Augusto Pinochet

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Augusto Pinochet Ugarte
Augusto Pinochet
Retrato oficial de Augusto Pinochet

16 de diciembre de 1974-11 de marzo de 1990
Predecesor Salvador Allende
Sucesor Patricio Aylwin

17 de junio de 1974-16 de diciembre de 1974
Predecesor Junta Militar de Gobierno de Chile
Sucesor Él mismo, como presidente de la República

11 de septiembre de 1973-11 de marzo de 1981
Predecesor Ninguno
Sucesor José Toribio Merino

23 de agosto de 1973-11 de marzo de 1998
Predecesor Carlos Prats
Sucesor Ricardo Izurieta

11 de marzo de 1998-4 de julio de 2002

Datos personales
Nacimiento 25 de noviembre de 1915
Bandera de Chile Valparaíso, Chile
Fallecimiento 10 de diciembre de 2006 (91 años)
Bandera de Chile Santiago, Chile
Padres Augusto Pinochet Vera
Avelina Ugarte Martínez
Cónyuge María Lucía Hiriart
Hijos Lucía, Augusto, Verónica, Marco Antonio y Jacqueline
Profesión Militar
Alma máter Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins
Religión Católico
Firma Firma de Augusto Pinochet

Augusto José Ramón Pinochet Ugarte (Valparaíso, 25 de noviembre de 1915-Santiago, 10 de diciembre de 2006) fue un militar chileno que encabezó la dictadura militar de Chile entre los años 1973 y 1990, en lo que se conoce como el período del Régimen Militar.[1]

Fue designado comandante en jefe del Ejército de Chile el 23 de agosto de 1973 por el presidente Salvador Allende, en reemplazo del renunciado general Carlos Prats. El 11 de septiembre del mismo año, dirigió un golpe de estado que derrocó al gobierno de Allende, poniendo fin al período de la República Presidencial.[1] Desde ese momento, Pinochet gobernó en el país, primero como presidente de la Junta Militar de Gobierno, al que se sumó el título de jefe supremo de la Nación el 27 de junio de 1974, que le confirió el poder ejecutivo. El 16 de diciembre de ese año asumió como presidente de la República, cargo que sería ratificado tras un cuestionado plebiscito y la promulgación de una nueva Constitución en 1980.[2] [3] Su mandato acabó por la vía democrática con el plebiscito de 1988, tras el cual fue sustituido por Patricio Aylwin el 11 de marzo de 1990. Pinochet se mantuvo como comandante en jefe del Ejército hasta el 10 de marzo de 1998, y al día siguiente asumió el cargo de senador vitalicio,[1] que ejerció efectivamente por un par de meses.

Su mandato cuenta con numerosos adeptos de la derecha política, los que destacan la instauración en Chile durante el Régimen Militar de una economía de libre mercado, integrada en la economía mundial y con una fuerte presencia del sector privado. Este cambio de modelo económico conllevó un acelerado crecimiento macroeconómico, que situó a Chile como uno de los países con mayor bonanza económica y con los mayores índices de desarrollo humano en América Latina.[4] Por otra parte, dicho modelo también profundizó la concentración de riqueza y aumentó las desigualdades socioeconómicas del país.[5]

La dictadura de Pinochet ha sido ampliamente criticada, tanto en su país como en el resto del mundo, por las graves y diversas violaciones de los derechos humanos cometidas durante ese período. Por estas causas Pinochet debió enfrentar diversos procesos judiciales, algunos de los cuales fueron sobreseídos en vida por diversas razones, mientras que otros lo fueron a causa de su fallecimiento antes de que se dictara una resolución definitiva.[6] [7]

Primeros años[editar]

Augusto Pinochet fue el primero de los seis hijos[8] del matrimonio conformado por Augusto Alejandro Pinochet Vera (Valparaíso, 1891) y Avelina Ugarte Martínez (Santiago). Su padre comenzó a trabajar a los catorce años para la firma comercial Williamson Balfour, y más tarde se desempeñó como bombero y funcionario en una sociedad aduanera. Avelina estudió desde los nueve años en un colegio de monjas, y se trasladó a Valparaíso luego de que su madre viuda volviera a casarse.[9]

Comenzó sus estudios en su ciudad natal, en el Seminario San Rafael. Luego estudió en el Instituto Rafael Ariztía de Quillota y en el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso, para entrar finalmente a la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins en Santiago, el 11 de marzo de 1933, a los 17 años de edad. Su ingreso a esta institución no le fue fácil, ya que fue rechazado en dos ocasiones; la primera por su corta edad y la segunda por no cumplir con los requisitos mínimos exigidos.[10]

Pinochet comenzó una relación con María Lucía Hiriart Rodríguez, hija de Osvaldo Hiriart Corvalán, abogado y político radical que se desempeñó en Chile como senador y ministro del Interior. Ambos contrajeron matrimonio el 30 de enero de 1943,[11] pese a la oposición de sus padres, producto de la carrera militar del novio, que por entonces estaba alejada de los altos estratos sociales.[12] De esta relación nacieron cinco hijos, tres mujeres y dos hombres: Inés Lucía, Augusto, María Verónica, Marco Antonio y Jacqueline.[13]

En cuanto a su carrera militar, ejerció como alférez en Concepción, y luego como subteniente y teniente en la Escuela de Infantería de San Bernardo. Una vez ascendido al grado de capitán, fue destinado a Iquique por un período prolongado, durante el cual estuvo a cargo del campo de detención de Pisagua en la época de vigencia de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, promulgada en 1948 con el fin de proscribir la participación política del Partido Comunista.[14] A mediados de los años 1960, viajó a Ecuador con su familia[15] en una misión militar que tenía por objetivo organizar la Academia de Guerra de dicho país. Luego de tres años, regresó a Chile con el grado de mayor y con la condecoración «Abdón Calderón», otorgada a todos los participantes de la misión. Más tarde fue ascendido a general de brigada y se desempeñó como comandante en jefe de la Sexta División. En 1970 fue promovido a general de división.[16] [17]

Gobierno de la Unidad Popular[editar]

Pinochet durante la Parada Militar de 1971.

Salvador Allende, con el respaldo de la Unidad Popular, fue electo Presidente de Chile el 4 de septiembre de 1970. El 22 de octubre, trece días antes de asumir el cargo, el comandante en jefe del Ejército René Schneider fue baleado por sectores de extrema derecha vinculados con la CIA estadounidense, con el propósito de desestabilizar el nuevo gobierno socialista. Schneider falleció tres días después del atentado, siendo sustituido por el general Carlos Prats,[18] con quien Pinochet llegaría a establecer una relación muy cercana. Prats lo consideraba un soldado apolítico y profesional, por lo que fue uno de sus más cercanos colaboradores. Para varios generales, Pinochet pasó a ser considerado el segundo al mando después de Prats.[19]

En noviembre de 1971, Pinochet fue designado como representante de la delegación de Fidel Castro, quien estuvo de visita en Chile durante veintitrés días. En enero del año siguiente fue ascendido a jefe del Estado Mayor del Ejército, el segundo cargo en importancia de la institución.[20]

La férrea y creciente oposición al gobierno de la Unidad Popular conllevó el 29 de junio de 1973 a una sublevación militar conocida como el «tanquetazo», protagonizada por el Regimiento Blindado N.° 2 liderado por el teniente coronel Roberto Souper. Pese a la muerte de 22 civiles, la sublevación fue sofocada por Prats y sus generales más cercanos: Augusto Pinochet, Guillermo Pickering y Mario Sepúlveda.[21] Según algunos analistas políticos, el «tanquetazo» fracasó principalmente por la ausencia del apoyo del Regimiento de Infantería N.° 1 «Buin», que había sido aplacado estratégicamente por Pinochet.[20]

Tras el tanquetazo, el general Prats fue nombrado ministro de defensa, lo que generó un descontento en los altos rangos de las Fuerzas Armadas. El 21 de agosto, un grupo de esposas de generales y oficiales de civil fueron a manifestarse violentamente en su contra afuera de su casa, lo que sumado al escaso apoyo de los demás generales y al quebrantado orden legal y constitucional de la República, provocó su renuncia dos días después. Prats le propuso a Allende que su reemplazante fuera Augusto Pinochet, propuesta que el presidente aceptó ese mismo día, asumiendo así Pinochet el cargo de comandante en jefe.[20]

Para entonces varios miembros de las Fuerzas Armadas ya estaban decididos a realizar un golpe de Estado, liderado por el comandante de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh, y el vicealmirante de la Armada, José Toribio Merino.[22] Además contaban con el apoyo de la CIA y el gobierno estadounidense de Richard Nixon.[23] Para asegurar el éxito del ataque, sólo faltaba el apoyo de Augusto Pinochet, como comandante en jefe del Ejército. Sin embargo, hacia el 8 de septiembre de 1973, pese a la solicitud explícita del general Sergio Arellano Stark, Pinochet aún no había dado una respuesta definitiva. A la mañana del día siguiente, asistió junto a otros generales a una reunión con Allende, quien previendo un problema con las Fuerzas Armadas, anunció su decisión de realizar un plebiscito para salir de esta crisis política a través de una vía democrática. Pese a lo anterior, ese mismo día Pinochet decidió finalmente sumarse al complot.[22]

Golpe de Estado de 1973[editar]

El 10 de septiembre de 1973, Pinochet envío a su esposa y a sus hijos más pequeños, Marco Antonio y Jacqueline, a la Escuela de Alta Montaña, en el sector de Río Blanco, comuna de Los Andes, situado muy cerca de la frontera con Argentina. De este modo podrían huir al país vecino en caso de que el golpe de Estado fracasara.[24]

El golpe de Estado se ejecutó al día siguiente, bajo la coordinación de Patricio Carvajal. Durante toda la ofensiva militar al Palacio de La Moneda, Pinochet estuvo en el Comando de Telecomunicaciones del Ejército, desde donde los golpistas se mantuvieron comunicados en todo momento.[25]

Luego de varias horas de enfrentamientos y bombardeos militares, apoyados por Richard Nixon y Henry Kissinger, La Moneda fue finalmente asaltada y ocupada por las Fuerzas Armadas, momento en el que Salvador Allende decidió suicidarse. Esa misma tarde se reunieron Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército; José Toribio Merino, comandante en jefe de la Armada; Gustavo Leigh, comandante en jefe de la Fuerza Aérea, y César Mendoza, general director de Carabineros, para conformar la nueva Junta Militar que asumiría el control del país.[25]

Régimen Militar (1973-1990)[editar]

Augusto Pinochet junto a su esposa Lucía Hiriart.
Miembros de la Junta Militar formada en 1973. De izquierda a derecha: César Mendoza (director general de Carabineros) y los comandantes en jefe José Toribio Merino (Armada), Augusto Pinochet (Ejército) y Gustavo Leigh (Fuerza Aérea).

Augusto Pinochet, como comandante en jefe de mayor rango dentro de las Fuerzas Armadas, asumió la presidencia de la Junta Militar de Gobierno. A partir de órdenes dictadas a través de cadena nacional de radio y televisión, proscribió los partidos políticos, disolvió el Congreso Nacional, restringió los derechos civiles y políticos y ordenó la detención de los máximos líderes de la Unidad Popular, declarándola ilegal.[26]

El 17 de diciembre de 1974, fue nombrado Presidente de la República por los demás integrantes de la Junta Militar.[26] Su esposa, Lucía Hiriart de Pinochet, se convirtió consecuentemente en primera dama, y adquirió un destacado rol en la política nacional, como nueva presidenta de la fundación CEMA Chile y creadora de la agrupación de mujeres Damas de Color, orientada a las obras de caridad.[25]

Pinochet buscó legitimar su régimen en 1978, por medio de un cuestionado plebiscito nacional, actualmente considerado un fraude electoral.[27] [28] [29] [30] Dos años después, mediante un nuevo plebiscito, cuya legitimidad también es cuestionada,[2] [3] [31] se aprobó la Constitución de 1980 en reemplazo de la Constitución de 1925, entre cuyas disposiciones se establecía un período presidencial para Pinochet de ocho años de duración, a partir del 11 de marzo del año siguiente.

Políticas de represión[editar]

Logo de la DINA.

Apenas iniciada la dictadura, la Junta Militar encabezada por Pinochet decretó un toque de queda que perduraría hasta el 2 de enero de 1987.[32] Desde entonces se comenzaron a desarrollar diversas políticas de represión, las que se manifestaron sobre todo los primeros años, con la creación de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), policía secreta al mando del general Manuel Contreras que se dedicó sistemáticamente entre 1971 y 1977 a la persecución, secuestro, tortura y asesinato de los opositores del nuevo régimen.[26] [33] La unidad de exterminio más cruel de la organización fue la Brigada Lautaro, cuyos crímenes fueron perpetrados con el conocimiento y consentimiento de Pinochet.[34] A lo anterior se sumaron masivas redadas, allanamientos y enfrentamientos armados, así como el exilio forzado y opcional de miles de personas al extranjero.[32]

Durante los meses restantes de 1973, se organizó la denominada Caravana de la Muerte, una comitiva del Ejército de Chile a cargo del general Sergio Arellano Stark, cuyo objetivo era recorrer el país para verificar y agilizar las ejecuciones sumarias a los detenidos políticos de alta connotación detenidos en los recintos militares. Mediante esta medida se fusiló e hizo desaparecer a personas en Cauquenes, La Serena, Copiapó, Antofagasta, Pisagua, entre otras localidades del país. Sus restos fueron lanzados al mar o enterrados en lugares solo conocidos por los militares. Muchos de estos cuerpos jamás volvieron a encontrarse, y se les considera detenidos desaparecidos hasta hoy.[35] [nota 1]

Panfleto de inicios de los años 1980.

El 30 de septiembre de 1974, el general Carlos Prats fue asesinado junto a su esposa en Buenos Aires, ciudad a la que habían huido pocos días después del golpe de Estado.[38] Una investigación judicial realizada por la jueza argentina María Servini y el magistrado chileno Alejandro Solís, estableció que el crimen había sido ordenado por Augusto Pinochet, quien sin embargo nunca fue condenado.[39] [40]

Otra autoridad del gobierno de Salvador Allende asesinada durante la dictadura fue el exministro de Relaciones Exteriores, Orlando Letelier, quien como Prats, fue muerto por un coche bomba junto a la activista política Ronni Moffitt, el 21 de septiembre de 1976 en Washington D. C. Por este crimen fueron condenadas varias personas, entre ellas Michael Townley, agente de la CIA muy cercano a la DINA, Manuel Contreras y el brigadier Pedro Espinoza.[41]

En 1977, la DINA fue reemplazada por la Central Nacional de Informaciones (CNI), cuyo primer director fue el general Odlanier Mena. Si bien la CNI como organismo represivo fue notoriamente menos violento que la DINA, algunos de sus agentes figuran como involucrados en casos emblemáticos, como el asesinato en 1982 de Tucapel Jiménez, líder sindical y presidente de la ANEF.[42] Desde su creación, una extensa red de informantes de la CNI se implantaron en numerosas instituciones públicas y privadas a lo largo de todo el país, tales como bancos, hospitales, tribunales de justicia, centros comerciales y centros culturales.[43]

Políticas económicas[editar]

Tasa de crecimiento económico del PIB en Chile (naranja) y Sudamérica (azul) entre 1971 y 2007.

Durante el período del Régimen Militar se realizaron profundas reformas económicas que convirtieron a Chile en uno de los pioneros del neoliberalismo económico que comenzó a asentarse en los años 1980. Para la formulación de este nuevo modelo, Pinochet confió en los denominados Chicago Boys, un grupo de economistas educados en la Universidad de Chicago bajo la dirección del economista conservador estadounidense Milton Friedman, quien posteriormente se refirió a estas reformas como el «Milagro de Chile».[44]

Para subsanar la baja del PGB y la hiperinflación nacional generada tras el colapso económico de 1973, los Chicago Boys desarrollaron una serie de ideas de política económica que documentaron en el texto El ladrillo[45] y que decidieron materializar en 1975, mediante la implementación de una economía de libre mercado, con una apertura comercial en el mundo y la reducción de los poderes del Estado hasta convertirlo en un ente subsidiario. Como medidas concretas, se redujo el gasto público en un 27%, se despidió a un alto porcentaje de empleados públicos, se privatizaron unas quinientas empresas nacionales, se aumentó el impuesto del IVA, se disminuyeron drásticamente los aranceles comerciales a importaciones y se liquidó el sistema de ahorro y préstamos de vivienda. Estas medidas, conocidas como el shock y cuestionadas por los economistas más clásicos, no consiguieron revertir en un comienzo las cifras negativas, pero el modelo se comenzó a afianzar hacia 1977, iniciándose un fuerte crecimiento macroeconómico conocido como el boom, el cual sin embargo no consiguió corregir los altos índices de cesantía.[46] [47]

Desfile en celebración del aniversario del Golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1982.
Protesta pacífica en 1985 contra la dictadura militar.

El boom continuó durante cinco años, hasta detenerse drásticamente con la crisis económica de 1982, la más trágica en el país desde los años 1930 de la Gran Depresión. Esta crisis se debió a una recesión mundial en 1980, que afectó fuertemente a la economía nacional, la cual había empezado a depender en exceso del mercado exterior.[48] A lo anterior se sumó el excesivo endeudamiento privado y la fijación del dólar estadounidense a escasos 39 pesos chilenos de la época.[49] La disminución del PIB en un 14.3% obligó a las autoridades a devaluar el peso en un 18%, a intervenir más de cinco bancos y a licitar empresas todavía estatales, como Chilectra y la Compañía de Teléfonos. Para intentar controlar la cesantía, que llegó hasta un 23.7%, se creó el Programa de Empleo Mínimo (PEM) y el Programa de Ocupación para Jefes de Hogar (POJH).[48]

Esta crisis trajo numerosas represalias. El descontento de trabajadores, estudiantes y opositores de la dictadura generó a partir de 1983 masivas protestas nacionales y un fortalecimiento del desaparecido movimiento sindical, iniciativas que fueron violentamente reprimidas.[48] Ese mismo año se crearon la Alianza Democrática y el Movimiento Democrático Popular, coaliciones políticas que agruparon a diversos partidos opositores al régimen con el fin de buscar enfrentar a Pinochet por la vía democrática;[50] en contraste, también se creó el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), grupo paramilitar de extrema izquierda que se sumaría al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) como opositores que abogaban por la vía armada.[51]

En 1984, Pinochet designó como ministro de Hacienda a Luis Escobar Cerda, economista que se alejó momentáneamente de las ideas liberalizadoras de los Chicago Boys. Sin embargo, en 1985, cuando el país ya parecía recuperado de la crisis, decidió reemplazar a Escobar por Hernán Büchi y retomar el modelo neoliberal. Büchi optó por reformas menos radicales que las de sus predecesores, logrando revitalizar la economía a través de diversas medidas, tales como el control de la tasa de interés, el fomento de las exportaciones, la estatización y renegociación de la deuda externa privada, y la privatización de las empresas estatales más grandes de las restantes (CAP, Enersis, Endesa, Entel, CTC, IANSA, LAN Chile, entre otras).[52] El cobre continuó su proceso de desnacionalización, manteniéndose Codelco como empresa estatal.

Luego del retorno a la democracia, el modelo económico instaurado en Chile durante el período del Régimen Militar se consideró un modelo a seguir para muchos economistas, debido a la prosperidad de sus índices macroeconómicos que se mantuvieron estables durante las décadas siguientes. Sin embargo, las excesivas facultades a la empresa privada y la carencia de control estatal también conllevaron un desmedido incremento de la desigualdad económica y de la segregación social, especialmente en temas de salud y educación, todos ellos problemas que persisten hasta hoy.[53]

Relaciones internacionales[editar]

Países participantes en la Operación Cóndor.      Miembros activos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay.      Miembros esporádicos: Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador.      Estados Unidos

Apenas constituida la Junta Militar de Gobierno, Chile cortó sus relaciones diplomáticas con Cuba y Corea del Norte. Consecuentemente, varios estados socialistas, como la Unión Soviética, República Democrática Alemana, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Yugoslavia y Vietnam del Norte, rompieron relaciones diplomáticas con Chile. Los estados socialistas de Rumania y la República Popular China, sin embargo, mantuvieron relaciones con Chile; el primero por razones comerciales, y el segundo por estrategia político-militar, al considerar ambos a la Unión Soviética como país enemigo. En enero de 1974, Chile rompió relaciones con Camboya, y en marzo reanudó sus vínculos con Vietnam del Sur.[54]

Durante los primeros años del Régimen Militar, Pinochet participó a través de la DINA y la CNI en la Operación Cóndor, un plan de coordinación de operaciones de represión de movimientos izquierdistas entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales de Sudamérica y la CIA de los Estados Unidos.[55] La Operación Cóndor afectó principalmente a ciudadanos uruguayos, argentinos y chilenos, si bien también se concentró en el asesinato de autoridades de otros países, como el caso del general Juan José Torres, expresidente de Bolivia. En varias ocasiones, el coordinador de las operaciones de exterminio fue el exagente sicario de la CIA y colaborador de Manuel Contreras, Michael Townley. A la Operación Cóndor se deben, entre otros, los atentados en contra de Edgardo Enríquez y de Bernardo Leighton y su esposa, así como los asesinatos del general Carlos Prats y su esposa, del excanciller Orlando Letelier y de las 119 víctimas de la Operación Colombo.[56]

La violencia de estos regímenes dictatoriales, junto a las denuncias realizadas por los numerosos exiliados, gatilló el rechazo de la opinión internacional.[57] Chile fue aislado de la política internacional y Pinochet se vio impedido de viajar oficialmente al extranjero, salvo por contadas excepciones: un viaje público a España en 1975 para asistir al funeral del dictador Francisco Franco,[58] otro a Estados Unidos en 1977 para reunirse con el presidente Jimmy Carter,[59] y otro secreto a Bolivia en 1988, en donde se reunió con Víctor Paz Estenssoro.[60]

Margaret Thatcher y Pinochet desarrollaron un apoyo incondicional desde fines de los años 1970.

Las relaciones con Reino Unido estuvieron rotas hasta 1979, año en que Margaret Thatcher asumió como Primer ministro de dicho país. Thatcher levantó el bloqueo de venta de armas a Chile, y Pinochet por su parte apoyó incondicionalmente al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas con Argentina. Entre ambos mandatarios se desarrolló una relación de amistad que trascendió el período del Régimen Militar.[61]

Las relaciones con Estados Unidos fueron particulares. Pese al apoyo excepcional del secretario de Estado de los Estados Unidos Henry Kissinger, el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt en 1976[41] empeoró gravemente las relaciones diplomáticas con dicho país.[62] En 1980, el gobierno de Jimmy Carter, con quien se había reunido unos años antes, respaldó a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para que el dictador de Filipinas, Ferdinand Marcos, cancelara su visita con Pinochet mientras éste se encontraba en pleno vuelo.[63] Todo esto, sin embargo, no impidió que se mantuvieran las relaciones comerciales entre ambos países, motivadas por el nuevo modelo afín de apertura económica neoliberal.[62]

En cuanto a las relaciones de Chile con sus países limítrofes de Bolivia y Argentina, éstas fueron dispares. Pinochet y el dictador boliviano Hugo Banzer Suárez tuvieron positivos acercamientos para buscar una solución a la mediterraneidad de Bolivia. Mediante el Acuerdo de Charaña, firmado el 8 de febrero de 1975, ambos países reestablecieron sus relaciones diplomáticas interrumpidas décadas atrás, y Chile se proponía otorgarle a Bolivia un corredor terrestre para la exportación marítima. No obstante, el acuerdo no logró avanzar debido a exigencias adicionales del Perú, al mando del dictador Francisco Morales Bermúdez, de modo que Banzer decidió nuevamente romper las relaciones el 17 de marzo de 1978.[64]

Al contrario de Bolivia, las relaciones con Argentina fueron marcadamente hostiles, en especial durante el período de la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1981). Producto del conflicto del Beagle, casi se desata una guerra entre ambos países en 1978, en la que Argentina habría ejecutado la Operación Soberanía a fines de ese año. Sin embargo, el conflicto se apaciguó gracias a la mediación del papa Juan Pablo II.[65] Unos años después, durante la Guerra de las Malvinas (1982) entre Argentina y Reino Unido, Chile se mostró abiertamente partidario de los europeos, y en especial del gobierno de Margaret Thatcher, a quien Pinochet brindó apoyo logístico y de inteligencia militar.[61]

Entre el 1 y el 6 de abril de 1987, Juan Pablo II visitó el país en medio de un multitudinario y agradecido recibimiento. El papa, contrario a la dictadura de Pinochet, se reunió con el mandatario, y éste consiguió que ambos aparecieran juntos en público, pese a la petición expresa del papa de que esto no ocurriese.[66] Muchos años más tarde, en agosto de 2012, se reveló información hasta entonces reservada, que acreditaba que Pinochet durante la dictadura había liderado una red de espionaje vinculada con Ciudad del Vaticano, el FBI y medios de la prensa internacional.[67]

Atentado a Pinochet[editar]

Bandera del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), responsable del atentado contra Augusto Pinochet en 1986.

El Frente Patriótico Manuel Rodríguez fue creado en 1983, en paralelo con un creciente movimiento social opositor al régimen de Pinochet. Este grupo paramilitar contó con el apoyo de la dictadura cubana de Fidel Castro, quien les proporcionó un cuantioso arsenal armamentista, el cual fue descubierto y requisado por las Fuerzas Armadas el 6 de agosto de 1986.[68] Un mes después, el 7 de septiembre, mientras Augusto Pinochet regresaba con su comitiva a Santiago desde su casa de El Melocotón, en el Cajón del Maipo,[69] fue atacado con lanzacohetes y ametralladoras por un grupo de frentistas, en un ataque organizado conocido como Operación Siglo XX.[68] Pinochet, el objetivo único del ataque, logró salir prácticamente ileso, pero murieron cinco escoltas y once resultaron heridos.[69]

En respuesta, Pinochet declaró un estado de sitio, y durante esa noche la CNI mató a cuatro opositores, entre ellos el periodista José Carrasco Tapia. La Policía de Investigaciones, por su parte, detuvo a varios líderes opositores para mantenerlos protegidos, entre ellos el futuro presidente Ricardo Lagos. De los 18 frentistas que participaron en el atentado, solo Mauricio Hernández Norambuena fue apresado, varios años más tarde y por otras razones.[69]

Al año siguiente, entre el 15 y el 16 de junio de 1987, la CNI ejecutaría la llamada Operación Albania, también conocida como Matanza de Corpus Cristi, en la cual fueron asesinados 12 miembros del FPMR.[70]

Plebiscito de 1988[editar]

Augusto Pinochet con vestimenta civil.

De acuerdo a las disposiciones transitorias de la Constitución de 1980, un plebiscito debía ser llevado a cabo en 1988 para aprobar o rechazar al candidato que los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros propusieran al país.

Durante el año 1985 se suscitó un importante debate acerca de las condiciones en que se realizaría el plebiscito, de acuerdo a las normas transitorias de la Constitución. De la letra de la norma transitoria decimoprimera resultaba que la consulta plebiscitaria podría efectuarse antes que entrara en funcionamiento el Tribunal Calificador de Elecciones, establecido en las normas permanentes del texto constitucional, puesto que el plebiscito debía realizarse antes de la primera elección parlamentaria. Ello implicaba que este tribunal, aparentemente, no estaba llamado a controlar el referéndum y tendría que crearse un órgano gubernamental ad-hoc para su calificación. De ese modo, eventualmente, sería el mismo gobierno el que propondría un candidato, organizaría el plebiscito y controlaría los escrutinios.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional, en ese entonces afín a Pinochet, pronunciándose sobre el proyecto de ley orgánica constitucional sobre el Tribunal Calificador de Elecciones, que estipulaba el inicio de sus funciones para la primera elección parlamentaria, esto es, con posteridad al plebiscito de 1988, determinó que sólo una interpretación literal, y con prescindencia del resto de las disposiciones de la Carta Fundamental, conduciría a pensar "que el artículo 84° de la Constitución y las normas legales que lo complementan entrarán a regir, sin excepciones ni limitaciones de ninguna especie, en la fecha que señale la ley orgánica constitucional respectiva, con motivo de la primera elección de diputados y senadores" y que dicha "rígida interpretación del texto constitucional resulta inadmisible, porque ella está en pugna o contradice el artículo permanente y las disposiciones transitorias de la Carta Fundamental". El Tribunal Constitucional consideró que el plebiscito era equivalente a una elección presidencial, por lo que debía regirse por las normas permanentes de la Constitución en materia electoral. Ésta es considerada la primera derrota de Pinochet, motivada aparentemente por un cierto pudor democrático de algunos de sus partidarios, que resultó clave, años más tarde, al realizarse el plebiscito.

Pinochet fue oficialmente designado por los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el general director de Carabineros como candidato único a la presidencia para el plebiscito que se llevaría a cabo el 5 de octubre de ese año, por el que se proponía su mantenimiento en el poder desde 1989 hasta diciembre de 1997, es decir, por un nuevo período de ocho años.

Panfleto a favor de la opción «No».
Panfleto a favor de la opción «Sí».

La apuesta de Pinochet se basó en un control total de los medios de comunicación y el temor de la población a manifestarse contra él. Gran parte de su propaganda consistió en amenazar con el regreso del comunismo y del desorden previo a la dictadura si el mismo Pinochet no vencía. Sin embargo una oposición sorprendentemente organizada en una sola gran coalición, la Concertación de Partidos por el NO, decidió actuar dentro del marco legal que la Constitución le otorgaba, y aprovechar al máximo, en forma muy inteligente, todos los espacios disponibles para la democratización, como, por ejemplo, los escasos minutos de televisión que le fueron concedidos (que se conoció como la franja). Cada noche millones de chilenos se agolpaban frente a la TV a ver con asombro que era posible hablar en contra del férreo régimen de Pinochet.

El 5 de octubre una extensa red de apoderados vigiló lo que sucedía en cada mesa de votación y los dirigentes opositores instalaron un completo sistema de conteo de votos paralelo al oficial.

A tempranas horas de la tarde ya se suponía que Pinochet había sido derrotado pero ni el Gobierno de Chile, a través de su vocero, Alberto Cardemil, ni los medios de comunicación entregaron información alguna, sin embargo, en un programa televisivo en directo, el presidente del oficialista partido Renovación Nacional, Sergio Onofre Jarpa felicitó a los dirigentes opositores por el triunfo, pese a esto el Gobierno seguía manipulando la entrega de resultados hasta la madrugada, cuando finalmente el General del Aire, Fernando Matthei, miembro de la Junta Militar de Gobierno, reconoció la derrota.[71] Posteriormente, en 2003, en el libro Matthei, mi testimonio, se dio a conocer que Pinochet habría intentado dar un autogolpe de Estado pero el general Fernando Matthei se opuso tenazmente a ello.[71] Sin embargo, en una carta enviada por Matthei a El Mercurio y publicada el 10 de enero de 2012, éste afirmó que lo anterior no ocurrió, y que jamás habría existido intención de no respetar los resultados del plebiscito.[72]

Augusto Pinochet traspasando el mando presidencial a Patricio Aylwin, el 11 de marzo de 1990.

Los resultados oficiales de la consulta arrojaron un 55,99% de votos a favor de la opción No frente al 44,01% de la opción Sí.[73] Durante el año, tras un acuerdo entre la Concertación y el Gobierno, se prebiscitaron reformas para democratizar la Constitución. Tiempo más tarde, se llamó a la primeras elecciones democráticas desde el golpe de Estado, el 14 de diciembre de 1989, en las que resultó elegido el demócratacristiano Patricio Aylwin al frente de la coalición opositora Concertación de Partidos por la Democracia, derrotando al candidato oficialista Hernán Büchi y al centrista Francisco Javier Errázuriz Talavera; ese día se eligió también la totalidad del Parlamento, disuelto al comienzo de la dictadura.

Con la atención internacional centrada en el especial caso chileno de transición pacífica a la democracia, Pinochet entregó la presidencia de la nación a Aylwin el 11 de marzo de 1990, aunque siguió en el puesto de comandante en jefe del Ejército hasta marzo de 1998, fecha en la que pasó a retiro.

Ocaso político[editar]

Según las disposiciones transitorias de la Constitución de 1980, Pinochet debería seguir ocho años más en el puesto de comandante en jefe del Ejército, en caso que perdiera el plebiscito.

Aylwin decidió abordar el tema de los Derechos Humanos, encargándole un informe sobre la situación a una comisión de personas de renombre. La presidió Raúl Rettig, entregando el informe en febrero de 1991. El Informe Rettig detalló caso a caso 1151 muertes, y 979 detenidos desaparecidos. El impacto del informe en la sociedad fue muy fuerte, lo que preparó el ambiente para el inicio de los juicios por estos crímenes.

Existía la Ley de Amnistía para todos los crímenes políticos cometidos antes de 1978,[74] por lo que la Corte Suprema podía amnistiar inmediatamente a cualquier militar acusado de estos delitos, sin investigar. El presidente Aylwin instó a la Corte Suprema a una nueva fórmula (la llamada «doctrina Aylwin»[75] ) en la que debía investigarse primero los hechos ocurridos, y sólo después correspondía aplicar la amnistía. La Corte Suprema no lo hizo en aquel momento, pero sí lo harían varios jueces y la Corte de Apelaciones de Santiago.

La Corte Suprema marcó un precedente en 1992, por los casos de «detenidos desaparecidos». Se aplicaría en estos casos la figura del «secuestro permanente», delito que continúa en el tiempo y por lo tanto es inamnistiable, siendo la única causa para conceder la amnistía la aparición de los cadáveres. Así, se empezó a tramitar juicios contra exmilitares de la desaparecida DINA.

Entre todos los casos, el más emblemático fue el de Manuel Contreras, antiguo director del organismo de inteligencia, el cual estaba siendo procesado por el homicidio de Orlando Letelier en Washington, que la amnistía explícitamente no incluía. Se le condenó, junto a su segundo el ex brigadier general Pedro Espinoza, a 7 y 6 años de condena, respectivamente, en noviembre de 1993. Le correspondería al gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle seguir el juicio de Contreras y su resistencia al arresto.

Además de los temas de los juicios, las relaciones entre el Gobierno y Pinochet serían tensas y difíciles. Pinochet tenía pésimas relaciones con el ministro de Defensa, Patricio Rojas, que en varias oportunidades lo instó a renunciar a su puesto de comandante en jefe. Pinochet evitó en lo posible establecer contacto con él, tocando los temas importantes directamente con el presidente, sin consultar al ministro. Por otra parte, Pinochet se entendía bien con el Gobierno por medio de Enrique Correa Ríos, secretario general de Gobierno, a tal punto que Pinochet dijo que si lo hubiera conocido durante su mandato lo tendría en el mismo puesto donde estaba.[76]

La antipatía entre Pinochet y Rojas trascendía el tema de la renuncia y eran también fuente de conflicto el ascenso de los generales, pues el Gobierno decidió tratar de sacar del Ejército a los individuos más involucrados con el régimen anterior. De esta forma se seleccionaba también a las cinco primeras antigüedades del ejército, entre las que se nombraría al sucesor de Pinochet.

Los «pinocheques»[editar]

En 1984, mediante un convenio secreto, compró usando los nombres de dos conocidos una pequeña empresa metalúrgica que tiempo después pasó a llamarse PSP, y que recibía contratos de empresas estatales y también de las FF.AA. Sin que su nombre figurase en la transacción, PSP compró en 1987 una empresa en quiebra llamada Valmoval, que había intentado producir fusiles y cuyo principal acreedor era el Ejército. Estuvo involucrado en el escándalo de los "Pinocheques" a principios de la Transición a la democracia. En dicho caso fue cuestionado por unos pagos que en 1988 le hizo el Ejército, mediante unos cheques a su nombre, por un total de US$ 3 millones aproximadamente, tras un supuesto negocio con la empresa Valmoval, de propiedad del mismo Pinochet Hiriart.[77] Tras volver a Valmoval otra vez operativa, Pinochet Hiriart se las arregló tiempo después para venderla de vuelta al Ejército por US$ 3 millones, que recibió mediante tres cheques emitidos a su nombre y cobrados en el Banco del Estado.[78]

El año 1988, se realizó una transacción comercial entre la sociedad anónima P.S.P. (Proyectos Integrados de Producción) y el ejército por medio del CMI (Comando de Industria Militar e Ingeniería), que poseía antes el 49% de las acciones. La sociedad era productora de armas, pero hacia años que no estaba en funcionamiento, siendo virtualmente una empresa de papel. La transacción comercial consistió en la compra del 51% restante de las acciones de parte del Ejército, por un valor cercano a los tres millones de dólares. Se pagaron en cheques nominativos, a nombre de Augusto Pinochet Hiriart. El memorándum del Ejército decía que el 43% de las acciones correspondían a Pinochet Hiriart, el que negó los cargos, pues aseguró se había separado de la firma años atrás. Por estos motivos este suceso se conoció popularmente con el nombre de los «pinocheques».[79]

Fotocopias de los cheques llegaron al Gobierno, pasando por las manos de Rojas, quien vio en éste escándalo una forma de provocar la renuncia de Pinochet. La noticia llegó a la prensa y estalló un escándalo a nivel nacional, exigiéndose la creación de una comisión investigadora en el Congreso.

El ministro se movilizó y se empezaron conversaciones sobre la posible renuncia de Pinochet. Ballerino, su interlocutor con Rojas, le propuso que éste renuncie en 1995, pero le pareció un plazo excesivo. Ballerino le informó a Pinochet que en la reunión siguiente Rojas supuestamente le dio un ultimátum: 15 de abril de 1991 para su renuncia, a contestar en un plazo de 8 horas, versión negada por el ministro.

Pinochet reaccionó acuartelando a todo el Ejército, bajo la excusa de realizar «ejercicios de seguridad, alistamiento y enlace», justificación nunca antes usada. El Gobierno cedió y Rojas reiteró que nunca hubo ultimátum. La Comisión investigadora, después de largos meses sólo llegó a conclusiones ambiguas, y declaró que no existe ninguna responsabilidad del comandante en jefe.

El «boinazo»[editar]

La paralización del caso Pinocheques duró hasta 1993. Ese año, el Consejo de Defensa del Estado decidió emprender una denuncia contra los culpables de este delito (el Ejército perdió 3 millones de dólares al comprar acciones en una empresa de papel, por lo que se considera una estafa).

El presidente Aylwin partió de viaje a una gira internacional, dejando a cargo a Enrique Krauss, ministro del interior, como vicepresidente. La denuncia marchaba sin sobresaltos hasta que el diario La Nación publicó la citación al juzgado de ocho oficiales. Pinochet reaccionó convocando a los generales al edificio de Defensa, todos vistiendo ropas de combate. Tropas del Ejército vigilaron el edificio y patrullaron la zona, usando en su traje una boina negra, por lo que el movimiento que vendría a ser conocido como el «boinazo».[80]

Se entablaron rápidamente las conversaciones, Ballerino por el Ejército y Krauss y Correa por el Gobierno. El Ejército solicitó el fin del desfile de uniformados y el reemplazo de Rojas. El ambiente se enfrió y se puso fin al asunto. El Gobierno cesó en sus funciones al subsecretario Marcos Sánchez, molesto para el oficialismo, pero no se obtuvo nada más. Los «pinocheques» seguirían congelados, hasta que Frei decidió terminar con el asunto instando al Consejo de Defensa del Estado a no proseguir el tema, aduciendo «razones de Estado».[81]

Últimos años como comandante en jefe[editar]

Augusto Pinochet en 1995.

Durante el gobierno de Frei se continuaron los juicios a los violadores a los derechos humanos. Pinochet, ya cercano a los ochenta años y con varias enfermedades, se mostraba menos duro con el desfile de sus excolaboradores.

La Corte Suprema adoptó como oficial la doctrina Aylwin, y los procesamientos por el caso Degollados, y la «operación Albania» (ambos fuera de la amnistía) avanzaban rápidamente, y empezaron a aparecer los primeros culpables.

El gobierno construyó una cárcel especial para los militares encontrados culpables por la justicia, Punta Peuco. Sus primeros convictos fueron Manuel Contreras y Pedro Espinoza. Pero Contreras no estaba dispuesto a entrar a la cárcel y se refugió durante dos meses en su parcela, con guardias privados protegiéndolos día y noche, hasta que finalmente se le encarceló en octubre de 1995.

Pinochet preparó su sucesión realizando conversaciones con el ministro de Defensa Edmundo Pérez Yoma,[82] quienes se entendieron bien. Designaron a Ricardo Izurieta, militar totalmente profesional y sin relaciones con violaciones a los Derechos Humanos.

El 10 de marzo de 1998 el capitán general Pinochet hizo entrega del mando del Ejército a Ricardo Izurieta, finalizando así su época como militar.

Tráfico de armas[editar]

Durante la década de los 80 el Ejército de Chile traficó cerca de 40 mil bombas de racimo al gobierno iraquí mientras libraba su guerra con Irán. La operación fue hecha en conjunto con el gobierno estadounidense, interesado en el derrocamiento del régimen islámico. Junto a los cargamentos de armas se mandaron grandes cantidades de cocaína sintetizada por los laboratorios del Ejército, bajo la supervisión del químico Eugenio Berríos. En la investigación se revelaron las conexiones entre el clan Pinochet y Yamal Bathich, representante en Chile de los intereses de su primo Monzer Al Kassar, traficante de armas internacional.

Jonathan Moyle, periodista inglés que estaba realizando una investigación del caso en Chile, fue asesinado aparentemente por elementos de seguridad en su pieza del Hotel Carrera en 1990. En el 2006 se reabre su caso.

El tráfico ilegal de armas a Croacia es descubierto en diciembre de 1991, cuando el carguero que llevaba las armas, etiquetada como "ayuda humanitaria" desde el Hospital Militar de Santiago, fue descubierta en Budapest. El 7 de diciembre de 1991, un periódico húngaro descubre la noticia, y el 2 de enero de 1992, el Brigadier-General Guillermo Letelier, director de Famae, fue forzado a renunciar. Dos días después, por requerimiento del Ministro de Defensa Patricio Rojas, la Corte Suprema de Chile nominó al Magistrado Hernán Correa de la Cerda como responsable para investigar el tráfico de armas. El magistrado llama a Gerardo Huber como testigo, el cual declara que seguía órdenes del General Krumm, a cargo de Logística. El 29 de enero de 1992, Huber, quien estaba descansando en San Alfonso, Cajón del Maipo, "desapareció". Su cuerpo fue encontrado el 20 de febrero de 1992, con el cráneo despedazado.[83]

El General Pinochet fue implicado finalmente en este caso.[84]

Acusaciones de narcotráfico[editar]

A mediados de 2006, el exdirector de la DINA, Manuel Contreras, acusó a Augusto Pinochet de haberse enriquecido ilícitamente en base al narcotráfico, basándose en las relaciones de su hijo Marco Antonio Pinochet Hiriart con Edgardo Bathich, empresario y narcotraficante. Según Contreras, Pinochet había usado un complejo químico que el Ejército tenía en Talagante para producir cocaína elaborada por Eugenio Berríos. El encargado de distribuir la droga en Estados Unidos y otros países habría sido el traficante sirio Monzer Al Kassar.[85] [86] [87] [88] Contreras declaró que la mayoría de los fondos de Pinochet que no se podían justificar provenían del narcotráfico, y que todos sus hijos varones habrían estado involucrados en el negocio desde 1983, cuando su hijo Augusto Pinochet Hiriart vivía en Los Ángeles, California.[89] Marco Antonio, por su parte, desmintió las acusaciones de Contreras.[90]

Archivos desclasificados de la CIA[editar]

Los documentos desclasificados[91] que aportó la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el proceso de "publicación discrecional" que impulsa Bill Clinton sobre "abuso de derechos humanos" en Chile definen a Augusto Pinochet, tras las primeras semanas de represión sangrienta, como el "líder" de los generales de la línea dura para quienes "los extremistas o activistas marxistas deberían ser sumariamente ejecutados, frente a los de la línea blanda, que creen en la necesidad de someterlos a juicio, sentenciarlos y hacer el intento de reeducarlos".[92]

Senador vitalicio[editar]

El 11 de marzo de 1998, al día siguiente de entregar el mando, viajó al Congreso Nacional en Valparaíso, para ocupar su asiento de senador vitalicio. Este puesto le correspondía según la Constitución. Sus opositores, a pesar de que se llegó a un acuerdo según el cual el día anterior expresarían sus molestias, se manifestaron en contra de Pinochet cuando este hizo su juramento, colocándose máscaras de calavera y mostrando pancartas y fotos de los «detenidos desaparecidos», además de las manifestaciones en el exterior del Congreso.[93] En general se mantuvo al margen de la política activa y no participó mucho en el Congreso. Su acción más destacada durante su periodo parlamentario fue el acuerdo con el presidente de la Cámara Andrés Zaldívar para eliminar el día 11 de septiembre como feriado legal (Día de la Liberación Nacional), y reemplazarlo por el Día de la Unidad Nacional.[94]

En septiembre de ese año, Pinochet viajó a Londres (Inglaterra) junto a su nieto, para realizarse una operación. Aparte de su enfermedad, Pinochet amaba los viajes, pero durante su gobierno no realizó ninguno más desde el «filipinazo» y Londres era para entonces su ciudad favorita.[95]

El Ejército y el Gobierno le advirtieron de que no fuera, pues existían demandas contra él en el extranjero, pero no les prestó atención, ya que poseía el fuero de senador de la República. El vuelo salió el 21 de septiembre llegando el día siguiente a Londres.

Detención en Londres[editar]

En España, el juez Baltasar Garzón reclamó su detención para juzgarlo por las muertes de ciudadanos españoles ocurridas en Chile durante la dictadura. Dictó una orden de detención contra el senador el 10 de octubre, resolución que hizo llegar a Inglaterra.[96] Para entonces, Pinochet se hallaba internado en una clínica privada, la London Clinic, el 8 de octubre para ser operado de una hernia.

Ministro del Interior británico Jack Straw.

El día 16, estando en cama, fue informado de la aceptación del país al pedido de Garzón y su orden de arresto, determinado por el juez metropolitano de Londres, Nicholas Evans, todo en inglés, idioma que no entendía. La noticia se transmitió de inmediato a todo el mundo.

El gobierno chileno recibió la noticia como «un bochorno internacional para Chile», por lo que el Presidente Frei, junto a sus sucesivos cancilleres José Miguel Insulza y (desde mayo de 1999) Juan Gabriel Valdés iniciaron acciones para lograr su repatriación. Su argumento fue que los crímenes del régimen militar se habían cometido en Chile, y por lo tanto correspondía a este país juzgarlo y a ningún otro. Esta política no fue respaldada por todos los miembros de la Concertación, especialmente ciertos sectores del Partido Socialista y el PPD, que manifestaban su apoyo a la detención del dictador.

La defensa de Pinochet apeló a la decisión de arresto, aduciendo que tenía inmunidad diplomática como ex presidente y senador, apelación que fue recibida por un primer Tribunal, que la aceptó.

A su vez, esta resolución fue apelada, por lo que se recurrió a un Comité Judicial integrado por cinco miembros de la Cámara de los Lores, que invalidó en noviembre la inmunidad diplomática de Pinochet. Entre las pocas figuras destacadas que apoyaron a Pinochet destaca Margaret Thatcher, quien reveló que Pinochet había cooperado con Inglaterra durante la Guerra de las Malvinas.[61]

Sin embargo, la defensa del senador vitalicio descubrió que uno de los Lores era miembro de Amnistía Internacional, por lo que alegó que habría tenido interés en que se juzgara a Pinochet. Por lo tanto, un nuevo Comité de Lores decidió anular la sentencia anterior y formar un tercer Comité.

Éste emitiría su fallo el 24 de marzo de 1999, reduciendo los cargos contra Pinochet, considerando fuera de inmunidad los actos cometidos después del 8 de diciembre de 1988. Sólo había un delito cometido después de esa fecha en demanda, relacionado con un joven al que se acusó de robo y que amaneció muerto en su celda. Pero pronto el ministro del interior Jack Straw logró reunir más casos, llegando a unos 60.

Mientras se encontraba bajo arresto domiciliario, Pinochet residía en una casa particular en Virginia Waters; mientras tanto, su salud se deterioraba cada vez más, a causa de diabetes e hipertensión, a lo que se sumaban microinfartos cerebrales.

Esto empezó a preocupar a los dirigentes británicos y españoles. Si se seguía con el proceso, Pinochet podría morir en Gran Bretaña, cosa que no favorecía al gobierno laborista dirigido por Tony Blair, especialmente considerando la proximidad de las elecciones, y la incertidumbre de cómo el caso Pinochet les afectaría.

Los gobiernos buscaron otras soluciones, y una de ellas se presentó cuando la defensa del general argumentó razones de salud para eximirlo del juicio. El ministro del Interior británico Jack Straw, dictaminó el 22 de diciembre que se le realizaran exámenes médicos. Se sometió el 5 de enero a exámenes neurológicos y geriátricos, los que revelaron su deteriorado estado de salud.

Considerando el informe y la edad, Straw decidió liberar a Pinochet por razones humanitarias el 2 de marzo. Ese mismo día regresó a Chile, aterrizando el día 3 en Pudahuel, siendo recibido por el comandante en jefe Ricardo Izurieta. Ahí se levantó de su silla de ruedas, caminó triunfante y saludó con el bastón en alto a sus partidarios que fueron a recibirlo.

Pero ese no sería el fin de las querellas en su contra. Mientras estaba en Londres, en Chile se sumaban querellas en contra de Pinochet, por delitos como la «operación Caravana de la Muerte», siendo el encargado de recoger todas estas demandas el juez Juan Guzmán Tapia; asimismo, sus querellantes presentaban una solicitud de desafuero en su contra. Era el comienzo de los juicios de Pinochet en Chile.

Los juicios en Chile[editar]

De regreso a Chile, Pinochet se encontró con que el juez Guzmán había iniciado su proceso de desafuero, por considerar que existían suficientes pruebas en su contra para investigar su presunta responsabilidad en el secuestro de 18 personas, durante el viaje aéreo que realizó la comitiva militar por el norte del país, dejando a su paso esta estela de crímenes, siendo conocida como la operación Caravana de la Muerte.

El 3 de mayo el pleno de la Corte de Apelaciones de Santiago decidió proceder con su desafuero, por 13 votos contra 9, por lo que la defensa de Pinochet apeló ante la Corte Suprema, la que decidió por 14 votos contra 6 que el senador vitalicio era privado de su fuero. La defensa de Pinochet intentó que se sobreseyera al general por razones médicas, de la misma forma que en el extranjero. Se decidió realizarle exámenes de salud, que revelaron que sufría de demencia vascular subcortical, siendo sobreseído el 4 de julio de 2002. Ese mismo día, Pinochet renunció a su puesto senatorial y se retiró a la vida privada,[97] no volviendo a realizar apariciones públicas. Dos años después de estos sucesos, el 28 de mayo de 2004, la Corte de Apelaciones de Santiago revocó el sobreseimiento por demencia, y la Corte Suprema confirmó este fallo por 9 votos contra 8 el 26 de agosto, dejándolo en posición de ser juzgado por su eventual participación en la denominada «operación Cóndor».[1] Sin embargo, al analizarse el fondo del asunto, el procesamiento dictado contra Pinochet fue dejado sin efecto el 7 de junio de 2005.

Con todo, el 6 de julio de 2005 la Corte de Santiago abrió la puerta a una nueva fuente de conflictos legales, al desaforar a Pinochet, posibilitando determinar su responsabilidad en el caso «operación Colombo», por la desaparición de 15 opositores a su régimen.

Las cuentas del Riggs[editar]

A estos problemas legales se le agregó el descubrimiento, por parte del Senado de los Estados Unidos, de cuentas secretas que Pinochet tuvo durante el proceso en Londres en el Banco Riggs,[98] lo que vino a poner en tela de juicio el origen de su actual fortuna, ya que el Banco Riggs ha sido conocido por verse envuelto en problemas por lavado de dinero. Por estos motivos el Consejo de Defensa del Estado presentó una querella criminal en contra de Pinochet, por evasión tributaria, causa que está actualmente en manos del juez Sergio Muñoz. Esta situación ha provocado un alejamiento de sectores de la derecha chilena de la figura de Pinochet.

Pasaportes falsos que usó para abrir cuentas bancarias secretas.

Su abogado, el derechista Pablo Rodríguez Grez,[99] le aconsejó guardar un estricto silencio, por las implicaciones graves de sus declaraciones.

A principios de 2006, esta investigación llevó a que se procesara como cómplices de delitos tributarios a su hijo, Marco Antonio Pinochet, y a su esposa, María Lucía Hiriart de Pinochet,[1] lo que llevó a que Marco Antonio fuera sometido a prisión preventiva, en tanto que Hiriart tuvo que ser internada en el Hospital Militar.

Esto último fue considerado una estratagema para evitar la cárcel por muchos medios de comunicación, pero otros aseguran que realmente sufrió un ataque y tuvo que ser hospitalizada.

El General Juan Emilio Cheyre[100] declaró el 16 de agosto del 2005 que el caso Riggs era asunto “personal” de la familia Pinochet, agregando que...."El tráfico de armas a Croacia en 1991 y la vinculación que pueda tener este ilícito con la muerte del coronel Gerardo Huber, son temas en que “nos interesa, valga la redundancia, la verdad verdadera”.

El 4 de octubre de 2007, los cinco hijos del fallecido general Pinochet, su viuda Lucía Hiriart y el que fuera su círculo más cercano integraron una lista de 23 personas que fueron procesadas —y la mayoría detenidos—, por decisión del juez Carlos Cerda, como autores del delito de malversación de caudales públicos en el marco del Caso Riggs. Fueron liberados y sus procesamientos dejados sin efectos a los pocos días por la Corte de Apelaciones de Santiago. Se descubrió que Pinochet llegó a tener 125 cuentas bancarias fuera de Chile y las precauciones que habían adoptado el acusado y su familia para esconder una fortuna estimada en 27 millones de dólares. Según estableció la investigación, el Banco Riggs ocultó cuentas de Pinochet mucho tiempo después de su detención en Londres en 1998, ordenada por el juez español Baltasar Garzón por el delito de genocidio, y de la subsiguiente orden internacional para la congelación de sus fondos. Para impedir su localización, el banco cambió la titularidad de las cuentas de "Augusto Pinochet Ugarte" a "A.P.Ugarte", entre otros nombres. Pero en 2002, los organismos reguladores estadounidenses las descubrieron y, tras intentar ocultar información, el banco "cerró las cuentas y envió los fondos no a los tribunales, sino al propio señor Pinochet para que lo depositara en otra entidad", según el senador estadounidense Carl Levin. Entre 1990 y 2002 el banco le giró entre cuatro y ocho millones de dólares.

Pinochet declarado apto para ser juzgado[editar]

Tras la retirada de la inmunidad para establecer la responsabilidad de Pinochet en la matanza de opositores izquierdistas («operación Colombo»), el juez Víctor Montiglio ordenó una serie de exámenes psicológicos, neurológicos y psiquiátricos.

Según las conclusiones de seis peritos del Servicio Médico Legal que se encargaron de los exámenes, entregadas a las partes el 16 de noviembre de 2005, Pinochet estaría en condiciones psiquiátricas de afrontar un juicio. Aunque desde el punto de vista neurológico se mantiene el diagnóstico de demencia subcortical, este hecho no le impide participar en un proceso. Según Hernán Quezada, abogado querellante, «hubo de parte de Pinochet una sobresimulación para tratar de hacer parecer más grave los síntomas de la enfermedad que él padece».

El 23 de noviembre de 2005 fue ordenado el procesamiento de Pinochet por enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos. La cifra ocultada al Fisco podría ascender a los 25 millones de dólares, en su mayoría procedentes del cobro de comisiones sobre las compras de armas realizadas en su dictadura. Al día siguiente, el ministro Montiglio dictó el procesamiento de Pinochet por tres delitos de secuestro calificado en el marco de la «operación Colombo».

El 20 de enero de 2006 la Corte de Apelaciones de Santiago lo desaforó por 13 votos contra 5. Este desafuero es el cuarto que se dicta contra él, pero el primero que recibe por torturas a las víctimas de la dictadura.

Wikinoticias

La entrevista de Miami[editar]

Su hija, Jacqueline Pinochet Hiriart, gestionó en 2003 con una presentadora de televisión en Miami, María Elvira Salazar, la última entrevista de Pinochet en noviembre de 2003.[101] Esta le costó el desafuero como senador vitalicio[101] y ser juzgado por los crímenes de la Operación Cóndor.[101] La lucidez exhibida durante la conversación, en la que afirmó no arrepentirse de nada, contradijo el diagnóstico del Servicio Médico Legal que aseguró que padecía “demencia subcortical de leve a moderada”, y permitió que no fuese sometido a juicio por el caso Caravana de la Muerte en 2002. La hija de Pinochet negó haber recibido dinero ni haber obligado a su padre.

«Lo que pasa es que él quería defenderse antes de morir.»

Jacqueline Pinochet.[101]

El episodio la enemistó con sus hermanos.[101]

Supuestos depósitos de oro en el extranjero[editar]

El 25 de octubre de 2006 los diarios El Mercurio y La Nación publicaron que Augusto Pinochet mantendría ocultos en un banco de Hong Kong unos 9.500 kilos de oro en lingotes, valorados de forma preliminar en unos 160 millones de dólares. La justicia chilena dispuso el envío de exhortos dirigidos tanto a las autoridades de Hong Kong como de Alemania para solicitar información sobre los supuestos lingotes.[102] Tras haber avalado los documentos como procedentes de “fuentes fidedignas”, el canciller debió retractarse el viernes 26, diciendo que nunca avaló la denuncia, y que los antecedentes y credibilidad de quienes los enviaron nadie había verificado,[103] quedando desacreditada la acusación de los depósitos de oro.

Muerte[editar]

Partidarios de Augusto Pinochet junto al Hospital Militar, el día previo a su muerte.

La madrugada del 3 de diciembre de 2006, Pinochet fue internado en el Hospital Militar de Santiago después de sufrir un infarto agudo de miocardio y presentar insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón, que obligó a someterlo a un bypass.[104] Una semana después, alrededor de las 13:30 horas del 10 de diciembre, sufrió una repentina descompensación cardíaca, falleciendo a las 14:15 horas.[105] Sus últimas palabras, según los miembros de la familia que estuvieron con él, fueron dirigidas a su esposa.[106]

La noticia de su fallecimiento se dio a conocer rápidamente. Una hora después del deceso, numerosos santiaguinos comenzaron a apostarse en la Plaza Baquedano y en las calles aledañas del hospital, ubicado en la comuna de Providencia. Posteriormente, los partidarios de Pinochet se desplazaron hasta la Escuela Militar, ubicada en la comuna de Las Condes, adonde fue trasladado el féretro del difunto, mientras que los detractores se desplazaron en una celebración masiva por la Alameda Bernardo O'Higgins hasta llegar a la Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de La Moneda. El grado de polarización entre detractores y adeptos de Pinochet provocó numerosos disturbios que debieron ser repelidos por carabineros hasta altas horas de la noche.[107] [108]

El gobierno, presidido por Michelle Bachelet, decidió no dedicarle un funeral de Estado al exdictador, ya que no había sido elegido democráticamente como primer mandatario. Solo se le rindieron honores fúnebres como excomandante en jefe del Ejército, conforme a la ordenanza de esta institución.[109]

Lucía Hiriart, su hija Lucía Pinochet y sus nietos en el funeral de Augusto Pinochet.

A su velatorio acudieron aproximadamente 60 mil personas,[110] entre ellas Francisco Cuadrado Prats, nieto del general Carlos Prats, quien escupió sobre el vidrio del féretro que protegía el rostro del difunto, como acto de repudio en memoria de su abuelo, mandado asesinar por Pinochet en Buenos Aires[111] [nota 2] El funeral se realizó el 12 de diciembre, en presencia de más de 50 mil personas y en medio de un ambiente de tensión. La ceremonia contó con la presencia de algunos jóvenes neonazis[113] y con la de su nieto Augusto Pinochet Molina, entonces capitán del Ejército, que realizó un polémico discurso antimarxista, por el cual luego fue dado de baja.[114]

Los restos de Pinochet fueron cremados en el Cementerio Parque del Mar de Concón, y sus cenizas trasladadas a la casa de veraneo de la familia, en Los Boldos.[115] El Ejército de Chile, a través del entonces comandante en jefe Óscar Izurieta Ferrer, rechazó la petición inicial de la viuda para que sus cenizas fueran depositadas en la Escuela Militar. Por razones de seguridad, también fue rechazada la propuesta de sus hijos de guardar las cenizas en la Catedral Castrense o en una unidad militar.[116]

Al momento de fallecer, Augusto Pinochet contaba con una orden de detención en curso, y con más de 400 querellas en su contra por violaciones de los derechos humanos, tales como tortura, desapariciones, apropiación de niños, asesinatos de sacerdotes y periodistas extranjeros; algunas de ellas interpuestas por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y por estados extranjeros.[117]

Ideología e influencias[editar]

Pinochet era marcadamente anticomunista.[34] Fue un admirador del dictador español Francisco Franco, a cuyo entierro asistió en noviembre de 1975.[58]

Obra escrita[editar]

  • 1953: Síntesis geográfica de Chile, Argentina, Bolivia y Perú
  • 1957: Geografía militar
  • 1968: Geopolítica
  • 1965: Ensayo de un estudio preliminar de una geopolítica de Chile
  • 1972: La Guerra del Pacífico, campaña de Tarapacá
  • 1979: El día decisivo
  • 1983: Pinochet: patria y democracia
  • 1984: Política, politiquería y demagogia
  • 1989: Transición y consolidación democrática 1984-1989
  • 1990-1994: Camino recorrido, memorias de un soldado. Tomo 1 (1990); Tomo 2 (1991); Tomo 3 volumen 1 (1993); Tomo 3 volumen 2 (1994)
  • 1995: Principales discursos del comandante en jefe del ejército

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e «Pinochet: una larga vida». BBC Mundo (10 de diciembre de 2006). Consultado el 18 de noviembre de 2014.
  2. a b EFE (11 de junio de 2012). «Ex DINA reveló fraude en plebiscito para validar la Constitución de 1980». Cooperativa.cl. Consultado el 25 de noviembre de 2014.
  3. a b Guevara, Pilar (22 de junio de 2012). «El gran fraude de la historia: El plebiscito de la Constitución de 1980. Testigos confirman que todo estaba manejado y arreglado incluso su resultado final». Cambio 21. Consultado el 25 de noviembre de 2014.
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Notas[editar]

  1. En 1991, la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación o Informe Rettig verificó un total de 2298 muertes por persecución política durante la dictadura militar, de las cuales 2130 fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos y 168 víctimas de violencia política.[36] Un segundo informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura o Comisión Valech en 2011 cifró en más de 40 mil las víctimas de la dictadura, con 3065 muertos o desaparecidos.[37]
  2. Por esta acción Francisco Cuadrado Prats fue despedido de su empleo.[112]

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Enlaces externos[editar]