Gastronomía de Costa Rica

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cocina de Costa Rica
Gastronomía de Costa Rica.jpg
Platillos de la culinaria costarricense, de izquierda a derecha: gallo pinto, ron con limón, tamal asado, empanada arreglada con chicharrones, mistela añejada de naranja y anís, bocas de queso con dulce de guayaba, tosteles de dulce de leche y fresa, rice and beans, picadillo de chayote con carne, macarrones en salsa blanca, chorreadas y guaro con miel y limón.
Tipo Gastronomía
Ámbito Flag of Costa Rica.svg Costa Rica
Ingredientes Arroz, frijoles, leche, maíz, frutas, carne y pasta
Platos Gallo pinto, casado, picadillos, macarrones, tortillas, olla de carne y chicharrones
Relacionados Española, italiana, indígena, africana, china, jamaiquina, francesa y alemana

La gastronomía de Costa Rica reúne las costumbres y usos culinarios de los habitantes de dicho país, y es parte de su identidad como nación. Con el aporte de tres influencias culturales principales: la aborigen, la europea y la africana,[1]​ la cocina criolla costarricense se ha constituido como una heterogénea culinaria mestiza, donde se mezcla lo que se cocinaba en el comal precolombino con la olla española, más el aporte creativo de la cultura africana y muchos otros pueblos que han arribado a la República, notoriamente de Italia, así como de otras partes de Europa, Asia y América.[2]

Por su posición geográfica en el centro de dos grandes masas hemisféricas, a lo largo de su historia Costa Rica ha sido un puente biológico y cultural entre el norte y el sur del continente americano, produciéndose en su pequeño territorio un encuentro de flora y fauna que ha generado una exuberante gama de productos alimenticios; enriquecida además con todo el raudal de los frutos del mar debido a que sus costas están bañadas por dos océanos.

Historia[editar]

Las papas de Cartago son autóctonas de América.

De manera histórica, los principales aportes de la gastronomía indígena son los tamales, las tortillas, el maíz, los frijoles, las papas, las yucas, los ayotes, y otros tipos de tubérculo.[3]​ Por eso, durante la conquista, los españoles rápidamente se acostumbraron a ingerir maíz indígena y sus preparaciones derivadas. Mientras que paralelamente empezaron a criar gallinas y ganado; y a producir leche, natilla, mantequilla, carne de vaca, grasa de res, cacao y caña de azúcar para consumo interno y exportación; habituando a los amerindios la ingesta de dichos productos. De esta manera, entre indígenas y conquistadores se desarrollaron todos los platos originales de la culinaria nacional, así como sucedió en cada nación de América Central.[4]

Con el gran sincretismo cultural ibérico-amerindio se originaron quesos mestizos, como el Turrialba y el Palmito, además empezó la producción de cacao, de manera que existe una gran tradición del chocolate desde el siglo xviii. Esto se vio aunado por la cría de ganado lechero en las montañas del país, principalmente para obtener leche, mantequilla, natilla, queso y crema; así como por el cultivo de caña de azúcar y vainilla. Otros ejemplos del mestizaje gastronómico colonial son la empanada de chiverre, pues mezcla el trigo español, con la cucurbita ficifolia de origen indígena, y la caña de azúcar de África y el Medio Oriente; o el tamal, originalmente indígena, al que se le agregaron carne de cerdo, aceitunas mediterráneas y arroz asiático.[5]

Posteriormente, en 1755 el gobierno español estableció el monopolio del aguardiente en Costa Rica para proveer de alcohol a la Capitanía General de Guatemala. Así empezó la industria costarricense de los licores. Luego de la independencia, ya en 1850, el presidente Juan Rafael Mora Porras creó la Fábrica Nacional de Licores y en 1856 inauguró el edificio histórico que aún se conserva. Allí se producía guaro, ron, ginebra, crema de anís, crema de menta y crema de naranja, todas bebidas alcohólicas de especial popularidad.

Actualmente hay una gran competencia en Costa Rica por producir el mejor café gourmet del mundo.

Por otro lado, el café costarricense se empezó a producir a inicios del siglo xix, hasta consolidarse en la década de 1840 como un producto de máxima importancia para la economía nacional y, posteriormente, para la culinaria en sí. Incluso, con la inserción de Costa Rica en el mercado mundial, de la mano a la bonanza cafetalera, el país comenzó a recibir una ingente cantidad de inmigrantes que aportaron muchísimas costumbres alimenticias a la identidad gastronómica nacional.

De este modo el auge cafetalero propició la construcción del ferrocarril al Atlántico y la consolidación de otros mercados agrícolas en el país, como el enclave bananero en la costa atlántica, lo que generó aún más inmigración y la integración en la culinaria costarricense de otros productos alimenticios extranjeros como: el chorizo, el salchichón, la morcilla, el jamón y los turrones españoles; la mortadela, el salami, los helados y la pasta italiana; las salchichas, la cerveza y los hojaldres alemanes; el melcochón, los croissants y el paté franceses; las especias, los condimentos y los aderezos de China y el Caribe; o la salsa worcestershire británica que evolucionó en la criolla y muy popular salsa Lizano.[3][6]

Posteriormente, en la década de 1960 se abrieron los primeros supermercados en el Valle Central, trayendo productos importados y una gran variedad de ingredientes. En la actualidad la influencia de la globalización en la alimentación nacional es muy visible en el consumo de alimentos de todo el mundo, propiciando que los costarricenses sigan creando nuevas recetas, como es el caso del popular chifrijo, el cual es una combinación de chicharrón de cerdo con frijoles, arroz, yuca, tomate y limón.

Ingredientes[editar]

Ingredientes autóctonos
Maíz Frijoles Papa Yuca Ayote
Tomate Chayote Aguacate Pejibaye Palmito
Chile Dulce Chile Picante Achiote Maní Vainilla
Cacao Guayaba Jocotes Miel Caza y pesca
Ingredientes aclimatados
Arroz Trigo Café Caña de azúcar Res y leche Cerdo
Banano y plátano Naranjas Limones Cebolla Ajo Comino
Culantro Apio Menta Hierbabuena Jengibre Gallina y huevos
Canela Clavo de Olor Cerveza Pavo Piña Orégano


Granos[editar]

Los tres granos principales de la dieta del costarricense: arroz, frijoles y maíz.

El núcleo principal de la alimentación del costarricense son los granos. Se consideran elementos básicos de la dieta el arroz y los frijoles, y en menor medida, el maíz. Los dos principales platillos típicos del país, el gallo pinto y el casado, incluyen el arroz y los frijoles como base. En Costa Rica, la combinación de estos dos ingredientes se considera importantísima en la prevención de la desnutrición, puesto que la mezcla de un cereal (el arroz) con una leguminosa (el frijol) forma una proteína de alto valor nutricional semejante al que tienen la carne y el huevo. El consumo del arroz y los frijoles, además, otorga al organismo energía y fibra dietética, así como hierro, sodio y concentraciones de tiamina, potasio, zinc y magnesio. Un plato de 250 g de arroz y frijoles aporta 200 calorías, 40 gramos de carbohidratos, 7 gramos de proteína y 0.5 gramos de grasa.

El maíz es considerado un patrimonio cultural y natural. Su consumo proviene desde la época prehispánica, cuando fue la principal fuente de alimentación de los indígenas. En todas las etapas históricas del país, el maíz ha sido esencial en la dieta popular, en la forma de atoles, tortillas, mezclado con carnes y hasta en bebidas fermentadas, como la chicha, existiendo una típica y abundante gastronomía con base en este grano, entre bebidas y comidas, como pozol, tamal, pisque, bizcocho, rosquillas, chorreadas, tortillas, tanelas, marquesotes, topotoste, atol, pinolillo o chicheme.

Verduras y frutas[editar]

Costa Rica posee gran diversidad de frutas y verduras que enriquecen su cocina tradicional.

Por su posición geográfica, su clima y su diversidad de suelos, Costa Rica es un país en el que se producen gran variedad de frutas, verduras, hortalizas y tubérculos. Una tradición arraigada es la feria del agricultor, que es un mercado comunal con toldos al aire libre organizado los fines de semana en diversas localidades del país. En estas ferias se pueden comprar gran variedad de frutas, hortalizas, legumbres y vegetales frescos, traídos desde todos los rincones de la nación, con los cuales se elaboran gran cantidad de platillos.

En el país se cultivan gran cantidad de tubérculos: papa, yuca, arracache, ñame, tiquisque, cebolla, rábano, camote y zanahoria. Con estos se preparan diversidad de platos, como la olla de carne, purés, pasteles, ensaladas, guisos y picadillos. Entre las curcubitáceas, destacan el ayote, el chayote, el zapallo, el pepino, el zuchini, el melón, la papaya, la berenjena y la sandía. El tacaco (Sechium tacaco) es una curcubitácea autóctona de Costa Rica, cuya pulpa se utiliza en la hervida, en mieles o como ingrediente de la olla de carne. Hortalizas como el tomate, el chile dulce, la remolacha, el repollo, la lechuga, las espinacas, el puerro, las lentejas y los guisantes se utilizan para hacer dips, salsas, encurtidos, ensaladas y acompañamientos, para sazonar los más distintos platillos. Las vainicas se usan para hacer picadillos, o bien, para preparar barbudos, que son vainicas envueltas en clara de huevo. Con los cubaces se preparan diversos platillos, entre los más populares el chifrijo y los estofados de cubaces con "pellejo de chancho", costillas y pezuñas de cerdo. El chile relleno es un platillo hecho a base de chile dulce que se rellena con carne molida, especies y hierbas. En algunas regiones de país, la flor de itabo se usa para preparar picadillos, así como las hojas del chicasquil.

Diversas verduras de Costa Rica representadas en un bodegón de Tomás Povedano.

El consumo y utilización gastronómica de las frutas en Costa Rica es bastante importante, siendo el país uno de los 30 mayores consumidores de frutas del planeta.[7]​ Esto en parte se debe a que, por ejemplo, el país es el principal exportador mundial de piña y el séptimo de bananos. La calidad del banano costarricense lo ha llevado a tener reconocimiento mundial como denominación de origen. Una gran variedad de platillos incluyen al banano, al plátano ya sea maduro o verde, y al guineo como ingrediente: patacones, ceviche de plátano, escabeche, plátano frito, sopa negra de frijoles con guineo, el plantain tart limonense, pan de banano, queque de banano, angú de guineo (una especie de puré), y otros. La piña, por otro lado, se utiliza en los más diversos postres o para hacer refrescos, siendo populares las empanadas rellenas de jalea de piña.

El cas (izquierda) y el tacaco son autóctonos de Costa Rica.

También sobresale el cacao orgánico cultivado en Talamanca, producido desde la época prehispánica, es uno de los mejores diez del mundo por su calidad, y se utiliza para la producción de gran variedad de chocolates. El coco es un ingrediente presente en muchos platillos, sobre todo de la costa caribeña. Los derivados de la caña de azúcar se utilizan para producir diversos postres y bebidas. El pejibaye se puede comer solo, acompañado con mayonesa, y en la cocina moderna es ingrediente de diversos platos, suflés y mousses. El aguacate es una de las frutas más usadas como guarnición en las comidas principales, o como ingrediente de mousses, dips, ensaladas y otros platos. La guayaba se usa para producir jaleas que acompañan variedad de postres. El cas, fruta autóctona de Costa Rica, se usa como base para refrescos y helados. El palmito es usado para preparar arroz con palmito, un plato típico del país, así como en cremas, dips, ensaladas y encurtidos. Se cultivan abundantes cítricos: variedades de limón, mandarina, naranja, naranjilla y toronja. El tamarindo se usa para hacer un popular refresco. En Costa Rica se producen una gran diversidad de frutas tropicales que se utilizan en la cocina tradicional y en la cocina moderna: anona, caimito, carambola, granadilla, guanábana, jocote, maracuyá, mamón, mamón chino, mango, manzana de agua, marañón, moras, nance, níspero, zapote. En Limón, la fruta del pan se usa para preparar platillos de herencia afroantillana. Asimismo, en épocas recientes se han empezado a producir variedades de manzanas y uvas criollas.

Pescados y mariscos[editar]

Crema de almejas.

Costa Rica tiene costas en el mar Caribe y el océano Pacífico, por lo que cuenta con una rica gastronomía con base en pescados y mariscos. Entre los pescados más usados en los platillos costarricenses se encuentran el atún, la corvina, el bacalao, la sardina, la macarela, el pargo rojo, el mero y el tiburón. También se pescan y se consumen peces de río como la tilapia, la trucha y el salmón. En algunas comunidades del Valle Central existen centros recreativos donde los turistas pescan lo que se van a comer. En el golfo de Nicoya se pescan gran cantidad de crustáceos y moluscos, entre los cuales destacan los camarones, las chuchecas, las pianguas, los pulpos y calamares, las almejas, las ostras, los cangrejos y las langostas.

Los pescados y mariscos son utilizados en diversidad de platos. El más popular es el ceviche, que habitualmente se hace de corvina o camarones, cocido en zumo de limón, cebolla y culantro. Otros platillos populares son el arroz con atún, con camarones, con calamares o con mariscos, la mariscada al ajillo o a la mantequilla, la paella, la sopa de mariscos, langosta a la parrilla, la ensalada con atún, el salpicón, filete de pescado o el pescado entero frito. En la costa del Caribe son habituales los platillos de pescado cocinados en leche de coco y a los que se les agrega chile panameño, como el rondón y el calamar caribeño. Entre las familias católicas es tradicional consumir platillos a base de pescados y mariscos durante la Semana Santa, para abstenerse del consumo de carne de res y cerdo por las creencias religiosas.

Carnes y aves[editar]

Los tres tipos de carnes más consumidos en Costa Rica son pollo, cerdo y res.
Tradicional lomo de cerdo relleno con verduras, huevo duro, aceitunas y jamón.

El pollo es la carne más consumida del país, con una ingesta anual cercana a los 23 kilos per cápita,[8]​ debido a que es un producto accesible y barato. Igualmente, un 95% del abastecimiento de carne de pollo se encuentra en manos de empresas costarricenses, así como es común que en las áreas rurales los pobladores tengan gallinas para consumir sus huevos y carne; mientras que para criar cerdos o vacas requieren de mayor terreno y tecnología. Esta carne se utiliza para preparar platos básicos como el arroz con pollo; así como el pollo frito, el pollo asado, la sopa de pollo y como ingrediente del casado. De manera similar, según la Cámara Nacional de Avicultores, el costarricense consume alrededor de 200 huevos de gallina al año; ya sea frito, revuelto, en torta o con arroz. De hecho, los costarricenses utilizan un mote para burlarse de sí mismos, llamándose comehuevos.

En promedio, el costarricense consume casi un huevo de gallina por día.

Paralelamente la carne de res, que ha tenido un marcado aumento en su consumo llegando hasta los 17 kilos per cápita,[8]​ se utiliza en la olla de carne, en estofados, en picadillos, en carne molida, en parrilladas, en gallos, en forma de bistec, lomos rellenos, carne mechada o carne en salsa para el casado, así como en cortes finos en restaurantes especializados. También se comen gran diversidad de embutidos como jamón, salami, mortadela, salchichón, salchichas, chorizo y morcilla.

Luego está la carne de cerdo, tradicionalmente menos popular, llegando a un consumo per cápita de poco más de 12 kg, incluso menor que la media mundial.[8]​ Dicho producto se encuentra en diversas formas, especialmente en chuletas y charcutería, así como en chicharrones, tocino, arroz con cerdo y chifrijo. Por otro lado, la cría del cordero, el pavo, el conejo y el búfalo de agua para consumir su carne es una actividad agropecuaria que ha ido ganando terreno en épocas recientes, con un consumo medio cercano a los 5 kilos per cápita.

Otras carnes que se comen con mucha menor frecuencia incluyen aquellas producto de la cacería de animales silvestres, como el venado, el tepezcuintle, el saíno, la danta y la iguana. Durante la época precolombina, la carne de estos animales fue fuente de proteína, y su ingesta subsistió durante periodos históricos posteriores, sobre todo en las áreas rurales, aunque fue disminuyendo con la introducción del ganado y de animales domésticos traídos de Europa. También, en las costas del país, se consume carne y huevos de tortuga; pero debido a las políticas ecológicas del país, la cacería de todos estos animales silvestres está prohibida y su consumo se hace desde la clandestinidad.

Condimentos[editar]

En la cocina costarricense se usan diversas hierbas aromáticas y especias, tanto las propias del continente americano como las traídas de otras latitudes. Entre las más populares están el culantro y su variante americana, el culantro coyote, el ajo, la cebolla, la mostaza, el comino, el achiote, diversos tipos de chile picante (merece especial mención el chile panameño utilizado en la cocina caribeña), diversas pimientas, el jengibre, la nuez moscada, la canela, el apio, la vainilla, el clavo de olor, la albahaca, el laurel, el orégano, el perejil, el romero, el tomillo y la menta. Condimentos más exóticos como el azafrán y el curry se utilizan cada vez más en platos de estilo fusión en la cocina costarricense moderna.

Lácteos[editar]

Cuajada ahumada hecha en Zarcero de Alajuela.

Costa Rica tiene una alta ingesta per cápita de leche y sus derivados, siendo el cuarto mayor consumidor del lácteo en el planeta,[7]​ con una media anual de consumo por persona cercana a los 200 litros, y una producción de más de 1.135 millones de litros de leche fluida por año.[9]​ De este modo, en el país se producen varios alimentos a base de leche y existe una centenaria tradición en la elaboración de quesos de origen, como el queso turrialba, queso palmito, queso bagaces, queso maduro, queso raclette, queso ahumado y cuajada; así como una elevada ingesta de mantequilla, yogures, helados, cremas, dulces y bebidas lácteas.

En Zarcero, área rica en pastizales y zonas montañosas, hay muchas granjas y fincas lecheras y se hacen excelentes variedades de quesos, con tradicionales ferias de este producto. Otro lácteo bastante elaborado en dicho cantón es la natilla, crema espesa de leche ligeramente ácida, que aspira a la denominación de origen y tiene un gran consumo en la dieta costarricense; artículo que también se obtiene en las demás regiones ganaderas altas del país como las faldas de los volcanes Poás, Irazú, Barva y Turrialba.

Asimismo, la producción láctea costarricense se ha visto fuertemente enriquecida con el aporte de inmigrantes italianos y su tradición heladera; así como de inmigrantes cuáqueros que han establecido una gran industria lechera en Monteverde.[10]

Quesos[editar]

La tradicional producción de queso costarricense data de la época colonial, cuando los españoles trajeron ganado a América. Existen dos zonas tradicionales productoras de quesos: las tierras altas del Valle Central, desde Zarcero hasta Turrialba, y Guanacaste. Estas dos regiones se distinguen por el clima y el tipo de ganado:

El queso palmito es criollo, hecho a base de leche entera con pasta hilada. Usualmente se prepara en forma de esfera.

Guanacaste es caliente, seco y se usa ganado cebú; en esta zona es difícil conseguir queso tierno, lo normal es producir un queso prensado sin madurar, seco, duro y salado, algunas veces ahumado. El más representativo es el queso bagaces, de la comunidad homónima: seco, salado y ahumado, se desmorona al apretarlo; y se usa para elaborar baguette con queso.

Mientras que en las tierras altas del Valle Central el clima es más frío y húmedo, por lo que se crían vacas holstein y jersey, o la llamada chumeca (un cruce costarricense de las otras dos). De esta región es el queso palmito, que es básicamente mozzarella criollo: un queso hecho con leche entera en forma de pasta para hilar. Su producción es igual, solo que la presentación es diferente, el palmito se estira en una fibra de queso derretido y se le da vueltas para formar una bola de medio kilo, que luego se enfría y empaca. Su sabor es ligeramente salado y tiene un poco de acidez por la maduración.

Los quesos tiernos son los favoritos del Valle Central. El más conocido es el queso turrialba, que posee denominación de origen. Es blanco, fresco y prensado; no tiene sal ni maduración, por lo que su sabor es muy suave, y no se derrite pero se puede freír. Se suele comer con baguette o gallo pinto, y con café. También es tradicional en el Valle Central el queso maduro ahumado que, como su nombre lo indica, lleva un proceso de maduración de varias semanas que le dan un sabor intenso. A este se le aplica un cultivo de bacterias especiales que lo fermentan y luego es ahumado con madera de café para sellarlo; tomando un color amarillento por la grasa de la leche. Su corteza es dura por el ahumado, pero por dentro es cremoso y se derrite con facilidad. También se produce queso maduro con especias o hasta con cerveza.

Igualmente, existe una gran variedad de quesos semi-duros costarricenses. Estos tienen menos suero que el queso tierno, por lo que son más sólidos. Son blancos, presentan ojos (hoyos) y tienen más sal que el queso tierno; aunque varían mucho de acuerdo a la receta del productor artesanal. Se usan principalmente para derretir rayado sobre platillos como el espagueti.

Helados[editar]

Ensalada de frutas con helado de cereza, servida con unas bizcotelas de vainilla.

Costa Rica es el segundo mayor consumidor de helados en Latinoamérica, solo tras Chile, con una ingesta per cápita cercana a los 6 litros por año.[11][12]​ Existe una variedad verdaderamente amplía en el país que va desde gelatos de tipo italiano hasta diversas cremas criollas como el helado de sorbetera; conviviendo con una enorme oferta dominada por las empresas Dos Pinos, Coronado, Pops, Monteverde y Sarita;[13]​ así como por centenas de pequeñas compañías que producen los típicos helados de palito como Malavassi, Helados Díaz, Los Paleteros y Helados Delfín,[11][14]​ varias heladerías artesanales dispersas por todo el país, y una gigante puja en el mercado con marcas internacionales importadas de toda América y Europa como como Eskimo, Michoacana, Dippin’ Dots, Ben & Jerry’s, Häagen-Dazs, The Countrie's Best Yogurt (TCBY), Johnny Rocket's, Blue Bunny, Holanda y Breyer’s.[15]

En cuanto presentaciones lo más común es comer el helado en cono, vasito o palito; con otras formas de servirlo también muy populares como sundaes, parfaits, sándwiches de helado, bananas split, queques de helado, batidos o barras de helado; así como los tradicionales churchill y ensaladas de fruta.[16]​ Los más populares están hechos a base de leche, seguidos de los helados de agua (nieves) y los de yogur; asimismo los sabores más consumidos son de chocolate (simple, amargo, con almendras, con chispas de chocolate, con galleta, con café, con avellanas, con caramelo, con queque, con menta, con pecanas, veteado, italiano, mousse, chocobanano o blanco), fresa y vainilla; así como de crema, menta, caramelo, mora, pistacho, brownie, dulce de leche, galletas, maní, café, queque, ron con pasas, natilla con fresa o con frutas, queso, coco, cereza, naranja holandesa, crema irlandesa, cheesecake de fresa, tiramisú, pie de limón, napolitano,[15][17]​ e incluso variantes del helado frito en rollos a la plancha coreano[18]​ entre muchos otros.

Por otro lado, las nieves o helados de agua, son populares en sus sabores frutales de guanábana, limón, mora, cas, tamarindo, piña, mango, frutas mixtas, maracuyá, y naranja.[15][17]​ Asimismo el tradicional helado de sorbetera puede encontrarse en los principales mercados de la nación y consiste en un centenario sorbete hecho con vainillacanelaclavo de olor y nuez moscada.[19]​ De igual manera existen otros helados con sabores exóticos que van desde kiwi y tequila rosa, hasta aguacate y arroz con leche.[17]

Preparaciones culinarias[editar]

Algunos ejemplos de platos típicos son: casado, gallo pinto, canelones, picadillos, macarrones, arroz con pollo, lomos rellenos, arroz con mariscos, olla de carne, sopa negra, cabello de ángel, tamales, albóndigas, empanadas, tortillas de maíz, patacones, elotes y pejibayes, entre muchos otros.

Gallo pinto[editar]

Gallo pinto con queso frito servido en hoja de plátano.

Uno de los platos más representativos del país es el gallo pinto, conocido simplemente como pinto o patrulla, y en algunas áreas del sur de Costa Rica como burra. Su origen se remonta a la época colonial, y se le considera un plato mestizo que tiene una fuerte influencia africana, formando parte de los muchos platos americanos hechos a base de arroz y frijoles. Además de estos dos granos básicos, se le agregan diversos condimentos, entre los que se pueden citar cebolla, chile dulce y culantro. Posee variantes según las regiones del país: más grasoso y tostado en Guanacaste, y más húmedo en el Valle Central. La variante de la provincia de Limón, preparado con leche de coco y chile habanero, recibe el nombre de rice and beans.

Es frecuente comerlo como desayuno, aunque puede servirse a cualquier hora del día, y a veces, se consume en las tres comidas del día. Puede acompañarse con huevos, queso, salchichas, salchichón, natilla, tortilla de maíz, melcochón, mantequilla, y una taza de café. Algunas personas lo aderezan con salsa Lizano; otras lo preparan con arroz cocinado el día anterior, lo que le da un sabor más intenso.

Según un estudio del Ministerio de Salud de Costa Rica, el gallo pinto se consume a nivel de todo el país y en todas las clases sociales. Se ha calculado que cada costarricense consume en promedio casi una taza de arroz y un cuarto de taza de frijoles por día, y que estas cifras aumentan en los sectores de menos recursos económicos y en áreas rurales. Los costarricenses obtienen del gallo pinto una tercera parte de las calorías y un 34% de las proteínas que consumen diariamente. Por estas razones, el gallo pinto es considerado el plato de bandera en Costa Rica.[20]

Casado[editar]

Un casado, plato criollo y popular almuerzo.

El casado es un almuerzo muy popular y muy gustado en la cocina de Costa Rica. Se puede encontrar en los menús de prácticamente cualquier restaurante o soda. Consiste en arroz hervido (por lo general blanco aunque también se puede comer con arroz integral) y aromatizado con cebolla, ajo, pimientos (conocidos como chiles dulces) y/o culantro; acompañado con frijoles rojos o negros (condimentados con ajo, cebolla, pimientos, apio y culantro), ensalada, plátano maduro frito, en algunos casos picadillos o vegetales hervidos o al vapor, y alguna carne ya sea res, cerdo, pollo o pescado, o algún substituto para personas que no comen carne, como queso o productos de soya o carne vegetal. En ocasiones también se le agrega pasta (generalmente macarrones en salsa de tomate o ensalada fría con caracolitos) o huevo (frito, revuelto, duro o en ensalada rusa).

Se considera al casado un platillo compuesto, que en sí mismo constituye una comida completa, ya que está formado de recetas variadas, puesto que incluye los elementos básicos de la dieta costarricense (arroz y frijoles), a los que se le agregan pequeñas porciones de ensalada, pasta, proteína, picadillo y postre (en la forma del plátano frito). Entre la población general, es visto como una opción barata de comer comida casera fuera del hogar. Para los turistas mochileros, es una buena alternativa para saciar el hambre a un precio módico. Se le considera un plato mestizo que mezcla el arroz traído por los españoles, los frijoles consumidos por africanos e indígenas, la pasta aportada por los italianos, el plátano frito proveniente de la cocina afroantillana, los picadillos inspirados en los guisos andaluces, etc. A nivel tradicional, el casado aporta vitamina A y C (ensalada, plátano y picadillos), vitamina E y complejo B (picadillos), hierro (frijoles), fibra (ensaladas, plátano), proteína (carne y otros, combinación de arroz y frijoles), minerales (arroz, frijoles) y cerca de 156 mg de colesterol (carne, huevo, pasta, fritura).

Olla de carne[editar]

La olla de carne, plato criollo de Costa Rica por excelencia.

La olla de carne es un cocido tradicional costarricense. Consta de un caldo con carne de res en trozos pequeños a medianos, al que se le agregan abundantes verduras, como papa, yuca, chayote, elote, ayote, zanahoria, cebolla, plátano, culantro, apio, ñampí, tiquizque, tacaco y otros. Es costumbre acompañarla con arroz blanco o achiotado, que normalmente se sirve por aparte para que el comensal lo agregue a su gusto.

Este plato se consume generalmente como almuerzo, aunque en la época colonial era el último plato del día. Puede servirse completo en un plato hondo, con trocitos de carne y verduras, pero algunas familias conservan la tradición de dividirla en tres, con el caldo, las verduras y la carne por aparte.

La olla de carne está considerada el plato criollo por excelencia de la cocina nacional, mezcla de lo prehispánico con lo ibérico. Su antecedente directo es el guiso español conocido como olla podrida, al que se le agregaron las verduras autóctonas de América una vez los españoles se establecieron en el continente.[3][21]​ En la región del Caribe existe un plato similar denominado rondón, propio de la cocina afroantillana, que es una sopa de pescado o mariscos, aderezada con plátano verde, leche de coco, verduras, tubérculos, pimientos, chiles dulces y especias.

Panadería[editar]

Arrollados tradicionales con masa de pan blanco, rellenos con mortadela, aceitunas y queso crema.

Desde la época prehispánica, se producen en el territorio productos a base de maíz, destacándose especialmente la tortilla, que se cocinaba en comales. La tradición de cocinar tortillas caseras persiste hasta la actualidad, sobre todo en el área rural, con un consumo de hasta 350 gramos de tortilla diarios.[22]​ La tortilla se puede consumir sola, con natilla o mantequilla, o en forma de gallos. Otros productos de maíz son las cosposas, las chorreadas, los bizcochos, los totopostes y las rosquillas. Antes de la llegada de los europeos, los panes más frecuentes en América fueron el de maíz y el de yuca, cocidos en hornos de barro.[23]

El trigo fue introducido en 1561 por los españoles, generando productos a base de este cereal que ya se exportaban desde el siglo XVI a Panamá, y para finales del siglo XVIII, el pan ya se cocía en hornos caseros y era un producto de consumo tradicional en Costa Rica.[24]​ De esa época datan gran cantidad de tosteles, que es como se le conoce a las reposterías tradicionales como prestiños, hojaldras, enchiladas, suspiros, costillas, budínes, cachos, orejas, arrollados, embustes, polvorones, enlustrados, rosquetes, tártaras y quesadillas dulces.[25][26]​ Posteriormente, en los siglos XIX y XX, producto de la gran inmigración europea surgen otras preparaciones panificadas y tosteles hoy en día típicos, como: strudeles, dedos de señora, borrachos, cangrejos, gatitos, prusianos, cremitas, troncos, queques de cuña, pañuelos y varios tipos de galletas.[27]​ Además, para las celebraciones de Semana Santa es frecuente la elaboración casera de pan dulce, y para Navidad es tradicional el consumo de queque navideño, galletas de navidad o panetón.

El pan blanco a base de harina de trigo es, en la actualidad, el de mayor consumo a nivel nacional con una ingesta cercana a los 58 kilos per cápita[28]​ (superior a los 90 kilos en el Valle Central), aunque también se consumen otros tipos de panes como el integral, el de centeno, el de ajo y el tostado. El pan francés es uno de los favoritos del pueblo costarricense, principalmente los distintos tipos de baguete, que en Costa Rica se conoce como melcochón. Por otro lado, perduran todavía gran cantidad de panaderías tradicionales en varios pueblos del país, así como varias franquicias artesanales de origen francés, italiano o alemán.

Tosteles en una panadería de San José.
Empanadas de maíz fritas rellenas con queso, unas de las más típicas del país.

La cocina afrocaribeña, presente en Limón, agregó toda una serie de platillos de panadería que combinan las tradiciones antillanas con la herencia británica: el pan bon, pan negro con especias; panes caseros de jengibre, yuca, banano y coco; el pati, un tipo de pastelito salado y picante; los dumplings que acompañan a las sopas como el rondón, el journey cake; y varios tipos de galletas de jengibre o maní, que reflejan la gran influencia cultural inmigratoria que existe en dicha provincia (china, jamaiquina, italiana y británica).[29][30]

Además, los costarricenses preparan y comen empanadas de manera cotidiana, hechas con maíz o con harina de trigo. Las de maíz se hacen fritas, con relleno de frijoles, queso, carne mechada, pollo, chicharrón, papa, carne con papa o pollo con papa. Las de trigo suelen ser dulces y horneadas, y su relleno varía desde mermeladas de piña, guayaba o mora, hasta dulce de leche y —especialmente en Semana Santa— miel de chiverre, siendo rellenadas también con queso o carne.[26]​ En algunos restaurantes venden empanadas arregladas, las cuales se abren y tienen relleno de carne, repollo, encurtidos, mayonesa, kétchup y salsa Lizano. Asimismo, fruto de las inmigraciones de países de Latinoamérica durante el siglo XX se agregaron nuevas formas de panaderías y reposterías a la cocina nacional, tal es el caso de —entre otras— la pupusa salvadoreña, las empanadas argentinas y chilenas, y la almojábana colombiana.

Ensaladas[editar]

Una de las especialidades de la cocina costarricense son las ensaladas. Las más típicas son la de repollo, con tomate, culantro, limón y sal; o la de lechuga, con palmito, tomate, vinagre y aceite. Otra ensalada tradicional es la de caracolitos (macarrones lumaconi) con atún y mayonesa; así como las ensaladas de papa y rusa.

Guisos y picadillos[editar]

Gallos de picadillo de chayote con maíz dulce y chorizo.

En Costa Rica, se conoce como picadillo a un platillo en el cual se mezcla carne picada con pequeños trozos de diversas verduras y legumbres, como papa, ayote, yuca, chayote, arracache, vainica, flor de itabo, hojas de chicasquil y otras verduras. El origen de este guiso proviene de los entremeses de Andalucía, en los cuales se cocinaba la carne mezclada con productos de la huerta y se condimentaba con azafrán. En el caso de Costa Rica, este último condimento ha sido substituido por el achiote.[31]

Para la preparación de un picadillo tradicional, se debe cocer la carne con suficientes especias, luego picarla y mezclarla con las verduras, ya cocidas y picadas, de forma que no queden ni muy duras ni muy blandas, agregando también cebolla, ajo y chile dulce, culantro al gusto y una pizca de achiote. El picadillo puede consumirse solo o acompañarlo con tortillas de maíz calientes, el aporte indígena para este plato,[32]​ y que da lugar a los populares gallos.[33]​ Entre las carnes más utilizadas, está la cecina, la falda y la carne molida, aunque también se usa pollo o chorizo, e incluso, en algunas variantes se le agregan trocitos de huevo duro.[31]​ Las versiones vegetarianas prescinden de la carne y pueden substituirla por una mayor mezcla de verduras o agregar berenjena.

Entre los picadillos costarricenses más populares, sobresale el picadillo de arracache, un tubérculo proveniente de la región del Diquís, en la zona sur del país, que ha llegado a adquirir carácter nacional. La palabra arracache es un vocablo chibcha, y existen datos del consumo de esta planta en la zona muisca, donde los aborígenes lo consumían cocinado en olla o asada. En la actualidad, todavía se conserva el método que los indígenas utilizaban para rallar y secar el tubérculo, proceso similar que también se aplica a la yuca.[34]

Algunos tipos de picadillos se han generalizado en todo el país, como el picadillo de ajiaco (guiso de chayote y maíz tierno), mientras que otros son específicos de determinados cantones. En el cantón de Grecia, por ejemplo, se prepara un picadillo de chayote sazón con frijoles blancos, y en el cantón de Atenas, se cocina un picadillo de papa con frijoles del mismo tipo.[35]​ El picadillo de ayote es un plato que no puede faltar en las celebraciones a la Virgen de Guadalupe en Guanacaste,[36]​ así como el de papa lo es para las festividades de la Virgen del Mar en Puntarenas.[37]​ En esta zona del Pacífico también es popular el picadillo de papaya verde, de raíz de papaya,[38]​ y de plátano verde tierno.[39]​ En el Valle Central, el picadillo es un plato muy distintivo durante la Semana Santa, especialmente los de flor de itabo, de papa y chayote, y de arracache.[40]

Los picadillos también cuentan con importancia histórica, cultural y económica para Costa Rica: durante algunos periodos de crisis, su consumo se volvió más frecuente, por ejemplo, durante la Primera Guerra Mundial, la interrupción del comercio del café con Inglaterra produjo escasez de algunos alimentos, lo que hizo más frecuente el consumo de picadillo de hojas de chicasquil, árbol que era común sembrar en los linderos de los caminos.[41]​ La preparación de picadillos también era una forma que utilizaban las familias de bajos recursos para rendir la carne.[31]​ En la Costa Rica de principios del siglo xx, el picadillo era un plato frecuente en rezos de novenarios, acompañado de otros platos como pozol, conserva de cidra, pollo en salsa, tortillas, pan casero y torta fría de arroz con clavo y canela.[42]​ El picadillo también era parte de un plato conocido como el amanecido, un desayuno en el cual el picadillo, generalmente una sobra del día anterior, se mezclaba con arroz achiotado o macarrones, y se consumía recalentado.[33]​ En la actualidad, el picadillo es uno de los elementos más frecuentes que componen el casado, popular plato nacional, y es de las principales fuentes de vitaminas A, C y E.[43]

Pastas[editar]

Canelones rellenos de carne molida, en salsa de tomate.
Venta de pastas tradicionales en el Mercado Central de San José.

Las pastas son parte integral de los hábitos alimentarios del costarricense. Estas llegaron a Costa Rica procedentes de Europa, aunque es difícil determinar la época de su arribo al país. Es posible fueran traídas originalmente por los colonos españoles, que conocían las pastas alimenticias al menos desde el siglo xiii, pues los ibéricos tuvieron bajo su dominio sitios como Sicilia y Nápoles durante parte de su historia. Para esta época, las pastas eran bien conocidas como parte de la culinaria del Mediterráneo Occidental, el norte de África, España e Italia. Está registrada la importación de pastas a Costa Rica por parte de los españoles y algunos pocos italianos inmigrantes al menos desde el siglo xviii, durante la época de la dominación colonial.[44]

La llegada masiva de inmigrantes italianos a Costa Rica en el tercio final del siglo xix e inicios del siglo xx aumentó exponecialmente la popularidad de las pastas en la dieta del costarricense, pues con ellos llegaron y se dieron a conocer numerosas recetas para prepararlas, a su vez que se incrementó el número de variedades disponible a la venta (fideos, tallarines, fettuccines, cabitos, caracolitos, espaguetis, lenguas, fideos de letras, cabellos de ángel, ravioles, ñoquis, canelones, bucatines, lasañas, entre muchas otras). A esto hay que sumar que la llegada de inmigrantes chinos agregó gran cantidad de recetas para preparar pastas, propias de la gastronomía oriental como lo es el chop suey que es muy gustado por los costarricenses y muy vendido en restaurantes de comida china.

Al respecto, la reconocida autora culinaria costarricense Marjorie Ross González comenta en 1999:[44]

Difícil es determinar cuándo vinieron a nuestras tierras los espaguetis, está fuera de discusión que la llegada de los inmigrantes italianos a finales del siglo pasado y principios del actual, popularizó una serie de recetas elaboradas con pasta, sin embargo se sabe que en documentos de siglos anteriores ya figuran las pastas entre los artículos de importación en Costa Rica.

Hoy en día, muchas de las recetas con pastas se han constituido en platos criollos favoritos del costarricense, Costa Rica es el mayor consumidor de pastas en toda Centroamérica y el Caribe, y uno de los mayores de Latinoamérica, siendo la nación más pequeña y poco poblada de entre todos los 20 primeros mayores consumidores del orbe, derivando en un alto consumo per cápita de todo tipo de pastas en la nación.[45]​ Los macarrones son de los más comunes en la dieta nacional, principalmente los que se consumen con achiote, tomate y carne de cerdo en trocitos. Otros platos ampliamente preferidos son: la sopa de fideos, el espagueti, los caracolitos, los ravioles, los canelones y la lasaña en diversidad de salsas rojas, blancas y rosas. Muchas de estas pastas son también elementos que forman parte del casado.[44]

Dulces y postres[editar]

Buñuelos, postre tradicional de Puntarenas.
En Costa Rica existe una gran variedad de dulces y golosinas tradicionales, destacando las cajetas, melcochas y turrones como los más populares.

En lo que se refiere a la elaboración de postres, en el Valle Central se utilizan como ingredientes principales la leche, la caña de azúcar, el huevo y muchas frutas y vegetales como el chiverre, la yuca y el ayote; en Limón, son más característicos los postres a base de coco y plátano, encontrándose la influencia inglesa en la elaboración de panes, pasteles y galletas; en Guanacaste el principal ingrediente es el maíz; y en Puntarenas se utilizan la leche, el coco y las frutas.

Entre los postres tradicionales más gustados y populares se encuentran: los plátanos maduros en almíbar, las cocadas, las cajetas de dulce de leche, maní, coco, guayaba, chocolate, toronja rellena, pasas o leche; las melcochas, el pastel de yuca, el pastel de maíz, el arroz con leche, el dulce de leche, el helado de sorbetera, la mazamorra, el churchill, los turrones, los churros, los suspiros, el atol, los buñuelos, el tres leches, el pie de limón y varios tipos de tartas, nueces, helados, chocolates, mieles y cremas, solo por mencionar algunos. Por otro lado existe la tradicional ensalada de frutas, con papaya, sandía, piña, banano, melón, gelatina, helados y granola.

Producto de la inmigración, también se han integrado exitosamente en la culinaria costarricense postres extranjeros como la torta de selva negra alemana, el brownie estadounidense, el milhojas (también llamado torta chilena) y los mousses franceses o los postres de origen italiano, destacando el helado napolitano y el tiramisú.

Bebidas[editar]

El aguadulce, con leche o sin ella, es una bebida tradicional hecha a base de tapa de dulce, sin fermentar.

En Costa Rica existen varias bebidas tradicionales. De manera histórica, en la época precolombina las sociedades indígenas consumían chicha, un licor de maíz fermentado, y chocolate, ambas utilizadas como bebidas rituales, ya fuera para honrar a los dioses o como parte de ceremonias funerarias. Algunas sociedades autóctonas, sobre todo en el Caribe, elaboraron jarrones especiales para calentar y consumir estas bebidas.

En el período colonial era costumbre para los colonos costarricenses tomar bebidas hechas a base de cacao durante tres tiempos del día: durante el desayuno, en el cual se consumía una bebida caliente entre las 5 y 6 de la mañana; a la tarde, cuando se tomaba el tibio, bebida de cacao generalmente sin azúcar, o el chilate (que todavía se prepara en lugares como Alajuela), hecho de maíz tostado y molido con cacao más chile y agua; y a las 7 de la noche, se tomaba el chocolate, espumoso y bien batido, para ir a dormir.[46]​ Durante esta época también se producía y consumía leche, aguadulce (una bebida hecha a base de agua de panela fría, no fermentada) y aguardiente de caña de azúcar.

Después de la independencia llegó el café, cuya producción se convirtió en el motor económico del país durante gran parte de su historia. El costarricense suele consumir el café principalmente al desayuno y a media tarde. La forma tradicional es prepararlo en chorreador. En lugar de café también se toma té negro, té de manzanilla, chocolate caliente con leche o aguadulce.

Frescos[editar]

El aguadulce con limón —muy popular en el Valle Central— tiene su variante limonense llamada hiel, a la que se le añade jenjibre.

Actualmente las bebidas costarricenses más populares y cotidianas son los llamados frescos —ingeridos en todos los tiempos de comida— que son preparaciones frías y refrescantes hechas con agua o leche, mezcladas con frutos, granos, hojas, cáscaras, raíces, flores y/o siropes como la cola roja, la tapa dulce o la zarzaparrilla, siendo Costa Rica el octavo mayor consumidor de jugos de fruta del orbe con hasta 128 millones de litros bebidos en 2011 y un consumo superior a los 24,8 litros por persona.[7][47]

De esta manera, en el país se encuentra una amplia variedad de sabores como: limón, tamarindo, piña, cascaras de piña, guayaba, naranja, naranjilla, toronja, zacate de limón, carambola, maracuyá, jamaica, mango, frutas mixtas con sirope, yerbabuena, güisaro y chan (semilla de salvia hispanica); así como sirope, cas, mora, guanábana, guapinol, carao, sandía y melón (ya sea en agua o leche) o papaya, fresa y banano en leche, entre muchos otros.[48]​ Además son tradicionales los frescos a base de granos como el de avena, el pinolillo, la horchata, la resbaladera (bebida hecha con arroz licuado acompañado de canela, nuez moscada, azúcar al gusto, hielo y leche, popular en Puntarenas, Guanacaste y la Zona Norte), el pozol (maíz sancochado y molido, con agua y azúcar, originario de Guanacaste) y otros por el estilo. Mientras que el fresco de aguadulce con limón tiene una variante muy distintiva en la región del Caribe, donde se le suele llamar hiel o agua e sapo y se le añade jengibre.

Café[editar]

La cultura del café en Costa Rica se ha transformado en parte de la identidad nacional.

El café es la infusión más popular del país, siendo Costa Rica uno de los 20 mayores consumidores de café en el mundo,[49]​ con una ingesta promedio de hasta 525 tazas anuales.[47]​ Este producto fue introducido en 1776 desde España e Italia, con la primera exportación en 1820; desde entonces, pasó a convertirse en el principal motor del desarrollo económico, social y cultural de la nación durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX; y también en parte esencial de la gastronomía costarricense.

El país se especializa en coffea arabica desde hace más de cien años, con la existencia de ocho diferentes áreas cafetaleras debido al relieve montañoso y diverso, a las lluvias, al sol abundante y al suelo de origen volcánico (andosol). El café costarricense ha sido considerado en varias ocasiones uno de los mejores del mundo; desarrollando una cultura entorno a este grano que se considera parte de la identidad nacional. Asociado a la producción de café, existe toda una industria paralela basada en la elaboración de café refinado gourmet y tours cafetaleros; así como un amplío raudal de artesanías y productos alusivos a la industria y cultura cafetalera nacional.

Infusiones[editar]

En el país también existe un consumo mucho más moderado de té, principalmente negro, rojo o de manzanilla, siendo Costa Rica la sexta nación que más ingiere esta bebida en América Latina, con un promedio per cápita anual de 20,4 tazas.[47]​ Asimismo existe un consumo minoritario de yerba mate, tanto tradicional como cocida o en tereré, traída por las numerosas inmigraciones argentina y chilena de finales del siglo XX, así como se le consume principalmente entre los miembros de estas colonias.[50]

Licores[editar]

Guaro sour servido en Quepos.

En cuanto a las bebidas alcohólicas, Costa Rica es la sexta nación con menor consumo de licor en América Latina,[51]​ debido a la abundancia y popularidad de los frescos y el café. El alcohol más tradicional es el guaro, un aguardiente de caña elaborado en el país desde el siglo xix. Hoy en día, el guaro lo produce exclusivamente la Fábrica Nacional de Licores (FANAL), y con él se preparan varios cócteles, como el guaro con coca, al que se le agrega regularmente Coca Cola; el guaro sour, con limón; el chiliguaro, con tomate, chile, limón y sal; el guaro collins, con toronja; o el guaropunch, con coco, piña y fresas. Otros licores costarricenses son el de café, el chicheme (de origen chorotega, mezcla de maíz, jengibre y dulce negro) y el chinchiví (de origen afroperuano, preparado con aguardiente, canela, jengibre, clavos de olor y nuez moscada, popular en el cantón de Alajuelita), así como diversos distilados y cremas de anís, menta, yerbabuena, manzana y naranja.

Cervezas de Costa Rica
A la izquierda, cerveza Imperial. A la derecha, varias cervezas artesanales.

Además, desde la época colonial se bebe vino en el país, cuya popularidad —siempre opacada por los otros licores tradicionales— se ha visto en constante aumento desde el siglo XX.[52][53]​ En Costa Rica se producen vinos autóctonos con uvas de La Garita de Alajuela, asimismo existe una gran oferta de vinos importados principalmente de Chile y Europa.[52]​ Por otro lado, es muy tradicional producir vinos fermentados de frutas, llamados mistelas, que pueden ser de mora, cítricos, manzana o nance. También se bebe sangría fría con jugo de naranja y manzana.

La bebida alcohólica más popular de Costa Rica es la cerveza, traída al país a mediados del siglo XIX por inmigrantes alemanes,[54]​ en la actualidad es conocida como birra o fría y tiene consumo anual que roza apenas los 34,4 litros por persona.[55]​ La más antigua es la Pilsen, de la Cervecería Costa Rica, que se produce desde 1888. Sin embargo, la más popular es la cerveza Imperial, una lager también de la Cervecería Costa Rica. La premium de esta compañía es la Bavaria, malta muchas veces laureada en el contexto mundial.[56]​ Paralelamente en Costa Rica se producen muchas cervezas artesanales, también con prestigio internacional,[57][58]​ como Segua, Libertas, Maldita Vida, y otras. Por otro lado, en Navidad es costumbre beber un poco de rompope con la familia, que es un ponche hecho a base de huevo, vainilla, canela, leche y azúcar, que usualmente contiene ron y coñac.

De igual manera, en la nación existe una centenaria tradición en la destilación de ron de varios tipos. Muchos de ellos, como el Ron Centenario, han alcanzado relevancia internacional como uno de los mejores del planeta.[59]​ Con este licor se elaboran gran variedad de cócteles, así como cierta repostería y cocina. Finalmente, en Costa Rica existen varias bebidas alcohólicas clandestinas, como el guaro de contrabando, el chirrite y el vino de coyol. Con el chirrite se hace un cóctel llamado leche de burra y el vino de coyol es un licor derivado de la savia de la palma de coyol fermentada, muy popular en Guanacaste.

Tradiciones y costumbres culinarias[editar]

Verdulería en San José.

Tiempos de comida[editar]

Tradicionalmente, el costarricense hace tres tiempos de comida, y todos con gran abundancia: desayuno, almuerzo y cena, con una o dos meriendas al día, siendo más frecuente la de la media tarde. La alimentación cotidiana y costumbres alimentarias nacionales están fuertemente influenciadas por la herencia campesina, proveniente de las áreas rurales y que se ha difundido al resto del país, siendo los tiempos de comida los siguientes:

  • Desayuno: Se toma entre las 6 y las 9 de la mañana. Lo más tradicional es el gallo pinto, que se puede comer solo, pero generalmente se acompaña de huevos, plátano frito, natilla, embutidos y queso, junto con tosteles o pan. Existe también un consumo extendido de frutas, bollería, cereales, yogurt, arepas o sánguches. En las áreas rurales el desayuno suele servirse entre las 5:30 a.m y 7:00 a.m debido a que los agricultores, por la naturaleza misma de la labor agrícola, toman un desayuno muy temprano, cuando no ha salido el sol. Este desayuno consiste en café, pan, tortillas o tamales.
  • Merienda de la mañana: A media mañana también se puede tomar o no una merienda (fruta, pan, café), quienes no desayunaron usualmente consumen más alimentos durante este tiempo de comida.
  • Almuerzo: Se sirve entre las 11:00 de la mañana y las 3 de la tarde, siendo usualmente un casado, aunque también es frecuente el consumo de pastas, carnes, sopas y comidas rápidas. En el campo toman un almuerzo entre las 9 y 10:00 a.m (arroz, frijoles, huevos, sopa o carne), y todavía prevalece la tradición del "almuerzo en hoja", en el cual la comida se envuelve en una hoja de plátano que la mantiene caliente hasta la hora de almorzar. En algunas familias, es tradición almorzar con olla de carne los fines de semana (sábado o domingo).
  • Merienda de la tarde: Coloquialmente se le llama tomar café (debido a que esta es la bebida más consumida, aunque también se toma aguadulce, té o chocolate), y se ingiere entre las 2 y las 6 de la tarde con un consumo generalizado de tosteles y bollería, así como de galletas, bizcochos, pan o tostadas con mermeladas, dulce de leche, queso o jamón. En el campo se toma una merienda alrededor del mediodía, que consistente en café o aguadulce con pan, tortilla con natilla y plátano frito.
  • Cena: Se consume entre las 7 y las 10 de la noche, siendo su composición muy variada, parecida a la del almuerzo. Los campesinos, por otro lado, cenan muy temprano (por la tarde-noche) y además beben un aguadulce antes de acostarse.

Aperitivos[editar]

Gallos de chorizo y salchichón.

En Costa Rica se conoce como boca a los aperitivos, que suelen acompañar los licores o ser las entradas de almuerzos y cenas. La boca más común es el gallo, que consiste en un alimento —por ejemplo, un embutido o un trozo de carne asada— que se come envuelto en una tortilla o en su defecto sobre una rodaja de pan. De hecho, en el entorno familiar, es frecuente la expresión "¿quiere comerse un gallito?" cuando se ofrece a un visitante una comida. Otras bocas habituales son varios tipos de charcutería, nueces, chicharrones, empanadas arregladas con carne o pollo, tacos, doraditas, nachos, canapés, frituras, ravioles de cantina, chifrijo y vigorón.

Por otro lado, una de las actividades favoritas de los costarricenses es hacer parrilladas al aire libre con sus familias, compañeros de trabajo y/o estudio y amigos. En estas se cocinan bistec, pollo, salchichón, chorizo, mazorcas (conocidas popularmente como elotes) y plátano maduro. Muchos de estos alimentos se consumen en gallos, a los que se les añade ensalada de repollo con tomate, limón y cilantro, guacamole, chimichurri y/o pico de gallo. Se acompaña con una cerveza, zumo de fruta (conocido popularmente como fresco de fruta o más comúnmente solo como fresco) o alguna bebida gaseosa.

Además, los chicharrones de cerdo son muy populares. Se preparan cocidos en fritura con su propia grasa, en grandes ollas a muy altas temperaturas, requieren gran cantidad de ajo y una apropiada adición de sal. Los chicharrones pueden ser preparados utilizando diversas partes del cerdo como piel, panzada (corte de la zona ventral) o carne (lomo, pierna o lomito). Son especialmente populares los chicharrones que se producen en Puriscal y Aserrí.

Actualmente, la globalización ha traído el consumo de comidas rápidas al país. En los barrios y pueblos de Costa Rica nunca faltan restaurantes o locales donde se venden pollo frito, pollo asado, patatas fritas, hamburguesas, perritos calientes y pizzas. La pizza costarricense, sumamente frecuente y consumida, se produce con queso y tomates criollos; lleva carne molida, jamón, aceitunas, cebolla y chile dulce.

Cocina festiva[editar]

Cumpleaños[editar]

El queque con helados es un postre tradicional en la mayoría de las fiestas de cumpleaños.

En las fiestas de cumpleaños es tradicional el arroz con pollo acompañado de frijoles molidos, papas tostadas y alguna ensalada, como la ensalada rusa o la ensalada de lechuga, tomate, aguacate, culantro y palmito. Igualmente son muy populares la pizza (especialmente la criolla), la carne asada, el pollo frito, la lasaña y los chicharrones. Durante la celebración se beben frescos, gaseosas, cerveza, vino, guaro o café.

Otras tradiciones arraigadas son la piñata, rellena de dulces, chocolates y maní. Y el queque con helados que se come despues de cantar el "cumpleaños feliz".

Navidad[editar]

Queque navideño y roscón de reyes, tradicionales en la navidad costarricense.

El tamal es la comida tradicional por excelencia en la cocina navideña costarricense. El 97% de los hogares lo consumen y seis de cada 10 familias los preparan en casa. El tamal costarricense tiene una receta más o menos similar al del resto de América Latina, con variantes propias del país. Están hechos de masa de maíz blanco condimentada, a la que se le añade diversos ingredientes que pueden variar según la región o incluso, en cada familia: arroz, zanahoria, culantro coyote, chile dulce, carne de cerdo o de pollo (o ambas), aceitunas, ciruelas pasas, todo envuelto en hojas de plátano, que se atan de a dos con pavilo (cada pareja forma una piña de tamales) y se cocinan hervidos (en las zonas rurales, en pailas con agua hirviendo, sobre leña) por varias horas. Muchas familias acostumbran, durante estas fechas, a desayunar, almorzar y cenar con tamal, acompañado generalmente de café, y algunas personas suelen aderezarlo con salsa Lizano a la hora de servirlo. Es además una tradición reunirse para preparar y cocinar los tamales como una forma de convivencia, conocida como la tamaleada.

El tamal es el plato esencial de la cocina navideña costarricense.

Para la reunión de Nochebuena o Navidad, algunas familias preparan una comida que puede variar entre arroz con pollo, garbanzos con pollo o costilla de cerdo, lomo de res relleno, pierna de cerdo rellena, pollo o pavo asados al horno. El plato principal se puede acompañar con ensalada de papa con manzana, arroz blanco, con almendras o con pasitas, y muchas familias lo acompañan con ensalada rusa. Durante esta época festiva también son tradicionales el consumo de manzanas, peras y uvas.

Entre los postres están el tronco de navidad, el bizcocho de maíz, el flan de coco con caramelo o dulce de leche, las galletas navideñas, el pan dulce y el panetón. También es típico beber rompope, el cual se puede ingerir a cualquier hora pero la tradición es hacerlo durante la reunión familiar de Nochebuena o Navidad. Acompañando al rompope es tradicional comer queque navideño, una especie de budín que se hace con harina, azúcar moreno, leche, mantequilla, huevo, frutas confitadas, nueces, almendras, ciruelas pasas, ron y coñac.

Semana Santa[editar]

El chiverre es un alimento esencial de la cocina de Semana Santa en Costa Rica.

Cada año, entre marzo y abril, la comunidad católica de Costa Rica conmemora la Semana Santa, en la cual se realizan diversas actividades religiosas (procesiones, meditaciones, eucaristías, vía crusis, entre otras), y por lo tanto la cocina juega un papel preponderante. Por creencias religiosas, es común abstenerse de comer carnes rojas durante ciertos días de la Cuaresma y en la Semana Santa, por lo que en este periodo se suelen consumir pescados y mariscos, como: el bacalao, la sardinas, el atún, la corvina y el pargo rojo, que se utilizan para preparar diversos platillos, que incluyen arroces, sopas y escabeches.

Otro platillo fuerte de Semana Santa es el arroz con palmito, que suele acompañarse de ensalada rusa o picadillo de flor de itabo envuelta en huevo. También es frecuente el consumo de encurtidos y vinagretas, así como los tamales mudos (tamales de maíz rellenos de frijol), tamales asados, tamales de elote, tamales de maicena y bizcochos. Uno de los alimentos favoritos para estas festividades es el chiverre, con el que se hacen mieles, chiverre cristalizado, cabello de ángel y empanadas. Otros postres típicos de esta época son los higos en almíbar o azucarados, el dulce de toronja, la miel de frutas y el pan dulce casero.

Turnos[editar]

Chinamo en un turno de Santo Domingo.

Los turnos son fiestas que se hacen en los pueblos costarricenses, ya sea por festividades cívicas, populares o religiosas. Uno de los aspectos más representativos del turno es la presencia de las comidas tradicionales, las cuales varían según la región del país. Estas alimentos populares se venden en puestos denominados chinamos, que son casetas de feria con comida y bebida, música y pistas de baile. Las fiestas también presentan atracciones feriales para entretenimiento de los asistentes: juegos mecánicos, mascarada, cimarrona, monta de toros y toreo a la tica.

Entre las comidas más consumidas y populares de las fiestas y turnos están: carne asada, chicharrones, arroz con pollo, pollo frito, tamales, churros, galletas suizas, algodón de azúcar, manzanas escarchadas, palomitas de maíz, pati, elotes asados, chorreadas, cosposas, picadillos, maní salado o garapiñado y muchos otros; así como pupusas, chop suey y arroz cantonés (provenientes respectivamente de la gran inmigración salvadoreña y china).

Gastronomía por regiones[editar]

Gastronomía del Valle Central[editar]

El Valle Central es una depresión tectónica ubicada en el centro del país, en la cual se asientan las principales ciudades y habita la mayoría de la población. La cocina criolla de esta gran región comenzó a formarse durante la época colonial, y a inicios del siglo XIX ya poseía una configuración distintiva. Por ello la gastronomía del Valle Central se puede dividir en dos vertientes: los usos tradicionales de Cartago, donde existe una fuerte influencia de la cocina española, pero sobre todo de herencia andaluza, en combinación con elementos indígenas y del cercano Caribe; y la cultura alimentaria del Valle Occidental (San José, Heredia y Alajuela), que aunque comparte muchas recetas con la culinaria cartaginesa, tiene raíces más campesinas en sus propias variantes e influencias europeas más recientes heredadas de la constante inmigración (de España, Italia o Francia) en lo que se refiere al uso de verduras, carnes, reposterías, dulces y otros productos como los lácteos y la pasta.

Cartago[editar]

Un hombre prepara elotes en un puesto de comidas en Cartago.
Arrollados de chocolate y dulce de leche con chantilly.

Cartago fue la capital colonial de Costa Rica y asiento de las familias españolas de mayor alcurnia, dueñas de las plantaciones, los esclavos, los cacaotales del Caribe y los hatos ganaderos. Por esto, la culinaria proveniente de Cartago cuenta con una fuerte influencia de la cocina española, en especial de la región de Andalucía. La olla de carne es, quizás, el platillo criollo por excelencia que mezcla la olla podrida traída por los españoles con diversos vegetales y verduras propios de América. El trigo, traído en 1561 por Juan de Cavallón, inició su cultivo en la región de Santa Ana, y para 1577, se construyó el primer molino de la ciudad. Este producto contó entre los tributos que tenían que pagar los indígenas a los conquistadores, lo que los obligaba a sembrarlo junto a sus cultivos tradicionales. Debido a esto, en la cocina cartaginesa destacan la panadería y la repostería. Ya desde el siglo XVI Costa Rica contaba, entre sus exportaciones a Panamá, las rosquillas de harina de trigo, que se vendían en conjunto con los totopostes de maíz, que son postres a base de maíz cascado combinados con coco rallado y queso, asados en horno de barro. Para el consumo hogareño, las familias cartaginesas cocinaban pan casero y bizcochos de harina de trigo en hornos artesanales.

A finales del siglo XVIII, el pan ya era un producto presente en la mesa tradicional de los cartagineses. Para esta época se consumían productos típicos como los prestiños, las empanadas, las hojaldras, los tamales, el pozol, los picadillos y la sopa de mondongo. La pasta hojaldrada, traída al país por los andaluces, era utilizada como ingrediente principal para las costillas, un postre de repostería artesanal hecho de harina de trigo, al cual se le agrega jalea de guayaba y se espolvorea con azúcar, que en la actualidad conserva su popularidad. Herencia andaluza también son las quesadillas dulces (pasta de harina de trigo, rellena de dulce de tapa, quesos y canela, teñida con achiote).

Las cocadas (conocidas también como torrejas o tártaras) son un postre tradicional costarricense a base de coco, que surge de la interacción del Valle Central con la zona del Caribe.

Otro ingrediente destacado de la cocina cartaginesa son las papas, dado que se cultivan en gran parte del Valle del Guarco, donde está asentada la ciudad. Igualmente, el cacao se cosecha en la región del Caribe desde la colonia, durante la cual los dueños de los cacaotales eran hacendados que vivían en la ciudad. De la misma época datan bebidas cartaginesas tradicionales: a base de maíz (tistes y pinoles), cacao (tibios y chocolates), leche (rompopes), además de toda clase de mistelas y siropes. La cercanía con el Caribe propició el uso del coco en la cocina tradicional del Guarco, siendo utilizado sobre todo en la elaboración de golosinas: turrones de coco, miel de coco, cocadas y totopostes. A base de arroz se hacen otros dulces como arroz con leche, torta de novios (arroz con leche achiotado y horneado), alporas de arroz (se hacen combinando arroz añejo molido con huevos y mantequilla) y refrescos de arroz. En lo que respecta a derivados de la leche, destaca el queso Turrialba y varios tipos de helados.

Finalmente, existen diversos postres cartagineses: el alfeñique es un dulce a base de azúcar de caña, que forma un pasta moldeable con la que se hacen golosinas de diversas formas, como los corazones atravesados y las flores de alfeñique; los alfajores de piña con jengibre, que combinan una tradicional receta andaluza con ingredientes tropicales, pues se hacen con harina de maíz blanco tostado, no de trigo, bañados en almíbar y cubiertos de azúcar molida y canela, con relleno de piña; y los preparados de hortalizas como melindres de yuca, tazones de dulce de chiverre y turrones de tapa de dulce con semillas de ayote. Otros postres son los embarrados de leche, las yemitas (bolitas de yema de huevo batidas, mezcladas con almíbar y coco rallado), los rosquetes (pastelitos dulces de forma romboidal o rectangular hechos de harina de maíz, queso y huevos), los enlustrados (roscas de harina dulce con un lustre rojo azucarado), los bollos de leche, los higos azucarados o en almíbar, las conservas de membrillo y las fresas del volcán Irazú.

San José, Alajuela y Heredia[editar]

La culinaria del Valle Central occidental incluye diversos platillos a base de granos, verduras, pastas, carnes, sopas, panes, refrescos y frutas, acompañados de licores y mistelas, generalmente derivados de frutos ácidos, caña de azúcar o leche. Algunos platos provenientes de la tradición campesina son: el gallo pinto, la sopa de pollo con papas y zanahoria, las lonjas de lechona, los lomos rellenos, el arroz con cerdo, los frijoles molidos acompañados de tortillas de maíz, grandes ollas de verduras con elotes, chayotes y tacacos, caldo de gallina con orégano, gallos de pollo, frijoles y torta de huevo (surgidos por necesidad de los campesinos que hacían la romería a Cartago todos los 2 de agosto, para visitar a la Virgen de los Ángeles) así como de embutidos y quesos; chicharrones, frijoles blancos con pezuña o costilla de cerdo, sopa de mondongo y tamales. Asimismo, entre las preparaciones más representativas de esta zona están los picadillos, guisos de verduras mezclados con trocitos de carne, que continúan vigentes en la actualidad: de vainicas con carne, de hojas de chicasquil con papas y achiote, de flor de itabo con huevo, de arracache, de papa con carne molida, de ajiaco (chayote con maíz dulce), de chayote sazón con frijoles blancos y de papa con frijoles blancos, entre otros. Paralelamente existe un consumo cotidiano muy elevado de pasta, de cualquier tipo, en diversidad de salsas o preparaciones. Además, típico de esta región es la sustancia, un caldo de carne o de pollo acompañado con rodajitas de pan tostado o tortilla, y que solía servirse a los enfermos. También son tradicionales los tamales mudos (con frijoles molidos en vez de carne) que se consumen con frecuencia en Semana Santa.

Chicharrones de cerdo con cerveza.

Por otro lado, uno de los ingredientes distintivos de la gastronomía del Valle Central occidental es la leche, que durante la época colonial y primeros años de independencia, se obtenía de las fincas ganaderas ubicadas en la cordillera Volcánica Central (faldas de los volcanes Poás y Barva), mientras que en la actualidad proviene mayoritariamente de las llanuras de San Carlos, al norte de Alajuela. Este lácteo es ingrediente de rompopes (presentes en Semana Santa y rezos), chiricayas (flan de huevo, leche y azúcar), ponches, chocolates, panes, helados y pasteles. Mención aparte merece la natilla, crema derivada de la leche que ocupa un lugar preferencial en la dieta del costarricense y que se consume habitualmente en todos los hogares, acompañando al gallo pinto y las tortillas; así como para preparar tamal asado, budín, panes, pasteles de tortilla, bizcochos y mantequilla. El postre a base de leche por excelencia es la cajeta, especie de turrón hecho de coco, piña, dulce de leche o con varios tipos de fruta.

La tapa de dulce es uno de los principales ingredientes de múltiples postres y bebidas en Costa Rica.

En lo que se refiere a repostería, se pueden mencionar los suspiros (merengues de clara de huevo batida a punto de nieve con azúcar), las tanelas (populares tanto en San José como en Guanacaste, se hacen con masa de maíz, dulce de panela y queso seco o leche cuajada), los chiquiadores (un pequeño postre a base de azúcar, huevos y harina), los melindres (piruchos de azúcar y huevo, harina de trigo o maíz), los marquesotes (rombos horneados de harina de maíz o de arroz, huevos y azúcar), los polvorones (galletas convexas amasadas con harina, azúcar, huevos), las tártaras (pastelitos diminutos en forma de canastitas duras, rellenos de coco), los prusianos (strudeles rellenos de lustre batido), los gatos y borrachos (quequitos rellenos con dulce de leche o mermelada de fruta), los dedos de señora (galletas duras, largas y con sabor a vainilla), los churros, los strudeles de manzana, las empanadas, las orejas, las cremitas, los cachos, los pañuelos, los enlustrados, los encanelados, las quesadillas dulces y varios tipos de queques y galletas. Asimismo, la versión costarricense de la arepa, muy popular en esta zona, es una torta dulce de harina de trigo bañada en miel de abeja y mantequilla, similar al pancake.

Melcochas típicas sobre un pañuelo con diseños folclóricos tradicionales.

También es muy importante la panela, conocida como tapa de dulce, estimable producto de los muchos trapiches que alguna vez proliferaron por la zona, con la que se hacen dulces como las melcochas, el sobao (turrón de miel de tapa de dulce), las güesillas (roscas de maíz o afrecho con dulce) y los rosquetes de Alajuela (que se distinguen de los otros porque van envueltos en tusas de elote). También algunas bebidas son derivadas de la tapa dulce: el aguadulce, el chinchiví (el más popular el de Alajuelita, hecho a base de agua, jengibre, zarzaparilla, raíz de canchalagua, culantrillo, doradilla y maíz) y por supuesto, el guaro. Igualmente el café es un producto esencial de la región, ya que se empezó a sembrar en San José desde la colonia, convirtiéndose en el principal motor del desarrollo económico del país durante buena parte de su historia, así como en un ingrediente gastronómico clave.

Además, otros postres muy tradicionales en el occidente del Valle Central que se pueden citar son: el bizcocho, la mazamorra (atol de maíz tierno introducido desde Guanacaste), las jaleas de frutas (guayaba, membrillo, naranjilla, durazno, banano y mora), el atol de naranja o piña en su cáscara, los helados de sorbetera, los dulces de yuca, toronja o mango; la miel de ayote, el arroz con leche (se distingue la casanga, que es miel de ayote sobre arroz con leche), el tres leches, los atoles de maíz, maicena, chocolate o yuca; y los turrones. Finalmente, otras bebidas de la zona incluyen el vino con uvas de Garita o de mora, naranja, manzana, nance y toronja; la cerveza, el chocolate con leche, las chichas de maíz, de nance o de jocote; y varios refrescos de diversas frutas.

Gastronomía de Guanacaste[editar]

Las parrilladas son propias de los pueblos ganaderos, como en Guanacaste.

Guanacaste, tierra de grandes llanuras y haciendas ganaderas, ha producido costumbres y tradiciones directamente relacionadas con estas características. Ubicada en la costa pacífica noroeste del país, la provincia posee una gran producción de maíz, frijoles y arroz, por lo que se le considera el granero de Costa Rica. La cocina guanacasteca ha recibido gran influencia precolombina y colonial, manifestada en la forma de diversos platillos elaborados a base de maíz, alimento que en Costa Rica ha sido declarado patrimonio cultural. Tortillas, chorreadas, mazamorra, bizcochos, pan casero, pozol, cosposas, son ejemplos de platillos típicos a base de maíz que Guanacaste ha legado a la gastronomía costarricense.

Chorreadas de maíz con natilla, acompañadas de una taza de café. La cocina guanacasteca se distingue por sus platillos a base de maíz.

La tortilla se usa para acompañar las comidas y se prepara con maíz molido, al que se le puede agregar sal o algún otro condimento, y luego se fríe. Una variante típica es agregarle queso a la mezcla antes de palmear las tortillas o usar una prensa para darles su forma redondeada. Se pueden comer como plato principal acompañadas de queso, natilla, mantequilla, frijoles o salchichón.

Cocina rural en Guanacaste.

La chorreada es un tipo de arepa dulce preparada con elote o maíz tierno, a la cual se agrega harina, leche, huevos y azúcar, se aliña y se cuece en un comal. Se le conoce con este nombre debido a que la preparación tiene cierta consistencia líquida antes de cocerse, por lo que "se chorrea" (se vierte escurriéndose) sobre el comal. La cosposa es la misma chorreada, pero con un sabor distinto ya que está elaborada con maíz sazón, entre seco y tierno, que en Costa Rica se le denomina también como "maíz cospó". El bizcocho es una mezcla de maíz sazonado con sal y queso, el cual se hornea sobre hojas de plátano. Tradicionalmente tiene forma de empanada. La palabra bizcocho también se utiliza para denominar a las rosquillas de maíz, generalmente crujientes y tostadas.

Muchas antiguas casonas de la región tienen un gran horno de barro, herencia prehispánica chorotega, que se utilizan para hacer toda clase de productos con maíz, como las tanelas (una empanada de maíz rellena de queso Bagaces y panela) y el tamal asado. También se produce pinolillo, atol de maíz, picadillo de chilote (maíz tierno), perrerreques (maíz con azúcar), chilasquilas (tortillas rellenas de carne frita), y sopa de quelites de ayote.[4]​ Los guisos, tamales, pisques, rosquillas, chicheme, rompope y vino criollo de coyol son otros ejemplos de la rica gastronomía guanacasteca.

A esto se suman alimentos propios de un pueblo con una herencia basada en la vida de la granja, el cuido del ganado y la agricultura. También es muy importante el ganado vacuno para carne, donde es elemental la figura del "sabanero", una especie de vaquero local, semejante al charro o el gaucho. Por otro lado es tradicional criar y comer cerdo. Un platillo típico y representativo de Guanacaste es el "frito" de cerdo. En ocasiones especiales los guanacastecos preparan asados, que son una especie de parrillada. Asimismo, se preparan vigorón, escabeche y prestiños.[60]

Gastronomía de Puntarenas[editar]

Gastronomía de Puntarenas
A la izquierda, calamar torpedo al ajillo servido con patacones y escabeche; a la derecha, ceviche de pianguas con rodajas de plátano verde y limón, ambos servidos en un restaurante en Puntarenas. Al ser un puerto, en la gastronomía puntarenense predominan los platillos preparados con productos del mar. El ceviche de Puntarenas se considera el legítimo ceviche costarricense.

Puntarenas es el principal puerto en el golfo de Nicoya y tradicionalmente es el epicentro de la pesca artesanal en Costa Rica. Casi todo el pescado fresco que se consume en el Valle Central proviene de Puntarenas. Por tanto, la gastronomía puntarenense está íntimamente relacionada con los productos del mar.

El platillo más destacado del puerto es el ceviche. Se hace por lo general con corvina, pero también se elabora con tiburón, camarón u otros mariscos autóctonos, como las chuchecas y las pianguas. Se prepara con jugo de limón, cebolla, chile dulce, culantro y sal al gusto, y se acompaña de plátano verde.

El vigorón de Puntarenas se considera el más tradicional de Costa Rica. Se distingue de otros porque se sirve en hojas de almendro de playa, árbol abundante en la costa del Pacífico.
El churchill, granizado icónico de Puntarenas.

En las visitas al puerto es costumbre comer arroz con mariscos o sopa de mariscos, con camarones, calamares, pulpo, mejillones, almejas, ostras y fondo de pescado. Otros platos puntarenenses destacados son el pescado entero, frito, o el filete de pescado; el arroz guacho, que es un arroz acuoso al que se agregan mariscos, cerdo o pollo; el patacón, que es una fritura a base de plátano verde; el salpicón, que lleva carne de pescado, generalmente atún, y una salsa con tomates, condimentos y especias; el escabeche, que se hace con verduras como chayote, zanahoria, vainicas, coliflor, brócoli y algunos olores y condimentos como cebolla, hoja de laurel y clavo de olor, a los que se agrega vinagre luego de cocinar con mantequilla.

En Puntarenas es popular la venta callejera de vigorón, el cual es un plato que se prepara con repollo picado, yuca, chicharrones de concha y carne, se adereza con tomate picado, salsas y vinagre, todo servido en una o dos hojas de almendro de playa, un árbol muy frecuente en la costa del Pacífico en general y en particular en Puntarenas.

También existe la tradición de comer huevos de tortuga marina cuando están en temporada, pero actualmente es una actividad muy controlada por el daño ecológico. El huevo de tortuga se consume crudo, con un vaso de "sangrita", una bebida especial para la ocasión, hecha con jugo de tomate, limón, Salsa Lizano, chile tabasco y sal.

Entre los postres, destaca el churchill, el cual es un granizado con leche en polvo y leche condensada, al cual a veces se le agregan helados, frutas o tamarindo. Otro postre tradicional de Puntarenas son los buñuelos, las toronjas rellenas, las cajetas de coco y las semillas de marañón asadas. También pueden mencionarse el pan batido, el pan de rosa, el pan de leche, las quesadillas de queso, así como alfajores, piñonates, limoncitos de azúcar, alborotos, suspiros, turrones y rabanitos de dulce.[61]

Entre las bebidas provenientes de esta ciudad del Pacífico, destaca la resbaladera, hecha con arroz licuado acompañado de canela, nuez moscada, azúcar al gusto, hielo y leche. Otras bebidas son los frescos de horchata o tamarindo, y el agua de pipa, que se toma con pajilla directamente del interior del coco.

Gastronomía de Limón[editar]

Pati limonense, un tipo de empanada rellena de carne.

La cocina del Caribe costarricense es producto del crisol cultural que caracteriza a la provincia de Limón, y se diferencia por completo del resto de las provincias del país al ser una cocina variada, tropical y de sabores distintos. En la mesa de la cocina limonense se mezclan influencias de muchas culturas, dado la variedad en la composición étnica de su población. De los grupos aborígenes, representados principalmente por los pueblos bribri y cabécar, asentados en la cordillera de Talamanca, se han preservado costumbres culinarias basadas en el consumo de hojas y tubérculos, los cuales fueron las principales fuentes de alimentación durante la época precolombina, a diferencia del resto del país, donde el maíz ocupó ese espacio. El alimento prioritario de los pueblos talamanqueños se basó en el consumo de tiquisque, ñame, yuca y otras raíces, al lado del plátano, el banano, el coco, la fruta del pan, el bacalao seco, los mangos, la yuca, el ñame, los plátanos y muchas otras variedades de frutas.

Pan bon, postre tradicional de la zona caribeña.

Pero son los influjos culturales de África los que más han marcado a la cocina limonense, que conserva los nombres de muchos productos, la utilización privilegiada de otros, como los tubérculos y ciertas variedades de frijoles —en el plato limonense por excelencia, el rice and beans, se detecta esta ineludible herencia africana— la preparación de guisos de cocimiento lento, como el rondón; el uso de hojas verdes como el calalú y el yokotó, en sopas y ensaladas; la preparación de té de hierbas con innumerables variedades de plantas; el consumo de productos desconocidos para el resto del país, como el okra y el aki; y el uso del chile panameño y la pimienta como los condimentos más usuales, dándole a la comida limonense un sabor picante muy particular. A partir de 1872, con el inicio de la construcción del ferrocarril al Atlántico, la gastronomía limonense recibió también el aporte de inmigrantes jamaiquinos, chinos, hindúes, italianos y polacos, cuya influencia cultural quedó reflejada en los platillos de la región. Especialmente con la llegada de los antillanos negros, que enriquecieron la cultura nacional con el Reino Unido como referencia cultural e idiomática, hecho que se ve reflejado en múltiples recetas reposteras limonenses: queques, panes, pasteles y galletas, en las que se descubre esta herencia afrobritánica tan avasalladora. Asimismo existen multitud de platillos denominados con nombres en inglés que, gracias al bilingüismo de la población limonense, se han preservado hasta la actualidad. A esto se suma el aporte de las cocinas milenarias de chinos e hindúes, cuyas salsas y platillos exóticos se agregaron a la mezcla colorida de sabores y culturas exuberantes que es actualmente la cultura caribeña costarricense.

En la culinaria limonense son muy populares: el pambón (pan negro con especias), el rice & beans con pollo, chuleta, pescado, langosta, camarones o bistec en leche de coco; el pati (empanada de trigo rellena con carne y aderezo de chile panameño); el rondón (sopa de pescado en leche de coco, con tubérculos, plátano, verduras, especias y chile panameño); el plantain tart (empanadas dulces con plátano maduro y coco); el journey cake (bollos dulces con coco), el fried cake (bizcochuelos fritos), el pollo al curry, los dumplings que acompañan a guisos o caldos, varios tipos de galletas de jengibre, azúcar o maní y bebidas como el fresco de maracuyá, rosa de jamaica y hiel (dulce con limón).[4]

Gastronomía sinocostarricense[editar]

Algunas preparaciones sinocostarricenses, como el arroz cantonés, el pollo frito chino y el taco chino.

La gastronomía china es muy apreciada por el costarricense, destacándose especialmente el chop suey, el arroz cantonés y los tacos chinos. Mención especial merece el arroz cantonés, platillo que surge del contacto de los primeros inmigrantes chinos provenientes de Cantón, llegados a Costa Rica en 1855, y de los que descienden muchos sinocostarricenses, de los cuales hoy en día hay una importante población en Costa Rica. Este plato es una variante del arroz tradicional chino cocinado al vapor, modificado para convertirlo en un arroz frito al que se le agrega huevo, lechón, pollo, jamón, camarón y verduras, además de especias como el cebollín, apio, frijoles nacidos y chile dulce, para finalmente mezclarlo con salsa de soya o salsa china. Platillos como el arroz cantonés y el chop suey se han hecho tan populares que se preparan incluso en forma casera por familias costarricenses no chinas. La abundancia de restaurantes de comida china en el país permite, además, que el costarricense pueda degustar platillos más apegados a la gastronomía china tradicional como los que se pueden encontrar especialmente en bufés.

Cocina moderna[editar]

La cocina tradicional costarricense ha experimentado una revaloración reciente asociado al auge del turismo, principal fuente de divisas del país, motivado por la necesidad de ofrecer al visitante un menú original que sea representativo del país.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Ross, 2001, p. 32
  2. Ross, 2001, p. 68
  3. a b c Díaz Brenes, Carlos. "Curso de Gastronomía para la carrera: Administración de Alimentos y Bebidas". Universidad del Turismo de Costa Rica, 2011.
  4. a b c Ross, Marjorie. "Al calor del fogón: 500 años de cocina costarricense". Editorial Farben/Norma, Costa Rica, 2000.
  5. Ocampo Barrantes, Marlon. "Paisaje y Vida Cotidiana en la Villa Hermosa de Alajuela (1782-1821)". Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica, 2009.
  6. Molina, Ivá, y Palmer, Steven. "Historia de Costa Rica: Breve, actualizada y con ilustraciones". Editorial Universidad de Costa Rica, 1997.
  7. a b c Irene Rodríguez (2 de marzo de 2015). «Dieta de ticos es rica en frutas, grasa y azúcares». La Nación. Consultado el 30 de setiembre de 2017. 
  8. a b c Angie Guerrero (30 de junio de 2014). «Usted solito se come en un año, 50 kilos de pollo, carne y cerdo». CR Hoy. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  9. Madrigal, Karla (30 de mayo de 2017). «Costa Rica lidera consumo de leche en Centroamérica». La República. Consultado el 7 de diciembre de 2017. 
  10. «Cámara Nacional de Productores de Leche entrega reconocimiento a productores de Monteverde en su 60 aniversario.» (PDF). Revista Horizonte Lechero de Costa Rica. 10 de mayo de 2014. Consultado el 20 de septiembre de 2017. 
  11. a b Eduardo E. Alvarado (13 de octubre de 2003). «Costa Rica está en plena “guerra fría”». La Nación. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  12. «¿Cuánto se consume y gasta por persona en helados en América Latina?». Gestión. 15 de junio de 2017. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  13. «El competitivo mercado de helados de Costa Rica». 16 de marzo de 2015. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  14. Leticia Vindas Quirós (16 de marzo de 2014). «Helados artesanales logran mantener su porción de mercado pese a fuerte competencia». El Financiero. Consultado el 5 de dicimebre de 2017. 
  15. a b c Cristina Fallas Villalobos (15 de marzo de 2015). «Competencia de helados crece entre marcas tradicionales, importadas y recién llegadas». El Financiero. Consultado el 5 de dicimebre de 2017. 
  16. Jessica Rojas Ch (27 de febrero de 2015). «Ensalada de frutas, la reina de los postres». La Nación. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  17. a b c Joselyn Brenes (7 de junio de 2016). «Las heladerías más originales de Costa Rica». Conozca su cantón. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  18. Cristina Mora Jiliuta (29 de junio de 2016). «Helados en rollo a la plancha, refrescante evocación en Guadalupe». Revista Perfil. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  19. «Helados de sorbetera: El postre de los abuelos». 26 de mayo de 2013. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  20. Ross, 2001, p. 61-64
  21. Ross, 2001, p. 49-51
  22. Maricel Sequiera (3 de mayo de 1996). «Costa Rica: Un campo de prueba de tortillas de maíz». Inter Press Service. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  23. Ross, 2001, p. 52
  24. Ross, 2001, p. 85
  25. Ross, 2001, p. 87
  26. a b Ross, 2001, p. 88
  27. Leal, David (19 de junio de 2006). «Panaderías tradicionales resisten embate de grandes franquicias». La Nación. Consultado el 14 de diciembre de 2017. «El tradicional sabor de los "gatos", rosquetes, galletas, quesadillas, así como el de los melcochones, "piñas" y trenzas ha permitido que estas empresas se mantengan con el tiempo.»
  28. Carolina Crerar (9 de diciembre de 2017). «El amor por el pan pone en riesgo la salud de los latinoamericanos». Banco Mundial. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  29. Ross, 2001, p. 233
  30. Ross, 2001, p. 235
  31. a b c Ross, 2001, p. 48
  32. Ross, 2001, p. 49
  33. a b Ross, 2001, p. 112
  34. Ross, 2001, p. 107
  35. Ross, 2001, p. 108
  36. Ross, 2001, p. 150
  37. Ross, 2001, p. 174
  38. Ross, 2001, p. 188
  39. Ross, 2001, p. 168
  40. Ross, 2001, p. 97
  41. Ross, 2001, p. 104
  42. Ross, 2001, p. 109
  43. Ross, 2001, p. 114
  44. a b c Ross, 2001, p. 69
  45. «Consumo de la pasta en el mundo - Consumo national de la pasta 2011 (tonnes)». International Pasta Organisation. 2011. Consultado el 2 de abril de 2017. 
  46. Botey, 2002, p. 190-191
  47. a b c Marvin Barquero (15 de febrero de 2017). «Costarricenses son los segundos consumidores de café en Latinoamérica». La Nación. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  48. Sedó, 2014, p. 16 y 27
  49. Coffe IQ. «[Infografía] Mayores consumidores de café en el mundo (per capita)». Consultado el 30 de septiembre de 2017. 
  50. Jessica Montero Soto (7 de septiembre de 2013). «Bebidas no tradicionales visitan la mesa en Costa Rica». El Financiero. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  51. Jesús Moreno (24 de julio de 2015). «Los países que más beben en América Latina: la dramática radiografía del consumo de alcohol en la región». BBC. Consultado el 5 de diciembre de 2017. 
  52. a b «Ticos consumen más vino». La República. 16 de abril de 2010. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  53. «Vino lidera el crecimiento del consumo de licores en Costa Rica». La Nación. 21 de mayo de 2017. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  54. «Así surgieron las primeras cervecerías en Costa Rica». La Nación. 21 de agosto de 2016. Consultado el 14 de diciembre de 2017. 
  55. Fallas, Cristina (25 de octubre de 2015). «Cerveza atrae a más consumidores en Costa Rica». El Financiero. Consultado el 7 de diciembre de 2017. 
  56. «Una oscura malteada distinguida». La República. 7 de diciembre de 2012. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  57. Cubero, Alexandra (25 de octubre de 2017). «Cervezas artesanales ticas destacaron en concurso internacional». La República. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  58. «MEDALLA DE ORO PARA CERVECEROS ARTESANALES DE COSTA RICA». Asociación de Cerveceros Artesanales de Costa Rica. 10 de abril de 2016. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  59. González, Gerardo (21 de julio de 2016). «Ron Centenario da prestigio mundial a Costa Rica». La Nación. Consultado el 1 de diciembre de 2017. 
  60. Álvarez Masis, Yanory. "Cocina Tradicional Costarricense 1: Guanacaste y Región Central de Puntarenas". Ministerio de Cultura y Juventud, 2005.
  61. Ross, 2001, p. 177

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]