Milagro de Chile

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PIB per cápita en Chile (azul) y en América Latina (naranja) entre 1950 y 2007.
Tasa de crecimiento económico del PIB en Chile (naranja) y en América del Sur (azul) entre 1971 y 2007.

El milagro de Chile es una expresión acuñada por el economista estadounidense Milton Friedman para describir las reformas de liberalización económica que experimentó dicho país durante el régimen militar. La frase pretende evocar un paralelismo con el milagro alemán, la extraordinaria recuperación económica de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

En el ámbito de la economía social de mercado, el milagro de Chile ha permitido un mayor desarrollo económico en comparación a muchos de los países latinoamericanos; sin embargo, en el plano de política social, «ha contribuido a aumentar la brecha económica entre personas de alto y bajo nivel adquisitivo». Actualmente, Chile está dentro de las naciones más desiguales del mundo,[1] aunque el origen de ésta ha sido atribuido a que las cohortes más jóvenes han recibido mejor educación, lo que las distancia de las cohortes más antiguas.[2]

Nacimiento, auge y caída del primer milagro chileno[editar]

La llegada al poder de la Junta Militar tras el golpe de Estado de 1973 que derrocó al gobierno de Allende, se encontró con un Chile en una situación económica grave, que si bien tenía el desempleo controlado (4,6%),[3] registraba un 600% de inflación, reservas de divisas casi inexistentes, y el PGB a la baja (en 1973 se contrajo en un 5,6%).

El objetivo de la Junta Militar era terminar al gobierno socialista, pero no implantar el liberalismo. Muchas de las medidas del régimen fueron típicamente intervencionistas y un gasto público elevado debido a la cultura militar de los dirigentes, lo que condujo a mantener malos índices económicos. Para tratar de enderezar el rumbo económico, el Régimen Militar confió el manejo económico a unos jóvenes egresados de economía en la Universidad Católica de Chile, la mayoría con postgrado en la Universidad de Chicago. De aquí vendría el apelativo por el que fueron conocidos, los Chicago Boys. Éstos venían de Estados Unidos trayendo una idea novedosa: el “monetarismo”, perteneciente a la economía neoclásica. Consistía este en una economía no regulada, abierta al mundo, con un Estado pequeño y subsidiario, de riguroso equilibrio fiscal (limitar el gasto público y la burocracia), y el funcionamiento libre del mercado. Sus ideas estaban influenciadas por las de Milton Friedman y Friedrich Hayek, exponentes del liberalismo económico y enemigos del keynesianismo, que influyeron a los jóvenes durante su estancia en Chicago.

Su primera intervención en el gobierno seria en la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional), en donde plasmaron sus ideas económicas en un documento conocido como “El Ladrillo”, un breviario de la aplicación de sus ideas a Chile. La Armada de Chile, que era la encargada del área económica dentro de la Junta Militar, se empezó a orientar por este texto, pidiendo asesoría a los Chicago Boys. Hasta entonces, el Régimen había empleado métodos económicos tradicionales, que no prosperaron: La inflación continuaba en torno al 300%, el gasto público seguía alto y el precio del cobre se desplomaba a la baja. En abril de 1974 la inflación había alcanzado un 746,2%.[4]

Para convencer a Augusto Pinochet (Jefe de la Junta Militar) de sus ideas, trajeron a su mismísimo maestro, Milton Friedman. Friedman se reunió con Pinochet el 21 de abril de 1975 y en una corta charla de 45 minutos[5] le dio dos soluciones a la crisis que pasaba el país:

  • Primera solución: consistía de una recuperación lenta del paciente (Chile), pero advertía Friedman que éste de tanto esperar podría morir.
  • Segunda solución: darle al paciente un tratamiento de "shock" (reforma de choque) para revitalizarlo. Esto traería, inicialmente, un daño muy grave pero a la larga permitiría levantar los índices económicos chilenos.

El tratamiento de choque, o segunda solución, consistía en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los empleados públicos, aumentar el IVA (impuesto a la transferencia comercial de bienes muebles y activos M1 y M2), privatizar la mayor parte de las empresas estatales (la mayoría a precios ínfimos) y liquidar los sistemas de ahorro y de préstamos de vivienda. Tampoco hay que olvidar que los sindicatos estaban prohibidos y que la legislación laboral había sido eliminada. Hubo mucha disputa entre los Chicago Boys y economistas más clásicos, pero finalmente Augusto Pinochet se inclinó por la opinión de los monetaristas y se aplicó el tratamiento de choque.

Los Chicago Boys ingresaron al gobierno en 1975, como parte del tratamiento de choque, haciéndose cargo del Ministerio de Hacienda (Jorge Cauas), del Ministerio de Economía (Sergio de Castro, líder de los Chicago Boys), y del Banco Central de Chile (Pablo Barahona).

Los efectos iniciales en la economía chilena fueron graves. El PGB cayó en un 12%, la tasa de desempleo creció hasta el 16%, y el valor de las exportaciones se redujo en un 40%. Pero el sistema se empezó a afianzar a partir de 1977, iniciándose lo que se ha llamado el "boom", con cifras positivas en todos los ámbitos, a excepción de la tasa de desempleo, siempre alta (alrededor del 20%) debido, entre otras cosas, a los despidos masivos de empleados públicos y de funcionarios de las empresas privatizadas.

El "boom" duraría hasta la crisis económica de 1982, fuertemente iniciada por la recesión mundial de 1980 y que formó parte de la crisis de la deuda latinoamericana. Chile quedó desprotegido a esta crisis internacional por su excesiva dependencia del mercado externo, el excesivo endeudamiento privado (el crédito doméstico subió de 25%, en 1976, al 64% del PIB en 1982[6] ) y la fijación del dólar (switch a tipo de cambio fijo) lo que provocó una de las crisis más profundas que afectaran a la nación en conjunto a la de 1930 y la de principios de los años setenta. Esto provocó una caída del PIB de un 13,6% (la caída más alta registrada por Chile desde la crisis de 1929), un notable incremento del desempleo con tasas en torno al 20% por varios años[7] y la quiebra e intervención de numerosos bancos e instituciones financieras (fue intervenido el 60% del mercado del crédito).[8] En un contexto de falta de libertades civiles y de constantes violaciones de los derechos humanos, la mala situación económica gatilló las protestas callejeras contra el régimen, que se extendieron con mayor o menor intensidad hasta fines de su mandato.

El segundo milagro[editar]

Ante la llegada de la crisis, el Régimen de Pinochet abandonó la tesis de los Chicago Boys, aplicando momentáneamente medidas de tipo keynesiano. Sin embargo, pasada la parte más cruda de la crisis, volvió al sistema neoclásico con el nuevo ministro de hacienda, Hernán Büchi en 1985, el cual, con reformas menos ortodoxas que sus predecesores, lograría revitalizar la economía. Esto es nombrado como el "segundo milagro chileno".[cita requerida]

Para conseguir la reactivación, Büchi tomó las siguientes medidas:

  • Fuerte reducción del gasto en el sector público, con medidas como rebajar el gasto social y las jubilaciones.
  • Política de devaluación del peso en función del dólar muy fuerte, que sobrepasasen la inflación. De esta manera, con el dólar alto, se favorecían las exportaciones y se restringían las importaciones.
  • Privatizaciones de las empresas que seguían siendo estatales: empresas del acero (CAP), eléctricas (Enersis, Endesa), comunicaciones (Entel, CTC), azúcar (IANSA), LAN Chile, Laboratorios Chile y otras.
  • Privatización de los bancos intervenidos por el gobierno durante la crisis.
  • Control de las tasas de interés por el Banco Central y ya no por el mercado.
  • Descenso controlado de los aranceles.

El resultado de su gestión fue el retorno al liberalismo económico que implantaron los Chicago Boys, pero de una forma mucho más controlada sin el dogmatismo que le imprimieron sus antecesores y un crecimiento económico que llevaría a Chile a duplicar su PGB en el lapso de diez años.

Dichas privatizaciones, sin embargo, se realizaron fuera de toda fiscalización, sin bases de licitación y bajo una completa falta de transparencia, lo cual provocó un gran perjuicio económico a los intereses del país, en lo que la investigadora María Olivia Monckeberg denominó "El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno".[9] Se estima que en dichas operaciones el Estado chileno perdió el equivalente a 2 mil 223 millones de dólares, de hecho según la contraloría General de la República solo la privatización de CAP significó pérdidas para el Estado de 706 millones de dólares, y la de ENDESA 811,5 millones.[10] Entre los principales beneficiarios de estas operaciones se encuentran el entonces yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou, Roberto De Andraca, José Yuraszeck, los grupos de Hurtado Vicuña, Fernández León y el grupo Penta de Carlos Alberto Délano.[10]

Su valoración[editar]

Por una parte, los partidarios del punto de vista de Friedman argumentan que la situación actual de la economía chilena reivindica sus teorías, pues consideran que la firma de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Canadá, China, Corea del Sur, y la Unión Europea evidenciaría un mayor desarrollo económico en comparación al resto de los países latinoamericanos. En la misma nota, también remarcan la membresía chilena en foros como la APEC y la OCDE. Destacan además el hecho de que cuando llegó la democracia, no revirtieron en gran medida la política económica realizada durante la dictadura. Durante el desarrollo de los años 1980 y 1990 se extendió este sistema por el mundo, primero por gobiernos conservadores como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero después de la caída del comunismo sería adoptado por la mayor parte del mundo, incluidos los gobiernos socialdemócratas o socialistas renovados.

Las críticas incluyen argumentos políticos, económicos e incluso históricos. Respecto a los argumentos políticos, el principal alude fundamentalmente a la naturaleza ilegal e ilegítima del gobierno de Augusto Pinochet, independientemente de sus logros económicos. Se señala que el golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende, dio inicio a un régimen que fue responsable de violaciones a los derechos humanos, por medio de las cuales se mantenía vigente su política económica.

Los argumentos económicos se centran en señalar que el régimen militar significó un enorme aumento de las desigualdades sociales. Por una parte, las privatizaciones beneficiaron a los partidarios del gobierno (mercantilismo empresarial), al tiempo que la prohibición de los sindicatos impidió a los trabajadores reclamar mejoras en sus condiciones económicas. Como ejemplo, se cita que la tasa de desempleo pasó de 4,3% en 1973, al 22% en 1983. Al mismo tiempo, los salarios en términos reales (no nominales, sino contemplando la inflación del periodo) perdieron un 40% de su valor. Prueba de las desigualdades existentes sería que actualmente, más de tres cuartas partes de la riqueza del país [cita requerida] está en manos de no más de veinte familias. También se suele señalar la grave crisis que azotó el país entre 1982 y 1983 y que motivó a que el FMI tuviese que acudir en auxilio de la economía chilena, al mismo tiempo que el Banco Central tuviese que ejecutar una operación de salvataje de la banca privada; sin embargo, esta versión ignora los graves efectos que tuvo en Chile la crisis internacional de 1982.

La crítica histórica viene de la mano del historiador chileno Mario Góngora. Este acusa al Régimen Militar de haber olvidado la solemne declaración de principios en que se restablecía la chilenidad del país y la economía, ya que al aceptar las políticas neoliberales terminó debilitando a la entidad formadora de la nacionalidad: El Estado. A su juicio esta apertura global restringe a la nación convirtiéndola en parte de un "Estado mundial", el cual es a su juicio “la peor de las tiranías de la cual nadie podrá escapar a parte alguna”.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2172rank.html
  2. http://www.economia.puc.cl/LC?docid=3647
  3. Rosende (1987), Una interpretación del desempleo en Chile, Universidad de Chile, CEP.
  4. Valenzuela, Arturo. The breakdown of democratic regimes, Chile. Johns Hopkins University Press, 1978, Pág. 157.
  5. Milton Friedman: Capitalismo y libertad
  6. Shoemaker - La crisis financiera de 1982-1983 en Chile [1]
  7. Rosende (1987), Una interpretación del desempleo en Chile, Universidad de Chile, CEP.
  8. Marshall (2009),La crisis financiera chilena de los años ochentas, Banco Central de Chile [2]
  9. [Monckeberg, María Olivia (2001) "El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno", Ediciones B, Santiago de Chile]
  10. a b «El saqueo de Chile» (HTML). El Periodista (www.elperiodista.cl) 3 (86). 22 de julio de 2005. http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1790/article-69669.html. Consultado el 2 de enero de 2012. 

Enlaces externos[editar]

Referentes económicos[editar]

Críticos[editar]