Rodrigazo

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El Rodrigazo fue una crisis económica que sufrió Argentina el 4 de junio de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón (n. 1931). El ministro de Economía, Celestino Rodrigo (1915-1987), dispuso un ajuste económico que duplicó los precios y provocó una crisis. El ministro quería eliminar la distorsión de los precios relativos con una fuerte devaluación del 160 % para el cambio comercial y el 100 % para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó hasta el 777 % anual y los precios nominales subieron un 183 % al finalizar el ciclo 1975. Se produjo desabastecimiento de gran cantidad de productos esenciales, entre ellos alimentos, combustibles y otros insumos para transporte.

Antecedentes[editar]

José Ber Gelbard (1917-1977), ministro de Economía de Cámpora.

La economía argentina hasta 1975, a pesar de sus vaivenes políticos, llevaba 11 años de crecimiento continuo. Sin embargo, no pudo ser ajena a la crisis del petróleo de 1973. Ese año (el 25 de mayo de 1973) el peronismo volvió al poder con la elección del presidente Héctor Cámpora (1909-1980), que tenía en su gobierno un sector simpatizante del peronismo de izquierda. El ministro de Economía era José Ber Gelbard (1917-1977), un inmigrante polaco, empresario, con fuertes vínculos con el Partido Comunista, fundador de la Confederación General Económica y hombre de confianza de Perón. Gelbard llevó adelante el plan peronista keynesiano de aumento de los salarios en términos reales, para fortalecer el mercado interno.[1]

La situación del país era bastante agitada, Gelbard intentó mantener un Pacto Social entre la CGE (Confederación General Económica), la CGT (Confederación General del Trabajo) y la UIA (Unión Industrial Argentina) para contener la inflación y por otro lado, intentar una redistribución de la riqueza. El primer año de su gestión ―ayudado inicialmente por los altos precios de los productos agropecuarios― logró en cierta medida el objetivo.

En el período 1973-1974, la participación del salario en relación al PBI aumentó un 20 %. El objetivo de Gelbard era llegar a 1977 con un salario que representara el 50 % del PBI (el famoso «fifty-fifty» que había logrado Perón en los últimos años de su Gobierno (entre 1946 y 1955). En ese momento, los aumentos de precios eran autorizados solo si se comprobaban mayores costos.

El plan de Gelbard era criticado por la izquierda (con la excepción del Partido Comunista), que lo consideraba «reformista»), y por la derecha, que lo consideraba «comunista».[cita requerida] Pero el contexto internacional estaba cada vez más complicado. La crisis del petróleo golpeaba a todo el mundo y la primera reacción de Europa, fue un mayor proteccionismo comercial, lo que redujo tanto en precios como en cantidad, gran parte de las exportaciones argentinas. Por otra parte, el aumento del costo del petróleo también impactó directamente en la Argentina, un país importador neto de este fundamental producto.

El tipo de cambio artificialmente bajo y un altísimo déficit fiscal (el 14 % del PBI), explica por qué a fines de 1974, Argentina había perdido casi 2/3 de sus reservas internacionales. El control de precios era cada vez más difícil de sostener, cada vez había un mayor desabastecimiento y el mercado en negro aumentaba. Al mismo tiempo, la emisión monetaria se estaba descontrolando.[cita requerida]

Por otra parte, a nivel regional, la situación era cada vez más enrarecida. Los gobiernos de centro izquierda o directamente de izquierda habían sido reemplazados por dictaduras militares.

La esperanza de Gelbard para salvar su plan, era la firma de convenios comerciales con los países comunistas de Europa del Este y China. Para ello hizo una gira por esa región y firmó algunos convenios. Sin embargo, en un mundo polarizado este intento tenía obstáculos políticos insalvables. Un ejemplo de esto, fue el bloqueo por parte de los Estados Unidos a la venta a Cuba de autos fabricados por empresas estadounidenses en Argentina.

Tras la muerte de Perón, la influencia en el gobierno de José López Rega, un opositor a Gelbard, aumentó considerablemente mientras que la situación económica y política del país empezaba a deteriorarse rápidamente. El consenso buscado en el Pacto Social se terminó rompiendo definitivamente y la posición de Gelbard quedó muy debilitada.

A fines de 1974, Gelbard renunció y fue reemplazado por Alfredo Gómez Morales ―anterior presidente del Banco Central―, apoyado por los gremios pero resistido por el círculo íntimo de la presidenta, que intentó un ajuste, devaluando el peso y aliviando parcialmente el control de precios.

Paralelamente, un economista ultraliberal, conservador y fuertemente antiperonista, pero con muchos contactos con el poder empresario, llamado Ricardo Zinn, empieza a armar un plan para modificar la estructura del salario y las relaciones de poder económico.[cita requerida]

El Rodrigazo[editar]

La gestión de Morales fracasa a los pocos meses y asume Celestino Rodrigo como ministro de Economía. Su elección se debió más motivos políticos que a sus méritos como economista. Rodrigo era ingeniero, pero con muy buena relación con José López Rega. Asumió el 2 de junio de 1975. El día 3 anunció un aumento en las tarifas de pasajes aéreos y varios turistas quedaron varados porque se los obligaba a pagar los aumentos de los pasajes de regreso. Rodrigo decía: «El que viaja no produce, pero sí gasta». Y finalmente el 4 de junio anuncia el ajuste principal que consistía en:

  • Devaluación del peso en relación al dólar en el mercado oficial, pasando de una tasa de 10 pesos por dólar a otra de 26 pesos por dólar.
  • Alza promedio de un 100 % de todos los servicios públicos y transporte.
  • Alza de hasta un 180 % de los combustibles.
  • Como contraparte, aumenta un 80 % los salarios.

Estas medidas dispararon la inflación, licuando gran parte de las deudas de las empresas (que estaban en pesos), y disminuyendo enormemente el poder adquisitivo de los trabajadores. Ante semejante situación, la CGT intentó negociar con el gobierno un mayor aumento de salarios, que gracias al desborde y fuerte movilización de los trabajadores, generaron el primer paro contra un gobierno peronista y finalmente se acordó un aumento en promedio del 180 % en los salarios, pero que en gran parte fue licuado por la inflación.[2]

Causas que originaron estas medidas[editar]

Los argumentos oficiales, fueron «sincerar» la economía argentina, reducir el enorme déficit público existente y aumentar la productividad de las empresas vía devaluación del peso. Ricardo Zinn luego pasaría a ser funcionario de la dictadura cívico-militar (1976-1983), y más tarde del Gobierno de Carlos Saúl Ménem (entre 1989 y 1999).[3]

Para Zinn, había una «guerra» por la distribución del ingreso. A los 49 días de asumir, y después de enormes protestas y movilizaciones, cae López Rega y Celestino Rodrigo deja el Ministerio de Economía junto con todo su equipo.

Consecuencias[editar]

A pesar de que el ingreso real en 1974 estaba en niveles históricos, la situación en esos años distaba mucho de ser muy buena. Había una fuerte inflación reprimida, una economía «recalentada» y un modelo totalmente insostenible, especialmente si tenemos en cuenta la coyuntura nacional e internacional.

Muchos economistas y el mismo Celestino Rodrigo, han justificado el ajuste, argumentando que había que «sincerar» la economía argentina y que, de una forma u otra, era inevitable este proceso. Si bien es cierto que la economía en 1975 estaba al borde del colapso, por lo cual, se podían justificar ciertas medidas poco populares, no debe olvidarse la enorme puja distributiva que hubo en Argentina en ese período y que la enorme regresividad del ingreso, producida por el Rodrigazo, escapa a cualquier «sinceramiento necesario de la economía». Este conjunto de medidas cambiaron totalmente la estructura del salario en la Argentina, para no volver nunca más a ser lo que fue. Fue el mayor ajuste realizado en la Argentina hasta esa fecha.

Rodrigo, después del golpe de Estado en 1976, fue procesado por un caso de corrupción y pasó casi 4 años en prisión. Vuelta la democracia, defendió su ajuste siempre que pudo y lamentó que su apellido hubiera quedado ligado negativamente a la historia argentina. Murió en 1987.

Ricardo Zinn, por otra parte, terminó siendo funcionario de la dictadura, intelectualmente acorde al pensamiento de los militares. Más tarde, fue funcionario de Carlos Menem y uno de los encargados de elaborar los planes de privatización de las empresas públicas en los años noventa.[3]​ Militó brevemente en la UCeDe y terminó su vida en un accidente aéreo junto con el entonces presidente de YPF, José Estenssoro.

Origen del término[editar]

En el diario La Prensa del 6 de junio de 1975 se menciona (bajo el título Nuevo término) que, en la sesión de la cámara de Diputados del 5 de junio de 1975, el diputado nacional de Vanguardia Federal de Tucumán, Dr. Juan Carlos Cárdenas, habló sobre la gestión del ministro Celestino Rodrigo y la calificó de Rodrigazo.

Consecuencias en la moneda circulante[editar]

Aparecieron nuevos valores de pesos ley: 5.000, 10.000, 50.000, 100.000, 500.000 y 1.000.000 entre 1976 y 1982.

Referencias[editar]

  1. Rougier, Marcelo, y Fiszbein, Martín (2006): La frustración de un proyecto económico: 1973-1976 (pág. 243). Buenos Aires: Manantial, 2006. ISBN 987-500-093-0.
  2. «El Rodrigazo, el ajuste que dejo una huella en los argentinos.». 
  3. a b [https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/rodrigazo-ajuste-dejo-huella-argentinos_0_S1WN56uyAKg.html «El "Rodrigazo", un ajuste que dejó su huella en los argentinos», artículo publicado el 4 de junio de 2005 en el diario Clarín (Buenos Aires).
  • Schvarzer, Jorge (1995). La reestructuración de la industria argentina en el período de ajuste estructural. Buenos Aires: Centro de Investigación de la Situación del Estado Administrativo. pág 41ss. [1].