieron en la banda más exitosa de aquel momento.

V8, pionera del Heavy Metal Argentino, en su formación clásica de 1983.

En 1981, Miguel Mateos, luego de hablar con Freddie Mercury, ganó la oportunidad de telonear a Queen en su show en Buenos Aires, con su banda Zas. En la Provincia de Mendoza, surgiría una corriente denominada Rock de Mendoza y la agrupación más representativa sería una banda de pop rock llamada Los Enanitos Verdes; que comenzarían a tocar como un trío hacia el año 1979. En 1981 un italiano educado en Inglaterra llamado Luca Prodan llega a Argentina y se instala en Traslasierra en Córdoba escapando de su adicción a la heroína para terminar formando Sumo. En 1984 aparecería otra banda de Mendoza con éxito no solo a nivel provincial e nacional, si no mundial: Alcohol Etílico; autores del mega éxito «Lamento boliviano» (que años después seria interpretado por sus amigos Los Enanitos Verdes en su álbum Big Bang de 1994).

También surgirían varios solistas que lograron consagrarse y mantener su popularidad hasta el día de hoy. Algunos de estos son Juan Carlos Baglietto (que tenía confianza en un joven músico rosarino llamado Fito Páez), Alejandro Lerner, Lalo de los Santos y Celeste Carballo.

En 1982 Omar Chabán abrió el café Einstein, por donde tocaron en sus comienzos bandas como Sumo, Soda Stereo y Los Twist, y performances como las de las Bay Biscuit y Geniol con Coca. Sumo contaba con una formación ligeramente diferente en sus primeros días, en la batería se desempeñaba la británica Stephanie Nuttal, quien debió volver a su país natal luego del estallido de la Guerra de las Malvinas.[70] También en 1982 Charly García lanzó su disco debut como solista: Yendo de la cama al living.

En 1984 Patricia Sosa y su banda de heavy La Torre fueron votados como banda del año, Del 63 de Fito Páez como disco del año y el single «Solo quiero rock and roll» como la canción del año.[71] A otra banda con una chica en la voz, Los Twist, también les estaba yendo bien, pero sufrió un gran golpe con la partida de Fabiana Cantilo. Ésta a su vez lanzó su primer álbum solista titulado Detectives que contó con la producción de Charly García. Músicos de la talla de Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y León Gieco participaron en la grabación. El disco fue presentado un año después debido a la internación de Fabiana por motivos de adicción y no haber dormido durante varios días. En ese año se formaría en el Barrio de Flores, una banda post punk llamada Don Cornelio y la Zona, llegaron a las estaciones de radio con su hit: Ella Vendrá; canción compuesta por su líder Palo Pandolfo. Al igual que Don Cornelio y La Zona; surgirían a mediados de los ochentas, otras agrupaciones ligadas al género del dark, entre ellos Fricción, El Corte y La Sobrecarga.

Invasiones argentinas: el rock de Argentina conquista todo el continente de América (años '80)[editar]

Los Violadores en 1985. Primera banda punk en español.
La Sobrecarga, una banda originaria de Trenque Lauquen; serían pioneros del estilo dark.

La era dorada del rock de Argentina quedó claramente marcada al comenzar las bandas y solistas sus campañas de expansión y giras internacionales, batiendo records de ventas de discos y asistencia en recitales en todo el continente americano.

A medida que la década, se hacía cada vez más claro que las nuevas bandas no se parecían en nada a lo que se había hecho antes:[72] Los Violadores fueron pioneros del punk en Argentina; Virus sorprendió con su sonido new wave y synthpop; Sumo, por otra parte, con su rara mezcla de reggae, rock y algo de punk, se ganó un lugar de culto en el rock argentino, considerándosela como una de las bandas definitivas del rock nacional moderno,[73] a pesar de que Luca Prodan cantaba principalmente en inglés, lo que dificultó su llegada al público; y Soda Stereo, con su sonido new wave y pospunk se convertiría en una de las bandas más importantes del rock argentino. Los Abuelos de la Nada y G.I.T. hallaron cierto éxito en el exterior.

Hacia 1985, año en que se formó Los Fabulosos Cadillacs, varias bandas nacionales comenzaron a recibir atención por parte de radios latinoamericanas. Por ese entonces surgirían grupos de pop rock efímeros como Cosméticos y Alphonso s'entrega, ambas bandas de éxito pasajero. El rock nacional comenzó a «escalar» los Andes: primero Chile, luego Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, etc. Zeta Bosio, de Soda Stereo, comentó acerca del fenómeno:

«Nosotros salimos de Argentina y empezamos a ir a Chile, a Perú, empezamos a subir y en algunos países daba la casualidad de que llegábamos nosotros y nunca había ido una banda de Rock... nos decían que acá eso era una cosa del otro mundo y no iba a funcionar... ahora es una alegría ver que funciona y que tiene fuerza propia...»[74]

Muchos de los roqueros argentinos firman con las transnacionales y esto les garantiza distribución latinoamericana. A fines de ese año se produce la separación de los Abuelos de La Nada, y comienzan a ganar popularidad grupos con más estética en la imagen, como Soda Stereo.

Soda Stereo es una de las bandas más exitosas e influyentes del rock en castellano que desató un movimiento de adhesión masiva en América Latina conocido como «sodamanía».[75] [76] [77] En sus comienzos, la banda estuvo influenciada por bandas de new wave como The Police (generalmente se los conoce como los «Police argentinos»)[cita requerida] y Talking Heads. Con su primer álbum, intitulado simplemente Soda Stereo (1984), lograron el éxito nacional; sin embargo, se los acusó de frívolos,[78] al igual que a Virus.[79] [80] Su segundo disco, Nada Personal, fortaleció la popularidad de la banda, con hits como «Nada personal» y «Cuando pase el temblor», abriéndoles las puertas al mercado latinoamericano. En 1986 Soda Stereo lanzó Signos, que consagraría su popularidad con éxitos como «Persiana americana». Los miembros se embarcaron en una gira latinoamericana y grabaron el álbum en vivo Ruido Blanco. Con la gira de Signos, los Soda Stereo se convirtieron en estrellas internacionales. El grupo continuaría con su éxito hasta su separación, y luego de esta se convertiría en una banda mítica del rock argentino.

En 1985 hizo su debut discográfico la banda under Sumo, tras haber sido vistos en vivo por un productor de la CBS. La placa se llamó «Divididos por la felicidad», en referencia a uno de los grupos preferidos de Luca, Joy Division. Este primer trabajo vendió 15 000 copias e incluyó el hit «La rubia tarada» (titulado originalmente «Una noche en New York City»), así como «Mejor no hablar de ciertas cosas» con letra del Indio Solari, cantante de los Redonditos de Ricota.

La pequeña onda se convirtió en una ola hacia 1986, y para comienzos de ese año se convirtió en un fenómeno continental, alcanzando América Central, México y cruzando el atlántico hacia España. Los Enanitos Verdes con su pop-rock enérgico lograron un gran éxito. Los Fabulosos Cadillacs, con su mezcla de ritmos latinos, ska y rock se convirtieron en estrellas en su país y eventualmente en Latinoamérica. 1986 fue el clímax de una ola de inesperado éxito para el rock argentino. Sissi Hansen, desde el under, llega al Perú, donde consigue tres hits con su primer disco Mi Religión (Producido por Stuka).

Este movimiento ayudó a revitalizar al rock mexicano y español ya qué le probaría a los productores y sellos discográficos de esos países que el rock en castellano funcionaba y servía para hacer dinero. En México, las bandas argentinas eran promocionadas por medios como Televisa bajo la frase «Rock en tu idioma».[81] En Perú, las invasiones argentinas fueron un catalizador que llevó al rock peruano hacia un público aún mayor, convirtiéndose en mainstream.[82] En Chile, donde ya existían algunas bandas (como Los Prisioneros), la ola de bandas argentinas inspiraría e influiría a las bandas locales, hasta el día de hoy.[83] El estallido del rock colombiano se puede rastrear hasta los años ‘80, con muchas bandas locales citando bandas argentinas como influencias directas.

1988 comenzó con las agrupaciones argentinas más importantes (Soda Stereo, Los Enanitos Verdes, Charly García, Miguel Mateos, GIT, Virus) girando por América, Europa y hasta países de Asia. Ya por este tiempo, la ola de bandas argentinas comenzó a «apaciguarse», pero su legado dejaría las puertas abiertas del rock argentino al éxito masivo. También siguieron por la carretera del rock otras personalidades importantes, pero menos exitosas como es el caso de Fito Páez y Andrés Calamaro quien ya había grabado dos discos solistas muy buenos, pero poco aclamados por la popularidad.

Muertes de 3 íconos del rock argentino[editar]

Man Ray en concierto, el 15 de diciembre de 2013. Formados en 1988, alcanzarían el exito en la década siguiente con las canciones «Extraño ser» (de Miguel Zavaleta) y «Sola en los bares».

En 1987 se produjo la muerte de otro grande del rock nacional: Luca Prodan, líder de Sumo, fue encontrado muerto el 22 de diciembre en su habitación, víctima de una cirrosis hepática.[84] Su fallecimiento provocó conmoción entre sus fanáticos y en la escena del rock nacional. Luego de la muerte de Prodan, Sumo se separaría y sus miembros formarían dos nuevas bandas, Divididos (con Ricardo Mollo y Diego Arnedo) y Las Pelotas (con Germán Daffunchio, Alejandro Sokol y Alberto Troglio). De las dos, Divididos lograría mayor éxito comercial, contando con un sonido potente y ganándose el apodo de «La aplanadora del rock». Las Pelotas, por otra parte, contaría con un éxito comercial más moderado, y transformándose en una banda más underground. En 1988 Fricción editaría su último álbum Para terminar dándole un cierre a la etapa pospunk del rock argentino.

El rock nacional perdería otro prócer: Miguel Abuelo, fundador de Los Abuelos de la Nada, fue diagnosticado de sida. Murió el 26 de marzo de 1988 de un paro cardíaco.

El líder de Virus, Federico Moura, también fue notificado de tener SIDA. Moura murió el 21 de diciembre de 1988, justo un día antes de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Prodan. Sin embargo, Virus sobrevivió a la muerte de su líder, continuando en los ‘90 como una banda de pop-rock con influencias del synthpop y el electropop.

Fines de los '80: comienzo de la diversificación e incursión en estilos alternativos y tropicales[editar]

Tres tendencias principales definieron el rock argentino a fines de los ochenta. La primera fue la consolidación de las bandas de las «invasiones argentinas» y su paso a una etapa de mayor madurez. Algunas comenzaron a experimentar con la world music en los dos últimos años de los ochenta. Por ejemplo, Charly García se reunió con su viejo compañero de Serú Girán, Pedro Aznar y grabaron Tango 4. Antes de la muerte de Moura, Virus también había comenzado a experimentar con la música brasileña para su álbum Superficies de placer.

Muchas bandas continuarían su búsqueda de experimentación pero desde un lugar más underground. Entre ellas estaban: Todos Tus Muertos (liderado por Horacio Villafañe), Don Cornelio y la Zona (posteriormente Los Visitantes), Los Brujos, Los 7 Delfines (liderado por Richard Coleman) y finalmente Babasónicos, una de las bandas argentinas más importantes en la actualidad. Todas estas bandas formarían parte de la del «nuevo rock argentino» de comienzos de los 90.

Hermética dominaba los gustos populares, aún en otros países latinoamericanos, junto con Rata Blanca, JAF y Horcas. La escena del metal era muy saludable, aún para un género que nunca atrajo a grandes masas como lo hacían otros estilos. Una banda importante del underground fue Nepal, Apocalipsis, Tren loco una de las pioneras del thrash-heavy metal. Formada en 1984, fue parte de la primera generación de músicos de thrash, y ganó prominencia a fines de la década. Por otra parte, el género contaba con varias revistas dedicadas solo al metal, como Madhouse, Metal, Riff Raff, Revista Epopeya, etc.

Los finales de los ‘80 también fue un período de constante crecimiento para Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Su popularidad aumentaba e iban camino a convertirse en un clásico del rock argentino moderno, reuniendo masas de seguidores y ganándose la posición de banda de culto para sus fanáticos y la prensa. También fueron conocidos por mantener una postura indie con respecto al negocio de la música.[85] [86] [87] Sin embargo, un aspecto polémico de la banda fueron sus recitales de finales de los '90, conocidos por ciertos episodios de violencia[88] [89] [90] que culminaron con las muertes de varios fanáticos.[91] En 1985 editaron su primer disco Gulp!, con la participación del pianista Lito Vitale. El tránsito a la escena musical establecida implicó también el abandono del estilo circense original y la consolidación de un estilo más convencional de espectáculo de rock; de esta época data la máxima de tocar 'solos y de noche', con la que Solari justificó su reiterada negativa a presentarse en festivales.

También fue durante este período cuando Ratones Paranoicos empezaron a crear el subgénero «rolinga», «rock chabón» o «rock barrial». El subgénero rolinga tiene como principal influencia a los The Rolling Stones, una de las bandas extranjeras más populares en la Argentina y formadora de todo un culto.

En el año 1988 se formó el grupo La Renga (aunque su primer disco se lanzó en 1991), que tendría éxito masivo a partir de fines de los años noventa. En ese mismo año, se formaría el dúo Man Ray; integrado por la fotógrafa Hilda Lizarazu y Tito Losavio.

En el año 1989, La Torre regresa de una exitosa gira internacional por la Unión Soviética y otros países, de regreso en Argentina Patricia Sosa abandona el grupo para comenzar su carrera como Solista. Con la perdida de su vocalista esta banda, consagrada, se disuelve.

Finalmente, Divididos, con su potente sonido de guitarras y su «noise melódico» seguía aumentando su popularidad entre el público. En general, los años ochenta cerraban como una de las mejores décadas para el rock argentino, con grandes bandas ya consagradas a escala nacional e internacional, una saludable escena underground, y una búsqueda y experimentación a todos los niveles.

"Canción animal"[editar]

Luego de lanzar el LP Doble vida, que ya mostraba un sonido más roquero, Soda Stereo se instaló en el estudio junto a su nuevo productor Daniel Melero, para grabar su quinto LP, Canción animal. Este álbum provocó un gran impacto en el rock nacional y latino, siendo considerado como el segundo mejor álbum de la historia del rock iberoamericano alternativo, según el ránking realizado en 2006 por J.L. Mercado y publicado por la revista norteamericana Al Borde[92] y el noveno según la revista Rolling Stone.[93] La canción más destacada del álbum, «De música ligera», ha sido considerada como la cuarta mejor canción del rock latino en el ránking de Satélite Musical,[94] mientras que en Argentina es considerado también como la cuarta mejor por el sitio Rock.com.ar.[95]

La Avenida 9 de Julio, en Buenos Aires. Allí Soda Stereo realizó un histórico recital gratuito para presentar su disco Canción Animal, ante 250 000 personas, el 14 de diciembre de 1991; la mayor cantidad jamás reunida en el país para escuchar música.

Canción animal confirmó que estaba bien que el rock argentino volviera a una actitud más potente, siendo las guitarras eléctricas las estrellas del show. De ese álbum, el sencillo «De música ligera» se convirtió en un clásico del rock nacional.

Principios de los '90: el "nuevo rock nacional", corrientes alternativas y sónicas[editar]

Canción animal permitió que bandas como Los Brujos, Peligrosos Gorriones y Massacre lograran salir del underground, tomando su sonido fuertemente guitarrero y haciéndolo popular a medida que comenzaba 1991. Hasta grupos de pop-rock como Los Enanitos Verdes tomaron estas influencias hacia principios de los 1990, particularmente en su álbum Big Bang.

Estas y otras bandas como Todos Tus Muertos, Babasónicos y Los Visitantes (segunda banda de Pandolfo) fueron denominadas como el «nuevo rock argentino». Un término que fue usado poco después para bandas difíciles de catalogar como el neo-surf pop de los Los Súper Ratones (de Mar del Plata) y el pop alternativo de la La Portuaria. El nuevo rock fue la forma dominante en el panorama musical de la Argentina hasta mediados de los años 1990, cuando lo desplazó el rock suburbano. De esa escena, también surgiría grupos como Vetamadre, liderado por Julio Breshnev; quién había tenido un breve éxito a mediados de los años ochentas con Cosméticos.

En 1992 Soda Stereo presentó su sexto disco, Dynamo, uno de sus álbumes más experimentales hasta ese momento. El álbum tomó a los fanáticos por sorpresa, y fue el menos vendido de los discos del grupo (tampoco ayudó que en el medio de todo esto la banda cambió de compañía discográfica: Sony no promocionaría a una banda que se iba y BMG no promocionaría el álbum de otra compañía).[96]

Una banda que logró en 1992 su primer gran éxito fue Babasónicos, que lanzó en ese año el hit «D-Generación», a partir del cual comenzó a recorrer el camino que los llevaría a la cima del rock nacional y que definiría el sonido del rock sónico.[97] Juana La Loca era otra banda de la autodenominada escena sónica, qué comenzó a tocar a principios de los años 1990 pero que se hizo famosa unos años después. Los Brujos también tuvieron un buen año en 1992, con su sencillo «Kanishka» se convirtió en todo un éxito. Los Visitantes igualaron el éxito de Los Brujos al año siguiente con su disco Salud Universal, una combinación de rock guitarrero y tango. Todos Tus Muertos era una respuesta punk al rock argentino de finales de los años 1980, eligiendo ser mucho más directos y explícitos en su sonido y en sus letras. La banda ganó gran popularidad con la aparición del nuevo rock, y se convirtió en una de las favoritas de esos tiempos. Lentamente el grupo pasaría de su sonido punk inicial a un estilo más heterogéneo que incluía ritmos afro-latinos. Otra de las bandas importantes que surgiría en los años 1990 serían Los Caballeros de la Quema. También a principios de los años noventa surge El Otro Yo una banda de Temperley que de manera lograría salir del under para convertirse poco a poco en la insignia del rock alternativo.

Un grupo raro apareció a comienzos de los años 1990 fueron los llamados Illya Kuryaki and the Valderramas (aunque también se los conoce como Illya Kuryaki). Más raperos que roqueros, el grupo logró dejar su marca en la escena del rock nacional, ya que combinó el rap con el rock nacional y los ritmos latinos. Dante, uno de sus miembros, es el hijo de Luis Alberto Spinetta.

El desarrollo del metal de los años ‘90[editar]

Véase para mayor información Heavy Metal argentino

Almafuerte en un Concierto en Willie Dixon, Rosario

La última década del milenio fue muy productiva para el heavy metal argentino. En la Argentina siempre existieron bandas de metal como Billy Bond y la Pesada del Rock, en los año 1960; Pescado Rabioso y Pappo's Blues, en los años 1970; V8, Riff y otras bandas en los años 1980. Pero estas nunca habían estado en el primer lugar del rock argentino (salvo Riff), sino que generalmente eran eclipsadas por otros géneros, y se mantenían en el undergound durante los años 1980. Esto cambió en los años 1990.

A comienzos de la década, las bandas de heavy metal Hermética, Rata Blanca, Horcas y Logos ya tenían carreras destacables dentro del rock nacional. Menos populares en el exterior, y con una visión opuesta a la de Rata Blanca (ambas formadas en 1987 cuando se separó V8), Hermética era, sin embargo, la más popular nacionalmente hablando.

Esa década también representó el surgimiento de ANIMAL (Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar). En sus canciones defendían a las comunidades aborígenes y al nacionalismo, mientras que también criticaban al actual orden mundial.[98] Su sonido combinaba con el hardcore punk, el heavy metal y el thrash. La desaparición de Hermética, dio como resultado el surgimiento de Almafuerte, una de las bandas más populares de la actualidad.

Otros grupos importantes de la década (en el underground) fue Tren Loco (quienes viajaron a Japón), Lethal, Nepal, Imperio, Jeriko, Jason, Malón y O'Connor.

Solistas, Fito Páez y su record del disco más vendido de toda la historia argentina[editar]

Charly García, en el ciclo de recitales oficiales realizados en la Casa Rosada, 2005.

Los artistas solistas como Charly hacia tiempo que estaban establecidos como grandes figuras del mundo del rock nacional. Las dos grandes estrellas desde los años 1970 fueron Charly García y Luis Alberto Spinetta. Charly disfrutó de unos prolíficos años ochenta, editando varios álbumes y con sus canciones convirtiéndose en clásicos absolutos del rock argentino. Sin embargo, también atravesó dos internaciones tras un par de colapsos nerviosos. Pero nada pudo pararlo: en 1992 se reunió con Serú Giran, llegando a llenar el estadio de River en dos ocasiones y grabando el álbum doble en vivo Serú ‘92. En los años 1990 Charly comenzó con su eslogan «Say No More», que con el paso del tiempo se convertiría en su «marca registrada». Spinetta tuvo una carrera algo más desigual, pero siempre contó con el cariño del público. Pappo continuaba sacando discos mezclando blues y heavy.

Miguel Mateos seguía siendo popular y reconocido en Latinoamérica, principalmente en México, Estados Unidos y España, aunque casi desapareció del panorama local debido al éxito obtenido en los Estados Unidos que lo hizo tomar la decisión de radicarse en la ciudad de Los Ángeles, California desde 1989 luego de dar el primer concierto de rock en español en «The Palace» y hacer giras en ese país ya sin ZAS, y con una banda formada por su hermano y reconocidos músicos Americanos como Stuart Mathis y Jennifer Batten (guitarrista de Michael Jackson) y codeándose con bandas anglosajonas como Bon Jovi hasta 1994 que regresa para grabar el álbum «Pisanlov», considerado el mejor de su carrera hasta ahora, pero irónicamente censurado por las disqueras locales, debido a su alto contenido de crítica social. León Gieco, mezclando folclore, música popular, rock y letras comprometidas socialmente, continuaba con su éxito.

Celeste Carballo fue dejando atrás sus épocas de punk y se empezó a dedicar a experimentar con el blues tradicional, el Indie, los ritmos folclóricos e incluso el tango. Mantiene una prolífica carrera, siendo una de las representantes del rock nacional que más aportes ha hecho al inconsciente colectivo argentino.

La carrera de Fito Páez siguió remontando vuelo. A comienzos de 1990, Páez hace pública su decisión de irse del país y sus palabras causan revuelo nacional. En 1992 lanzó El amor después del amor, álbum argentino que se convertiría junto a rockas vivas de la banda Zas de Miguel Mateos, en uno de los discos de rock más vendidos de todos los tiempos.[99]

El título del disco tal vez no es casualidad: Fito acababa de finalizar una relación con la roquera Fabiana Cantilo, y estaba conociendo a la actriz Cecilia Roth. Con su álbum Páez se confirmó como estrella nacional e internacional. Mientras tanto, Andrés Calamaro disfrutaba de cierta popularidad como solista, pero hasta entonces no había logrado un éxito masivo. Calamaro dejó la Argentina y se fue a España, donde junto con Ariel Roth y otros conforman Los Rodríguez en 1991. Dos años después, el hit «Sin documentos» le dio finalmente a Calamaro un éxito internacional que haría despegar su popularidad en España y, sobre todo, en la Argentina. Con este disco Los Rodríguez logran conquistar Latinoamérica, especialmente Argentina, y Calamaro se convierte en el roquero argentino con más popularidad internacional. La banda hispanoargentina permaneció desde 1990 hasta 1996 y fue la que más veces lleno las instalaciones de la Plaza de los Toros, llamada Las Ventas, en Madrid.

Estallido del estilo tropical y de fusión latina[editar]

La formación original de Bersuit Vergarabat en 1993. De izquierda a derecha: Juan Subirá, Pepe Céspedes, Carlos Enrique Martín, Gustavo Cordera, Oscar Righi, Marcela Chediak, Charly Bianco y Rubén Sadrinas. Uno de los grupos más importantes del rock contestatario de la década.

El rock tropical, fusión y de influencias latinas siguió creciendo, el 1992 fue el año de «La Pachanga»: el sencillo de los rosarinos, Vilma Palma e Vampiros. Su popularidad invadió las radios a comienzos de los años 1990.

Bandas como Los Auténticos Decadentes, que tuvieron un gran éxito en 1990 con «Loco (tu forma de ser)», y Los Pericos reflejaron la tendencia. Otra banda surgida afines de los ochenta fue La Sonora de Bruno Alberto; creadores del mega éxito «Tirá la goma», cuyo título marcaría como referencia en doble sentido al acto de felación muy popular y «La Canoa», cuya melodía se empezó a utilizar en las canchas de fútbol de toda la Argentina.

Los Fabulosos Cadillacs, tuvieron un desplome a comienzos de los 1990, después de haber cosechado elogios a finales de los 1980, pero regresaron en 1993 con su disco Vasos Vacíos, que contaba con el megahit «Matador». El sencillo ganaría alcance internacional, ganando los Premios MTV a vídeo del año 1994[100] y logrando el puesto n.º 3 de los mejores 100 videos MTV.

También a comienzos de la década comenzó a tocar una agrupación caracterizada por su mezcla de rock tropical, algo de cumbia, una gran cantidad de miembros y un carismático líder calvo: Bersuit Vergarabat. Esta banda, se caracterizaría por tener un nombre sin significado alguno y usar pijamas en el escenario, que es en sí, un homenaje a los internos del Hospital Municipal José Tiburcio Borda y una respuesta contraría al atuendo de cuero, que usan los grupos normalmente vinculados con el rock y heavy metal. Tras tres discos de mediano exito: Bersuit Vergarabat y punto! (1992), Asquerosa alegría (1993) y Don Leopardo (1996); el reconocimiento nacional y mundial, lo alcanzarían a su cuarto trabajo discografico, titulado Libertinaje (1998). Tras el éxito masivo de este material, visitarían España, Estados Unidos, México, Chile, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Uruguay, Bolivia, Perú, Nicaragua, Guatemala, Ecuador y Puerto Rico.

La La Mosca también mostraría el crecimiento del género con su salto a la popularidad hacia fines de los 1990 dando una gran presencia del género en la llegada del tercer milenio. En 1992, se forma Las Manos de Filippi, grupo de rock fusión liderado por Hernán de Vega , un músico callejero que militaba en el Partido Obrero. En sus letras se encontraban canciones contra el capitalismo y al orden establecido, como también letras graciosas. Sus mayores éxitos fueron la cumbia «El himno del Cucumelo» (popularizada posteriormente por Rodrigo Bueno) y «Sr. Cobranza», (popularizada por Bersuit Vergarabat).

La consagración del punk argentino en los grandes estadios de fútbol[editar]

Attaque 77, la banda punk de mayor éxito comercial en Argentina.

El punk argentino contaría con una nueva ola de artistas en los años 1990. Los Violadores habían dominado el punk de los 1980, pero en los años 1990 servirían como inspiración para los punks de Attaque 77 y Flema. Formados en 1986 y 1987 respectivamente, la llegada de Attaque a la masividad vendría de la mano de su clásico «Hacelo por mí». Flema nunca fue masivo, pero se convirtió en una banda de culto dentro de la escena del punk underground, entre otras cosas, gracias a su carismático líder anarquista Ricky Espinosa. Poco a poco Attaque 77 se convertiría en una de las bandas más escuchadas de la escena del rock nacional, sobre todo gracias a su combinación de punk con melodías pop y algunas baladas. Otra banda del movimiento que surgió en los 1990 es Dos Minutos, con un sonido punk enérgico. Otra banda de la escena seguía siendo Todos Tus Muertos. Fun People combinó el hardcore melódico con el punk y una actitud indie y anti-machista, además de contar con letras en su mayoría en idioma inglés, algo de muy infrecuente en el rock argentino. Los She Devils fueron pioneros de la escena Queercore en el país. Cienfuegos, (liderada por Sergio Rotman de Fabulosos Cadillacs) una banda de punk que venía tocando desde los 1980, finalmente produjo algunos álbumes hacia mediados de la década.

Quiebre de mediados de los '90: llega a la masividad el rock rolinga[editar]

Padre e hijo rolingas.

Un nuevo fenómeno musical, cultural y social pateó el tablero del rock nacional cambiando todo el mapa de la música argentina a mediados de los '90: el rock rolinga.

También conocido por sinónimos como "rock chabón" o "rock barrial", si bien el rock de Argentina tenía ya desde muy tempranos orígenes una fuerte influencia de barrio (como con "Avellaneda blues" de Manal, 1970) en esta oportunidad un nuevo elemento se le sumó, de la mano de la decadencia económica, social y cultural que Argentina experimentaba en los últimos tiempos: el código futbolero. Este ya había dejado su efecto en décadas previas en ámbitos como la política y las clases sociales bajas, con sus consignas propias de los barra bravas como el aguante y los trapos, y se mezcló con el rock, en un proceso que los sociólogos identifican como "futbolización". Surge entonces el quiebre simbólico entre el "nosotros" (los que son "del palo") por oposición a los "caretas" (el "ellos"), identificados como los representantes del mainstream, y a los que, como en el caso de Gustavo Cerati el líder de la banda Soda Stereo, se reclama a viva voz en cánticos futboleros "que se muera".

El origen cronológico del rock rolinga, por lo tanto, se pierde en la oscuridad, ya que muchos elementos estaban presentes desde hacía largo tiempo. El rock argentino desde sus orígenes tuvo mucho de under, de marginal y de barrial. A lo largo de décadas, bandas de características tan diversas como Manal, Pappo's Blues, V8, Riff, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Sumo, Comando Suicida y Dos Minutos habían alimentado un movimiento marginal distinto a la música mainstream argentina. El estilo de "relatar la realidad de las calles" bien podría tomarse como de protesta o contestatario, por lo que los elementos del rock rolinga podrían rastrearse hasta los orígenes mismos del rock nacional. No sería sin embargo hasta los años '80 que, por oposición a las bandas que estaban triunfando en todo el continente americano, aparecerían las primeras identificaciones concretas: bandas como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Sumo eran clasificadas en el libro "Historia del rock argentino" de Osvaldo Marzullo y Pancho Muñoz (1986) como «rock marginal».[101] Otras de las características que según el libro, se destacaba de ambas, eran su crecimiento a pesar de la falta de apoyo de producción y la capacidad para haberse «hecho desde abajo», convirtiéndose en representantes del circuito underground.

Los Piojos, banda clave en el rock rolinga.

Pero fue con la formación de Ratones Paranoicos en 1984 que finalmente nacería el rock rolinga. Este grupo, con fuertes influencias de los Rolling Stones, también había sido clasificado como parte del «rock marginal» en dicho libro[102] al igual que como una banda underground. El libro también destacaba que, al tiempo que la banda había tenido varios cambios en su formación, «su nombre aparecía pintado en infinidad de paredes de Buenos Aires». Entre fines de los '80 y principios de los '90 se formarían varias de las bandas que acompañarían el ascenso implacable del rock rolinga, en 1988 se formaron Los Piojos, en 1989 Viejas Locas y en 1993 Jóvenes Pordioseros. Sin tanta influencia de los Rolling Stones pero igualmente dentro de esta corriente de rock barrial, fueron las formaciones en 1988 de Bersuit Vergarabat, en 1989 de La Renga y en 1990 de Caballeros de la Quema.

Factores que iban alimentando desde años previos fueron los cambios en las tendencias musicales de la música argentina desde fines de los '80, diversificando en estilos alternativos y tropicales, el avance de nuevos géneros con los que se incursionaba, y el progreso de las bandas under. A esto se le suman causas extramusicales: la pobreza en la Argentina, la decadencia institucional y moral que experimentó el país durante el gobierno de Carlos Saul Menem y el crecimiento desde mediados de los años ochenta de las barras bravas del fútbol.

Finalmente, en 1995 los Rolling Stones llegaron a la Argentina como parte de su Voodoo Lounge Tour, eligiendo como teloneros a Ratones Paranoicos y a Viejas Locas. Este hecho marcaría la llegada implacable a la masividad del rock rolinga, todas aquellas bandas que desde hacía unos años venían creciendo, como Los Piojos y Los Caballeros de La Quema, alcanzaron un despegue definitivo, logrando grandes ventas discográficas, presentaciones con entradas agotadas en los más grandes estadios de fútbol, consiguiendo alta rotación en las radios, siendo sus canciones usadas en cortinas de programas ("Vicio" de los Ratones Paranoicos se convirtió nada menos que en la canción de apertura del programa de televisión de horario central Videomatch), entre otros logros.

En paralelo, indirectamente el rock rolinga contribuyó al despegue de bandas argentinas de blues que hasta ese entonces se habían mantenido en un circuito reducido, entre ellos Memphis La Blusera y La Mississippi, Del mismo modo, influenció estilos mixtos con el reggae que algunos medios llamaron reggae stone.[103] Inclusive, solistas del rock nacional adoptaron elementos del rock barrial, y es así que Andrés Calamaro tomó un giro en su carrera artística hacia la de un poeta urbano con discos con omnipresentes metáforas populistas, y Charly García publicó su álbum El aguante que ya desde el título reflejaba la huella del rock barrial.

Por todo esto, el ascenso en 1995 del rock rolinga y barrial es un hito histórico en el rock nacional, y su reino se extendería por 10 años.

El nuevo rock argentino muere a manos del rock rolinga[editar]

Por lo que, con la llegada a la masividad del rock rolinga a mediados de los años 1990, se produjeron ciertas segmentaciones que cambiarían el rumbo que tomaba la música en el país, y que se evidenciarían cada vez más a medida que se acercaba el tercer milenio.

Análisis posteriores acerca de la situación de mediados de los '90 muestran que aunque el «nuevo rock argentino» crecía, lo hacía de manera lenta y progresiva. Aún no había logrado desarrollarse por completo. Ninguna banda perteneciente a ese movimiento había alcanzado aún un seguimiento masivo del público como las del pop de los años 1980. Su música, intelectual en algunos casos (y que precisaba varias lecturas para su comprensión y gusto, por lo que distaba de ser demagógica), también estaba desarrollándose. A causa de estos factores, el movimiento era muy vulnerable a la aparición de un nuevo fenómeno musical que fuera simple y accesible para el público más marginal: el rock rolinga. Con sus letras simples, que en lugar de referencias literarias, poéticas y filosóficas relacionadas a la vanguardia, efectivamente se referían a "parar en la esquina a tomar una birra", y con su música fácil que en lugar de experimentar con nuevos sonidos (a la manera de las corrientes internacionales del grunge y rock alternativo) se limitaba al rock and roll primitivo y rudimentario, el rock rolinga logró en cuestión de meses lo que el nuevo rock argentino no logró en años: que la gente de las clases marginales y bajas lo escuchara.

Hacia 1996 el «nuevo rock argentino» estaba perdiendo el rumbo, grupos como Los 7 Delfines y Peligrosos Gorriones habían perdido popularidad. Al mismo tiempo, bandas como Massacre y La Portuaria se tomaron descansos de sus grabaciones y no volvieron a sacar discos hasta los primeros años del nuevo milenio. La separación de Los Brujos en 1998, después de ocho años, dejó un gran vacío en la escena. Por otra parte, en 1996 se realizó el último festival «nuevo rock argentino», que convocaba a las bandas más importantes del movimiento. El festival recién reaparecería en el 2000, cuando ya estaba muerto. Uno de los últimos grandes grupos del «nuevo rock nacional» de los años 1990 fueron los rap/roqueros de Actitud María Marta, quienes tuvieron su momento de fama en 1995. Babasónicos, Todos Tus Muertos y los Valderramas fueron algunas de las bandas del movimiento que lograron mantener su popularidad mientras se aproximaba el nuevo milenio.

Tales consecuencias del auge del rock rolinga no pasaron inadvertidas, y a pesar de gozar un éxito masivo, a poco de haber llegado al estrellato las críticas hacia el rock rolinga y todo lo que representaba no se hicieron esperar, recibiendo críticas por parte de representantes fundacionales del rock argentino,[104] [105] de la conquista argentina de América,[106] [107] del rock alternativo,[108] [109] el punk, el reggae,[110] [111] la prensa especializada,[112] [113] y los portales online de música.[114]

Soda Stereo se separa y marca el fin de la era dorada del rock argentino[editar]

Soda Stereo, en 2007, durante la gira de regreso tras la separación de 1997.

En el año 1995 apareció el último material de estudio de Soda Stereo: el tranquilo y casi chillout Sueño Stereo, un álbum por momentos mucho más electrónico que roquero, lo que sería un preludio de los primeros tiempos de Cerati como solista. Soda Stereo hizo su última gran gira internacional a través de los Estados Unidos y Latinoamérica, agotando las entradas en dondequiera que se presentara.[115] Su último concierto en Buenos Aires, fue el 20 de septiembre de 1997, donde llenaron el estadio de River Plate, al que concurrieron aproximadamente 80 000 personas, fue lanzado luego como un álbum en directo doble. La banda se despidió de su público tocando su famosa canción «De música ligera», con sus últimas líneas: «Nada más queda...» repitiéndose una y otra vez y con Cerati diciendo a todo su público una frase que se convirtió en legendaria: «¡Gracias... totales!»

La separación en 1997 de Soda Stereo marca el fin de la era dorada del rock nacional. La despedida de la banda insignia de la conquista argentina en los años '80 de todo el continente de América, sumado al avance del rock rolinga y barrial, cierra una época brillante y magnífica en la historia de la música argentina. A lo largo de 15 años desde la Guerra de Malvinas, el rock argentino había estado en la vanguardia de la música en Latinoamérica y había dejado una estela repleta de éxitos y logros por todo el continente. Se terminaba una época legendaria que sería recordada por siempre como un hito glorioso en la historia de la música argentina.

La era barrial (1997 - 2004)[editar]

El nuevo negocio: giro hacia lo barrial y bandas «de cabotaje»[editar]

La era barrial en el rock nacional argentino deja al descubierto un cambio de tendencias musicales pero también un cambio en la forma de hacer negocio. Argentina no exporta más bandas para que conquisten el continente, sino que produce bandas «de cabotaje» que aunque muy populares y convocantes para llenar estadios, sólo son conocidas en Argentina, lo cual hace que Argentina ceda terreno en el mercado musical latinoamericano a los artistas mexicanos, portorriqueños, chilenos, colombianos, etc.

Desde el punto de vista musical, se observa un aislacionismo con las corrientes y estilos internacionales. EEUU y Reino Unido pasaban por el post grunge, el brit hop, el teen pop y el nu metal. Latinoamérica y España pasaban por el pop rock y el pop latino. Nada de estos movimientos mainstream internacionales hace efecto en el rock nacional durante esta época, y si bien había buena cantidad de ofertas de propuestas (rolinga, punk, dark, metal, indie, tropical, alternativo) es nulo el contacto que se hace con las corrientes internacionales. Este hermetismo, que los representantes del rock rolinga defendían como una forma de autonomía nacional, le pasaría factura al rock argentino que se estancaría artísticamente.

No por nada, la era barrial coincide en gran medida con la peor crisis de toda la historia en Argentina, demostrando una falta de ideas y una anemia en creatividad comparable a la que el país atravesaba en economía.

Reinado del rock rolinga y barrial[editar]

La Renga, en 1992, tras grabar Esquivando charcos, su primer trabajo discográfico.

A fines de los años 1990 el rock rolinga recibía por igual manera, de la prensa especializada, elogios tibios y críticas frías: había sido calificado por la revista Rolling Stone de Argentina, al cubrir un show de Los Piojos, como un género que llegaría a fines de siglo como el único fenómeno musical que acaparara la atención,[116] aunque en la misma revista en la crítica del disco No Security de la banda de Mick Jagger, declaraba que era un trabajo que no aportaba nada que no se haya visto anteriormente en la música.

A finales de los años 1990 bandas como La Renga, Bersuit Vergarabat, Los Piojos, Los Ratones Paranoicos, Attaque 77, La Mancha de Rolando, Caballeros de la Quema, Viejas Locas y otras bandas barriales dominaban las listas musicales.

Pero este género tan característico, aficionado a las melodías simples, la instrumentación de rock and roll rudimentaria y la estética de los Rolling Stones, pronto comenzaría a ver los primeros cuestionamientos a sus mandamientos, nada menos que por las propias bandas del género. Uno de esos mandamientos era el de mantener un sonido de rock and roll básico y elemental, bajo el argumento que desviarse hacia formas más elaboradas de tocar, o aún peor, otros estilos musicales, era representativo de volverse careta y de haberse vendido haciendo música más comercial y vendible. Pero fue así que ya en 1998 en pleno auge del rock rolinga, una de las bandas clave que habían preparado el camino para la llegada del rock barrial, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, publicaba Último bondi a Finisterre, un álbum con marcado uso de la música electrónica. Del mismo modo, Los Piojos también comenzaron a centrarse en otros estilos, como el candombe, el tango y el funk. En el 2000 Viejas Locas se separó y cuando su líder Pity Álvarez formó su siguiente banda, Intoxicados, decidió nombrar el primer álbum como No es solo rock&roll, mostrando desde el vamos un interés premeditado en los demás estilos musicales.

Más adelante, el fenómeno del estilo marginal nacido en las villas, la cumbia villera, desafiaría el predominio del rock rolinga en las clases bajas y trabajadoras en Argentina. Este género, de gran popularidad tras la crisis argentina de 2001, también contaba con el atractivo de relatar la vida cotidiana y la realidad de la calle.

La vigencia de las bandas y solistas más influyentes[editar]

En 1993 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota realizaron dos conciertos para la presentación de su nuevo álbum Lobo Suelto, Cordero Atado, en la cual llegaron a atraer unas 80 000 personas en una fecha doble en el estadio de Huracán. Debido a una serie de incidentes en ambos conciertos, la banda decidió empezar a tocar sólo en el interior del país. No obstante, cambiarían de parecer, y en 1998 volvieron al Gran Buenos Aires, para tocar en el estadio de Racing Club en Avellaneda. Aún más, en 2000 llevaron 140 000 personas en dos noches en River Plate, lo convirtió en uno de los shows pagos más exitosos de Argentina y marcó, quizás, la cima de su celebridad. Sin embargo, en el 2002, tras prolongadas especulaciones sobre el futuro de la banda, se oficializó la separación de la banda con la presentación del primer trabajo como solista del guitarrista Skay Beilinson, A través del mar de los sargazos.

A fines de febrero de 1999, durante el festival Buenos Aires Vivo 3, organizado por el Gobierno de la Ciudad (con entrada libre y gratuita), Charly García sorprendiendo a todos realizó un espectacular concierto en Puerto Madero, convocando entre 130 000 y 300 000 personas (según la fuente).[117] [118]

Luego de la muerte de Luca Prodan, Sumo, banda que influenció al género, se había separado, generando dos nuevas bandas: Divididos y Las Pelotas. Esta última sería, de las dos, la banda más relacionada con el rock underground por mantenerse con un éxito y masividad relativa. El tercer álbum de Divididos, La Era de la Boludez, hizo que la banda fuese considerada por ciertos medios como el «lado A» de la herencia de Sumo,[119] opinando que Las Pelotas era el lado B. Manteniendo una rara autonomía y un estilo furioso y melódico similar a otras bandas generacionalmente similares como Patricio Rey, a comienzos de los años 2000 entra como tecladista Sebastián Schachtel (de La Portuaria) y luego de su éxito «Será», la popularidad de Las Pelotas fue en ascenso, particularmente entre un grupo etario más joven. Por su parte, Alejandro Sokol, uno de sus cantantes, desarrolla un tímido proyecto paralelo donde recrea canciones de Luca Prodan, Génesis o David Bowie, se aleja de la banda en 2008 y ocurre su desventurada muerte. En febrero de 1999 dos personas murieron electrocutadas en el festival multitudinario Buenos Aires Vivo II, donde tocó Divididos.

A finales de 1998 Andrés Calamaro publica Honestidad Brutal, según la prensa especializada en el tema es el mejor disco del cantante, y también de los años noventa. Sin embargo ese disco marco el inicio de una etapa en la que el artista comenzó a sufrir un colapso tóxico, que lo alejo de los escenarios por más de cinco años.

Festejos del nuevo milenio en los estilos de fusión, tropicales y rioplatenses[editar]

En la escena del rock fusión o rioplatense, Bersuit Vergarabat se confirmó como la banda más importante del género y una de las más importantes de la Argentina. Su disco de 1998, Libertinaje, los catapultó a la fama y a giras por Europa y América. Su seguidor, Hijos del Culo (2000) fue doble-platino.

Por el lado del reggae-pop, Los Pericos y Los Cafres dominaron la escena. Aunque la renovación del género se vea impulsada por festivales y bandas nuevas de diferente capacidad de convocatoria y creatividad. El Ska tenía a La Mosca, Los Calzones y Kapanga como las versiones más comerciales con importante éxito nacional e internacional, pero Los Fabulosos Cadillacs seguían siendo la banda más famosa del género, mezclando rock, ska, rap, reggae y música latina, hasta su separación. Las bandas ska más underground que nacieron en los años ochenta inspiradas el el rock steady británico han desaparecido en su totalidad. Inspiradas en la creatividad y el estilo brit-fussion de Sumo, los estilos del ska, el reggae y el punk no trascendieron lo años ochenta con la fuerza alternativa que las caracterizaba. Solo Dancing Mood, Mimi Maura, Cienfuegos o La Portuaria suponen un intento de ese espíritu creativo para un público de las clases medias sensible a la fusión contemporánea con ritmos latinos.

Una banda nueva del género es Karamelo Santo, de la ciudad de Mendoza (al igual que Los Enanitos Verdes). La banda cuenta con un sonido bastante nuevo de rock, punk, ska, reggae y cumbia que le ganó la atención de la crítica. El grupo pasó la mayor parte del período 2001 a 2007 haciendo giras por Europa y América[120] y es la única banda que ha tocado en el Roskilde Festival de Dinamarca.[121]

Hacia fines de los años 1990 y principios de la década de los 2000 aparece en Argentina la cumbia villera,[122] [123] música salida de las villas miseria y que rápidamente encontró puentes de contacto con diversos estilos de rock nacional debido a sus letras que relatan la realidad (drogas, crimen, odio hacia los policías, pobreza, y la jerga de las villas). Con un sonido influenciado por diversos estilos de cumbia pero también por el rap, el reggae y, hacia mediados de los años 2000, por el reggaetón,[123] la cumbia villera llegó a influir a algunas bandas de rock tropical o de rock barrial que hicieron algunos tímidos tanteos y sondeos en este estilo marginal.

El rock alternativo pasa la tormenta rolinga refugiado en el under[editar]

Un estilo que logró cierto espacio fue el llamado nuevo rock alternativo. Formado por una generación más joven estaba fuertemente influenciado indistintamente por bandas originales de los años 1980 como Sumo o Virus, pero fundamentalmente por el éxito de bandas estadounidenses como Nirvana, Red Hot Chilli Peppers o Faith No More. El éxito inicial de Los Brujos desapareció con la disolución de la banda, por su parte Illya Kuryaki and the Valderramas, con dos importantes discos juveniles que mezclaban el hip-hop con nuevas tendencias estéticas se separaron en 2001.

Algunas bandas del movimiento 'alternativo' eran Perdón Amadeus, Martes Menta (con Carca que continua una original carrera solista), los platenses Peligrosos gorriones, Massacre, Babasónicos (que estaba en camino a ser una de las bandas de primera línea del rock nacional) y Juana La Loca. El último grupo ganó popularidad con su disco de 1997 Vida Modelo; mientras que el primero fue ganando más seguidores con cada nuevo álbum, hasta llegar a su disco Jessico (2001), calificado unánimemente como el mejor disco del 2001.[124]

En la escena alternativa, Yemenita y El Otro Yo siguió ganando seguidores; al igual que un grupo llamado Catupecu Machu, que continuaría escalando posiciones. Santos Inocentes a pesar de no llegar a la primera línea del rock nacional, mantendría sus fanáticos en la escena under. Los Super Ratones, de la ciudad de Mar del Plata, volvieron a la escena alternativa con su disco de 2001, nominado al Grammy: Mancha Registrada.

Predominio de los ex-Hermética en el metal nacional[editar]

En la escena del metal, Hermética se separó en 1995, dando origen a Almafuerte (el bajista Ricardo Iorio, Claudio Marciello y Claudio Cardaci) y Malón (el resto de los ex-Hermética). Con un sonido más actualizado, Almafuerte pasó a la cabeza del metal nacional, junto con A.N.I.M.A.L. y Rata Blanca. Este último grupo continuó grabando y girando intermitentemente por países de Latinoamérica.

O'Connor, exponente del metal clásico, salió del underground a comienzos de 2000, junto con Cabezones (banda de influencias darks) y Carajo. Los Natas originalmente un grupo de stoner rock, en sus últimos álbumes fue pasando a un sonido más experimental y estridente con una propuesta cercano a la psicodélica, inspirada en The Doors, los primeros álbumes de Black Sabbath o Led Zeppelin. Se diferencias estiliticamante del maistream del 'metal' local, aunque reconocen en Pappo's Blues o Color Humano una fuente creativa.[125]

El punk se inclina hacia los estilos pop y barrial[editar]

En el ámbito punk, Attaque 77 siguió siendo la banda insignia del género, acercándose más a un sonido pop-punk. La estética hardcore de los años noventa alteró profundamente los estilos más puristas de los años ochenta. Bandas como Fun People además de hacer giras por Europa, se ganó su propio culto, pero se separaron en el 2000.

A pesar de la crisis del género, algunas bandas punk nuevas aparecieron o se hicieron más populares como Expulsados, Cadena Perpetua, Smitten y Shaila.

Pero aunque las consignas ideológicas más relacionadas con el punk británico (anarquismo y campaña política) quedaban hechas a un lado, por el contrario el punk estadounidense (desenfadado y con los Ramones como consigna) era el elegido por bandas punk de fines del milenio como Flema, Dos Minutos, Tukera, Katarro Vandálico.

En el año 2000 se produce el debut y despedida discográfica de una banda que a lo largo de la década de los '90 había prometido mucho y al final se quedó sólamente en intenciones: Embajada Boliviana, los cuales luego de 3 demos con estilos de sonidos punk variados y exploratorios, publicaron el álbum "Soñando locuras" donde hacían gala de sus letras con imágenes poéticas. Sin embargo, la banda se separaría poco después, y el punk nacional se quedaría sin una banda que prometía mucho.

Experimentación con la música electrónica[editar]

Si bien la música electrónica y sus distintos estilos (dance, house, jungle, acid, etc.) fueron de gran importancia internacional a fines de los '90 y principios de los 2000, fueron muy pocos los exponentes que en este periodo se dejaron influir por los sonidos computarizados, la mayoría proveniente del ala pop rock y cuyos seguidores respondían a otra demográfica socioeconómica. El rock nacional había pasado a dividirse por la condición socioeconómica de sus seguidores, en "los del palo" y "los caretas".

Acaso pueda nombrarse a Babasónicos[126] y a la carrera solista de Gustavo Cerati.

Otro solista que continuó trabajando con música electrónica fue el emblemático Daniel Melero. Por su parte, Catupecu Machu lanzó en 2002 su álbum de rock electrónico "Cuadros dentro de cuadros".

Incendio de República Cromañón: fin de la era barrial y del modelo de la futbolización del rock[editar]

Santuario situado a metros de República Cromañón, con fotos de las numerosas víctimas.

En 2004 ocurrió la tragedia más catastrófica del rock nacional, cuando en la noche del 30 de diciembre de 2004 el boliche bailable República Cromañón se incendió como consecuencia de una bengala, mientras tocaba la banda suburbana Callejeros. Administrado por Omar Chabán (artista y hombre de negocios estrechamente relacionado con el mundo del rock), el incendio del boliche Cromañón significó la mayor tragedia del rock nacional en sus más de cuarenta años de vida, ya que dejó un saldo de 194 muertos (la mayor tragedia no natural de la historia argentina), casi todos jóvenes que habían ido a ver el recital, aunque también murieron familiares y amigos de los miembros de la banda.

Desde fines de los '80 se habían dado un conjunto de condiciones que habían llevado a la decadencia cultural y al nacimiento del rock rolinga o barrial: el fin del riguroso control militar en la vida cotidiana trajo la libertad pero, paradójicamente, también el desamparo y una desidia absoluta por la seguridad de la población de parte de los nuevos gobiernos de la democracia. El abandono que sufrió la sociedad produjo una decadencia en la escala de valores y en la moralidad que fue desatendida por los sucesivos gobiernos, la calidad de las escuelas empeoró, los hospitales y otros servicios públicos se volvieron precarios, así como también aumentó la pobreza y la delincuencia. La violencia en el fútbol con la plaga de las barra bravas se estableció gracias al apoyo de las dirigencias de los clubes y del poder político, así como también de los grandes medios informativos que las popularizaron al festejar sus actitudes peligrosas y violentas. Y un nuevo flagelo que nunca había sido visto en Argentina se instaló: la pesadilla del narcotráfico.

Todos estos factores alimentaron un caldo de cultivo que se fue gestando desde fines del alfonsinismo, pasando por toda la decada menemista, el delarruismo, la crisis de 2001 y principios del kirchnerismo, sin que nadie se pusiera los pantalones largos y tomara medidas contundentes, y que desembocarían en la tragedia de Cromañón.

La era del recambio (2004 - presente)[editar]

La era del recambio en el rock nacional es la era actual. En esta se experimentan cambios en la conciencia social que se traducen en las medidas de seguridad en recitales y en las actitudes hacia los distintos géneros por parte del público, se incorporan las tecnologías digitales, se sufre la competencia de géneros tropicales como el reggaetón que avanzan inconteniblemente en popularidad, y se produce justamente el recambio generacional debido a que mueren músicos emblemáticos y bandas icónicas se separan, mientras que nuevas bandas surgen.

El 30 de diciembre de 2004 se puso fin a la era barrial del rock argentino, y se dio inicio a la era del recambio. El desafío ahora era cómo seguir con el rock después del horror, aquel incendio del local "República Cromañón" provocó que en la sociedad se replantearan varios valores morales, siendo que se habían alimentado durante muchísimos años, desde fines de los '80, actitudes peligrosas como las bengalas, el aguante, los trapos, el odio hacia el otro sólo por ser distinto ("careta") y la desobediencia hacia la autoridad.

De entrada el rock rolinga y barrial sintió el golpe: había pasado de moda. Se produjo en la sociedad un rechazo hacia el rock rolinga y todo lo que representaba, y una gran aclamación a los estilos de pop rock y rock electrónico con bandas como Babasónicos y Miranda! que pasaron al estrellato gracias a estas nuevas actitudes de la sociedad. Al mismo tiempo, se clausuraron masívamente locales y discotecas, y se reforzaron las medidas de prevención en los lugares de concurrencia de gente. Pero con los locales clausurados surge el boom de los grandes festivales de rock nacional al aire libre, entre ellos el Cosquín Rock, el Quilmes Rock y el Pepsi Music. Estos se vuelven una alternativa viable tanto para las bandas del under como para el público en vista de las nuevas preocupaciones ante temas tan sensibles.

Es la era en que empiezan a incorporarse en la sociedad argentina las nuevas tecnologías digitales, y el uso de internet sobre todo abre nuevas posibilidades para el mundo del rock nacional, a lo largo de la era se irían sucediendo distintos elementos digitales que ayudarían al rock nacional como Blogspot, Fotolog, MSN Messenger, Myspace, Facebook, Twitter, Spotify y Whatsapp. Como parte de estos cambios tecnológicos, tanto bandas consagradas como Auténticos Decadentes, como bandas nuevas como Infierno 18, se abren al nuevo escenario y crean sus páginas web oficiales con las que difundir sus actividades. Ayudados por la llegada de la banda ancha, el público también comienza a usar los medios digitales y se produce un intercambio de información revolucionario como nunca antes visto en la historia de la música argentina.

Esta era es, sin embargo, una época en donde el rock nacional debe resistir el avance aplastante en popularidad de otros géneros musicales con los que hace competencia, de la misma forma que las distintas corrientes de rock alrededor del planeta pasan por lo mismo en estos tiempos. En Argentina el avance en popularidad de géneros tropicales como la cumbia, el reggaetón y la bachata trae una competencia difícil, ya que estos géneros cuentan con fuerte apoyo de los medios internacionales dedicados a la música en los países de Latinoamérica.

Es una era donde también se va produciendo un recambio generacional. Se suceden las muertes de músicos clave del rock nacional como Pappo, Oscar Moro, Alejandro Sokol, Luis Alberto Spinetta, Adrián Otero, Pajarito Zaguri y Gustavo Cerati. Al mismo tiempo, se van separando bandas de jerarquía como Intoxicados, Los Piojos y Los Ratones Paranoicos, mientras que otras cambian a su cantante y deciden continuar con otro, como son los casos de Los Pericos, Árbol, Attaque 77 y Bersuit Vergarabat, con distintos resultados. Por último, van apareciendo en la escena del rock nacional nuevas bandas que van contribuyendo a renovar el ambiente y a realizar el recambio generacional, a lo largo de la era y en distintos géneros van surgiendo bandas como: Airbag, Miranda!, Carajo, Los Villanos, Cabezones, Smitten, Azafata, Las Pastillas del Abuelo, Nonpalidece, Él Mató a un Policía Motorizado, La Mancha de Rolando, Dancing Mood, Banda de Turistas, La Franela, Los Heladeros del Tiempo, Salta la Banca y Eruca Sativa, entre otros.

El rock nacional post-Cromañón: cómo seguir después de lo que pasó[editar]

Babasónicos, dominadores de la escena en los años 2000, desde el Pop rock.

La repercusión y el escándalo que se produjo tanto hacía la banda como a Chabán duró varios años. A partir de la tragedia se cerraron decenas de lugares no habilitados para funcionar, y el rock underground perdió lugares para tocar. El rock en general sufrió una parálisis dado el aumento en las medidas de seguridad y en la clausura de locales.[127] [128] Por otra parte, el rito de prender bengalas en los recitales se convirtió en un tabú.

Si bien el género se encuentra en la actualidad con nuevas bandas musicales y mantiene un éxito comercial, algunos consideran que se encuentra «debilitado», y hay medios que hablan de un «bajón stone».[129] Entre sus posibles causas se encuentran el incendio del local bailable República Cromañón, la aparición de otros géneros musicales que acapararon la atención masiva (como la cumbia villera y el pop electrónico, entre otros). No obstante, el género sigue siendo el dominante en zonas como el oeste del conurbano bonaerense.

En 2003, creció el éxito masivo de la cumbia villera, arraigado en las zonas más pobres del conurbano bonaerense. A partir de ese año, dicho género comenzaría en forma progresiva a convivir con otras ofertas comerciales de la industria cultural. Al comenzar la serie de cambios que levantarían al país de la crisis, perder la rotación en las radios principales, y protagonismo mediático a través de la popularización de estéticas urbanas como los floggers y emos. Desde mediados de año comienza a hacerse evidente el dominio de bandas alejadas de la temática barrial, como Divididos, Catupecu Machu, Árbol, Babasónicos, entre otras.

Massacre, formados en 1985 como «Massacre Palestina» e integrantes de la renovación estética del «nuevo rock argentino».

En 2004 se profundizaron estos cambios. Babasónicos, la banda perteneciente al «nuevo rock» que sobrevivió a la muerte de éste, comenzó a ser más y más exitosa con su Rock/pop electrónico, y tal ironía contribuyó a la decadencia del rock rolinga. Otras bandas, como Catupecu Machu y Árbol, sacaron nuevos trabajos discográficos, los cuales (alejados de la temática y muy rotados por las radios), exhibieron la intención de las radios de mostrar melodías radiables. Al sacar su nuevo álbum, Intoxicados dejó en claro su desdén por el rock rolinga.

A fines de 2004, el grupo La Renga realiza un multitudinario concierto en el estadio del Club Atlético River Plate ante aproximadamente 74 000 espectadores,[130] y la gran convocatoria fue lograda prescindiendo de publicidad en los medios masivos de comunicación, apelando al «boca en boca» y el anuncio en su sitio oficial.

En la primera mitad de la década, se incrementaron notablemente, tanto la cantidad de festivales dedicados completamente al rock nacional, como la visita de bandas internacionales. Si bien desde sus comienzos el rock nacional tuvo festivales masivos, eventos como el «Pepsi Music» o el «Cosquín Rock» han aumentado considerablemente tanto su público como sus propuestas. Por ejemplo, el Pepsi Music son más de diez días dedicados casi completamente al rock nacional, agrupado en días temáticos como el día reggae, el día metalero, el día punk, etc).[131] Al mismo tiempo, una vez superada la crisis, la Argentina ha vuelto a ver la visita de bandas internacionales del calibre de los The Rolling Stones, Queen, The Strokes, Oasis, Deep Purple, Coldplay y Roger Waters, entre otros. Aunque sigue siendo un tema de controversia el alto precio de las entradas, consecuencia de la devaluación.[132]

En 2005 murió Pappo, importante figura del rock nacional, como consecuencia de un accidente de tránsito en la madrugada del 25 de febrero, en la ruta 5 a la altura del kilómetro 71, en la localidad bonaerense de Luján. Sus restos fueron despedidos al día siguiente en el panteón de músicos de SADAIC, en el cementerio de la Chacarita, por sus familiares y por una multitud de fanáticos que acompañó el cortejo fúnebre coreando sus canciones y su nombre.

En 2006 muchos solistas se consagraron como Andrés Calamaro, quién recibió la consagración definitiva por su carrera, lanzó dos álbumes, grabó dos discos tributo, y el Indio Solari (ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) le dedicó una canción, brindó recitales repletos de público, se reunió con Ariel Roth como homenaje a Los Rodríguez, ganó el Gardel de oro y otros homenajes.[133] [134] Por otra parte, fue el año del retorno de Gustavo Cerati, con su trabajo Ahí Vamos, que ganó cierta fama internacional. Con un sonido más roquero que sus otros trabajos de solista, marca el retorno de Cerati a las guitarras, y la consagración internacional definitiva del ex Soda Stereo. Cerati ganó la encuesta de 2006 del diario Clarín a solista del año. León Gieco también tuvo un año especial con la edición de un compilado con sus canciones. En 2006 también se festejó los 40 años del rock nacional, tomando como punto de partida el año de la edición del primer sencillo, «Rebelde», de Los Beatniks, a pesar de que el rock se había iniciado algunos años antes. Durante este período se produce el surgimiento de la mayor cantidad de bandas Indie en la Argentina, por consecuencias que deja la tragedia de República Cromañón. Salen a la luz producto del avance de Internet y las redes sociales, boliches underground y centros culturales. Así la Ciudad de La Plata, que diese a luz a algunas bandas más importantes de la historia del Rock Argentino (como Virus y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota), se convierte en el centro principal de la escena de Indie rock, ya establecido como una especie de género, en un particular ascenso e influenciada directamente por bandas como The Strokes, Pavement, The Velvet Underground, y bandas del Rock alternativo de los años 90. Algunas de las bandas que comienzan a llegar a públicos mayores son Banda de Turistas, Bicicletas y Él Mató a un Policía Motorizado.

En el 2007 las otras dos bandas del «nuevo rock» que sobrevivieron, Massacre y El Otro Yo, llegaron a la masividad tras comenzar a ser pasadas por las radios. Varias bandas mostraron sus nuevos trabajos discográficos que, al igual que los de 2004, carecían de relación alguna con los 'géneros plebeyos' como fue el caso de Las Pelotas, Catupecu Machu, Kapanga y Árbol. Es el año del regreso de Soda Stereo, cuyo rotundo éxito comercial no tardó en evidenciar la vigencia del rock alternativo. Las bandas rolingas nuevas, como La Trifásica con su canción «La colo y el yoni», mostraron un interés en acercarse a las melodías radiables.

En 2007, Soda Stereo anunció su regreso para una gira americana que incluyó seis fechas totalmente agotadas en Argentina, en el estadio River Plate. Aproximadamente un millón de personas presenciaron la gira, en países de Latinoamérica y en Estados Unidos. En el citado año, Andrés Calamaro llenó dos veces el estadio Club Ciudad de Buenos Aires, congregando a 70 000 personas en dos noches. En esos conciertos presentó el álbum La Lengua Popular.

El mismo año fue lanzado el Mamut de la banda de Skate rock Massacre, el álbum brindó el punto de partida de la nueva etapa en la carrera del conjunto. Otra banda que explota este género es Infierno 18, pero desde un sonido más comercial y pop.

El 17 de noviembre, el grupo de hard rock La Renga realizó en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires el que fuera el recital pago con mayor cantidad de espectadores en la historia del país hasta ese entonces (superado luego por el Indio Solari), con más de 100 000 personas.[135] Este año también se festejaron los 40 años del rock nacional, tomando como punto de partida el año de la edición del primer éxito, «La balsa», de Los Gatos y tanto la revista Rolling Stone[136] como el sitio Rock.com.ar,[137] realizaron un listado de los 100 mejores álbumes y temas, respectivamente, de la historia del rock argentino.

En el 2009 se produce la vuelta de Charly García, luego de una larga internación por sus problemas de adicciones, vuelve a los escenarios de Latinoamérica. Luego de un mes del regreso de Charly García en Vélez, Luis Alberto Spinetta hace un megarecital titulado Spinetta y las Bandas eternas, en donde durante más de cinco horas tocó con todas las bandas que tuvo a lo largo de su carrera: Almendra, Pescado Rabioso, Spinetta Jade, Invisible y Spinetta y los Socios del Desierto, así como con los principales músicos a nivel local, incluyendo a Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati y Pedro Aznar. Dicho recital fue considerado posteriormente como el «Recital de la Década», y quizá el más importante de la historia del rock argentino. El 30 de mayo de 2009 se produjo la separación de Los Piojos. El último concierto se hizo ante 70 000 personas en el estadio de River con un show que repasó toda la historia del grupo por más de tres horas.

Entre el 21 y el 25 de mayo de 2010 se festejan los 200 años de existencia de la República Argentina; en un evento que reunió a más de un millón de personas en un gran escenario apostado frente al Obelisco. En este multitudinario evento se presentaron algunos de los grandes artistas del rock nacional, tales como Lito Nebbia, Ricardo Soulé, Miguel Cantilo, Fito Páez, entre otros.

En 2010 tuvo lugar la primera edición del Festival de Rock Progresivo de la Ciudad de La Plata, que volvió a colocar a esta ciudad a la cabeza de la convocatoria sinfónica y progresiva del país.

En 2010 Carajo (pioneros del nu metal en Argentina) lanza El mar de las almas, su cuarto trabajo, trabajo que denota cierta madurez y un sonido pulido, tuvo buenas críticas por parte de la prensa y una ascendente aceptación por parte del público. Carajol legaría en 2011 con este disco a su primera presentación en el estadio Luna Park, también, celebrando su década de existencia.

En el 2010, el Indio Solari se presentó en el Hipódromo de Tandil, totalizando una convocatoria de 120 000 espectadores, fue el show pago con más convocatoria de la historia del país.

En el mismo año, luego de la poca repercusión de Fidelidad, Miguel Mateos hace su regreso En Primera Fila, con un concierto y concepto ideado por Sony Music, que daría nacimiento a su CD/DVD del mismo nombre, y que lo llevó a una extensa gira por todo el continente.

Hacia el 2010, el cierre de la década encuentra a Andrés Calamaro, La Renga, Babasónicos, Catupecu Machu, Almafuerte, Rata Blanca y el Indio Solari tal vez como las bandas más convocantes y masivas del rock argentino. Viejas Locas volvieron a juntarse ese mismo año. Massacre y Carajo sigueron con un particular ascenso. En parte también forman parte de la escena principal bandas como Los Tipitos, Guasones, Divididos, El Bordo y Ciro y los Persas (banda del excantante de Los Piojos). En idioma inglés, aparecieron numerosas bandas como Skiltron, Triddana, Tersivel, Watchmen, Bittrox, Poncho, y alcanzó la popularidad Maxi Trusso.

El 8 de febrero del 2012 falleció Luis Alberto Spinetta, una de las figuras más grandes e importantes del rock nacional, a causa de un cáncer de pulmón diagnosticado en julio de 2011. El 4 de septiembre de 2014 falleció Gustavo Cerati, uno de los íconos más importantes del rock en Argentina, tras estar cuatro años en coma debido a un accidente cerebrovascular (ACV) al finalizar un concierto en Caracas, Venezuela.

Tendencias en el tercer milenio[editar]

Como cualquier movimiento musical que cambia constantemente, es difícil definir con exactitud el panorama actual del rock nacional.

  • La Renga continua con su estilo hard rock. A pesar de la independencia discográfica y económica, y de la poca trata con la prensa de la banda, siguen consiguiendo éxito en Argentina en sus nuevos trabajos discográficos como en sus conciertos.
  • El Rock electrónico en Argentina tomó fuerza a partir del 2009 y desde Buenos Aires, pero con la importante participación de bandas de Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, La Plata y Mar del Plata, las ediciones discográficas de muchas de estas bandas y la reaparición de viejas glorias El Signo, Art Nouveau, le dio nuevo impulso al under con una gran camada de bandas, entre ellas se destacan, Lastrax, Beat Cairo, Distant Project, Subjetivo y Hera.
  • El Rock Progresivo en Argentina aunque actualmente no es de difusión masiva como quizás lo fue en los setenta, tiene un gran resurgimiento. Nexus es una banda que de la mano de su tecladista Lalo Huber goza de una gran reputación en todo el mundo. En Rosario bandas como Láquesis y la histórica Pablo El Enterrador, que sigue en actividad actualmente.
  • Dentro del ska, se reunieron Los Fabulosos Cadillacs, llenando estadios en distintas ciudades de Latinoamérica, además aparecieron bandas como Mimí Maura, Dancing Mood, Los Calzones y Los Intocables que siguen realizando presentaciones en la actualidad, las nuevas tendencias están en fusionar el ska con ritmos como el reggae, el dub y el raggamuffin, así como también con ritmos latinos. Algunas de estas bandas son Manchesta, que cuenta con integrantes de bandas como Skabú Simbel; Neto, de la provincia de Misiones, y Skapunk-do, que además experimenta con fusiones hard-core y punk. En éste género también se encuentran Los Auténticos Decadentes y La Mosca Tsé-Tsé.

Discos más destacados del rock argentino[editar]

Los mejores álbumes según Rolling Stone[editar]

En 2007 la revista Rolling Stone organizó una votación catalogada como Los 100 Mejores Discos del Rock Nacional donde distintos músicos, productores, mánagers, periodistas, empresarios y escritores votaron a sus 10 discos favoritos y a cada disco se le adjudicó un voto.

Revista Rolling Stone
Posición Disco Artista Año
Artaud Pescado Rabioso 1973
Clics modernos Charly García 1983
Manal Manal 1970
Oktubre Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota 1986
Divididos por la felicidad Sumo 1985
Almendra Almendra 1970
La era de la boludez Divididos 1993
Treinta Minutos de Vida Moris 1970
Canción Animal Soda Stereo 1990
10º Alta Suciedad Andrés Calamaro 1997
11° Pappo's Blues Volumen 2 Pappo 1972
12° Piano Bar Charly García 1984
13° El amor después del amor Fito Páez 1992
14° La Biblia Vox Dei 1972
15° La dicha en movimiento Los Twist 1983
16° Jessico Babasónicos 2001
17° La grasa de las capitales Serú Girán 1979
18° Superficies de placer Virus 1987
19° Pescado 2 Pescado Rabioso 1973
20° Los Violadores Los Violadores 1983

Los mejores álbumes en vivo según Rolling Stone[editar]

La revista Rolling Stone,[139] hizo un listado de los diez álbumes más sobresalientes grabados en vivo del rock argentino desde el año 1985 hasta el año 2005. La lista se decidió mediante una votación abierta por medio de esa revista.

Revista Rolling Stone
Posición Disco Artista Año
Rockas Vivas Miguel Mateos 1985
Los Abuelos en el Ópera Los Abuelos de la Nada 1985
Vivo Virus 1986
En Acción Riff 1983
Ruido blanco Soda Stereo 1987
Yo no quiero volverme tan loco Serú Girán 1981
En Directo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota 1992
De la cabeza con Bersuit Vergarabat Bersuit Vergarabat 2002
Exactas Luis Alberto Spinetta 1990
10º Insoportablemente vivo La Renga 2001

Canciones más destacadas del rock argentino[editar]

Las mejores canciones según Rolling Stone[editar]

Existen dos listas de amplia difusión referidas a las 100 canciones más destacadas del rock argentino, la realizada en conjunto por la cadena MTV y la revista Rolling Stone de Argentina, y la realizada por el sitio web Rock.com.ar.[140]

Teniendo el cuenta las diez primeras de ambas listas:

Lista de MTV y la revista Rolling Stone de Argentina.
Posición Canción Autor Artista
«La Balsa» Litto Nebbia y Tanguito Los Gatos
«Muchacha (Ojos de papel)» Luis Alberto Spinetta Almendra
«Rasguña las piedras» Charly García Sui Géneris
«De música ligera» Zeta Bosio y Gustavo Cerati Soda Stereo
«Jijiji» Indio Solari y Skay Beilinson Patricio Rey y sus redonditos de ricota
«Sólo le pido a Dios» León Gieco León Gieco
«Presente (El momento en que estás)» Ricardo Soulé Vox Dei
«Seminare» Charly García Serú Girán
«Y dale alegría a mi corazón» Fito Páez Fito Páez
10º «Matador» Flavio Cianciarulo Los Fabulosos Cadillacs

Las mejores canciones según Rock.com.ar[editar]

El realizado por el sitio Rock.com.ar en 2007, en ocasión del 40º Aniversario del lanzamiento de La Balsa (Las 100 de los 40),[141] ubica en los diez primeros a los siguientes temas:

Rock.com.ar
Posición Canción Autor Artista
«Cerca de la revolución» Charly García Charly García
«Muchacha (Ojos de papel)» Luis Alberto Spinetta Almendra
«Mariposa Pontiac / Rock del país» Skay Beilinson y el Indio Solari Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
«De música ligera» Zeta Bosio y Gustavo Cerati Soda Stereo
«La balsa» Litto Nebbia y Tanguito Los Gatos
«El 38» Diego Arnedo y Ricardo Mollo Divididos
«Pistolas» Los Piojos Los Piojos
«Yo vengo a ofrecer mi corazón» Fito Páez Fito Páez
«Eiti Leda» Charly García Serú Girán
10º «Sólo le pido a Dios» León Gieco León Gieco

Los cien mejores guitarristas según la revista Rolling Stone[editar]

En su edición de septiembre de 2012, la revista Rolling Stone realizó una lista sobre los 100 mejores guitarristas del rock argentino, donde votaron diferentes voces del género, como Carca, Flavio Cianciarulo, Juanse, Lito Nebbia, Gustavo Santaolalla, entre otros.

  1. Pappo (Pappo's Blues, Aeroblus, Riff).
  2. Ricardo Mollo (Sumo, Divididos).
  3. David Lebón (Pappo's Blues, Pescado Rabioso, Serú Girán).
  4. Luis Alberto Spinetta (Almendra, Pescado Rabioso, Spinetta Jade, Los Socios del Desierto).
  5. Claudio Gabis (Manal, La Pesada del Rock and Roll).
  6. Skay Beilinson (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Seguidores de la Diosa Kali).
  7. Gustavo Cerati (Soda Stereo).
  8. Claudio Marciello (Almafuerte).
  9. Ricardo Soulé (Vox Dei).
  10. Gustavo «Chizzo» Nápoli (La Renga).
  11. Edelmiro Molinari
  12. Carlos García López
  13. Kubero Díaz
  14. Walter Giardino (V8, Rata Blanca).
  15. Ariel Minimal (Pez, Los Fabulosos Cadillacs, El Siempreterno, La Luz [de Lito Nebbia], Flopa-Manza-Minimal, entre otros).
  16. Mariano Roger (Babasónicos).
  17. Richard Coleman (Soda Stereo, Fricción, Los 7 Delfines).
  18. Botafogo
  19. Gustavo Bazterrica (La Máquina de Hacer Pájaros, Los Abuelos de la Nada).
  20. Dante Spinetta (Illya Kuryaki and the Valderramas).
  21. Moris
  22. Pablo Mondello (Massacre).
  23. Gabriel Carámbula
  24. German Daffunchio (Sumo, Las Pelotas).
  25. Juanse (Ratones Paranoicos).
  26. Baltasar Comotto (Los Fundamentalistas del Aire Condicionado).
  27. Mariano Martínez (Attaque 77).
  28. Gabriel Jolivet
  29. Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu).
  30. Sergio Chotsourian
  31. Ariel Rot (Los Rodríguez)
  32. Gustavo Santaolalla
  33. Julio Moura (Virus)
  34. Lito Epumer
  35. Stuka (Los Violadores).
  36. Rafael Nasta
  37. Osvaldo Civile (V8, Horcas).
  38. Javier Malosetti
  39. Juanchi Baleiron (Los Pericos).
  40. Antonio Romano (Hermética, Malón).
  41. Willy Gardi
  42. León Gieco
  43. Alambre González
  44. JAF
  45. Fernando Kabusacki
  46. Gustavo Ginoi (La Mississippi).
  47. Kay Galifi (Los Gatos).
  48. Cristian Aldana (El Otro Yo).
  49. Sarcófago (Ratones Paranoicos).
  50. Daniel Raffo
  51. María Gabriela Epumer
  52. Pino Marrone
  53. Tavo Kupinski (Los Piojos, Las Pelotas).
  54. Carca
  55. Fabio Rey Pastrello (Los Brujos
  56. Ulises Butrón (Metrópoli).
  57. Bocon Franscino
  58. Tito Losavio
  59. Héctor Starc
  60. Arito Rodríguez
  61. Valentino
  62. Felipe Staiti
  63. Tanguito
  64. Gringui Herrera
  65. Tommy Gubitsch
  66. Hernán "Tery" Langer (Carajo).
  67. Matias Cipiliano
  68. Eduardo Rogatti
  69. Sergio Álvarez
  70. Nicolás Bereciartúa (Viticus).
  71. Gonzalo Córdoba
  72. Maximiliano Timczyszyn (Guasones).
  73. Maneco Sáez Germain
  74. Franchie Barreiro
  75. Nacho Smilari
  76. Manza Esain
  77. Pablo Guyot
  78. Oscar Righi (Bersuit Vergarabat).
  79. Leo García
  80. Dizzi Espeche
  81. Gori
  82. Lisandro Alvarez
  83. Niño Elefante
  84. Luis Borda
  85. Tito Fargo (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota).
  86. Felipe Barrozo
  87. Alejandro Varela
  88. Diego Mizrahi
  89. Jorge Montes
  90. Diego Demarco
  91. Gady Pampillon
  92. Gamexane (Todos tus Muertos, Los 7 Delfines, La Sobrecarga).
  93. Carina Alfie
  94. Palo Pandolfo (Don Cornelio y La Zona, Los Visitantes).
  95. Coiffeur
  96. Tomás Gaggero
  97. Bárbara Recanati (Utopians).
  98. Juan Ábalos (Ciro y los Persas).
  99. Fernando Goin
  100. Guillermo Coda

Referencias[editar]

  1. a b c d "El rock en la Argentina", 1986, de Osvaldo Marzullo y Pancho Muñoz, editorial Galerna.
  2. a b c d e f g h i j k l m n ñ "De cómo y con quiénes empezó la cosa en nuestro país" Por DANIEL COLAO (Revista Rocksuperstar 1978)
  3. Billy Cafaro en Rock.com.ar
  4. 24 de julio de 2005. Diario Clarín
  5. Transnacionalización y la balada latinoamericana (ver pág. 1), por Daniel Party, Universidad de Pennsylvania, 2003.
  6. Sandro: Fire starter, Página/12, 2001
  7. Iniciativa de la revista Rolling Stone y la señal de cable MTV. La noche de los 100 hits , La Nación, 3 de marzo de 2002
  8. «Los Iracundos. La historia de un mito», entrevista a Juano de agosto de 1992, en el sitio web Iracundomanía.
  9. Luna, Humberto. «Entrevista a Litto Nebbia» Progresiva 70.
  10. 29 de julio de 2005. «La generación beat made in Rosario» Diario Clarín (Buenos Aires).
  11. a b c d e f g h i j k "El club del clan. el beat y esas cosas. por DANIEL COLAO Y RAFAEL ABUD"
  12. [http://www.magicasruinas.com.ar/reducciones/corrientes-musicales-club-clan-beat-02.htm Revista Rock Superstar, año 1978
  13. En los años sesenta la clase media argentina representaba el 43 % del total de la población. Cosse, Isabella. Cultura y sexualidad en la Argentina de los sesenta: usos y resignificaciones de la experiencia transnacional (2007), Estudios Interdisciplinarios de América Latina y El Caribe. Buenos Aires, Tel Aviv University
  14. Cosse, Isabella. Cultura y sexualidad en la Argentina de los sesenta: usos y resignificaciones de la experiencia transnacional (2007), Estudios Interdisciplinarios de América Latina y El Caribe. Buenos Aires, Tel Aviv University;
    Cirigliano, Gustavo; Ameghino, - Ana Zabala (1979). El poder joven, Buenos Aires, Librería de las Naciones;
    Sobre hippies y otras yerbas, Testimonios, Mágicas Ruinas
  15. «El rock según Luis Alberto Spinetta». Gente (Buenos Aires). noviembre 1972. Consultado el 10 de agosto de 2015. «— (A Carlos Cutaia) ¿Cómo te acercaste al rock? —Por Los Beatles... (Spinetta:) —Creo que los Beatles anticiparon todo ya. Es una cosa de la cual esta cultura tomó solamente una parte.» 
  16. Arias, Ronnie (1985). «El debut de Luis Alberto Spinetta, reportaje». Venus-Arte -reproducido en 1992 por la revista Ahora. «En la época del Club del Clan, yo era muy fana de todo eso. Hasta que aparecieron Los Beatles». 
  17. Calligaris, Marcos (13 de marzo de 2010). «Entrevista a Litto Nebbia». Marcos Calligaris. «Ponete a pensar que en mi adolescencia lo mejor y más comercial eran The Beatles, calidad insuperable que nadie puede hoy discutir su vigencia.» 
  18. a b Enríquez, Mariana (26 de marzo de 1998). «Ser stone un sentimiento auténticamente argentino». Página/12. «Cuando los Stones llegaron a la Argentina, quienes los recibieron fueron los primeros rockeros de La Cueva. Era 1967, y Alejandro Medina de Manal recuerda que tocaban covers de temas como "Satisfaction" o "Honky Tonk Women". 'Eran populares', recuerda, 'pero no tanto como los Beatles. Eran más de entendidos, de gente que estaba en el rock, pero siempre los que se enganchaban más con la historia eran los pibes de barrio, como ahora, siempre fue así. Por algo a Almendra les decían los Beatles argentinos y a Manal nos equiparaban con los Stones'.» 
  19. Andrade, Juan. «Pappo, una leyenda de paternal». Jardín de Gente. «Todo lo que aprendí lo saqué de Jethro Tull, Black Sabbath, Chuck Berry, Johnny Winter, John Mayall. Mucho después conocí a Muddy Waters, Albert King y B. B. King. A ellos llegué a través de Cream, porque recibimos primero la cultura rockera inglesa.» 
  20. Los Jets en Rock.com.ar
  21. Ver las entradas para las dos bandas en: Groups from Uruguay (en inglés)
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