Guerra de las Malvinas

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Guerra de las Malvinas
Guerra Fría
Thatcherismo
Proceso de Reorganización Nacional
Falklands, Campaign, (Distances to bases) 1982.jpg
Movimientos de las flotas Inglesas a las Islas Malvinas y Georgias del Sur
Fecha 2 de abril[1]
de 198214 de junio[2]
de 1982
Lugar Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sandwich del Sur
Coordenadas 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59Coordenadas: 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59
Causas Desembarco argentino en las Malvinas.
Resultado Victoria británica
Cambios territoriales El Reino Unido recupera la posesión de los archipiélagos.
Beligerantes
Flag of Argentina.svg
Argentina

Soporte internacional
Bandera del PerúPeru,[3]
Flag of the Vatican City.svg Ciudad del Vaticano,[4]
Bandera de la Unión Soviética URSS[5]

Bandera de BrasilBrasil[6] [7]
Flag of the United Kingdom.svg
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
[8]
Soporte internacional
Bandera de los Estados UnidosEstados Unidos
Bandera de FranciaFrancia[9]
Bandera de Chile Chile[10]
Comandantes
Standard of the President of Argentina.svg
Leopoldo Galtieri
Royal Coat of Arms of the United Kingdom (HM Government).svg
Margaret Thatcher
Fuerzas en combate
Ejército: 10.100

Marina: 3.421

Fuerza Aérea: 1.069

Aviones: 216

Ejército: 10.700

Marina: 13.000

Fuerza Aérea: 6.000

Aviones: 117

Bajas
655 muertos[11] de 350 a 454 suicidios[12] 264 suicidios[13]
1300 heridos[14]
11 313 capturados
47 aeronaves destruidas
6 barcos hundidos
255 muertos[15]

1300 heridos[16]
3 civiles[17]
115 capturados
34 aeronaves destruidas
8 barcos hundidos
3 bajas civiles causadas por un bombardeo erróneo de un barco británico.

La Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur fue un conflicto bélico entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló fundamentalmente entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha acordada del cese de hostilidades en Malvinas,[18] aunque posteriormente los británicos invadieron las Sandwich del Sur y el 20 de junio desalojaron las instalaciones de la Base Corbeta Uruguay de la Argentina, en el marco de la Operación Keyhole.

El origen de la guerra fue el intento por parte de la Argentina de recuperar la soberanía de las islas, a las que las Naciones Unidas consideran territorios en litigio entre Argentina y el Reino Unido, aunque éste los administra y explota. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados alternadamente por España, Francia, Argentina y el Reino Unido (actualmente).[19] Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.[20] El saldo final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

Políticamente, la derrota en el conflicto precipitó en la Argentina la caída de la Junta Militar del llamado Proceso de Reorganización Nacional que gobernaba el país. Posteriormente, en diciembre de 1983, se realizaron elecciones y se instaló un gobierno democrático.

En el Reino Unido la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador liberal de Margaret Thatcher saliera reelegido en las elecciones del año 1983.[21]

Luego de más de tres décadas de acaecido el conflicto, las Naciones Unidas continúan considerando los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios con soberanía aún no definida, entre Argentina y el Reino Unido.

Las causas[editar]

Situación en el Reino Unido antes del conflicto[editar]

En el año 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica, el Partido Conservador que estaba en el poder sufría un notorio desgaste, la popularidad de su primer ministro estaba en descenso y en ese tiempo habían huelgas en las minas de carbón.

Al creciente descontento laboral en ese país, se sumaba una sensación de amenaza de muerte en el ánimo de los jefes de la marina británica, que veían cómo avanzaban los planes de reducción de la flota de guerra, en el contexto de la guerra fría.

Situación en Argentina antes del conflicto[editar]

A principios de los años 1980, el modelo impuesto por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional dio claras muestras de agotamiento, lo que provocó numerosas tensiones sociales: 90% de inflación anual, recesión profunda, interrupción de buena parte de la actividad económica, generalización del IVA, empobrecimiento de las clases medias, brusco aumento del endeudamiento externo de las empresas y del Estado, salario real cada vez más depreciado, aumento de la pobreza, etc.

Después de los cambios de poder de la junta militar a finales de marzo de 1981, el General Leopoldo Galtieri reemplazó al General Roberto Viola (quien a su vez había sucedido a Jorge Rafael Videla), integrando la Junta con el Brigadier Basilio Lami Dozo y el Almirante Jorge Anaya. Éste último propuso la recuperación de las Malvinas mediante la acción militar como solución al largo conflicto por la soberanía.[22] La Junta aprobó el plan, entre otras varias razones, tanto por el efecto que podría tener para desviar la atención social de los problemas del momento, como por las posibilidades de recuperar el crédito perdido entre muy amplios sectores del país que serían sensibles ante una acción de interés patriótico como esa.[23] El periódico La Prensa especuló con que sería un plan a efectuarse paso a paso, comenzando con cortar el suministro a las islas, y que terminaría en acciones directas hacia fines de 1982, si las conversaciones en la ONU hubiesen sido infructuosas.[24] [25] La decisión final fue tomada bajo las erróneas suposiciones de que el Reino Unido nunca respondería militarmente y de que los Estados Unidos de América se mantendrían prescindentes, respaldando en última instancia a un país americano.[26]

Previamente, el 19 de marzo de 1982, la tensión entre los dos países se incrementó cuando el ARA Bahía Buen Suceso transportó un grupo de comerciantes de chatarra argentinos que habrían izado una bandera de Argentina en la isla San Pedro (Georgia del Sur), principal del archipiélago, durante una permanencia por trabajo que había sido previamente acordada por ambas naciones. Este acto fue más tarde visto por los ingleses como el primer acto de la guerra. La nave HMS Endurance fue enviada desde el puerto de Stanley hacia las Georgias, hecho que llevó a un pequeño desembarco argentino en la isla. La junta comenzó a estudiar la posibilidad de ocupar las islas antes de que los británicos pudieran reforzarlas,[27] por lo que adelantaron todos los planes originalmente previstos y con el mayor secreto se adelantó la fecha del desembarco inicial en la isla Gran Malvina al 2 de abril.

A pesar de las múltiples advertencias del capitán de la marina Nicholas Barker, la invasión de las islas tomó por sorpresa al Reino Unido. Barker creía que la planeada retirada del HMS Endurance, que era la única nave inglesa en el Atlántico Sur, sería la chispa que precipitaría la invasión, siendo para los argentinos una señal de que Gran Bretaña no estaba dispuesta a defender los territorios y habitantes en las islas y que pronto sería incapaz de hacerlo.[28] [29]

Aspectos económicos, políticos y geográfico-estratégicos[editar]

En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas.[30] [31] [32] Además la plataforma es rica en pesquería.

Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión del mismo como territorio irredento.

Estratégicamente,

  1. La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con el mismo;
  2. El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo.

No obstante, en la década previa al estallido de la guerra, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico consideraba las Malvinas más bien como un problema a la hora de estabilizar sus relaciones con América Latina. Pero, aunque propuso una devolución en arriendo (una soberanía de Argentina durante un tiempo prolongado con la expectativa de una devolución al final del mismo), los ciudadanos de las Malvinas se negaron a aceptar la propuesta.[33]

Las noticias y el manejo de la información en la Guerra de las Malvinas[editar]

Las noticias de las Malvinas están ligadas directamente al desarrollo del conflicto bélico, desarrollado entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. El manejo de la información es un recurso importante para cualquier fuerza armada en situaciones de guerra, ya que puede utilizarse para obtener nueva información, provocar errores en el contrincante, generar efectos entre los propios y los aliados. También es un buen elemento de propaganda política.

Tipos de noticias en la Guerra de las Malvinas[editar]

  • Las noticias militares son las que narran la guerra desde el punto de vista estrictamente militar. Son expresadas por medio de comunicados y declaraciones, y sus fuentes de información son institucionales. En ellas se relata, por ejemplo, el desplazamiento de tropas, posiciones de guerra, estrategias, etc.
  • Las noticias políticas comprenden acciones políticas, declaraciones y decisiones emanadas de la Junta Militar. En este escenario interactúan los militares, políticos y empresarios.
  • Las noticias diplomáticas son específicas y se dan en el espacio que se delimita entre el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino y de las Organización de las Naciones Unidas. Se dan por medio de declaraciones, entrevistas y citaciones, y su fuente es institucional.
  • Las noticias del mundo anglosajón son las que toman la guerra desde el punto de vista británico. Lo mismo sucede con las noticias desde el punto de vista estadounidense.
  • Las noticias económicas se refieren a las sanciones de la Comunidad Europea contra la economía argentina.
  • Las noticias históricas fueron publicadas principalmente en las primeras semanas del conflicto; consisten en narraciones cronológicas, grandes síntesis, antecedentes y explicación causal de la guerra.
  • Las noticias cotidianas ofrecen al lector narraciones pintorescas. Por ejemplo, cómo es un día en las Islas. Acercan las imágenes de una media lejana para un lector que nunca estuvo en las Islas. Sus personajes pertenecen al mundo privado.
  • Las noticias de la Iglesia católica adquieren una gran importancia con la llegada del Papa Juan Pablo II a Argentina. Constan de narraciones, declaraciones y documentos, y sus fuentes son institucionales.[34]
  • Las noticias de opinión describen las relaciones de causa/efecto del conflicto. Son jerárquicas e interpretativas, y están presentes al inicio y al final de la guerra.
  • Las noticias sobre otros medios son las que publican opiniones y reacciones de la prensa británica, los problemas de la censura, la contra-información y los rumores. Su fuente de información son los diarios británicos.

Las fuentes de información, el Gobierno Argentino y el Británico[editar]

La Junta Militar argentina había limitado el acceso de periodistas a las islas desde los comienzos del conflicto. Sólo hubo un pequeño número de reporteros argentinos destacados con autorización militar y que proveían su material.

En los inicios del conflicto, el Gobierno Argentino fomentó la participación con los principales periódicos para construir una opinión pública favorable. Luego, con el agravamiento del conflicto, dispuso el control total de la información de guerra. El gobierno dictó las siguientes pautas para el cumplimiento del acta de la Junta Militar disponiendo el control de la información por cuestiones de seguridad:

1- Todas las informaciones y las noticias provenientes del exterior utilizadas por los medios y toda información difundida por los medios relacionada con las operaciones militares y la seguridad nacional están sujetas al control del Estado Mayor.

2- El Estado Mayor ejercerá el control de la información.

3- El director y el editor de los medios de información serán considerados responsables directos de las transgresiones al artículo 1º.

4- Toda transgresión será sancionada con la clausura del medio y el arresto del director o editor.


El Gobierno Británico también controló férreamente la divulgación de informaciones que podrían afectar el desarrollo de las operaciones en curso

La guerra[editar]

Cascos usados por los soldados argentinos durante la guerra, exhibidos en el Museo del Bicentenario.

Para un listado de las Fuerzas Armadas argentinas implicadas en el conflicto, véase este Anexo.

Fundamentos políticos y militares de la acción argentina[editar]

La decisión se basó en los siguientes supuestos políticos y militares:

1. Naciones Unidas se había adherido firmemente a la doctrina de la guerra justa mediante la aprobación, por grandes mayorías, de las resoluciones 2131 (1965), 2326 (1967), 2908 (1972), 3281 (1974) y 3314 (1974), que reconocían explícitamente la legitimidad de las guerras de liberación, de autodeterminación, contrarias a la opresión racial, etc. Amparada en este antecedente legal, la mención a una hipotética recuperación de las islas por la vía armada había estado presente en el discurso diplomático bilateral desde 1972.[35]

2. Entre 1981 y 1982, varias acciones del Gobierno británico fueron interpretadas por la Junta militar argentina como señales de desinterés por el archipiélago, sus habitantes y su futuro; entre otras:

  • Debido a recortes presupuestarios, el Ministerio de Defensa británico decidió prescindir de sus dos portaaviones (HMS Hermes y HMS Invincible), de sus dos buques de desembarco de tropas (HMS Fearless y HMS Intrepid) y del patrullero antártico HMS Endurance, llamado por los británicos «el guardián de las Islas Falkland». Varios periódicos argentinos llegaron a afirmar que el Reino Unido abandonaba la protección de las Islas Malvinas. En el mismo sentido, los representantes malvinenses en Londres expresaron su profunda preocupación por el inminente desarme.[36]
  • La nueva ley de nacionalidad aprobada por el Parlamento británico relegaba a la mayoría de los nativos malvinenses a una segunda categoría y les negaba la ciudadanía completa.[37]

3. La guarnición británica en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur era reducida, y la lejanía a la metrópoli impedía la llegada de refuerzos a tiempo.

4. La capacidad de guerra anfibia del Reino Unido por la distancia no parecía estar a la altura de las circunstancias, pese a su gran poderío aeronaval.

5. La Junta no creyó probable que el Reino Unido realizara un contraataque a gran escala, afectando al territorio continental argentino —por ejemplo, usando sus submarinos nucleares— por una cuestión colonial sobre unas islas remotas.[38] En 2003, el gobierno argentino ha exigido una disculpa por el incidente. [39]

La Operación Rosario[editar]

La Operación Rosario (nombre de la operación de desembarco; la operación anfibia se denominó Operación Azul)[40] consistía en una serie de acciones de intensidad creciente encaminadas a la recuperación argentina de las islas, que se conseguirían en sentido inverso (de Este a Oeste y de menor a mayor relevancia política), iniciándose de la manera más discreta posible y culminando con la toma del archipiélago de las Islas Malvinas y de su capital, Puerto Stanley, mediante un asalto directo, pero sin causar bajas al enemigo para evitar una futura reacción militar británica.

La Junta logró mantener en secreto el plan de Anaya hasta apenas 48 horas antes del inicio de las hostilidades.

Los planes de replicar el método como solución al conflicto del Beagle[editar]

El Gobierno argentino diseñó el plan denominado Operación Rosario para la recuperación militar de los tres archipiélagos en disputa con el Reino Unido y Chile, alterando el estatus quo por la vía de los hechos. La operación fue diseñada entre finales de 1981 y principios de 1982 por el Almirante Jorge Isaac Anaya, miembro de la Junta presidida por Galtieri.

Tras la conquista de las islas, algunas fuentes inciden en la posibilidad concreta de que la Argentina tuviese también por objetivo a medio plazo ocupar militarmente los archipiélagos al sur del Canal de Beagle en disputa con Chile para solucionar el Conflicto del Beagle. Éste se encontraba en esos momentos bajo una mediación del papa Juan Pablo II,[41] por la cual ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.[42] [43] Esa posibilidad hizo que Chile apoyase en el conflicto a los británicos, a diferencia de los demás países de la región que simpatizaban con la causa argentina.

El Brigadier General Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo, jefe de la Fuerza Aérea Argentina durante la guerra de las Malvinas, confirmó estos planes en una entrevista con el diario Perfil. Galtieri le comunicó:

«Que saquen el ejemplo [los chilenos] de lo que estamos haciendo ahora porque después les toca a ellos».

Presidente de Argentina Leopoldo Fortunato Galtieri[44]

También Oscar Camilión, último Ministro de Relaciones exteriores de la República Argentina antes de la guerra había mencionado los planes en sus "Memorias Políticas":

«Los planes militares eran, en la hipótesis de resolver el caso Malvinas, invadir las islas en disputa en el Beagle. Esa era la decisión de la Armada…»

Los planes de invadir las islas en disputa con Chile eran discutidos abiertamente en la opinión pública de Argentina.[46] Por ejemplo, Manfred Schönfeld en La Prensa del 2 de junio de 1982, cuando la visión del "vamos ganando" todavía hacía furor en Buenos Aires, opinaba sobre el curso de acción tras la (exitosa) guerra de las Malvinas:

«Para nosotros no lo estará [terminada la guerra], porque, inmediatamente después de barrido el enemigo de las Malvinas, debe serlo de las Georgias, Sandwich del Sur y de todos los demás archipiélagos australes argentinos ...»
Manfred Schönfeld[47]

Los más altos oficiales del ejército argentino anunciaban públicamente la invasión de las islas en disputa con Chile. El General (R) argentino Osiris Villegas, jefe de la primera delegación argentina para la mediación ante el vaticano anunciaba:

«no persistir en una diplomacia bilateral que durante años la ha inhibido [a Argentina] para efectuar actos de posesión efectiva en las islas en litigio que son los hechos reales que garantizan el establecimiento de una soberanía usurpada y la preservación de la integridad del territorio nacional»
General (R) Osiris Villegas[48]

Estos planes son conocidos también en los análisis de la política internacional, como en el caso del estudioso Kalevi Jaakko Holsti en The State, War, and the State of War:

«Displaying the mentality of the Argentine military regime in the 1970s, as another example, there was "Plan Rosario" according to which Argentina would attack the Malvinas and then turn to settle the Beagle Channel problem by force. The sequence, according to the plan, could also be reversed.»
Kalevi Jaakko Holsti, The State, War, and the State of War[49]

El día 2 de abril de 1982 durante la multitudinaria manifestación en la Plaza de Mayo en Buenos Aires se escuchaban cánticos como:

Palo, palo, palo, palo bonito palo es, eh, eh, eh, que se cuide Pinochet[50] [51]
eh, eh, eh, que risa que se ve, ahora que se cuide, que se cuide Pinochet[50]
Tero, tero, tero, tero, tero, tero, tero, tero, hoy le toca a los ingleses y mañana a los chilenos[50]

Antes de la invasión a las Malvinas, las Fuerzas Armadas Argentinas desplazaron sus mejores unidades a la frontera oeste y luego las reforzaron con las unidades de élite que retiraban de las islas, en la suposición de que los británicos no se defenderían.

Chile, ya alertado por la Operación Soberanía y por la provocación de "Gurruchaga" en la isla Deceit en las semanas anteriores, movilizó a la flota hacia el sur en silencio de radio y apostó, como 3 años antes, sus regimientos en la frontera.

Movimientos previos en las islas Georgias del Sur[editar]

En septiembre de 1979, el empresario argentino Constantino Davidoff, especializado en negocios con chatarra, firmó un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo, por el cual adquirió las instalaciones balleneras abandonadas en la isla San Pedro (Georgias del Sur).

Margaret Thatcher, Primera Ministra británica durante la Guerra de las Malvinas.

Davidoff gestionó en la Embajada británica de Buenos Aires el servicio del buque HMS Endurance con el fin de transportar a las islas el personal y equipos necesarios para desmantelar las instalaciones, pero como su pedido no fue aceptado, la Armada Argentina llevó a cabo la tarea.

El empresario comunicó a la Embajada británica su viaje al archipiélago de Malvinas y, en diciembre de 1981, zarpó con destino a las Georgias, a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5).

Meses más tarde, el 19 de marzo de 1982, con motivo de un nuevo viaje de Davidoff al lugar, ahora en el ARA Bahía Buen Suceso (B-6), se produjo el presunto izado de una bandera argentina en las islas que provocó que el Ministerio de Exteriores Británico ordenase el envío del HMS Endurance con el objetivo de obligar a los operarios a arriar la bandera y evitar el desembarco del personal.

El 20 de marzo, Margaret Thatcher fue informada de lo sucedido y decidió enviar el HMS Endurance desde Puerto Stanley, con un complemento de 24 soldados de marina. Se organizó además una protesta diplomática en Buenos Aires.

El 21 de marzo, después de la marcha del ARA Bahía Buen Suceso (B-6) y con el grupo de Davidoff en tierra para seguir con sus tareas, se solicitó al Gobierno argentino que desalojase a los operarios allí apostados.

Recuperación de las Georgias del Sur[editar]

El 23 de marzo Joaquín Pantoja, el comandante del Grupo Naval Antártico y capitán al mando del ARA Bahía Paraíso (B-1), recibió órdenes del Estado Mayor General Naval de dirigirse a máxima velocidad a las islas Georgias del Sur, con la misión de evitar el desalojo del grupo de obreros argentinos de Davidoff por parte del HMS Endurance, salido a tal efecto desde las islas Malvinas.[52]

Un Westland Wessex en la Isla Ascensión en mayo de 1982.

El B-1, comandado por Trombetta, arribó a Puerto Leith en la noche del 24 de marzo y desembarcó un grupo de apoyo a los obreros argentinos; luego, permaneció en la zona y patrulló con sus helicópteros el área durante las horas subsiguientes. Las noticias procedentes del sur dieron cuenta de un inusual movimiento de buques de guerra de la Armada Argentina en el Atlántico Sur.[53]

El 28 de marzo de 1982 el ARA Santísima Trinidad (D-2) zarpó como buque insignia del Comandante de la Fuerza de Tareas 40, embarcando a su comandante y al Comandante del teatro de Operaciones Malvinas, el General de División Osvaldo García.

El 1 de abril el Estado Mayor General Naval recibió la orden de "ocupar Grytviken y mantener Leith a fin de asegurar el dominio de las islas Georgias", para lo que se le asignó la corbeta portamisiles ARA Guerrico (P-2; actual P-32) al mando del CF Carlos Alfonso, y un grupo de Infantería de Marina al mando del Teniente de Navío Guillermo Luna.

Como consecuencia de lo anterior, se sucedieron una serie de reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario a fin de evitar la acción argentina. La noche del día 1 de abril Ronald Reagan se comprometió ante Margaret Thatcher a hablar con la Junta militar para evitar el ataque. No obstante, su conversación telefónica con Galtieri fue infructuosa.[54]

El desembarco en las Islas Malvinas[editar]

Orden de batalla
Argentina Reino Unido
Fuerza de Operaciones 40 (comandante: vicealmirante Juan Lombardo)
  • Destructor misilístico ARA Hércules (D-1) (actual B-52) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1977).
  • Destructor misilístico D-2 ARA Santísima Trinidad (D-2) (4.100 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 lanzamisiles doble antiaéreo Sea Dart, 1 cañón de 114 mm, 2 antiaéreos de 20 mm, 2 lanzadores triples de torpedos de 324 mm y 1 helicóptero Westland Sea Lynx (1981).
  • Corbeta misilística ARA Drummond (P-1) (actual P-31) (1.250 t) 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1978).
  • Corbeta misilística ARA Granville (P-3) (actual P-33) (1.250 t) con 4 lanzadoras de misiles MM-38 Exocet antibuque (cada una, 1 misil), 1 cañón de 100 mm + 1 doble de 40 mm (1981).
  • Submarino ARA Santa Fe (S-21) (1.526 t) (Clase Balao ex-USS Catfish SS 339) con 10 tubos lanzatorpedos de 254 y 533 mm (1944, modernizado en 1960).
  • Rompehielos ARA Almirante Irízar (Q-5) (14.900 t) con 2 helicópteros medianos Sikorsky Sea King (1978).
  • Buque de transporte ARA Isla de los Estados (B-18) (3.100 t, 1951).
  • Buque de desembarco de tanques LST ARA Cabo San Antonio (Q-42) (8.000 t, 1977).
  • 84 comandos anfibios y buzos tácticos embarcados.
  • 1º y 2º batallón de infantería de marina blindada (con vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5).
Naval Ensign of the United Kingdom.svg Comandante: gobernador Rex Hunt

  • La 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino y parte de la jefatura de esa unidad.

El 25 de marzo el general de división Osvaldo Jorge García, como comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, dio órdenes de ejecutar el plan de operaciones.

El 26 de marzo, una importante fuerza naval argentina abandonó Puerto Belgrano bajo la apariencia de disponerse a realizar unas maniobras con la flota uruguaya. Sin embargo, dirigieron sus pasos hacia las islas Malvinas.

El día 30, la inteligencia británica notificó al gobernador Rex Hunt que se trataba de una amenaza real y que se esperaba la invasión para el día 2 de abril. Hunt reunió a sus pocas tropas y les encomendó la defensa de las islas. En la mañana del 1 de abril, apagaron el faro e inutilizaron el pequeño aeropuerto local y sus radiobalizas. Ese mismo día el general García, debido a las malas condiciones meteorológicas reinantes, postergó un día la operación de desembarco, fijando como día “D” al 2 de abril y como hora “H” las 06:00.[55]

Cronología del ataque[editar]

El 1 de abril, a las 21:18, el primer grupo de botes se desprendió del D-2: 84 comandos anfibios y buzos tácticos bajo el mando del Capitán de Corbeta Guillermo Sánchez-Sabarots. A las 22:45, el grueso de la Agrupación de Comandos Anfibios salió del buque en 19 embarcaciones destacándose, inmediatamente, el destructor en su zona de patrullado. Desembarcaron en Mullet Creek sobre las 23:00. A esa misma hora, el submarino ARA Santa Fe (S-21) libró a otros diez buzos tácticos para colocar balizas de radionavegación y ocupar el Faro San Felipe (Pembroke). Cuando el ARA Santa Fe (S-21) emergió, fue detectado por el radar de navegación del buque costero Forrest dándose inicio a las hostilidades. A las 23:40 en la zona del aeropuerto se observó una bengala verde y al poco tiempo fue apagado el Faro San Felipe.

Ya el 2 de abril a primeras horas se dio el desembarco de un grupo de comandos anfibios y de buzos tácticos con botes neumáticos para despejar posibles obstáculos o minas que hubieran en la playas para el arribo de los vehículos anfibios, a la 1:30, los hombres de Sánchez-Sabarots se dividieron en dos grupos: el primero, comandado por él mismo, se dirigió a los barracones de la infantería de marina británica en Moody Brook para atacarlos; el segundo, bajo el mando del Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino, avanzó hacia Puerto Stanley con objeto de tomar las oficinas del Gobernador y capturarlo.

A la 1:55, el submarino ARA Santa Fe (S-21) salió a la superficie, frente a Punta Calebroña y lanzó sus Buzos Tácticos a unos 3000 m del Faro San Felipe, que se encontraba apagado, alejándose, luego, a máxima velocidad en superficie, para regresar a su lugar de patrulla. Pero los británicos, sobre aviso, habían evacuado los barracones y estaban desplegados en posiciones de combate para defender la localidad.

A las 4:20, el destructor ARA Hércules (D-1) izó su Pabellón de Guerra y comenzó su patrullado en Puerto Groussac, protegiendo a la iniciación de la fase de asalto, la aproximación del BDT ARA Cabo San Antonio (Q-42) y de la corbeta ARA Drummond (P-1). A las 5:45, la Fuerza de Desembarco de Sánchez-Sabarots abrió intenso fuego automático y de granadas sobre los barracones donde suponían a los infantes de marina británicos. A los pocos minutos, descubrieron que nadie devolvía el fuego (estaban vacíos). El ruido, por el contrario, alertó al mayor Norman —que dirigía a las fuerzas británicas— de que los argentinos habían llegado.

Cerca de las 6:00 se apagaron las luces de la bodega del BDT, se abrieron las compuertas de proa y se pusieron en marcha los enormes extractores de gases.

A las 6:22, llegó la orden "¡Primera ola al agua!" y, desde el BDT ARA Cabo San Antonio (Q-42), comenzaron a desembarcar los vehículos anfibios, con fuerzas del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino. El ARA Cabo San Antonio (Q-42) libró la compañía E de vehículos anfibios LVTP-7 y LARC-5 del 2º de Infantería de Marina, orientándose con las balizas que habían colocado los buzos tácticos del ARA Santa Fe (S-21). La primera oleada, bajo el mando del capitán de corbeta (IM) Hugo Santillán, llegó a tierra y tomó la dirección del aeropuerto. La compañía "D" desembarcó poco después para ocupar el faro.

A las 6:30, desde el D-2, se irradió un comunicado en el que intimaba a la población a no ofrecer resistencia para evitar derramamiento de sangre.

El grupo de Giachino, la avanzada de las fuerzas argentinas, se dirigió a la casa del Gobernador, invitándole a la rendición. Al no recibirse respuesta, entraron al anexo de los sirvientes, donde se había atrincherado un grupo de Marines Reales, entablándose un combate. Comenzó un tiroteo generalizado, donde se produjo la primera baja del conflicto, el CCIM Pedro Giachino, que fue herido mortalmente;[56] fueron también alcanzados por las esquirlas y resultaron heridos de gravedad, el Teniente de Fragata Diego García Quiroga y el Cabo Primero Ernesto Urbina. El resto de sus hombres se replegaron, aunque mantuvieron el asedio sobre la sede del gobierno británico, disparando desde una posición elevada ubicada al sur de la misma.

Los constantes cambios de posición de los comandos y el uso de granadas de aturdimiento hicieron creer a los defensores que estaban bajo el ataque de una fuerza numéricamente muy superior a la real, lo cual resultó decisivo para obtener su rendición. A los pocos minutos, aterrizó el primer Lockheed C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina en el Aeropuerto de Puerto Stanley.

Cuando la compañía E llegó a las proximidades del viejo aeropuerto, sufrió el primer ataque de la infantería de marina británica. Un blindado LVTP-7 fue averiado por disparos de una ametralladora, pero la tripulación resultó ilesa. El Contraalmirante Busser, responsable del desembarco, comenzó a preocuparse: las tropas blindadas aún no habían entrado en contacto con los comandos, y la resistencia británica era más intensa de lo esperado. Ordenó entonces que una compañía del Batallón de Infantería de Marina 1 con lanzacohetes de 105 mm fuesen helitransportados a la costa.

A las 8:30, el gobernador Hunt y el mayor Norman, sitiados y bajo presión, debatieron qué hacer. Se sugirió dispersarse por el interior para iniciar una guerra de guerrillas, pero finalmente, creyéndose rodeados por un batallón de Infantería de Marina, decidieron que este plan de acción no tenía sentido.[57] Hicieron traer a Héctor Gilobert, un argentino residente de las islas al que consideraban un espía, y le encargaron negociar el alto el fuego. A las 9:30, el gobernador Hunt rindió las islas Malvinas al contraalmirante Busser.

Hechos finales del 2 de abril y sucesos del 3 de abril[editar]

Un avión de transporte militar argentino llevó a Hunt a Montevideo desde donde se dirigió a Londres.

Utilizando el helicóptero Westland Lynx Mk.23 0739/3-H-141, desde el ARA Hércules (D-1), se trasladó al abanderado de la Flota de Mar, el Teniente de Fragata Martín Cazaux, para afirmar el pabellón en Puerto Stanley (posteriormente, llamado Puerto Argentino).

Cumplida su tarea por la Fuerza de Desembarco, algunas de sus fracciones se encontraban listas para el repliegue al Continente, que comenzó el mismo 2 de abril.

En esas circunstancias, y ante la necesidad de brindar apoyo logístico a las unidades navales que operaban en el puerto de la capital de las islas, el comandante de la Flota de Mar dispuso la creación del Apostadero Naval Malvinas, designando como jefe del mismo al capitán de fragata Adolfo A. Gaffoglio.

Al día siguiente, aparecieron en los periódicos británicos las fotos de los marines tendidos en el suelo boca abajo. Aproximadamente 120 defensores (incluyendo civiles armados) fueron capturados por los argentinos en la acción.[58]

Sin embargo, en las islas Georgia del Sur los británicos no aceptaron la rendición. Cuando en la mañana del día 3 las fuerzas argentinas trataron de tomar Grytviken, los 22 infantes de marina británicos reaccionaron, pero luego decidieron rendirse.

Pasado el mediodía del 3 de abril de 1982, la bandera argentina ondeó sobre las islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y las islas Sándwich del Sur (en estas últimas hacía varios años que flameaba pacifícamente).

Los prisioneros británicos volvieron a su país desde Montevideo.

Ese mismo día, Margaret Thatcher intervino en la Cámara de los Comunes para debatir el tema de las Malvinas; anunció la organización de una fuerza operativa especial, la creación de un gabinete de guerra y la renuncia, entre otras, de su Ministro de Asuntos Exteriores Lord Carrington.[59]

Consolidación de la reconquista y repliegue de la FT[editar]

Durante el 3 de abril se comenzó a replegar los elementos usados en el desembarco al BDT y al rompehielos; el grueso de las tropas que intervinieron en la recuperación regresó en aeronaves del Comando de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea Argentina.

El 4 de abril, desde el ARA Isla de los Estados (B-8) se trasladó en helicópteros a Darwin y a Pradera del Ganso a la Compañía "C" del Regimiento de Infantería Nº 25 del Ejército Argentino, que ocupó ambos establecimientos sin hallar oposición.

El 5 de abril una fracción de la Compañía de Ingenieros 9 ocupó Bahía Fox en la isla Gran Malvina.

Tras la reconquista de la islas, entre el 6 y 7 de abril, los buques de la FT.20 y de la FT.40 se replegaron a la BNPB, a la que arribaron el 12 de abril.

La diplomacia tras el desembarco[editar]

Entre las primeras medidas tomadas por Argentina estuvieron algunas de carácter administrativo, aunque con fuerte valor simbólico: cambios de topónimos por sus versiones argentinas, instauración del español como lengua oficial y modificación del código de la circulación vehicular para que se condujese por la derecha en vez de por la izquierda.

El gobierno de Margaret Thatcher, inmerso en distintas reformas muy contestadas socialmente, se hallaba en una situación delicada. Francis Pym, su ministro de Asuntos Exteriores, no veía con buenos ojos un conflicto con Argentina por la posesión de unas islas remotas en el Atlántico Sur.

Con todo, el 3 de abril el Reino Unido logró que la ONU aprobara la resolución 502, exigiendo a la Argentina que retirara sus tropas de los archipiélagos ocupados:

El Consejo de Seguridad,

Recordando la declaración formulada por el Presidente del Consejo de Seguridad en día 23 45a. Sesión del Consejo de Seguridad, celebrada el 1º de abril de 1982 (S/14944), en la que se instaba a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a que se abstuvieran del uso o la amenaza de la fuerza en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
Profundamente preocupado por los informes acerca de una invasión por parte de las fuerzas armadas de la Argentina el 2 de abril de 1982,
Declarando que existe un quebrantamiento de la paz en la región de las Islas Malvinas (Falkland),
1. Exige la cesación inmediata de las hostilidades.
2. Exige la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas (Falkland).

3. Exhorta a los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Resolución 502 del Consejo de Seguridad. Nueva York, 3 de abril de 1982.

El presidente de Francia, François Mitterrand, telefoneó a Thatcher para expresarle su apoyo. El Reino Unido también cortó todas las relaciones comerciales con Argentina, y comenzó a buscar aliados diplomáticos con un éxito mucho mayor al de la Junta militar argentina.

Javier Pérez de Cuéllar, entonces Secretario General de las Naciones Unidas.

Durante el conflicto bélico, y a raíz de la inmediata ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos estados beligerantes, Perú representó los intereses diplomáticos de Argentina en Reino Unido y, a su vez, Suiza representó los intereses diplomáticos del Reino Unido en Argentina. Así, los diplomáticos argentinos destacados en Londres se convirtieron en diplomáticos peruanos de nacionalidad argentina y los británicos en Buenos Aires, diplomáticos suizos de nacionalidad británica. Por su parte, el régimen militar de Uruguay mantuvo una postura ambivalente frente al conflicto.[60]

Durante el transcurso del conflicto bélico, los movimientos del Servicio de Inteligencia británico sobre la Embajada peruana en Londres y sus funcionarios diplomáticos conllevaron como respuesta numerosos mensajes de distracción.

Se supo después que Perú no sólo apoyó a Argentina militarmente, con acciones de inteligencia y mediante el envío de una docena de aviones Mirage M5-P, en ese entonces casi nuevos[61] eludiendo radares chilenos que actuaban apoyando a inteligencia británica;[62] además de pilotos, instructores, pertrechos militares, misiles y medicinas.[63] [64] Los citados aviones fueron "vendidos" a Argentina a dos millones de dólares cada uno en plazos muy amplios aunque su precio era de veinte millones de dólares por avión.[65] Perú fue uno de los pocos aliados de Argentina que la apoyó abiertamente durante el conflicto (hoy en día se habla de un apoyo extra de pilotos y de más misiles Exocet por parte del Perú hacia Argentina), también es un hecho que Perú movilizó su fuerza naval hacía el sur de su frontera ante una eventual intromisión de Chile a favor del Reino Unido.

Hacia el 9 de abril, el Reino Unido había logrado el pleno apoyo de la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea), la OTAN, la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y la ONU. Surgieron entonces propuestas de paz por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, sel peruano Javier Pérez de Cuéllar, y del Presidente Peruano Fernando Belaúnde Terry.

Alexander Haig, Secretario de Estado de Estados Unidos, recorrió miles de kilómetros intentando evitar la guerra entre dos de sus aliados. La mediación se basaba en dos puntos principales:

  1. Retirada de Argentina de las islas;
  2. Administración interina conjunta de las islas o, en último caso, una administración neutral mientras se negociase la soberanía;

Aunque al menos en un par de ocasiones se estuvo a punto de conseguir, la oposición de Thatcher y Galtieri fue un obstáculo insalvable. Básicamente, la Primera Ministra declaraba que, una vez producida la invasión, no se podía pasar por alto a esta; Galtieri, por su parte, rechazó de plano la retirada voluntaria del ejército argentino.[66] [67]

La Unión Soviética, por su parte, se dedicó a observar el devenir de unos acontecimientos en los que dos aliados de los estadounidenses, ambos con gobiernos de derecha —una democracia y una dictadura—, se enfrentaban irremisiblemente. Moscú era consciente de que, más pronto que tarde, Washington tendría que decantarse por uno de los dos. Hacerlo implicaba romper la OTAN o romper el TIAR.[68] Cualquiera de las dos opciones resultaba beneficiosa para los soviéticos.

Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos durante la Guerra de las Malvinas.

Tras unas semanas de política de dos caras (postura diplomática y neutral de Haig por un lado, y continuo e importante apoyo militar y estratégico del Pentágono por otro),[69] hacia finales del mes de abril, el presidente estadounidense Ronald Reagan se decantó por los británicos y por la OTAN en detrimento de Argentina y el TIAR. Tanto la Unión Soviética como Cuba criticaron a Estados Unidos por este posicionamiento, y Fidel Castro llegó a ofrecer su apoyo a la Junta Militar argentina.

Tras la experiencia de la Operación Soberanía, la dictadura militar de Chile optó también por apoyar a Gran Bretaña, motivada por sus conflictivas relaciones con Argentina que habían llegado al borde de la guerra a finales de 1978. Por lo demás, Chile no consideraba que se debiese aplicar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca que implicaba que si un país de América era atacado por un extranjero todo el contienente debía defenderlo) ya que entendía que Argentina no había sido atacada, sino que era ella la atacante.

Desde los últimos días de abril, por tanto, el Reino Unido contó con apoyo diplomático, con inteligencia satelital estadounidense, con las últimas versiones de armamento estadounidense (AIM-9L Sidewinder, Stingers, etc.) y con datos tecnológicos esenciales de lo que se consideraba el arma más peligrosa de los argentinos: los misiles antibuque Exocet de fabricación francesa.

Hay tres versiones sobre la conducta de los misiles Exocet:

  1. El Reino Unido accedió a las claves para desactivarlos en la fase de operación.
  2. No obstante la detallada información suministrada por el constructor Aérospatiale sobre las características de los Exocet y específicamente sobre su sistema de puntería final (homing) resultaron inútiles: este misil resultó ser extremadante peligroso y en ningún momento de la guerra se pudieron establecer contramedidas eficaces contra él.
  3. Las contramedidas no funcionaron nunca: esto fue posible porque se habían comprado Exocet pero el personal francés no les cargó el "software" o lo hizo a medias, retirándose al inicio del conflicto. Por esta versión se dice que los misiles, al no poseer el software original, eran inmunes a las órdenes de desactivación británicas.

No hubo declaración oficial de guerra por ninguna de las dos partes.

Tras el hundimiento del General Belgrano con cuantiosas pérdidas humanas y la pérdida del Sheffield el Presidente peruano Fernando Belaúnde solicitó mediación a Thatcher que volvieron a fracasar. Por un lado la Primera Ministra mostró su reticencia a detener la guerra mientras los argentinos continuasen en las islas; a pesar de ello aceptó la negociación sin condiciones previas sobre plazos o consecuencias pero la Junta militar argentina se opuso.[70]

Las condiciones definitivas del Gobierno británico para llegar a un acuerdo fueron redactadas el 16 de mayo, y se exigía a Argentina un plazo de 48 horas para aceptarlas sin negociación posible. Las condiciones, exigían la retirada incondicional de las tropas argentinas y el restablecimiento del statu quo previo. Centraban el conflicto en que la agresión de Argentina iba en contra del derecho de autodeterminación de los isleños y así fue como consiguieron que parte de la opinión pública mundial se pusiese del lado del Reino Unido. El rechazo de Argentina conllevó la respuesta militar británica.

La Guerra Terrestre en Malvinas[editar]

Desembarco británico y combates en el estrecho de San Carlos.

La reacción del Reino Unido fue una inmediata respuesta militar lanzada el 5 de abril de 1982 gracias a la cual las islas volvieron al estado previo a la invasión argentina.

Operación Corporate fue el nombre dado a la operación británica para retomar la posesión de las islas Malvinas en 1982. Gran Bretaña movilizó en total unos 30 000 miembros de sus fuerzas armadas para este conflicto, tanto en Gran Bretaña como en la isla Ascensión y en el Atlántico Sur.[71] El 30 de abril de 1982, el Ejército Argentino sufrió sus primeras bajas cuando un helicóptero UH-1Hse precipitó al mar frente a las costas de Caleta Olivia. Al día siguiente, cazas navales Sea Harrier FRS1 de la Royal Navy atacaron la Base Aérea Militar «Malvinas», durante el ataque se anotó en el Diario de Guerra de la guarnición local: «01 1030 May 82. Se detectó 2 (dos) submarinos en dirección a Caleta Olivia...».[72]

El día 2 de mayo, el submarino británico HMS Conqueror[73] comandado por el comandante Chris Wreford-Brown atacó con dos torpedos Mark 8 al crucero ARA General Belgrano capitaneado por el Capitán de Navío Héctor Bonzo que se hundió en 40 minutos muriendo 323 de sus tripulantes.[74] Unos días después, aviones navales de ataque Super Etendard argentinos guiados por el Capitán de Fragata VGM Ernesto Proni Leston lanzaron un misil Exocet que dejó inutilizado al destructor HMS Sheffield el 4 de mayo que se hundió una semana después.

Con el tiempo los británicos pudieron desplazar sus barcos al estrecho de San Carlos, que separaba ambas islas, y finalmente el 21 de mayo desembarcaron la Brigada de Comandos 3 del Brigadier Julián Thompson al Noroeste de isla Soledad.[75] Durante muchos días, la aviación argentina bombardeó los barcos británicos, pero no pudo impedir el desembarco. Durante esos días, los Dagger y los A4 de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y los pilotos de la Armada de la República Argentina (ARA) pusieron fuera de combate o hundieron al menos a 11 naves británicas. Pero las fuerzas británicas provocaron bajas a los cazabombarderos argentinos. Entre los buques británicos dañados o hundidos estaban las fragatas Ardent y Antelope, Antrim, Argonaut, Brilliant, Broadsword y cuatro buques de desembarco logístico: Sir Galahad, Sir Lancelot, y Sir Bedivere. Un destructor, Coventry y un mercante de transporte, Atlantic Conveyor fueron hundidos fuera de San Carlos el 25 de mayo.

Los paracaidistas británicos del 2.º Batallón de Paracaidistas comandados por el Teniente Coronel Herbert Jones avanzaron rumbo a Puerto Darwin, defendido por la Compañía A del Regimiento de Infantería 12 a órdenes del Teniente Coronel Ítalo Ángel Piaggi donde se produjo la violenta batalla de Pradera del Ganso entre el 27 y el 28 de mayo. Al alba del 28 de mayo, el enemigo bombardeó fuertemente las principales posiciones argentinas con morteros y bazucas, seguido por ametrallamientos. En la colina Darwin, un pelotón aguantó una carga de unos 100 británicos, donde murió el Teniente Roberto Néstor Estévez. Un pelotón a órdenes del Subteniente Ernesto Orlando Peluffo consiguen repeler ése y dos intentos más de los paracaidistas por quebrar sus líneas.[76] En la colina Boca un pelotón aguantó contra la Compañía británica que les atacaba; durante la batalla cayeron heridos el Subteniente Guillermo Ricardo Aliaga y el Sargento Carlos Gerónimo Maldonado. Los británicos persistieron con el ataque y a las 13 horas del día 28 la colina Darwin cayó en manos británicas, víctima de un fuego intenso y poco después la colina Boca. En estas acciones murió el Teniente Coronel Jones.[77] El Mayor Chris Keeble asumió el comando y continuó al frente del ataque segundado por el May. Héctor Gullán, quien asumió como segundo comandante.[78] En la batalla mueren un total de 55 argentinos y 18 británicos. Debido al fuerte cinturón defensivo alrededor de la capital, la captura del terreno alto era vital, por lo que el Brigadier (Brig.) Thompson se centró en la captura de los Montes Kent y Challenger. En las operaciones de la SAS, antes y durante la captura final del Mte. Kent, intervinieron también tropas de comandos de la Compañía de Comandos 602 y del Escuadrón de Fuerzas Especiales de la Gendarmería Nacional (EFE601GN). Los hombres de la 2.ª Sección de Asalto del Capitán (Cap.) Tomás Fernández de la Compañía de Comandos 602 (Ca. Cdo(s) 602), caen en una emboscada de la SAS. Allí mueren dos comandos argentinos, el Tte. 1.º. Rubén Eduardo Márquez y el Sarg. Oscar Humberto Blas. Ambos recibieron la Medalla al Valor en Combate posmórtem. El helicóptero Puma que transporta una patrulla del EFE601GN es abatido por un misil al bordear el Mte. Kent muriendo 2 oficiales y 4 oficiales a tan solo dos días después de haber llegado a las islas. El Brig. Thompson luego diría en su libro No Picnic (No fue un paseo): «Fue una suerte que había ignorado las opiniones expresadas por Northwood que el reconocimiento de Monte Kent antes de la inserción de Batallón de Commando 42 era superflua. Si no hubiera estado allí el Escuadrón D, las Fuerzas Especiales de Argentina habrían pillado el Batallón Comando antes de poder desembarcar y, en la oscuridad y la confusión en una zona de aterrizaje extraño, infligido fuertes bajas en los hombres y helicópteros».[79]

Al finalizar el mes de mayo, se intensifica el patrullaje hay choques entre los soldados británicos y argentinos resultandos en serias bajas entre ambos bandos. En la noche del 5-6 de junio, la 3.ª Sección de Asalto de la Ca. Cdo(s). 602, a cargo de el Cap. Andrés Ferrero, logra desalojar un pelotón de unos 30 Marines Reales en Mte. Wall a cargo del Tte. Tony Hornby del B. Cdo. 42,[80] con el apoyo coordinado de fuego del Grupo de Artillería 3 (G.A. 3) aunque deben abandonar la posición pocas horas más tarde para no quedar atrapados en el territorio enemigo. En la noche del 6-7 de junio 2.ª Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 601 (Ca. Cdo(s). 601), liderada por el Cap. Rubén Teófilo Figueroa, se propone tender una emboscada en el puente sobre el Río Murell a elementos avanzados del B. Parac. 3, sorprendidos desde el otro lado del río por un pelotón británico y luego de un providencial intercambio de disparos sufren un herido pero logran poner en fuga a unos 30 paracaidistas británicos capturando equipos de comunicaciones, claves y material. El 7 de junio, el comandante de la 10.ª Brigada, General (Gral.) Oscar Luis Jofre, personalmente inspecciona y felicita al May. Oscar Ramón Jaimet por la conducción de la Ca. B R.I. 6 esos días, en cercanías del río Murrell.[81] En la noche del 9 al 10 de junio, la Compañía de Comandos 602 utilizando todos sus hombres posibles al mando del May. Aldo Rico se moviliza por camiones hasta el río Murrell colocándose a la vanguardia del R.I. 4, junto con el grueso del EFE601GN, utilizando nuevamente el apoyo de fuego coordinado del G.A. 3. La acción resulta en un duro combate con unos 50 Marines Reales británicos a cargo del Tte. David Stewart del B. Cdo. 45 los cuales sufren dos muertos, confirmadas,[82] al parecer a manos del Tte. 1.º Jorge Vizoso Posse a pesar de encontrarse seriamente herido. En este combate los argentinos sufren 2 muertos, el Sarg. 1.º Mario Antonio Cisneros y el Sarg. Ayudante Ramón Gumercindo Acosta. Los diarios británicos de la época admiten la pérdida de cuatro Marines Reales muertos en la noche del 9 al 10 de junio.[83]

Se decidió en el Alto Mando Británico realizar un cerco al estilo tradicional, bombardeando los objetivos y realizando varios ataques aéreos antes de realizar asaltos de infantería. Tres pendientes escarpadas eran el objetivo. Longdon, Dos Hermanas y Harriet. Los Batallones de Comandos 42 y 45 tendrían como objetivo el Dos Hermanas y Harriet. En el B. Parac. 3, se da la orden de atacar Mte. Longdon.[84] El 8 de junio los A4 y los Dagger de la Fuerza Aérea Argentina rechazan un intento de desembarco británico en el río Fitz Roy y Puerto Agradable. Es hundido el transporte de tropas británico Sir Galahad.

Las acciones sobre Dos Hermanas, Longdon y Harriet dieron como resultado la captura de 400 conscriptos y cuadros argentinos, la mayoría capturados en la batalla del monte Harriet.[85] Antes de que amaneciera el 12 de junio, el 2.º jefe del Regimiento 7, el entonces May. Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, al comando de las tropas de la Ca. B del R.I. 7 que combatieron en el Monte Longdon, se entrevistó con el Gobernador militar Mario Benjamín Menéndez. No tenía buenas noticias. Menéndez recuerda que ordenó que le permitieran al May. lavarse, que le dieran ropa de abrigo, «y dije que si había un poco de whisky que le dieran. Usted le tiene que dar al menos cuarenta y ocho horas a un hombre para que se reponga del combate, y no teníamos ese tiempo».[86] [87]

Prisioneros de guerra argentinos el 15 de junio.

En los combates desarrollados en las zonas de los Mtes. Dos Hermanas y Tumbledown, el soldado conscripto Oscar Poltronieri, condecorado por su valor, operó eficazmente una ametralladora, deteniendo varios ataques enemigos. A las 2 de la madrugada del día 12 callaron las ametralladoras argentinas en Dos Hermanas Sur y el Subt. Marcelo Llambías Pravaz ordenó a sus hombres retroceder. A las 03:30 entraban en el puesto de comando argentino en Dos Hermanas Norte, ateridos de frío los Marines Reales, capturando al May. Ricardo Cordón (2.º jefe del R.I. 4), y se había combatido bien. El Tte. británico Chris Caroe del B. Cdo. 45 sostrendia que los conscriptos argentinos eran «una fuerza que tomar en serio porque fueron conducidos por cuadros bien capacitados». En la posición del R.I. 7 en Wireless Ridge los conscriptos afrontan un duro bombardeo de la artillería británica del cual caen alrededor de 6000 proyectiles directamente sobre sus posiciones. En la noche del 13 de junio, Rico recibe la orden de establecer una posición avanzada frente a Mte. William, por lo que envía a la 3.ª Sección de Asalto comandados por el Cap. Ferrero a dicha posición.[88] Cerca de las 02:00, el SAS y SBS fracasan en su asalto a las posiciones defendidas por infantes de marina a órdenes del Tte. Héctor Gazzolo en Cortley Ridge y se retiran después de sufrir 3 heridos y perder tres lanchas de desembarco.[89] En la noche del 13 al 14 de junio, las posiciones principales en Wireless Ridge son capturadas y el Gral. Oscar Luis Jofre ordena al jefe del R.I. 7, Tcnl. Omar Giménez, mantenerse firme en las posiciones que todavía le quedaban: «¡No retroceda más, Omar!».[90] Allí se ordena acudir al May. Guillermo Rubén Berazay, jefe de la Ca. A del R.I. 3 con la misión de contener el avance británico a lo largo del arroyo Felton.[91] Caen 4 soldados argentinos muertos en el contraataque argentino y 23 son heridos.[92] El Sarg. Manuel Villegas herido sufrirá sin gritar hasta tres balazos en su cuerpo, y será recogido posteriormente por algunos de sus hombres sobrevivientes.[93] Al llegar los remanentes del R.I. 7 al arroyo Felton, aumenta la confusión en Pto. Argentino. Corren rumores que hay comandos británicos infiltrados entre los conscriptos.[94] En el cuartel general de Stanley House, donde se ha trasladado el Gral. Menéndez desde la Casa del Gobierno, se reciben los primeros informes del resultado de la batalla del Wireless Ridge, los conscriptos han cedido 3 colinas y la Ca. C ha completamente abandonado sus posiciones.[95] Se necesita restaurar el orden y Jofre encomienda al Coronel (Cnl.) Eugenio Dalton, jefe de operaciones de la 10.ª Brigada de Infantería, hacerse cargo de la polícia militar impidiendo el ingreso del regimiento no aún autorizado a la capital.[96] Reciben el apoyo de los comandos de la 2.ª Sección de Asalto comandados por el Tte. 1.º. Fernando García Pinasco de la Ca. Cdo(s). 601. Dalton recorre las líneas argentinas en un yip y así, oficiales sin tropa unen a los dispersos conscriptos aún útiles para el combate.[97] Tras la perdida de Wireless Ridge, Carrizo Salvadores decide contraatacar ante el evidente disgusto de Dalton.[98] [99] Al poco tiempo su contraataque es rechazado por el fuego nutrido de las ametralladoras de los paracaidistas británicos.[100] [101] A las 09:00 horas, el Cnl. Félix Roberto Aguiar, 2.º comandante de la 10.ª Brigada, ordena al Capitán de Fragata Carlos Hugo Robacio retirar los restos del Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5) que aún continuaban combatiendo en el Mte. Tumbledown.[102]

Tras cinco días de combates, entre el 10 y el 14 de junio, luego de parlamentar los conductores de las fuerzas oponentes, se firmó la rendición de las tropas argentinas, tras lo cual las fuerzas británicas retomaron el control de la capital malvinense. La batalla por Puerto Argentino deja a más de 150 soldados argentinos y británicos muertos. De acuerdo al autor británico Nicholas van der Bijl, el BIM 5 a órdenes de Robacio, peleó bien en la batalla de Monte Tumbledown y luego se replegó a Sapper Hill donde Robacio junto con la Ca. B de Jaimet tenían planeado continuar resistiendo: «Eran cerca de las 8 de la mañana cuando un gris amanecer envolvía Stanley, Robacio estaba organizando un contraataque con la Compañía de Quiroga y la Compañía de Jaimet cuando le fue ordenado por el Jefe de Estado Mayor del General de Brigada Jofre, el Coronel Aguiar evacuar Tumbledown. Robacio y Jaimet estaban furiosos porque ellos creían poder contener a los Guardias Escoceses».[103]

Pérdidas humanas[editar]

Muertos del bando argentino[editar]

Monumento a los caídos en Malvinas, en Plaza San Martín en Buenos Aires
  • Ejército Argentino:
    • 194 (16 oficiales, 35 suboficiales, 143 soldados conscriptos)
  • Fuerza Aérea Argentina:
    • 55 (41 aviadores)
  • Gendarmería Nacional Argentina:
    • 7
  • Prefectura Naval Argentina:
  • Agentes civiles:
  • Pobladores civiles del archipiélago:
    • 3 isleñas
649 hombres y 3 isleñas

Lista de los muertos, 1998.
Lista de los muertos con Comandos.

Muertos del bando británico[editar]

  • Ejército Británico: 123 (7 oficiales, 40 suboficiales y 76 soldados voluntarios).
    • Regimiento de Paracaidistas: 39
    • Servicio Especial Aéreo (SAS - Special Air Service): 19
    • A bordo de las naves RFA Sir Galahad y Sir Tristan: 43.
    • Regimiento de Gurkhas: 1.
  • Marina Real Británica (Royal Navy): 86
  • Marines Reales (Royal Marines): 27 (2 oficiales, 14 suboficiales y 11 soldados voluntarios).
  • Real Flota Auxiliar (Royal Fleet Auxiliary ): 4. (RFA Sir Galahad y Atlantic Conveyor).
  • Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force): 1 (1 oficial).
  • Agentes civiles: 14 (Atlantic Conveyor 8, RFA Sir Galahad y Sir Tristam 4).
  • Isleñas de Malvinas: 3 mujeres civiles. (La fragata HMS Avenger cañoneó su casa por error).
255 hombres[104]

En cambio según el"Roll of honour of Palace Barracks Memorial" fueron 273.[105]

Pérdidas materiales[editar]

De acuerdo a los datos de la Fuerza Aérea Argentina,[106] los británicos sufrieron las siguientes pérdidas:

  • 80 aeronaves derribadas o destruidas
  • 8 buques hundidos o destruidos
  • 11 buques averiados de consideración
  • 11 buques averiados.

Según las fuentes oficiales británicas se produjo la destrucción de:

  • 6 aviones Sea Harrier FRS.1
  • 4 Harrier GR.3
  • 3 helicópteros Chinook HC.1
  • 5 Sea King HC.4/HAS.5
  • 9 Wessex HAS.3/HU.5
  • 3 Lynx HAS.2
  • 3 Gazelle AH.1
  • 1 Scout AH.1.

De éstos, 5 Harrier/Sea Harriers y 18 helicópteros fueron destruidos por acción enemiga.[107] Otro Harrier GR.3 fue dañado por metralla de la artillería antiaérea, lo cual le provocó un incendio durante su descenso en el portaaviones Hermes y no volvió a tomar parte en el conflicto.[108]

En lo que hace al componente naval de la Task Force, fueron hundidas o destruidas 7 naves de distinto porte (2 Destructores Tipo 42, 2 Fragatas Tipo 21, 1 buque portacontenedores, 1 buque logístico y una lancha de desembarco), todas ellas víctimas de ataques aéreos. Dos destructores y dos fragatas fueron dañados al punto de ser retiradas del teatro de operaciones por el resto de la guerra.

Por su parte, los argentinos reconocen la pérdida de 100 aviones y helicópteros durante el conflicto, incluyendo las pérdidas por derribo, destrucción en tierra, accidente y captura por el enemigo.

Lista de embarcaciones perdidas por la Argentina durante la guerra[editar]

Nombre Muertos Lugar del pecio Profundidad (metros) Fecha de hundimiento (1982)[109]
Crucero ARA General Belgrano 323 55°24′S 61°32′O / -55.400, -61.533 4.200 Torpedeado por el submarino nuclear HMS Conqueror el 2 de mayo
Submarino ARA Santa Fe 1 Hundido en bahía Cumberland, Georgias del Sur 200 Atacado el 25 de abril por al menos dos helicópteros equipados con misiles antibuque, hundido el 20 de febrero de 1985
Transporte ARA Isla de los Estados 18 Cerca de Isla Cisne 20 Cañoneado por la fragata HMS Alacrity, 11 de mayo
Transporte ARA Bahía Buen Suceso 1 Al este del estrecho de San Carlos 20 Atacado por aviones Sea Harrier el 16 de mayo en bahía Fox. Hundido como blanco de pruebas
Mercante ELMA Río Carcarañá 0 51°33′S 59°32′O / -51.550, -59.533 cerca de Puerto Groussac 30 Atacado por aviones Sea Harrier el 16 de mayo en bahía Rey. Hundido el 23 de mayo por helicópteros Sea Lynx
Pesquero Narwal 1 52°45′S 58°10′O / -52.750, -58.167 440 Atacado por aviones Sea Harrier el 9 de mayo, hundido al día siguiente al sur de las islas
Guardacostas GC83 Río Iguazú 2 Varado cerca de Pradera del Ganso 4.200 2 de mayo en seno Choiseul, después de sufrir el ataque de aviones Sea Harrier. Destruido el 13 de junio por un misil antibuque lanzado por un helicóptero Sea Lynx

Las consecuencias de la Guerra de Malvinas[editar]

Los efectos de la guerra de Malvinas fueron de lo más variado. Una de las cuestiones de mayor peso ha sido la vuelta a la democracia en la República Argentina en 1983. Particularmente, algunos especialistas como M. Korstanje y George B. describen el discurso político de Malvinas como un "arquetipo sagrado". De forma similar a los centros ejemplares no masivos, Malvinas representa un aspecto y recordatorio importantes para la vida democrática de Argentina. El conflicto se puede estudiar también como una lucha por recursos energéticos.[110]

La derrota en Malvinas produjo la asunción de un gobierno democrático en la Argentina en 1983, el cual facilitó la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984, con el cual se puso fin al conflicto del Beagle, y ayudó a evitar un eventual nuevo intento de solución bélica por parte de las fuerzas argentinas.[111] [112]

En Inglaterra, la popularidad de Margaret Thatcher subió considerablemente, permitiéndole a su partido ganar las siguientes elecciones. También se abandonó la idea de reducir el presupuesto de la marina propuesto por Nott. Los habitantes de las Malvinas también se beneficiaron pues en 1983 recibieron nuevamente la ciudadanía inglesa y se liberalizó la economía (que hasta ese momento no había sido potenciada por miedo a provocar a Argentina). En 1985 una nueva constitución comenzó a promover el auto-gobierno de la Isla paulatinamente. Como consecuencia de la guerra, había un costo de £ 2,7 mil millones a las arcas británicas[113] y de acuerdo con una encuesta realizada en 2012 por el censo Inglés, menos del 30% de los "kelpers" sintió británico.[114]

Numismática[editar]

En el año 2012, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación una moneda de 2 pesos conmemorativa de la Guerra de las Malvinas, que fuera diseñada por el veterano voluntario Fernando González Llanos, ex conscripto que integrara el Apostadero Naval Malvinas.[115]

El 2 de abril de 2014, durante el acto de conmemoración por el aniversario de la Guerra de las Malvinas, la presidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, descubrió el boceto del billete de 50 pesos, con la imagen de las islas en el anverso y la figura del Gaucho Rivero en el reverso.[116]

Pinturas[editar]

El conflicto de 1982 dio lugar a numerosos trabajos pictóricos, de parte de ambos contendientes, y también de otros países neutrales.

Del lado argentino, por ejemplo, pueden citarse los trabajos de Exequiel Martínez[117] y de Carlos Adrián García;[118] mientras que de los de otros países están las ilustraciones de Daniel Bechennec (francés).[119]

Del lado británico, por ejemplo, están los trabajos de Charles David Cobb.[120]

Guerra en la cultura popular[editar]

La Guerra es citada en la película La Dama de Hierro en 2011 y ese mismo año en la película Un cuento chino.[121]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Max Altman. «Hoje na História: Forças armadas argentinas invadem as ilhas Malvinas» (HTML). Opera Mundi.
  2. Max Altman. «Hoje na História: 1982 - Argentinos se rendem e encerram Guerra das Malvinas» (HTML). Opera Mundi.
  3. Cecilia Bustamante Moscoso. «Armas para América Latina» (HTML). Reseau Voltaire.
  4. Horacio Verbitsky. «As Malvinas, os mísseis Exocet e o metrô de Buenos Aires» (HTML). Carta Maior.
  5. Redação. «Brasil ajudou secretamente Argentina na Guerra das Malvinas» (HTML). Opera Mundi.
  6. Marcelo de Moraes. «Arquivos revelam que Brasil pendeu pela Argentina na Guerra das Malvinas» (HTML). O Estado de São Paulo.
  7. Redação. «Brasil ajudou secretamente Argentina na Guerra das Malvinas» (HTML). Opera Mundi.
  8. Daniele Ganser. «Los ejércitos secretos de la OTAN» (HTML). Reseau Voltaire.
  9. Leandro Narloch. «Donos do ar» (HTML). Superinteressante.
  10. «Londres perderá Malvinas se Argentina tomar base aérea, diz general inglês» (HTML). Poder Naval.
  11. «UK 'regret' over Falklands dead» (HTML). BBC.
  12. «Malvinas veterans suicide rate “14 times higher”» (HTML). Merco Press.
  13. Luciana Taddeo; Roberto Almeida. «Mais de 700 ex-combatentes cometeram suicídio após a Guerra das Malvinas» (HTML). Opera Mundi.
  14. «Argentinos recuerdan a veteranos y caídos en Guerra de las Malvinas» (HTML). Telesur.
  15. «UK 'regret' over Falklands dead» (HTML). BBC.
  16. «Argentinos recuerdan a veteranos y caídos en Guerra de las Malvinas» (HTML). Telesur.
  17. Lucy Beck. «HOW ARE YOU ENJOYING THE DAY?» (HTML). The Guardian e The Observer.
  18. Roberto Navarro. «O que foi a Guerra das Malvinas» (HTML). Mundo Estranho.
  19. «Entenda a Guerra das Malvinas» (HTML). BBC.
  20. Roberto Navarro. «O que foi a Guerra das Malvinas» (HTML). Mundo Estranho.
  21. "La victoria produjo lo que llegó a conocerse como el "efecto Malvinas": un resurgimiento general del aplomo británico y de la reputación internacional de Gran Bretaña." John O'Sullivan, El Presidente, el Papa y la Primera Ministra, Gota a Gota, Madrid, 2007, pág. 249.
  22. Malvinas, La Trama Secreta (en spanish). Buenos Aires: Sudamericana/Planeta. 1983. ISBN 978-950-37-0006-8. [página requerida]
  23. «Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación» (PDF). Consultado el 7 de febrero de 2010.
  24. Marcelo Gullo. «Malvinas: de Cristóbal Colón a Juan Perón» (HTML). Reseau Voltaire.
  25. Jimmy Burns: The land that lost its heroes, 1987, Bloomsbury Publishing, ISBN 0-7475-0002-9.
  26. "Que tenía que ver con despertar el orgullo nacional y con otra cosa. La junta —Galtieri me lo dijo— nunca creyó que los británicos darían pelea. Él creía que Occidente se había corrompido. Que los británicos no tenían Dios, que Estados Unidos se había corrompido... Nunca lo pude convencer de que ellos no sólo iban a pelear, que además iban a ganar." ("This was neither about national pride nor anything else. The junta —Galtieri told me— never believed the British would respond. He thought the Western World was corrupt. That the British people had no God, that the US was corrupt... I could never convince him that the British would not only fight back but also win [the war].") La Nación / Islas Malvinas Online. «Haig: "Malvinas fue mi Waterloo"». Consultado el 25 de octubre de 2010.
  27. «En Buenos Aires, la Junta comenzó a estudiar la posibilidad de ocupar las Islas Malvinas y Georgias antes de que los británicos pudieran reforzarlas». Portierramaryaire.com. Consultado el 7 de febrero de 2010.
  28. Briley, Harold (9 de abril de 1997). «Obituary: Captain Nicholas Barker». The Independent (UK). p. 16. Consultado el 2 de marzo de 2011. 
  29. Barnett, Correlli (1997). «high cost of cuts, The | Spectator, The | Find Articles at BNET.com». Findarticles.com. Consultado el 7 de febrero de 2010.  Uso incorrecto de la plantilla enlace roto (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  30. «Prospecção de petróleo reaviva questão das Malvinas» (HTML). Área Militar.
  31. «British laughter in the Falkland Islands» (HTML). Russia Today.
  32. Ministério da Fazenda do Reino Unido. «UK DEFENDS OIL EXPLORATION IN FALKLAND ISLANDS WATERS» (HTML). WikiLeks.
  33. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 223.
  34. Papa João Paulo II. «VIAGEM APOSTÓLICA À ARGENTINA:CERIMÓNIA DE BOAS-VINDAS:DISCURSO DO PAPA JOÃO PAULO II» (HTML). Vaticano.
  35. Gustafson:71
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  38. «Fact Sheet No 2: Vulcan and the Falklands War» (HTML). Vulcan Restoration Trust.
  39. GENERAL PICO. «Argentina demands UK nuke apology» (HTML). Reuters.
  40. Armada Argentina, historia
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  43. "Ex militar argentino: "Ibamos a atacar a Chile después de las Malvinas", en latercera.com, consultado el 23-11-09.
  44. (Después de Malvinas, iban a atacar a Chile vom 22 November 2009, retrieved am 22 November 2009)
  45. Óscar Camilión, Memorias Políticas, Editorial Planeta, Buenos Aires, 1999, página 281
  46. «Londres perderá Malvinas se Argentina tomar base aérea, diz general inglês» (HTML). Poder Naval.
  47. Todos los artículos de en La Prensa desde 10 de enero de 1982 hasta el 2 de agosto de 1982 están publicados en La Guerra Austral, Manfred Schönfeld, Desafío Editores S.A., 1982, ISBN 950-02-0500-9.
  48. Osiris Villegas, La propuesta pontificia y el espacio nacional comprometido, página 2. Citado en A treinta años de la crisis del Beagle, Desarrollo de un modelo de negociación en la resolución del conflicto Renato Valenzuela Ugarte y Fernando García Toso, en "Política y Estrategia", nr. 115)
  49. Kalevi Jaakko Holsti, The State, War, and the State of War Cambridge Studies in International Relations, 1996, 271 pages, ISBN 0-521-57790-X. url: here, página 160
  50. a b c Programa Malvinas, la decición secreta en canal CN5, ver también en ¿Por qué Chile apoyo a Inglaterra durante la guerra de Malvinas?
  51. Alberto J. Sosa. «EL BEAGLE Y LA CONSULTA POPULAR» (HTML). Amersur.
  52. Eric Jackson. «Budgeting for naval forces: structuring tomorrow's Navy at today's funding level» (HTML). Congresso dos EUA.
  53. Gabriela Cerruti; Marko Miletich. «A dirty warrior in repose» (HTML). Harper´s.
  54. Cf. Jonh O'Sullivan, op. cit., págs. 229-230.
  55. CONFLICTO DEL ATLÁNTICO SUR, sitio oficial del Ejército Argentino
  56. Pedro Giachino murió después, convirtiéndose así en la primera baja de la Guerra de las Malvinas (por esta acción, el Capitán Giachino recibió post-morten la Cruz al Heroico Valor en Combate).
  57. Bound, página 60. En una comunicación radial durante el combate, el Gobernador Hunt aseguró que creía que la residencia estaba sitiada por 200 efectivos. En rigor, hasta ese momento sólo había entrado en acción el grupo comandado por Giachino, compuesto por 16 hombres.
  58. El número de miembros de la Fuerza Voluntaria de Defensa de las Falkland Islands, que habían sido entrenados en los campos de tiros por la fuerza de élite de los marines de la guarnición británica, fue de alrededor de 40, contradiciendo los datos británicos de que sólo habían sido 23 los presentes en aquella batalla del 2 de abril; cf. Recuerdos de la Guerra de las Malvinas, en Telegraph.co.uk.
  59. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 233.
  60. Lessa, Alfonso (2009). La Primera Orden. Editorial Sudamericana. pp. 230 y siguientes. ISBN 978-9974-683-19-8. 
  61. Pilotos de la Fuerza Aérea del Perú llevaron los aviones de combate Mirage a Buenos Aires en vuelo silencioso. El Comercio, 2 de abril de 2007
  62. Plan de vuelo desde Perú a Argentina para eludir radares. El Comercio, 2 de abril de 2007
  63. Presidenta de Argentina volvió a destacar la ayuda del Perú "con aviones Mirage, pilotos y misiles". Clarín, 24.3.2010
  64. Cristina Fernández de Kirchner menciona que el Perú puso a disposición de Argentina "aviones Mirage, misiles y pilotos". Voanoticias.com, 24.3.2010
  65. Venta de mirages peruanos a Argentina a la cuarta parte del precio real del momento. El Comercio, 2 de abril de 2007
  66. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 238-239.
  67. Luiz Ricardo Leitão. «A verdade não é Fla-Flu» (HTML). Brasil de Fato.
  68. «TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA» (HTML). OAS.
  69. Tres días después de la invasión argentina se creó en el Pentágono un pequeño comité de coordinación que decidió permitir a los británicos usar la base americana de la isla Ascensión y que sus aviones repostaran allí, enviarles combustible y otras provisiones, además de otras concesiones. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pág. 235-236.
  70. Cf. John O'Sullivan, op. cit., pp. 242-243.
  71. Falkland Islands News Network, 192.com helps Falklands Veterans Reunite, 29/03/2012
  72. Fue durante una misión de transporte. A 30 años del primer “accidente” durante la guerra del Malvinas, La Opinión Austral, Martes 1 de mayo de 2012
  73. Eric Jackson. «Budgeting for naval forces: structuring tomorrow's Navy at today's funding level» (HTML). Congresso dos EUA.
  74. Eric Jackson. «Budgeting for naval forces: structuring tomorrow's Navy at today's funding level» (HTML). Congresso dos EUA.
  75. En la mañana del 21 de mayo de 1982, se envió un avión de la 1.ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque (piloto, teniente de navío Owen Guillermo Crippa) a verificar movimientos de la flota británica en el Estrecho de San Carlos. El solitario Aermacchi MB 339A se encontró con más de 14 buques en el estrecho y comenzando las operaciones de desembarco. Owen Guillermo Crippa atacó con todos los medios a su disposición el HMS Argonaut (cañones de 30mm y cohetes ZUNNI) y regresó a Puerto Argentino con la novedad.
  76. Cuenta Peluffo: "La situación estaba muy confusa cuando vimos tropas que se aproximaban. Al principio no sabíamos si se trataba del enemigo o de parte de nuestro regimiento que se retiraba hacia nuestra línea. Pensamos que podían ser nuestras tropas. Ellos sabían qué camino tomar en los campos minados. En realidad, eran tropas británicas, y después supimos que cruzaron los campos minados guiados por isleños que habían escapado de Pradera del Ganso. En ese momento se inició el combate. Alrededor de nosotros empezaron a estallar granadas de morteros, saltamos adentro de nuestros pozos de zorro y abrimos fuego con armas automáticas. Había disparos por todas partes, un fuego intenso llovía sobre ambos bandos. Las granadas de mortero y los misiles guiados por cable estallaron muy cerca de nuestras posiciones y tuvimos que esperar una pausa en el bombardeo para poder salir y disparar. Así seguimos durante unas tres horas. Murieron varios de nuestros soldados y cuadros. Yo no tenía mucho tiempo para pensar en los muertos o en mi propia seguridad. No pensaba en mi familia o en lo que había dejado atrás. Ahora mi deber era conducir y motivar a mis hombres con gritos de batalla, especialmente el canto de guerra de la provincia de Corrientes, que nos hacía hervir la sangre. Estábamos todos dispuestos a morir. Los Paras se acercaban más y más, trataban de desbordarnos por el flanco. Evitaban un asalto frontal porque les estábamos presentando una dura resistencia." (Partes de Guerra: Malvinas 1982, Graciela Speranza, Fernando Cittadini, pp.?, Editorial Norma, 1997)
  77. Por esta acción el Teniente Coronel “H” Jones recibirá la Cruz Victoria. La “Cruz Victoria” (Victoria Cross) fue introducida durante la guerra de Crimea, es otorgada a oficiales y soldados como la suprema condecoración al valor bajo fuego enemigo. Se trata de una sencilla cruz de bronce, originalmente fundida de un cañón ruso capturado, un cuarto del total de sus entregas han sido condecoraciones póstumas. Entre 1945 y abril de 1982 solo se entregaron cuatro de ellas. En Malvinas aparte de “H” Jones, la recibió el Sargento Ian John Mc Kay del Regimiento de Paracaidistas.
  78. Above All, Courage: The Falklands Front Line: First-Hand Accounts, Max Arthur, p. 143, Sidgwick & Jackson, 1985
  79. Thompson, Julian. No Picnic, p. 93, Cassell & Co, 2001.
  80. 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, Nick van der Bijl y David Aldea, p. 167, Leo Cooper, 2003
  81. "During the morning he visited the 6th Regiment's 'B' Company and its platoons. Speaking to the officers, he reminded them of the long history of 10th Brigade, particularly when it was commanded by General Julio Roca during the War of the Desert against the elusive and hostile Araucanian Indians." (Nicholas van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, p 169, Leo Cooper, 2003)
  82. "Se realizó una constante serie de patrullas en la noche para explorar y hostigar al enemigo. Típico fue la patrulla enviada en las primeras horas de la mañana del 10 de junio. El teniente David Stewart de la Compañía Rayo X, 45 Comandos, había informado a sus hombres durante la tarde del día anterior, y antes de la medianoche estaban listos. Fuertemente armados con dos ametralladoras por sección más lanzadores de cohetes de 66 mm y morteros de 2 pulgadas [81mm], la Tropa se alejó sigilosamente en la noche iluminada por la luna hacia una loma a unos 4 km, donde se había observado el movimiento argentino. Manteniéndose bien esparcidos debido a la buena visibilidad, se movieron por el terreno rocoso aprovechando los numerosos cráteres de artillería como cubierta, y para las 04,00 [1 de la mañana hora local] estaban listos para cruzar el tramo final del campo abierto frente a las posiciones enemigas. Usando un arroyo poco profundo como cubierta, se movieron hacia arriba la pendiente y se despliegan en su posición entre las rocas en frente de las trincheras argentinas. Con la ayuda de un visor nocturno de intensificador de luz, pudieron ver a centinelas moverse alrededor. De repente, una ametralladora argentina abrió fuego y los Marines lanzaron un par de destellos de su mortero, retornando el fuego con sus propias ametralladoras y fusiles En cuestión de segundos tres soldados argentinos y dos Marines habían muerto. Otras figuras podrían verse corriendo en la colina a la izquierda, y cuatro soldados argentinos más cayeron ante la precisión de fuego de los Marines. En ese momento, las tropas argentinas más arriba en la ladera estaban bien despiertos, y una lluvia de fuego obligó a los Marines agacharse en la cubierta de las rocas. La situación se estaba volviendo decididamente insalubre y el teniente Stewart decidió retirarse, con el objetivo de matar y hostigar al enemigo realmente logrado. Sin embargo, una ametralladora a la derecha de los Marines estaba haciendo fuego sobre su ruta de huida, y Stewart envió a su sargento veterano, Jolly, con un par de hombres para eliminarlo. Después de un difícil acceso con poca cobertura, hubo una corta ráfaga de fuego y la ametralladora argentina quedó silenciado. Retrocediendo por secciones, la Tropa se retiró al arroyo, y para ese entonces el fuego argentino estaba cayendo corto y no hubo más bajas." (The Worlds Elite Forces, Bruce Quarrie, pp.53-54, Octopus Books Limited, 1985)
  83. Marines shot comrades in Falklands conflict, The Glasgow Herald, 2 de diciembre de 1986
  84. El 10 de junio, queda abortada la última posibilidad de la Brigada de Infantería Aerotransportada IV del General de Brigada Julio Fernández Torres en Comodoro Rivadavia de ejecutar un contraataque de envergadura por la retaguardia enemiga en Monte Kent. Planificado con unidades de comandos disponibles en la isla y el refuerzo de la Compañía de Comandos 603 al mando del Mayor Armando Valiente, el plan queda finalmente descartado ante la falta de seguridades de contar con una adecuada cobertura aérea.
  85. Historia de la guerra de Malvinas, Por Armando Alonso Piñeiro, Página 196, Planeta, 1992.
  86. Historias de amargura y dolor en el último día de la guerra, Edición Domingo 16.06.2002
  87. Siguieron dos días de descanso para los hombres de Carrizo Salvadores, limpieza de armamento y recuperación de las energías físicas; según el relato del soldado Horacio Cañeque que aparece en el libro Asi Peleamos Malvinas: Testimonios de Veteranos del Ejercito (Martin Antonio Balza, Soldados Biblioteca)
  88. "When reports reached Major Rico at Headquarters Army Group Malvinas that British armour were reported to be moving from the west along the Fitzroy-Stanley track, Captain Ferrero's 602nd Commando Company's 3rd Assault Section prepared to meet the threat." (Nicholas van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, p 188, Leo Cooper, 2003)
  89. La Sección Marinería en Camber
  90. Desde El Frente: Batallon de Infanteria de Marina Numero 5, Carlos Robacio, Jorge Hernández, p. 235, Centro Naval, Instituto de Publicaciones Navales, 1996
  91. El Mayor Berazay diría: "It was like a theatre. I had never seen anything like it before. After the artillery fire came the fire of the infantry action - a lot of tracer. I could actually see the British working their way along the ridge by the light of the star-shells. Between 03.00 and 04.00 I heard Commander Robacio of the marines telling Jofre on the radio that 'Guillermo' - that was my call sign - could be released to help the 7th Regiment. I thanked Robacio for that doubtful honour. Jofre told me to prepare my men to cross the valley and then, fifteen to twenty minutes later, ordered me to Moody Brook to meet guides from the armoured car men and a company from the 25th Regiment which Jofre was sending. I got to Moody Brook, but there were no guides from the armoured car people - they were already in action - nor anyone from the 25th Regiment. I reported all this to 'Oscar' - Jofre's call sign. 'Okay,' he said. 'Just go up the hill and you will meet Colonel Gimenez.' The tracer fire seemed to have died down, so I presumed that the British had taken all of the hill. I placed the company commander and the heavy weapons [under Lieutenant Jose Luis Dobroevic] in a fire support base among the trees around a small house. Nothing happened for a few minutes, so we moved forward with the machine-guns but got no more than a hundred metres when the British opened up. I ordered the officers [Rodriguez-Perez, Aristegui and Monez-Ruiz] to take the rifle platoons up - not in a column but in line." ((Martin Middlebrook, The Fight for the Malvinas: The Argentine Forces in the Falklands War, Viking 1989, p. 265)
  92. "Cuando las dos secciones se reunieron nuevamente con el resto de la compañía, un primer cómputo de bajas entre ambas determinó la existencia de cuatro muertos y veintitrés heridos." (Oscar Luis Jofre, Félix Roberto Aguiar, Malvinas: La Defensa de Puerto Argentino, p. 265, Editorial Sudamericana, 1987)
  93. Rescatando al sargento Villegas, Por Jorge Fernández Díaz, lanacion.com, sábado 11 de julio de 2009
  94. Cuenta el soldado Jorge Abud: "There were thousands of rumours. I was even told that some English Commandos had infiltrated Argentine troops, that they spoke perfect Spanish, and that some had even made a company retreat, saying that they had orders from the commander. I don't know if it was true, but a lot of people in the town were afraid there were English mixed in among us. Until then, when someone approached we said, 'halt', and asked for identification. But there was so much fear that the system was no good anymore."(Daniel Kon, Los Chicos de la Guerra, pp. 102-103, New English Libary, 1984)
  95. "El bombardeo se detuvo. Especulé que habíamos zafado porque no tenían alcance suficiente. Anochecía. Teníamos viento en contra, y al acercarnos a la compañía A, por más que les gritamos, alguien abrió fuego sobre nosotros. Pero después de dar un rodeo, pudimos llegar al puesto comando de la “A”. Ahí era todo confusión. Ya estaba con ellos el resto de nuestra compañía, y se preparaban para compartir los pozos. Los rostros de los muchachos de la “A” eran de turbación y respeto. Ellos habían visto desde la altura, toda la artillería que nos había caído durante todo el día. El jefe de la “A”, teniente Calvo, nos indicó: “Ahora ustedes van a reforzar nuestra compañía, así que agrúpense con quien les parezca.” Pero como esa treintena de sobrevivientes que éramos había pasado por el infierno antes de llegar al lugar, en ese punto se nos hizo como un click, y dejamos de respetar el mando militar. Tanto es sí que nos dispersamos un poco, aunque manteniendo contacto visual entre nosotros. No hacía falta hablar, con la mirada nos estábamos diciendo: “Hasta aquí aguantamos, vayámonos de este lugar, y si es posible ¡al pueblo!” La cuestión era cómo irnos, porque estaban los militares de la “A” controlando. Aunque en realidad, mucho no podían controlar, había heridos por todos lados, era de noche y la ansiedad por lo que se venía, los abrumaba. De pronto, desde la oscuridad, apareció mi ángel de la guarda: Mario Volpe, el soldado enfermero de la “C”. Mario estudiaba medicina, por eso lo designaron enfermero. Un muchacho macanudísimo, que había recorrido nuestras posiciones en medio de tormentas de viento y lluvia, dándonos ánimo y todo el tiempo preguntando si alguien necesitaba algún medicamento 92 durante los dos meses. Venía llevando del brazo a un herido con el ojo vendado. -“¿Qué haces acá?”, me preguntó. “-Venimos de la “C”, quedamos atrapados ahí todo el día, nos cagaron a cohetazos, recién ahora pudimos escapar, ¡pero nos sacaron a bombazos! ¡Nos tiraron hasta con el borceguí!” -“Vení conmigo”, me contestó Mario. “No te quedes aquí, agarrá al herido del otro brazo, vamos para el Moody Brook, allí hay un galpón con heridos.” Me sentí eufórico. Intuí que ya se terminaba mi calvario y que si había zafado de aquel infierno del día 12, ya nada detendría mi retorno a casa. Creía que me habían tirado una soga que me llevaría de vuelta a casa. De vuelta a mi familia. Mientras caminábamos sobre el terreno esponjoso e irregular, íbamos dejando a un costado la compañía A, rumbo a la compañía Comando, la última del Regimiento 7, en donde estaba el jefe, el teniente coronel Giménez. Llegamos hasta el bunker del capitán Pérez Cometo, que estaba rodeado de cazabobos, como se llamaba a los alambres de púa enrollados, y latas de gaseosas con piedras en su interior. Pérez Cometo nos detuvo e interrogó agresivamente. Enmudecí del miedo, porque fracasar en ese punto, significaba volver al frente a buscar la muerte. Sin embargo, Mario le dijo con mucho aplomo: “Necesitamos llevar a este herido urgente, dejen pasar por favor!” Pérez Cometo me miró fijo. La insoportable mirada me llevó a sujetar el brazo del herido tan fuerte, que en verdad terminé aferrándome a él -y a la vida- mientras lograba sostener esa mirada con una serenidad que nunca supe de dónde me apareció. El capitán tenía curiosidad por saber cómo había sido el combate. Parecía un perro de pelea enjaulado. Quería combatir, para eso él se había preparado. Al mismo tiempo, Pérez Cometo se mostraba furioso, porque algunos soldados pasaron corriendo, replegándose, sin ni siquiera parar como nosotros. Más adelante en el tiempo, nos enteramos de que el capitán Pérez Cometo había realizado simulacros de fusilamiento a los que se estaban replegando sin permiso. Con perversidad, sumaba terror al horror." (Miguel Savage, Malvinas: Viaje al Pasado: La historia de una herida que no para de sanar, pp. 91-93, Amazon Digital Services, 2011)
  96. "All the counter-attacks had failed and the army was now in full retreat with nowhere to go. Argentina and Brigadier-General Menendez had no alternative but surrender. As with many defeated armies, ill-discipline and disorganisation took hold of the defeated troops and 181st Military Police Company and 5th Marine Infantry Battalion Regimental Police Detachment were instructed to restore order and ensure an orderly withdrawal to Stanley." (Nicholas van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, p 218, Leo Cooper, 2003)
  97. "The Operations Officer, Lieutenant-Colonel Eugenio Dalton, during the pre-dawn darkness of Monday 14 June, was seen driving around in a jeep marshalling tired, panicky and dazed soldiers from various units into a company and panicky and dazed soldiers from various units into a company and led them into Stanley's western sector under heavy fire." (Nicholas van der Bijl, David Aldea, 5th Infantry Brigade in the Falklands 1982, p 17, Leo Cooper, 2003)
  98. Decía el soldado Santiago Gauto: "Me junté a Félix Barreto y nosotros mirabamos y escuchabamos lo que estaba pasando. Había habido otros ataques y habían fracasado. El Mayor Carrizo le pidió una radio a un coronel [Eugenio Dalton] que le fue negada. Nos quedamos ahi mirándo a ellos discutiendo. Carrizo le dijo: 'Nosotros nunca vamos a ganar una guerra así "Estaba en lo cierto. Luego se volvió hacia nosotros y nos dijo: 'Los que tienen bolas, síganme." (Vincent Bramley, Two Sides of Hell, pp. 184-185, Bloomsbury, 1994)
  99. "Cuando amaneció, empezaron a llegar muchos soldados más de otras compañías en repliegue. Nuestros superiores intentaron reorganizar -en una fuerza conjunta- a los hombres de las compañías “B” y “C”, y pusieron a cargo al mayor Carrizo Salvadores para disponer un contraataque. ¡Nos queríamos morir! ¡No podíamos creer que nos iban a rearmar y mandar otra vez al frente en el estado en el que nos encontrábamos! Si existía una pesadilla de la que nunca parecíamos poder despertar, ¡era esa!, lo más parecido al castigo de Prometeo… En la mañana del 13 de junio se hizo una misa que estuvo a cargo del capellán del Ejército. Engominado y pulcro, el hombre lucía bien abrigado con su campera de plumas y su pañuelo estilo camuflaje al cuello. El sermón me resultó muy difícil de tragar. Este capellán devenido militar, sombrío vocero de un mensaje que no era el que había venido a dejar Jesús al mundo, nos arengaba haciendo gala de una obsesión fundamentalista. En su boca la palabra muerte no sonaba a consuelo ni a misericordia, sonaba a jinetas por ganar bajo mandato de muerte, en el nombre de Dios. “Ustedes van a derramar su sangre por esta bendita tierra. ¡Tienen que sacar todas sus fuerzas y destrozar al enemigo! Dios no acepta a los cobardes. El Señor sólo ve con buenos ojos a ustedes que van a ser héroes de la Patria. ¡Esta batalla será histórica y aleccionadora para el enemigo británico y para los ojos del mundo entero!” Sentí que de algún modo estábamos en manos de psicópatas. Y encima, ver la silueta de algunos suboficiales y soldados comulgando, me terminó de convencer acerca de lo absurdo que era todo. Una rebeldía interna trataba de convencerme de no ser una oveja más de este rebaño loco. Pasaron las horas. Nos dieron correajes, cargadores, un FAL y cascos nuevos. Y cuando estuvimos todos nuevamente alistados para partir, se formaron dos columnas de soldados para subir a los camiones “Unimog”. Me sentía como una res apartada del corral, a punto de entrar a la manga del matadero. Con mi grupo de amigos, nos miramos y dijimos: “¡Tenemos que zafar de esto!” Era de noche, así que aprovechamos para ir quedando a la zaga. Decidimos saltar detrás del cerco de una casa y esperar que todos se fuesen. Los demás soldados parecían hipnotizados: marchaban resignados. ¿Por qué no lucharían ellos también por librarse del injusto mandato? No era por euforia patriótica, ¡habían aceptado ser los espectros de un sueño ajeno! Cuando desaparecieron todos, luego de transcurrida una larga hora, salimos nuevamente en busca de un techo." (Miguel Savage, Malvinas: Viaje al Pasado: La historia de una herida que no para de sanar, p. 101, Amazon Digital Services, 2011)
  100. Cuenta el soldado Horacio Cañeque: "El mayor iba al costado de la fila. Por momentos estaba en la punta de la columna. A veces se perdía atrás, verificando si todo estaba en orden. El capitán Raúl Daneri iba al frente....En eso estamos cuando nos llega desde la oscuridad del camino un grupo numeroso de soldados. Vienen caminando rápido y muchos se confunden con nuestra improvisada compañía. Hay cansancio, temor y esperanza en esos ojos. Hay abrazos de amigos que no pensaban volver a verse. Hay fusiles y cargadores repletos tirados al costado del camino....El mayor gritaba en vano tratando de hacerse oír. Vio que quedaba poco por hacer pero no se resignaba. Pego un par de gritos y dijo: "los que quieran qe se vuelvan, los que quieran que me sigan", y encaro hacia Wireless Ridge solo, sin mirar atrás. Los siete Rayos salimos tras el. Sentíamos que era una locura pero no podíamos dejarlo solo. Alejandro Rosas y Luis Cunningham habían tirado al diablo sus radios. Ahora traían solo su fusil Nos acompañó una veintena de soldados y un par de suboficiales. Uno de ellos era el sargento Pedro Villarreal, quien había sido mi jefe de grupo en el período de instrucción, al comienzo de mi servicio militar. Sentí orgullo de que el hombre que me había enseñado todo lo que yo sabía de la guerra al venir a Malvinas, estuviera conmigo en esos momentos.... Al poco trecho los ingleses nos hicieron saber de su presencia.... No teníamos cubierta y los ingleses tiraban fuerte, al parecer también con ametralladoras 12,7 o algo así.... La tierra parecía hervir a nuestro alrededor." (Asi Peleamos Malvinas: Testimonios de Veteranos del Ejercito, Soldados Biblioteca.)
  101. Cuenta un soldado conscripto del Regimiento 7: "Recuerdo que una noche estábamos festejando el cumpleaños del Tte. 1º Carvenier [Luis Karbiner], yo repartía dulce de batata a mis compañeros, estábamos en pleno tiroteo, en pleno bombardeo. Después nos replegamos, bajamos del monte, yo llevaba el FAL, una bolsas de rancho con 400 tiros y 2 granadas. Las balas trazantes nos pasaban arriba de la cabeza. Nos dirigimos a Puerto Argentino, a mitad de camino nos encontramos con el Mayor Carrizo, que venía con una columna de gente para tomar las posiciones que se habían perdido. Haba gente que quería volver y otra no. El Mayor Carrizo ordenó a los que tenían el armamento completo ponerse de un lado y a los que no de otro. A las oscuras se vio gente que se ponía del lado del Mayor y otros que tiraban las armas y se iban del otro lado. Recuerdo que estaba con el "Cordobés" y el otro muchacho...Bigot. El "Cordobés" no era de nuestro Regimiento sino de Seineldín, pero nos ligamos los tres en una especie de amistad y una mirada bastó para saber que teníamos que hacer. Así que seguimos al Mayor Carrizo, avanzamos unos 1.000 metros y nos empezó a caer la artillería inglesa, nos replegamos y volvimos a Puerto Argentino." ([1])
  102. "A las 9, a fin de evitar la prosecución del combate en posiciones desfavorables y ante una orden del segundo comandante de la Agrupación Ejército, coronel Aguiar, Robacio ordenó el repliegue de su Batallón hacia Sapper Hill." (Emilio Villarino, Batallón 5: El Batallón de Infantería de Marina No. 5 en la Guerra de Las Malvinas, p. 192, Aller Atucha, 1992)
  103. Nine Battles To Stanley, Por Nicholas van der Bijl, Página 202, Leo Cooper, 1999
  104. Falkland Islands - A history of the 1982 conflict
  105. http://www.palacebarracksmemorialgarden.co.uk/roll.html
  106. Fuerza Aérea Argentina
  107. Autores británicos varios:Malvinas, la guerra aérea, Ediciones Open Argentina, 1988. pp. 280-281
  108. Diario oficial de la RAF durante el conflicto, 12 de junio (en inglés)
  109. COMISIÓN DE DEFENSA NACIONAL Y DE CULTURA. Impreso el día 3 de diciembre de 2008
  110. Korstanje, M. and George, B. (2012). "Faklands Malvinas: re-examination of the relationship between sacralization and tourism development". Current Issues in Tourism. Vol. 15 (3), 153-165
  111. "A history of Chile, 1808-1994" de Simon Collier and William F. Sater, Cambridge University Press, aquí, pág. 364:
    "La derrota argentina ante Gran Bretaña en la guerra de las Malvinas (abril-junio 1982) - durante la cual Chile dio asistencia discreta y confidencial a los británicos - impidió la alternativa de aventuras militares en la zona".
    (original en inglés: "Argentina's defeat by Great Britain in the brief Falklands War (April-June 1982) - during which Chile gave discreet and totally unpublicized assistance to the British - dispelled the prospect of further military adventures from that quarter.")
  112. "The Vatican Mediation of the Beagle Channel Dispute: Crisis Intervention and Forum Building", de Mark Laudy, aquí, pág. 306:
    "Lo que definitivamente cambió la situación y facilitó el acuerdo sobre la disputa [del Beagle] fue la guerra de las Malvinas y el subsecuente retorno a un gobierno democrático en Buenos Aires".
    (Original en inglés: "What ultimately changed that situation and facilitated the eventual settlement of the dispute was the Falkland Islands War and the subsequent return to democratic government in Buenos Aires.")
  113. Lawrence Freedman: "The campaign itself, Operation Corporate, is now estimated to have cost about £1.5 billion. The cost of replacing lost equipment is put at £1,278 million. The largest single item in this figure is £641 million for four new Type 22 frigates... to replace Sir Galahad is put at £69 million, and new aircraft account for another £116 million." - Britain & the Falklands War, 1988
  114. João Novaes. «Apenas 30% dos moradores das Malvinas se consideram britânicos, diz censo» (HTML). Opera Mundi.
  115. «Un veterano voluntario tras la moneda de Malvinas», artículo de Daniel G. Gionco publicado en La Gaceta Malvinense Nº 51 junio de 2014.
  116. «Nuevo billete de $50 en homenaje a las islas Malvinas», artículo en el diario La Nación, del 2 de abril de 2014.
  117. http://www.exequielmartinez.com.ar/malvinas_a.htm Pinturas de Exequiel Martínez sobre la aviación argentina
  118. http://www.aviationart.com.ar/Carlos_Adrian_Garcia/Portada.html Pinturas de Carlos A. Garcia sobre la aviación argentina
  119. http://www.danielbechennec.com/html/missile/missile-malouines.html Pinturas de Daniel Bechennec sobre los misiles
  120. http://www.bbc.co.uk/arts/yourpaintings/paintings/search/painted_by/charles-david-cobb_artists Pinturas de Charles David Cobb
  121. Camila Moraes. «Trinta anos depois, Guerra das Malvinas ainda não teve retrato definitivo nos cinemas» (HTML). Opera Mundi.

Bibliografía[editar]

  • Franks, Oliver Shewell (1983). «Report of the Committee Chaired by Lord Franks, presented in Parliament by Margaret Thatcher». Falkland Islands Review. 
  • Aizenstatd, Alexander. A treinta años de la Guerra: Las Islas Malvinas (Falkland) y los Principios del Derecho Internacional. Revista Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Vol 173 (2012) http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2026234. 
  • Escudero, Lucrecia. Malvinas: El Gran Relato. Fuentes y Rumores en la Información de Guerra. Gedisa Editorial. 
  • Gustafson, Lowell S. (1988). The Sovereignty Dispute over the Falkland (Malvinas) Islands. New York: Oxford University Press. 
  • Hastings, Max y Jenkins, Simon (1983). The Battle for the Falklands. New York: W. W. Norton. 
  • Graham Bound (2002). Falklands Islanders At War. Pen and Sword Books. ISBN 0-85052-836-4. 
  • Lebow, Richard (1985). «Miscalculation in the South Atlantic: The Origins of the Falklands War». Jervis, Robert, Lebow, Richard y Gross Stein, Janice, Psychology and Deterrence. Baltimore: The Johns Hopkins University Press. 
  • Levy, Jack y Vakili, Lilian (1991). «Diversionary Action by Authoritarian Regimes: Argentina in the Falklands/Malvinas Case». Midlarsky, Manus, The Internationalization of Communal Strife. London: Routledge. 

Enlaces externos[editar]