Crisis de diciembre de 2001 en Argentina

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Crisis de 2001
Obelisco 20Dic01.jpg
Protestas en la ciudad de Buenos Aires el 20 de diciembre de 2001
Contexto del acontecimiento
Fecha 19 y 20 de diciembre de 2001
Sitio Bandera de Argentina Argentina
Impulsores Población argentina
Motivos Crisis económica
Corralito
Inestabilidad política
Gobierno previo
Gobernante Fernando de la Rúa
Forma de gobierno República
Gobierno resultante
Gobernante Ramón Puerta
Forma de gobierno Gobierno interino
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La crisis de diciembre de 2001 en Argentina, o crisis de 2001, también referida como el Cacerolazo o el Argentinazo, fue una crisis política, económica, social e institucional, potenciada por una revuelta popular generalizada bajo el lema "¡Qué se vayan todos!", que causó la renuncia del entonces presidente de Argentina Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el que cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. Sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política. Se produjeron disturbios esa noche, el presidente decreto el estado de sitio.

El desencadenante inmediato de la crisis fue la imposición del "Corralito", una disposición del gobierno que restringía la extracción de dinero en efectivo de los bancos, diseñada por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. La revuelta se generalizó el 19 de diciembre de 2001, inmediatamente después de que el presidente radical Fernando de la Rúa anunciara el establecimiento del estado de sitio, causando su renuncia al día siguiente. Durante los siguientes doce días se produjo una alta inestabilidad institucional que llevó también a la renuncia del presidente sucesor Adolfo Rodríguez Saa. El clima de inestabilidad social y económica, así como el desconocimiento generalizado de legitimidad a los representantes políticos, se extendería en los años siguientes.

La mayor parte de las personas que participaron en las protestas fueron autoconvocadas y no respondían a ningún partido político, sindicato u organización social estructurada. Durante el transcurso de las protestas, 39 personas fueron asesinadas por las fuerzas policiales y de seguridad, entre ellos 9 menores de edad, en el marco de la represión ordenada por el gobierno para contener las manifestaciones tras la instauración del estado de sitio.

Antecedentes[editar]

Situación económica entre 1998 y 2001[editar]

Fotografía oficial de Fernando de la Rúa.

El gobierno de Fernando de la Rúa había asumido en 1999 en medio de una época de recesión, en parte favorecida por la Ley de Convertibilidad, vigente desde 1991, que fijaba la paridad del peso de Argentina y el dólar estadounidense. Si bien dicha política económica había resultado efectiva durante los primeros años del gobierno de Carlos Menem, a partir de 1997 comenzó a demostrar sus falencias. Para mantenerla saludable, se necesitaba el ingreso de divisas. En un principio, éste fue equilibrado por los ingresos a partir de las privatizaciones de empresas estatales y las pérdidas que estas ocasionaban. No obstante, cuando ya no ingresó el dinero suficiente al país, debido a las falencias estructurales del programa económico (y sumado al bajo precio internacional de los granos), éste se vio obligado a refinanciar su deuda a intereses más altos para poder mantener la estabilidad.

De la Rúa, había decidido sostener la ley, tal como fue prometido en su campaña electoral, lo que provocó que la situación financiera fuera cada vez más crítica, aplicándose medidas como El blindaje o El Megacanje,[1] que consistían en endeudamiento exterior para sostener el modelo económico vigente.. La inestabilidad económica se percibía por los constantes cambios en el Ministerio de Economía, pasando por él José Luis Machinea (1999 - marzo de 2001), Ricardo López Murphy (marzo - abril de 2001) y por último Domingo Cavallo, quien ya había sido Ministro de Economía entre 1991 y 1996 y que había impulsado la Ley de Convertibilidad. En aquel entonces Cavallo era visto como una gran alternativa, ya que había sacado a Argentina de la hiperinflación de 1989 - 1991.

La crisis llegó a un punto insostenible el 29 de noviembre de 2001, cuando los grandes inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos monetarios de los bancos y, en consecuencia, el sistema bancario colapsó por la fuga de capitales y la decisión del FMI (Fondo Monetario Internacional) de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate.

Elecciones parlamentarias[editar]

El 14 de octubre de 2001 se realizaron elecciones legislativas en las que La Alianza oficialista fue derrotada ampliamente por el Partido Justicialista, con el agravante de que el presidente De la Rúa no tuvo espacio político para sostener a ningún candidato. Uno de los datos centrales de la elección fue el llamado "voto bronca", votos en blanco o anulados intencionalmente que alcanzaron el 25% del total, ganando incluso en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Santa Fe,[2] sacando a la luz una grave crisis de representatividad.[3]

El Corralito[editar]

A comienzos de diciembre el FMI Fondo Monetario Internacional decidió interrumpir el flujo de fondos hacia Argentina, en un momento que se descontrolaba la fuga de capitales, ascendiendo a 81.800 millones de dólares desde el inicio de la crisis.[4] El 2 de diciembre Cavallo anunció por cadena nacional una medida que fue conocida como "Corralito", imponiendo la bancarización forzosa de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero en efectivo de los bancos en sumas superiores a 250 pesos o dólares por semana. Esta medida afectó principalmente a las personas con ingresos informales, entre ellos los trabajadores no registrados por las empresas que en ese momento alcanzaba el 44,8%, cifra que casi duplicaba la de 1994, cuando llegaba a 28,4%.

La reacción popular fue muy negativa, en especial la de la clase media, (teniendo en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 1.000 dólares mensuales era superior a los ingresos de la mayoría de la población) por lo que la crisis económica también desembocó en una crisis política. Durante todo diciembre hubo protestas, aunque la protesta masiva más importante estallaría los días 19 y 20 de diciembre.

La posición de De la Rúa se tornó inestable. Un intento de mediación entre la oposición y el gobierno a mediados de diciembre por parte de la Iglesia Católica fracasó.

Huelga general y saqueos[editar]

El 13 de diciembre la CGT Oficial, la CGT Disidente y la CTA declararon la séptima huelga general contra la política económica y social del gobierno de De la Rúa. El paro tuvo alto acatamiento, con adhesión de sectores que habitualmente no se suman, como el comercio, la clase media y sectores no sindicalizados.[5] [6] [7]

Simultáneamente con la huelga general comenzaron a producirse estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias, llevados adelante por los denominados piqueteros. Varios comercios de zonas empobrecidas del interior del país y del Gran Buenos Aires sufrieron saqueos por parte de sectores de la población desocupadas e indigentes.[8] El gobierno atribuyó esas revueltas a un plan desestabilizador orquestado por algunos líderes del Partido Justicialista.[9] En esos siete días de saqueos fueron asesinadas siete personas por las fuerzas de seguridad y los propios comerciantes.

El estallido[editar]

El presidente Fernando de La Rúa declara el estado de sitio por cadena nacional la noche del 19 de diciembre de 2001.

La noche del 19 de diciembre el presidente De la Rúa habló por televisión en cadena nacional para anunciar que había impuesto por decreto el estado de sitio, suspendiendo las garantías constitucionales. La Constitución argentina establece que la declaración del estado de sitio es una función exclusiva del Congreso de la Nación cuando se encuentra en período de sesiones (art. 75, inc. 29).[10]

Inmediatamente después de terminado el anuncio de De la Rúa, millones de personas en todo el país empezaron a hacer sonar cacerolas desde sus casas y muchas salieron a las calles dando inicio a lo que se conoció como "el Cacerolazo".

Un gran grupo se concentró frente a la Casa Rosada exigiendo la renuncia del presidente De la Rúa y comenzando a corear una consigna que caracterizaría al movimiento: "¡qué se vayan todos!". A las 3 de la mañana del día 20 de diciembre renunció el ministro Cavallo.[9]

Se sucedieron también protestas durante la madrugada del 20 de diciembre, frente a la casa del Ministro de Economía Domingo Cavallo y en la Plaza de Mayo, que fueron reprimidas. A pesar del estado de sitio decretado por De la Rúa, las calles de Buenos Aires y de otras ciudades del país se llenaron de protestas. En la madrugada renunció el ministro de Economía Domingo Cavallo.

En la mañana del 20 de diciembre quedaban unos pocos manifestantes entre los que se encontraban oficinistas, empleados, amas de casa y niños; comenzaron a arribar miembros de organizaciones políticas. Entre los integrantes de estas organizaciones políticas que marcharon a la Plaza de Mayo se encontraban, entre otros, Madres de Plaza de Mayo y grupos de piqueteros pertenecientes a la agrupación Quebracho.[11] [12]

Mural realizado en homenaje a los asesinados por la represión durante las protestas sociales (Plaza Mujica Láinez, CABA).

Esta represión, que se transmitió por todos los canales de televisión y radio, e incluso por emisoras internacionales, en directo durante todo el día, generó que más grupos políticos y manifestantes ocasionales se acercasen a la Plaza. Con el correr de las horas los incidentes fueron creciendo en intensidad y se produjeron cuatro muertes de manifestantes que se presumen a manos de la policía, si bien las investigaciones judiciales aún no han finalizado.

A las 16 horas, el presidente De la Rúa, mediante un discurso transmitido por Cadena Nacional, anunciaba que no renunciaría a la presidencia e instaba a la oposición y otros sectores a dialogar. El pedido fracasó.

Alrededor de las 19 horas, el presidente De la Rúa renunció luego de que fracasaran sus intentos políticos de salvar al Gobierno, saliendo de la Casa Rosada mediante un helicóptero. En esa jornada también murieron muchas personas en ciudades del interior del país, totalizando 39 muertos como consecuencia de la represión en los dos días,[13] entre ellos nueve menores de 18 años.

Víctimas y responsables[editar]

Placa en memoria del asesinato de Gastón Riva en la Masacre de Plaza de Mayo, colocada en el lugar en que fue asesinado por fuerzas policiales, en Avenida de Mayo al 895.
Graffiti en Rosario con las últimas palabras de Claudio «Pocho» Lepratti antes de ser asesinado.

En el curso de la crisis, fuerzas policiales y en algunos casos civiles armados, reprimieron la protesta popular causando en todo el país la muerte de 36 personas, entre ellas siete niños entre trece y dieciocho años y siete mujeres.[14] Once muertes sucedieron en la provincia de Buenos Aires (Diego Ávila, Víctor Enríquez, Julio Flores, Roberto Gramajo, Pablo Guías, Cristian Legembre, Damián Ramírez, Mariela Rosales, Ariel Salas, José Vega y Carlos Spinelli), nueve en Santa Fe (Graciela Acosta, Ricardo Álvarez Villalba, Walter Campos, Juan Delgado, Yanina García, Claudio "Pocho" Lepratti, Miguel Pacini, Rubén Pereyra y Sandra Ríos) siete en la Capital Federal (Carlos Almirón, Gustavo Ariel Benedetto, Diego Lamagna, Alberto Márquez, Gastón Marcelo Riva, Rubén Aredes y Jorge Cárdenas), tres en Entre Ríos (Romina Iturain, Rosa Paniagua y José Rodríguez), dos en Córdoba (Sergio Ferreira y David Moreno), una en Tucumán (Luis Fernández), una en Corrientes (Ramón Arapi) y una en Río Negro (Elvira Avaca). Los más chicos, Rosa Eloísa Paniagua y David Moreno, apenas tenían 13 años.[14] [15]

La mayor represión se produjo en pleno centro de Buenos Aires, siendo conocida como la Masacre de Plaza de Mayo, donde fueron asesinadas cinco personas (Carlos Almirón, Gustavo Ariel Benedetto, Diego Lamagna, Alberto Márquez y Gastón Marcelo Riva), se intentó asesinar a otras cuatro (Marcelo Dorado, Martín Galli, Sergio Rubén Sanchéz y Paula Simonetti) y sufrieron lesiones otras 227.[16] Estos crímenes fueron investigados de manera unificada, dando origen a dos juicios. En el primero se enjuició a Jorge Varando por abuso de arma de fuego en el asesinato de Gustavo Benedetto, siendo absuelto por prescripción de la acción penal.[17] [18] [19] [20] .[21] [22] El segundo juicio comenzó en 2014 y se estima su finalización para el primer semestre de 2016. Allí fueron acusados 17 personas por homicidio, intento de homicidio y lesiones, entre ellas el entonces secretario de Seguridad Enrique Mathov y el entonces jefe de la Policía Federal Argentina Rubén Santos.[16] El expresidente Fernando de la Rúa había sido procesado en primera instancia, pero fue desprocesado con decisión final de la Corte Suprema, lo que llevó al Centro de Estudios Legales y Sociales a denunciar por impunidad al Estado argentino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde solicitó el juzgamiento de De la Rúa.[23] [24]

En 2003 fue condenado a diez años de prisión, en Entre Ríos, el cabo de la policía provincial Silvio Martínez por el asesinato de Rosa Paniagua.[25] En 2004 fue condenado a 14 años de prisión el policía santafesino Esteban Velázquez, por el asesinato en Rosario de Claudio "Pocho" Lepratti, un militante social en memoria de quien León Gieco compuso la canción «El ángel de la bicicleta».[14] En 2007 un tribunal oral de La Matanza condenó a quince y seis años respectivamente, al comerciante Luis Mazzi y a su guardaespalda Bernardo Joulie, por los homicidios de Damián Ramírez y Ariel Salas.[14] Ese mismo año fue condenado a once años de prisión -luego de ser absuelto en primera instancia- el policía santafesino Luis Quiroz, por el asesinato de Graciela Acosta, una militantes social rosarina que tenía siete hijos.[26] En 2010 fue condenado a diez años y ocho meses de prisión el comerciante Miguel Lentini por el asesinato de Cristian Legendre.[14] En 2014 quedó firme la condena a dos años y ocho meses de prisión condicional de los policías santafesinos Roberto De la Torre, Rubén Darío Pérez, Marcelo Fabián Arrúa y Carlos Alberto de Souza, por encubrimiento del homicidio de Claudio Lepratti.[27]

En 2016 la mayoría de las investigaciones judiciales sobre los asesinatos y lesiones graves cometidos el 19 y 20 de diciembre de 2001, se encontraban paralizadas o no habían sido elevadas a juicio.[14]

Consecuencias[editar]

Una protesta de ahorristas contra bancos durante principios de 2002. Su refrán fue: «¡Chorros chorros chorros, devuelvan los ahorros!» “Chorro” es un argentinismo que significa “ladrón”.

Durante los días y meses posteriores siguieron sucediéndose protestas y cacerolazos.[28]

El movimiento provocó en primer lugar la renuncia de Fernando de la Rúa, lo que no frenó la crisis política. El día 20 se hacía cargo del Poder Ejecutivo el presidente de la Cámara de Senadores Ramón Puerta, miembro del Partido Justicialista que fuera opositor al gobierno de La Alianza, quién convocó a la Asamblea Legislativa para elegir un nuevo presidente.

El día 23 asumía la presidencia Adolfo Rodríguez Saá, también del Partido Justicialista. Entre sus primeras medidas dispuso la suspensión del pago de la deuda externa, anuncio que fue hecho en el Congreso y acompañado por aplausos por parte de los presentes. Además prometió que sería reintegrado el dinero sustraído a los ahorristas.

El 30 de diciembre Rodríguez Saá renunció con pedido simultáneo de licencia, alegando falta de apoyo político,[29] lo que desencadenó una nueva ola de inestabilidad. Ante la imposibilidad de encontrar al senador Puerta, debió hacerse cargo del Poder Ejecutivo el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño, quien procedió a convocar otra vez a la Asamblea Legislativa para elegir un nuevo presidente.

El 1 de enero de 2002 asumió la presidencia Eduardo Duhalde del Partido Justicialista, quien había sido candidato a presidente en las elecciones de 1999, perdiendo ante De la Rúa. En su discurso de asunción, reiteró la promesa realizada por Rodríguez Saa, de devolver el dinero sustraído a la población, en la misma cantidad en que habían sido depositados, con la frase: “el que depositó dólares, recibirá dólares”, en la misma moneda en que éstos habían sido efectuados, así garantizaba la paz social y el fin de la controvertida Convertibilidad.

Eduardo Duhalde, presidente interino luego de los disturbios.

En su discurso de asunción Duhalde sintetizaba la situación socio-económica de la siguiente forma:

“No es momento, creo, de echar culpas. Es momento de decir la verdad. La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas, destruyó a la clase media argentina, quebró a nuestras industrias, pulverizó el trabajo de los argentinos. Hoy, la producción y el comercio están, como ustedes saben, parados; la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha la economía.”[30]

Cinco días después, el 6 de enero de 2002, derogó los aspectos esenciales de la Ley de Convertibilidad N° 23.928 eliminando las operaciones de conversión monetaria 1 a 1 y la exigencia de contar con reservas por el 100% de la base monetaria, dando inicio al régimen conocido como de "pesificación asimétrica".[31] La promesa de devolución de los dólares depositados nunca fue cumplida.

Impacto[editar]

Las experiencias organizativas y económicas acontecidas a partir del argentinazo han inspirado en diferente medida a varios movimientos políticos aún cuando los protagonistas de este a nivel general no estuvieran movilizados por una línea política definida. Uno de los que más destaca la importancia de aquellas es el movimiento libertario internacional que ve en el antipartidismo, pero sobre todo en el surgimiento de asambleas barriales de democracia directa,[cita requerida] empresas recuperadas y la economía asociativa, una muestra de la posibilidad de autogobierno.[32]

Así también otros movimientos o idearios más difusos han visto en estos hechos la evidencia de un nuevo orden social y económico, cada cual proponiendo su vía.

En otro orden de consideraciones, a nivel regional esta crisis tuvo una incidencia directa en el vecino Uruguay. Como varios miles de argentinos tenían depositadas cifras millonarias en cuentas del sistema bancario uruguayo, ante la necesidad de disponer de su dinero realizaron masivos retiros, en lo que se consideró "la corrida bancaria más larga de la historia": el Banco Central del Uruguay no cesó de inyectar dinero a los bancos en problemas, hasta que las reservas de Uruguay casi se agotaron. Esto, sumado a las múltiples debilidades que venía exhibiendo la economía uruguaya y a imperfecciones de supervisión de su sistema financiero (con menor intervención estatal respecto del argentino), a la postre ocasionó el desencadenamiento de la crisis bancaria de 2002 en Uruguay.

Denominación[editar]

Diversos sectores utilizan la denominación de «Argentinazo» para referirse a los hechos que produjeron la caída de Fernando De la Rúa.[cita requerida]

Esta denominación es común en sectores de izquierda. Incluso, partidos políticos que se enmarcan dentro de esta corriente, como el Peronismo, Partido Comunista Revolucionario (PCR) o el Partido de la Liberación utilizaron el término desde tiempo atrás, al plantear la «necesidad de un Argentinazo».[cita requerida]

Con posterioridad a los hechos, este término fue tomado también por la mayoría de las organizaciones de izquierda, que realizan cada año actos en las principales plazas del país al cumplirse un nuevo aniversario.[cita requerida]

El uso, sin embargo, no es generalizado, y los principales medios gráficos de comunicación de la Capital Federal, como el Diario Clarín o el diario La Nación no lo utilizan nunca para hablar del tema entendiéndolo como «subjetivo y falto de análisis previo», prefiriendo denominaciones más «neutras» como «Diciembre Trágico» o «El estallido», esta última haciendo alusión a la canción «Se viene», del disco Libertinaje (1998), perteneciente a la banda de rock Bersuit Vergarabat, que es citada como «premonitoria», ya que en ella hablaba de la corrupción del gobierno menemista y que se produciría un estallido social, que sucedió tres años más tarde a la salida de esa canción.[33]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. De la Rúa defiende dichas políticas (04/03/2005)
  2. Medeo, Enrique (15 de octubre de 2001). «Voto bronca: una protesta muy fuerte que triunfó en la Capital y Santa Fe». Clarín. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  3. Blanck, Julio (31 de diciembre de 2001). «La política argentina, revolcada entre el esperpento y las cacerolas». Clarín. Consultado el 13 de agosto de 2015. 
  4. «En un año, la fuga de divisas sumó US$ 15.771 millones». Consultado el 2 de julio de 2012. 
  5. Ríos, Ricardo (13 de diciembre de 2016). «El paro de hoy puede ser el más fuerte contra De la Rúa». Clarín. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  6. Braslavsky, Guido (14 de diciembre de 2016). «Fue muy fuerte el paro en contra del plan económico». Clarín. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  7. Ríos, Ricardo (14 de diciembre de 2016). «Clase media, la nota del paro». Clarín. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  8. Fernández Moores, Lucio (19 de diciembre de 2001). «Para frenar los saqueos, el Gobierno reparte comida». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  9. a b Semán, Ernesto (20 de diciembre de 2001). «Tras el estado de sitio y los saqueos, se va Cavallo y ahora negocian con el PJ». Clarín. Consultado el 14 de agosto de 2015. 
  10. Constitución de Argentina. Art. 75: "Corresponde al Congreso... 29. Declarar en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación en caso de conmoción interior, y aprobar o suspender el estado de sitio declarado, durante su receso, por el Poder Ejecutivo".
  11. Documento oficial del MPR-Quebracho "Habla Quebracho"
  12. Represión en Plaza de Mayo: una batalla con cinco muertos, Clarín, 21 de diciembre de 2001.
  13. "La causa por la represión sigue sin definiciones", Página/12, 13 de marzo de 2007.
  14. a b c d e f «Quiénes fueron los asesinados y quiénes los asesinos del 19 y 20». Tiempo Argentina. 18 de diciembre de 2011. Consultado el 22 de marzo de 2016. 
  15. «Los muertos que dejó el estallido social». La nación. 18 de diciembre de 2011. Consultado el 22 de marzo de 2016. 
  16. a b CELS (2015). «La causa». 19/20 DIC 2001 El Juicio. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  17. Sandá, Roxana (22 de diciembre de 2006). «Peligrosa vecindad». Página/12. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  18. Sandá, Roxana (30 de diciembre de 2004). «Liberan a un acusado por la represión del 19 y 20». Página/12. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  19. Rodriguez Garnica, Sol (8 de agosto de 2014). «19 y 20 de diciembre: la causa Benedetto». Fiscalías. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  20. «La segunda muerte de Gustavo Benedetto». Indimedia. 25 de diciembre de 2004. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  21. Garnica, Sol (19 de diciembre de 2014). «Los muertos de 2001 que todavía no tienen Justicia». El Destape. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  22. Meyer, Adriana (3 de enero de 2007). «La represión de diciembre de 2001 llega a juicio oral». Página/12. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  23. «Denuncia en la CIDH». Página/12. 14 de noviembre de 2014. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  24. Bullentini, Ailín (13 de mayo de 2014). «Un punto final para De la Rúa». Página/12. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  25. Londero, Oscar (2 de junio de 2003). «La represión del 20 de diciembre ya tiene un condenado». Clarín. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  26. «Condenaron a 11 años de prisión a un policía que asesinó una militante en diciembre de 2001 en Gálvez». Análisis. Entre Ríos. 7 de diciembre de 2007. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  27. Panzerini, Lorena (19 de diciembre de 2015). «Presentes; ahora y siempre». Página/12. Consultado el 21 de marzo de 2016. 
  28. Pecoraro, Natalia (08/11/12). «Breve historia de los cacerolazos». La nacion. Consultado el 6 de mayo de 2013. 
  29. Último discurso de Rodríguez Saá
  30. Discurso de Asunción de Duhalde
  31. [1]
  32. En la presentación hecha por Editorial Anarres en 2003 al libro El anarquismo de Daniel Guérin se dice:

    En el contexto argentino en particular, especialmente a partir de los acontecimientos de los días 19 y 20 de diciembre de 2001 y la posterior y persistente movilización social, se generó un proceso de organización autónoma de vastos sectores populares, nunca antes visto y expresado en la consigna más revulsiva y anárquica de la que, desde el Mayo francés, tengamos memoria: ¡Que se vayan todos!

    Resulta curioso por un lado que tanta gente actúe de acuerdo con los cánones anarquistas sin saberlo y sin proponérselo y que, algunos sedicentes anarquistas, lo hayan ignorado, subestimado o considerado una variante más del sistema. Esto ha ocurrido con las asambleas populares, con los cortes de rutas o con el proceso de recuperación de fábricas en las que, en los dos últimos años, de una u otra manera, más de quince mil obreros, mediante la acción directa, se han apropiado del proceso productivo de 160 empresas.



  33. Sebastián Ramos (17 de abril de 2003). «Tema premonitorio». La Nación. Consultado el 11 de noviembre de 2014. «Cuando en 1998 Bersuit editó "Libertinaje" (su álbum más exitoso, que vendió cerca de 100 mil copias y permitió la resurrección del grupo), los jóvenes se adueñaron de ese éxito bautizado «Se viene» y lo hicieron propio. «Se viene el estallido», anunciaba Cordera. Y, el 20 de diciembre de 2001, el estallido ocurrió.» 

Enlaces externos[editar]