Idioma italiano
| Italiano | ||
|---|---|---|
| Italiano, lingua italiana | ||
| Hablado en | ||
| Región | Europa meridional | |
| Hablantes | 65 millones de hablantes nativos en la UE.[1] 85 millones, numero total de hablantes.[2] | |
| Familia |
Indoeuropeo |
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| Escritura | Alfabeto latino | |
| Estatus oficial | ||
| Oficial en |
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| Regulado por | Accademia della Crusca | |
| Códigos | ||
| ISO 639-1 | it | |
| ISO 639-2 | ita | |
| ISO 639-3 | ita | |
| [editar datos en Wikidata] | ||
El italiano (
italiano (?·i) o lingua italiana) es una lengua romance que proviene del dialecto florentino, perteneciente al grupo itálico de la familia de lenguas indoeuropeas. Es el idioma oficial de Italia, San Marino, Ciudad del Vaticano y una de las cuatro lenguas oficiales de Suiza. Es, además, lengua cooficial, con el croata, en el Condado de Istria (Croacia), y con el esloveno, en los municipios costeros del Litoral esloveno. El italiano es usado, como primera o segunda lengua, por millones de italianos y sus descendientes esparcidos por el mundo. Se calcula que más de 63 millones de personas hablan el italiano como lengua materna o primera lengua[3] .
Índice
Aspectos históricos, sociales y culturales[editar]
Distribución geográfica[editar]
En Italia el italiano es la lengua materna del 95% de población residente en el país[4] o sea de la casi totalidad de los italianos y de los extranjeros nacidos en Italia que conservan por ley su nacionalidad de origen hasta el cumplimiento de la mayor edad. Se trata de un colectivo de 57 700 000 hablantes[5] sobre una población total de unos 60 millones de habitantes.
El italiano es lengua oficial de Suiza, junto con el alemán el francés y el romanche. Aproximadamente 666 000 residentes en la Confederación (censo 2012),[6] más del 8% de los ciudadanos, hablan italiano o una variación de él. Es la lengua principal en todo el cantón del Tesino, y en las áreas italófonas de los Grisones: valles de Mesocco, Bregaglia y Poschiavo (un 15% de los habitantes del cantón). Estas áreas conforman en conjunto lo que se conoce como Suiza italiana (o bien Svizzera italiana).
El italiano es también el idioma oficial de San Marino y de la Ciudad del Vaticano, pero si en San Marino lo habla la gran mayoría de sus habitantes (25 000 italófonos en el 2004, o sea el 96% de la población de estado[7] ) en los ambientes cosmopolitas de la Ciudad del Vaticano se prefiere recurrir al latín, que además es el único idioma oficial de la Santa Sede (las leyes, por ejemplo, se promulgan únicamente en latín).
En Croacia 18 000 personas hablan en la actualidad (2014) el italiano como lengua materna y unas 600 000 como segunda lengua,[8] o sea algo más del 13% de la población croata. La gran mayoría de los italófonos se concentran en la ciudad de Fiume, en Dalmacia y en Istria. En esas áreas el italiano es idioma autóctono y en Istria lo hablaba, como lengua materna, cerca de mitad de la población. A raíz la anexión a Yugoslavia de Fiume y de Istria (1947–1954), el grupo étnico italiano presente en el territorio se redujo de un 85% a causa de la emigración a Italia y a otros países de Occidente. Después del desmembramiento de Yugoslavia, sin embargo, el italiano volvió a cobrar importancia en Croacia como idioma de cultura, sobre todo en el Condado de Istria, donde se convirtió en lengua cooficial, con el croata. En Eslovenia un número muy reducido de italófonos (3000 o 4000 locutores) se concentran mayoritariamente en los tres municipios costeros de Capodistria/Koper, Isola d'Istria/Izola y Pirano/Piran. En los dos últimos es idioma cooficial con el esloveno, mientras que en Capodistria/Koper el italiano tiene el estatus de cooficialidad solo en el centro urbano y en las pedanías con minorías italófonas de relieve.
Historia[editar]
El primer vulgar italiano se desarrolló en Sicilia con la escuela poética siciliana, que floreció entre 1230 y 1270 aproximadamente, y que tuvo una cierta influencia en el toscano medieval y en particular en una de sus variedades, el florentino arcaico. De este último deriva la lengua italiana moderna.[9] El vulgar florentino, habla de origen romance, a partir de la segunda mitad del siglo XIII empezó a desarrollar una literatura propia, imponiéndose como lengua escrita, en el siglo siguiente, en un ámbito territorial mucho más vasto que su área de difusión originaria. El toscano de Florencia se impuso no por razones políticas, económicas o militares, como suele ocurrir, sino debido al prestigio cultural que llevaba consigo al ser el idioma de la La Divina Comedia de Dante Alighieri, la más alta creación literaria de la Edad Media y una de las grandes obras universales de todos los tiempos. Después de la muerte de Dante (1321), cuyos horizontes filosóficos y literarios se encontraban todavía dentro de un marco cultural medieval,[10] escribieron en toscano Giovanni Boccaccio y Francesco Petrarca, considerados como los dos autores más importantes del humanismo prerrenacentista italiano.
A finales del siglo XIV el léxico fundamental del italiano ya estaba constituido en un 90%[11] y a partir del siglo siguiente empezó a formarse una especie de lengua común, sobre todo en el norte de Italia, que tenía su base en el toscano y en muchos términos y expresiones latinas que habían confluido en él. Este idioma común fue utilizado por notarios y funcionarios como lengua escrita en algunas prestigiosas cancillerias del tiempo: en Mantua, Urbino, Ferrara, Venecia y, desde el año 1426, en la cancillería de los Visconti en Milán.[12]
Hacia la mitad del siglo XV, ya en edad renacentista, empezaron a compilarse las primeras gramáticas en vulgar florentino, como la Grammatica della lingua toscana de Leon Battista Alberti y, en las últimas décadas de ese mismo siglo, en la corte real de Nápoles, floreció una poesía cortesana en italiano que tuvo algunos representantes de relieve, como Francesco Galeota y Pietro Jacopo de Jennaro. Siempre durante el Renacimiento, gracias también a la normalización lingüística operada por el veneciano Pietro Bembo (1470–1547), escribieron en italiano todos los más importantes autores de la época: los grandes poetas emilianos Mateo Boiardo y Ludovico Ariosto, el ensayista lombardo Baldassare Castiglione, cuya obra maestra, El cortesano, fue traducida por Juan Boscán al castellano, el filósofo e historiador florentino Maquiavelo y su conciudadano y amigo Francesco Guicciardini. En italiano (y en latín) escribió también la personalidad más destacada de las letras napolitanas del Renacimiento, Jacopo Sannazaro. A partir de la época de Sannazaro los napolitanos aceptaron de buen grado la supremacía del florentino sea como lengua escrita sea en la oratoria forense.[13] En la primera mitad del siglo XVI, con la internazionalización del Renacimiento, la literatura y el idioma italianos empezaron a propagarse, aún más rapidamente que en el período anterior, en todo el mundo occidental.[14] En aquella época el idioma italiano (la denominación de "italiano" había terminado por prevalecer, durante las décadas centrales de ese mismo siglo, sobre cualquier otra) había dejado de identificarse plenamente con el vulgar florentino[15] y, gracias al alto nivel de su literatura, se había ido imponiendo como una de las grandes lenguas de cultura en la Europa del tiempo.[16] . En la segunda mitad del siglo XVI, ya en edad manierista, se impuso Torquato Tasso, nacido en Sorrento, como el máximo autor italiano de su tiempo. En la época de Tasso y de la Contrarreforma se desarrolló la comedia del arte, un género teatral popular en la que se fusionan formas y léxicos dialectales con el italiano. Esta forma de espectáculo tuvo una gran aceptación internacional, como la tuvo el teatro en música, o melodrama, nacido en Florencia en las dos últimas décadas del '500, con textos poéticos de carácter histórico o mitológico y escritos en un italiano áulico, que en los siglos siguientes se exportará con éxito al resto de Europa y a América. En 1585 se constituyó oficialmente en Florencia una academia privada, la Accademia della Crusca, para mantener la pureza de la lengua italiana y codificar su gramática y sintaxis. En 1612 la Academia publicó en Venecia el primer Vocabolario degli Accademici della Crusca, que, junto con el Tesoro de la lengua castellana o española (1611) de Sebastián de Covarrubias, sirvió de modelo a otros diccionarios compilados sucesivamente en Francia, Inglaterra y Alemania.
En época barroca, rompiendo el monopolio detenido por el latín en ámbito científico y filosófico se empiezan a publicar los primeros ensayos relativos a esas disciplinas en italiano, entre los cuales destaca por importancia Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo de Galileo Galilei. Siempre en edad barroca, durante la dominación española, en Nápoles, máximo centro urbano peninsular y capital de un Reino que incluía la tercera parte de la Italia del tiempo, el italiano escrito ya tenía mayor difusión que el latín, todavía lengua de enseñanza en la ciudad y en su estado: de un total de 2800 libros conservados en la principal biblioteca de Nápoles y publicados en el siglo XVII, 1500 estaban escritos en italiano (53,6% del total) frente a 1086 escritos en latín (28,8% del total) y solamente 26 en napolitano (0,9% del total).[17]
En el siglo XVIII algunos estados italianos, como el Reino de Cerdeña y los ducados de Parma y de Módena, tomaron varias medidas, a nivel legislativo, para substituir definitivamente el latín por el italiano sea en la instrucción primaria sea en la secundaria. En Piamonte, donde la lengua de Dante era ya oficial en la administración pública desde el año 1561, el estudio del italiano se hizo obligatorio en la escuela superior (1733–1734), así como en Parma (1767) y en Módena (1772) por lo que se refiere a la escuela primaria.[18] En Cerdeña, donde ya se hablaba, en el norte de la isla, un idioma estrechamente vinculado al toscano y al corso (el sassarés), se impuso como única lengua oficial el italiano (1759–1760). En 1754, en la universidad de Nápoles, el filósofo y economista campano Antonio Genovesi, uno de los máximos intelectuales italianos del tiempo, tomó la iniciativa de dar clases en vulgar, abandonando el uso del latín y provocando un enorme escándalo en el ambiente académico de la ciudad.[19]
Cuando se proclamó el Reino de Italia (1861) el italiano ya era la lengua hegemónica de la literatura y de comunicación escrita, pero solo una pequeña minoría lo hablaba. No tenemos estadísticas disponibles al respecto, pero según Tullio De Mauro, el mayor lingüista italiano todavía en actividad, al momento de la unificación, el 2,5% de la población era italófona, o sea todos los toscanos y romanos alfabetizados y todos los demás italianos que habían cursado estudios secundarios (desde los 11 hasta los 18 años de edad).[20] Según otro lingüista, Arrigo Castellani, el número de italófonos en aquella época podía llegar aproximadamente al 9% de la población.[21] Ambos datos denotan una situación anómala determinada por una serie de causas, entre las cuales destacan: la desunión política de Italia entre los siglos VI y XVIII; la alta tasa de analfabetismo; el uso prolongado de latín (conjuntamente con el italiano o sin él) como lengua de enseñanza y como idioma administrativo de algunos estados preunitarios, hasta, por lo menos, la edad napoleónica; la vitalidad de tantas variedades lingüísticas locales habladas, pero casi nunca utilizadas en su forma escrita, por sus locutores. Hay que señalar, sin embargo, que esas variedades lingüísticas, consideradas impropiamente por sus mismos usuarios como “dialectos” del italiano, eran y son, en su gran mayoría, neolatinas y autóctonas (galoitalianas, italorromances, retorromanas, etc.). Los locutores de lenguas foráneas han representado siempre una exigua parte de la población italiana autóctona (entre el 1% y el 2,1%).[22]
A partir de la unificación de Italia y a lo largo del siglo XX, la aceleración del ritmo de industrialización, el mayor índice de asistencia a las escuelas primarias, la emigración a las ciudades y la expansión de los medios de comunicación (carreteras, ferrocarriles, etc.) contribuyeron a un descenso del uso de las variedades regionales y una familiarización creciente con la lengua nacional. Sin embargo, aún a principios del siglo el uso del italiano estándar no tenía todavía, en varias regiones, una difusión satisfactoria. En las décadas centrales del siglo la situación cambió radicalmente. En 1951 solo el 13% de la población italiana usaba exclusivamente el dialecto frente a un 18,5% que hablaba solo en italiano y más de dos tercios que utilizaban sea el dialecto que el italiano.[23] En la segunda mitad del siglo XX con la progresiva desaparición del analfabetismo, y la difusión generalizada de la prensa, de la televisión (operativa desde el año 1954) y, más recientemente, de la informática, se ha asistido a una homogeneización lingüística difícilmente previsible en la época de la constitución del estado nacional. En un informe del 2006 publicado por la Comisión europea, que ya hemos mencionado anteriormente, el italiano resultaba ser la lengua materna del 95% de población residente en Italia (con la inclusión, por lo tanto, de los extranjeros empadronados).[24]
Reconocimiento oficial[editar]
Frecuentemente se habla de los «dialectos del italiano» para englobar a las demás lenguas italianas centromeridionales (italiano central e «italiano» meridional) y a las lenguas galoitalianas («italiano» del norte), principalmente por el hecho de que en parte son mutuamente inteligibles y por ser el italiano la lengua oficial del estado italiano, que la impuso como elemento unificador, desincentivando el uso de las demás lenguas regionales, algunas con antigua tradición literaria, como el véneto, o veneciano, y el napolitano en el Reino de las Dos Sicilias.
En la actualidad el estado italiano solo reconoce el italiano estándar como lengua oficial en todo el país. Esa oficialidad impone obligaciones para su protección, preservación y promoción, bajo la Carta Europea de Lenguas Minorizadas y Regionales, regionalmente el estado sí reconoce como oficiales al sardo en Cerdeña y al friulano en la región de Friuli-Venecia Julia que aunque son lenguas romances, ninguna de ellas pertenece a la citada rama ítalo-dálmata.
Dialectología[editar]
El italiano coloquial es de facto una lengua bastante fragmentada en «dialectos», aunque lingüísticamente es argumentable que son lenguas hermanas del italiano estándar que en el último siglo y medio se han ido italianizando.
La base del italiano es el toscano y proviene del latín. Algunas variedades del centro de Italia (romanesco, sabino, el marchigiano, etc) están más o menos cerca del italiano estándar, sin embargo, las variedades del norte de Italia y de la mitad sur del país son más divergentes y acusan más la influencia de las lenguas regionales:
- En el norte de Italia se hablan lenguas galoitalianas (piamontés, emiliano-romañolo, lombardo –oriental y occidental– y ligur), en el norte se ha desarrollado variantes de italiano influidas por estas lenguas, pero aun así en el uso cotidiano guardan mayor parecido al italiano estándar (no así las lenguas galoitalianas propiamente dichas). El véneto es también una lengua galoitaliana,[25] y en su dominio el italiano estándar tiene menos difusión coloquial.
- En el sur existen variedades autóctonas diferentes del italiano central (napolitano, barese, siciliano). Debido a la amplio uso de las lenguas regionales y la poca penetración del italiano estándar en algunas áreas, la lengua coloquial del sur se aleja notablemente del estándar toscano. Las variedades locales son las usadas en los de los antiguos reinos de Nápoles y Sicilia: el napolitano, el molisano, el barese y el foggiano están más cerca del estándar toscano. Las variedades locales del extremo más meridional como el salentino, el calabrés y siciliano son las variedades más divergentes.
Consideración aparte, pero también italianas, aunque alejadas del estándar toscano, son las variedades sardas afines al italiano: galurese y sassarés, mientras se consideran idioma aparte (sardo) el lugodurés y el campidanés.
Descripción lingüística[editar]
Posición dentro de la familia romance[editar]
Tradicionalmente se ha discutido la posición del italiano como lengua, dentro de las numerosas clasificaciones propuestas para las lenguas romances. La más extendida es la que separa a dicho grupo de lenguas en dos ramas:
- La vertiente occidental, que incluye el español, el gallego, el asturiano, el catalán, el portugués, el francés y las demás lenguas de oil, el occitano, el francoprovenzal, el retorromano o romanche, las lenguas galo-italianas (lombardo, piamontés, emiliano-romañolo, ligur), el ladino, el friulano, el veneciano y el sardo.
- La vertiente oriental, que incluye el rumano (dacorumano), el arumano y el macedorrumano, junto al grupo italo-dálmata que incluye el extinto dálmata, el siciliano, calabrés, el napolitano y el «italiano» o, más propiamente, toscano. En esta última rama (aunque con algunas discusiones) es donde usualmente se incluye al dialecto abruzzese.
Fonología[editar]
El inventario consonántico del italiano viene dado por:[26]
| Labial | Alveolar | Palatal | Velar | |
|---|---|---|---|---|
| Nasal | m | n | ɲ | ŋ |
| Oclusiva | p b | t d | k ɡ | |
| Africada | ts dz | tʃ dʒ | ||
| Fricativa | f v | s z | ʃ | |
| Vibrante | r | |||
| Lateral | l | ʎ | ||
| Aproximante | j | w |
El italiano tiene un sistema típicamente romance formado por 7 vocales con cuatro grados de obertura, formado por /a, ɛ, e, i, ɔ, o u/, además de sus 24 fonemas consonánticos, el sonido fonético [ŋ] es formado al colocar la consonante "n" seguida de una consonante velar, este fenómeno también se presenta en el idioma español en palabras tales como "manco", "tengo", "zanja". En palabras de origen extranjero hay otros fonemas, por ejemplo los fonemas /ə/ y /ø/ la cual se encuentran en palabras como "liseuse" ['lizøz] y "fohn" ['føn]; o el fonema /y/ en palabras como "buvette" [by'vɛt] y "fuseaux" [fy'zo].[cita requerida] Comparada con otras lenguas románicas el italiano es altamente conservador en fonología.
Ortografía[editar]
El italiano tiene una ortografía bastante regular, en que cada letra o dígrafo tiene una pronunciación fija, con excepciones predecibles. Se caracteriza por la conservación de las vocales finales, y por la pronunciación de las consonantes geminadas (consonantes dobles). El acento tónico se encuentra normalmente en la penúltima sílaba, pero también puede estar en la última o en la antepenúltima.
Algunas reglas de pronunciación pueden, sin embargo, confundir a los hispanófonos. Por ejemplo, la c seguida de e o i se pronuncia «ch» (IPA /tʃ/), mientras que delante de a, o y u se pronuncia /k/. Para mantener el sonido /k/ delante de e o i, habrá que añadir una h: chiamo se pronuncia «quiamo» (IPA /'kja.mo/). Para obtener el sonido «ch» delante de las demás vocales se añade una i: ciao se pronuncia "chao" /'tʃao/ (la i no se pronuncia).
De forma análoga, delante de e o i, la g se pronuncia IPA /ʤ/. Se pronunciará /g/ (como en gato) delante de las demás vocales. Se emplean también la h y la i para modificar su pronunciación.
Las consonantes dobles se diferencian de las simples en la pronunciación. Una analogía con el castellano es la n de «innoble».
Gramática[editar]
La gramática italiana presenta numerosas similitudes con la catalana, la francesa, la portuguesa, la española con las que comparte la pertenencia a la familia de las lenguas romances.
Sustantivos[editar]
Los sustantivos tienen dos géneros: masculino y femenino, así como dos números: singular y plural. Las principales terminaciones, por género y número, son:
- masculino en -o, plural en -i: libro, libri
- masculino o femenino en -e, plural en -i: fiore, fiori; luce, luci
- masculino en -a, plural en -i: poeta, poeti
- femenino en -a, plural en -e: scala, scale
Son invariables en italiano los sustantivos que terminan en vocal acentuada (la virtù / le virtù – la virtud / las virtudes), los sustantivos (casi todos de origen extranjero) que terminan en consonante (il bar / i bar – el bar / los bares), los sustantivos que terminan en -i no acentuada (il bikini / i bikini, la crisi / le crisi – el bikini / los bikinis, la crisis / las crisis), y muchos otros sustantivos.
Los sustantivos que terminan en -a suelen ser femeninos, mientras que los acabados en -o suelen ser masculinos, y los que finalizan en -e pueden ser masculinos o femeninos. El plural se forma en -e cuando la palabra acaba en -a o en -i cuando la palabra termina en -o o -e. Existen, en cambio, multitud de excepciones que se derivan de los términos latinos, por ejemplo: la mano y su plural le mani, ambos femeninos.
Hay un grupo bastante numeroso de palabras, en su mayoría referentes a partes del cuerpo humano, que en singular terminan en -o y son de género masculino, mientras que en plural acaban en -a y pasan a ser de género femenino, por ejemplo: il braccio / le braccia (el brazo / los brazos) o l'uovo / le uova (el huevo / los huevos). Originalmente estos vocablos tenían género neutro en latín, brachium / brachia y ovum / ova.
Artículos[editar]
Los artículos en italiano son de dos tipos: indeterminado y determinado. Los primeros sirven para indicar un elemento génerico de un todo, mientras los segundos, para indicar un elemento específico de un todo.
Artículos indeterminados:
- masculino singular: un, uno (ante palabras que inician con z, gn, x, pn, ps o s impura, es decir la s seguida por una consonante)
- femenino singular: una, un' (ante palabras que inician con vocal)
No existe una forma plural única auténtica; para ello puede hacerse uso del artículo partitativo masculino (dei; degli, ante palabras que inician con z, gn, x, pn, ps, o s impura) o femenino (delle).
Artículos determinados:
- masculino singular: il, lo (ante palabras que inician con z, gn, x, pn, ps, o s impura; se contrae en l' ante palabras que inician con vocal)
- femenino singular: la (se contrae en l' ante palabras que inician con vocal)
- masculino plural: i, gli (ante palabras que inician con z,x, gn, pn, ps, s impura o vocal)
- femenino plural: le
La contracción de gli ante palabras que inician con i, y de le ante palabras que inician con e («gl'individui», «l'erbe») se considera ya arcaica. En el lenguaje burocrático y legal se tiende a no contraer la ante una vocal: «la espressione».
Nota: la elección del artículo se efectúa sobre la base de la palabra que sigue, aún si ésta no es un sustantivo, sino parte del discurso.
Algunos ejemplos:
| il bravo attore | l'attore | |
| il bello specchio | lo specchio | |
| lo strano comportamento | il comportamento | |
| la forte eco | l'eco (NB: eco en singular es un sustantivo de género femenino) | |
| i piccoli gnomi | gli gnomi | |
| gli stessi problemi | i problemi | |
| uno stupido inconveniente | un inconveniente | |
| il quasi spento zolfo | lo (spento) zolfo | |
| il suo zaino | lo zaino | |
| la nostra amica | l'amica |
A las diferentes formas del artículo determinado corresponden otras tantas variantes del adjetivo demostrativo quello: quello specchio, quel comportamento, etcétera.
Pronombres personales[editar]
Los pronombres personales sujetos se sobreentienden, a menos que se quiera insistir en la persona que realiza la acción.
-
Singular Plural 1a persona io - yo noi - nosotros/as 2a persona (informal) tu - tú voi - vosotros/as, ustedes 2a persona (cortesía) Lei - usted (muy formal) Loro - ustedes (muy formal) 3a persona (literaria) egli - él (animado)
esso - él (inanimado)
ella - ella (animada)
essa - ella (inanimada)essi - ellos
esse - ellas3a persona (usual) lui - él
lei - ellaloro - ellos/as
Verbos[editar]
Los verbos pueden conjugarse en indicativo, subjuntivo, condicional e imperativo. Existen también tres formas impersonales: infinitivo, gerundio y participio.
Los verbos se dividen en tres categorías o conjugaciones: los verbos en -are, los verbos en -ere y los verbos en -ire.
Algunos verbos, como essere (ser), son irregulares.
En el «passato prossimo» (pretérito perfecto) se utiliza tanto el verbo essere (ser) como el verbo avere (haber) dependiendo del tipo de verbo que acompañan (de movimiento, de estado, reflexivo...), al igual que en francés (être, avoir) o en alemán (sein, haben). Si se utiliza el verbo essere, el participio se adecua en género y número.
El «presente indicativo» de essere (ser, estar) y avere (haber, tener) es:
| essere | avere | |
|---|---|---|
| io | sono | ho |
| tu | sei | hai |
| lui/lei | è | ha |
| noi | siamo | abbiamo |
| voi | siete | avete |
| loro | sono | hanno |
Rasgos evolutivos del italiano[editar]
- Geminación de los grupos consonánticos ct y pt, del latín, que pasan la consonante doble tt. Ejemplos: latín acceptāre 'aceptar' > italiano accettare (aunque existe alguna excepción como praticare y sus derivados), y lat. oct 'ocho' > it. otto. El resultado para -ct- contrasta con las lenguas románicas occidentales, incluyendo las lenguas galoitalianas del norte de Italia, que en esa posición presentan palatalización.
- Palatalización de los grupos consonánticos pl y cl, del latín, por los grupos pi y chi. Ejemplos: piano 'llano/plano' (del latín planus), più 'más' (del latín plus), chiesa 'iglesia' (del latín ecclesia)
- Pérdida de la s final latina. Ejemplos: Gesù 'Jesús' (del latín Iesus), Giovanni 'Juan' (del latín Iohannes).
- Pérdida de la i de los diptongos finales latinos. Ejemplos: impero (del latín imperium), essenza (del latín esentia)
Sistema de escritura[editar]
El italiano utiliza 21 letras del alfabeto latino. En efecto, las letras k, j, w, x e y se emplean únicamente en palabras de origen extranjero o variantes gráficas de escritura, de uso cada vez más común en la comunicación escrita en internet y los mensajes instantáneos en teléfonos móviles. Al igual que el francés, el italiano usa el grupo consonántico gn, para representar el sonido de la ñ del español. Utiliza el grupo de letras gli para hacer un sonido similar al del portugués lhi, o al español lli. En el caso de la letra h, muy pocas palabras italianas la tienen de forma aislada, incluyendo las formas conjugadas en presente del verbo avere (tener). Normalmente aparece en los grupos ch y gh, equivalentes en castellano a qu y gu seguidos de e o i, respectivamente. De forma análoga, c y g se combinan con la i ante a, o, y u, para obtener el mismo sonido que c y g ante e e i, en cuyo caso la i es muda y sólo modifica el sonido de la letra a la que sucede.
En el italiano al igual que el francés existen muchas contracciones, las cuales se indican mediante un apóstrofo ('). Ejemplo: L'ora, en vez de La ora.
El italiano utiliza tres acentos en su escritura: el acento grave (`), encima de a, e, i, o, u (à, è, ì, ò, ù), el acento agudo (´) solamente sobre e (é) en palabras como perché («por qué», «porque») y otras conjunciones compuestas por preposiciones, adverbios y el ché («qué»), los cuales siempre recaen en la última sílaba y el acento circonflejo (^).sólo encima de i para representar la contracción de una doble i al final de algunas palabras (principio>principii>principî). Tal vez (muy raramente) es usado para distinguir palabras semejantes ("volta" vez, "vôlta" la forma del arco). En poesía indica una contracción y se puede encontrar en innumerables palabras.
El italiano en el mundo[editar]
El Ministerio del Interior italiano, en diciembre de 2007, realizó un estudio sobre los italoparlantes fuera de Italia. El italiano está presente de forma destacable en los siguientes países:
Alemania 638.314
Argentina 559.065
Suiza 520.122 (es un idioma oficial)
Francia 334.180
Bélgica 243.280
Estados Unidos 191.804
Reino Unido 175.796
Canadá 117.199
Australia 116.825
España 89.148
Chile 62.009
Venezuela 45.411
Uruguay 43.646
Países Bajos 31.346
Sudáfrica 30.648
Colombia 29.731
Perú 29.273
Brasil 24.766
Luxemburgo 23.422
Austria 15.935
República Dominicana 14.543
México 13.183
República Checa 12.304
Israel 11.288
Grecia 10.522
San Marino 9.476 (es la única lengua oficial)
Croacia 8.840 (es lengua oficial en la región de Istria)
Paraguay 7.652
Ecuador 7.430
Suecia 7.216
Irlanda 7.042
Mónaco 6.554
Costa Rica 5.200 (idioma utilizado en varias comunidades del país por descendientes de inmigrantes e inclusive, enseñado en la educación pública regional)
Dinamarca 4.220
Libia (utilizado para asuntos económicos, mayoritariamente)
Es particular y significativo el dato de Mónaco y de San Marino, países donde los ciudadanos italianos corresponden al 20% de la población total. En total, el número de italoparlantes es de 2.166.655 en Europa, 309.003 en América del Norte, 1.217.297 en el centro y sur de América, 84.038 en África (es oficial en Eritrea), 31.977 en Asia y 119.234 en Oceanía.
Véase también[editar]
Referencias[editar]
- ↑ Eurobarometer – Europeans and their languages — PDF (485 KB), Febrero de 2006
- ↑ «Italian — University of Leicester» [Italiano — Universidad de Leicester] (en inglés). .le.ac.uk. Consultado el 22 de octubre de 2015.
- ↑ http://www.ethnologue.com/language/ita
- ↑ Comisión Europea (2006)
- ↑ Ethnologue
- ↑ Ethnologue [1]
- ↑ Ethnologue
- ↑ Ethnologue
- ↑ Tullio De Mauro, Storia linguistica dell'Italia unita, Laterza, Roma-Bari, 1979, vol. 2, pág. 305
- ↑ La estructura medieval de la Divina Comedia, escribe Natalino Sapegno, ...que resultaba ya poco comprensible para las generaciones inmediatamente sucesivas a la de Dante, estaba destinada a suscitar escándalo y fastidio...en los lectores humanistas y en los aristotélicos del Renacimiento. Emilio Cecchi y Natalino Sapegno (dirección), Storia della letteratura italiana, Garzanti Grandi Opere, Milan, 2001 / Edición especial para el Corriere della Sera, RCS Quotidinai, Milan, 2005 (obra en 20 tomos puesta al día con textos adjuntos e inéditos), tomo 2, pág. 313, ISBN 1824-9280
- ↑ Claudio Marazzini, Breve storia della lingua italiana, Il Mulino, Bolonia, 2004, pág. 81, ISBN 88-1509438-5
- ↑ Claudio Marazzini, ibidem, pág. 104
- ↑ Tullio De Mauro, ibidem, v.2, pág. 303
- ↑ En aquella época se empezaron a escribir gramáticas y vocabularios italianos destinados a extranjeros y a menudo escritos por extranjeros. La primera gramática de ese tipo fue La grammaire italienne de Jean-Pierre de Mesmes, publicada en Francia en 1549. Siguieron Principals rules of the italian grammar, de William Thomas (1550) y la Italica grammatica praecepta ac ratio, de Scipio Lentulo Neapolitano publicada en Paris en 1567 en latín. El mismo autor publicò también en Frankfurt en 1590 una Grammatica italica et gallica, siempre en latín. Entre los vocabularios y diccionarios que salieron en aquella época se señalan , un Vocabolario italiano e spagnolo de Lorenzo Franciosini (1620), un Dictionnaire françois et italien de Gian Antonio Fenice, les Recherces italiennes et françoises de Antoine Oudin (1640), Worlde of wordes (un dictionnario italiano – inglés) de 1598 y un Teutsch-Italiänisch und Italiänisch-Teutsch de Levinus Hulsius, publicado en Frankfurt en 1605 Enciclopedia dell'Italiano. Voz:L'italiano in Europa
- ↑ [2]
- ↑ Dos siglos mas tarde Voltaire puso de relieve que antes de convertirse en la primera lengua de Euoropa, el francés tuvo que imponerse sobre otros idiomas y «...sobre la lengua italiana misma que por sus creaciones immortales del siglo XVI habría podido dominar Europa» (en fr:...sur la langue italienne même, que pour ses ouvrges immortelles du XVIe siècle était en possession de dominer l'Europe ). Voltaire, Dictionnaire philosophique, Oeuvres complètes, Garnier, Paris, 1878, vol. III p. 558.
- ↑ Marco Santoro (dirección), Le secentine napoletane della Biblioteca Nazionale di Napoli, Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato, Roma, 1986, pág. 43
- ↑ Claudio Marazzini, op. cit., pp. 162 y 163
- ↑ Claudio Marazzini, ibidem, pág. 163
- ↑ Tullio De Mauro, op. cit. pp. 42-43
- ↑ Stefano Gensini, Breve storia dell'educazione linguistica dall'Unità ad oggi, Carocci, Roma, 2005, pág. 9, ISBN 88-430-3409-X
- ↑ Según Tullio De Mauro, el porcentaje total de los ciudadanos que en el momento de la unificación (1861) tenían un idioma nacional europeo distinto del italiano no llegaba al 1% y llegó su máximo histórico entre la primera y la segunda guerra mundial alcanzando el 2,1%. Tullio De Mauro, op. cit., vol. 1, pp. 9-11
- ↑ Tullio De Mauro, op. cit., vol. 1, pág. 135
- ↑ Comisión Europea (2006)
- ↑ Claramente el véneto es la lengua galoitaliana más divergente, por lo que algunos autores la clasifican fuera del grupo galoitaliano.
- ↑ Rogers y d'Arcangeli (2004, p. 117)
Bibliografía[editar]
- Rogers, Derek; d'Arcangeli, Luciana (2004). «Italian». Journal of the International Phonetic Association 34 (1): 117-121. doi:10.1017/S0025100304001628.
- M. Vitale, Studi di Storia della Lingua Italiana, LED Edizioni Universitarie, Milano, 1992, ISBN 88-7916-015-X
- S. Morgana, Capitoli di Storia Linguistica Italiana, LED Edizioni Universitarie, Milano, 2003, ISBN 88-7916-211-X
- J. Kinder, CLIC: Cultura e Lingua d'Italia in CD-ROM / Culture and Language of Italy on CD-ROM, Interlinea, Novara, 2008, ISBN 978-88-8212-637-7
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