Teofanía

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Teofanía de artista mexicano Antonio García Vega.

Una teofanía es una manifestación local (como una aparición visible) de una deidad a seres humanos. Este artículo habla sobre todo de teofanías en la religión cristiana y judía. Se llama teofanía, (del griego antiguo Θεοφάνεια', theos= Dios, y faino = aparecer, manifestación) las apariciones de Dios o de seres angélicos que se nos narran con frecuencia en el antiguo y en el nuevo testamento. A menudo los relatos teofánicos presentan la escena con riqueza de detalles descriptivos, poniéndola preferentemente en lo alto de un monte o enmarcándola en una nube. Con esto quieren decir que Dios está al mismo tiempo presente y oculto. Sín embargo una de las teofanías más famosas, la de la anunciación (Lc 1, 26-38), no consta ningún rasgo descriptivo, sino que se subraya únicamente el mensaje traído por el ángel Gabriel a la Virgen María.

Teofanías en la Biblia Hebrea (Tanaj o Antiguo Testamento)[editar]

Por ejemplo, en Isaías 6.1, la historia de la vocación de Isaías, cuando éste ve a Dios sentado sobre un trono es una teofanía. Un ejemplo temprano de teofanía en la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia) es la aparición de Dios a Moisés desde la zarza ardiente (Éxodo 3:4-6). Dios le pide a Moisés quitarse sus zapatos, pues el suelo que pisaba era sagrado. Moisés esconde su rostro porque tiene miedo de mirar a Dios.

Probablemente el mejor ejemplo conocido de teofanía en el mundo occidental sea el de Dios dando los Diez Mandamientos a Moisés en el monte Sinaí. En ese momento, el pueblo de Israel queda advertido que si se acercan mucho a Dios, morirían (Ex 19,21). El pueblo no ve la forma de Dios (Deuteronomio 4,12), pero esta primera experiencia personal con Dios es obviamente terrorífica, ya que piden a Dios dejarlos y esperan morir si oyen directamente a Dios otra vez (Éxodo 20,18-19).

Las teofanías están usualmente indicadas en la Biblia diciendo que Dios se aparece a alguien. De igual manera, el Ángel del Señor es una expresión que en muchos contextos se refiere a una teofanía. Las teofanías ocurren muchas veces en la Biblia hebrea. Tan solo en la Torá, Dios se aparece a Abram (Génesis 17,1;18,3), a Agar (Gn 21,17-18), a Jacob (Gn 28,10-18;32,30;35,9;48,3) y a Moisés (Ex 3, etc.) Cuando la tienda del encuentro es construida por Moisés, la "gloria del Señor llenó la tienda" (Ex 40,3) y desde entonces Dios hablaba con Moisés desde esta tienda (Levítico 1,1ss). Las teofanías usualmente llenan a quienes las presencian de un sentimiento de terror o miedo, y ningún ser humano puede en realidad ver el rostro de Dios y vivir (Ex 33,20).

Aun cuando Dios sólo aparece localmente en una teofanía, la Biblia hebrea repetidamente indica que Dios no está limitado por esto para estar presente en un solo lugar. Esto está implicado por la creación de Dios de los cielos y la tierra (Gn 1), así como por la creencia aceptada de que Dios escucha las oraciones de todos. La presencia universal de Dios queda explícita cuando, en su oración porque la presencia de Dios habite en el recién construido templo de Jerusalén, Salomón dice, "¿Habitará Dios sobre esta tierra? Pero el cielo y el cielo de los cielos no pueden siquiera contenerte a ti. Mucho menos esta casa que te he construido." (I Reyes 8,27; cf Is 66,1; Jeremías 23,24; Salmos 139,7-16). Eberth

Teofanías inter-testamentales[editar]

Algunas tradiciones judías inter-testamentales personifican esta expresión de Dios como un ángel especial que tiene la tarea de representar a Dios ante los hombres. Este ángel es llamado el Ángel del Rostro, o el Ángel de la Presencia, o Metatron, o en hebreo anan o mal'ak, y se dice que tiene el máximo lugar en el Cielo, junto a Dios, y que intercede por Israel.

De acuerdo al filósofo judío Filón de Alejandría (siglo I), Dios es puramente trascendente, así que sus interacciones con el mundo material se dan a través de una expresión de sí mismo: su Logos o palabra. Es a través de esta Palabra que, en Génesis 1, Dios crea el mundo. Los trabajos de Filón son anteriores por muy poco al Nuevo Testamento.

Teofanías en el Nuevo Testamento[editar]

En referencia a Gn 1, cuando Dios crea todas las cosas a través de su Palabra, el evangelio de Juan comienza diciendo "En el principio, Dios creó todas las cosas a través de su Palabra" (Logos). El Evangelio luego dice que esta Palabra (que es Dios) vino a la tierra y tomó forma humana (Jn 1,1.14), y habitó entre los hombres (como Jesús). Esto es lo que los cristianos llaman encarnación, y requiere lo que luego los teólogos llamarían una unión hipostática. Según muchos han notado, la rara palabra griega que Juan usa para "habitar" en este pasaje significa habitar como en una tienda, lo que es interpretado usualmente como un paralelismo a la tienda en la cual Dios hablaba con Moisés, en especial porque Juan se refiere a la "gloria" que también bajó a la tienda donde Moisés escuchaba a Dios, y que acompañaba a la presencia local de Dios. Por esta y otras razones, los cristianos creen en Jesús como completanemte Dios y completamente humano, aunque manteniendo la distinción entre su divinidad y su humanidad. El evangelio de Juan enfatiza esta unión paradójica y esta distinción de naturalezas afirmando que "nadie ha visto a Dios" (Jn 1,18), aun cuando los hombres han visto a Jesús; y que "la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (Jn 1,1). Por este testimonio de Juan, la conclusión es que Dios se vuelve específicamente inmanente a través de la teofanía física de Jesús.

En el momento del bautismo de Jesús en el río Jordán, los evangelios describen la aparición simultánea de Jesús, el Espíritu Santo en la forma de una paloma, y la voz audible del Padre. Este evento en su totalidad se considera una teofanía, y la habilidad de las tres formas de la deidad cristiana para aparecer a la vez pero también con funciones distintas soporta también el dogma cristiano de la Trinidad.

Teofanías en el cristianismo posterior[editar]

La fiesta de la Epifanía en la Iglesia Ortodoxa el 6 de enero del calendario gregoriano celebra la teofanía del bautismo de Jesús de Nazaret.

En el siglo IV, Eusebio de Cesarea escribió un libro llamado Theophania, refiriéndose a la Encarnación de Jesús.

Teofanía en el mormonismo[editar]

Joseph Smith (fundador de los mormones) relató la última teofanía moderna que se conoce: la aparición de Dios Padre y su hijo Jesucristo. Esta teofanía, conocida como la Primera Visión, es casi única en cuanto a que Smith dice que Dios Padre se le apareció físicamente, algo inusitado en la religión judío-cristiana, con la sola excepción de la manifestación de Dios Padre en el Edén a Adán y Eva.

Teofanías en otras creencias[editar]

Ya que el hinduismo es entendido comúmnente como una religión politeísta o panteística, la teofanía tiene un significado diferente que el del judaísmo y el cristianismo. Las teofanías son un tema muy recurrente en los Puranas sánscritos.

La teofanía más conocida en las religiones orientales se encuentra en el Bhagavad-Gitā del hinduismo, el cual se trata de una pequeña sección del inmenso texto épico MahāBhārata. En el Gitā, el famoso guerrero Arjuna —luego de un monólogo de su amigo Krishna en el campo de batalla de Kurukshetra acerca del hecho de que Krishna es más que un mortal— Arjuna le pide a Krishna que revele su verdadera forma. Krishna accede y le otorga a Arjuna la visión espiritual, que le permite ver a Krishna en su verdadera forma, una manifestación terrorífica que forma la mayor parte del capítulo 11. Una de las frases de esta teofanía fue parafraseada por el físico atómico Robert Oppenheimer cuando fue testigo de la primera prueba de una bomba atómica: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.