Cordobazo

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Cordobazo
Cordobazo.jpg
Fecha 29 - 30 de mayo de 1969
Lugar Bandera de Argentina Córdoba
Casus belli Huelga
Conflicto Pueblada obrero-estudiantil contra la dictadura gobernante
Consecuencias Debilitamiento de la dictadura
Beligerantes
CGT de los Argentinos
Bandera de Argentina Estado argentino
Figuras políticas
Agustín Tosco
Juan Carlos Onganía
Unidades militares
III Cuerpo de Ejército
  • IV Brigada
  • Policía de Córdoba
Bajas
4 Ninguna
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El Cordobazo fue una importante insurrección popular contra la dictadura militar gobernante, ocurrida en Argentina el 29 y 30 de mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, una de las ciudades industriales y estudiantiles más importantes del país. La pueblada debilitó al gobierno militar y fue uno de los factores que llevó a la renuncia del dictador Juan Carlos Onganía al año siguiente, que dio paso a una salida electoral que terminó concretándose con las elecciones de 1973.

Contexto histórico[editar]

Agustín Tosco (1930-1975), dirigente sindical cordobés del gremio de Luz y Fuerza, miembro de la CGT de los Argentinos y uno de los principales actores del Cordobazo.

En esa época gobernaba el país de una dictadura militar autodenominada Revolución Argentina presidida por el general Juan Carlos Onganía (1966-1970), que había derrocado por la fuerza al gobierno progresista de Arturo Illia, con la complacencia de la dirigencia sindical peronista (Augusto Vandor, José Alonso, etc.) a partir de cuya política económica se implementaron una serie de medidas a fin de abrir los mercados internos a los monopolios internacionales.

Durante los primeros años de gestión de dicho régimen, se desactivó la Comisión del Salario mínimo, vital y móvil y se congelaron la gran mayoría de las remuneraciones. Se buscó suspender el sábado inglés, único día en que la jornada laboral se reducía a la mitad. Se impuso el arbitraje obligatorio en los conflictos laborales y una ley de represión automática para huelgas y conflictos sindicales. Asimismo se intervinieron gran cantidad de sindicatos suspendiéndose sus personerías gremiales.

El gobierno también modificó la Ley de Indemnizaciones por Despidos y aumentó la edad para jubilarse. Dictó la llamada "Ley de Represión del Comunismo", y bajo la acción de la DIPA (Dirección de Investigación de Políticas Antidemocráticas) persiguió y encarceló a los militantes políticos y sindicales sospechosos. Disolvió los partidos políticos e intervino las universidades, que fueron consideradas “centros de subversión y comunismo” por la propaganda oficial. En este contexto, estudiantes y profesores fueron desalojados violentamente de las universidades por la policía, en lo que se conoció como la Noche de los Bastones Largos.

En tanto, a fines de los años sesenta, en Córdoba crecían las tensiones sociales: los estudiantes universitarios controlaban las casas de altos estudios. Los sindicatos de izquierda SITRAC-SITRAM (Sindicato de Trabajadores de Concord, Sindicato de trabajadores de Materfer) de la empresa automotriz FIAT, verdaderos sindicatos clasistas, exigían la ruptura con el FMI (Fondo Monetario Internacional), la expropiación de los monopolios, la suspensión del pago de la deuda externa, el fin de la hegemonía de la burocracia sindical y que el control de las fábricas estuvieran en manos de los obreros.

En junio de 1970 debutaron los montoneros, grupo armado clandestino peronista que secuestró al exdictador Pedro Eugenio Aramburu (1903-1970). Proclamaron que esa acción era una represalia por los fusilamientos de junio de 1956, y exigieron la devolución del cadáver de Eva Perón (secuestrado por la dictadura militar). Aramburu fue juzgado y ejecutado por sus secuestradores a los pocos días; el hallazgo del cadáver conmovió a la opinión pública y a los militares.

La radicalización del peronismo desde comienzos de los años sesenta había aportado un componente nuevo y amenazante al sistema político. Al discurso tradicionalmente "herético" de Juan Domingo Perón se sumaba la reinterpretación antiimperialista y social, a la luz de los procesos de las revoluciones cubana y china. Se consideraba que la acción del líder entraba dentro de los movimientos que luchaban por alcanzar el socialismo y daban su batalla a la agresión imperialista. Esta relectura permitió que se acercaran al peronismo nuevos sectores de la juventud, entre ellos los montoneros. Estos tomarían en 1962 elementos del Programa de Huerta Grande de la CGT (el programa dio a conocer una visión izquierdista radical dentro del peronismo), y de John William Cooke (1919-1968), delegado personal de Perón en el país después del golpe de 1955, quien difundió la visión del peronismo como equivalente al socialismo nacional y propagandizó la lucha armada. Como herederos de John William Cooke, los montoneros se comprometieron a luchar en dos frentes: contra los militares y contra la burocracia sindical conciliadora.

A fines de 1970 aparecieron otros grupos armados: las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), que se fusionarían con Montoneros. A estos grupos armados se agregó el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de orientación marxista-guevarista. Los grupos guerrilleros estaban compuestos en su mayoría por estudiantes y profesionales jóvenes de ambos sexos, decepcionados de las prácticas de los sindicatos y de los partidos políticos tradicionales tanto de derecha como de izquierda. Proclamaban la revolución popular como el camino para construir una sociedad nueva.

Levantamiento popular[editar]

El Cordobazo (29 de mayo de 1969).

El clima político y social generado por las determinaciones del gobierno fue agravándose paulatinamente, surgiendo en forma creciente actos de protesta y huelgas en todo el país. Los hechos previos que derivaron en el Cordobazo comenzaron los primeros días del mes de mayo de 1969, y fueron una sucesión de huelgas y asambleas sindicales organizadas por diversas corrientes gremiales y agrupaciones políticas cordobesas (no siempre coincidentes en sus objetivos y metodologías), los cuales fueron duramente reprimidos por orden de las autoridades militares provinciales y nacionales del gobierno dictatorial. Sin embargo y lo especial del Cordobazo, es que no actuaron las organizaciones político-militares que tiempo después iniciarían su actividad en todo el país (Montoneros, ERP, FAR, etc).

Dichos movimientos obreros estuvieron más o menos organizados y consensuados, y a ellos se unieron luego espontáneamente la casi totalidad de las agrupaciones estudiantiles ―MOR (Movimiento de Orientación Reformista), MURA (Movimiento Universitario de Reformismo Auténtico, antecedente de la Franja Morada) y corrientes políticas de izquierda y de la UCR (Unión Cívica Radical) de la ciudad y sus suburbios, conjuntamente con un sinnúmero de marchas vecinales y protestas callejeras ciudadanas de todo tipo que confluyeron desde los barrios periféricos e industriales hacia el centro de la ciudad y chocaron en violentos enfrentamientos con las fuerzas policiales que se vieron desbordadas y ampliamente superadas por la creciente irritación popular contra el régimen dictatorial imperante.

Placa en memoria de Máximo Mena, asesinado en la esquina de Arturo Bas y el Bvd. San Juan.

A las 12:30 del 29 de mayo se produjo la primera víctima fatal entre los integrantes de las columnas populares (Máximo Mena) de filiación radical, hecho que provocó una reacción en cadena. Con incontenible furia, los manifestantes se adueñaron de la ciudad, levantando muros de contención (barricadas) contra la policía, que debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, estudiantes y vecinos enardecidos.

A partir de allí fueron tomados el Círculo de Suboficiales del Ejército, se incendiaron las oficinas de firma estadounidense Xerox, de la francesa Citröen, y diversas dependencias administrativas y la Aduana.

Años más tarde, el general de división Eleodoro Sánchez Lahoz, quien comandaba el Tercer Cuerpo de Ejército que reprimió el levantamiento diría:

Me pareció ser el jefe de un ejército británico durante las Invasiones inglesas. La gente tiraba de todo de sus balcones y azoteas...

General Eleodoro Sánchez Lahoz[1]

Víctimas[editar]

Los comunicados oficiales, las crónicas periodísticas y las investigaciones históricas dan diferentes cantidades de víctimas, sin demasiadas precisiones de nombres y lugares.[2] Los periodistas cordobeses Carlos Sacchetto y Luis Mónaco, realizaron en 1971 un relevamiento de los muertos, cotejando los relatos testimoniales con el registro de defunciones y constataron cuatro muertes:

El primer muerto, como todas las crónicas lo dicen, fue el obrero Máximo Mena que cayó por una bala policial en San Juan y Arturo M. Bas. El segundo fue un hombre mayor en la zona de Tribunales al que sorprendió la represión y murió de un paro cardíaco. El tercero fue un turista curioso al que le disparó un policía en la recova del hotel Sussex, en San Jerónimo y Buenos Aires, y murió en el Hospital San Roque. Y el cuarto fue un estudiante del interior de la provincia, a quien baleó el Ejército a la noche en el barrio Clínicas mientras actuaba de francotirador. Hubo unos 170 heridos, más de 300 detenidos y daños incalculables en ese momento... No hallamos evidencias de otros muertos a causa del cordobazo.

Carlos Sacchetto[3]

Consecuencias[editar]

El Cordobazo fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas décadas. La CGT de los Argentinos renovó los apoyos que tenía desde tiempo atrás al ver confirmado su llamado a enfrentar la dictadura. Sin embargo, aquél nuevo brío sólo duraría un mes. Tras el asesinato de Vandor el 30 de junio (un mes después del Cordobazo) los sindicatos de la CGTA fueron intervenidos, la CGT Azopardo también fue intervenida y tuvo que aceptar la llegada de un delegado normalizador del gobierno militar, que tuvo que imponer el estado de sitio para poder reimponer el orden social (Dawyd, 2011).

Por otro lado, desde la base, el Cordobazo tuvo un efecto multiplicador de manifestaciones violentas contra el gobierno militar y contra la burocracia sindical peronista en otras ciudades del país, y fue el punto de partida del resurgimiento de la corriente clasista en las fábricas, que pasaría a controlar Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados de importancia, llegando a dirigir el SMATA Córdoba y los sindicatos autónomos de Fiat Concord y Fiat Materfer (SITRAC-SITRAM). Dirigentes obreros de Córdoba adquirieron un alto protagonismo en la escena política nacional, principalmente Agustín Tosco (1930-1975), René Salamanca (1940-1976), Gregorio Flores (1934-2011), José Francisco Páez, Elpidio Torres (1930-2002) y Atilio López .

Asimismo, el Cordobazo incentivó el crecimiento y accionar de agrupaciones de izquierda y organizaciones guerrilleras, algunas de las cuales derivaron en organizaciones políticas armadas ―entre las más importantes, el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), Montoneros, las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias)―; también en el surgimiento de nuevos movimientos internos partidarios como la Junta Coordinadora Nacional de la UCR y la Franja Morada en la Universidad. [cita requerida]

De tal manera ese movimiento constituyó un factor determinante para el debilitamiento y la posterior destitución de la dictadura de Onganía, abriéndose a partir de allí un período de transición, incertidumbres y decadencia del régimen militar. También se produjo la separación de Krieger Vasena como ministro de Economía y el fin de su plan.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Los duenos del terror». La Voz. 6 de junio de 2014. Consultado el 21 de enero de 2016. 
  2. Sacchetto, Carlos (25 de mayo de 2008). «'Cordobazo', mentiras y verdades. Diferencias entre lo que verdaderamente ocurrió y lo que se cuenta. Hay mitos, leyendas y realidades». Clarín. Consultado el 21 de enero de 2016. 
  3. Sacchetto, Carlos (25 de mayo de 2008). «Los muertos que no fueron». Clarín. Consultado el 21 de enero de 2016. 

Bibliografía[editar]

  • Balvé, Beba C.; Balvé, Beatriz S.: El '69: huelga política de masas: Rosariazo, Cordobazo, Rosariazo, Buenos Aires: RyR, 2005
  • Brennan, James: «Working class protest, popular revolt, and urban insurrection in Argentina: the 1969 Cordobazo», en la revista Journal of Social History, n.º 27, págs. 477-498, 1993.
  • Cena, Juan Carlos (compilación e introducción): El cordobazo: una rebelión popular, con prólogo de Osvaldo Bayer. Buenos Aires: La Rosa Blindada, 2000.
  • Cerolini, Pablo (idea y compilación) y Alejandro Reynoso (coordinación y compilación): En negro y blanco: fotografías desd el Cordobazo hasta el Juicio a las Juntas. Buenos Aires: Latingráfica, 2006
  • Carrera, Nicolás Iñigo: «Historia y lucha de clases: el Cordobazo 30 años después», en la revista Crítica de Nuestro Tiempo: Revista Internacional de Teoría y Política. Buenos Aires, año 8, n.º 21, págs. 134-145, sin año.
  • Dawyd, Darío, Sindicatos y Política en la Argentina del Cordobazo. El peronismo entre la CGT de los Argentinos y la reorganización sindical. 1968-1970, Buenos Aires, Pueblo Heredero, 2011.
  • González, Daniel: Agustín Tosco: el nombre del Cordobazo, con prólogo de Osvaldo Bayer. Buenos Aires: Capital Intelectual, 2006.
  • Moreno, Nahuel: Después del cordobazo. Buenos Aires: Antídoto, tercera edición, 1997.
  • Torres, Elpidio: El cordobazo organizado: la historia sin mitos. Buenos Aires: Catálogos, 1999.

Enlaces externos[editar]