Biblioteca Nacional de España

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Biblioteca Nacional de España
Biblioteca Nacional de España (Madrid) 2005 July.jpg
Sede de la BNE en Madrid
Información
Acrónimo BN, BNE
Tipo biblioteca nacional
Fundación 1711
Jurisdicción Gobierno de España
Ámbito España
Sede

Recoletos: Paseo de Recoletos 20-22. 28071 Madrid;

Alcalá de Henares: Carretera de Alcalá a Meco, Km. 1,600. 28805 Madrid
40°25′25.49″N 3°41′24.16″O / 40.4237472, -3.6900444
Presupuesto anual 47.380.860 € (2010)[1]
Dirección Gloria Pérez Salmerón
Entidad superior Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
Cronología
Real Biblioteca Pública ◄ Actual ► Biblioteca Nacional
Sitio web
Página web de la BNE

La Biblioteca Nacional de España es un organismo autónomo[2] encargado del depósito del Patrimonio Bibliográfico y Documental de España. Dedicada a reunir, catalogar y conservar fondos bibliográficos, custodia más de 28 millones de publicaciones producidas en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc.

La Biblioteca Nacional difunde este patrimonio bibliográfico a través de su catálogo y de la elaboración de la Bibliografía Española y desarrolla servicios al público que van desde las salas de consulta y los servicios a distancia a través su página web,[3] a los servicios de información bibliográfica especializada y el préstamo interbibliotecario. A través del Museo de la Biblioteca se divulgan las colecciones, el funcionamiento y la historia de la Biblioteca Nacional. Además desarrolla un programa de actos culturales.[4] Está situada en el número 20 del Paseo de Recoletos de Madrid, compartiendo edificio con el Museo Arqueológico Nacional y tiene además una segunda sede en Alcalá de Henares.

Contenido

Historia

Vista de la sede de la Biblioteca Nacional y del Museo Arqueológico Nacional desde la Plaza de Colón de Madrid.
Estatua sedente de San Isidoro de Sevilla en la escalinata de la Biblioteca, obra de José Alcoverro y Amorós.

Orígenes

El 29 de diciembre de 1711, el rey Felipe V aprobó el plan que le presentan su confesor Pedro Robinet y Melchor de Macanaz para crear una Real Biblioteca. La creación de esta fue un elemento dinamizador de la cultura española dieciochesca, con la misión de "renovar la erudición histórica y sacar al aire las verdaderas raíces de la nación y de la monarquía españolas" [5] :15. Pronto se comenzó la construcción de su sede en el pasadizo que unía el Real Alcázar de Madrid con el convento de la Encarnación [5] :16.

La Real Librería se abrió al público el día 1 de marzo de 1712. El 2 de enero de 1716, Felipe V firmó el Real Decreto fundacional, que eclaraba el carácter público de la biblioteca, abierta a "todos los estudiosos" y establecía las normas fundamentales para su funcionamiento [5] :26.

Cuando la biblioteca abrió sus puertas, sus fondos estaban compuestos de materiales provenientes de las colecciones privadas de los monarcas de España, como Felipe II, Felipe IV y Felipe V, el cual mandó traer más de 6.000 volúmenes de Francia [6] :33. Los primeros ejemplares que se incorporaron a la colección fueron confiscados a los austriacistas, que perdieron la Guerra de Sucesión, como el Marqués de Mondéjar y el duque de Uceda [6] :33. A esta colección se añadieron algunas bibliotecas privadas de nobles como el Conde de Aguilar y el Duque de Medinaceli [5] :20-21. En 1715, la Real Biblioteca contaba ya con 28.242 libros impresos, 1.282 manuscritos y 20.000 medallas [5] :25.

El precedente del depósito legal, establecido en 1716, permitió que la biblioteca ampliara sus colecciones de forma considerable. A esto se sumó el efecto de la Real Orden del 11 de mayo de 1750, por la cual la Real Biblioteca adquirió el derecho de tantear las tasas de librerías puestas a la venta, con la oportunidad de seleccionar entre las relaciones de libros que se le presentaban aquellas obras que no existían entre sus fondos.[7] :3

En 1738 se publica la primera obra fruto del trabajo de la biblioteca en 1738 bajo el título de Bibliotheca Universal de la Polygraphia Española, realizada por Cristóbal Rodriguez. Esta obra, apoyada en su preparación por el Bibliotecario Mayor Juan de Ferreras, fue la primera de una serie de obras de paleografía española [5] :26.

Durante los tiempos de Juan de Ferreras, también se empezaron a elaborar índices o catálogos para el público. El bibliotecario Juan de Iriarte, en especial, se encargó de esta tarea, elaborando el Regia Matritensis Bibliotheca Geographica et Chronologica en 1729, el primer catálogo de la biblioteca, y posteriormente el Regia Matritensis Bibliotheca Mathematica (catálogo de matemáticas) y Regiae Bibliothecae Matritensis Codices Graeci (catálogo de manuscritos griegos) [6] :502.

La Real Orden de 19 de junio de 1761, redactada por el Bibliotecario Mayor Juan de Santander y aprobada por el rey Carlos III, modificó la original de 1716, creando la Imprenta Real que vinculaba "la labor editorial de la Biblioteca a los más destacados impresores, encuadernadores y grabadores de la época." El Bibliotecario Mayor pasa a ser director de la Biblioteca Real y los bibliotecarios pasan a ser considerados criados de la Casa Real, con sus correspondientes privilegios [7] :4.

Siglo XIX

Detalle del frontón de la fachada principal de la Biblioteca.

En 1836 la Biblioteca pasa a denominarse Nacional, y su actividad deja de depender de la Corona para serlo del Ministerio de la Gobernación. La desamortización provoca el cierre de numerosos conventos e instituciones religiosas, cuyos fondos pasan en gran medida a la Biblioteca.

Entre 1835 y 1860 se crean distintas comisiones encargadas de la especialización de los estudios de la institución.

En 1892, 26 años después de su inicio, terminan las obras del denominado Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales en Madrid, edificio neoclásico proyectado por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (18181892) sobre los terrenos del antiguo Convento de Agustinos Recoletos, y en 1896 todos los fondos ya habían sido trasladados definitivamente a su nueva sede.

Siglo XX

Otra incautación de obras al clero durante la I República tendrá como destino la Biblioteca. Nuevamente durante la Guerra civil española, entre 1936 y 1939, acceden a la biblioteca casi medio millón de volúmenes fruto de las distintas incautaciones.

En 1957 se establece el depósito legal, que sustituye a la primitiva regulación que obligaba a los impresores a entregar un ejemplar de cada obra. Sin embargo, la Biblioteca Nacional se convierte, en palabras del especialista Jesús Cuadrado en «el coladero más grande para desaparecer los productos de la cultura popular», desde tebeos a cromos, pasando por fotonovelas, novelas de género, pegatinas, calcomanías, recortables, dioramas o carteles, los cuales eran sustraídos por bedeles y archiveros.[8]

Con la llegada de la democracia, la situación no mejoró, ya que no se consideraba prioritario conservar, mantener, reponer o catalogar la denominada cultura popular. De esta manera, «más de la mitad de la mitad de la mitad de todos los tebeos (apaisados o verticales, es lo mismo) han desaparecido; sólo están, cuando están, las fichas, y no todas».[8] Lo mismo puede decirse de los cromos o las fotonovelas sobrevivientes, que se encontraban arrumbadas de mala manera.[9] Debido a esta situación, diversos estudiosos de estos sectores convertirían en una constante su reclamación de un Centro de Documentación de la Historieta y la Cultura Popular[10] que evitase la «irreparable pérdida de nuestra memoria gráfica».[11] Todavía hoy, la Biblioteca Nacional adolece de colecciones enteras de tebeos.[12]

Ya en 1986, se inicia una nueva etapa de obras en la Biblioteca Nacional que tiene como finalidad mejorar la distribución del espacio en su edificio principal y crear un segundo depósito en Alcalá de Henares. Ahora integrará la Hemeroteca Nacional, el Instituto Bibliográfico Hispano y el Centro del Tesoro Documental, todo como un único proyecto.

En 1988 se inicia una nueva fase en la automatización de la Biblioteca Nacional con el nuevo sistema ARIADNA que entró en funcionamiento en 1991 y fue sustituido por el sistema Unicorn en 2007.

En 1991 por Real Decreto (R.D. 1581/1991 de 31 de octubre) se aprueba el Estatuto de la Biblioteca Nacional como Organismo Autónomo.

Siglo XXI

Fachada conmemorativa de los 300 años de la BNE.

El 11 de noviembre de 2009 entra en vigor el nuevo Estatuto de la Biblioteca Nacional de España aprobado por Real Decreto 1638/2009, de 30 de octubre. Uno de los principales cambios es la denominación oficial del organismo, que pasa a ser Biblioteca Nacional de España, «para una mejor identificación en los foros y organizaciones internacionales».

El nuevo estatuto prevé que la Biblioteca garantice la representación de las comunidades autónomas y de las universidades en su Patronato. Para ello se incorporan como vocales natos el Vicepresidente Segundo de la Conferencia Sectorial de Cultura y el Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas.

Se modifica además el procedimiento para nombrar al Director General, que será designado por Real Decreto, acordado en Consejo de Ministros a propuesta del Ministro de Cultura, previa consulta al Real Patronato y «atendiendo a criterios de competencia profesional en el área de bibliotecas y gestión cultural».

Además, la Dirección General recibe nuevas competencias para hacer frente a las nuevas áreas de actividad que desarrolla la Biblioteca Nacional de España en relación con la participación en «programas y proyectos nacionales e internacionales de cooperación bibliotecaria», y cuestiones relacionadas con la normativa bibliotecaria en torno a reproducción, acceso, comunicación y digitalización de obras sujetas a derechos de autor.

En 2009, ha presentado su proyecto de Biblioteca Digital Hispánica que aspira a ser la principal aportación española a la Biblioteca Digital Europea contando con la cooperación de todas las bibliotecas españolas.[13]

El 5 de mayo de 2010, el Consejo de Ministros de España decidió que el cargo que encabeza a la Biblioteca Nacional pierda su condición de dirección general en la estructura jerárquica administrativa del gobierno español, convirtiéndose en una subdirección general,[14] tras lo cual, Milagros del Corral, la directora, presentó su dimisión,[15] siendo sustituida por la presidenta de la Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística (Fesabid), Gloria Pérez-Salmerón.[16]

Organización

La Biblioteca depende directamente del Ministerio de Cultura o equivalente y del Director General de la misma, que cuentan con un Real Patronato a quien la ley le atribuye las facultades de «órgano superior consultivo» y que tiene como estructura estable un Consejo de Dirección, una Dirección Técnica y una Gerencia.

Depósito Legal

Artículo principal: Depósito Legal (España)

El depósito legal puede definirse como la exigencia, impuesta por ley, de depositar en una o varias agencias específicas, ejemplares de publicaciones de todo tipo, reproducidas en cualquier soporte, para la distribución pública, alquiler o venta. [17] Tiene como objetivo garantizar la conservación y el acceso del patrimonio cultural de un país a los investigadores de hoy y del futuro.

El 26 de julio de 1716 Felipe V resolvió que se debía entregar una copia de "todas las impresiones nuevas que se hicieran en mis dominios" a su Real Biblioteca de Madrid.[18] :8 Este privilegio, antecedente del depósito legal moderno, lo ostentaba la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, para Aragón y Castilla, desde el 12 de enero de 1619.[19]

Pese a todos los intentos realizados a través de los diversos periodos históricos, el depósito legal se incumplió sistemáticamente hasta la promulgación del Real Decreto de 23 de diciembre de 1957.[18] :49-57 Este Reglamento estableció un sistema administrativo que posibilitó que sus objetivos se cumplieran. Por otra parte estipulaba que los impresores eran los responsables del depósito legal. La tipología de los materiales sujetos a depósito legal era realmente amplia, desde materiales impresos, hasta grabaciones sonoras, mapas geográficos, películas, y postales.[18] :95-97

Este Decreto, aunque derogado salvo en lo relativo a las funciones, se mantuvo prácticamente intacto en su contenido en la Orden del 30 de octubre de 1971[20] , y en la de 20 de febrero de 1973[21] , por la que se modifican algunos artículos del Reglamento del Instituto Bibliográfico Hispánico.

La configuración de España como estado autonómico, con las transferencias de la gestión del depósito legal a las comunidades autónomas y los cambios en el mundo de la edición, junto a la aparición de nuevas tecnologías, hacían imprescindible la promulgación de una nueva ley. [22] La ley 23/2011, de 29 de julio, de depósito legal establece los siguientes cambios [23] :

  • sitúa al editor como sujeto depositante central,
  • establece las competencias de las comunidades autónomas y de la BNE en esta materia,
  • fija las grandes líneas para el depósito de las publicaciones electrónicas en línea y
  • reduce el número de ejemplares que se deben depositar: la BNE recibe dos ejemplares de los libros con ISBN en lugar de tres y todas las bibliotecas de conservación dejan de recibir las reimpresiones.

Fondos

Estatua de Alfonso X el Sabio en la escalinata de entrada (J. Alcoverro, 1892).

La colección de la Biblioteca se compone de más de 30.000 manuscritos, cerca de 3.000 incunables, unos 500.000 impresos anteriores a 1831, más de 6.000.000 de monografías modernas, cerca de 110.000 títulos de revistas y una colección de prensa estimada en casi 20.000 periódicos. Dispone de una colección de grabados, dibujos, carteles y fotografías.

La colección de partituras impresas y manuscritas supone más de 500.000 obras, los documentos sonoros superan los 550.000 ejemplares, la colección de audiovisuales contiene más de 80.000 volúmenes y el Servicio de Cartografía conserva una colección de fondos cartográficos antiguos y modernos de todo el mundo.

Catálogos

  • Catálogo automatizado de la Biblioteca Nacional: en el que se pueden consultar gran parte de los fondos de la Biblioteca. Esta base de datos incluye la catalogación de todo lo que se publica en España, que aumenta cada año en más de 100.000 registros bibliográficos y más de 500.000 fondos. Actualmente contiene más de 3.000.000 de obras distintas y más de 7.000.000 de ejemplares.
  • DIBI: es el directorio de bibliotecas y hemerotecas españolas donde se incluyen las descripciones y direcciones de las bibliotecas y centros de documentación nacionales. El Directorio Español de Bibliotecas y Hemerotecas, con más de 10.400 bibliotecas y hemerotecas registradas.
  • Inventario General de Manuscritos: consulta en línea de los manuscritos catalogados en los 13 volúmenes del Inventario General de Manuscritos. Recoge las signaturas del 1 al 9.500.
  • Catálogos Impresos y Manuales: para consultar parte del fondo anterior a 1900 todavía es necesario acudir a la consulta de catálogos en fichas e inventarios impresos. El objetivo de la biblioteca es integrar en los próximos años todas sus colecciones en el catálogo automatizado consultable por Internet.

Referencias

  1. España (13 de septiembre de 2011). «Memoria: Organismo Autónomo Biblioteca Nacional de España Ejercicio 2010» (pdf). Boletín Oficial del Estado (220):  p. 97196. http://www.boe.es/boe/dias/2011/09/13/pdfs/BOE-A-2011-14656.pdf. Consultado el 21 de noviembre de 2011. 
  2. Art. 1.1 RD 1638/2009
  3. «Sitio web de la Biblioteca Nacional de España». Consultado el 4 de marzo de 2010.
  4. Actividades culturales de la Biblioteca Nacional de España.
  5. a b c d e f Carrión Gútiez, Manuel (1996). La Biblioteca Nacional. Madrid: Biblioteca Nacional. ISBN 8481811491. 
  6. a b c García Ejarque, Luis (1997). La Real Biblioteca de S.M y su personal (1712-1836). Asociación de Amigos de la Biblioteca de Alejandría. ISBN 8479521872. 
  7. a b «Historia de la Biblioteca Nacional de España» (PDF). Consultado el 15 de diciembre de 2011.
  8. a b Cuadrado, Jesús, en La estricnina y los archivirus, de la serie «La Zancadilla», para Hustler, núm. 6, Barcelona, octubre de 1992.
  9. Cuadrado, Jesús, en La chamarilería europea de la serie «Al borde del pesebre», núm. 1, para la publicación Cómic independiente, núm. 5, Madrid, noviembre de 1993.
  10. Cuadrado, Jesús, en Primera Cargancia, de la serie «Epistolatazo», núm. 1, para De Tebeos, núm. 2, Almería, septiembre de 1993.
  11. Cuadrado, Jesús, en Las venganzas del desván de la serie «Rodilla Herida», núm. 4, para Makoki, núm. 18, Barcelona, septiembre de 1991.
  12. Cruz Pérez (2008), p. 18.
  13. Biblioteca Digital Hispánica.
  14. Cambios en la Biblioteca Nacional de España
  15. «Del Corral abandona la Biblioteca Nacional 'dolida'». El País (6/5/2010). Consultado el 7 de julio de 2010.
  16. Constenla, Tereixa (7/7/2010). «Una especialista de la casa para la BNE». El País. Consultado el 7 de julio de 2010.
  17. Lunn, Jean (1988) (en francés). Recomendaciones para legislación de depósito legal. Traducido por Alicia Girón. Madrid: Ministerio de Cultura, Dirección general del libro y bibliotecas. p. 5. ISBN 8474834570. 
  18. a b c Guastavino Gallent, Guillermo (1962). El depósito legal de obras impresas en España; su historia, su reorganización y resultados, 1958-1961. Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas. OCLC 6467776. 
  19. García Ejarque, Luis (diciembre 1994). «Del privilegio de recibir las obras impresas al depósito legal en España». Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios (37):  pp. 9-10. 
  20. España (18 de noviembre de 1971). «[http://boe.es/boe/dias/1971/11/18/pdfs/A18572-18576.pdf Orden de 30 de octubre de 1971, por la que se aprueba el Reglamento del Instituto Bibliográfico Hispánico, cuyo capítulo II regula el Depósito Legal]» (pdf). Boletín Oficial del Estado (276):  pp. 18572-18576. http://boe.es/boe/dias/1971/11/18/pdfs/A18572-18576.pdf. Consultado el 21 de noviembre de 2011. 
  21. España (3 de marzo de 1973). «Orden de 20 de febrero de 1973 del Ministerio de Educación y Ciencia por la que se modifican algunos artículos del Reglamento del Instituto Bibliográfico Hispánico» (pdf). Boletín Oficial del Estado (54):  pp. 4252-4253. http://boe.es/boe/dias/1973/03/03/pdfs/A04252-04253.pdf. Consultado el 21 de noviembre de 2011. 
  22. Oliván Plazaola, Montserrat (2009). «Situación del depósito legal en España». Archives et Bibliothèques de Belgique, Archief-en Bibliotheekwezen in België 80:  pp. 146-155. 
  23. España (30 de julio de 2011). «Ley 23/2011, de 29 de julio, de depósito legal» (pdf). Boletín Oficial del Estado (182):  pp. 86716-86727. ISSN 0212-033X. http://www.boe.es/boe/dias/2011/07/30/pdfs/BOE-A-2011-13114.pdf. Consultado el 21 de noviembre de 2011. 

Bibliografía

Legal]» (pdf). Boletín Oficial del Estado (276):  pp. 18572-18576. http://boe.es/boe/dias/1971/11/18/pdfs/A18572-18576.pdf. Consultado el 21 de noviembre de 2011. 

Enlaces externos

Coordenadas: 40°25′25.49″N 3°41′24.16″O / 40.4237472, -3.6900444

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Imprimir/exportar
Herramientas
En otros idiomas