Federico Moura

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Federico Moura
Datos generales
Nombre real Federico José Moura
Nacimiento 23 de octubre de 1951
Bandera de Argentina La Plata, Argentina
Nacionalidad Argentina
Muerte 21 de diciembre de 1988 (37 años)
Bandera de Argentina Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Ocupación Cantante
Información artística
Género(s) Rock, Synth-pop, New Wave, electronica, Dark Wave
Instrumento(s) Guitarra, voz, Percusión, Teclados, Bajo
Período de actividad 19691988
Discográfica(s) Sony Music
Artistas relacionados Virus
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Federico José Moura Oliva (n. La Plata, 23 de octubre de 1951 - Buenos Aires, 21 de diciembre de 1988) fue un músico, compositor, productor y diseñador de ropa argentino, líder de Virus, banda de rock argentina fundamental dentro del estilo musical new wave de los años 80 en Sudamérica. Tuvo un rol fundamental dentro de la música popular, ya que su banda dio una apertura a otros estilos e incorporó la electrónica y letras camufladas en sus canciones de rock.

Biografía[editar]

Federico Moura nació el 23 de octubre de 1951 en la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires. Cuarto de un grupo de seis hermanos (el mayor de los cuales, Jorge, fue secuestrado por la dictadura militar en 1977 y se encuentra desaparecido desde entonces), mostró una rápida vocación musical, aprendiendo acordes en guitarra y piano. Su primera experiencia artística transcurrió en plena adolescencia con el grupo Dulcemembriyo, con el que llegó a realizar algunas giras por América Latina, en el rol de bajista.

En busca de nuevos desafíos, incursionó por la arquitectura y la moda de vanguardia durante la década del 70, pero a los 19 años encontró su verdadero destino, al ser convocado para ocupar la voz líder del conjunto nueva ola Duro, que integraban sus hermanos Julio (guitarra) y Marcelo (teclado), además de Enrique Muguetti (bajo) y los hermanos Ricardo (guitarra) y Mario Serra (batería). Con idéntico repertorio, pero ya con el nombre definitivo de Virus, la banda tuvo su debut oficial el 11 de enero de 1981.

Federico lideró esa formación musical en los discos tales como Wadu Wadu (1981), Recrudece (1982), Agujero interior (1983), Relax (1984), Locura (1985), Virus Vivo (1986) y Superficies de placer (1987), en una carrera ascendente, signada por el éxito en Argentina, Chile, Paraguay y Perú, alcanzando más de 400 mil copias vendidas, sin incluir posteriores reediciones digitales. También tuvo una participación decisiva en la profesionalización del grupo Soda Stereo, al cual le produjo su disco debut en 1984.

Hedonistas, provocadoras y ambiguas, con letras sensuales y ritmos bailables, muchas de las canciones incluidas en esos discos hoy son consideradas verdaderas piezas clásicas del rock argentino: «Wadu Wadu», «El 146», «El probador», «Hay que salir del agujero interior», «¿Qué hago en Manila?», «Amor descartable», «Me puedo programar», «Pronta entrega», «Sin disfraz», «Una luna de miel en la mano», «Imágenes paganas», «Mirada Speed» y «Superficies de placer», entre otras, representan un notable testimonio del destape musical que llegó a Buenos Aires en los años 80, de la mano del renacer democrático.

A principios de 1987, en el mejor momento de su carrera musical, Moura recibió la noticia de que estaba contagiado de VIH. Pese a los malos presagios, reunió fuerzas para lograr que Virus siguiera trabajando en una nueva producción, ahora junto a su hermano Marcelo como cantante, mientras que él decidió iniciar la grabación de un disco solista que jamás llegaría a completar y que aun hoy permanece inédito.

Su último registro oficial son las canciones folclóricas «A mí me dicen el tonto» y «En Atamisqui», incluidas en el compilado Grito en el cielo (1988). Este proyecto, organizado por la musicóloga tucumana Leda Valladares, logró reunir a diferentes cantantes de diferentes géneros para rescatar antiguas coplas, vidalas y bagualas del Noroeste argentino.

Tras un último concierto en el Teatro Fénix del barrio porteño de Flores, el 21 de mayo de 1988, Federico Moura optó por alejarse discretamente de los medios para transitar los tiempos más graves de su enfermedad. Murió en la madrugada del 21 de diciembre de 1988, como consecuencia de una insuficiencia cardiorespiratoria en su departamento del barrio de San Telmo. Sus restos fueron sepultados el 22 de diciembre en el Cementerio de Chacarita, pero unos años después fueron retirados y cremados.

Su fallecimiento cerró el año más fatídico para la historia del rock argentino. Vale recordar que, en el transcurso de los últimos años de la década de 1980, también murieron Alejandro De Michele (20 de mayo de 1983), Luca Prodan (22 de diciembre de 1987) y poco después Miguel Abuelo (26 de marzo de 1988), marcando de este modo el fin de la era del rock latino ochentero.

Legado[editar]

Su legado sigue vigente a través de diferentes reconocimientos realizados en estos años: a la edición de tres discos tributo (Soy moderno: Bandas de los noventa cantan a Virus, 2000; Tomo lo que encuentro: 19 versiones de Virus, 2004; e Intimidó mi corazón, 2008, que recrea las canciones del disco Superficies de placer, con la particularidad de ser el primer disco gestado a través de Facebook), se sumaron la concreción de dos muestras retrospectivas (MuseoRock, 1993, y Centro Cultural San Martín, 2008), la edición de dos libros biográficos (Virus, una generación, 1994, y Virus, 2015, escrito este último por su hermano Marcelo) y el montaje de dos esculturas (Homenaje a Federico Moura, Chaco, 2006, y Federico Moura, Paseo de la Prevención, Buenos Aires, 2006). Todos estos homenajes coinciden en recordarlo como una influencia decisiva en la modernización del rock posterior a la última dictadura militar en Argentina.

Frente al mundo sin sensualidad impuesto por la dictadura, el artista hizo del glamour y de la diversión un culto. La música de su grupo, «signada por la alegría, el baile y el romanticismo» fue catalogada de frívola, moderna y homosexual. Entre el hedonismo y los juegos de palabras, sus letras hablan de encuentros entre la gente, de sexo y contacto físico, siendo una de las más lúcidas respuestas contra la asfixia imperante tanto durante la dictadura como durante el regreso a la democracia en Argentina, cuando hubo «tantos odios para curar».[1]

Referencias[editar]

  1. Adrián Melo (2005). El amor de los muchachos. Ediciones LEA. p. 146. ISBN 9872177651. 

Enlaces externos[editar]