Cuaresma

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A la izquierda, vista del altar de la iglesia gótica de la Santa Cruz, en Palma de Mallorca, ataviada en Cuaresma con el color litúrgico morado, símbolo de penitencia. Muchas cruces y representaciones religiosas se cubren durante la Cuaresma y la Semana Santa con velos de ese color, tal como se observa a la derecha con una cruz de la iglesia de San Martín en Tannheim, Baden-Wurtemberg, Alemania.

La Cuaresma (en latín: quadragesima‘cuadragésimo día (antes de la Pascua)’)? es el tiempo litúrgico del calendario cristiano destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua. Se trata de 40 días de purificación e iluminación interna,[1]​ celebrado en las Iglesias católicas, copta, ortodoxa, anglicana, y buena parte de las protestantes, incluyendo algunas evangélicas aunque con inicios y duraciones distintas.

La Cuaresma[editar]

Rito de imposición de la ceniza, parte integral de la celebración litúrgica del Miércoles de Ceniza con que se inicia la Cuaresma en el rito romano. Se observa al celebrante con vestimenta de color morado, típica de este tiempo litúrgico, que simboliza la actitud penitencial.

En el rito latino, la Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina justo antes de la Misa de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo.[2][3]​ La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba por la que pasó Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto de Judea, previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio universal, además de los 40 años de la marcha del pueblo israelita por el desierto, y las 40 décadas que duró la esclavitud de los hebreos en Egipto.[4]

A lo largo del tiempo de Cuaresma, los cristianos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. La Cuaresma tiene cinco domingos más el Domingo de Ramos (seis en total), en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón son dominantes. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la misa católica no se canta el Gloria en los ritos iniciales (excepto el jueves santo, en la misa de la cena del Señor o en fiestas y solemnidades: La solemnidad de San José siempre cae en Cuaresma), ni el Aleluya antes del evangelio.

El color litúrgico asociado a este período es el morado, asociado a la penitencia y el sacrificio, a excepción del cuarto domingo que se usa el rosa, mezcla de morado y blanco. El Domingo de Ramos, llamado Domingo de la Pasión ya se usa el color rojo por ser ya la celebración en día de precepto de la Pasión de Cristo (El Viernes Santo no es día de precepto).

Desarrollo histórico[editar]

Existen evidencias de la existencia de prácticas cuaresmales, en particular del ayuno como preparación de la Pascua, desde fines del siglo II y principios del siglo III. Desde el año 322 existen noticias de la Cuaresma en Oriente, mientras que en Roma se celebró con seguridad al menos desde 385.[5]​ En los primeros tiempos de la Iglesia, la duración de la Cuaresma variaba. Finalmente en el siglo IV se fijó su duración en 40 días, con inicio seis semanas antes del domingo de Pascua.[6]​ por tanto, un domingo llamado precisamente «domingo de cuadragésima».

En los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal, presentándose un inconveniente: desde los orígenes nunca se ayunó en domingo por ser día de fiesta, la celebración del Día del Señor. Para respetar el domingo y, a la vez, tener cuarenta días efectivos de ayuno durante la Cuaresma, en el siglo VII, se agregaron cuatro días más antes del primer domingo, estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto. Eran exactamente cuarenta los días que van del Miércoles de Ceniza al Sábado Santo, sin contar los domingos.

Con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se prefirió excluir del periodo cuaresmal los días del entonces llamado Triduo Sacro ya que no eran en realidad una conclusión de la Cuaresma sino ya una celebración de la Pascua entendida como el paso de la muerte a la vida (y no solo la resurrección) por lo que la Cuaresma, a pesar de no durar ya los 40 días medievales, termina el Jueves Santo después del oficio de Nona (Hora intermedia) que suele corresponder a las 3 de la tarde, con lo que las celebraciones de la Cena del Señor no forman parte de la Cuaresma. A día de hoy, tampoco hay un ayuno tan estricto: solo se conserva para el Miércoles de Ceniza y el Viernes (y el Sábado si es posible) Santos, aunque este último no es un ayuno penitencial sino un ayuno pascual. Los viernes de Cuaresma se tiene abstienencia de carne (salvo en las solemnidades).

Calendario[editar]

La Pascua tiene mucha relación con el calendario agrícola y el tiempo de renovación de la tierra. Para calcular su celebración se toman en cuenta el sol y la luna (sol de primavera y luna llena). En ese sentido, se debe buscar el primer domingo posterior a la primera luna llena de primavera septentrional (Hemisferio Norte), que es la fecha de la Pascua de Resurrección. Una vez encontrada la Pascua, los seis domingos anteriores serán domingos de Cuaresma, empezando la misma el miércoles anterior al primer domingo.

Práctica[editar]

Según el pasaje del Libro de Isaías 58:6-9 utilizado en celebraciones litúrgicas cuaresmales, el ayuno agradable a Dios consiste en compartir el pan con el hambriento, dejar entrar en la casa a los pobres sin techo, vestir al que se ve desnudo y no volver la espalda a los demás.

La práctica de la Cuaresma data del siglo IV, cuando se da la tendencia para constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con el ejercicio del ayuno y de la abstinencia de ingesta de carne. Conservada con bastante vigor —al menos en un principio— en las iglesias de Oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma se aligeró en Occidente, aunque debe observarse un espíritu penitencial, de conversión y de oración.

En el presente, más que el simple ayuno de comida, se incentivan prácticas que afectan áreas más personales de la vida: «se trata de ayunar de la comodidad, de una vida fácil, de la mínima resistencia, de la mentalidad gregaria, del placer por el placer. Y sobre todo, se trata de ayunar del poder, la autocomplacencia y la gloria [...] ayunar de egoismo, insensibilidad e inhumanidad. Es ayunar de competitividad y beneficios a costa de otros; de las formas de proceder del mundo y de los reinos construidos con la acumulación de bienes a costa de las enormes necesidades de todos los que habitan en la tierra»,[7]​ como forma de interpretar un pasaje bíblico utilizado en la liturgia de Cuaresma:

Ustedes ayunan entre peleas y contiendas, y para dar de puñetazos a malvados.
No ayunen como hoy para hacer oír en las alturas su voz.
¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero?
Desatar los lazos de maldad, deshacer las amarras del yugo,
dar la libertad a los oprimidos, y romper toda clase de yugo.
Partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
vestir al que veas desnudo y
no apartarte de tu semejante.
Entonces brotará tu luz como la aurora,
y tu herida se curará rápidamente.
Te precederá tu justicia, la gloria del Señor te seguirá.
Entonces clamarás, y el Señor te responderá. Pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy».

Libro de Isaías 58, 4.6-9

Según san León, la Cuaresma es “

un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana (Esta definición es deducida del análisis del sermón 42).
Besapies

Se trataba, por tanto, de un tiempo, introducido por la imitación de Cristo y de Moisés, en el que la comunidad cristiana se esforzaba en realizar una profunda renovación interior. El Catecismo de la Iglesia católica retoma esta idea y la expresa de la siguiente manera: “La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto” (n. 540).

En algunas zonas son comunes los besamanos y besapies, venerando imágenes que procesionarán en Semana Santa.

Miércoles de Ceniza[editar]

El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma, se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente de los fieles católicos. La ceniza representa la destrucción de los errores del año anterior al ser estos quemados. Mientras el sacerdote impone la ceniza dice una de estas dos expresiones: "Arrepiéntete y cree en el evangelio" (Mc 1, 15) o "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Gén 3, 19)

Calendario gráfico de la Cuaresma[editar]

Para la Iglesia católica, antiguamente se contaban literalmente los cuarenta días (de donde deriva la palabra Cuaresma) sin incluir los domingos, con lo que se acababa el Sábado Santo, como se puede ver en el gráfico. Sin embargo, a día de hoy, con la reforma litúrgica de los años 60-70, el llamado triduo sacro, como bien merece, se quiso insertar en la Pascua (ahora se llama Triduo Pascual) por lo que la actual cuaresma acaba a media tarde del Jueves Santo, antes de la hora de nona, por lo que ya no dura exactamente 40 días, ni con domingos ni son ellos. Aún así, es algo simbólico y conservado por la tradición, por lo que no hace falta ser riguroso por un par de días. Tampoco la liturgia católica hace un conteo o una celebración según si es el día 8º o el 27º, las celebraciones actualmente se rigen por el Domingo y en relación a la semana que se trate.

1º día (Miércoles de Ceniza) 2º día 3º día 4º día Primer domingo de Cuaresma
5º día 6º día 7º día 8º día 9º día 10º día Segundo domingo de Cuaresma
11º día 12º día 13º día 14º día 15º día 16º día Tercer domingo de Cuaresma
17º día 18º día 19º día 20º día 21º día 22º día Cuarto domingo de Cuaresma (Laetare)
23º día 24º día 25º día 26º día 27º día 28º día Quinto domingo de Cuaresma
29º día 30º día 31º día 32º día 33º día (Viernes de Dolores) 34º día (Sábado de Pasión) Domingo de Ramos o de Pasión
35º día (Lunes Santo) 36º día (Martes Santo) 37º día (Miércoles Santo) 38º día (Jueves Santo) La Cuaresma termina hasta el atardecer antes de la Celebración de la Cena del Señor (Viernes Santo) Triduo Pascual (Sábado Santo) Triduo Pascual Domingo de Pascua

Para la Iglesia ortodoxa los cuarenta días de la Gran Cuaresma empiezan un lunes porque se tienen en cuenta los domingos.

Referencias[editar]

  1. Castellano, Jesús (2005). El año litúrgico: memorial de Cristo y mistagogía de la Iglesia (1ª reimpresión, 2ª edición). Barcelona: Centre de Pastoral Litúrgica. p. 144. ISBN 84-7467-289-9. 
  2. Aciprensa.com: Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario (Pablo VI, 1969), punto 28; original en latín: clerus.org, Congregación para el Clero de la Santa Sede: Missale Romanum
  3. Vallés, Teresa (2015). «Cuaresma: 40 días para la reconciliación». Catholic.net. Consultado el 17 de febrero de 2015. 
  4. Génesis 15:13
  5. Bernal (1984). Iniciación al año litúrgico, p. 176..
  6. Bernal (1984). Iniciación al año litúrgico, p. 176. En el siglo IV, el ayuno de tres semanas se alargó a seis. De esas seis había que restar los dos días últimos —viernes y sábado— que en la Iglesia romana pertenecen al Triduo Pascual; entonces quedan exactamente cuarenta días,
  7. McKenna (1999). La Cuaresma, día a día, pp. 35-36. Interpretando las palabras del Libro de Isaías 58, 6-9, el autor refiere una serie de prácticas y de actitudes como expresión de un ayuno interior.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]