Templo de Jerusalén

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El Templo de Jerusalén según la visión del profeta Ezequiel. Perspectiva de Charles Chipiez, 1887

El Templo de Jerusalén (en hebreo: בית המקדש, Beit Hamikdash) fue el santuario principal del pueblo de Israel y contenía en su interior el Arca de la Alianza, el candelabro de los siete brazos y demás utensilios empleados para llevar a cabo el culto hebraico en tiempos de la Antigüedad.[1]

Se localizaba en la explanada del monte Moria, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican en la actualidad la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa.

El Primer Templo fue construido por el rey Salomón para sustituir al Tabernáculo como único centro de culto para el pueblo judío. Fue saqueado por Sheshonq I en 925 a.C. y destruido por los babilonios durante el segundo asedio de Nabucodonosor II a Jerusalén en 587 a.C.

El Segundo Templo, mucho más modesto, fue completado en 515 a.C., durante el reinado del rey persa Darío I. Reconstruido por Herodes, fue a su vez destruido por las tropas romanas al mando de Tito en el año 70 d.C., en el Sitio de Jerusalén durante la revuelta de los zelotes. Su principal vestigio es el Muro de las Lamentaciones, también conocido como Muro Occidental.

La escatología hebraica estima que será reconstruido un Tercer Templo cuando el advenimiento del Mesías.

El Primer Templo[editar]

El Templo de Salomón (Reconstrucción computarizada, 2010).

El Primer Templo de Jerusalén fue construido por el rey Salomón alrededor del año 960 a.C. y funcionó como santuario principal de los israelitas. Estaba situado en la explanada del Monte Moria, en la ciudad de Jerusalén, donde se ubican hoy el Muro de los Lamentos, la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa.

Según la Biblia, la construcción del Templo de Salomón se realizó en el siglo X a.C., para sustituir el Tabernáculo que durante siglos, desde el Éxodo, había sido utilizado como lugar de reunión y para rendirle culto a Dios. El Tabernáculo preservaba el Arca, que fue luego traída a Jerusalén por el rey David y depositada en el monte Moriá, sobre una plataforma de aproximadamente 40×100 metros.

El Templo propiamente dicho, según la descripción de la Biblia, era un edificio orientado sobre un eje longitudinal en dirección Este-Oeste. El edificio debió tener una longitud interior de aproximadamente 27 metros, 9 metros de ancho y una altura de también 13,5 metros (60×20×30 codos). Sus dimensiones, por tanto, eran comparables a las de una capilla, mas el culto por lo general se llevaba a cabo desde su exterior. A ambos lados de la entrada del templo fueron erigidas dos columnas, llamadas Jaquín y Boaz. Los sacerdotes y el rey entraban en el Templo a través de una gran puerta enchapada en oro, de aproximadamente 10 metros de alto y 4 de ancho. Tras esa puerta se encontraban tres recintos.

Reconstrucción de los recintos del Templo de Salomón. De derecha a izquierda: Vestíbulo (blanco), Santo (verde laro), Santo de los Santos (rosado). Encyclopaedia Biblica, 1903

Un vestíbulo era seguido por otros dos recintos. El primero de esos recintos era denominado Hejal o Santo (es decir, Lugar Santo o Santuario), que era iluminado a través de ventanas altas. La anchura y longitud de esta estancia guardaba una proporción de 1:2, lo que significa que la planta del Hejal estaba compuesta por un doble cuadrado. El forjado de piedra se encontraba cubierto por un solado de madera de cedro. Las paredes y vigas del forjado del «Hejal» estaban recubiertas por láminas de cedro libanés. La tercera cámara, deniminada Dvir o Kodesh Ha-Kodashím era el lugar más sagrado del Templo de Salomón. En latín se la conoce como Sancta Sactorum y en español como "Santo de los Santos". Este último recinto se encontraba a un nivel más alto que el Hejal y sólo podía accederse a él subiendo una escalera. El Dvir tenía la forma de un cubo de aproximadamente 10×10×10 metros (20×20×20 codos). En su centro se encontraba el Arca de la Alianza (gran arcón hecho de madera de acacia, cubierta con planchas de oro y con cuatro anillas a las esquinas en las que eventualmente se ponían varas para transportarla; dentro del Arca se preservaban las Tablas de la Ley, entregadas por Dios a Moisés, y las Tablas a su vez llevaban grabados los Diez Mandamientos, sirviendo de conexión entre Dios e Israel).[2]

Fragmento de vidrio con el Templo de Salomón, siglo III. Nótense los dos pilares exentos. Encyclopaedia Biblica, 1903

El patio interior del Templo era rodeado por un muro formado por tres capas de bloques de piedra cubiertas por vigas de madera de cedro. En este patio interior podían entrar los peregrinos y las masas de fieles, pero el Dvir o Santuario del Templo sólo era accesible a los sacerdotes y el monarca de turno.

La construcción del Templo de Jerusalén fue el evento más importante del reinado de Salomón, gracias al cual su nombre se ha recordado hasta 30 siglos después de su muerte. Ya en la Biblia el Templo acapara la mayoría de los escritos donde aparece el rey Salomón. Su fama ha trascendido los tiempos y, como edificio ideal concebido por Dios, constituye hasta hoy un importante referente y fuente de inspiración en materia proyectual y arquitectónica.[3]

Tras la muerte de Salomón, el templo sufrió profanaciones debido a invasiones extranjeras y también a la introducción de deidades sirio-fenicias. Con todo, fue rededicado bajo sus condiciones originales durante los reinados de Ezequías y Josías.

Destrucción Primer Templo[editar]

Finalmente fue destruido por el rey babilónico Nabucodonosor II en 586 a.C., que además llevó cautiva a una gran parte de los habitantes del Reino de Judá hacia tierras caldeas.

El Segundo Templo[editar]

Plano general del Templo de Jerusalén

La Reconstrucción[editar]

Luego del retorno desde el cautiverio, bajo el liderazgo de Zorobabel, los arreglos para reorganizar el desolado Reino de Judá fueron hechos casi inmediatamente, luego de su desaparición setenta años antes. El grupo de peregrinos, de 42.360 personas incluyendo niños (junto a sus 7.337 sirvientes y 200 músicos, según Esdras 2:65), habiendo completado el largo y lúgubre retorno a casa desde las riberas del Éufrates hasta Jerusalén y animados en todo el proceso por un fuerte impulso religioso, una de sus primeras preocupaciones fue restaurar su antigua casa de adoración, reconstruyendo el destruido templo y restituyendo sus rituales.

Con la invitación de Zorobabel, el gobernador, quien les mostró un notable ejemplo de liberalidad contribuyendo personalmente con 1.000 dáricos de oro, además de otros regalos, la gente entregó sus regalos al tesoro sagrado con gran entusiasmo (Esdras 2). Primero levantaron y dedicaron el altar de Dios en el punto exacto donde se encontraba el antiguo. Luego limpiaron los escombros carbonizados que ocupaban el sitio del antiguo templo. Finalmente, en el segundo mes del segundo año (535 a.C.), y ante la emoción y júbilo del público allí congregado (Libro de los Salmos 116-118), se pusieron los cimientos del segundo templo. Este acto tuvo mucha importancia para el pueblo hebreo, aunque dio lugar a recuerdos y sentimientos encontrados por el público asistente ( Zacarías 4:10).

La oferta samaritana[editar]

Los samaritanos hicieron una propuesta de colaboración en los trabajos. De cualquier forma, Zorobabel y los ancianos declinaron a la oferta ya que sentían que Judea debía construir el templo sin ayuda. Inmediatamente malvados reportes se difundieron respecto a los judíos. De acuerdo a Esdras 4:5, los samaritanos buscaban frustrar sus propósitos de construir el templo y enviaron mensajeros a Ecbatana y Susa, lo que dio como resultado que los trabajos fueran suspendidos.

Los monarcas[editar]

Siete años después de este episodio, Ciro el Grande, que ordenara y declarara la construcción del templo, murió y fue sucedido por su hijo Cambises. Tras su muerte le siguió Esmerdis, que ocupó el trono por cerca de siete u ocho meses, cuando ascendió Darío I (521 a.C.). En el segundo año de su reinado se retomaron los trabajos de reconstrucción del templo hasta su finalización, bajo el estímulo de los consejos y premoniciones de los profetas Hageo y Zacarías. En la primavera del 516 a.C. estaba listo para la consagración, más de veinte años después del retorno desde el cautiverio. El templo fue terminado el tercer día del mes de Adar, en el sexto año del reinado de Darío (Esdras 6:15).

Renovación bajo el reinado de Herodes[editar]

Maqueta del Segundo Templo de Jerusalén en el el siglo I E.C.
Piedra del Segundo Templo de Jerusalén con inscripción en hebreo: "Hacia el lugar donde suenan las trompetas."
El candelabro de los siete brazos figura entre los espolios del Templo de Jerusalén. Relieve del Arco de Tito, Roma.

Alrededor del 19 a.C., Herodes el Grande comenzó una masiva renovación y expansión del templo. Éste fue demolido y se construyó uno nuevo en su lugar. La nueva estructura es referida algunas veces como el Templo de Herodes, pero también se le sigue llamando Segundo Templo y en én los rituales de sacrificios fueron retomados. La superficie ocupada por el nuevo edificio ocupaba una explanada de 500 metros de largo por 300 metros de ancho.

El 25 de septiembre del 2007, Yuval Baruch, arqueólogo, junto con la Autoridad de Antigüedades de Israel, anunciaron su descubrimiento de una cantera, la que proporcionaba al Rey Herodes con las piedras para la reconstrucción del templo. Fueron encontradas monedas, alfarería y postes de hierro, los que entregaron la fecha aproximada de 19 a.C. El arqueólogo Ehud Nesher confirmó que los contornos largos de las rocas evidencian que se trataría de un proyecto público masivo en el que trabajaron cientos de esclavos.

Destrucción del Templo[editar]

En el 66 d.C., la población judía se rebeló en contra del Imperio romano. Cuatro años después, el 70 d.C., las legiones romanas bajo las órdenes de Tito reconquistaron y luego destruyeron la mayor parte de Jerusalén y el Segundo Templo. El arco de Tito, levantado en Roma para conmemorar la victoria de Tito en Judea representa los soldados romanos llevándose la Menorah del templo. Jerusalén fue arrasada por el Emperador Adriano nuevamente en 135 d.C.

Artículos perdidos[editar]

En este segundo templo se perdió el Arca de la Alianza, el Urim y el Thumim, el óleo y el fuego sagrados, los Diez Mandamientos, la fuente de maná y la vara de Aarón. El Kodesh Hakodashim fue separado por cortinas a diferencia del primer templo donde había un muro. Al igual que en el Tabernáculo había solo un candelabro en el Hejal, una mesa para el pan, y el altar de los inciensos, con incensarios de oro y muchas de las vasijas de oro que pertenecieron al Templo de Salomón y habían sido llevadas a Babilonia pero devueltas por Ciro.

El segundo templo también se diferenciaba del primero en que mientras el último tenía muchos árboles, en el antiguo no había. También tenía un espacio para los gentiles (extranjeros) devotos de Dios, los que se regían solo por ciertas normas del Judaísmo. Este templo estaba adornado con oro y otros materiales preciosos, y era considerado el lugar más santo para los Judíos.

El Islam y el Templo[editar]

Muro de las Lamentaciones, parte del muro de contención de la explanada del Templo venerado como el último hogar de la presencia divina (shejiná).

Jerusalén no es tan sólo un santuario de cristianos y judíos; los musulmanes la veneran, después de La Meca y Medina, como Ciudad Santa del Islam, pues según la tradición islámica, Mahoma en una 'travesía nocturna', subió al cielo sobre un caballo alado llamado Burak desde Jerusalén, aunque no deja de ser una interpretación puesto que en el Corán, en la Sura 17 donde encontramos la historia, no se cita el nombre de ninguna ciudad sino el Haram-ach-Charif (El Noble Santuario), sobre la colina de Moriá. Este lugar es venerado por los musulmanes y es también considerado santo por los israelitas.

David levantó sobre la gastada roca un ara. Salomón construyó en el mismo lugar, alrededor del año 960 a. C., el primer templo judío. Precisamente en este lugar levantaron los árabes un imponente monumento a la ascensión de Mahoma: el Domo de la Roca. El Domo de la Roca nunca sirvió como mezquita, como dicen muchas guías de viajes. También es falsa la tan usada denominación de "Mezquita de Omar". El edificio de la cúpula dorada se consideró siempre un cofre para guardar la Santa Roca; nunca tuvieron lugar en él actos de culto. Para este fin se construyó en el rincón sudoriental la Mezquita de Al-Aqsa. Ocho gradas que mueren bajo unas arcadas conducen desde todos los lados a lo alto de la Cúpula de la Roca. Los musulmanes llaman a estas arcadas "mavazin", las balanzas. Según una leyenda islámica, el día del Juicio Final se tenderá una cerda de caballo desde las "balanzas" al Monte de los Olivos. Todos los resucitados deberán pasar por sobre ella. Quien haya cometido injusticias caerá a la perdición eterna.

Un guía muestra, dentro de la Cúpula de la Roca, recuerdos de la ascensión a caballo de Mahoma: el arcángel Gabriel grabó en la roca una huella digital; el caballo alado, en el momento de saltar, dejó la huella de uno de sus cascos. Un hueco bajo la roca recuerda el turbante del profeta, que, al levantarse después de orar se habría golpeado contra la piedra si ésta no se hubiese reblandecido en ese instante.

El Templo de Jerusalén en el imaginario colectivo[editar]

Imágenes organizadas en secuencia lógica de los hechos bíblicos que representan (y no según cuándo fueron hechas).

Planes de reconstrucción en el siglo XXI[editar]

Según la teología judía, con el advenimiento del Mesías, el Templo de Jerusalén será restaurado. De llegar eso a tener lugar, se tratará del Tercer Templo de Jerusalén.[6] Para tal propósito en Israel se han delineado planos detallados e incluso una gran menorá.

Referencias[editar]

  1. La ilustración que figura sobre la derecha muestra la indumentaria de los sacerdotes y los diversos utensilios propios del Templo de Jerusalén.
    Indumentaria sacerdotal, Menorá (candelabro de siete brazos), Arca de la Alianza y demás utensilios del Templo de Jerusalén.
  2. Según la descripción de la Biblia, el poder de Dios a través del Arca ya se había acreditado cuando se derrumbaron las murallas de Jericó al pasar los judíos ante ellas con el Arca.
  3. Ejemplos de ello son Santa Sofía de Constantinopla y el Monasterio de El Escorial. Y a ellos también debe agregárseles el proyecto del arquitecto Louis I. Kahn para la Sinagoga Hurva en Jerusalén, realizado entre 1967 y 1974. Numerosos son los puntos de vista teóricos en torno al Templo de Salomón y existe además un importante número de reconstrucciones e incluso intentos diversos por volver a materializarlo a lo largo de la historia. Para mayores detalles, véase Reconstrucciones del Templo de Salomón
  4. Museo de Israel, Jerusalén, entrada 201636.
  5. Grabado pintado a mano, 52 x 74,9 cm., proveniente de Jervsalem et suburbia eius, Colonia (Alemania), 1584 (Colección Kyram).
  6. Mientras que el Primer Templo fue edificado por Salomón (960 a.E.C.), al Segundo lo reconstruyeron Zorobabel (553 a.E.C.) y Herodes (19 a.E.C).

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Comay, Joan. The Diaspora Story: The Epic of the Jewish People among the Nations (1981), Tel Aviv y Bnei-Brak: Steimatzky, repr. 1994.
  • Sand, Shlomo. La invención del pueblo judío (Comment le peuple juif fut inventé?, 2011); trad. portuguesa de Eveline Bouteiller como A invenção do povo judeu: da Biblia ao sionismo, San Pablo: Saraiva-Benvirá, 2012.
  • Kovadloff, Santiago. La extinción de la diáspora judía, Buenos Aires: Emecé, 2013.

Enlaces externos[editar]

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Coordenadas: 31°46′40″N 35°14′08″E / 31.77765, 35.23547