Rock de España

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El término "rock español" hace referencia al rock hecho en España (territorio continental europeo peninsular e islas Baleares, más Islas Canarias, Ceuta y Melillla). Valga la aclaración para no confundir con rock en español. Porque el rock español o de España no siempre se ha expresado en castellano. Es cierto que, a lo largo de su historia, ésa ha sido la tendencia común y mayoritaria (desde el principio); pero también lo ha hecho, según las épocas, las modas, los lugares y las ocasiones, en inglés (e incluso en francés e italiano) y -sobre todo- catalán, euskera, gallego, aragonés o bable.

Los inicios del rock en España. Años 50 y primeros 60 (1956-1961)[editar]

Gavy Sanders, rocker zaragozano (circa 1959)

El rock llegó a España relativamente pronto. Los primeros discos de Bill Haley & His Comets, Elvis Presley y otros solistas se publicaron con cierta regularidad (y pocos meses de retraso) en el país ya en 1956-57. Aunque sin demasiado eco a nivel de público ni, mucho menos, de medios; al menos en un primer momento. El sistema político, en aquel entonces, era una dictadura autoritaria de corte conservador (la dictadura del general Franco) que, a finales de los 50's, estaba intentando incardinarse en el contexto europeo abandonando, a la fuerza, las maneras semi-fascistas de los 40's y exhibiendo un cierto aperturismo socio-cultural y estético. A eso puede sumarse que la sociedad española, ya por aquel entonces, estaba (de alguna manera) divorciada del régimen político. La España de finales de los 50’s y principios de los 60’s sufría una curiosa esquizofrenia. Por una parte, alumbraba una sociedad homologable a la del resto de Europa (mayoritariamente de clase media, mentalmente abierta y receptiva; curiosa, inquieta) mientras por otra mantenía un gobierno autocrático de corte tradicionalista y ultracatólico.[1]

A despecho de lo que suele afirmarse una y otra vez, el régimen franquista no denostó, prohibió ni persiguió al rock'n'roll[2] . Los sucesivos gobiernos del general Franco, en realidad, no prestaron apenas atención al fenómeno. Es cierto que la Censura oficial retrasó el estreno de algunas películas o modificó las portadas de algunos discos, pero nunca existió una política expresa y sistemática de prohibición ni nada parecido[3] . En cualquier caso, en la segunda mitad de los 50’s, y por estas y otras causas, España estaba tan madura como el resto de países de su entorno (Francia, Italia) para el advenimiento del Rock’n’Roll[4] .

La llegada se produjo por cuatro vías diferentes. Por un lado, la ya aludida publicación más o menos regular de discos originales. Por otro, los medios de comunicación (que, a pesar de la censura, se hacían eco de la “nueva moda americana”). En tercer lugar, por la influencia italiana y francesa (el primer rock’n’roll español estuvo muy condicionado por lo que venía de esos dos países: Francia e Italia; cuya influencia musical y cultural era abrumadora). Y, por último, por la existencia de varias bases militares estadounidenses en la propia península.[5]

Se ha insistido mucho en el protagonismo que las bases americanas tuvieron en la introducción del rock’n’roll en la España de finales de los 50. La evidencia no se puede negar. Los primeros focos del rock español fueron, precisamente, Madrid (donde estaba la base de Torrejón), Zaragoza (que tenía su base americana) , Sevilla- Cádiz (con Morón de la Frontera y la base naval de Rota) y Barcelona y Valencia (que no tenían bases pero que eran puertos en los que la VI Flota recalaba con frecuencia). En los barrios en torno a las bases (y en Barcelona y Valencia, en torno a sus puertos) surgieron bares y locales que acogían a los “americanos” y en los que sonaba esa nueva música rock con frecuencia. A eso debe sumarse la existencia de emisoras radiofónicas en las propias bases. Que emitían en inglés y programaban rock’n’roll para consumo de los soldados yanquis, pero que eran captadas y seguidas por los españoles de los alrededores.[6]

Chico Valento, uno de los primeros "rockers" españoles, en directo. Año 1960

Pero no hay que perder de vista la influencia francesa y, sobre todo, italiana. El primer rock español está muy influenciado por lo que se hacía en Francia e Italia. Sobre todo por este último país. Aparte del francés Johnny Hallyday, los flirteos rocanroleros de gente como Pepino Di Capri, Adriano Celentano o el mismísimo Renato Carosone fueron seminales para el alumbramiento del primer rock español. Ese filtro “euromediterráneo”, latinizado y suavizado fue determinante, sobre todo en los primerísimos tiempos (1958-1962). A eso se suma que, a partir de 1958-59, los sonidos que llegaban de la propia fuente original (Estados Unidos) sufren una evolución hacia un tipo de rock más melódico, romántico y baladístico (Paul Anka, Ray Peterson, Neil Sedaka, The Platters, etc) o hacia formas más bailables y tamizadas (Twist, Madison, etc)[7] .

En cuanto a los medios de comunicación, ya entre 1956 y 1958 aparecen algunas revistas musicales como “Discofilia” , “Mosaico Musical” o “Música Y Canciones” que, sin dedicarse principalmente a la música moderna, incluyen, entre sus artículos, información sobre la recién estrenada música rock y las ediciones de discos de ese estilo. Aunque la primera revista que dio amplia cobertura al nuevo género fue "El Correo de la Radio".[8]

En torno a 1957-58 el rock'n'roll comienza a lograr aceptación entre el público juvenil. Las orquestas de baile incluyen en su repertorio versiones más o menos domesticadas de los éxitos norteamericanos y europeos del nuevo estilo. Pero lo más importante es que, al mismo tiempo, surgen los primeros grupos y solistas jóvenes dedicados exclusivamente al rock’n’roll; cantando tanto en inglés como en italiano, francés o español. Los principales focos son los ya aludidos, que cuentan con bases americanas o son escala de la VI Flota (Madrid, Sevilla-Cádiz, Zaragoza, Barcelona, Valencia). Los nombres de esos primeros grupos y solistas son Los Estudiantes, The Rocking Boys, Chico Valento, Rocky Kan, Los Pájaros Locos, Los Milos, Gavy Sander’s, el Dúo Dinámico, los Blue Boys, Los Pantalones Azules, etc.[9]

Los Estudiantes, uno de los primeros grupos españoles de Rock'n'Roll, circa 1959

Pero, en casi todos los casos, la tamización italo-francesa en sonido y temática es tan evidente que convendría revisar o matizar la teoría comúnmente aceptada sobre la influencia directa de los establecimientos militares estadounidenses.

En ese sentido, también habría que cuestionar otro lugar común que habla de la importancia que tuvo, en la aparición del Rock’n’Roll en España, la "conexión latinoamericana" a través de bandas como los cubanos Los Llopis o los mexicanos Los Teen Tops. Ciertamente, ambos grupos tuvieron, en su momento, un gran éxito en el país. Pero el primer disco de rock de los cubanos y sus actuaciones y estancia en Madrid datan de 1959[10] , mientras que Los Teen Tops no graban su primer sencillo hasta 1960; y está demostrado que los primeros grupos y solistas españoles que practican ese género surgen entre 1957 y 1958. En cualquier caso, es indiscutible la importancia de esas dos bandas latinoamericanas en cuanto a popularización y difusión del nuevo estilo entre la audiencia española.

En 1959 aparecen los primeros discos españoles que incluyen canciones que pueden ser definidas como rock. Son las primeras grabaciones del Dúo Dinámico (con temas como “Cowboy” y “Baby Rock”) y Los Pájaros Locos. Pero, sobre todo, se publica el que suele ser considerado como el primer disco de Rock’n’Roll español en sentido estricto: un EP con cuatro canciones (“Ready Teddy”, “La Bamba”, “Woo-Hoo” y “Me enamoré de un ángel”) firmado por los madrileños Los Estudiantes.[11]

A estos siguen, ya en 1960, grabaciones de Los Milos, Mimo, Kroner’s Duo, Kurt Savoy, Chico Valento y otros.

Miguel "Mike" Ríos junto a Los Relámpagos. 1961

Para aquel entonces (1960-61) el género se está consolidando en España, ganando cada vez más público, obteniendo cobertura en los medios (emisoras radiofónicas y prensa escrita) y consiguiendo amplia aceptación entre la juventud. Al mismo tiempo llegan nuevas influencias, tanto de USA, Italia y Francia como de un nuevo foco que cada vez va a adquirir más importancia: Reino Unido.

Británicos son artistas como Tommy Steele, Cliff Richard, Billy Fury y The Shadows, cuyo ascendente sobre el rock español va a ser enorme en los primeros años 60.

Entre 1960 y 1961 surgen infinidad de nuevas bandas y solistas a lo largo y ancho de la geografía nacional: Mike Ríos, Los Pekenikes, Los Sonor, Los Catinos, Micky y Los Tonys, Los Relámpagos, Tony Vilaplana, Los Brisks y muchos otros. La principal característica de la mayoría de ellos es que, a diferencia de los intérpretes surgidos a finales de los 50’s, éstos beben directamente de las fuentes originales anglosajonas (estadounidense y británica), en mayor medida que de las influencias franco-italianas.

Los años 60. La primera Edad Dorada del Rock Español (1962-1969)[editar]

A partir de 1962 el rock inicia en España su etapa de expansión y auge[12] .

La consolidación y el éxito masivo. Las Matinales del Price y el inicio del fenómeno Yeyé (1962-1964)[editar]

Las Matinales del Price (1962)
Artículo de prensa sobre las Matinales del Price (Diciembre 1962)

Los medios de comunicación, que hasta ese momento casi lo habían ignorado, comienzan a darle cada vez mayor presencia. Y no sólo en la radio, donde nacen espacios exclusivamente dedicados a él (como “Vuelo 605” y otros), sino hasta en la misma televisión (que era exclusivamente estatal). Así, programas de variedades de TVE previamente existentes como “Los Amigos del Martes”. “Gran Parada” o “Escala en Hi-Fi” empiezan a emitir actuaciones o play-backs de intérpretes y éxitos del rock del momento[13] . Incluso aparece un programa dedicado expresamente al rock’n’roll, al pop y a la “música moderna” en general, denominado “Discograma”. También la prensa escrita se hace eco de la nueva tendencia, y en abril de 1962 comienza a editarse “Discóbolo”, una revista musical orientada exclusivamente al Pop y el rock’n’roll (y que duró hasta 1971). A ella le siguen, poco después (entre 1963 y 1967), otras publicaciones como “Fonorama”, “Ondas”, “Mundo Joven”, “Mundo Musical”, “Fans”, “Rompeolas” o “El Gran Musical”[14] .

En varias ciudades comienzan a programarse conciertos semanales en los que los jóvenes grupos que aún no han grabado ningún disco tienen ocasión de presentarse ante un público tan joven como ellos (el precio de las entradas era muy asequible); al estilo de lo que, por aquellas fechas, se hacía en París en el Teatro Olympia[15] . En Barcelona destacan las veladas vespertinas de El Pinar;[16] pero es en Madrid donde surge un acontecimiento que el paso del tiempo ha convertido en algo casi mítico. Unos jóvenes promotores deciden programar, con carácter quincenal, actuaciones de varios grupos y solistas de rock’n’roll durante las mañanas de los domingos, utilizando el local del Teatro-Circo Price. Son las famosas “Matinales del Price” que se iniciaron en noviembre de 1962 y duraron casi un año, hasta que a finales de 1963 una campaña difamatoria de la prensa ultraconservadora (orquestada por el diario Pueblo) consiguió que las autoridades franquistas denegaran el permiso para su celebración[17] .

Durante aquel año, pasaron por el escenario del Price cientos de bandas. Las Matinales no sólo consolidaron la escena del Rock en Madrid (y en toda España) sino que facilitaron la aparición de nuevos grupos y solistas, extendiendo por todo el país la moda del rock’n’roll y las actuaciones de bandas amateurs. Así, más allá del hecho puntual de la clausura de las jornadas del Price, la campaña anti-rock de la prensa ultraconservadora no sólo no tuvo éxito, sino que terminó rindiéndose a la evidencia. El rock era ya un fenómeno de masas. De hecho, a partir de ese momento, discotecas (entonces se llamaban “boites”), salas de fiestas, colegios mayores universitarios, locales de baile, salones recreativos e incluso piscinas municipales comenzaron a programar conciertos de grupos de rock, vista la capacidad de convocatoria que tenían entre la juventud[18] .

Hacia 1963 la escena está experimentando un auge evidente. La presencia del rock es cada vez mayor a todos los niveles y la juventud española la reconoce ya como una forma de expresión propia. De Italia y, sobre todo, de Francia llega el fenómeno “Yé-yé” que, más allá de lo musical, abarca aspectos estéticos, literarios, cinematográficos, de moda, etc; y que en España adquirió especial relevancia. Surgen solistas femeninas como Gelu, Karina, Rosalía, Lita Torelló, Lorella, Marisol (una vez superada su etapa como niña-prodigio) o Rocío Dúrcal. Y, como intérprete masculino, hay que destacar a Raphael, que hasta 1969 mantiene una línea pop evidente y que, además, es el primer artista español del género (en sentido laxo) en obtener éxito internacional (sobre todo en Latinoamérica)[19] .

Mientras tanto, la expansión de la Música surf estadounidense y el éxito mundial de los británicos The Shadows condicionan a las nuevas bandas españolas de rock, muchas de las cuales se decantan por los sonidos instrumentales y por el uso del reverb y el eco en sus composiciones[20] .

El Boom tras la British Invasion (la "Era de los Conjuntos"). Primeros éxitos en el mercado internacional (1964-1969)[editar]

Los Brincos en 1964

Pero es a partir de 1964 cuando se produce el verdadero Boom de la música rock y del Pop en España. Lo que se conoce como “La Primera Edad de Oro del Pop Español”[21] .

Es en ese año cuando The Beatles se convierten en un fenómeno mundial y tiene lugar la llamada British Invasion, que afectó a todo el planeta. Los nuevos estilos del rock británico (la Música beat y el Rythm and blues) se imponen en todas partes, revolucionando el mundo del rock’n’roll y del Pop y dando a luz a infinidad de grupos y movimientos juveniles en los cinco continentes[22] .

Los Sírex en directo en el San Carlos Club (1964)

En toda España (desde las ciudades principales hasta los pueblos pequeños) surgen miles de nuevas bandas influidas por esos sonidos. Su enumeración sería imposible. En aquella época, para poder actuar en directo, el régimen franquista exigía tener el carnet de “artista de variedades y/o música moderna”, inscrito en el Sindicato Vertical del Estado. Según los datos de la época, el número de bandas de rock’n’roll (o “conjuntos” como de decía en aquel tiempo), en torno a 1965-66 ascendía a 6.000[23] . Y eso sin contar los grupos que nunca se inscribieron en el sindicato y que se limitaron a tocar en conciertos no oficiales y en sitios improvisados. La cifra da una idea de hasta qué punto, a mediados de los 60’s, el rock y el pop eran algo consustancial a la juventud del país.

Surgen, entonces, algunas de las más grandes bandas de la historia de la música rock española. Los Brincos (el primer grupo en tener cierta proyección internacional en Francia, Portugal e Italia)[24] , Los Sírex, Lone Star, Los Cheyenes, Los Salvajes, Los Botines, Los Pepes, Los Huracanes, Los Gatos Negros, Los Canaries, Los Mustang, Los 4 Jets, Los Buitres, Los Beta, Los Nivram, Los Polares, Los Juniors, Los Ángeles, Los Bohemios, Los Flecos, Los Shakers, Los No, etc.[25]

Lone Star en 1965

Al mismo tiempo, representantes de la generación inmediatamente anterior como Los Pekenikes, Los Relámpagos, el solista Bruno Lomas o, sobre todo, Micky y los Tonys se adaptaban a las nuevas tendencias y se convertían en abanderados del Beat y (en el caso de los últimos) del rythm’n’blues y del rock'n'roll más áspero[26] , casi rozando el Garaje-rock[27] .

Es también por esta época (1964) cuando surge en Cataluña una escena compuesta por grupos que interpretan sus temas (muchos de ellos versiones de canciones extranjeras) casi exclusivamente en catalán. Hablamos de bandas como Els Xocs, Eurogrup, Els Dracs, Els 3 Tambors y otros muchos[28] .

Entre 1964 y 1969 el rock y el Pop alcanzan su máximo apogeo en la España franquista. La radio, la televisión, la prensa, el cine, el arte, la sociedad entera están sometidas a su influencia. A despecho de la ideología ultrarreaccionaria del régimen, la nueva moda se impone hasta el punto de condicionar casi cada manifestación cultural, social y estética del país[29] .

Micky y Los Tonys fueron uno de los primeros grupos en acercarse al rythm'n'blues y a los sonidos más ásperos de la British Invasion (1964
Los Cheyenes, una banda española cercana al Garage-Rock (1965)

Las nuevas bandas tienen un éxito apabullante. Venden cientos de miles de discos y convulsionan el paisaje de la España de los 60. Las discográficas multinacionales (EMI, RCA, CBS, etc) abren sucursales en Madrid y en Barcelona; al tiempo que disqueras nacionales (Hispavox, Zafiro, Regal, etc, junto a otras de nueva creación) expanden su negocio y prosperan al calor de la nueva moda[30] .

Los Brincos juegan a ser una especie de Beatles celtibéricos, combinando las armonías y los ritmos del Beat con los nuevos hallazgos pop a base de composiciones propias y, sobre todo, cultivando un estilo netamente español y castizo[31] . Los catalanes Sírex son capaces de conjugar el sonido salvaje de las bandas americanas y británicas más ásperas con la cara más amable del pop euromediterráneo[32] . Los Salvajes aúnan el estilo de unos Rolling Stones a la española con la agresividad de los primeros The Who[33] . Los Cheyenes son la quintaesencia del sonido sucio y crudo[34] que practican bandas británicas como The Kinks o The Pretty Things y los proto-punks garajeros norteamericanos[35] . Los Mustang, por su parte, se dedican a versionear los éxitos de los Beatles y a practicar un beat más aséptico. Lone Star siguen su propia evolución hasta encontrar (a partir de 1966-67) su propio estilo que les llevará a desarrollar una larga trayectoria hasta los años 80's[36] .

Los Angeles (1966)
Los Bravos fueron el primer grupo español en conseguir éxito a nivel internacional, colocando su tema "Black Is Black" en los primeros puestos de las listas de USA, Reino Unido y medio mundo en 1966

Es, literalmente, la Primera Edad Dorada del Rock Español[37] . Lo que fue llamado, en su día, la “Era de los Conjuntos”. El rock y el pop son un fenómeno de masas. Se venden cientos de miles de discos. Se filman películas, se escriben libros, se celebran festivales, se crean modas[38] .

En 1966 tiene lugar una especie de “segunda ola” que afianza la tendencia anterior y da nuevo impulso al predominio del rock y del Pop. Aparecen bandas, como Los Bravos, Los Mitos, Los Pasos, Los Pic-Nic, Los Canarios (que "españolizan" su nombre y cambian de formación), Los Pop-Tops, Los Grimm, Los Z-66, Los Ángeles, Los Archiduques, Juan y Junior (tras su salida de Los Brincos)[39] , Los Buenos o Los Íberos[40] . Esta nueva generación de grupos trae consigo las nuevas tendencias del rock que en ese momento nacían en Gran Bretaña y Estados Unidos. Así, con ellos aparecen y se desarrollan géneros como el Soul negro y bailable, el Pop sinfónico (al estilo de los Moody Blues), el Folk Rock (iniciado en USA por Bob Dylan o The Byrds)[41] , el Blues rock y, sobre todo, la Psicodelia[42] . Por otra parte, esta nueva hornada de bandas dejan de cantar exclusivamente en español (como habían hecho sus inmediatos antecesores) para hacerlo, cada vez más, en inglés o simultanear ambos idiomas[43] . Los motivos, más allá de los puramente estéticos, son claramente comerciales. Y el resultado no se hace esperar: En 1966 Los Bravos se convierten en el primer grupo español en obtener un éxito internacional con su tema “Black is Black” (cantado en inglés), que alcanza el número 2 en las listas británicas[44] , el número 4 en las estadounidenses y el número 1 en Canadá y varios países de Europa Occidental y del resto del mundo[45] . La banda madrileña seguirá teniendo éxito internacional en 1967 y 1968 gracias a temas como “I Don’t Care” o “Bring A Little Lovin’”[46] . Otros españoles que alcanzaron éxito en el mercado anglosajón fueron los Pop-Tops con temas como “Oh Lord Why Lord” (1968) y, sobre todo, con “Mamy Blue” (1971). De hecho esta última canción también llegó al número 1 o 2 en las listas de Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Austria, Noruega, Suecia, Suiza, Bélgica, Dinamarca e, incluso, Japón[47] . Antes de eso, en 1970, el veterano Miguel Ríos (que abandonó el “Mike” con el que debutó por su verdadero nombre a mediados de los 60’s) ya había entrado en las listas de medio mundo (Estados Unidos, Australia y Europa Occidental)[48] con una versión en inglés de su " Himno a la alegría"[49] .

Los Canarios, con Teddy Bautista al frente (1968)

Así pues, al finalizar los años 60, el rock parece estar totalmente consolidado en España. Su presencia en la TV, en la radio y en la prensa es incontestable; se filman películas cuyo principal leitmotiv es la aparición de bandas y solistas (“Un, dos, tres, al escondite inglés”, “Megatón Ye-Ye”, “Los chicos con las chicas”, “Codo con codo”, etc); se venden cientos de miles de discos (más que de ningún otro género musical); se crean modas y tendencias; la juventud identifica el rock y el Pop como el sonido de su generación[50] . Y, cosa aún más importante, incluso ha obtenido éxitos puntuales en el mercado internacional, lo que hace abrigar esperanzas sobre su capacidad para ser “exportado”[51] .

El “reflujo” de los años 70. Del Rock Progresivo al Rock Urbano (1969-1978)[editar]

En 1969-70 el panorama del rock en España, a primera vista, parece excelente.

Pero lo cierto es que las cosas han cambiado mucho con respecto a la primera Época Dorada (1964-68). La llegada del Soul, la Psicodelia, la cultura Hippie y las nuevas tendencias de finales de los 60’s han afectado negativamente a la mayor parte de las bandas anteriores (los “conjuntos”), que, o bien no han sabido adaptarse a los nuevos estilos, o lo han hecho de manera forzada y poco natural[52] . Los grupos originales van desapareciendo y los que los relevan son muy diferentes. El castellano cede, cada vez más, ante el inglés como principal lengua de expresión en el rock español[53] .

Primeros 70. El fenómeno del "Underground" y del Rock Progresivo (1969-1973)[editar]

Máquina!, ejemplo de Rock Progresivo y "Underground" español durante una actuación en 1970

Lo que pocos años antes era una escena variada pero homogénea y reconocible, va cambiando y escindiéndose en dos corrientes bien diferenciadas[54] :

Por un lado aparecen bandas que, tras la desaparición de la moda "Ye-Yé", practican lo que podría ser considerado el equivalente español al sonido “Bubble-Gum” (o música chicle) que, en la época, cosechaba gran éxito en USA y Reino Unido. Hablamos de grupos como Fórmula V, Los Diablos, etc, a los que se unen (en una triste evolución hacia la comercialidad menos exigente) supervivientes de la generación anterior, como Los Mitos y otros. La música que practican es un pop interpretado en castellano, pero infantilizado y extremadamente comercial[55] . Una música pegadiza, facilona y de rápido consumo que ya no tiene verdadera vocación rock. Esta corriente sobrevivirá hasta mediados de la década de los 70’s, haciéndose cada vez más reiterativa y ramplona, aunque gozando hasta el final del favor del público[56] .

Por el otro lado, los sonidos de la Psicodelia sesentera evolucionan hacia lo que, en España, se conoció como el “Underground” (término con el que se lo identificaba en su época; sin que la palabra guarde verdadera relación con lo que realmente significa en inglés ni con lo que ahora se entiende por tal en relación al rock) y que venía a representar una mezcla entre la cultura Hippie, los experimentos post-psicodélicos de bandas como The Grateful Dead, The Mothers of Invention, Captain Beefheart, Vanilla Fudge, Hawkwind o Soft Machine, el primer Rock sinfónico británico de Yes, Jethro Tull, King Crimson, Van der Graaf Generator o Pink Floyd y el Jazz-rock de “Chick Corea y Return To Forever. Al abrigo de la etiqueta “underground” surgen multitud de bandas y solistas entre 1968 y 1971. Las más reseñables son Máquina!, Om, Yerba Mate, Euterpe (que colaboran activamente con el ex-Soft Machine Daevid Allen)[57] , Cerebrum, Expresion, Pan & Regaliz, Música Dispersa, Fusioon, Darwin Theoria, Evolution, Ia & Batiste, etc[58] .

Los sevillanos Smash en 1970; quizás la banda más importante del Rock Progresivo y "Underground" español de inicios de los 70's.

Entre todos ellos hay que destacar algunos ejemplos que trascendieron el estilo y el momento, sobreviviendo a la posterior debacle del género y ejerciendo una tremenda influencia en las generaciones siguientes. Hablamos de Pau Riba (que, al contrario de casi todos los demás, publicó sus canciones en idioma vernáculo –en su caso el catalán-)[59] , de las Vainica Doble (un dúo femenino que cantaba únicamente en castellano)[60] , de Solera[61] (más orientados al folk-rock) y, sobre todo, de los sevillanos Smash, una de las formaciones más originales, influyentes y peculiares de toda la historia del rock español[62] .

Al contrario de lo que había ocurrido hasta entonces con los diferentes estilos y subgéneros surgidos en los 60’s, prácticamente ningún grupo de los que se acogieron a la etiqueta “ Rock Progresivo” o “underground” consiguió un éxito de ventas ni logró verdadera aceptación popular[63] . Y eso que, como ya se ha señalado, el término “underground” era en realidad una etiqueta comercial, no la expresión de una realidad (no fue nunca un estilo marginal ni “subterráneo” ni sufrió ningún tipo de silenciamiento o rechazo por parte de la industria)[64] . Es más, contó con el apoyo activo de muchos medios, como la nueva prensa musical nacida en la época (revistas como Disco Exprés o Cau; y periodistas como Mario Pacheco, Gonzalo Garciapelayo, Angel Casas y Jordi Sierra i Fabra), la radio (donde proliferaron los programas dedicados al género) y un buen número de casas discográficas. Incluso se realizaron frecuentes festivales dedicados a los nuevos grupos y sonidos progresivos, tanto en Madrid como en Barcelona y otros puntos del país[65] .

Pau Riba en concierto hacia 1972

Se han formulado varias teorías para explicar esa falta de éxito popular del “Underground”[66] . Según la más extendida, el motivo principal residió, más que en el experimentalismo musical (que tampoco fue tan exagerado), en su insistencia en emplear el inglés en lugar del castellano[67] . Algo que, a día de hoy, puede sonar estúpido y simplista, pero que habría que situar en su época. Al fin y al cabo, una banda como Módulos, que se identificaba a sí misma como “underground” y “progresiva” (y así fue reconocida en su momento), y que citaba entre sus influencias a Vanilla Fudge, Procol Harum, Manfred Mann Chapter Three o Rare Bird, obtuvo un éxito más que notable entre 1970 y 1973, colocando, uno tras otro, sus singles y Lp’s en las listas de superventas. Tal vez, simplemente, porque cantaba en español y mantenía su pulsión experimentalista dentro de ciertos límites[68] .


No obstante, esa explicación no termina de ser totalmente convincente, sobre todo si tenemos en cuenta el caso de Barrabás, un grupo español que poco tenía que ver con el Progresivo, ya que fusionaba el rock con los ritmos latinos, la música africana, el soul, el jazz y el funk en la estela de Santana, Malo u Osibisa; y que, además, obtuvo un notable éxito en España, en Europa Occidental e, incluso en Norteamérica entre 1971 y 1975[69] . De hecho, Barrabás fue la única banda española que tuvo proyección internacional durante los 70’s y el único caso en el que se cumplieron las expectativas de “exportación” que el rock nacional abrigaba a finales de los 60’s. Y todo ello, naturalmente, cantando en inglés[70] . Por lo que el tema del idioma, por sí solo, no explica bien el fracaso comercial del movimiento progresivo.

Segunda mitad de los 70. Nacimiento y auge del Rock Andaluz y del Rock Urbano (1974-1978)[editar]

Asfalto, pioneros del Rock Urbano, hacia 1976

Sea por una u otra razón, lo cierto es que hacia 1973-74 el “underground” se había agotado y, tras su paso, la situación del rock español había cambiado radicalmente con respecto a finales de los 60’s[71] . Salvo casos puntuales como los ya señalados, el género había perdido la omnipresencia y el favor popular que había tenido en la década anterior. El público y los medios, en aquel momento, se inclinaban más por la canción ligera, los cantantes melódicos -tanto nacionales (del estilo de Julio Iglesias o Camilo Sesto) como, sobre todo, italianos-; los cantautores (que experimentaron un asombroso auge entre finales de los 60’s y principios de los 70’s) y, por encima de todo, la naciente Música disco. El rock español ya no era la principal referencia de las nuevas generaciones. Y su presencia en los medios, al menos de forma masiva, era mucho menor[72] .

Leño, la banda más influyente del primer Rock Urbano español

A pesar de ese “reflujo” (término que hemos empleado incluso en el título de este apartado) en modo alguno se puede afirmar que el rock como tal dejase de tener presencia en España. De hecho, grupos y solistas extranjeros como Led Zeppelin, Creedence Clearwater Revival, Deep Purple, Jethro Tull, Pink Floyd, T-Rex, David Bowie, Rory Gallagher, Rod Stewart, Rainbow, Supertramp, Lou Reed, The Rolling Stones, Status Quo o Eric Clapton cosechaban un enorme éxito, vendían cientos de miles de discos y, cuando algunos de ellos actuaban en el país (caso de Reed, Jethro Tull, The Rolling Stones, Status Quo o Rory Gallagher, entre otros), contaban con una masiva asistencia de público. Así pues, el rock, como género, seguía teniendo aceptación entre la juventud y millones de seguidores dispuestos a disfrutarlo[73] . Fue la evolución seguida por la propia escena, la “resaca progresiva”, la que había provocado el divorcio entre el rock español y su público.

Pero, afortunadamente, eso empezó a cambiar a partir de 1974-75. Aparecieron nuevas bandas que estaban dispuestas a aprovechar la experiencia progresiva, asimilando las nuevas corrientes internacionales y llenando el hueco que se había creado en la escena nacional. Así, en Cataluña surgen formaciones como Companyia Eléctrica Dharma, Iceberg o Música Urbana que dan lugar a un movimiento conocido en su día como Rock Laietá[74] . En otras partes del país aparecen Bloque, Crack, Agamenón, Tapimán, Tílburi, Itoiz o Ibio[75] . Todos estos grupos practican, en realidad, algún tipo de Rock sinfónico (género que en aquel momento dominaba el panorama mundial)[76] al que, a veces, añaden elementos de la música tradicional del país. Y, desde luego, cantan mayoritariamente en su lengua materna (sea castellano, catalán o euskera)[77] .

Triana fue el grupo más representativo y prestigioso del Rock Andaluz
Imán en 1976

Pero es en Andalucía donde el rock sinfónico español alcanza su máxima expresión, alumbrando lo que se ha dado en llamar Rock andaluz[78] ; una corriente que aunaba el moderno sinfonismo de raíz anglosajona (pero interpretado en castellano), las enseñanzas del progresivo español (sobre todo las de Smash) y la propia tradición musical andaluza (el flamenco, principalmente); y que alcanzó, esta vez sí, un enorme éxito comercial y una presencia abrumadora a nivel de medios y listas en todo el país durante el resto de la década[79] . Surgen entonces bandas como Triana (representantes por excelencia del rock andaluz y uno de los grupos más influyentes y exitosos de la historia del rock en España)[80] , Goma, Imán, Cai, Guadalquivir, Alameda o, un poco más tarde, Tabletom y Medina Azahara[81] .

Al mismo tiempo, en Madrid y otras ciudades aparecen bandas que, aunque también están influidas por el rock sinfónico, se decantan mayoritariamente hacia los sonidos más duros y ásperos del Hard rock y del naciente Heavy metal y que también emplean el castellano como medio de expresión[82] . Surge así un estilo que dio en llamarse Rock Urbano[83] y que terminó trascendiendo más allá de la década que lo vio nacer, llegando (bajo diferentes denominaciones y con nuevos intérpretes) hasta nuestros días. Sus primeros representantes son grupos como Asfalto, Leño, Topo, Ñu, Coz, Brakamán, Moon, Volumen, Storm (que, a pesar de ser andaluces, practicaban un Hard rock contundente sin apenas resabios sinfónicos), Atila, Cucharada, Tarántula o Indiana[84] . En contra de lo que muchas veces se ha afirmado, el movimiento fue apoyado activamente por la prensa musical (la ya mentada revista Disco Exprés o las recién aparecidas Popular 1, Vibraciones y Star)[85] , emisoras de radio (entre las que destacan las de la entonces reciente FM y, sobre todo, “Musicolandia”, el programa del famoso disc-jokey Mariskal Romero)[86] , compañías discográficas como Movieplay o Discos Chapa (creada expresamente por el propio Mariscal Romero para grabar ese tipo de bandas y que dio el pistoletazo de salida al género con la publicación, en 1975, del primer volumen de una recopilación de distintos grupos titulada “Viva el Rollo”)[87] o programas de TV (el entonces famoso "Popgrama") de forma que la mayor parte de las bandas consiguieron afianzarse en poco tiempo, adquiriendo carta de naturaleza y moviendo tras de sí multitudes de aficionados. Tanto es así que el “Rrollo” (como también se conoció al movimiento en aquellos años) puede ser considerado la principal manifestación del rock español durante la segunda mitad de los 70’s (al lado del Rock andaluz y muy por delante –en grado de aceptación- del rock sinfónico propiamente dicho)[88] .

De entre todos los grupos citados, destacaron especialmente Leño. A pesar de su aparición relativamente tardía (1978), de su corta vida (se disolvieron en 1983) y de su sucinta discografía (tres Lp's de estudio y uno en directo), consiguieron ser la banda más representativa, exitosa e influyente de esta primera generación del Rock Urbano español. Algo similar a lo que Triana supuso para el Rock Andaluz. Su legado, de hecho, atravesó los ochentas y los noventas llegando hasta la actualidad e influyendo a numerosas bandas españolas de rock duro[89] .

Burning a finales de los 70. Diferenciados del Rock Urbano por estética y espíritu, Burning practicaban un rock'n'roll más primario y cercano a los orígenes

Junto a todos estos grupos, surgen otros que podríamos calificar de “francotiradores”, ya que, aunque comparten con los anteriores la adscripción generacional, el ambiente e, incluso, la escena, no pueden ser englobados realmente ni en el Rock Urbano ni en el sinfónico[90] . Hablamos de bandas como Mermelada, Burning[91] o, ya más tangencialmente, La Romántica Banda Local, La Orquesta Mondragón y Canovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. A ellos se unen, a partir de 1976, lo que podríamos denominar la “conexión argentina” y que está compuesta por músicos de origen rioplatense que se han asentado en la España inmediatamente posterior a la muerte de Franco tras el establecimiento de una dictadura militar en su país[92] . Hablamos de Moris, Sergio Makaroff, Joe Borsani y, sobre todo, Tequila (un grupo mayoritariamente español pero que contaba con dos miembros, Alejo Stivel y Ariel Rot de origen bonaerense)[93] . Ninguno de ellos (ni los españoles ni los hispanoargentinos) guardaban débitos con el rock sinfónico ni con el Hard rock o el Heavy Metal. Sus influencias eran otras. El Rock’n’Roll clásico, los Rolling Stones de la primera época y principios de los 70’s, el Lou Reed más afilado, el David Bowie de la era Glam , el Rythm’n’blues de la vieja escuela o el pop ingenuo e inmediato de los 60’s. Curiosamente, si tuviéramos que buscar fuera de España un equivalente a lo que representaban estas bandas y solistas, lo más aproximado que podríamos encontrar sería el movimiento Pub rock que, por aquellos años, se desarrollaba en Gran Bretaña[94] . De hecho, Mermelada practicaban un rythm’n’blues nervioso y urgente que estaba muy cerca, espiritual y estéticamente, de lo que, por aquel entonces hacían los británicos Dr. Feelgood. Y Burning o Moris no andaban muy lejos de lo que Graham Parker, Hammersmith Gorillas, Eddie & The Hot Rods o Ducks Deluxe estaban grabando en aquel momento (aunque en el caso de los vallecanos, lo suyo era claramente más “stoniano”; y en el del argentino, su larga trayectoria anterior en su país de origen le dotaba de un pedigrí que no necesitaba referencias coyunturales)[95] .

Mermelada en 1978. Rythm'n'blues en la estela de Dr Feelgood; Pub-Rock a la española

En cualquier caso, de todos ellos (y exceptuando al ya veterano Moris, que volvió a Argentina a finales de los 80) fueron Burning los que desarrollaron una carrera más larga, permaneciendo fieles a su estilo hasta el día de hoy; arrastrando tras de sí una legión de fieles seguidores que incluyen varias generaciones y ganando un prestigio que los ha convertido en uno de los iconos vivos del rock’n’roll español[96] .

Por su parte, los Tequila alcanzaron, casi inmediatamente, un éxito multitudinario (mayor incluso que el de los sinfónicos Triana) y se transformaron en una banda superventas y en un ejemplo del fenómeno “fans” de finales de los 70’s[97] , colocando todos sus discos (singles y Lp’s) en el número 1 de las listas hasta su disolución, en 1982. Quizás fue, precisamente, su descomunal y sorprendente éxito entre el público adolescente lo que distorsionó su verdadera imagen entre los aficionados más puristas del rock. De forma que, en aquel momento, hubo quien les consideró demasiado cercanos al mainstream, demasiado comerciales para ser tomados en serio[98] . Afortunadamente, el paso del tiempo ha terminado otorgando la suficiente perspectiva para que hoy puedan ser reconocidos de forma objetiva y desprejuiciada.


El festival Canet Rock comenzó a celebrarse a partir de 1975
Tequila (1978) banda española con dos componentes argentinos entre sus filas, obtuvo un éxito apabullante a finales de la década

Así pues, a finales de la década, la situación seguía siendo bastante positiva para el rock español. Es por eso que habría que cuestionar las teorías (extendidas, sobre todo, durante los años siguientes) que hablan de los 70 como de algo parecido a una “década perdida”, de una “travesía del desierto” en lo que al rock en España se refiere[99] . Sin duda, el objetivo (quizás inconsciente) de esas afirmaciones era magnificar el impacto que la explosión ochentera tuvo en el panorama musical y cultural español, minusvalorando, al mismo tiempo, lo inmediatamente anterior[100] . Aunque también hay que decir que no fue una tendencia exclusivamente española (pues la infravaloración de los 70’s[101] llegó a ser un lugar común en la historiografía del rock durante los años 80 y primeros 90 a lo largo y ancho del mundo)[102] . No obstante, con la perspectiva que dan el paso de los años y los estudios críticos e históricos, tal cosa ya no puede sostenerse[103] . Máxime si tenemos en cuenta los datos puramente objetivos. Es cierto que el número de bandas y solistas dedicados al rock en la España de los 70’s (y su presencia a nivel social y cultural) no puede compararse al que llegó a existir en la década anterior. También lo es que el “fracaso” de la moda progresiva o “underground” en torno a 1973 trajo consigo algo parecido a un repliegue en cuanto a visibilidad e influencia social, mediática e incluso estética. Pero, al mismo tiempo, hay que señalar el casi inmediato surgimiento de nuevas alternativas, nuevas tendencias que impidieron el hiato y, sobre todo, alcanzaron un éxito más que notable, tanto comercial como de prestigio, a partir de 1975 (principalmente el Rock andaluz y el Rock Urbano)[104] , devolviendo al género la popularidad y visibilidad que casi había estado a punto de perder[105] .

En cualquier caso, es evidente que hacia 1978 el rock español, y pese a lo que a veces se ha dicho, seguía gozando de excelente salud. El Rock Urbano y el fenómeno del “Rrollo” estaban firmemente asentados[106] . Se celebraban conciertos y festivales multitudinarios con periodicidad anual (como una versión nacional y setentera de los clásicos Woodstock y Wight) entre los que destacaba el Canet Rock. Triana y, con ellos, el resto de grupos del Rock andaluz, vendían cientos de miles de discos y disfrutaban de un éxito incontestable[107] . Tequila eran superventas absolutos, aparecían en revistas, programas de radio y TV y sus fotografías decoraban las carpetas escolares de las adolescentes. Y, por si fuera poco, incluso viejos representantes de la generación de los 60’s, como Miguel Ríos adaptaban su estilo a las nuevas tendencias y, en consecuencia, veían relanzada su carrera y volvían a gozar un gran éxito de público y de ventas[108] .

Los años 80. La segundad Edad Dorada del Rock español (1978-1990)[editar]

Entre 1976 y 1977 se produjo una auténtica revolución en el rock mundial[109] con la aparición del Punk y de la New wave en Estados Unidos y Gran Bretaña[110] .

A España llegaron muy pronto esos sonidos y movimientos, creando, entre las nuevas generaciones, una conmoción muy similar a la que había producido en el resto del mundo.

El primer Punk español. La ruptura con los 70 (1977- 1979)[editar]

En la escena rock española la aparición del Punk y la New Wave tuvo el mismo carácter revulsivo, inesperado, e incontrolable que en sus focos originales (USA y Gran Bretaña). El Rock Urbano, el Rock Andaluz y el Rock Sinfónico estaban asentados, gozaban de su momento de gloria y parecían dominar el panorama musical y cultural. Así que, cuando surgen grupos como los madrileños Kaka de Luxe y Ramoncín y W.C. o los barceloneses La Banda Trapera del Río -considerados los primeros representantes del punk español-, Basura, Mortimer y Almen TNT, cogen por sorpresa a bandas, críticos, aficionados y medios. En un primero momento, los popes del “Rrollo” ven en estos recién llegados una especie de aprendices, elementos asimilables, que no suponen ninguna amenaza. De hecho, al principio, algunos disc-jockeys y periodistas radiofónicos como el Mariscal Romero y Paco Pérez Bryan los apoyan (Romero llega a producir el disco de Kaka de Luxe y a publicarlo en 1978, en su sello Discos Chapa, especializado en Rock Urbano). Quizás confundidos por las letras de sus canciones, en las que prima una visión negativa de la ciudad y de la sociedad del momento (algo no muy diferente de lo que reflejaban los temas de bandas como Leño, Topo o Asfalto). Pero pronto queda claro que los primeros punks españoles no sólo son, musical, espiritual y estéticamente, muy diferentes de los grupos de Rock Urbano sino que, además, reniegan de ellos. Sus referentes son otros: The Ramones, The Sex Pistols, The Damned, The Clash o los sesenteros The Velvet Underground e Iggy Pop y sus Stooges. Para colmo, sus letras, más que crítica social al uso (como entonces se estilaba), muestran un nihilismo y una ironía corrosiva que no tiene relación con nada de lo anterior. El Punk, para sorpresa de todos, era muy diferente a lo conocido hasta ese momento. Y, sobre todo, acaba resultando inasimilable por la escena dominante.

Para terminar de dejar las cosas claras, en el verano de 1978 aparece en la revista Disco Exprés, un artículo firmado por el colectivo “Corazones Automáticos” en el que representantes de las nuevas generaciones de críticos y músicos (jóvenes que rozan los veinte años) reniegan definitivamente del Rock Urbano, el Rock Sinfónico, el Rock Andaluz, el Hard Rock y todo lo que los 70’s vienen representando. Es, de alguna manera, el fin del Rrollo (al que ellos califican de “Rollo macabeo” y condenan al infierno musical, inaugurando una nueva acepción del término que tuvo mucho éxito en años posteriores -y hasta ahora mismo- siempre en un sentido claramente peyorativo).

Revistas como Vibraciones y, sobre todo, Star, se desmarcan de las tendencias dominantes y apuestan claramente por el Punk y la New Wave. Es el fin de los 70’s y de todo lo que la década ha representado. Es un borrón y cuenta y nueva. La historia vuelve a empezar; como si la década de los 70’s nunca hubiese existido. Es la coartada del Punk y de la New Wave asumida hasta sus últimas consecuencias.

La cultura del rock en la España de los 80[editar]

Rosendo Mercado, cantante y guitarrista de Leño, un grupo emblemático del rock urbano.

En los años 1980 el rock español fue influenciado por el new wave y el punk, surgiendo un movimiento conocido como "la Movida madrileña"; este movimiento, en el que, a modo de cajón de sastre, se aglutinó a grupos no tan sólo madrileños, y no estrictamente ligados a él, se corresponde con un período de gran creatividad en la cultura popular española, a todos los niveles; mientras los grupos emergían sin cesar, y se prestaba atención, quizá por primera vez, a la escena underground, el fenómeno creativo se extendía también al cine, el cómic, la fotografía; así se relacionaron con el movimiento cineastas como Pedro Almodóvar y fotógrafos como Alberto García-Alix. En el campo del cómic, publicaciones como Totem o Cimoc se hacían eco de la cultura del rock, potenciando su lado fantástico y onírico.

La "Movida", fue muy promocionada por la administración local madrileña, en aquel momento regida por "el viejo profesor" Tierno Galván; es muy recordada su polémica frase al respecto a la apertura de un concierto; "¡Rockeros: el que no esté colocado, que se coloque... y al loro!"; asimismo se recuerda en relación a este período el programa dirigido por Lolo Rico "La Bola de Cristal", un espacio televisivo profundamente iconoclasta, vinculado a la cultura del momento y en el que aparecían haciendo cameos y celebradas actuaciones musicales artistas como Loquillo, Alaska o Juan Perro.

Se pueden mencionar asimismo los locales de referencia de la "Movida", locales desaparecidos como el Rockola, o el todavía vigente "Penta", mencionado en la canción de Nacha Pop "Chica de ayer; el paso del tiempo ha acabado por mitificar estos puntos de reunión de la Movida Madrileña, y los ha hecho permanecer en la memoria colectiva como eternamente vinculados a la época que los vio nacer.

Eclosión musical[editar]

Loquillo durante una actuación en Hoyos del Espino.
  • A nivel de grandes audiencias triunfaron grupos como Mecano, Duncan Dhu, o La Unión, de los cuales en muchas ocasiones se discute el que se puedan vincular a la movida, pero que sin duda tenían relación con el momento artístico que se vivía. Mecano estaban al comienzo influenciados por los nuevos románticos, mientras que Duncan Dhu facturaban un rock más acústico e introspectivo, con mucha antención a las melodías y de letras trabajadas. Asimismo, Héroes del Silencio fue otro de los grupos que triunfaron masivamente en los 80, siendo los que más proyección internacional alcanzaron, entrando ya de lleno en los primeros 90 con una personal propuesta que combinaba letras elaboradas y barrocas con un poderoso rock electroacústico.
  • En el campo del hard rock y el heavy metal, se podrían incluir formaciones como Barón Rojo, Obús, Leño, o Barricada. Sin embargo, su pertenencia al movimiento también es bastante discutida, al beber este directamente de la ola punk y new wave británica; la cual se oponía a este tipo de bandas. Sin embargo eran estos grupos los que mayor poder de convocatoria tenían en sus conciertos y los que más discos vendían. Los medios de comunicación españoles se han empeñado en condenarlos al olvido por sus letras de crítica social. Por eso solo cuentan con este párrafo en todo este artículo sobre rock español.
  • Algunos de los álbumes más destacados o recordados de este período son;
    • Los Secretos, (1981, Los Secretos).
    • Flash Epidérmico, (1981, Lemo).
    • Contacto Interior, (1981, Danza Invisible).
    • Buena Disposición, (1982, Nacha Pop).
    • El Acto, (1982, Parálisis Permanente).
    • Volumen Brutal, (1982, Barón Rojo)
    • Noches de Rock and Roll (1984, Burning)
    • Fugitivos, (1986, Fugitivos).
    • Camino Soria (1987, Gabinete Caligari)
    • La Canción de Juan Perro (1987, Radio Futura).
    • El mar no cesa (1988, Héroes del silencio).
    • A tu alcance ( 1988, Danza Invisible)
    • A por ellos, que son pocos y cobardes, (1989, Loquillo y Trogloditas)
    • Autobiografía, (1989, Duncan Dhu)
    • Descanso Dominical (Mecano]])
    • Doce canciones sin piedad, (1989, 091)

En noviembre de 1986, se celebra el Primer Festival de Rock iberoamericano, organizado por Miguel Ríos.

Los años 90[editar]

Yosi al frente de Los Suaves en el Viñarock 2009.

Desde entonces, distanciándose de la generación anterior de la movida, el rock en España se ha diversificado en sus subgéneros (aunque sin que ningún grupo escapara a otras influencias) como el pop rock (Sexy Sadie, Los Piratas, Los Rodríguez), el punk rock (T.N.T., Larsen, La Polla Records, Kortatu, Los Muertos de Cristo, Cicatriz, Las Vulpess, Eskorbuto, El Último Ke Zierre, Animales muertos), el heavy metal (Ángeles del Infierno, Saratoga, Avalanch, Dark Moor, Tierra Santa, Mägo de Oz, Lujuria, Ars Amandi), rock alternativo (Los Planetas, Los Hermanos Dalton, La Habitación Roja, The Deesser Lab, Black Diamond), muchos de éstos, a través del rock alternativo estadounidense, usando el inglés, como por ejemplo Dover y El Inquilino Comunista, without mítica banda de Cataluña haciendo de teloneros de grupos americanos como Good Charlotte.

Con influencias de Leño, y posteriormente de la carrera en solitario de su cantante, Rosendo, apareció una generación de grupos similares que se pueden englobar en el llamado rock urbano, Platero y Tú, Extremoduro o Barricada, y éstos a su vez se convertirían en ejemplo para grupos como Marea.

Podemos rescatar, sin embargo, para el rock en español, a grupos muy diversos como Extremoduro, Platero y Tú, El fantástico hombre bala, El niño gusano, Celtas Cortos, Marea, Los Suaves, Rosendo, Reincidentes, Barricada, Boikot o Soziedad Alkoholika.

Muchos de ellos han utilizado desde entonces, en mayor o en menor medida, su música y letras como forma de protesta social, llenándola con temas de contenido social y político como el anarquismo, el anticapitalismo, el antimilitarismo, el antifascismo, el inconformismo, las drogas, la igualdad, la juventud o la libertad; grupos de este estilo son Kaotiko (anteriormente Kaos Etiliko), Boikot, Ska-P, Reincidentes o Celtas Cortos. Otros tratan sobre los problemas cotidianos de la vida como: el amor, la amistad, la felicidad, la poesía, drogas, todo desde las ópticas propias de su tiempo; entre estos podemos destacar a Extremoduro, Platero y Tú, Los Suaves, La Fuga, Fito y Fitipaldis o Marea.


Siglo XXI[editar]

Los años 2000 se vieron afectados por varios acontecimientos que tuvieron lugar en esta década. Primero se produjo un gran apogeo del rock transgresivo, es decir, la escuela de Extremoduro tuvo un gran número de descendientes tales como Marea, Despistaos (primera época) o Sínkope entre otros, La separación de Platero y tú supuso un antes y un después en la historia del rock de este país con la dispersión de sus miembros en distintos proyectos. Fito llevó a cabo una exitosa carrera en solitario con su grupo Fito y Fitipaldis que contribuyó al acercamiento del rock a las grandes masas. Uoho entró a formar parte de Extremoduro como guitarrista. Maguila y Juantxu formaron por su cuenta la banda de rock urbano La Gripe. Merece una mención especial el desarrollo que tuvo La Fuga llegando a ser una de las bandas del rock estatal con más alcance del momento. También es notable la proyección de los músicos procedentes de la Alameda de Osuna (Madrid) que cosecharon una considerable fama con grupos como Le Punk o Buenas Noches Rose y que se vio culminada con el ascenso de Pereza a lo más alto del Pop Rock nacional.


Véase también[editar]


Referencias y bibliografía[editar]

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