Derecha política

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Gráfico que muestra el espectro político de izquierda a derecha que según Hans Eysenck se puede graficar en la brújula política.

En política, la derecha es el segmento del espectro político que afirma que determinados órdenes sociales y jerarquías son inevitables o deseables, apoyándose por lo general sobre la naturaleza humana, el derecho natural, la economía o la tradición.[1][2][3][4][5][6][7][8][9]​ Estas jerarquías son vistas por la derecha como producto natural de la competencia en las economías de mercado o simplemente como una consecuencia inevitable de las diferencias en la personalidad de los individuos.

En Europa, la derecha es un concepto que engloba ideas muy heterogéneas: nacionalistas, la oposición a la inmigración[10]​, liberales economicos, la democracia cristiana y también algunos movimientos de ideas anticapitalistas, incluyendo el tradicionalismo, el nacionalsindicalismo o el fascismo. Algunos derechistas europeos se oponen al capitalismo contemporáneo, argumentando que fomenta el egoísmo y el materialismo.[11][12]En Estados Unidos, el vínculo entre la derecha política y el capitalismo es más estrecho.[cita requerida]

No existe una definición unívoca de derecha aunque dadas un conjunto de dicotomías como el individualismo frente a colectivismo, confesionalidad frente a laicismo, propiedad privada frente a propiedad pública de ciertas actividades económicas, igualdad de oportunidades frente a igualdad de resultados, tradicionalismo frente a reformismo social, conservadurismo frente a progresismo, liberalismo frente al comunismo, la derecha se decanta estadísticamente por las primeras componentes de cada una de ellas en mayor proporción que la izquierda. Actualmente, el discurso político de la mayor parte de fuerzas de derecha habla favorablemente de la riqueza a través de la libre competencia.[13]

El término derecha política tiene muchas connotaciones e ideas conflictivas en la actualidad.[14]​ Engloba por tanto a corrientes ideológicas muy diversas cuya separación puede ser tajante, aunque también pueden ser compatibles, que ante todo busquen el mantenimiento del orden social establecido (tradicionalismo, conservadurismo). En oposición a la izquierda política, el sector más liberal enfatiza el libre mercado por encima del intervencionismo de las administraciones públicas y busca potenciar valores y derechos individuales, frente a posiciones colectivistas, redistributivas o estatistas, mientras que el sector más conservador es partidario del encuadramiento colectivo en estructuras rígidamente jerarquizadas y disciplinadas.

Origen del término[editar]

El término Derecha política, como el de Izquierda política, tiene su origen formal en la votación que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey sólo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente.[15][16][17]​ Así el término "izquierda" quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el término "derecha" quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios.[18]

Corrientes[editar]

El significado de la derecha "varía según las sociedades, las épocas históricas y los sistemas e ideologías políticas".[19]​ En las democracias liberales, la derecha política se opone al socialismo y la socialdemocracia. Los partidos de derecha incluyen conservadores, demócratas cristianos, liberales clásicos y nacionalistas.[20]​ Roger Eatwell y Neal O'Sullivan dividen la derecha en cinco tipos: reaccionaria, moderada, radical, extrema y nueva.[21]

Conservadurismo[editar]

En filosofía política, se denomina conservadurismo al conjunto de doctrinas y movimientos políticos que favorecen el uso del poder político o la fuerza del Estado para conservar o restaurar tradiciones —creencias o costumbres— de un pueblo o nación que pueden ser de tipo religiosas, sociales o políticas (en estos casos el término conservadurismo es entendido como un tradicionalismo en política o mantener intacto un orden político presente —quizá el significado más extendido— o como reaccionarismo o restauración de un orden político perdido), o para —aun estando a favor de una reforma en políticas de gobierno, sociales o económicas— impedir que el cambio sea radical y solo permitir el cambio gradual (por ello para algunos grupos políticos el término conservadurismo puede ser más equivalente a reformismo o gradualismo que a tradicionalismo o reaccionarismo).[22]​ El conservadurismo puede tomar o rechazar elementos de otras ideologías políticas —como el liberalismo o el socialismo— con el propósito de conservar o restaurar o reformar moderadamente determinado statu quo, un statu quo que evoluciona y con ello hace evolucionar al conservadurismo que lo defiende. Dado que conservar, restaurar y reformar moderadamente un statu quo al mismo tiempo son propuestas mutuamente excluyentes, y que el statu quo no es el mismo en todo tiempo, lugar y comunidad, el conservadurismo tiene un contenido ideológico movedizo y relativista y la identificación de las ideas concretas sobre el orden político que propone el conservadurismo suele ser confusa e inclusive contradictoria entre autores y movimientos conservadores. En el espectro político, por la valoración favorable que los conservadores tienen del orden jerárquico con frecuencia se considera que están dentro de la derecha política, sin embargo dado que los conservadores también tienen una valoración favorable del orden comunitario y defienden algún grado de colectivismo político también pueden encontrarse conservadores en la izquierda política. Por la valoración favorable a la moderación que existe en la tradición conservadora varios grupos conservadores están organizados dentro del centro político (visto este como una «política de consensos» entre una «derecha-liberal» y una «izquierda-socialista»); la equivalencia entre centrismo y conservadurismo es la forma mayoritaria de conservadurismo en los países de mayoría católica de Europa continental y América Latina desde el final de la Segunda Guerra Mundial,[23]​ países donde los partidos conservadores que estaban tutelados por la Iglesia católica evolucionaron —por recomendación de la Iglesia— del integrismo hacia el democristianismo entre las décadas de 1930 a 1950.[23][24][25]

Es importante distinguir entre usar académicamente el término conservadurismo entendido como una filosofía política, y usar de manera informal el término «conservador» para señalar una estimación personal o cultural favorable de ciertos valores y hábitos familiares, religiosos o comunitarios tradicionales o convencionales. Son dos usos distintos de la palabra «conservador» que aunque en ocasiones pueden coincidir no se refieren a lo mismo. El uso informal de «conservador» entendido como tradicional o convencional a nivel de moral personal no es un elemento exclusivo ni determinante del conservadurismo entendido políticamente —para que el ser «conservador» moral se convierta en conservadurismo en política necesita plantear sus inquietudes como un tema que demanda la intervención del Estado para imponer legalmente alguna forma de prohibicionismo a actividades pacíficas de terceros. Mientras que la sola actitud «conservadora» moral, negándose a convertir sus preferencias personales en algún prohibicionismo a terceros, es un rechazo al conservadurismo; tal actitud puede hallarse en cualquier ideología política no-conservadora que le dé a ciertos valores y hábitos convencionales un reconocimiento favorable como virtudes de la sociedad civil, sin por ello imponer restricciones jurídicas a las libertades civiles. Otra confusión que debe evitarse es identificar el conservadurismo en filosofía política como una propuesta del sector «cristiano conservador» de las iglesias evangélicas con origen en los Estados Unidos, sector que si bien puede tener opiniones políticas en temas puntuales no plantea una ideología política en particular ni es un movimiento político —los cristianos conservadores pueden no ser conservadores políticos y en cambio estar alineados con la tradición liberal clásica norteamericana de separación de la Iglesia y el Estado—, sino que básicamente es un movimiento de interpretación teológica literalista de la Biblia que toma el nombre «conservador» dado que defiende una «teología conservadora» enfrentada a la denominada «teología liberal» (interpretación no-literalista) de otro sector de las iglesias evangélicas de origen norteamericano.

En lo económico, los conservadores históricamente se posicionaron como proteccionistas y mercantilistas, en oposición al libre mercado y al libre comercio. El conservadurismo histórico no es, en general, adverso por principio al intervencionismo económico (generalmente para promover o defender la industria «nacional» o el desarrollo de actividades que se ven como esenciales para lo que consideran el bien o interés nacional) ni al Estado de bienestar (casos representativos son las corrientes del socialismo conservador, algunas formas de socialcristianismo, y el conservadurismo progresista), a la vez que tiende a expresar alguna preferencia por la propiedad privada pero con importantes restricciones del Estado, junto con la prudencia fiscal en el gasto estatal. De hecho, algunos conservadores ven el mercado libre como intrínsecamente opuesto al conservadurismo.[26]​ Esa tradición de economía estatizante o anti-libre mercado del conservadurismo se manifiesta por ejemplo en las propuestas de Estado social del conservadurismo alemán del siglo XIX, el paternalismo estatal one-nation del conservadurismo británico del siglo XIX, el corporativismo católico de gremios dirigiendo el Estado y regulando la economía propuesto por el papa Leon XIII (1891), o el dirigismo estatal de la economía nacional del conservadurismo francés del siglo XX. Sin embargo, durante el siglo XX algunos de los partidos conservadores renunciaron a una parte de sus políticas económicas y adoptaron posiciones económicas más cercanas a los liberales al fusionarse con partidos de esta tendencia —ejemplo paradigmático es el Partido Conservador Británico, gran entusiasta del consenso de posguerra keynesiano hasta que emergió en su interior el thatcherismo en los 1980— aliados en la defensa del sistema socioeconómico capitalista —que promovían los liberales y que había triunfado en buena parte de Occidente frente al orden tradicional precapitalista defendido por los conservadores originales— en oposición al socialismo y el comunismo. Consecuentemente, en la actualidad dentro del conservadurismo político coexisten diversas posturas sobre lo económico. A la fusión entre ambas posturas se la denomina comúnmente como liberalismo conservador, si bien tal término también alude a que el liberalismo ha de aplicarse gradualmente tomando en cuenta las tradiciones sociales.

Así, dentro de la misma corriente algunos buscan mantener las condiciones presentes (el «orden» establecido, tanto social como jurídico, lo que se expresa en el orden público) o un progreso paulatino dentro de un orden social heredado, otros buscan volver a situaciones anteriores, por lo que existe una cierta confusión —incluso dentro de la misma cultura política— acerca de quiénes serían, en un momento dado, conservadores. Martín Blinkhorn, por ejemplo, pregunta: "¿Quiénes son los conservadores en la Rusia de estos días? ¿Son los estalinistas irredentos o los reformadores que han aceptado las visiones políticas de derecha de los conservadores modernos, tal como Margaret Thatcher?". Por otra parte, Michael Oakeshott exalta la ausencia de propuestas políticas claras y específicas del conservadurismo contemporáneo.[27]

También se ha alegado que "el conservadurismo moderno a menudo se disuelve en una forma de liberalismo", encarando la paradoja de que, lo que es llamado conservadurismo, en un sentido importante, no es conservadurismo. "En su compromiso con el progreso, la derecha persigue prosperidad económica y poder nacional a desmedro de las preocupaciones tradicionales por la autoridad y la comunidad, perdiendo de vista algunos puntos centrales de la visión conservadora: autoridad, deber y sentido de lugar, lo que lleva a pensar que estos son tiempos para ser conservador".[28]

En las palabras de Chris Patten, quien fue uno de los políticos conservadores más importantes en el gobierno de políticas liberales clásicas de Margaret Thatcher: "¿Cómo deberíamos definir el papel del Estado sin asumir que el Estado mismo debe hacerlo todo? ¿Cómo restauramos un argumento acerca de valores al debate político, usualmente es solo acerca de costos y beneficios utilitarios? ¿Cómo haremos que los jóvenes se interesen por la política, dada la forma en que la presente generación de dirigentes ha desprestigiado lo que una vez fue una carrera honorable?".[29]

Respecto al nacionalismo, el conservadurismo originalmente fue antinacionalista por considerarlo contrario al orden europeo de la aristocracia internacional, para luego acercarse al mismo, si bien esta tendencia varía según los países y las épocas.

Liberalismo económico[editar]

El liberalismo económico es el pensamiento económico del liberalismo, que promueve la libertad económica y está en contra de la intervención del Estado en la economía. Surgió en Europa y fue desarrollado durante la Ilustración desde finales del siglo XVIII como una reacción a la intervención de los estados en materias económicas. Este pensamiento fue llamado en sus orígenes librecambismo y tuvo entre sus principales ideólogos al economista escocés Adam Smith (1723-1790). Su obra fue de gran importancia para el pensamiento económico moderno, pues planteaba que era necesario reducir las barreras a la producción y el comercio.

Habitualmente se resume en la expresión francesa laissez faire, laissez passer (dejen hacer, dejen pasar), que no obstante es el lema de la fisiocracia, una teoría económica precedente. Incluye un espectro de diferentes políticas económicas, tales como la libertad de circulación de mercancías, pero siempre se basa en un fuerte apoyo a la economía de mercado y la propiedad privada.

Esta doctrina se halla en las antípodas del socialismo (que persigue la igualdad antes de nada; y cree que para lograrla, se necesita la intervención del estado). Teóricos como Karl Marx criticaron el capitalismo por las desigualdades sociales que comportaba.

Anticomunismo[editar]

Propaganda anticomunista en Alemania Occidental en 1953: "¡Todos los caminos del marxismo conducen a Moscú! Por lo tanto, CDU"

El anticomunismo es la oposición política e ideológica al comunismo. El anticomunismo organizado se desarrolló después de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia y alcanzó dimensiones globales durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética entablaron una intensa rivalidad. El anticomunismo ha sido un elemento de movimientos que ocupan muchas posiciones políticas diferentes, incluido el conservadurismo, el fascismo, el liberalismo, el nacionalismo, la socialdemocracia, el libertarismo y el izquierdismo. El anticomunismo también se ha expresado en la filosofía, en varios grupos religiosos y en la literatura. Algunos defensores bien conocidos del anticomunismo han sido ex comunistas. El anticomunismo también ha sido prominente entre los movimientos que se resisten al gobierno comunista.

La primera organización que se dedicó específicamente a oponerse al comunismo fue el movimiento Blanco Ruso que luchó en la Guerra Civil Rusa a partir de 1918 contra el gobierno bolchevique recientemente establecido. El movimiento blanco fue apoyado militarmente por varios gobiernos extranjeros aliados, lo que representó la primera instancia del anticomunismo como política gubernamental. Sin embargo, el Ejército Rojo derrotó al movimiento Blanco y se creó la Unión Soviética en 1922. Durante la existencia de la Unión Soviética, el anticomunismo se convirtió en una característica importante de muchos movimientos políticos y gobiernos diferentes en todo el mundo.

En los Estados Unidos, el anticomunismo saltó a la fama durante el Primer Susto Rojo de 1919-1920. Durante las décadas de 1920 y 1930, conservadores, fascistas, liberales y socialdemócratas promovieron la oposición al comunismo en Europa. Los gobiernos fascistas se destacaron como principales oponentes del comunismo en la década de 1930. En 1936, el Pacto Antikomintern, inicialmente entre la Alemania nazi y el Imperio de Japón, se formó como una alianza anticomunista.[30]​ En Asia, el Imperio de Japón y el Kuomintang (el Partido Nacionalista Chino) fueron las principales fuerzas anticomunistas en este período.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética comunista fue una de las principales naciones aliadas que lucharon contra las potencias del Eje.[31]​ Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, la rivalidad entre la Unión Soviética marxista-leninista y los Estados Unidos liberal-capitalista resultó en la Guerra Fría. Durante este período, el gobierno de los Estados Unidos desempeñó un papel de liderazgo en el apoyo al anticomunismo global como parte de su política de contención. Los conflictos militares entre comunistas y anticomunistas ocurrieron en varias partes del mundo, incluso durante la Guerra Civil China, la Guerra de Corea, la Emergencia Malaya, la Guerra de Vietnam, la Guerra Soviético-Afgana y la Operación Cóndor. La OTAN se fundó como una alianza militar anticomunista en 1949 y continuó durante la Guerra Fría.

Después de las revoluciones de 1989 y la disolución de la Unión Soviética en 1991, la mayoría de los gobiernos marxista-leninistas del mundo fueron derrocados y la Guerra Fría terminó. Sin embargo, el anticomunismo sigue siendo un elemento intelectual importante de muchos movimientos políticos contemporáneos. Los movimientos anticomunistas organizados siguen oponiéndose a la República Popular China y otras naciones comunistas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el comunismo se convirtió en un fenómeno global y el anticomunismo se convirtió en una parte integral de las políticas internas y externas de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. El conservadurismo en la era de la posguerra abandonó sus raíces monárquicas y aristocráticas, centrándose en cambio en el patriotismo, los valores religiosos y el nacionalismo. A lo largo de la Guerra Fría, los gobiernos coloniales de Asia, África y América Latina recurrieron a los Estados Unidos para obtener apoyo político y económico. Estados Unidos hizo del anticomunismo la máxima prioridad de su política exterior y muchos conservadores estadounidenses trataron de combatir lo que vieron como influencia comunista en casa. Esto condujo a la adopción de una serie de políticas nacionales que se conocen colectivamente bajo el término "macartismo". Mientras que tanto los liberales como los conservadores eran anticomunistas, los seguidores del senador McCarthy fueron llamados de derecha.[32]

Populismo de derecha[editar]

Trump sosteniendo una biblia durante su visita a la iglesia episcopal de St. John (un gesto visto como un guiño al fundamentalismo cristiano) durante la campaña presidencial de 2020. La figura política del ex mandatario se considera clave para la alt-right y el populismo de derecha en EE.UU.

El populismo de derecha es una ideología política que combina la derecha política con retórica y temas populistas. De acuerdo con la definición de Cas Mudde, el populismo es una ideología política que divide a la sociedad en dos entes homogéneos y antagonistas: el pueblo y las élites. Desde una perspectiva de derecha, se percibe a las élites políticas y al Estado como intrínsecamente corruptos y burocráticos, por lo que hay una retórica que apela a los individuos y a la sociedad que se identifica como anti-estado, unida en torno a una religión mayoritaria, u opositora a otras tendencias políticas que se ubican como rivales.[33][34][35][36]

En Europa el populismo de derecha es una expresión que se usa para describir a grupos, políticos y partidos políticos generalmente conocidos por su xenofobia,[37]​ principalmente contra el mundo islámico,[38]​ y que en la mayoría de los casos tienen una postura euroescéptica.[39][40]​ El populismo de derecha en el mundo occidental está generalmente, aunque no exclusivamente, asociado con ideologías como el neonacionalismo,[41][42]​ la antiglobalización,[43]​ el nativismo,[44][45]​ en algunos casos al proteccionismo,[46]​ aunque en otros al libertarismo[34]​ y la oposición a la inmigración.[47]​ Las ideas y sentimientos anti-musulmanes y el antisemitismo sirven como los "grandes unificadores" entre las formaciones políticas de derecha en todo Estados Unidos y Europa.[48]​ Las opiniones tradicionales de la derecha, como la repulsión por el Estado de bienestar, sumado a una fuerte reivindicación de la “incorreción política”, posiciones antiprogresistas y antiigualitarias, hasta partidos o movimientos con inclinaciones o simpatías neonazis, también se describen bajo el populismo de derecha, hay en este abanico político una monstrificación de la justicia social acompañada en ocasiones de un sutil discurso antidemocrático.[49][34][50][51][52]

A partir de la década de 1990, los partidos populistas de derecha se establecieron en las legislaturas de varias democracias, entre ellas Australia, Brasil, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Francia, Alemania, Rumania y Suecia; y entraron en gobiernos de coalición en Austria, Bélgica, Bulgaria, Chile, Finlandia, Grecia, Italia, Israel, Letonia, Lituania, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Eslovaquia y Suiza; y gobiernos mayoritarios en India, Turquía, Hungría y Polonia.[53]​ Si bien los movimientos de extrema derecha en los Estados Unidos se han estudiado por separado, donde normalmente se la llama "derecha radical", algunos escritores los consideran parte del mismo fenómeno.[54]​ El populismo de derecha en los Estados Unidos también está estrechamente vinculado al paleoconservatismo.[55]​ El populismo de derecha es distinto del conservadurismo, pero varios partidos populistas de derecha tienen sus raíces en los partidos políticos conservadores.[54]​ Otros partidos populistas tienen vínculos con movimientos fascistas fundados durante el período de entreguerras, cuando el fascismo italiano, alemán, húngaro, español y japonés subió al poder. El principal ideólogo del paleolibertarismo, Murray Rothbard, señalaba en el siglo XX que la “estrategia correcta” de los paleoliberatrios y libertarios en los Estados Unidos era el populismo de derecha, que pasaba por prenderse del racismo existente entre la sociedad norteamericana, y otras posturas reaccionarias, para lograr introducir sus ideologías económicas en la lucha política.[49][34]

Desde la Gran Recesión,[56][57][58]​ los movimientos populistas de derecha como el Agrupación Nacional (antes Frente Nacional) en Francia, la Liga Norte en Italia, el Partido por la Libertad en los Países Bajos y el Partido de la Independencia del Reino Unido comenzaron a crecer en popularidad[59][60]​ en gran parte debido a la creciente oposición a la inmigración de Oriente Medio y África, el aumento del euroescepticismo y el descontento con las políticas económicas de la Unión Europea.[61]​ Las opiniones políticas de 2016 del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han sido resumidas por los expertos como populistas de derecha[62]​ y nacionalistas.[63][64]

Nacionalismo[editar]

Manuel Belgrano, uno de los líderes de la independencia de las naciones americanas del Imperio español, creador de la bandera nacional argentina.
Pintura polaca de 1892 exaltando la defensa de la bandera durante la histórica batalla de Chocim.

El nacionalismo es una ideología y movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto moderno de nación, propio de la Edad Contemporánea, en las circunstancias históricas de la llamada Era de las Revoluciones (Revolución industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) y los movimientos de independencia de las colonias europeas en América, desde finales del siglo XVIII.[65][66]​ También puede designar al sentimiento nacionalista y a la época del nacionalismo.[67]

Según Ernest Gellner, «el nacionalismo es un principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política» o dicho con otras palabras «el nacionalismo es una teoría de legitimidad política que prescribe que los límites étnicos no deben contraponerse a los políticos».[68]​ Por su parte Liah Greenfeld define el término «nacionalismo» en un sentido general como el «conjunto de ideas y de sentimientos que conforman el marco conceptual de la identidad nacional», esta última considerada como la «identidad fundamental» en el mundo moderno frente a otras identidades en cuanto que «se considera definidora de la esencia misma del individuo».[69]​ Para Ricardo Rojas el nacionalismo es la «conciencia... del yo colectivo» de una nación».[70]

En la obra colectiva de Historia, Geografía y Ciencias Sociales del Ministerio de Educación de Chile, se define el nacionalismo como una "ideología que consiste en la afirmación de una identidad cultural ligada generalmente a un territorio, una lengua y una tradición histórica real o inventada, la cual, en la mayor parte de los casos termina por exacerbar la superioridad de un pueblo o nación por sobre otros."[71]

En el análisis del nacionalismo se han configurado dos paradigmas contrapuestos y excluyentes, cada uno de los cuales implica una determinada concepción de la naturaleza y el origen de la nación y una definición de la misma: el modernista o constructivista, que define la nación como una comunidad humana que detenta la soberanía sobre un determinado territorio por lo que antes de la aparición de los nacionalismos en la Edad Contemporánea no habrían existido las naciones —la nación sería una «invención» de los nacionalismos—; y el perennialista o primordialista que define la nación sin tener en cuenta la cuestión de la soberanía y que defiende, por tanto, que las naciones existieron antes que los nacionalismos, hundiendo sus raíces en tiempos remotos —así sería la nación la que crea el nacionalismo y no a la inversa—.[72][73][74]

Así también el nacionalismo ha dado lugar a dos grandes corrientes ideológicas: la primera de ellas busca fortalecer la autodeterminación nacional ante potencias coloniales, imperialistas o neocoloniales,[75][76][77][78]​ corriente que ha sido caracterizada como «nacionalismo liberador» por Rosa de Diego,[79]​ o «nacionalismo antimperialista» por Rafael Cuevas Molina,[80]​ mientras la segunda busca impulsar la supremacía de una nación sobre otras, denominada por Memmi como «nacionalismo del colonialista»,[81]​ y caracterizada por Rosa de Diego como «nacionalismo excluyente y dominador».[79]

Demócrata cristiano[editar]

Es una ideología política que busca aplicar los principios del cristianismo (a menudo el catolicismo en particular) a las políticas públicas. Esta ideología surgió en el siglo XIX en Europa, y continúa teniendo influencia en Europa y Latinoamérica.

En la práctica política, la Democracia cristiana es considerada de derecha en asuntos morales, económicos y culturales y de izquierda en temas laborales.[cita requerida]Aunque en muchas ocasiones la democracia cristiana ha aceptado posicionamientos del liberalismo, compartiendo la idea de la reducción de impuestos con la intervención social, con la intención de acabar con la injusticia social. Por esa razón es frecuente encontrar partidos democristianos en la centro-derecha.[cita requerida]

Imperialismo[editar]

Es una actitud adoptada por un estado para pretender colocarse por encima de otros estados o comunidades. Existen diversas variantes ideológicas de imperialismo, desde la exaltación de valores nacionales, religiosos y étnicos más frecuentemente alineados con la derecha política, al imperialismo soviético que pretendía extender la revolución proletaria a otras partes del mundo. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias, principalmente europeas además de los Estados Unidos de América, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial; y más específicamente, incluso con el nombre Era del Imperialismo, utilizado por la historiografía, al periodo que va de 1871 a 1919, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios, principalmente con el llamado reparto de África.[cita requerida]

A ese período se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism, a study, de J. A. Hobson, y El imperialismo, fase superior del capitalismo, del ideólogo marxista y líder bolchevique Lenin. Hay que mencionar que imperialismo y colonización son términos parecidos pero no iguales, ya que pueden ser confundidos, y tomarse como sinónimos. En el proceso histórico se puede advertir que no son lo mismo.


Véase también[editar]

Referencias[editar]

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  22. "El conservadurismo es un grupo de ideologías políticas y sociales que promueve las instituciones sociales y políticas tradicionales, el gradualismo en la acción política y la oposición a los movimientos políticos y sociales radicales. Como movimiento intelectual y político internacional identificable, el conservadurismo se originó en la oposición a la Revolución francesa, y en sus primeros años estuvo muy influido por el ensayo de Edmund Burke Reflexiones sobre la Revolución francesa, publicado por primera vez en 1790. Después de la revolución, el conservadurismo se extendió por gran parte de Europa occidental y tuvo influencia en las ideologías de los principales diplomáticos e intelectuales del siglo XIX, incluidos Klemens von Metternich, Joseph de Maistre y Juan Donoso Cortés." ¿Qué es el conservadurismo? [Resumen del ensayo sobre conservadurismo de la Enciclopedia del Pensamiento Político, editada por Gregory Claeys, y publicada por CQ Press (2013).]. Ryan McMaken. Instituto Mises.
  23. a b «Unos de los personajes principales de ese proceso en la posguerra fueron, precisamente, los cristianodemócratas, el ala del conservadurismo (aunque ni siquiera todos los académicos están de acuerdo en situarlo en el marco de los conservadores) más flexibles. Dominaron Europa, diseñaron el proyecto europeo, entre cuyos padres fundadores hay numerosos democristianos como Robert Schuman, Alcide de Gasperi o Konrad Adenauer, y fueron actores cruciales hasta que en los setenta se vieron desplazados por otras tendencias conservadoras.[...] Hubo tres elementos que facilitaron el crecimiento de los cristianodemócratas en la Europa occidental y democrática a partir de 1945. Y uno de ellos fue fundamental: sencillamente no eran fascistas. “Eran el único tipo de conservadores que quedaron (tras la guerra) y que tenían credenciales antifascistas. Emergieron de la Segunda Guerra Mundial como un brazo del conservadurismo que no tenía la sombra de la colaboración”, explica Duranti. Y ser el único partido conservador en pie y ser lo suficientemente flexibles como para establecer coaliciones y pactos con liberales, socialistas y comunistas hizo que partieran con ventaja. Los otros dos puntos cruciales fueron que se convirtieron en el partido anticomunista por excelencia en tiempos de la Guerra Fría, lo cual les dio muchos votos, y por otro lado que se situaron como el centro entre las otras dos visiones dominantes, los liberales capitalistas y los socialistas, con una visión en la que el Estado tenía un rol muy importante que jugar, y al mismo tiempo se desconfiaba de él.» Cambios en las corrientes conservadoras. La resaca del Covid-19, ¿la nueva ‘happy hour’ de los democristianos?. Nacho Alarcón. El Confidencial (2020)
  24. "La Democracia Cristiana tiene sus orígenes remotos, no en la vertiente liberal del catolicismo, como se suele creer, sino en las corrientes más conservadoras, aquellas que, en el siglo XIX, se identificaban con los postulados del integrismo, de la intransigencia y de la contrarrevolución. Para hacerle frente a los avances del “modernismo”, la Iglesia católica, liderada por Pío IX, desplegó una contraofensiva para asegurar la presencia de la religión en todos los aspectos de la vida. En esa tarea, la acompañaron, por igual, el catolicismo intransigente, el catolicismo social y la Democracia Cristiana." La Democracia Cristiana en Colombia (1959-1960). Observaciones preliminares. Ricardo Arias Trujillo. Revista Historia Crítica (2009)
  25. "El conservadurismo social cristiano se formó en los años 30 en la misma coyuntura de crisis de la sociedad liberal que el conservadurismo integrista. Ambos son críticos del capitalismo, ambos reivindican el aspecto corporativo y comunitario de la sociedad medieval. Pero ambos entienden de forma muy distinta la democracia [] La clave fue fundar un nuevo diálogo entre el catolicismo y la cultura secular." Conservadurismo y democracia cristiana en Chile. Sol Serrano. Publicado en Diario El Mercurio, año 2000
  26. Por ejemplo, Chilton Williamson Jr. autor del influyente «The Conservative Bookshelf: Essential Works That Impact Today's Conservative Thinkers (Citadel Press, 2004)— dice acerca de su oposición al mercado libre: {{cita|Es tradicional y es sustancialmente europea y católica. [...] La encíclica Rerum Novarum (que comienza con una sección sobre economía) representa el pensamiento tradicional que se opone al socialismo. León XIII estaba en favor de la propiedad privada y consideraba al socialismo como una herejía [...pero] la propiedad justa del dinero es distinta del uso justo del dinero. Tal es la economía de deberes y derechos de acuerdo a la filosofía cristiana». Él no está en favor de una economía privada sin restricciones».
  27. "Un plan para resistir toda planificación puede ser mejor que lo opuesto, pero pertenece al mismo estilo de políticas". Citado por Chris Patten en revista crítica (en inglés) del libro Ill Fares the Land by Tony Judt (accedido 14- 4- 2010)
  28. Rein Staal: The Irony of Modern Conservatism
  29. Chris Patten, revista crítica (en inglés) de libro: Ill Fares the Land by Tony Judt (accedido 14- 4- 2010)
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  76. Manrique, Luis Esteban (10 de julio de 2019). «'La América Latina de los españoles es imaginaria'. Entrevista a Tomás Pérez Vejo». Política Exterior. Madrid. «Tomás Pérez Vejo: La gran ideología de América Latina es el nacionalismo. Todas sus revoluciones –la mexicana, la cubana, la nicaragüense...– acaban siendo nacionalistas. Y dada la dureza de la vida en sus países, es natural que tengan una visión crítica de su pasado. Y el orden colonial duró tres siglos. Desde la independencia, ese pasado queda marcado con el estigma de la tiranía y el despotismo. Todas las naciones surgidas de imperios coloniales hacen lecturas similares de su pasado.» 
  77. Pinedo, Javier (2015). «Apuntes sobre el concepto poscolonialidad: semejanzas y diferencias en su concepción y uso entre los intelectuales indios y latinoamericanistas». Universum (Talca) 30 (1). ISSN 0718-2376. «Por último, [en los estudios poscoloniales en India] se presenta a la India como una nación radicalmente diferente a la sociedad moderna y se considera al nacionalismo como una fuerza social que en el Tercer Mundo puede ser liberadora con una concepción no necesariamente conservadora como lo ha sido tradicionalmente en la sociedad occidental. Una ideología con que los oprimidos buscan su liberación del dominio foráneo.» 
  78. Peralta, Ivana (2010). «Historia de España y América: últimas tendencias en investigación». En Casajús, Lucía; Fernández Beltrán, Francisco José, eds. España y América en el Bicentenario de las Independencias: I Foro Editorial de Estudios Hispánicos y Americanistas. España: Publicacions de la Universitat Jaume I. p. 86. ISBN 978-84-15444-00-8. «Las guerras de independencia fueron interpretadas entonces desde esta visión nacionalista y empezaron a convertirse en el sustrato heroico, histórico, común a las naciones iberoamericanas. Es decir, la contemporaneidad se iniciaba en América Latina, con la construcción de las naciones a partir de la independencia.» 
  79. a b De Diego, Rosa (Marzo de 2014). «Del colonialismo al nacionalismo: el modelo de Quebec». Semiosfera (Madrid: Universidad Carlos III). Segunda Época (2). «De este modo se plantea la toma de conciencia de una identidad, escondida u ocultada por la dominación extranjera, que se traducirá con frecuencia en una política de soberanía y nacionalismo. Uno de los efectos del colonialismo es, por tanto, la unificación de las distintas poblaciones colonizadas en un combate común de signo nacionalista, que busca defender una cultura oprimida o incluso negada por el ocupante, diluida en el seno de un conjunto más vasto. Este nacionalismo liberador, diferente a otro excluyente y dominador, se fundamenta en la historia cultural, lingüística de un pueblo.» 
  80. Cuevas Molina, Rafael (enero-marzo 2010). «Sandino y la nueva intelectualidad costarricense. Nacionalismo antiimperialista en Nicaragüa y Costa Rica». Archipiélago (Universidad Nacional Autónoma de México) (67). 
  81. Memmi, Albert (1971). Retrato del colonizado: precedido del retrato del colonizador. Madrid: Cuadernos para el Diálogo. p. 120. «Pero el nacionalismo del colonialista es de una peculiar naturaleza. Se refiere esencialmente a esos aspectos de la patria que toleran y protegen su existencia como colonialista.» 

Bibliografía[editar]