Guerra del Cenepa

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Conflicto del Cenepa
Conflicto limítrofe entre el Perú y el Ecuador
Cenepa river basin.jpg
Mapa de la zona donde ocurrió el conflicto del Alto Cenepa. El área de rojo es la zona del Alto Cenepa, situada en la parte oriental de la Cordillera del Cóndor, Provincia de Condorcanqui, Región Amazonas, República del Perú.
Fecha 26 de enero-28 de febrero de 1995
Lugar Lado oriental de la Cordillera del Cóndor, sobre la cuenca del Río Cenepa, en territorio en disputa controlado por el Ecuador.
Causas Ambos países acusan al contrario de infiltración de tropas militares en zona no delimitada
Conflicto Disputa territorial
Resultado

Victoria táctica del Perú.

+ Cierre definitivo de las fronteras acabando de manera definitiva con las disputas territoriales de ambos países.
+ Conflicto finaliza con la firma del Acta de Brasilia tras establecerse una zona desmilitarizada por presión de los países garantes.[1]
+ Se delimitan 78 km² en disputa a soberanía total del Perú (incluyendo Tiwinza), basándose en el protocolo de Río de Janeiro.[2]
+ Ecuador recibe 1 km² en Tiwinza como propiedad privada para uso exclusivo de cementerio militar, actos conmemorativos y no militares.[3]
+ Se ratifica la libre navegación binacional en el Amazonas, ya acordada en el protocolo de Río de Janeiro.
Beligerantes
Flag of Peru.svg
Perú
Flag of Ecuador.svg
Ecuador
Comandantes
Nicolás Hermosa Ríos Gral. de Div. Paco Moncayo Gallegos
Fuerzas en combate
Ejército del Perú
Escudo de armas FAP.pngFuerza Aérea del Perú
Coat of arms of the Ecuadorian Army.gifEjército del Ecuador
Seal of the Ecuadorian Air Force.gif Fuerza Aérea Ecuatoriana

La Guerra del Cenepa o Conflicto del Alto Cenepa, fue un enfrentamiento bélico que ocurrió en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, sobre la cuenca del río Cenepa en territorios en disputa controlados por el Ecuador, y que enfrentó a las fuerzas armadas del Perú y Ecuador durante los meses de enero y febrero de 1995; nunca hubo declaración formal de guerra entre ambos países, ni llegó a generalizarse por toda la frontera común. Las operaciones militares sucedieron en la cuenca del Río Cenepa, en territorios sin demarcar, y que es una zona de selva alta de complicado acceso, donde los factores climáticos y logísticos dificultaron los desplazamientos militares.

El conflicto se resolvió con la intervención de Argentina, Chile, Brasil y EE. UU. (países garantes del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942), lográndose terminar el proceso de demarcación de la frontera en los tramos pendientes entre los hitos Cunhime Sur y 20 de Noviembre, y Cusumaza–Bumbuiza y Yaupi–Santiago,[4] de conformidad con lo establecido en el Protocolo de Río de Janeiro y el fallo arbitral de Braz Días de Aguiar (según la interpretación peruana), las tropas ecuatorianas que controlaban la zona antes del conflicto, nunca pudieron ser expulsadas por la fuerzas, y estos territorios fueron entregados a los observadores internacionales, quedando finalmente en manos del Perú tras la negociaciones de paz.

En el Acta de Brasilia, tanto Perú como Ecuador, aceptaron la culminación del proceso de demarcación fronteriza, en el tramo de 78 kilómetros que estaba pendiente, de acuerdo con la propuesta de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro, formulada dentro del marco legal del Protocolo de Río de Janeiro, fallo arbitral de Braz Días de Aguiar (según la interpretación peruana), sus instrumentos complementarios y los pareceres técnicos-jurídicos entregados el 8 de mayo de 1998, la cual que fue aceptada por los gobiernos de Perú y Ecuador, y ratificada luego, por los congresos de ambos países.[5]

Así, se terminó el proceso de demarcación de la frontera sobre las cumbres de la Cordillera del Cóndor, ratificando al Perú la posesión de la zona del Cenepa (incluyendo Tiwinza), a la vez que Perú otorgaba a Ecuador, en condición de propiedad privada y sin perjuicio de la soberanía peruana, un kilómetro cuadrado en la zona de Tiwinza (donde están sepultados 14 soldados ecuatorianos).[6] También se firmaron acuerdos de Comercio y Navegación, de Integración Fronteriza y de instalación de una comisión binacional sobre Medidas de Confianza Mutua y Seguridad.[7]

Antecedentes[editar]

Disputas entre el Perú y la Gran Colombia[editar]

La reclamación por parte de Ecuador de un acceso con soberanía a la cuenca del Amazonas se remonta a 1827, cuando Simón Bolívar, gobernante de la Gran Colombia (entidad geopolítica antecesora del Ecuador) reclamó como territorios que le correspondían a su país los de Tumbes, Jaén (Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas).

Además de dicho reclamo territorial, Bolívar exigió al Perú el pago de la deuda de la campaña emancipadora y los "reemplazos" (el costo de reponer con nuevos efectivos las bajas sufridas en las tropas de apoyo a la guerra independentista peruana). En realidad, la razón de la ira de Bolívar hacia el Perú se debía a que había perdido su influencia en este país, donde se instaló un gobierno liberal y antibolivariano, el mismo que ayudó a Bolivia a librarse de la dominación grancolombiana.

El Perú rechazó las exigencias territoriales de Bolívar, pues Tumbes, Jaén y Maynas habían jurado la independencia del Perú y tenían sus representantes en el Congreso peruano (principio de la libre determinación de los pueblos).

En respuesta a los preparativos guerreros de Bolívar, el 17 de mayo de 1828 el Congreso de la República del Perú autorizó al presidente peruano José de La Mar a tomar las medidas militares del caso. Poco después, Bolívar declaró la guerra al Perú el 3 de julio de 1828.[8]

Las fuerzas peruanas se movilizaron hacia el sur de la Gran Colombia (actual territorio ecuatoriano). La marina peruana bloqueó y capturó el puerto de Guayaquil, mientras que el ejército peruano ocupó la provincia de Loja. En respuesta, las fuerzas grancolombianas, al mando del mariscal Antonio José de Sucre, avanzaron desde Quito y derrotaron a la vanguardia del ejército peruano en la batalla del Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829). La versión ecuatoriana asegura que esta fue una batalla decisiva, que significó la derrota total de los peruanos. Lo cierto es que el Perú solo sufrió la derrota de su vanguardia, manteniendo al grueso de su ejército en pie de lucha, que se aferró a sus posiciones, al igual que los grancolombianos, a la espera de la batalla final. Pero esta no se dio, pues de mutuo acuerdo se celebró un convenio para acordar la paz. El Perú se comprometía a desocupar Guayaquil y Loja, y la Gran Colombia dejaba implícitamente de hacer reclamos sobre Tumbes Jaén y Maynas. Sin embargo, el presidente La Mar acusó a Sucre de cometer injurias y falsedades en el parte de batalla y en un decreto que dio sobre la construcción de una columna conmemorativa en Tarqui, así como de excesos contra los prisioneros peruanos, por lo que anunció su intención de continuar la guerra.[9]

Pero entonces ocurrió el golpe de estado del general Agustín Gamarra, que produjo la caída de La Mar y subsiguiente firma de la paz entre Perú y Colombia, por medio del Tratado Larrea-Gual, el 22 de septiembre de 1829. Este tratado, también conocido como Tratado de Guayaquil, fue un tratado de “paz y amistad”, más no de límites; sin embargo, dejó establecido que se mantendría el límite que había existido entre los virreinatos de Nueva Granada y el del Perú, como referencia para un futuro acuerdo limítrofe entre la Gran Colombia y el Perú, estableciéndose a la vez el procedimiento para realizar la demarcación definitiva (que estaría a manos de una comisión demarcatoria de límites integrada por miembros de ambos países). En definitiva, no hubo cambios territoriales, al mantenerse la situación previa al conflicto (statu quo).[10]

Sin embargo, la demarcación de límites no llegó a realizarse, pese a los intentos que ambas cancillerías hicieron para llegar a un entendimiento. Luego, la disolución de la Gran Colombia en mayo de 1830 puso fin a las negociaciones. Ecuador ha señalado la existencia del Protocolo Pedemonte-Mosquera, supuestamente firmado el 11 de agosto de 1830 entre el Perú y la Gran Colombia, el cual sería una continuación del Tratado Larrea-Gual, y donde se reconocía al río Marañón (y el Amazonas) como límite entre ambas naciones. El Perú, basándose en una rigurosa investigación historiográfica, ha rechazado la existencia de este tratado, pues, entre otras razones, jamás se encontró el documento original, así como al hecho de que, para esa fecha, ya la Gran Colombia se había desintegrado.[11]

Disputas entre el Perú y Ecuador[editar]

Cuando el 13 de mayo de 1830 se constituyó la República del Ecuador, el flamante gobierno ecuatoriano no hizo reclamos al Perú sobre Tumbes, Jaén y Maynas y más bien consideró la necesidad de firmar acuerdos y tratados con el Perú. Ambos países daban pues, por sobreentendido, que el Tratado Larrea-Gual había caducado con la disolución de la Gran Colombia.

El primer tratado celebrado entre el Perú y Ecuador fue el Tratado Pando- Novoa, suscrito el 12 de julio de 1832 por el ministro de gobierno y relaciones exteriores del Perú, José María Pando, y el ministro plenipotenciario de Ecuador, Diego Noboa (futuro presidente de Ecuador). En él se reconocían y respetaban los límites vigentes entre ambas naciones, mientras se celebrara un convenio de arreglo de límites definitivo.[12]

La realización de dicho convenio de límites se fue prorrogando irresponsablemente a través de los años. Fue entre 1841 y 1842 cuando Ecuador inició públicamente su reclamo al Perú de los territorios de Jaén y Maynas, incitado por el derrocado gobernante peruano-boliviano Andrés de Santa Cruz refugiado en Guayaquil tras el fin de la Confederación Perú-Boliviana.[13] Para sustentar su reclamo, el Ecuador hizo una interpretación falaz de diversos artículos del Tratado de 1829, cuya vigencia reclamó desde entonces. El Perú respondió que dichas provincias eran peruanas por la Real Cédula de 1802 (por la cual, Maynas había vuelto al Virreinato del Perú); y por la posesión continua que había ejercido sobre dichos territorios (todas esas provincias habían jurado la independencia del Perú en 1821 y desde entonces fueron territorio de la república peruana, ininterrumpidamente).[14]

Durante 1859 y 1860, ambos países libraron un conflicto originado por la decisión de Ecuador de pagar a sus acreedores ingleses con territorios peruanos en la Amazonía. El presidente peruano Ramón Castilla ordenó el bloqueo de la costa ecuatoriana, y él mismo en persona, dirigió la expedición que desembarcó en Guayaquil, el 25 de noviembre de 1859. Las negociaciones de paz se complicaron, al desatarse en el Ecuador una guerra civil que impidió las relaciones diplomáticas con el resto de Hispanoamérica, incluyendo el Perú, ya que no existía un gobierno ecuatoriano reconocido con el cual tratar. Castilla decidió finalmente tratar con el general Guillermo Franco Herrera, caudillo de Guayaquil, con quien firmó el Tratado de Mapasingue (25 de enero de 1860). Sin embargo, al ser derrotado Franco por el gobierno de Gabriel García Moreno instaurado en Quito, dicho tratado fue desaprobado (1861). Lo mismo hizo en 1863 el Congreso peruano.[15]

Entre 1879 y 1883 el Perú participó en la Guerra del Pacífico contra Chile y no pudo atender otros asuntos diplomáticos.

En 1887, un acuerdo suscrito por ambas naciones estableció que el Rey de España actuaría como árbitro en el litigio limítrofe. Pero en 1889, otra negociación acordó el llamado Tratado García-Herrera, por el cual el Perú conservaba Tumbes y Jaén, pero cedía una gran parte de Maynas al Ecuador. El gobierno peruano de entonces (el de Andrés A. Cáceres), quería de esa manera zanjar definitivamente el litigio con Ecuador, a fin de enfrentar tranquilamente la cuestión de Tacna y Arica con Chile. El Congreso ecuatoriano se apresuró a aprobar dicho tratado, pero el Congreso de la República del Perú señaló que lo ratificaría sólo después de que se introdujeran algunas modificaciones en lo concerniente a la línea de frontera, por cuanto lo consideraba poco favorable para su país. Ecuador rechazó las modificaciones peruanas y en protesta declaró insubsistente el Tratado. La situación volvió entonces a fojas cero.

Al iniciarse el siglo XX se produjeron incidentes armados en la frontera peruano-ecuatoriano, en Angoteros (1903) y Torres Causana (1904), en la zona del río Napo. Las fuerzas peruanas rechazaron en ambas ocasiones el avance de los ecuatorianos sobre territorio peruano. La diplomacia de ambos países se movilizó entonces y se acordó continuar el juicio arbitral ante el Rey de España.[16]

Pese a que Ecuador había aceptado voluntariamente someterse al arbitraje del Rey de España, en 1910 se rebeló contra el laudo que este monarca estaba a punto de dar, porque, debido a una infidencia, se enteró que iría contra sus intereses. Esto ocasionó una grave tensión con el Perú que casi desemboca en un conflicto armado. Gracias a la mediación de la Argentina, Brasil y Estados Unidos, se evitó la guerra, pero el rey español (en ese entonces Alfonso XIII) se inhibió de pronunciar su sentencia, fracasando así la fórmula del arbitraje. En los años siguientes, el asunto permaneció estancado, debido a las diferencias insalvables entre ambas partes: el Perú insistía en el arbitraje internacional, mientras que Ecuador quería las negociaciones directas.[17]

En 1922 hubo otra disputa referida a la firma del Tratado Salomón Lozano entre Perú y Colombia, que resultó favorable a esta última nación. Este tratado causó malestar tanto en Perú (donde se señala que el presidente Augusto B. Leguía lo suscribió bajo presión de los Estados Unidos), como en Ecuador, que se veía, de esa forma, limitando con Perú por el este.

En 1924, el Perú y Ecuador firmaron el Protocolo Castro Oyanguren-Ponce, que establecía una fórmula mixta al litigio de límites: combinar el arbitraje internacional con la negociación directa paralela. Resolvieron que ambos gobiernos enviasen a Washington D.C. sus respectivas delegaciones para discutir allí el litigio y lo que no lograsen ponerse de acuerdo sería sometido al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos. Esta fórmula de negociación solo empezó a implementarse en 1936, realizándose las llamadas Conferencias de Washington, donde ambas partes fijaron una línea de statu quo en calidad de frontera provisional, tomando como base los territorios que de facto poseía cada país. Pero una vez más las conversaciones fracasaron debido a las aspiraciones ecuatorianas de llegar al Marañón y el Amazonas, lo que implicaba afectar la legítima soberanía peruana sobre extensos territorios. Poco después, los ecuatorianos realizaron acciones violatorias del statu quo de 1936, incursionando en territorio peruano, lo que obligó al Perú a establecer una nutrida línea de puestos fronterizos, con el consiguiente desarrollo de roces y escaramuzas entre patrullas militares. La situación se agravó en 1941, desembocando en una guerra.[18]

Guerra de 1941[editar]

Status-Quo fronterizo en 1936, previo a la guerra de 1941

El 11 de enero de 1941, alegando que los ecuatorianos habían realizado incursiones e incluso ocupado territorio peruano en la provincia de Zarumilla, el presidente del Perú, Manuel Prado Ugarteche, ordenó la formación del Agrupamiento Norte, que era una Gran Unidad de Combate que tendría a cargo del Teatro de operaciones del Norte.

La posición peruana afirmó que Ecuador, en 1941, desconoció esa línea provisional por lo que movilizó su ejército, ingresando a territorio ecuatoriano por Tumbes (localidad de Aguas Verdes limítrofe con Huaquillas). El Perú empleó sus recursos militares reivindicando el territorio, ocupado por Ecuador, país que inicio el adelanto de sus guarniciones luego del fracaso de las Conferencias de Washington en 1937, en los días 5, 23 y 24 de julio.

El Cuerpo Aeronáutico del Perú (CAP) bombardeó la población ecuatoriana de Santa Rosa, en la provincia fronteriza ecuatoriana de El Oro, y amenazó con hacer lo mismo con la ciudad de Guayaquil. Tropas peruanas invadieron regiones del sur del Ecuador, y presionaron hasta la firma del protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942, cuya legitimidad fue garantizada por Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América. La firma del protocolo de Río de Janeiro confirmó la línea del statu quo de 1936, firmada en Washington por Perú y Ecuador, menos la pérdida por parte de Ecuador de 5.392 millas cuadradas.

Problema demarcatorio en la Cordillera del Cóndor[editar]

La demarcación de la línea fronteriza establecida en el protocolo, mediante el levantamiento de hitos, se inició en 1947. Sin embargo, esta no fue culminada en la zona de la Cordillera del Cóndor, debido a que, mediante un levantamiento aerofotogramétrico, supuestamente se "descubrió" la presencia del río Cenepa, entre el río Zamora y el río Santiago. Eso supuestamente implicaba que lo establecido en el protocolo no correspondía con la geografía real de la zona. El río Cenepa es un accidente geográfico conocido desde muchos años antes, tal como lo reconoce en un ensayo el ex presidente peruano Fernando Belaúnde Terry. La suspensión se debió a que la posición ecuatoriana arguía la supuesta inexistencia de un "Divortium Aquarum" (divisoria de aguas) entre el río Zamora y el río Santiago, tal como señala el Protocolo de Río de Janeiro. En efecto, el árbitro brasileño Braz Dias de Aguiar solamente menciona los ríos necesarios para efectos de demarcación siendo estos el Zamora y el Santiago. Según el punto de vista ecuatoriano, este tema, añadido a otras "inconsistencias" en el texto del protocolo, fueron la causa de que la demarcación se suspendiera unilateralmente. Como conclusión, Ecuador mantuvo durante años la tesis subjetiva de que el protocolo era inejecutable.

En el plano diplomático los representantes peruanos y ecuatorianos no llegaron a ponerse de acuerdo. La colocación de hitos fronterizos, convenida en el protocolo de 1942, imprescindible en una zona tan agreste, no se concluyó, pues se detuvo en 1951, quedando sin demarcar un espacio de 78 kilómetros lineales.

El presidente ecuatoriano José María Velasco Ibarra, en 1960, pretendió declarar la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro, arguyendo que "fue firmado bajo la fuerza y con amenazas", cuando las Fuerzas Peruanas "ocupaban" territorio ecuatoriano. Estas declaraciones del mandatario ecuatoriano mostraron las intenciones de Ecuador de buscar una salida a la cuenca del río Amazonas prescindiendo de lo señalado por el Protocolo de Río de Janeiro.

Conflicto de Paquisha[editar]

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunció un ataque a una de sus aeronaves cuando realizaba una misión de abastecimiento a puestos de vigilancia en el río Comaina (territorio peruano). El entonces Presidente del Perú, Arquitecto Fernando Belaúnde Terry, ordenó la inspección del río Comaina hasta sus nacientes en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, comprobándose la existencia, dentro de territorio peruano, de tres destacamentos militares ecuatorianos, con sus respectivas instalaciones. Este hallazgo causó acciones de fuerza, logrando las fuerzas peruanas desalojar los destacamentos ecuatorianos.

La posición ecuatoriana señalaba que esos destacamentos correspondían a la base de "Paquisha", establecida en territorio ecuatoriano. Pero, tras la medición de las coordenadas, se comprobó que no correspondían a la mencionada Paquisha sino, como lo calificó el presidente Belaúnde, a un "falso Paquisha". Tras las escaramuzas, que motivaron la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), el acta Sorrosa-Du Bois fijó las coordenadas de ubicación permitidas para las tropas fronterizas, ratificando la condición de la mencionada cordillera como límite natural entre ambos países.

El 24 de agosto de 1991 el canciller peruano Carlos Torres y Torres Lara llegó a un acuerdo oral de carácter provisional con el canciller ecuatoriano Diego Cordovez, llamado Pacto de Caballeros por el canciller peruano y Acuerdo de Distensión por el canciller ecuatoriano, en el cual se comprometían a buscar soluciones pacíficas a las diferencias. Sin embargo, en el mes de diciembre de 1994 se empiezan a notar movilizaciones del ejército del Ecuador, que desde 1981 había estado preparándose para afrontar un conflicto generalizado, desplegando sus sistemas de defensa en el área de la Cordillera del Cóndor.[19]

Posiciones[editar]

Cada uno de los países tiene un pensamiento diferente, a continuación se describe la de cada uno de ellos (ordenado alfabéticamente):

Posición ecuatoriana[editar]

La argumentación ecuatoriana señala, por su parte:

  • El Protocolo de Río de Janeiro es un tratado cuyo cumplimiento no puede ser exigido al Ecuador por cuanto fue un texto impuesto, y su suscripción se realizó estando ocupada una gran parte del territorio nacional.
  • El Protocolo de Río de Janeiro señala el divisor de aguas Zamora-Santiago para distribuir equitativamente entre los dos países el espacio geográfico entre los ríos Zamora y Santiago. Sin embargo, en la realidad geográfica no existe dicha divisoria de aguas por el hecho de que el río Cenepa, que antes se pensaba que era un afluente insignificante del río Marañón-Amazonas, resultó ser un sistema hidrográfico independiente y mucho más extenso, interpuesto entre el Zamora y el Santiago. Al no existir la divisoria de aguas Zamora-Santiago es inaplicable el trazado de la frontera en este sector enunciado en el artículo VIII. B.1.[20]
  • Ante esa inejecutabilidad del Protocolo, resulta indispensable establecer una línea de frontera que distribuya equitativamente entre los dos países el espacio geográfico comprendido entre los ríos Zamora y Santiago.
  • Esa distribución, no obstante, sólo puede hacerse atendiendo a los derechos de las partes y reconociendo al Ecuador el acceso que demanda al Marañón-Amazonas, en debida atención a sus históricos derechos amazónicos y a los requerimientos de su desarrollo como país condómino en la Cuenca del Gran Río. De esa forma se abrirán amplias posibilidades para la cooperación de las dos partes en proyectos de interés común en la Amazonia, y para una útil y fácil comunicación de los puertos marítimos del Ecuador tanto con los accesos ecuatorianos al Amazonas y sus afluentes como con los polos de desarrollo binacional y multinacional en la región.

Posición peruana[editar]

La argumentación peruana señala lo siguiente sobre este tema:

Desarrollo del conflicto[editar]

Nueva crisis[editar]

En vista de los incidentes fronterizos acaecidos entre agosto y finales de 1991, se produjo a comienzos de 1992 en Quito, un encuentro entre los presidentes de los dos países. La visita del presidente peruano, Alberto Fujimori, se proponía allanar las dificultades que impedían una solución diplomática al problema fronterizo, firmándose el llamado "pacto de Caballeros". En la tarde del 9 de enero de 1995, cerca de las 17:30 horas, en la zona del Cenepa, una patrulla de cuatro soldados peruanos del Batallón de Infantería de Selva "Callao" Nº 25 tuvo un encuentro con una patrulla ecuatoriana del Batallón Nº 63 "Gualaquiza". Al día siguiente las tropas peruanas son acompañadas por las ecuatorianas hasta el PV-1. El 11 de enero se produce un nuevo encuentro, de nuevo en la zona peruana del Cenepa, cerca de las 13:00, la patrulla peruana -de aproximadamente 10 soldados- es conminada por los ecuatorianos y se inicia un breve intercambio de disparos.

Sin embargo, estos incidentes fueron solucionados por la vía diplomática, llegando incluso a emitirse el 14 de enero de 1995, una declaración conjunta que enfatizaba: "en la zona de frontera, hay un clima de paz y tranquilidad".

En los días 19 y 22 de ese mismo mes, se volvieron a registrar escaramuzas entre patrullas militares de los dos países.

Las versiones políticas atribuyeron el crecimiento del enfrentamiento a la situación política que reinaba en ambos países; así, mientras el presidente ecuatoriano Sixto Durán Ballén se encontraba con bajísimos niveles de aceptación popular, su homólogo peruano Alberto Fujimori preparaba el camino para su reelección. En ambos casos, la popularidad de los mandatarios se incrementó.

EL gobierno argentino de Carlos Menem, a pesar de que la Argentina era parte del Protocolo de Río de Janeiro, y, por lo tanto, obligadamente neutral en el conflicto, vendió armas de manera ilegal a Ecuador para ser usadas en contra del Perú, hecho que se tornó en todo un escándalo internacional, que incluso salpicó al gobierno venezolano de aquel entonces, llegándo la Presidenta argentina Cristina Kirchner, en ocasión de una visita oficial al Perú el 22 y 23 de marzo de 2010, a ofrecer disculpas formales en nombre de su país.[21] El 13 de junio de 2013, el Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 3 de la República Argentina condenó al ex presidente Carlos Menem a 7 años de prisión de cumplimiento efectivo por la causa de venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, convirtiéndose de esta manera en el primer ex presidente de Argentina en ser condenado a prisión.[22]

En total se despacharon 75 toneladas de armamento, por un valor de 33 millones de dólares, que comprendían ocho mil fusiles FAL, 36 cañones de 105 y 155 mm., diez mil pistolas de 9 mm., 350 morteros, 50 ametralladoras pesadas, 58 millones de municiones, 45.000 proyectiles de cañón, nueve mil granadas, y explosivos. Estas armas partieron del aeropuerto bonaerense de Ezeiza el 17, 18 y 22 de febrero con destino a Venezuela, que después fueron transferidas a Ecuador.[23]

Chile, por su lado, también había realizado entregas de armas y pertrechos militares al Ecuador, en plena guerra del Cenepa. Parlamentarios opositores al régimen de Alberto Fujimori en el Perú, denunciaron que éste había negado el permiso para que aviones de la FAP interceptaran a dos aviones cargueros de la FAE, que, después de realizar una escala en Brasil, se dirigieron a Iquique, en Chile, con el fin de cargar pertrechos y armas. Chile se defendió, aduciendo que se cumplió la entrega de un contrato de venta de armas, firmado antes del inicio del conflicto.[24] [25] La venta de armas de Chile a Ecuador, se realizó el 31 de enero de 1995.El monto de la venta fue de 1millón 900mil dólares y consistió en 3,000 fusiles, 7,829 cargadores y 300 cohetes LAW.[26]

Situación militar del Perú y Ecuador[editar]

La situación militar de ambos países al inicio del conflicto, evidentemente era dispareja, las ventajas estaban teóricamente del lado ecuatoriano.

El Perú afrontaba desde 1980 una guerra interna desatada por el grupo terrorista Sendero Luminoso, que conoció su más cruenta etapa entre 1982 y 1991. Las Fuerzas armadas del Perú se hicieron cargo de la lucha antisubversiva desde diciembre de 1982, con el consiguiente desgaste, tanto económico como social que ella conlleva, sin embargo las tropas peruanas que luchaban contra Sendero Luminoso irían ganando, desde 1980, una experiencia en combate real que les sería de utilidad a la hora de entrar en acción en el conflicto y esto ya era una ventaja para ellas.

La Fuerza Aérea peruana, que desde la década del 60 y parte de la del 80 del siglo XX, había llegado a ser considerada como una de las más poderosas de Hispanoamérica, se hallaba, en 1995, en una situación crítica. Al momento de estallar el conflicto, de más de 100 aparatos de combate que tenía en inventario, sólo se hallaban operativos: 3 Mirage 2000, 7 Sukhoi 22, 4 Camberras, 8 A-37B y 5 helicópteros artillados Mi-25; los Mirage 2000, que venían a ser los aviones más modernos de la FAP, no contaban con misiles aire-aire de corto y de mediano alcance. Los sistemas de radar sólo tenían una operatividad del orden de menos del 45%, y los sistemas antiaéreos, del 20%.[27] Por el lado ecuatoriano, después del Incidente del Falso Paquisha en 1981, se inicia una serie de compras y modernizaciones de sus sistemas aéreos y terrestres; entre los más importantes está la compra de aviones Kfir C2, y las modernizaciones de sus Mirage F1. Se puede afirmar que, para inicios de 1995, la Fuerza Aérea del Ecuador era una de las mejores equipadas de la región, contando con un arsenal de 12 Mirage F.1JAs, 10 Kfir C.2s, 10 Jaguars MK.1 y 10 A-37B. Sus fuerzas terrestres habían sido preparadas en la parte teóríca, pero sin la praxis que da la experiencia en combate real, durante largo tiempo para el combate en la selva; a lo largo de la guerra del Cenepa se desplegaron, preferentemente, soldados profesionales de brigadas de fuerzas especiales como los "Iwias". En contraparte de esto, el ejército peruano movilizado al principio del conflicto estaba conformado en su mayor parte por conscriptos de servicio militar obligatorio pertenecientes a batallones que no eran Unidades de Combate especializadas en operaciones de combate en selva.,[27] razón por la cual tuvieron que intervenir tropas de élite compuestas por varios batallones de infantería contrasubversiva especializada en combate en selva, traídas del Frente Militar Alto Huallaga, las que tuvieron un buen desempeño en el teatro de operaciones gracias a su experiencia en combate real adquirida en la lucha contrainsurgente. Las fuerzas armadas ecuatorianas hicieron uso de sus líneas cortas de abastecimiento y de la ventaja geográfica que le otorgaba la cordillera del Cóndor (6,500 pies de altura) en su territorio para atacar directamente con morteros y lanzadores de cohetes múltiples, a las tropas del ejército peruano que consolidaban sus posiciones. Todo esto gracias al uso de tecnología moderna, tal como el posicionamiento global satelital GPS, para localizar con precisión su objetivo.[28] A pesar de que la sofisticación del armamento data de los años 60’s y 70’s, un conflicto armado a esta escala era desconocido entre países hispanoamericanos. Las fuerzas armadas ecuatorianas adoptaron una defensa activa y un combate tierra-aire, conceptos implementados por fuerzas armadas estadounidenses e israelíes.[29] Conceptos y técnicas que el general Paco Moncayo aprendió y aplicó tras su estancia en Israel como agregado militar en ese país en 1986.[30] Gabriel Marcella, analista estadounidense de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de los EE.UU dice lo siguiente:

La limitada victoria del Ecuador en el Cenepa genera un nuevo umbral en el antiguo conflicto: Ecuador ha logrado una victoria militar sobre Perú por primera vez desde la batalla de Tarqui en 1829. Los ecuatorianos integraron exitosamente las estrategias militares, operaciones y tácticas con una acertada campaña de información tanto en lo nacional (diplomacia) como en lo militar (operaciones sicológicas)".[31]

Sin embargo, Ecuador no logró militarmente el objetivo de obligar al Perú a renunciar al Protocolo de Río de Janeiro e imponerle el protocolo Mosquera-Pedemonte, supuestamente firmado en 1830, de lo cual se concluye que no existió la limitada victoria a la cual Marcella hace mención, esto es reconocido por el periodista ecuatoriano nada triunfalistas como el periodista ecuatoriano Alexis D. Valencia [cita requerida] quien afirma que:

{{Cita|"El esfuerzo hecho por el gobierno ecuatoriano, de distraer e invertir un promedio de 500 millones de US $ anuales, en la compra de armamento sofisticado dentro de su programa belicista contra el Perú, desde 1981 hasta 1995, fue estéril; Este esfuerzo que se realizó a expensas de dramáticas necesidades sociales no ha servido para avanzar un solo centímetro hacia el Amazonas y apenas para escenificar una victoria de fantasía maquinada como justificación de nuevas exacciones".[cita requerida]

El material perdido y el número de bajas peruanas que no cayeron en combate podrían sustentar la afirmación de que el Perú no estaba preparado para un enfrentamiento con Ecuador, debido a que el presidente Fujimori priorizó la lucha contrainsurgente, lo que motivó una severa crítica en el país por parte de sectores políticos peruanos opuestos a su gobierno,[32] todo esto aunado a los problemas logísticos, debidos a la distancia y a las condiciones meteorológicas y geográficas por el lado peruano. En una "carta" escrita por un supuesto alto militar del Ejército peruano y publicada en la Revista "Caretas", publicación opuesta al gobierno de Fujimori, se dice lo siguiente:

" de todas las armas tuvimos que valernos de los viejos fusiles FAL que tuvieron problemas cuando por los años 75 se compraron a los argentinos; con estas armas y unos cuantos RPG, sin base de fuegos de morteros, sin artillería, sin apoyo aéreo, sin inteligencia, nos enfrentamos a una fuerza moderna,(…) En esas condiciones, recuperamos Cueva de los Tayos, Base Sur, llegamos a Tiwinza pero ya desgastados por una terrible y larga línea de abastecimientos pero no pudimos mantenerla; es verdad nuestros hombres sufrieron hambre, porque no tuvieron raciones oportunamente, porque los cargadores eran emboscados, porque nos infiltrábamos en terreno ocupado por el enemigo y nuestras tropas quedaban aisladas".[33]

Otro aspecto de gran importancia es la diferencia en los gastos militares de ambos países. En el periodo 1985 a 1994, los gastos de Defensa en el Perú disminuyeron en un 13%, mientras en el Ecuador se incrementaron en un 58%.[34] A pesar de la diferencia en gastos militares, no todo se encontraba a favor del lado ecuatoriano, vistas las limitaciones impuestas por el ejecutivo ecuatoriano, que prohibió al alto mando militar emprender acciones contra el eje Jiménez Banda-Soldado Pastor, desde donde llegaban abastecimientos y refuerzos.[35]

Según el General ecuatoriano Paco Moncayo:

"La situación militar se había vuelto desagradable por la presencia de la fuerzas peruanas en el interior de nuestro dispositivo, y la imposibilidad de desalojarles".[36]

El Valle del Cenepa y sus alrededores. Resumen del Conflicto Bélico. Enero 24 - Febrero 28 de 1995[editar]

Helicóptero Mi-17 de la Aviación del Ejército del Perú (EP) con tropas y pertrechos militares abordo parte de la Villa Militar de Chorrillos con destino a la base militar peruana fronteriza con el Ecuador de Ciro Alegría. Valle del Cenepa, Región del Amazonas. Enero 1995.
Un helicóptero Mi-8 de Fuerza Aérea del Perú (FAP) trayendo tropas y pertrechos militares aterriza en Tiwintza, distrito peruano fronterizo con el Ecuador. Valle del Cenepa, Región del Amazonas. Febrero 1995.
  • 24 de enero: El Perú moviliza sus tropas, mientras la FAE realiza los preparativos para alistar su flota para el inminente combate.
  • 25 de enero: Ecuador militariza la zona de la Cordillera del Cóndor después conocida como Base Sur, la cual era aún territorio en litigio.
  • 26 de enero: Una patrulla del BIS (Batallón de Infantería de Selva) Nº25 del Ejército peruano realizaba labores de construcción de un helipuerto en la zona de la quebrada Fashin y la cabeza del río Cenepa, cuando es atacada por el Grupo de Fuerzas Especiales Nº26 del Ejército ecuatoriano.
Helicóptero ecuatoriano Super Puma de las Fuerzas Especiales realizando relevo de tropas en la base militar de Coangos durante el conflicto.
  • 27 de enero: Tanto Perú como Ecuador ordenan el despliegue general de sus tropas en la línea fronteriza y la costa del Pacífico, listos para atacar en caso de una eventual guerra total. Durante toda la guerra se movilizaron alrededor 140 000 hombres.
  • 28 de enero: A las 7:45 horas fuerzas peruanas lanzan su primer ataque terrestre contra posiciones ecuatorianas en la cabecera de las aguas del Cenepa. A las 11:05, los ataques se renuevan, pero esta vez con apoyo de helicópteros artillados peruanos que daban cobertura a las tropas terrestres. En este combate se reporta un helicóptero peruano alcanzado por un misil tierra-aire Igla-1E (SA-16). A las 12:05, caza-bombarderos de la FAP hacen su primera aparición en el valle del Cenepa.[37]
  • 29 de enero: En un patrón que se repetiría constantemente los próximos días, fuerzas peruanas lanzarían múltiples y simultáneos ataques en toda el área, en un esfuerzo por debilitar las posiciones ecuatorianas en Tiwinza, Cueva de los Tayos, Base Sur y Coangos, también se reporta el derribo de un segundo helicóptero por parte de la MANPADS de Ecuador, aunque este segundo derribo no ha podido ser confirmado. Al final del día el Perú anuncia que se capturaron 3 base ecuatorianas.
  • 31 de enero: Después de 24 horas de calma, tropas peruanas renuevan sus ataques contra Tiwintza, Coangos y Cueva de los Tayos. Ecuador y Perú rechazan bilateralmente una llamada internacional para un cese al fuego inmediato.
  • 1 de febrero: los ataques continúan, pero esta vez con el apoyo de artillería pesada. Aviones peruanos biplaza de ataque ligero A-37B hacen su aparición en el campo de guerra, bombardeando posiciones ecuatorianas. Incluso la base de Cóndor Mirador en la cumbre de la cordillera del Cóndor es intensamente presa del fuego pesado de los aviones de la FAP.
  • 2 de febrero: Se realizan no menos de 12 ataques aire-tierra por parte de la FAP, que ofrecía apoyo a sus tropas que trataban de tomar Cueva de los Tayos y Base Sur.
  • 3 de febrero: Strikemasters Mk 89 y bombarderos ligeros A-37B ecuatorianos, bajo cobertura aérea de interceptores de la FAE, hacen su primera aparición en el campo de batalla, bombardeando posiciones peruanas.
  • 4 de febrero: Embraer EMB 312 Tucanos de la FAP realizan una salida nocturna bombardeando la posición enemiga de Tiwinza.
  • 6 de febrero: La FAP hace por primera vez uso de sus bombarderos a reacción Camberra para atacar posiciones ecuatorianas. Un Camberra peruano se reportó como perdido a causa de las malas condiciones meteorológicas.[38]
  • 7 de febrero: Un helicóptero Mi-25 peruano es derribado tras una sucesión de, por lo menos, dos impactos de misiles antiaéreos Igla. Bombarderos A-37B de la FAE, escoltados por interceptores Kfir, atacan posiciones peruanas. Uno de los A-37B ecuatorianos es impactado por la artillería antiaérea peruana. Sus pilotos logran eyectarse y días después son hallados muertos en la espesa selva amazónica.
  • 9 de febrero: La actividad aérea se intensifica en ambas bandos. La FAP lleva a cabo no menos de 16 misiones usando caza-bombarderos Sukhoi Su-22. Esta vez los bombarderos Camberra realizan un bombardeo nocturno.
  • 10 de febrero: La actividad aérea se intensificó en la zona de batalla. Durante la mañana bombarderos A-37B y Sukhoi Su-22M son enviados por la FAP para atacar posiciones ecuatorianas. Según la versión ecuatoriana, a las 12:45 salen 4 interceptores ecuatorianos (2 Mirage F.1JAs y 2 IAI Kfir C.2s) de los escuadrones 2112 “Mirage” y 2113 “K-fir” tras haber detectado 5 aeronaves y haber recibido la orden de Scramble a las 12:30 del día 10 de febrero de 1995. Un IAI Kfir C.2 derriba un A-37B peruano, y dos Su-22 peruanos son derribados por los Mirage F.1,[39] mientras que otro A-37B peruano pilotado por el teniente coronel Fernando Hoyos logra escapar de un IAI Kfir C.2 tras una gran maniobra volando a ras de los árboles.[27] Según la versión peruana los Sukhoi-22 peruanos fueron derribados por artillería antiaérea basándose en un inicial comunicado oficial de las Fuerzas Armadas del Ecuador, publicado el sábado 11 de febrero de 1995 en el Diario El Universo de Guayaquil (año 74, Nº 149, Página 1) donde en primera instancia se habla del derribo de 4 aviones peruanos, en esta misma publicación el enviado especial de dicho periódico Luis Rosero da a conocer la primicia del derribo de las aeronaves peruanas por las escuadrillas de la FAE "conejos" y "broncos". En este suceso se identifica al piloto peruano del escuadrón élite 111 de Su-22 como el comandante FAP Víctor Maldonado, quien logró eyectarse y muriera después de ocho días de dramática supervivencia en la selva, tras ser derribada su aeronave por Misiles teledirigidos y fuego de ametralladora de aviones de la FAE [40] siendo su cadáver encontrado diez días después de su caída, el 20 de febrero. Víctor Maldonado recibió el ascenso póstumo a coronel. Los restos del mayor Caballero, piloto de otro SU-22 en cambio fueron encontrados 6 meses después [41] .

El actual Comandante General de la FAE, Brigadier General Raúl Banderas Dueñas, quien fuese condecorado por las Fuerzas Armadas con la máxima distinción militar "héroe de guerra del Cenepa" por comandar la misión que logró derribar tres aviones peruanos, describe lo vivido y las consecuencias:

Yo era mayor ese tiempo y líder de la escuadrilla Conejos. Estaba con mi capitán Carlos Uzcátegui (fallecido en el 2002 en un accidente aéreo en Salinas), él era mi número dos. Cuando vieron a los aviones sin misiles todos se preocuparon y llegaron las preguntas, pero enseguida nos pusimos a armar nuevamente los aviones, porque pensábamos que íbamos a tener una represalia más fuerte. Pero no, les paramos completamente. Los peruanos no volvieron a bombardear y nosotros conseguimos la superioridad área. Fue un golpe muy fuerte para la aviación peruana, de cuatro aviones que salieron regresó uno. [42]

Conmemorándose así desde aquel entonces el día de la Aviación de Combate Ecuatoriana [43] cada 10 de febrero, un acontecimiento delicado para ambos lados y un hito para las fuerza aérea ecuatoriana.

En cambio el teniente coronel Hilario Valladares y el mayor Gregorio de Mendiola lograron eyectarse de su Cessna A-37B "Dragonfly" subsónico el cual resultó derribado por un misil disparado por un IAI Kfir C.2 pilotado por el capitán de la FAE Wilfrido Moya, misil que destruyó los motores de la aeronave. Ambos pilotos fueron recogidos después por un helicóptero de la FAP [44] [45] .

  • 11 de febrero: A medida que el conflicto terrestre toma fuerza, la actividad aérea en el área se incrementa, así, aviones de ataque A-37B ecuatorianos lanzan un ataque sobre posiciones peruanas. Otro A-37B de la FAE es alcanzado por un misil de la MANPAD peruana.
  • 13 de febrero: Un grupo de tanques ecuatorianos, refuerzan la brigada 7 Loja ecuatoriana, debido al temor por parte de los militares ecuatorianos de una invasión a gran escala por parte de los militares peruanos. El Perú lanza masivos ataques con cobertura aérea contra de las posiciones ecuatorianas de Coangos y Tiwinza. Según fuentes ecuatorianas, un helicóptero Mi-8TV y un Mi-17 peruanos fueron derribados; las fuentes peruanas niegan esos derribos. En la noche el presidente peruano Alberto Fujimori aparece por primera vez en CNN y TV PERÚ declarando la toma de Tiwintza.
  • 14-16 de febrero: Los combates, continúan a lo largo de toda el área de conflicto. El miércoles 15 de febrero un grupo de periodistas internacionales arriban a una supuesta Tiwintza tras una invitación del ejército ecuatoriano que, con posicionadores GPS, militares ecuatorianos demuestran unas supuestas coordenadas exactas de Tiwinza (3°27'57.18" Sur, 78°15'8.72" Oeste) que ya previamente habían hecho públicas a principios de febrero de 1995. Los militares ecuatorianos estaban ansiosos por intentar desmentir o al menos poner en duda, las enérgicas declaraciones del presidente peruano Alberto Fujimori, hechas dos días atrás públicamente. Días después sin embargo, los reporteros de la prensa internacional acreditados en el área de conflicto (TVE, BBC WORLD, SKY NEWS, El Mundo, The Guardian, ITAR-TASS y RIA-NOVOSTI) mediante sus propios GPS cuestionan y ponen en duda la veracidad de los parámetros de los posicionadores GPS militares ecuatorianos.[1]
  • 17 de febrero: En presencia de cuatro países garantes del Protocolo de Río (Estados Unidos de América, Brasil, Chile, Argentina), el vice-ministro ecuatoriano de asuntos exteriores, Marcelo Fernández de Córdoba y el vice-ministro peruano de asuntos exteriores, Eduardo Ponce, firman en Brasil la Declaración de Paz de Itamaraty, confirmando un alto el fuego inmediato y el establecimiento de un grupo de paz MOMEP (Military Observer Mission, Ecuador and Peru), misión de observadores militares encargada de supervisar el cumplimiento del alto el fuego. La MOMEP tiene como propósito el inspeccionar y mantener presencia de observadores militares internacionales en las bases de Tiwinza y Base Sur. Las otras funciones de la MOMEP son el de organizar y ejecutar el establecimiento de los límites de una zona desmilitarizada. Las cancillerias del Ecuador y del Perú se comprometen a emprender las conversaciones en torno a las causas pendientes de ambos países.[46]
  • 21 de febrero: Los primeros observadores de la MOMEP arriban a la base ecuatoriana de Patuca. Sin embargo, la contraofensiva peruana, a lo largo de todo el día impiden que los observadores alcancen el área de conflicto. Ecuador se queja ante la MOMEP que helicópteros peruanos del Ejército Peruano y de la Fuérza Aérea del Perú sobrevuelan constantemente sobre posiciones ecuatorianas, violando sistemáticamente el alto el fuego. El gobierno peruano sin embargo, denuncia un constante acoso y bombardeo por parte de la artillería ecuatoriana a las tropas y bases peruanas en la zona.
  • 22 de febrero: En esta fecha, conocida como el "Miércoles negro" en la prensa ecuatoriana, el ejército ecuatoriano tuvo una cantidad de bajas superior al total de bajas acumulado desde el inicio de la guerra, cantidad corroborada por el general ecuatoriano EE Paco Moncayo[47] . Según el general Moncayo, esa tarde y noche, tropas ecuatorianas toman represalias contra el bando peruano utilizando armas de apoyo de fuegos. Al día siguiente se detectan movimientos a gran escala o de evacuación de bajas por el lado peruano.[48] Hasta el 22 de Febrero, se llevaban cinco días desde la Declaración de cese al fuego de Itamaraty.
  • 28 de febrero: En los días siguientes las escaramuzas continúan. Sólo la presión de los garantes, básicamente EE. UU. logró que ambos bandos respetaran el cese del fuego y se estableciera una zona desmilitarizada. De esta manera se firma en Montevideo la declaración de “Reiteración del compromiso a proceder a un inmediato y efectivo cese al fuego”. Si bien incidentes menores se dan a lo largo de los siguientes meses, la Guerra del Cenepa ha terminado oficialmente. [1]

Término del conflicto[editar]

Declaración de Paz de Itamaraty[editar]

El 17 de febrero de 1995, se firma la Declaración de Paz de Itamaraty, en Brasil, que determina la retirada de las tropas de ambos países.[49]

Sin embargo, en incidentes "confusos", se producen nuevos combates en la zona del Cenepa (Tiwinza, Base Sur y Cueva de los Tayos). Si bien ni Ecuador ni Perú cumplieron lo acordado en el tratado de Itamaraty, la versión oficial ecuatoriana es que, debido a que el Presidente del Perú, Alberto Fujimori, había anunciado anteriormente la captura de estos destacamentos, era indispensable tomarlos antes de la llegada de los observadores y periodistas a la zona. Periodistas peruanos y Alberto Fujimori llegan escoltados por un pequeño grupo de soldados al izamiento de la bandera nacional del Perú en Cueva de los Tayos, un hecho que la representante de los Estados Unidos ante la OEA, calificaría el viaje de Fujimori en una reunión urgente de la OEA el 23 de febrero de 1995, de "provocación". El gobierno estadounidense también expresaría su rechazo ante el uso bélico que se le dio el 22 de febrero a los helicópteros que aquel gobierno dono al Perú para combatir el narcotráfico. El sábado 25 de febrero los Estados Unidos instan a las partes "a evitar cualesquiera iniciativas que puedan ser interpretadas como amenaza o como provocación". Finalmente se desmilitarizó la zona de conflicto; las tropas ecuatorianas se replegaron a su lado de la Cordillera del Condor en Coangos y tropas peruanas se abstuvieron de cruzar al lado occidental de dicha Cordillera e iniciar la toma de Coangos, Condor Mirador y Banderas y se quederon esperando nuevas ordenes en en el Puesto de Vigilancia Militar Peruano Número Uno ó PV1.[50]

Según la tesis de Javier Pérez de Cuéllar, la desmilitarización debió efectuarse en ambos lados de la frontera, teniendo así la base de Coangos que ser desmilitarizada, ya que desde la cumbre de este sitio tropas ecuatorianas recibían apoyo logístico de su artillería, lo que facilitaría un supuesto nuevo infiltramiento de tropas ecuatorianas en Tiwinza.[cita requerida]

Acta de Brasilia[editar]

Observadores de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro se desplazan hasta la zona del conflicto. El 2 de marzo, tras cinco semanas en enfrentamientos y escaramuzas, terminan los combates. Hay numerosos heridos y muertos por ambos lados. Durante el proceso de negociación, ambas partes ceden terreno, dejando a un lado sus posiciones extremas; el Ecuador reconoce la “parcialidad” de la inejecutabilidad del protocolo de Río y por consiguiente reconoce la autoridad del susodicho. El Perú, por su parte, reconoce por primera vez la existencia de una disputa y la necesidad de una revisión de los impases del protocolo de Río.[51]

Los impases existentes se pueden resumir en cuatro puntos:

  • Inejecutabilidad parcial del Protocolo de Río de Janeiro por la inexistencia del divisor de aguas entre los ríos Zamora y Santiago.
  • Problemas de demarcación: a) Sector Cucumaza Bumbuisa y el Yaupi Santiago.. b) Sector Lagartococha-Güepí.
  • Problemas que generan los cortes de los ríos por las líneas geodésicas. Problema en el río Napo, Sector Yasuní-Aguarico.
  • Canal del Zarumilla.

Tras una casi fallida ronda de negociaciones, la diplomacia condujo al acuerdo de Brasilia, el 24 de octubre de 1998, firmado por el presidente peruano Alberto Fujimori y su colega ecuatoriano Jamil Mahuad. Los países garantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América) resolvieron que las altas cumbres de la cordillera del Cóndor y la región de Tiwinza, de 20 Km², pertenece al Perú, se concede al Ecuador 1 km² de Tiwinza como propiedad privada bajo la legislación privada del Perú, con la excepción de que esta propiedad nunca podrá ser expropiada del Ecuador, se la usará para realizar actos conmemorativos y no militares. A todo aquel que nazca en Tiwinza se le considerará peruano. El Perú deberá garantizar el derecho perpetuo de libre navegación por el río Amazonas y sus afluentes septentrionales, establecido en el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942, habiendo recibido, además, un permiso por 50 años para establecer dos embarcaderos comerciales, cada uno de 150 hectáreas, y libres de impuestos. Estos embarcaderos serán administrados por las empresas que designe el Ecuador, pero tendrán que ser registradas bajo la legislación peruana.[52] Un parque binacional ecológico, aún por implementar, sería la representación de la paz entre ambos países hermanos. También se establecieron los nuevos hitos en el sector de Lagartococha – Güeppi y en Cusumasa-Bumbuiza y Yaupi-Santiago en la cordillera de los andes, quedando la base Teniente Ortiz en el Ecuador y el Puesto Pachacútec en el Perú.[53]

En mayo de 1999, de forma conjunta, finalmente se colocó el último hito, de 30 en total,[54] 23 de ellos en el tramo de 78 km de frontera no demarcada en la Cordillera del Cóndor.[51]

Consecuencias[editar]

Tras el cese de hostilidades, la reanudación del conflicto era una posibilidad a tener en cuenta. Esto aceleró las gestiones para adquirir nuevo armamento. Por el lado ecuatoriano, en 1996 se adquierieron 4 aviones Kfir C.2 y también se empezaron las negociaciones para la adquisición de 8 Kfir C.10, negociaciones que fueron vetadas por el gobierno de los Estados Unidos para evitar una escalada armamentista en la región.[55] Mientras que por parte del Perú, el 6 y 13 de mayo de 1996 se suscribe el contrato para la adquisición de aeronaves 21 MiG-29 y 24 Sukhoi-25 respectivamente, compradas de segunda mano a Bielorrusia.

En 1998 Perú denunció que Ecuador habría estado infiltrando elementos militares en la zona del Cenepa, entre fines de julio y mediados de agosto de 1998, lo que obligó a la MOMEP, a restablecer una zona de control y vigilancia. Con lo cual se volvió a una situación de tensión que amenazó con desatar una nueva guerra entre ambos países.[56] Como respuesta del Gobierno peruano, se emite el Decreto de Urgencia Nº 032-98 el 14 de julio de 1998, en el que se autoriza al Ministerio de Defensa la adquisición de tres aeronaves MIG-29 adicionales esta vez nuevas en su variante Mig-29 SE a la Federación Rusa por medio de la Cía. ROSVOOROUZHEINE, por la suma de 126’293.000 dólares estadounidenses.[56]

El ex-ministro peruano de defensa ex-general César Saucedo Sánchez declaró en 2002, ante una comisión de investigación fiscalizadora del congreso peruano:

Este decreto de urgencia lo firmé responsablemente, porque como Ministro de Defensa y militar conocía las serias limitaciones de nuestras Fuerzas Armadas, luego del conflicto con el Ecuador en 1995, que no sólo revisó la gravedad de haber costado la pérdida de valiosas vidas de nuestros soldados, sino que adicionalmente fue destruido parte de nuestro material bélico como, por ejemplo, 2 aviones de la Fuerza Aérea y 4 helicópteros de nuestro Ejército, lo que nos puso en situación de verdadero peligro y en clara desventaja ante el Ecuador. Una situación militar que ponía en peligro a nuestra soberanía e integridad territorial.[57]

Cabe aclarar que estas declaraciones fueron hechas en el marco de una acusación hacia el ex-ministro Saucedo en la que buscó justificar su responsabilidad y que, además, la cartera de defensa la tomó en julio de 1997, y no en 1995, cuando sucedió el Conflicto del Cenepa.

Hechos similares sucedieron en el Ecuador, en el que el general y ex-ministro de defensa José Gallardo fue enjuiciado por haber cometido actos de corrupción en la compra de fusiles en mal estado para el Ejército Ecuatoriano durante el Conflicto del Cenepa.

En el Ecuador, la propaganda montada produjo un sentimiento de reivindicación de sus Fuerzas Armadas, la posición peruana considera que intentaron esconder resultados similares en 1941 y 1981.[58]

Según el General ecuatoriano Paco Moncayo:

"En un país carente de conciencia nacional desde su misma fundación en 1830, y rasgado por el intenso regionalismo y la rivalidad entre las ciudades de Quito -ciudad capital-, y Guayaquil, -núcleo económico de la nación-, el antiperuanismo pasó a convertirse en el único polo de atracción capaz de unir a todos los ecuatorianos. Aunque en el Perú nunca llegó quizá a enraizar un sentimiento generalizado de antiecuatorianismo -a excepción hecha de Iquitos y las regiones nororientales colindantes con el Ecuador, paradójicamente los mismos territorios sobre los que el Ecuador insistía en reclamar como suyos".[59]

En el Perú, los resultados de las negociaciones que se definieron con el Acta de Brasilia, hallaron encontrados sentimientos en la población, pero se obtuvo un consenso a través del parlamento peruano, que finiquitó una salida, que se entiende como definitiva, a un largo conflicto.[60]

La comunidad regional saludó con beneplácito el fin de un problema regional. Mientras, la diplomacia peruana de la época catalogó como un triunfo peruano el resultado de las negociaciones, pues logró el cierre definitivo de su frontera con el Ecuador mediante el Protocolo de Río de Janeiro.[61]

El fin de la Guerra del Cenepa, deja al Perú y al Ecuador asegurando ser los vencedores del conflicto, cabe citar algunas declaraciones:

  • La reacción de la cúpula militar ecuatoriana al recibir la decisión de los países garantes:

"QUITO.- Mientras en el salón Amarillo del Palacio de Gobierno los civiles recibieron con aplausos y cantando el himno nacional la decisión de los garantes, los militares mantuvieron otra actitud: tristeza, dolor, rabia, ira y resignación, reflejaban sus rostros.[62]

  • El Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador, General Patricio Núñez dijo

    ""el Tratado de Itamaraty, nos deja a los militares ecuatorianos,un sabor agridulce. Es un trago amargo, porque por un lado llega la paz y por otro lado únicamente nos quedamos solo con Tiwintza". Indicó que el anhelo de las Fuerzas Armadas no era que solamente Tiwintza sea ecuatoriana sino toda la "oreja". "Todos los destacamentos que se constituyeron en el año 1995 en baluartes de nuestra defensa, hubiéramos querido que estén con nosotros", anotó. Recordó que hay sangre ecuatoriana en Coangos, Base Sur, Base Norte, Cueva de los Tayos.[63]

  • El Comandante General del Ejército Ecuatoriano, General EE Carlos Mendoza, de manera escueta, dijo

    "el Presidente Mahuad ha tomado una decisión y nosotros como militares debemos de acatarla". Sin embargo, entre los edecanes de los jefes militares ecuatorianos e inclusive en los del propio Presidente Mahuad, también se observó tristeza y dolor. "Lo perdimos todo" comentaban entre ellos y junto a otros oficiales de menor rango.[64]

  • El General EE Paco Moncayo, jefe del Ejército Ecuatoriano durante la Guerra del Cenepa: su disconformidad con el resultado de las negociaciones:

que la paz que se obtuvo fue "con los tanques peruanos amenazándonos. Una paz impuesta por la fuerza; una paz en la cual nosotros concedimos todo y no recibimos nada". En la negociacion "Perú ganó todo y Ecuador perdió todo".[65]

  • El General EP Roberto Chiabra, ex ministro de Defensa del Perú y jefe de operaciones del Ejército Peruano durante el conflicto del Alto Cenepaafirmó que Ecuador no ganó el conflicto del Cenepa sólo la guerra informativa.

Los detractores de las Fuerzas Armadas, transformados en analistas sin conocer lo sucedido, asumieron la versión ecuatoriana, haciendo prevalecer sus intereses sin importarles los del país, sostuvo durante la ceremonia de reconocimiento.

Si ellos dicen que ganaron, ¿por qué entonces aceptan ahora la validez y vigencia del Protocolo de Río de 1941 y el Laudo Arbitral de Díaz de Aguiar que establecen con claridad que esos territorios son peruanos?

Ellos (los ecuatorianos) dicen que ganaron porque citan textualmente a algunos peruanos que lo dijeron. Fabricaron una rápida victoria la primera semana de febrero.

(El conflicto del Cenepa fue) el hecho militar más importante de la historia contemporánea del país. Ese conflicto y el proceso de paz posterior pusieron fin a un ciclo de desencuentros y estabilizó las relaciones con Ecuador.

Para el Ejército, recordar el décimo sexto aniversario de las operaciones del Alto Cenepa, en el cual nuestro país se enfrentó con Ecuador, honra el valor, heroísmo y fidelidad a la patria, puestas de manifiesto por los soldados de todos los grados de nuestras Fuerzas Armadas. [66]

Como consecuencia económica relacionado al conflicto se puede resaltar La dolarización de Ecuador: el excesivo gasto militar en conjunto del colapso del petróleo y el fenómeno del niño de 1998 tuvo como resultado el desgaste de las reservas internacionales de Ecuador generando la mayor crisis económica de su historia que tuvo como solución el desuso del Sucre y utilización del dólar, esta medida a su vez generó la aniquilación de la población media ecuatoriana a causa de la pérdida de sus ahorros.[67]

Análisis de la guerra informativa entre medios peruanos y ecuatorianos durante la Guerra del Cenepa[editar]

  • María Fernanda Burneo (ecuatoriana) en "Prensa y Nacionalísmo: Representaciones en la Guerra del Cenepa en febrero de 1995 - Análisis de Discurso":

"el caso de estudio aquí analizado se ubica específicamente en febrero de 1995, durante la invasión a la base de Tiwinza en la zona de conflicto del Alto Cenepa. En este mes se registró un alza en los ataques peruanos a dicha zona en lo que se llamo también una guerra mediática, pues los medios tanto ecuatorianos como peruanos jugaron un rol sumamente importante en la emisión de las noticias sobre la posesión de las bases".[68]

  • La Revista Caretas, publicación semanal peruana opuesta al gobierno de Fujimori, en su edición Nº 1349, de 1995, con mucha subjetividad, afirma lo siguiente:

"Mientras Ecuador utilizaba a fondo la "transparencia informativa", en el Perú no hubo facilidades para la prensa extranjera durante toda la primera semana. El resultado fue un desbalance que se hizo notorio en la cobertura de la Tv. Tanto CNN como TV Española ubicaron a sus corresponsales del lado ecuatoriano. La semana pasada el noticiario CNN en español puso a su conductor Jorge Gestoso en el frente de batalla al lado de tropas ecuatorianas en imágenes emotivas.
La condición de Perú como país agresor se hace más creíble, ante la opinión pública internacional, debido a otros dos factores. El primero consiste en que la inferioridad bélica de Ecuador le hace desaconsejable tomar la iniciativa militar. El segundo es que, pese a las evidencias que están a la vista, en el Perú se insista cerradamente y no sólo desde el gobierno en que no hay problema territorial pendiente porque el Protocolo de Rio resolvió definitivamente el asunto. Finalmente, ha contribuido a que se pierda la primera batalla una imagen internacional de Alberto Fujimori, que no es de simpatía".[69]

Bibliografía[editar]

  • Basadre Grohmann, Jorge (2004). Historia de la República del Perú [1822-1933]. Lima: Diario El Comercio. ISBN 9972-205-62-2. 
  • López Contreras, Jimmy (2004). Ecuador-Perú - Antagonísmos, negociación e intereses nacionales. Quito: Ediciones Abya-Yala. ISBN 9978-22-473-4. 
  • Revista Caretas (1998). La Dolorosa Verdad [6]. Lima: Revista Caretas. ISBN 92-2-317302-7. 
  • Revista Caretas (1999). Se lo gastaron (el Gobierno de Perú al dinero para la defensa)[7]. Lima: Revista Caretas. ISBN 92-2-317302-7. 
  • Diario La República (2003). Atlas departamental del Perú. Lima: Ediciones PEISA S.A.C. ISBN 9972-40-257-6. 

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Revista peruana Caretas
  2. Diario El País de España (27/Octubre/1998). «Los presidentes de Perú y Ecuador firman la paz en Brasilia y delimitan su frontera». Consultado el 12/nov/2010.
  3. http://www.youtube.com/watch?v=ileU2pV8JOk
  4. Congreso de la República del Perú. «El Congreso y la gestión externa de la década de los noventa». Consultado el 12/nov/2010.
  5. Diario El País de España (27/Octubre/1998). «Los presidentes de Perú y Ecuador firman la paz en Brasilia y delimitan su frontera». Consultado el 12/nov/2010.
  6. «Cronologia de la Historia Resumida del Ecuador». Consultado el 12/nov/2010.
  7. «Sesión del Pleno del Congreso de la República, de fecha viernes 13 de noviembre de 1998, en la que se continuó el debate y se aprobaron el Tratado de Comercio y Navegación y el Acuerdo Amplio de Integración Fronteriza, Desarrollo y Vecindad entre las Repúblicas del Perú y del Ecuador». Consultado el 12/nov/2010.
  8. Basadre 2005, tomo 1, p. 281.
  9. Basadre 2005, tomo 1, pp. 286-292.
  10. Basadre 2005, tomo 2, pp. 13-14.
  11. Basadre 2005, tomo 2, p. 19-20.
  12. Basadre 2005, tomo 2, p. 24.
  13. Basadre 2005, tomo 2, p. 239.
  14. Basadre 2005, tomo 2, pp. 240-244.
  15. Basadre 2005, tomo 5, pp. 148-157.
  16. Basadre 2005, tomo 12, p. 190-191.
  17. Basadre 2005, tomo 12, pp. 246-249.
  18. Varios autores (2000): Gran Historia del Perú, pp. 256-257. Lima, Edición Libris, 2000. Publicada por fascículos por la Empresa Editora El Comercio S.A.
  19. La Prensa
  20. http://www.explored.com.ec/noticias-ecuador/en-1994-eeuu-ya-sabia-de-la-inejecutabilidad-22486-22486.html
  21. La disculpa argentina por traficar armas a favor de Ecuador. Clarin.com, 23 de marzo de 2010
  22. Armas: condenaron a Menem a 7 años y pidieron su desafuero Clarín (14 de junio de 2013). Consultado el 3 de julio de 2014.
  23. Revista peruana Caretas
  24. Diario La República (Perú)
  25. Gobierno del Perú
  26. 24 horas libre
  27. a b c http://www.acig.org/artman/publish/article_164.shtml
  28. Marcella, Gabriel (24/Noviembre/1995). «War and peace in the Amazon: Strategic Implications for the United states and Latin America of the 1995 Ecuador-Perú War» (en inglés). (ver página 1).
  29. Marcella, Gabriel (24/Noviembre/1995). «War and peace in the Amazon: Strategic Implications for the United states and Latin America of the 1995 Ecuador-Perú War» (en inglés). (ver página 12).
  30. Revista peruana Caretas
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