Partido Justicialista

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Partido Justicialista
Escudo del Partido Justicialista.svg
Presidente Eduardo Fellner[1]
Secretario/a general Alberto Balestrini
Fundación 1947
Ideología Peronismo
Miembro de Frente para la Victoria
Sede Matheu 130 (Buenos Aires, Argentina) Bandera de Argentina
Afiliación regional COPPPAL
Organización Demócrata Cristiana de América[2]
Membresía 3 626 728 [3]
Senadores
32 / 72
Diputados
119 / 257
Gobernadores
16 / 24
Sitio web www.pj.org.ar
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El Partido Justicialista (PJ) es un partido político argentino, continuador del Partido Peronista, fundado por el general Juan Domingo Perón en 1947. Tuvo como principal estandarte en sus orígenes la defensa de los trabajadores, quedando desde entonces muy ligado a la clase obrera y los sindicatos. Logró así convertirse desde su nacimiento, junto a la Unión Cívica Radical, en uno de los dos partidos políticos más importantes que hubo en el país hasta finales del siglo XX.

El nombre actual lo posee desde que obtuvo personería como partido político bajo el régimen de la ley de facto 19.102 de 1971[4] cuyo artículo 21 impedía que el nombre de los partidos contuviera designaciones personales o derivados de ella, lo que finalmente impedía usar la denominación de Partido Peronista. Los gobiernos justicialistas fueron derrocados dos veces por los militares y el Partido Justicialista fue proscripto e impedido de participar en las elecciones generales en otras dos ocasiones. El justicialismo llegó por mandato popular a la Presidencia de la Nación en nueve oportunidades: Juan Domingo Perón (1946, reelecto en 1952), Héctor José Cámpora (marzo de 1973), Juan Domingo Perón (nuevamente, en octubre de 1973), Carlos Saúl Menem (1989, reelecto en 1995), Néstor Kirchner (2003) y Cristina Fernández de Kirchner (2007, reelecta en 2011).

Otros tres justicialistas llegaron a la presidencia por vías institucionales: María Estela Martínez de Perón (como vicepresidenta por la muerte del presidente Perón en 1974), Adolfo Rodríguez Saá (por elección del Congreso tras la renuncia de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001), y Eduardo Duhalde (por elección del Congreso tras la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá en enero de 2002). Con carácter de presidentes interinos, también estuvieron en ejercicio del Poder Ejecutivo Raúl Lastiri (Presidente de la Cámara de Diputados), Ramón Puerta (Presidente Provisional del Senado) y Eduardo Camaño (Presidente de la Cámara de Diputados); el primero durante tres meses del año 1973, y los dos últimos durante pocos días en medio de la crisis política de 2001-2002.

Se conoce a sus afiliados o seguidores como peronistas (por el creador del partido) o justicialistas. A partir de los resultados de las elecciones de 2011, es la fuerza política que posee la mayor cantidad de gobernaciones, dado que diecinueve de los veinticuatro distritos son gobernados a partir de diciembre de 2011 por afiliados al Partido Justicialista, mientras que sólo cinco son encabezados por miembros de otras fuerzas: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires liderada por Mauricio Macri del PRO, la Provincia de Corrientes por Ricardo Colombi de la Unión Cívica Radical, la Provincia del Neuquén por Jorge Sapag del Movimiento Popular Neuquino, la Provincia de Santa Fe por Antonio Bonfatti del Partido Socialista, la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur por Fabiana Ríos del Partido Social Patagónico. Es, a su vez, el partido argentino con mayor cantidad de afiliados, contando a comienzos de 2012 con 3.626.728 miembros. [3]

Historia[editar]

El peronismo surgió gradualmente a partir del golpe de estado de 1943, reuniendo varias tendencias y grupos con intereses políticos pero que no se identificaban con los partidos políticos existentes.

Estos eran el Partido Demócrata Nacional, que había hegemonizado el sistema político durante la llamada Década Infame (1930-1943); el Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista —que habían ejercido como oposición dentro del sistema político del régimen— y la Unión Cívica Radical, que había sido desplazada del poder a partir de 1930 por medio de persecuciones y del fraude electoral. Fuera del sistema estaba el Partido Comunista, prohibido y perseguido, y obligado a obedecer en todo las iniciativas de la Unión Soviética.

El coronel Perón no ocupó ningún cargo en un principio, pero más tarde ocupó simultáneamente los cargos de secretario de Guerra y secretario de Trabajo. Posteriormente, cuando el general Edelmiro J. Farrell asumió la presidencia, Perón asumió el ministerio de Guerra y la vicepresidencia, conservando su cargo en la Secretaría de Trabajo.

El GOU[editar]

El golpe del 43 fue encabezado por el general Pedro Pablo Ramírez, apoyado por diversos grupos de las Fuerzas Armadas, entre los que se encontraba un grupo de jóvenes oficiales superiores del Ejército Argentino nucleados en el Grupo de Oficiales Unidos, que se oponía a la participación argentina en la Segunda Guerra Mundial y preconizaba mantener la neutralidad. Entre los oficiales del GOU se encontraba el por entonces coronel Juan Domingo Perón.[5]

Los diecisiete oficiales fundadores que formaron el núcleo inicial habían decidido encontrarse regularmente, para organizar su acción política a fin de organizar y unificar a los oficiales de todas las guarniciones. Emilio Ramírez, Juan Perón, Urbano de la Vega, fundadores del GOU, habían formado parte del estado mayor revolucionario que produjo el golpe de estado de 1930 contra Hipólito Yrigoyen, en el que el por entonces capitán Perón, realizó el "Programa de Acción" en conjunto con otros oficiales.[5]

En realidad, el GOU recién se formalizó operativamente después de la revolución de junio, como una especie de prolongación del Ministerio de Guerra, del que Perón era secretario. Allí era donde se imprimían las circulares del GOU con los mimeógrafos oficiales. Allí era donde el general Farrell, ministro de Guerra, convocaba a los jefes y oficiales para que se encontraran con el mismo Perón. El GOU fue un grupo de enlace bastante informal entre jóvenes oficiales superiores que consideraban necesario "restablecer la moral y disciplina dentro del ejército" y recuperar al país de una corrupción que, según ellos, lo llevaba hacia el comunismo, tan despreciado por ellos.[5]

El programa del GOU se convirtió finalmente en el programa de la revolución del 43. Inmediatamente el GOU se dividió en un grupo nacionalista orientado por sectores católicos e hispanistas, y otro grupo nacionalista también, pero orientado a establecer alianzas con los sectores sindicales e yrigoyenistas. El primero grupo, dirigido por los coroneles Enrique P. González, Luís César Perlinger y el teniente coronel Emilio Ramírez (hijo del presidente), apoyaba al Presidente Ramírez y se oponía frontalmente al otro grupo, encabezado por los coroneles Juan Perón y Domingo Mercante, que apoyaban al General Edelmiro Farrell.[5]

La economía y los trabajadores[editar]

La estructura económica del país había cambiado profundamente durante la década del 30, debido a la gran depresión que provocó una reducción importante del comercio internacional. Esto afectó a la economía argentina, basada en la agroexportación, que hubo de reconvertirse mediante el control del mercado de carnes y granos y una acelerada industrialización por sustitución de importaciones de productos manufacturados, que llegó incluso a producir para exportar a otros países de Sudamérica, logrando así que la capacidad económica Argentina superara al conjunto de los otros nueve países sudamericanos.[6]

El proceso industrial se basó tanto en numerosas pequeñas industrias de capital local, que empleaban a pocos obreros cada una, como en la instalación de grandes empresas multinacionales, que empleaban a miles de obreros. El movimiento sindical había sufrido una importante disminución a partir del golpe de estado de 1930, pero desde mediados de la década había experimentado un rápido aumento de su capacidad negociadora, llegando a superar los 400 000 afiliados hacia el año 1940. De todos modos, el porcentaje de trabajadores sindicalizados era aún muy bajo, no superando nunca el 30%. Desde mediados de esa década, el movimiento sindical estaba controlado por el Partido Socialista, pero subsistían también sindicatos comunistas e independientes.[7]

Este proceso fue acompañado de un importante flujo migratorio interno desde las zonas rurales del interior hacia la periferia de las grandes ciudades —fundamentalmente Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Este movimiento debilitó el control de los sindicatos tradicionales, ya que estas nuevas masas populares —empleadas en las nuevas industrias y sin antecedentes de sindicalización— identificaron su progreso social mucho más con el accionar del gobierno a través de la Secretaría de Trabajo que con los sindicatos establecidos.[8] También se produjo un cambio en la estructura sindical, siendo los sindicatos de trabajadores del sector de servicios —portuarios, ferroviarios— rápidamente desplazados por los del sector industrial y comercial.[9]

Proyecto político de Perón y apoyos recibidos[editar]

Perón había residido algunos años en la Italia fascista, regresando a su país con ideas de armonía social entre las "clases productoras" —básicamente los sectores capitalista y del trabajo— no necesariamente en forma corporativa. Durante los años 1943 y 1944 se esforzó por atraer a ambos sectores, declarando sus intenciones en sucesivos discursos en la Unión Industrial Argentina y la Cámara de Comercio. Mientras que su gestión al frente de la Secretaría de Trabajo le atrajo las simpatías de gran cantidad de trabajadores por sus medidas en favor de los mismos, no pudo ofrecer nada comparable a los sectores capitalistas, con lo que a principios de 1945 ya quedaba claro que sólo tenía el apoyo del sector asalariado. Su discurso viró entonces completamente, y adquirió un lenguaje de tradición izquierdista, especialmente el utilizado por los sindicatos de la tendencia sindicalista —es decir, opuestos tanto al Partido Socialista como al Comunista— y abundaron desde entonces las menciones al "pueblo" significando solamente al "pueblo trabajador", a la oligarquía y la justicia social.[10]

No obstante, el proyecto político de Perón recibió numerosos apoyos de empresarios individuales, algunos de los cuales llegaron a ocupar lugares prominentes en el gobierno y el movimiento político peronista.[11]

La dictadura del 43 recibió también el apoyo de sectores nacionalistas, tanto de grupos claramente derechistas como otros más moderados. Estos grupos nacionalistas, que habían proliferado en el país durante la década infame nunca habían logrado organizarse como un grupo político homogéneo y funcional, aunque sus ideas eran profusamente distribuidas por diversas publicaciones.[12] Los grupos más extremistas lograron ocupar lugares prominentes en el gobierno a fines de 1943, pero los irían perdiendo a partir del comienzo de la crisis que, al año siguiente, llevaría al reemplazo del general Ramírez por Farrell en el gobierno de la dictadura. La figura del segundo se vio rápidamente opacada por la de su activo vicepresidente, coronel Juan Perón, con lo que la opinión pública identificó la acción política del gobierno con la figura del vice. Así, cuando las circunstancias obligaron al gobierno a romper relaciones con el Eje y posteriormente a declararle la guerra, los ultranacionalistas se pronunciaron como completamente opuestos a Perón. Los grupos nacionalistas más moderados, en cambio, continuaron apoyando la gestión de Perón y apoyarían su candidatura a través de un partido propio.[13]

Diversos dirigentes de la Unión Cívica Radical apoyaron también la gestión de la dictadura. Alejados de la conducción nacional del partido por distintas razones —en su mayoría por identificarse con el yrigoyenismo frente al alvearismo dominante— prefirieron apoyar a quienes habían derrocado al odiado régimen de la década infame y terminarían alineados con Perón a través de su propio partido. Perón intentó atraer al más prestigioso de los dirigentes radicales, el ex gobernador cordobés Amadeo Sabattini, ofreciéndole la totalidad de los nombres de las listas electorales menos la candidatura a presidente, pero el caudillo radical rechazó el ofrecimiento. Muchos prominentes dirigentes peronistas serían de extracción radical yrigoyenista, aunque el vicepresidente Hortensio Quijano era de origen antipersonalista.

El 17 de octubre de 1945[editar]

Los opositores a la dictadura identificaban a la misma como un gobierno autoritario, que violaba la Constitución y se negaba a devolver el poder a los civiles; algunos de ellos también lo identificaban como un gobierno fascista. A partir de la llegada al país del embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, que se puso al frente de las campañas contra la dictadura, las acusaciones de fascismo se generalizaron. Su acción logró reunir las dispersas fuerzas opositoras, pero simultáneamente fue identificada por gran parte de la población como una intromisión inadmisible en los asuntos internos del país.[14]

Las presiones de la oposición, más la oposición interna de algunos oficiales a la influencia de Perón, llevaron finalmente al desplazamiento de éste de todos sus cargos en octubre de 1945 y su arresto. La reacción de muchos empresarios, que quisieron aprovechar esa circunstancia para negar a los obreros los derechos conferidos por la Secretaría de Trabajo durante la gestión de Perón llevó a llevó a los sindicatos nucleados en la CGT a convocar a una huelga general para el 18 de octubre. Una movilización masiva hacia la Plaza de Mayo, el 17 de octubre, obligó al gobierno a liberar a Perón, que habló a la multitud, anunciando su candidatura presidencial.[15]

Ese día es el más citado como fecha de nacimiento del peronismo.[16]

Las primeras elecciones (24 de febrero de 1946)[editar]

Juan Domingo Perón, ideólogo del Partido Justicialista.

Juan Perón se presentó como candidato presidencial acompañado en la fórmula por Hortensio Quijano, proveniente de la Unión Cívica Radical. Tres partidos políticos formados durante la campaña electoral sostuvieron esa fórmula:

Los tres partidos coordinaron su actuación política mediante una Junta Nacional de Coordinación Política (JCP), que presidía el abogado socialista del sindicato ferroviario Juan Atilio Bramuglia. Allí se acordó que cada uno de los partidos elegiría a sus candidatos y que el 50% de los cargos correspondían al Partido Laborista mientras que el 50% restante debía distribuirse por partes iguales entre la Unión Cívica Radical Junta Renovadora y el Partido Independiente.[18]

Las elecciones de 1946 se realizaron en medio de una polarización extrema de la población en peronismo y antiperonismo, surgida el año anterior como consecuencia del rechazo que en algunos sectores de la sociedad generaba el gobierno militar en general y el coronel Perón en particular:

Las elecciones se realizaron el día 24 de febrero de 1946 triunfando Perón con el 56% de los votos en todas las provincias, con excepción de Corrientes, que fue intervenida al año siguiente de asumir el nuevo gobierno.

Formación del Partido Peronista[editar]

Tras asumir la presidencia, Perón comenzó rápidamente a consolidar su poder. Aún antes de asumir la presidencia, ordenó la disolución de los tres partidos que lo habían apoyado para unificarlos en el nuevo Partido Único de la Revolución. No obstante, parte de los dirigentes del Partido Laborista —en particular Luis Gay y Cipriano Reyes— intentaron mantener la autonomía del partido; a Perón le tomó meses forzarlos a formar parte del Partido Único de la Revolución; en particular, Reyes nunca aceptó esa decisión, y pagó su resistencia con la cárcel.[19]

No obstante su nombre de "Partido Único", no se prohibió la existencia de otros partidos; el adjetivo de único se refería a su carácter como único partido oficialista.[20]

El Partido Único de la Revolución existió con ese nombre desde el 21 de noviembre de 1946 hasta el 15 de enero de 1947. En esa última fecha pasó a llamarse Partido Peronista; Perón era el presidente y afiliado número 1 del nuevo partido. Informalmente contaba con dos ramas, la rama sindical —que funcionaba exclusivamente a través de la CGT— y la rama política.[20]

La formación oficial del Partido Peronista tuvo lugar en un Congreso Nacional reunido el 1 de diciembre de 1947, con la reunión de 1500 delegados de todo el país, elegidos en elecciones internas. Se redactó una carta orgánica, que creaba un complejo sistema de instancias administrativas, cuya cúspide estaba en el Consejo Superior del partido, y cuya base estaba formada por las unidades básicas repartidas por todo el territorio nacional, generalmente una por pueblo pequeño y barrio, aunque a veces existían más.[20]

En el mismo Congreso se formó el primer Consejo Superior, presidido por el propio Perón, pero pocos meses después el mismo fue "intervenido" por orden del presidente. El esfuerzo de democratización que insumió la reunión del primer Congreso no fue repetido: hasta mediados de 1955, el partido sería dirigido por el almirante Alberto Tessaire, rodeado de asistentes nombrados por él y por Perón. Todos los candidatos en las sucesivas elecciones nacionales y provinciales serían elegidos por el interventor, con anuencia de Perón. Análogamente, los Consejos provinciales también fueron intervenidos, y ellos nombraron los candidatos provinciales de menor importancia y los candidatos a autoridades municipales.[20]

A partir de la reforma constitucional de 1949, en que se estableció el sufragio femenino, se fundó la rama femenina, presidida por Eva Perón, la esposa del presidente. Tras el fallecimiento de Evita, sería presidida por Delia Parodi.[21] Sólo mucho después, durante el período llamado de la resistencia peronista, se fundaría una cuarta rama, la Juventud Peronista.[22]

El Estado de bienestar y la economía del primer peronismo[editar]

La llegada del peronismo al poder en democracia se produjo en plena posguerra mundial, lo cual significaba la debilidad económica de una Europa en ruinas, y el liderazgo creciente de los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. En este escenario, la Argentina se encontraba por primera vez en su historia en la posición de acreedor de los países centrales, gracias a las exportaciones de carnes y granos a las potencias beligerantes. El principal deudor era el Reino Unido, que ante la emergencia declaró su iliquidez, bloqueando la libre disponibilidad de esos montos. El gobierno peronista optó por utilizar esos créditos para adquirir empresas de servicios públicos de capital británico.[23]

La bonanza económica de la Argentina continuaba, permitiendo al gobierno aplicar una vasta política de bienestar que incluía la efectivización de nuevos derechos sociales, como períodos de vacaciones y descanso, planes de vivienda, inversiones en salud y educación, etcétera. Estas conquistas sociales fueron ampliamente capitalizados por las figuras de Perón y su esposa, Eva Perón, que manejaba una fundación de asistencia social financiada principalmente con fondos estatales y algunos aportes empresarios.[24] Las nacionalizaciones y estatizaciones de los servicios públicos, como los ferrocarriles británicos, fueron proclamados como conquistas de soberanía e independencia económica.[23]

No obstante, el contexto mundial pronto dejó de ser favorable ya que los Estados Unidos mediante el plan Marshall, comenzó a ubicar sus excedentes agrícolas en Europa limitando el acceso al mercado de los alimentos argentinos. A partir de 1950, la situación económica comienza a empeorar y un nuevo ministro de Asuntos Económicos, Alfredo Gómez Morales, aplicó medidas de corte ortodoxo, como el ajuste del gasto público;[25] Perón, que había declarado una vez que "se cortaría las manos" antes que endeudar a la Nación comprometiendo su independencia económica, contrajo finalmente un préstamo con el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Eximbank) y firmó contratos de explotación petrolífera con compañías norteamericanas.[26]

La crisis económica precipitó una puja distributiva: el sector más rico y propietario, del campo o la industria, no estaba dispuesto a tolerar una distribución del ingreso semejante: casi el 50 por ciento del PBI pasaba a los trabajadores.[25]

De todos modos, los sectores obreros urbanos y rurales y las capas más bajas de la clase media continuaron apoyando la política de Perón, convencidas de que bajo su gobierno habían logrado acceder a derechos sociales y a un nivel de vida muy superiores a los obtenidos en cualquier período anterior. En las elecciones presidenciales de 1951, Perón obtuvo un 63,4 % de votos para su reelección, y en las elecciones legislativas de abril de 1954, el Partido Peronista obtuvo un 62,96 %.

La oposición[editar]

El gobierno peronista fue duro con la oposición política, incluyendo el arresto de dirigentes y militantes opositores, algunos de ellos a pesar de los fueron parlamentarios que debían protegerlos, como el caso de Alfredo Palacios y Ricardo Balbín;[27] algunos diputados que el oficialismo consideró que se excedieron en sus críticas, como Ernesto Sanmartino y Atilio Cattaneo fueron expulsados de la Cámara de Diputados.[28] La provincia de Corrientes, única en que había sido elegido un gobernador opositor, fue intervenida con justificaciones superficiales.[29] También se procedió a la remoción vía juicio político de tres de los miembros de la Corte Suprema de Justicia.[30]

Algunos dirigentes del Partido Peronista, como los líderes laboristas Cipriano Reyes y Luis Gay también fueron perseguidos con dureza y pasaron largas temporadas en la cárcel.[31] Otros dirigentes que habían alcanzado altos cargos en la administración pública, como el gobernador de Buenos Aires Domingo Mercante[32] y el canciller Juan Atilio Bramuglia fueron alejados del gobierno, por considerárselos un obstáculo a la concentración del poder en el presidente Perón.[33]

Moderadamente en la primera presidencia, y abiertamente en la segunda, el gobierno peronista ejerció una intensa presión propagandística sobre la población, que los opositores calificarían más tarde como una forma de culto a la personalidad. El nombre de Perón y de su esposa se repetía incesantemente en la toponimia, llegando a darles nombre a dos provincias recién creadas. Se distribuyó abundante material de lectura para niños del ciclo primario, en el que se aprendía a deletrear con los nombres de Perón y Evita; en las escuelas secundarias era de lectura obligatoria el libro de Eva, La Razón de mi Vida, escrito por Evita.[34]

Las universidades nacionales, que gozaban de independencia político-administrativa, fueron intervenidas por el Gobierno Nacional, quién removía a los profesores disidentes. Toda política partidaria estaba prohibida dentro de las aulas a excepción de la oficialista. Ningún alumno o profesor podía estar afiliado a un partido opositor. Impulsó a la CGU (Confederación General Universitaria) como representante de los estudiantes en oposición a la mayoritaria FUA (Federación Universitaria Argentina), conducida en ese entonces por el Partido Comunista.[35] Con un criterio similar, se creó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), que funcionaba en la residencia presidencial y en la que el Presidente realizaba agasajos a los estudiantes.[36]

Desde fines de 1949 la comisión parlamentaria bicameral con mayoría peronista llamada Comisión Visca cuyo cometido original era investigar torturas aplicadas por la policía, se dedicó a realizar investigaciones, allanamientos y clausuras de medios de prensa no oficialistas que afectó a unas 70 publicaciones;[37] uno de los diarios más prestigiosos y antiguos del país, La Prensa, fue expropiada y entregada a la CGT.[38]

La oposición, completamente desplazada de todo puesto de poder o influencia, buscaba desplazar violentamente al peronismo; un intento de golpe de estado en 1951[39] y un sangriento atentado en Plaza de Mayo en 1953[40] fueron muestras visibles de estas intenciones. No obstante, el sistema político se mantuvo estable hasta fines de 1954, cuando estalló un inesperado enfrentamiento con la Iglesia Católica, durante el cual Perón y sus partidarios se lanzaron a romper todas las relaciones del Estado con ésta y limitaron los derechos civiles de clérigos y feligreses; se sancionó una ley de divorcio, se habilitaron los prostíbulos y se prohibió la enseñanza de la materia "religión" en las escuelas públicas, que hasta entonces había sido obligatoria.[41]

Sólo a partir de entonces comenzó una escalada de resistencias de parte de los opositores, mientras que una parte importante de los oficiales militares comenzaron a conspirar para derrocar a Perón. El Ejército, en particular, se consideraba muy unido a la Iglesia Católica, mientras que los oficiales de la Armada eran socialmente muy conservadores, y nunca habían apoyado completamente a Perón.[41]

Golpe militar de 1955[editar]

El primer intento golpista ocurrió el 16 de junio. Con el objetivo de matar a Perón, aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea, con escaso apoyo del Ejército, bombardearon la Plaza de Mayo. Fue una masacre de ciudadanos de a pie. Se estimó en unos mil muertos, aunque las cifras oficiales nunca se conocieron. Perón se había refugiado en el Ministerio de Guerra y los conspiradores finalmente se rindieron.[42]

Ese accionar tensó aún más la furia de los peronistas: esa noche, varias iglesias fueron incendiadas.[41]

Tras los hechos del 16 de junio, el presidente comenzó un intento de apertura de la situación política, que incluía la autorización a los partidos opositores para pronunciar discursos a través de las radios nacionales. El 16 de julio, el presidente anunció el final de la Revolución Nacional, y que a partir de ese momento pasaba a considerarse únicamente presidente de la Nación; también defenestró a varios ministros para aplacar la furia opositora. Seis días más tarde, el almirante Teissaire presentó su renuncia como interventor del Partido Peronista, y el 25 de julio Perón nombró una Junta Consultiva del partido, presidida por Alejandro Leloir,[43] con Ricardo San Millán como secretario y con John William Cooke como interventor del partido en la Capital Federal. Los nuevos dirigentes intentaron fijar las bases de la pacificación del país, pero las conspiraciones continuaron.[44]

El 16 de septiembre estalló un levantamiento en Córdoba encabezado por el general Eduardo Lonardi. Las tropas leales a Perón no pudieron sofocarlo. La Marina, liderada por el almirante Isaac Rojas, encabezó el golpe contra Perón: sus naves bloquearon Buenos Aires y su estado mayor amenazó con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud. El Ministro de Guerra, General Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba la negociación de un acuerdo. La carta no hablaba de renuncia, sí de renunciamiento, pero la Junta de Generales Superiores del Ejército decidió considerarla como una renuncia y negociar con los golpistas, mientras miles de peronistas fieles, encolumnados detrás de la CGT pedían armas para defender a lo que consideraban su gobierno.[45]

El 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay y enseguida en una cañonera que lo llevó a Asunción y a lo que sería el comienzo de su largo exilio de casi 17 años.[46]

Tras el golpe de estado de septiembre, Leloir se presentó ante el dictador Eduardo Lonardi, ofreciendo la colaboración del partido para lograr la pacificación del país, y emitiendo declaraciones que auguraban el inicio de la autonomía del partido, librado ya de la tutela del expresidente. Cipriano Reyes refundó el Partido Laborista, pero ambos fueron ignorados por el gobierno, que prefirió dialogar y confrontar solamente con la CGT.[47]

Proscripción y neoperonismo[editar]

Los sectores más netamente antiperonistas no quedaron satisfechos con la caída de Perón, y en noviembre obligaron a Lonardi a renunciar, reemplazándolo por el general Pedro Eugenio Aramburu. Éste decretó la desaparición del peronismo: el 24 de noviembre declaró disueltos el Partido Peronista, el Partido Peronista Femenino y el Partido Socialista de la Revolución Nacional. A continuación, miles de ex funcionarios del gobierno de Perón y de su partido fueron arrestados, pasando meses o años en las cárceles, en la mayoría de los casos sin juicio alguno; en marzo siguiente, todos ellos serían inhabilitados para ejercer cargos electivos, como funcionarios, o como dirigentes de partidos políticos y sindicatos. EL día anterior, otro decreto -Nº 4161/56- prohibía la utilización de cualquiera de los símbolos del partido o del movimiento peronista, del retrato o los nombres de Perón o de Evita, las expresiones "peronismo", "justicialismo", "tercera posición " y de la sigla "PP", y de la marcha de los "muchachos peronistas".Poco después, por un simple decreto, la Constitución nacional reformada en 1949 fue derogada y reemplazada por la existente antes de esa fecha.[48]

Al restablecerse el sistema electoral en 1958 —previa anulación de la Constitución de 1949— el peronismo intentó participar en las elecciones por medio de partidos llamados "neoperonistas", pero éstos también sufrieron sistemáticas osbtrucciones en el camino a las urnas. De modo que Perón optó por pactar con Arturo Frondizi los votos peronistas a cambio del respeto por los sindicatos peronistas y la rehabilitación del Partido. Con los votos peronistas, Frondizi accedió a la presidencia,[49] pero cumplió sólo parcialmente sus compromisos y persiguió a los dirigentes políticos y gremiales peronistas.[50] Una vez vencida la resistencia inicial de los sindicalistas más combativos, permitió a los partidos neoperonistas participar en las elecciones de 1962. El triunfo peronista en la mayor parte de las provincias llevó al derrocamiento de Frondizi y la reanudación de la persecución del peronismo.[51]

Desde 1960, Perón estaba en España, desde donde conducía el Movimiento Peronista. En las elecciones presidenciales de 1963, los neoperonistas —que quisieron presentarse aliados al partido de Frondizi y al Partido Conservador Popular— fueron nuevamente impedidos de participar, por lo que Perón ordenó el voto en blanco. Dos millones de votantes lo hicieron en blanco, y el presidente radical Arturo Illia fue elegido con sólo el 25% de los votos emitidos.[52]

En 1964, Perón ordenó crear un nuevo partido, llamado por primera vez Partido Justicialista, único representante legal del peronismo; la campaña de afiliaciones del nuevo partido fue organizada por la más poderosa organización sindical peronista, las 62 Organizaciones. Ante una nueva prohibición por parte del gobierno, el peronismo se presentó a las elecciones legislativas de 1965 con el nombre de Unión Popular, pero sus candidatos fueron enteramente nombrados por el Partido Justicialistas. Varios grupos neoperonistas pretendieron enfrentar al peronismo "oficial", pero sus resultados fueron muy pobres: la Unión Popular 3032186 votos, mientras los neoperonistas obtenían únicamente 318197 votos. Los radicales obtuvieron solamente 2724259, con lo que fueron ampliamente derrotados por los peronistas.[53]

La larga dictadura que siguió al derrocamiento de Illia en 1966 disolvió todos los partidos y prohibió toda actividad política. Pero sus propios errores económicos y políticos, sumados a un alto grado de movilización sindical —no exclusivamente peronista— que generó revueltas masivas como el Cordobazo y la acción de los grupos guerrilleros de extrema izquierda —el ERP— o peronistas —en particular, Montoneros, obligaron a la dictadura a una salida electoral y la habilitación de los partidos políticos sin restricciones.[54]

Regreso al poder y tendencias enfrentadas[editar]

El Partido Justicialista se reorganizó y finalmente, el 11 de marzo de 1973 en las elecciones generales, el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), nucleando al Partido Justicialista, al Partido Conservador Popular, al Partido Socialista Unificado y a otras fuerzas menores, ganó con el 49,59 % de los votos llevando como candidato a presidente al Dr. Héctor José Cámpora, contra el 21,30 % de la Unión Cívica Radical que obtuvo el segundo lugar.

Cuando Perón retornó definitivamente a la Argentina el 20 de junio de 1973, se produjo el enfrentamiento entre los distintos sectores del Movimiento Peronista que pasó a la historia como la masacre de Ezeiza. A partir de ese momento, Perón modificó sustancialmente su relación con las corrientes de izquierda de su propio partido, prefirió aliarse con el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores, y poco a poco fue restando espacio político al fuerte sector juvenil de su movimiento, que respondía a Montoneros, quitándole gradualmente protagonismo dentro del movimiento que indiscutiblemente él lideraba. La crisis interna del partido se agravó en 1974 y desembocó, luego de su muerte el 1 de julio de ese año, en un conflicto irreconciliable. El mismo incluiría sangrientos enfrentamientos armados, la proscripción de los grupos que integraban la "tendencia revolucionaria" del peronismo, y cientos de muertos en atentados realizados por el grupo parapolicial Alianza Anticomunista Argentina (Triple A).

El 20 de junio de 1973, durante la tan esperada oportunidad del regreso de Perón a su país luego de 18 años de exilio, ocurren los hechos conocidos como masacre de Ezeiza, localidad cercana al aeropuerto internacional donde arribaría la aeronave, constituyendo el dramático anticipo de todo lo que sobrevendría en los siguientes años del escenario político argentino.

Una multitud jamás vista, estimada por los medios periodísticos de la época en dos millones de personas, se congregó en el lugar para recibir a su líder y, en medio de ella, las columnas de Montoneros junto a otras agrupaciones de izquierda representaban un despliegue de movilización imponente. Por expresas directivas de Perón, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en el Coronel (RE) Jorge Osinde, perteneciente al ala más conservadora de su movimiento político, soslayando y quitándole el poder operacional a Esteban Righi (por entonces Ministro del Interior de la Nación), responsable natural de la seguridad del país e ideológicamente cercano a Montoneros.

Varios enfrentamientos -cuyo saldo de muertos y heridos nunca fue determinado exactamente, ni investigado judicialmente- se generaron durante todo el día entre los grupos armados paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y las multitudinarias columnas de manifestantes Montoneros, en medio de cientos de miles de obreros peronistas con sus familias y desorientados simpatizantes del viejo general, quienes no entendían lo que estaba ocurriendo.

Al caer la tarde, y ante las noticias provenientes de Ezeiza, la aeronave que traía de regreso a Perón finalmente fue desviada al aeropuerto de Morón. Por la noche aún continuaron las corridas y enfrentamientos armados en Ezeiza, mientras la mayoría de la multitud pugnaba por abandonar el área y ponerse a salvo.

Tercera presidencia de Perón (1973-1974)[editar]

Cámpora y Solano Lima renuncian para posibilitar nuevas elecciones. Renuncia también el vicepresidente provisional del Senado, Alejandro Díaz Bialet, embarcado precipitadamente para Europa y, de acuerdo con la Constitución Nacional, artículo 75 y la ley de acefalia 252, le corresponde al presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, yerno de José López Rega, el tercero en el orden de sucesión, ocupar el cargo de presidente en vista de la acefalia producida. Lo hace el 13 de julio.

Perón se presenta como candidato para su tercer período presidencial, llevando en la fórmula a su esposa, María Estela Martínez, y se convoca a elecciones, que se realizan el 25 de septiembre. La fórmula Perón-Perón obtuvo el 61,85% de los votos; Balbín-Fernando de la Rúa (UCR), el 24,2%; Manrique- Martínez Raymonda (Alianza Popular Federalista), el 12,19%. Perón asume como presidente por tercera vez el 12 de octubre de 1973.

El tercer gobierno de Perón estuvo signado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha. Grupos parapoliciales con apoyo estatal (la Alianza Anticomunista Argentina - AAA - organizada por su ministro de Bienestar Social José López Rega) persiguieron y mataron a militantes de izquierda. El punto de máxima tensión en el proceso de marginación y posterior dimisión de Montoneros del movimiento de Perón se produjo el 1º de mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el Día del Trabajo.

Ya en el ocaso de su vida y en pleno ejercicio de sus facultades como Presidente de la Nación, durante una gran convocatoria en la Plaza de Mayo, Perón increpó a los Montoneros que cantaban consignas adversas a integrantes de su gobierno catalogándolos como estúpidos e imberbes en un encendido y recordado discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno. Tras esas palabras, se retiró una gran parte de los reunidos en la plaza. Perón murió el 1º de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa y vicepresidenta, María Estela Martínez de Perón.

Presidencia de María Estela Martínez (1974-1976)[editar]

María Estela Martínez mejor conocida como Isabel Perón asumió la Presidencia el 2 de junio de 1974.

Su ministro de Bienestar Social y secretario personal, José López Rega, conocido como el Brujo por sus enemigos y Daniel o Lopecito por sus allegados, ejerció una gran influencia sobre Martínez en esta fase del gobierno. En su intento de hacer primar los intereses de la derecha peronista, López Rega desvió fondos públicos para el financiamiento de una banda paramilitar conocida como Alianza Anticomunista Argentina o triple A que bajo su dirección, emprendió acciones de hostigamiento a figuras destacadas de la izquierda mediante amenazas, atentados, secuestros, torturas y asesinatos.

El gobierno intervino varias provincias cuyos gobernadores peronistas consideraba disidentes, universidades, sindicatos, los canales de televisión privados, y restringió la libertad de prensa sancionando a diarios y revistas o directamente prohibiéndolas[55] y se prohibió la difusión de noticias de agencias periodísticas extranjeras.[56] Durante este período se vivieron situaciones marcadas por un notorio oscurantismo y una casi completa inoperancia administrativa en todos los niveles del gobierno.

La economía argentina también sufrió daños severos, con una inflación galopante, una paralización de las inversiones de capital, la suspensión de las exportaciones de carne a Europa y el inicio del crecimiento incontrolable de la deuda externa. La solución de corte monetarista intentada por el ministro Alfredo Gómez Morales, un histórico del peronismo, no tuvo éxito, y provocó una fuerte retracción de la liquidez, iniciando un complicado proceso de estanflación. La suspensión de las compras de carne argentina por el Mercado Común Europeo empeoró la situación.

En junio de 1975, el nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, auspiciado por López Rega, aplicó una violenta devaluación de la moneda acompañada de aumentos de tarifas; el llamado Rodrigazo, parte del plan de López Rega para debilitar las presiones sindicales a través del desprestigio de sus principales operadores, provocó sin embargo la primera huelga general contra un gobierno peronista. En julio de 1975, ante la huelga general y la presión callejera de la CGT y, en especial de la Unión Obrera Metalúrgica de Lorenzo Miguel, López Rega se vio obligado a renunciar a su cargo en el gobierno y abandonar el país.

Ante la creciente actividad de los grupos de izquierda —tanto los que actuaban dentro del peronismo, los Montoneros, como otros de corte marxista, el Ejército Revolucionario del Pueblo— y de extrema derecha, Martínez decidió fortalecer la acción de gobierno. La renovación de la cúpula militar, que incluyó entre otras medidas la designación de Jorge Rafael Videla al frente del ejército, fue parte de un programa de endurecimiento del control, que incluyó también el cierre de publicaciones opositoras. La decisión de recurrir a la fuerza militar desembocó en la firma en 1975 del decreto que da inicio al Operativo Independencia, la intervención de las fuerzas armadas en la provincia de Tucumán que dio inicio al Terrorismo de Estado. Martínez pidió licencia del cargo durante algunos días, dejando el ejercicio del cargo al presidente provisional del Senado Ítalo Lúder entre el 13 de septiembre y el 16 de octubre de 1975. En un momento de especial tensión, amenazó desde el balcón de la Casa Rosada con convertirse en la mujer del látigo.

A pesar de la creciente presión militar, expresada en un levantamiento controlado a duras penas de la Fuerza Aérea, Martínez se negó reiteradamente a renunciar, aunque anunció el adelanto de las elecciones presidenciales para fines de 1976.

Régimen Militar (1976-1983)[editar]

Gustavo Caraballo, en ese entonces Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación, afirma que, antes de su muerte, Perón le solicitó que modificara la ley de Acefalia para permitir a Ricardo Balbín asumir en su lugar, pero eso finalmente no se concretó. En medio de la violencia política imperante, María Estela Martínez de Perón fue derrocada el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar. El golpe de estado del 24 de marzo de 1976 tuvo versiones encontradas al interior del Partido Justicialista, unos condenaban el golpe y fueron arrestados y perseguidos, otros lo aplaudían y daban su apoyo al Presidente de facto de la República Argentina, General Jorge Rafael Videla. Ya en el Régimen Militar de 1976, también llamado Proceso de Reorganización Nacional, algunos justicialistas ocuparon cargos de intendentes, gobernadores, y funcionarios de empresas estatales. El 1 de diciembre de 1978, se realizó una cena de homenaje al general Videla. El peronismo, con la firma de su presidente Deolindo F. Bittel rechazó el evento, pero a la reunión también asistieron algunos justicialistas en contra de la resolución del PJ. En 1981 el Partido Justicialista junto con la Unión Cívica Radical, el Partido Intransigente, el Partido Demócrata Cristiano y el Movimiento de Integración y Desarrollo conformaron la Multipartidaria desde la que se reclamaba el restablecimiento de un gobierno democrático.

Retorno a la democracia (1983)[editar]

En 1983 el PJ participó en las elecciones generales, en las que se impuso la Unión Cívica Radical con 7.724.559 votos (51,75%), resultando electo presidente Raúl Alfonsín. El Partido Justicialista obtuvo 5.995.402 votos (40,16 %), con la fórmula Ítalo Luder - Deolindo Bittel, y la tercera fuerza fue en esa oportunidad el Partido Intransigente con 347.654 votos (2,33 %)

Presidencia de Menem (1989-1999)[editar]

El principal problema que debió enfrentar al asumir la presidencia fue el de una economía en crisis con hiperinflación. Menem introdujo una serie de reformas neoliberales: privatizó varias empresas estatales, entre las cuales se hallaban canales televisivos de aire y las dos mayores empresas del país —Yacimientos Petrolíferos Fiscales y Gas del Estado—, desreguló la economía; y estableció la libertad de precios. Durante la gestión de Domingo Cavallo, ministro de Economía de su gobierno, se estableció la Ley de Convertibilidad cuya aplicación se prolongaría hasta la crisis argentina de fines de 2001 y comienzos de 2002. El Banco Central de la República Argentina estaba obligado a respaldar la moneda argentina con sus reservas en una relación de cambio en la que un dólar estadounidense equivalía a un peso convertible. De esta forma se restringía la emisión de billetes como medio de financiamiento del Estado.

Estas medidas lograron una estabilidad económica sin inflación significativa que ofreció un clima favorable para el surgimiento de inversiones y el ingreso de capitales desde otros países, produciéndose un marcado crecimiento del PBI. Dicha estabilidad económica duro hasta 1994, ya que se eliminaron las razones por medio del cual se producía la "espiral hiperinflacionaria". Durante su gobierno la deuda externa pública se mantuvo en valores cercanos al 40% del PBI. En 1990 su valor era de 38.7% y en 1999, año en que finalizó su segundo mandato, era de 42.3%. En los servicios públicos produjo mejoras de calidad en algunas rubros (luz, telefonía), mientras que en otros el impacto fue negativo (transportes ferroviarios). Al mismo tiempo, los principales inconvenientes económicos generados por esta política fueron una disminución de la competitividad basada en el tipo de cambio y un crecimiento del desempleo.

Al asumir Menem el gobierno, los valores de desocupación y subocupación habían alcanzado picos históricos (8,1 y 8,6% de la población económicamente activa, respectivamente). Luego de un período de lenta disminución (6,9 y 8,3% en mayo de 1992), el desempleo y el subempleo volvieron a crecer durante la crisis del Tequila, hasta alcanzar un pico de 18,4 y 11,3% en mayo de 1995, tras lo cual bajaron levemente hasta 12,4% y 13,6% en octubre de 1998. Para el final de su gobierno, estas cifras eran de 13,8 y 14,3%. Contribuyeron al aumento del desempleo y el subempleo los despidos masivos en las empresas públicas privatizadas, la terciarización de actividades y las sucesivas medidas de flexibilización laboral.

En otros planos, en 1991 promovió la formación del Mercosur y restableció relaciones diplomáticas con el Reino Unido, interrumpidas desde la Guerra de Malvinas. Abolió el servicio militar obligatorio tras el escándalo consecuencia del asesinato del recluta Omar Carrasco. Indultó a militares de la anterior dictadura (1976-1983) y a militantes de organizaciones guerrilleras que habían actuado principalmente durante la década del setenta.

Durante su gobierno, se modificó por ley del Congreso el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia, elevándolo a nueve miembros. Parte de la prensa denominó a esta corte ampliada la mayoría automática, aduciendo que en la mayor parte de los casos polémicos solían coincidir los votos de estos cinco jueces con los intereses del gobierno.

También se produjeron dos atentados terroristas de gran escala: el primero a la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992, y el segundo contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), el 18 de julio de 1994, que provocaron 29 y 85 muertos respectivamente. Distintas fuentes, entre ellas la de los dirigentes de la comunidad judía, afirmaron que el atentado fue perpetrado por organizaciones fundamentalistas islámicas con sede en el Líbano, bajo la organización de Irán, y acusaron al presidente de desviar la investigación que conduciría a la responsabilidad de ese país. Esta teoría se consolidó cuando un ex miembro de la inteligencia iraní aseguró que Menem recibió dinero para desvincular a ese país del ataque. En el 2004 un tribunal federal comprobaría que el juez que hacía 10 años investigaba la causa, Juan José Galeano, habría sobornado, siguiendo instrucciones del gobierno de Menem, a uno de los inculpados para que incriminara a oficiales de la policía bonaerense. Más aún, en junio de 2006, Hugo Anzorreguy, jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) durante el gobierno menemista, manifestó ante el juez federal que Menem había ordenado dicho soborno utilizando dinero de los fondos públicos. Hasta esa fecha la investigación no se ha completado.

La alta popularidad de su gestión y el gran poder concentrado por el Partido Justicialista permitieron a Menem negociar con el líder de la oposición radical, Raúl Alfonsín, para firmar el Pacto de Olivos, en el que ambos acordaron, entre otros puntos, el llamado a una Convención para la reforma de la Constitución Nacional, en 1994, que permitió la reelección de Menem al año siguiente.

En su segundo mandato, Menem mantuvo las políticas económicas de su primera etapa de gobierno. Esta vez, sin embargo, el comienzo de una recesión en el tercer trimestre de 1998 y nuevas acusaciones de corrupción tuvieron como consecuencia un descenso en su popularidad: luego de un nuevo intento de reforma constitucional —esta vez fallido—, Menem terminó su gobierno el 10 de diciembre de 1999 traspasándole el mando al presidente electo Fernando de la Rúa.

Crisis económica en Argentina (2000-2003)[editar]

La convertibilidad tenía los días contados y era insostenible en términos económicos financieros por la paralización del sistema productivo, el aumento de la deuda externa y la reducción de los términos del intercambio, producto de la baja de los precios de las comodities, el gobierno de Fernando de la Rúa, se aferraba a ella y seguía adoptando políticas neoliberales dictadas por el FMI, se produce una crisis política por un episodio de "Coimas en el Senado de la Nación para votar una ley de flexibilización laboral" y el 6 de octubre de 2000 renuncia Carlos "Chacho" Álvarez a la vicepresidencia de la Nación. Posteriormente Domingo Cavallo, ex ministro de Menem y autor intelectual de la convertibilidad vuelve a ser ministro de Economía, pero la suerte de la economía ya estaba echada, se profundizaron flexibilizaciones laborales y previsionales para combatir el déficit fiscal, se renegociaron deudas mediante una operatoria denominada "Megacanje" se tomó nueva deuda a tasas de interés impagables llamándolo "blindaje financiero" pero estalló la crisis que terminó con una reprogramación de de depósitos bancarios "corralito y corralon" de carácter confiscatorio y el 20 de diciembre renuncia Fernando de la Rúa y atento a la anterior renuncia del vicepresidente Carlos Álvarez en 2000, y en virtud de la ley de acefalia del poder ejecutivo, la sucesión presidencial recayó en el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. De acuerdo al artículo 2º de la Ley 20.972 —de acefalia— éste cumplió el mandato de convocar dentro de las 48 horas a la Asamblea Legislativa para elegir qué funcionario público habría de desempeñar la Presidencia hasta que un nuevo presidente sea electo —de acuerdo al artículo 88 de la Constitución—. Reunida el 23 de diciembre de 2001, la Asamblea Legislativa eligió a Adolfo Rodríguez Saá para el cargo. Días después, Puerta renunció a la presidencia del Senado alegando motivos de salud. El gobierno de Rodríguez Saa duró sólo 7 días. Durante ese periodo resolvió la suspensión de pagos de la deuda externa con los acreedores privados y anunció la entrada en circulación de una nueva moneda no convertible, llamada Argentino —que nunca vio la luz—, con la cual daría más de 100.000 subsidios, y financiaría planes de vivienda, así como un aumento a jubilados y estatales. Nombró a Jorge Capitanich como Ministro de Infraestructura y Vivienda e interino de Economía, de Desarrollo Social y Medio Ambiente, de Salud, de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos y de Seguridad Social. El 2 de enero de 2002 Duhalde fue elegido por la Asamblea Legislativa en medio del caos en las calles de Buenos Aires. Entre las medidas de su gobierno de transición estuvieron la devaluación de la moneda, que dio fin a la Ley de Convertibilidad, la pesificación forzada de los depósitos bancarios en moneda extranjera, y una gran distribución de planes sociales para atenuar los efectos de una economía en recesión que llevaba varios años y había incrementado la pobreza e indigencia hasta índices nunca vistos antes en la Argentina. Su plan económico productivista, profundizado posteriormente, permitió que la economía argentina volviera a crecer tras años de recesión. El 26 de junio de 2002 las fuerzas policiales intentaron desalojar una protesta del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón en el Puente Pueyrredón (que une la ciudad de Buenos Aires con el partido de Avellaneda). Dos manifestantes piqueteros, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, fueron asesinados por efectivos de la Policía bonaerense durante la represión. En ese momento, el Jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y Juan José Álvarez ocupaba la Secretaría de Seguridad de la Nación. Ante el impacto generado por el hecho, Duhalde anticipó seis meses el llamado a elecciones presidenciales. Pese a que el bastión electoral de Duhalde, la provincia de Buenos Aires, concentra casi la mitad de los electores del país, para las siguientes elecciones presidenciales, el 27 de abril de 2003, éste no pudo encontrar un candidato con posibilidades en su propia línea interna. En vista de ello dio su apoyo completo a Néstor Kirchner, quien resultó electo presidente, en gran medida gracias al voto bonaerense.

Presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007)[editar]

La situación con vistas a las elecciones presidenciales se presentaba inestable y sin liderazgo establecido. Varios líderes del Partido Justicialista aspiraban a la candidatura: el propio Kirchner, que contaba con pocas fuerzas propias para definir una elección interna dentro de su partido; el ex-presidente Carlos Menem; y los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, Salta, Juan Carlos Romero, y San Luis, Adolfo Rodríguez Saá. Este último había tenido un breve interinato como presidente en diciembre de 2001 y fue quien declaró la cesación de pago de la deuda externa argentina. Las elecciones internas para definir la candidatura peronista se anunciaron primero para noviembre de 2002, y luego se postergaron a febrero de 2003.

El entonces presidente Duhalde, figura de peso dentro del justicialismo no sólo por su condición presidencial sino también por su control hegemónico sobre la estructura partidaria de la provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, intentó jugar sus cartas en favor del gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann. Éste, sin embargo, prefirió no presentar su candidatura; Duhalde trasladó sus preferencias a De la Sota, con quien tampoco pudo alcanzar un acuerdo estratégico. Así, el 15 de enero de 2003 anunció su apoyo a la precandidatura de Néstor Kirchner. Con este espaldarazo, Kirchner se situó en una posición mucho más favorable.

Sin embargo, la situación interna del justicialismo no estaba resuelta y si bien el apoyo de Duhalde era significativo, no garantizaba de por sí que Kirchner resultara el candidato presidencial. Por otra parte, las fricciones de una elección interna tan cercana a la elección nacional, prevista para el 27 de abril, podrían provocar un deterioro en las expectativas del justicialismo de obtener una victoria. Así, el 24 de enero, y con el argumento de que los tres aspirantes que quedaban en carrera (Kirchner, Rodiguez Saá y Menem, que había incorporado a Romero como candidato a vicepresidente) presentaban programas contrapuestos, el congreso del partido justicialista toma una decisión inédita: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. En la práctica, esto significaba que iban a enfrentarse como si perteneciesen a partidos distintos.

Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable. Las encuestas de intención de voto lo ubicaban por detrás de los otros candidatos justicialistas y de Ricardo López Murphy (ex-ministro de De la Rúa y candidato de un conjunto de fuerzas de centroderecha). Sin embargo, la popularidad de Kirchner comenzó a crecer impulsando un programa de perfil socialdemócrata con el que buscaba diferenciarse de las políticas aplicadas durante los gobiernos de Menem y De la Rúa, poniendo acento en priorizar la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud (sintetizado de algún modo en sus eslóganes de campaña: “Un país en serio” y “Primero Argentina”). No fue desdeñable tampoco el aporte que significaron tanto su compromiso de mantener al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, con una imagen positiva en la sociedad por su gestión anticrisis, como la participación de su esposa, Cristina Fernández, diputada y senadora por la provincia de Santa Cruz desde 1995.

La campaña electoral estuvo condicionada por los efectos de la crisis: la fecha de elecciones había tenido que ser adelantada tras la represión del 26 de junio en el Puente Pueyrredón (ver Masacre de Avellaneda). Si bien se evidenciaron algunos leves signos de recuperación económica, por efecto del default y la restricción del gasto público, con leve recuperación de la tasa de cambio del peso frente al dólar y moderado aumento del PBI, las consecuencias sociales de la crisis fueron terribles: el 54 % de la población se hallaba por debajo del límite de pobreza; la mitad de esta población (27 % del total), por debajo de la línea de indigencia.

En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria (de Kirchner) obtuvo sólo un 22 % de los votos, resultando superado por Menem (“Alianza Frente por la Lealtad -UCD), que obtuvo el 24,3 %. La legislación electoral argentina prescribe que si ningún candidato alcanza el 45 % de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta (balotaje).

Fuera de esta segunda ronda quedaron López Murphy con el 16,4 %, Rodríguez Saá con el 14,2 % y la candidata de centroizquierda Elisa Carrió (ex radical) con el 14,1 %. El candidato de la Unión Cívica Radical, Leopoldo Moreau, ocupó el sexto puesto con un 2,3 % en la peor elección de la historia de su partido. (Ver resultados detallados en Elecciones Argentina 2003.)

Después de la primera ronda, Kirchner visitó al presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y al de Chile, Ricardo Lagos Escobar, ante quienes ratificó sus intenciones de fortalecer el Mercosur y declaró que mantenía con orgullo las convicciones políticas que había sostenido en el pasado.

La segunda vuelta debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003. Los sondeos previos indicaban entre un 60 y 70 % de intención de voto para el gobernador de Santa Cruz. Ello significaba no tanto apoyo explícito a los méritos propios de Kirchner, como rechazo a la posibilidad de que Menem presidiera nuevamente el país. Sin embargo, el balotaje no tendría lugar: el 14 de mayo el ex presidente Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo. Muchos analistas señalan que la maniobra de Menem tuvo como propósito evitar una derrota estentórea, y al mismo tiempo condicionar a Kirchner, que accedió a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina. El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó ante el Congreso el juramento de ley para convertirse en presidente de la República hasta 2007.

Kirchner asumió confirmando al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, y a otros miembros del gabinete de su antecesor. La política económica del gobierno de Kirchner continuó los lineamientos establecidos por Lavagna bajo la presidencia de Duhalde, manteniendo la devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando mediante las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10 %. Kirchner tuvo éxito, además, en sacar al país de la cesación de pagos más grande de su historia: canjeó la deuda soberana, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índice de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.

Kirchner ha mantenido una relación conflictiva en lo verbal con el FMI, aunque ha optado por seguir el ejemplo de Lula, su par brasileño, pagando por anticipado la totalidad de la deuda con este organismo internacional (más de 10.000 millones de dólares). De manera que, a pesar de las declaraciones públicas, el gobierno de Kirchner ha sido el que más deuda canceló con el FMI en todo el transcurso de la historia argentina.

En noviembre de 2006 las reservas internacionales subieron más de 30.000 millones de dólares, la desocupación bajo a 10 % y la pobreza se mantiene en un 33,5 %.

Kirchner ha llevado adelante una crítica pública de las violaciones a los Derechos Humanos durante los años setenta (inicialmente durante el gobierno de Isabel Perón y luego durante el Proceso de Reorganización Nacional) y ha sumado a su gobierno a miembros de organismos de Derechos Humanos, lo que le ha merecido críticas tanto de la derecha (que lo acusan de “evitar la reconciliación nacional”) como desde la izquierda (que consideran que estas acciones serían meramente declarativas, con el fin de esconder el “carácter represivo del propio gobierno de Kirchner”).

Tras las últimas elecciones legislativas (en octubre de 2005), Kirchner ha obtenido una mayoría a nivel nacional y ha logrado desplazar a Duhalde del control del aparato político del conurbano bonaerense. Esto se ha reflejado en importantes cambios en el gabinete (fundamentalmente la sustitución de Roberto Lavagna por Felisa Miceli en el ministerio de economía). Algunos analistas, sin embargo, hacen hincapié en el carácter precario que tendrían los acuerdos alcanzados con los intendentes y gobernadores que aportaron a sus listas.

La oposición cuestiona el hecho de que, pese a controlar la mayoría de ambas cámaras del Congreso, Kirchner ha preferido en reiteradas ocasiones hacer uso de las facultades legislativas del poder ejecutivo, legislando a través de decretos de necesidad y urgencia en vez de seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de leyes. Desde su asunción y hasta mayo de 2006, de 337 leyes originadas en el poder ejecutivo que podrían haberse sancionado por decreto, Kirchner envió solo 136 como proyectos de ley al Congreso, mientras que las restantes 201 fueron sancionadas apelando a decretos de necesidad y urgencia. La estadística arroja así unos 67 decretos por año, con frecuencia comparados con los 54,5 por año de Carlos Menem —quien firmó un total de 545 durante sus diez años de gobierno—.

A nivel internacional, Kirchner se ha identificado con la tendencia que encarnan Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), y Michelle Bachelet (Chile). Al igual que estos jefes de estado, Kirchner ha mantenido las relaciones con el gobierno estadounidense sin cambios esenciales. La participación argentina en la MINUSTAH se realizó por pedido directo del gobierno estadounidense, y el gobierno argentino sigue permitiendo ejercicios militares conjuntos con las fuerzas armadas estadounidenses en territorio argentino. Asimismo, en marzo de 2006 ha aprobado una batería de leyes con el fin de sumarse a la "lucha contra el terrorismo" propugnada por el presidente estadounidense George W. Bush, quien había sido felicitado por su colega Kirchner en la reelección del primero en noviembre de 2004.

El peronismo ortodoxo. Congreso Nacional Justicialista de Potrero de los Funes[editar]

Congreso Nacional Justicialista de Potrero de los Funes en julio de 2007.

El peronismo ortodoxo, reunido el 6 de julio de 2007 en el Congreso Nacional Justicialista de Potrero de los Funes, afirmando que contaban con el número suficiente de congresales, y bajo la presencia de veedores judiciales de la provincia de San Luis, decidió cambiar de domicilio la sede del PJ nacional, llevándola a San Luis, y recreó el "Comando Superior Peronista" integrado por los ex presidentes Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta. También dispuso la caducidad de todos los puestos del Consejo Nacional actualmente intervenido, llamar a internas para elegir la fórmula presidencial y, si eso no fuera posible, afirmó que el "Comando Superior" designaría la fórmula. Limitó en adelante la posibilidad de "autoconvocar" al congreso, prohibió que se reúna otra vez este año electoral y reclamó un reempadronamiento de todo el PJ y la convocatoria a internas para cargos partidarios para el mes de marzo de 2008.

Posteriormente el autodenominado Comando Superior Peronista designó como candidato a presidente al Dr. Alberto Rodríguez Saá para enfrentar en las elecciones 2007, a la candidata oficial del Frente para la Victoria, Cristina Fernández de Kirchner, esposa del presidente de la Argentina (Néstor Kirchner - 2003/2007).

El jueves 30 de agosto de 2007, el Tribunal de Disciplina de ese sector del Partido Justicialista que sesionó en el congreso celebrado en Potrero de los Funes, resolvió "expulsar" del partido a la senadora Cristina Fernández de Kirchner y a su esposo por "inconducta e indisciplina". El órgano, integrado por el santacruceño Eduardo Arnold, consideró que la postulante presidencial "ha violado los principios y resoluciones de los organismos partidarios" al anunciar "su candidatura por fuera del Partido Justicialista". Además, evaluó que Cristina "suplantó las históricas banderas del PJ por las del Frente para la Victoria" y señaló que ofendió "profundamente al pueblo peronista" al "traicionar el legado de Perón y Evita". Basándose en esas consideraciones, el Tribunal de Disciplina del PJ disidente resolvió "expulsar" de la fuerza a la senadora.

El peronismo ortodoxo, intentó adoptar para las elecciones presidenciales de 2007 la denominación "Frente Partido Justicialista", con el objeto de diferenciarse del Frente para la Victoria que -según esos peronistas ortodoxos- "no pertenece ni al partido ni al espíritu de la doctrina justicialista, pues dicho Frente no respeta la Doctrina Nacional de su fundador el Teniente Coronel Juan D. Perón". Sin embargo, la Justicia electoral, a pedido del interventor del Partido Justicialista, le negó a dicho sector la posibilidad de llevar en sus boletas la denominación "Partido Justicialista", por lo que el peronismo ortodoxo decidió identificarse para las elecciones de octubre del 2007 como "Frente Justicia, Unión y Libertad", asemejando la sigla "FREJULI" que fue utilizada por el peronismo en 1973.

El 10 de octubre de 2007, la Cámara Nacional Electoral dio validez al Congreso Nacional Justicialista de Potrero de los Funes, apartando a la jueza María Servini de Cubria por prejuzgamiento, posibilitando que Alberto Rodríguez Saá sea el candidato del Partido Justicialista, con la posibilidad de utilizar los símbolos partidarios.

Elecciones de octubre de 2007[editar]

En las elecciones realizadas el 28 de octubre de 2007, el sector ortodoxo del Partido Justicialista, representado por la fórmula Alberto Rodríguez Saá - Héctor María Maya, obtuvo en todo el país menos del 8% del total de los sufragios válidos, mientras que la fórmula Cristina Fernández de Kirchner - Julio Cobos resultó electa en primera vuelta con el 45,29% de los votos, ratificando que se continuaría con el plan económico que se estaba implementando desde 2003 y en especial las retenciones a los productos de exportación con menor valor agregado. Una de las propuestas de campaña de Cristina Fernández fue dar prioridad al proceso de redistribución de la riqueza que, luego de seis años continuados de crecimiento a tasas cercanas al 10% anual, había quedado estancado, con un alto porcentaje de la población (26,9%) aún bajo la línea de pobreza.[57] [58]

Presidencias desde 2007[editar]

El ex presidente Néstor Kirchner, en su período como presidente del Partido Justicialista, fue declarado sin elecciones internas debido a que la lista opositora de Héctor María Maya tenía numerosas irregularidades y no contaba con los avales necesarios para participar de los respectivos comicios. El acto de lanzamiento de la nueva conducción del PJ fue en el estadio de Almagro, donde oficiaron de oradores Juan Cabandié, el cegetista Hugo Moyano, el Gobernador del Chaco Jorge Capitanich y la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Entre las primeras propuestas de Néstor Kirchner como presidente del PJ fue la desafiliación de la Internacional Demócrata Cristiana, y la incorporación del partido dentro de la Internacional Socialista la cual tiene como fin enmarcar al PJ dentro de los partidos socialistas de América Latina. Hasta la fecha el proyecto sigue en tratativas. [59] [60]

Kirchner renunció a la presidencia del partido luego de las elecciones de 2009, y fue reemplazado por el gobernador bonaerense Daniel Scioli; sin embargo, reasumió la conducción durante un acto en la provincia del Chaco durante la temporada estival del 2010, pero finalmente murió el 27 de octubre de ese año, por lo que Scioli pasó a ser oficialmente el presidente interino.

En mayo de 2014 Eduardo Fellner fue nombrado oficialmente como presidente del PJ.[61]

Resultados electorales[editar]

Elecciones presidenciales[editar]

Elección Candidato(s) Primera vuelta Segunda vuelta Resultado Nota
Votos  % Votos  %
1951 Juan Domingo Perón 4 745 168 63,40 Elegido como Partido Peronista
1958 Sin candidato (proscripto)
1963 Sin candidato (proscripto)
Mar 1973 Héctor Cámpora 5 907 464 49,56 Elegido como parte del Frente Justicialista de Liberación
Sept 1973 Juan Domingo Perón 7 359 252 61,85 Elegido parte del Frente Justicialista de Liberación
1983 Ítalo Lúder 5 944 402 40,16 No elegido 247 votos electorales
1989 Carlos Menem 7 953 301 47,49 Elegido 325 votos electorales, parte del Frente Justicialista Popular
1995 Carlos Menem 8 687 319 49,94 Elegido Candidatura conjunta con UCeDé
1999 Eduardo Duhalde 7 254 417 38,27 No elegido Parte de la Concertación Justicialista para el Cambio
2003 Carlos Menem 4 740 907 24,45 Declinó su candidatura No elegido Alianza Frente por la Lealtad
Néstor Kirchner 4 312 517 22,24 0 0 Elegido Alianza Frente para la Victoria
Adolfo Rodríguez Saá 2 735 829 14,11 Derrotado en 1a vuelta Frente Movimiento Popular Unión y Libertad
2007 Cristina Kirchner 8 651 066 45,29 Elegida Frente para la Victoria
2011 Cristina Kirchner 10 762 217 50,24 Elegida Frente para la Victoria

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]