Satanás

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Representación de Satán, el antagonista por Gustave Doré para el poema épico El paraíso perdido, de John Milton.

Satanás (en griego antiguo: Σατανᾶς) o Satán (en hebreo: שָּׂטָן satan, "adversario". Más correctamente סְטִיָּה “Sotah” (desviación), מסית "Masit" (extravío) el que desvía a la persona del camino correcto. En árabe: شيطان Shaitán, "mal camino", "distante" o "diablo") es una figura que aparece en los textos de las religiones abrahámicas que trae el mal y la tentación, y es conocido como el embaucador que conduce a la humanidad por el mal camino. Algunos grupos religiosos enseñan que se originó como un ángel que cayó en desgracia con Dios, seduciendo a la humanidad en los caminos del pecado, y quien tiene el poder en el mundo caído. En la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento, Satanás es principalmente un acusador y adversario, una entidad decididamente malévola, también llamada el diablo, que posee cualidades demoníacas.

En el satanismo teísta, Satanás es considerado una fuerza positiva y deidad que es adorado o venerado. En el satanismo ateísta —la filosofía de Anton LaVey y su iglesia— Satanás es considerado como un arquetipo de características virtuosas.

Etimología[editar]

El nombre Satanás —o Satán— deriva del latín Satāna, y este a su vez del arameo הַשָּׂטָן, ha-shatán, «adversario, enemigo, acusador». Aunque luego se le menciona como un espía errante de Dios sobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן (štn, «impedir, hostigar, oponerse»), sería simplemente el de «enemigo».[1][2]

Descripción e historia del término Satán[editar]

Ilustración de Satán de William Blake, presente en El paraíso perdido de John Milton

En el libro de Números se llama Shatan (en el sentido de 'adversario', 'oponente'). El término Shatan también entra en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de 'acusador delante del tribunal' (Salmos 109:6), (Zacarías 3:1) y el término shitna, derivado de la misma raíz, es la "acusación". En la Septuaginta griega se tradujo como διάβολος, en el sentido de "el que arroja (acusaciones)".

El término hebreo "Satán" aparece traducido muchas veces con otros términos en múltiples versiones antiguas y modernas de la Biblia.

  1. Números 22:22 En este versículo el ángel de Dios es un adversario (hebreo satán) para Balaam, poniéndose en el camino para impedir que Balaam salga a maldecir al pueblo de Israel.
  2. Números 22:32 La frase "yo he salido para resistirte" es la traducción al castellano de una frase hebrea que dice literalmente, "yo he salido como adversario (satán) tuyo." Nuevamente, el adversario en el ángel de Dios. En estos dos casos, el satán o adversario a que se refiere es el mismo ángel de Dios, por lo que se puede ver claramente que la palabra satán no se refería necesariamente a un ser maligno o malvado. El ángel de Dios fue un satán para Balaam simplemente porque se "opuso" a que fuera con los embajadores de Balac.
  3. 1 Samuel 29:4 Los filisteos temen que David se les vuelva enemigo (hebreo satán) si sale a la guerra con ellos.
  4. 2 Samuel 19:22 David dice que los hijos de su hermana Sarvia (Joab y Abisai) le son adversarios (hebreo satán) porque quieren dar muerte a Simei, mientras que David ha decidido perdonarlo.
  5. 1 Reyes 5:4 Salomón dice que no hay adversarios (hebreo satán), es decir, que está en paz con las naciones circunvecinas.
  6. 1 Reyes 11:14 Hadad edomita es un adversario (hebreo satán) de Salomón.
  7. (2 veces)1 Reyes 11:23 y 11:25 Rezón hijo de Eliada es otro adversario (hebreo satán) de Salomón.
  8. Salmos 38:20 David dice que los que le pagan mal por bien le son contrarios (hebreo satán).
  9. Salmos 71:13 David desea que perezcan sus adversarios (hebreo satán).
  10. Salmos 109:4 David se queja de sus adversarios (hebreo satán).
  11. (2 veces) Salmos 109:20 y 29 David se queja nuevamente de los que le son adversarios (hebreo satán).
  12. En Zacarías 3:1 El verbo acusar se corresponde con la palabra hebrea satán

Pero Satán también llegó a refiere a un ser angelical específico que ejerce de fiscal en el cielo, y cuya misión es acusan a los hombres por sus pecados ante Dios, y que, por su permiso, les someten a tentaciones para exponer el pecado. En la mentalidad hebrea Satán también llegó ser sinónimo de perdición, destrucción, malicia, y búsqueda del mal por parte de los hombres. Esta figura aparece en Antiguo Testamento varias veces (1Cronicas 21:1), y en un segundo caso, de manera más clara, se menciona en (Job 1:6-9), (Job 1:12) y en otros versículos.

Tras la aparición del Cristianismo y los Evangelios se le otorga a este ser a ese término un carácter personal como enemigo de Cristo, también como un anticristo (Juan 1:18-29), especialmente en los relatos de las tentaciones (Marcos 1:12-13), (Mateo 4:1-11), (Lucas 4:1-13) y los exorcismos llevados a cabo por Jesús de Nazaret (Marcos 3:22-27), (Mateo 12:22-30), (Lucas 11:14-23). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana. En lengua árabe se le llama Shaytan, que por implicación también significa serpiente.

En el Nuevo testamento, en idioma griego es el mismo término usado como correspondencia en la Septuaginta, la palabra diábolos Diablo, que procedente del verbo dia-bállō, y posee un significado semejante a ‘Satán’. En (1Mac. 1,36) (texto griego) encontramos la palabra diábolos con el significado de ‘adversario', como 'el enemigo'. También en algunas ocasiones incluye el sentido de ‘acusador’ o el de ‘calumniador’.

En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el príncipe de los demonios Lucifer. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial (derivado de la oposición judía al culto cananeo de Baal); igualmente la mención y definición de este oponente de Dios puede encontrarse en el Nuevo Testamento, en el que se le menciona con los términos Beelzebú y Belial.(Marcos 3:20-30); (2Corintios 6:15). Por otro lado algunos sugieren que nombres aparecidos en los libros seudoepigráficos como el de Enoch, nombres como Semyazza y Azazel, serían solo otros nombres para Satán. En relación a ello, también se postula que en estos libros los diferentes nombres describirían a diferentes adversarios de Dios.

En el Nuevo Testamento, en cambio, Satán aparece amalgamado en la sola figura del Diablo, como por ejemplo en los pasajes del Apocalipsis de San Juan, donde se describe al Diablo (el Maligno) como el "inspirador" de la Bestia Anticristo, y también como "la serpiente antigua, el que es llamado Diablo y Satanás". Sin embargo todavía hay tradiciones que nombran al Belcebú, a Satanás y a Lucifer como entidades diferentes, indicando que conforman el triunvirato que gobierna al Infierno y sus legiones.

La caída de Lucifer[editar]

Satanás como sinónimo de Lucifer[editar]

Representación de Satán.

En la tradición de la Iglesia católica y otras iglesias cristianas se señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El término "Lucifer" es una palabra en latín que significa "Portador de luz", y "Lucero matutino". Originalmente este término deriva de la traducción hecha en la Vulgata de Jerónimo de la palabra hebrea heylel (estrella de la mañana) usada en Isaías capítulo 14 para referirse simbólicamente a los reyes de Babilonia. Posteriormente la teología cristiana tomó este pasaje como una descripción velada de la caída del Diablo en una rebelión celestial primigenia.

La caída de Lucifer[editar]

En Apocalipsis capítulo 12 se describe una gran batalla en los cielos en que un ejército de ángeles rebeldes pelean dirigidos por el gran dragón rojo, pero que son exiliadas del cielo tras ser derrotados por el arcángel San Miguel y sus ángeles (Apocalipsis 12:7 al 11). A este dragón rojo de siete cabezas se le describe en ese mismo pasaje como arrastrando la tercera parte de las estrellas del cielo con su cola, expresión interpretadas por los exégetas como los mismos ángeles rebeldes que combatieron y fueron expulsados del cielo (Apocalipsis 12:4).

En el evangelio de san Lucas Jesús afirma haber visto a Satanás caer del cielo:

"Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del Cielo como un rayo".
Lc.10, 18

.

Dado que en la literatura judía seudoepigráfica se menciona a los caídos (nefilim) como ángeles rebeldes que bajaron del cielo, también se ha vinculado con la caída de Satanás a ciertos pasajes veterotestamentales. En el Antiguo Testamento hay dos pasajes que relataban la caída de reyes arrogante que oprimieron a Israel, y en que los Padres de la Iglesia vieron descripciones veladas de la caída del Diablo:

Contra los reyes de Babilonia:

¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!

¡Has sido abatido a la tierra dominador de naciones!

Tú que dijiste en tu corazón: 'Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo.
Is. 14, 12-14

Contra los reyes fenicios de Tiro y Sidón:

Así dice el Señor Yahveh: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad. Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor. Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre.
Ez. 28, 12-19


En estricto sentido contextual literal se explicita al destinatario como un rey humano:

... Entona un lamento por el rey de Tiro, y dile que así ha dicho el Señor Dios...
Ez. 28:12

. Pero asimismo se indica que es: "el querubín protector, de en medio de las piedras de fuego... en el jardín del Edén estabas", por lo que se ha reinterpretado como un mensaje críptico sobre el Diablo.

Otras religiones, como los adventistas del séptimo día, han elaborado profundamente sobre las descripciones detalladas de este guerra y caída primordial, a partir de las visiones y escritos de Ellen G. White. También Milton en su obra describe la caída del Diablo añadiendo detalles dramáticos.

Muchos pueblos antiguos tenían mitos fundacionales de la guerra de los dioses contra los monstruos del caos.

Satanás tentando a Cristo, cuadro de Ary Scheffer.
Mara conocido como el demonio en el budismo, intentando tentar a Buda. Coincide con la tentación de Cristo en el desierto por Satanás.

Satanás según los exorcistas[editar]

Según algunos exorcistas de la Iglesia católica, como el padre José Antonio Fortea, Lucifer y Satanás son dos demonios distintos. Lucifer era el ángel más alto, la mayor obra de Dios, antes de su caída, pero tras esta quedó en segundo lugar después de Satán. Satán es el más maligno de los demonios, que supera en maldad a Lucifer.[3]

Satanás en el espiritismo[editar]

Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía, describe la potencia del demonio Ahriman (equivalente de Satanás) como algo que incita al humano a las supersticiones materialistas,[4]​ y la de su opuesto Lucifer como algo que incita al humano a todas las exaltaciones, los falsos misticismos, el orgullo de elevarse sin frontera.[4]​.

Satanás en la literatura[editar]

  • Martínez Velázquez, Ricardo, Protervo: memorias de un anticristo.
  • Johann Wolfgang Von Goethe, Fausto.
  • Milton, John, El paraíso perdido.
  • Mann, Thomas, Doktor Faustus.
  • Conde de Lautréamont, Los cantos de Maldoror.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. 1Samuel 29:4
  2. 1Reyes 11,14-25
  3. Summa Daemoniaca
  4. a b Rudolf Steiner, Lucifer y Ahriman, Éditions Anthroposophiques Romandes, 1977, p. 16.

Enlaces externos[editar]