Plan Austral

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Juan Sourrouille anuncia el lanzamiento del Plan Austral, 14 de junio de 1985.

El Plan Austral fue un programa argentino de estabilización monetaria que se ejecutó durante el gobierno de Raúl Alfonsín por su segundo ministro de economía, Juan Vital Sourrouille, por el cual se cambió la denominación monetaria (de "Peso Argentino" al "Austral").

El programa, iniciado en junio de 1985, fue del tipo "política de shock" y logró contener la inflación rápidamente sin frenar el crecimiento económico. El programa terminó en los hechos cuando hacia 1988 un rebrote inflacionario forzó a crear un nuevo programa, conocido como "Plan Primavera", que no lograría evitar la hiperinflación de 1989, que terminaría en la renuncia de Alfonsín y en una transición adelantada al presidente electo Carlos Menem.

Contexto[editar]

Alfonsín asume la presidencia de Argentina el 10 de diciembre de 1983, tras más de siete años de dictadura militar, a poco más de un año de la Guerra de Malvinas y en medio de una crisis de deuda que afectaba a todas las economías latinoamericanas. Su primer ministro de economía fue Bernardo Grinspun, quien estaba llevando a cabo un programa keynesiano estándar, al tiempo que buscaba declarar la abultada deuda externa contraída por la dictadura como "Deuda Odiosa". Esto llevó al gobierno argentino a mantener fuertes roces con la banca acreedora, liderada por el Citigroup, por la que intercedió el Fondo Monetario Internacional con fuertes presiones. La contienda terminaría en una fuerte derrota de la postura argentina cuando el FMI logró desmantelar el club de deudores que Argentina trataba de armar como grupo de presión. El pago de los elevados compromisos unido al bajo precio de las materias primas, la principal exportación argentina, presionaba sobre el tipo de cambio, y finalmente sobre el nivel de precios -el gobierno se negaba a hacer un ajuste de tipo ortodoxo sobre los salarios-.

La muy alta inflación, unida a un contexto de debilidad política tras el fracaso del proyecto de la Ley Mucci puso al gobierno en una posición crítica que lo llevó a buscar un acuerdo con el FMI y los grupos económicos más concentrados, con vistas a las elecciones legislativas de 1985.

Se pretendía así detener la inflación que crecía por entonces un 1% diario. Muchas de esas medidas eran condiciones que el FMI exigía para continuar las negociaciones que llegaron a buen puerto cuando Alfonsín firmó con esa entidad un acuerdo de reescalonamiento del pago de la deuda externa que vencía ese año y el otorgamiento de un crédito suplementario de 4.200 millones de dólares. A fines del 87 el Plan Austral dio muestras de agotamiento especialmente por el triunfo del justicialismo en la Prov. de Bs. As. de la mano de Antonio Cafiero. El austral comenzó a desvalorizarse fuertemente con respecto al dólar en el mercado de cambio. La inflación volvió a trepar mientras que la recesión y los conflictos sociales se agravaban más y más. Ante esta situación, se optó por el sistema de precios administrados. [1]​ Solo entre enero y junio de 1989 los australes multiplicaron los ceros a medida que crecía la inflación, llegando a lanzarse billetes que podía tener un millón de australes.[2]

Originalmente se emitieron monedas por ½, 1, 5, 10, y 50 centavos y billetes por 1, 5, 10 y 50 australes y hasta el tercer trimestre de 1987 (después de la reforma constitucional de 1994 es un período de gobierno entero). Pero a medida que la hiperinflación fue avanzado, se empezaron a emitir valores muchos más grandes. Se llegaron a emitir monedas de 1.000 australes y billetes de 500.000 australes. Debieron emitirse billetes provisionales de emergencia de 10.000, 50.000 y 500.000 australes. El austral se llegó a depreciar un 5.000% anual con respecto al dólar en 1989.

Características del Plan Austral[editar]

El Plan Austral es un caso atípico en los planes de estabilización monetaria acordados entre el FMI y países latinoamericanos. Mientras que el FMI recomendaba planes gradualistas de ajuste ortodoxos (control del gasto público, congelamiento de salarios, con sustento teórico en la teoría cuantitativa del dinero) la parte monetaria del plan fue marcadamente heterodoxa, basada en la teoría de las expectativas y buscando un "efecto shock". La medida política central fue el cambio del signo monetario, quitando tres ceros al Peso Argentino para crear el Austral. Para evitar la fuerte transferencia de riquezas de deudores a prestatarios que ocurre cuando la inflación baja abruptamente (y otras distorsiones debidas a la existencia de contratos fuertemente indexados) se estableció el llamado "desagio", por el cual, formalmente, el peso argentino se depreciaba frente al austral a la tasa de inflación anterior a la entrada en vigor del plan. Paradójicamente, se requirió una fuerte expansión de la base monetaria M1, dado que mientras hubo inflación elevada el público buscaba deshacerse de sus pesos cuanto antes, o bien comprando dólares o bien haciendo depósitos de plazo fijo.

Por otra parte se buscó un fuerte control de precios. Las tarifas de los servicios públicos (por entonces en manos del Estado) se congelaron, y se establecieron listas de precios máximos para los bienes de la canasta básica (que eran administrados por privados). También se buscó limitar el aumento de los salarios del sector privado, pese a lo cual el salario real tuvo un alza importante, en parte por la propia reducción de la inflación (no había más un "retraso" del salario respecto de los precios) y en parte por el impacto del desagio en las tarifas.

Los ingresos fiscales mejoraron considerablemente al desaparecer el efecto Olivera-Tanzi (el rezago fiscal), con lo que el esquema resultó sostenible a corto plazo.

Resultados[editar]

El plan logró el objetivo de reducir la inflación de un día para el otro (en los primeros meses de aplicación la inflación rondó el 2% mensual) así como descendió la TMI postneonatal (Tasa de Mortalidad Infantil) del 18 c/1000 en los años 82' y 83' al 9c/1000 en 1988 y descendió el déficit fiscal del 15% dejado por la dictadura militar al 3,6% en 1987.[cita requerida]

En la Argentina, se creó el Plan Austral. En febrero de 1985, Sourrouille reemplazó al frente del Ministerio de Economía a Bernardo Grispun. Y unos meses después, en junio, lanzó el conocido programa con el fin de congelar las tarifas, los precios y los salarios, regular las tasas de interés. Al congelar los precios se produjo una distorsión de los precios relativos en el mediano plazo, que se vio reflejado, por ejemplo, en el aumento del precio de la carne.

En 1986, se introdujeron algunos ajustes al plan, al permitirle a las empresas subir los precios para compensar los aumentos de salarios. En agosto de ese año, la situación era insostenible, los precios subían y aumentaba el déficit fiscal. Ante la necesidad de reducir el déficit, se lanzó el 6 de febrero de 1986 un plan de privatizaciones en el área de las telecomunicaciones y el tráfico aéreo proponiendo la venta del 49% de las acciones de la entonces ENTEL y Aerolíneas Argentinas a empresas estatales europeas sin aceptar la capitalización de la deuda, intento que finalmente no se llevó a cabo porque el peronismo se opuso en la cámara de senadores. Hacia mediados de 1986 se inició una fase de descongelamiento gradual de precios y se retormaron las negociaciones colectivas; en ese período la inflación tuvo un ligero incremento, [cita requerida]llegando hasta el 5% mensual. La situación desmejoraría notablemente al aumentar fuertemente el tipo de interés internacional y reducirse nuevamente el precio de las materias primas, que llevaría hacia fines de 1987 a una nueva crisis macroeconómica vía restricción externa.En agosto de 1988 se lanzó el llamado Plan Primavera que no trajo alivio alguno.

Los precios aumentaban considerablemente formándose un círculo vicioso por el déficit fiscal. El Gobierno necesitaba financiamiento entonces colocaba bonos. Para que los bonos sean atractivos, aseguraba una alta tasa de interés. Lo que obligó al Estado a pagar más intereses, con lo cual nuevamente aumentaba el déficit y tenía que colocar nuevos bonos a tasas aún más altas.

En 1988, la Argentina suspendió los pagos de la deuda externa y la negociación en forma de moratoria unilateral y sin hacer ningún anuncio formal. Ese año, la economía argentina acentuó la inflación erosionando los salarios. La gravedad de la crisis económica y la oposición corporativa sobre todo de la UIA en la que habría participado la empresa Bunge y Born y la CGT, condujo a una conspiración clara de los bancos internacionales para no ofrecer créditos a la Argentina por su mal comportamiento con la deuda externa; uno de sus operadores habría sido Domingo Cavallo quien habría realizado gestiones para que no le prestaran dinero al país en esos momentos[3]​.Una severa sequía veraniega restringió la alimentación eléctrica en todo el país y, en consecuencia, afectó la actividad industrial y causó malestar en la población. [4]​ Sourrouille renunció a su cargo de Ministro de Economía en marzo de 1989.

Ante esta situación, renunció Sourrouille y asumió Juan Carlos Pugliese, que poco después le cedió su puesto a Jesús Rodríguez. Finalmente grupos de adeptos a los carapintadas (que estaban presos) y militantes del justicialismo con sectores de la ultraizquierda clásica (MAS, PO, PC) iniciaron una serie de saqueos en Rosario y el GBA que culminaron con la decisión de adelantar el traspaso del mando.

Bibliografía[editar]

  • Frenkel y Fanelli, Políticas de Estabilización e Hiperinflación en Argentina.
  • Dormbusch y De Pablo, El Plan Austral.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Fanelli Frenkel - Planes de estabilización en Argentina- Ed. CEDES 1990 -.
  2. http://www.lanacion.com.ar/1275264-el-austral-la-moneda-que-se-contaba-en-cientos-de-miles
  3. Porque Cayo Alfonsín - Luis Majul -; El Asalto a la Ilusión - Joaquin M. Solá - Ed. Sudamericana; El Asalto al Poder - Simón Lazara - Ed Corregidor. La Democracia a pesar de Todo Mc Cadam, Sukup, Katiz Ed. Corregidor .1999.
  4. La Hipoerinflación de Alfonsín y los dos planes fallidos, Revista el Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010, Guillermo Vittelli, 2014.