Gabinete Caligari

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Gabinete Caligari
Información personal
Nacimiento 1981
Origen Madrid, España Bandera de España
Muerte 1999
Información artística
Género Movida Madrileña, Rock, Pop, Pop-Rock, Indie, Afterpunk, Rock Torero, Folk
Período de actividad 1981-1999
Discográfica(s) 3 Cipreses, EMI, Mercury, Get
Artistas relacionados Ejecutivos Agresivos
Parálisis Permanente
Malevaje
Ella y los Neumáticos
Miembros
Jaime Urrutia, Fernando "Ferni" Presas, Eduardo "Edi" Clavo
Antiguos miembros
Ulises Montero Saxofón, Esteban Hischfeld Teclados, Tito Duarte Percusión

Gabinete Caligari fue un grupo de rock español, integrado dentro de la corriente conocida como Movida Madrileña, y que tuvo una extensa y relativamente exitosa carrera que se prolongó durante 18 años, dando como resultado un total de 8 LP, dos recopilatorios oficiales y diversos singles pertenecientes a sus primeros años.

Éste gran grupo, se forma en 1981 por Jaime de Urrutia (voz y guitarra), estudiante de filología semítica, y Fernando "Ferni" Presas (bajo) y Eduardo "Edi" Clavo (batería), estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Previamente habían militado en Ejecutivos Agresivos (Jaime) y en Ella y los Neumáticos (Edi y Ferni) pero, influidos por el afterpunk británico, y por la personalidad de Eduardo Benavente, se adentraron en sonidos más oscuros que los que se solían tocar en la época.

En su época afterpunk su imagen y actitud tenía un marcado carácter provocativo y sus canciones tenían un contenido que evocaba desde la época de entreguerras, hasta relaciones sadomasoquistas. Temas representativos de esa etapa fueron "Olor a carne quemada", "¿Cómo perdimos Berlín?" o la emblemática "Golpes".

Sus primeros discos se caracterizaron por una reinvención constante. De esa forma, hacia 1983 inauguran una nueva corriente que fue bautizada como 'Rock Torero'. Se trataba de pop influenciado por sonidos castizos (del folclore español), tales como el pasodoble. Esta influencia ya se deja notar en su primer álbum, en el que se mezclan canciones oscuras como "Héroes de la URSS" o "Grado 33", con otras de esta nueva hornada: "Sangre Española" o "Que Dios reparta suerte". Esta mezcla de rock con ritmos populares será una máxima en la carrera del grupo, logrando con ella temas tan populares como "El calor del amor en un bar", "La Culpa fue del Cha-cha-cha", "Camino Soria" o "Cuatro Rosas".

Alcanzan su máxima popularidad con Camino Soria y Privado. A partir de ese momento su éxito empieza a decaer lentamente. Ya en los 90, el estilo musical que defienden no recibe el visto bueno del gran público y, a pesar de mantener la calidad, no adaptar el sonido a la escena que se estaba viviendo termina pasándoles factura. Así, en 1999 se disuelve oficialmente el grupo, en parte por la nula atención que los medios habían prestado a sus dos últimos trabajos, Gabinetíssimo y Subid la música. En 2002 Jaime de Urrutia comenzó una carrera en solitario, publicando varios discos. Edi Clavo y Ferni Presas fundaron el grupo Paraphernalia, que se disolvió al poco tiempo, y desde entonces ensayan juntos sin tocar en ningún grupo estable, dedicándose a otras ocupaciones.

Contenido

[editar] La Época Oscura 1981 - 1983

Influidos por el afterpunk británico, Gabinete Caligari, comienza su carrera grabando canciones como "Golpes" o "Sombras Negras", que imitan sobre todo a grupos como The Cure. Pero la ignorancia musical en España hace que el grupo cambie su estilo de música y se desvíe ligeramente añadiendo a su Punk un toque torero. El 29 de enero de 1982 Parálisis Permanente y Gabinete Caligari recibían las mil copias prensadas por Tic Tac, agotándose pocos días después. La sensación es tal que Fernando Urrutia, Andrés Cuadrado y Antonio Morales, los fundadores de Tres Cipreses, reeditarían el disco con una portada diferente para hacer frente a la gran demanda, ayudados siempre por Servando Carballar, de DRO, pues los medios con los que contaba el sello novel eran más bien escasos. Tras agotarse la primera tirada de mil copias de este EP, los fundadores del sello Tres Cipreses, ayudados por Servando DRO, reeditaban el disco con una portada diferente.

Así, dos de las formaciones más representantes del emergente movimiento afterpunk en España, debutaban "hermanadas" para expresar sus distintas propuestas girando alrededor de un mismo concepto, juntas pero no revueltas.

Y es que la energía desgarradora de Parálisis Permanente contrasta con la ocuridad elegante de Gabinete Caligari para conformar un corto imprescindible, en el que es harto difícil señalar vencedor posible en esta especie de competición rabia contra sorna.

Si de Parálisis destaca la inmediatez, como en el primer corte, "Autosuficiencia", del cual se grabaría además un videoclip bastante artesanal pero imaginativo, de los Gabinete llama la atención la capacidad de provocar veladamente, como en "Golpes", una canción sadomaso, o la muy Joy Division, "Sombras negras".

Vísceras con seso, seso visceral.


[editar] Que Dios Reparta Suerte, el toque torero - 1983

Jaime Urrutia, 25 años. Gorra de chulapo, camisa con los cuellos subidos, botines, pañuelo en el cuello. Esta es la nueva iconografía de un grupo de jóvenes que sacaban al mercado su primer disco. Una imagen acorde con la nueva música que habían inventado. Una suerte de after punk mezclada con música pseudo-folclórica; el “rock torero” como lo definió el fallecido Francisco Umbral. Ecos anglosajones sazonados con los productos de la tierra; castañuelas. Si hay un grupo que ha reivindicado las castañuelas son Gabinete, como queda claro en el tema bandera del disco: "Que Dios reparta suerte". Sea con intención irónica o con intención icónica, lo cierto es que dejó a la afición alucinada.

Unos oyentes que pedían algo más de petardeo, nada que les recordase la sociedad castiza, conservadora y tradicionalista de la España franquista. Sin embargo, Gabinete Caligari rescató algunos de los arquetipos de las profundidades de la memoria histórica para quitarles el polvo de la conciencia política. Así que el mundo de los toros y del chulapeo eran valientemente rehabilitados libres de caspa y deshonra.

La siniestralidad de sus primeras canciones sigue oscureciendo, musicalmente hablando, algunos de los temas de su debut, pero en otros las reglas cambian; "Que Dios reparta suerte", "Mentir" y "Sangre española" responden a los dictados de ese rock torero.

Se sientan las bases que desarrollará el grupo en el futuro, con más éxito cuanto más alejados se muestran de la negrura inicial. La inconfundible voz de Urrutia que, reconozcámoslo, no es un vocalista de boleros (más bien se acerca al tremendismo de un Raphael mezclado con la afonía de Lou Reed) y su personal manera de tocar la guitarra, la inclusión del saxofón y los ritmos de resonancia británica son el esqueleto que ya muestran en "Que Dios Reparta Suerte" (DRO/Tres Cipreses, 1983).

Sus letras en cambio, se ajustan más a los cánones de sus inicios; una lírica cercana a la bestialidad más literal ("Pérdidas blancas" y su referencia poco sutil al semen) y a una hueca provocación chirriante, que a veces nos descubren a un grupo más preocupado en polemizar y escandalizar que en epatar. Pero al fin y al cabo, los primeros ochenta eran una época en la que casi todos intentaban sobrepasar los límites, y en la que el dogma último era “mejor pasarse que quedarse corto”, en todos los aspectos.

El álbum se vendió junto con "Cuatro Rosas" (DRO/Tres Cipreses, 1983), una operación cuestionable, dadas las obvias diferencias entre ambos. Habría que estudiar si económicamente les salió bien la jugada.

De su ópera prima destacamos otros temas aparte de "Que Dios reparta suerte". "Mentir" tiene un primigenio poso melancólico que tan buen resultado dará en futuras ocasiones, "Un día en Texas" es un rockabilly divertido que versiona un tema perteneciente a Parálisis Permanente, con quien estaban muy unidos en sus orígenes (de hecho Ana Curra colabora en el disco a los teclados) y "Sangre española", un temazo a reivindicar.

[editar] Cuatro Rosas, la llegada del Pop - 1984

Quien escuchara por primera vez los primeros acordes de "Cuatro rosas" ya se daría cuenta que esas notas formarían parte de la historia de la música. Hay canciones que desde su escucha inicial reconoces que es un clásico. Y así sucedía con la canción dedicada a Janis Joplin. Gabinete presenta su segundo disco, radicalmente distinto al anterior (cosa a la que tendrían que acostumbrarse sus fans). Sin huella alguna del rock torero y de las castañuelas, en "Cuatro Rosas" (DRO/Tres Cipreses, 1984) encontramos seis canciones (tan sólo seis) en la que Urrutia musicaliza su visión de ciertos ambientes madrileños castizos e interpreta diversos personajes con gran acierto.

Con este disco Gabinete inaugura una nueva etapa, en la que el barroquismo instrumental y cierto clasicismo impregnan las composiciones que, además, ganan en complejidad algunas y en comercialidad otras.

Con permiso del "Que Dios reparta suerte", "Cuatro rosas" es el primer gran tema de Gabinete. Nunca se había oído nada parecido en España. Cierto sedimento beatle y un tono melancólico marca de la casa. Pero el disco no merece la pena únicamente por el single.

La preciosista "Tango", con su piano y su inspirada guitarra, da una buena réplica a "Cuatro rosas". Pero es con "Más dura será la caida" con la que nos reafirmamos al decir que "Cuatro Rosas" no es un disco de un solo tema. Con ese título cinematográfico es la canción más tragica y amarga que Urrutia ha escrito jamás. Dicho sea de paso, una de sus mejores canciones, y una de las más infravaloradas; empezando por ellos mismos.

La cabaretera "¡Caray!" es la biografía en primera persona de un chulapo con complejo de superioridad. Un concepto bastante alejado de lo que esperaban oir los modernos de La Movida Madrileña.

"Haciendo el bobo" continúa con esa lírica tan prosaica de "¡Caray!", lejos de la poética de las dos primeras canciones. Sin embargo ésta es bastante más irónica y divertida que la anterior.

El corto disco acaba con "Esclavo de tus pies", un chascarrillo con ritmo y temple.

Sin embargo deja el disco con una sensación de que queda más, como una película con un final hecho a contrarreloj, sin mucho sentido.

[editar] Al Calor del Amor en un Bar, la llegada del Paso Doble - 1986

“Al Calor del Amor en un Bar” (DRO/Tres Cipreses, 1986) supone un retroceso estilístico en el grupo. Vuelven a los dictados del rock torero de “Que Dios Reparta Suerte” (DRO/Tres Cipreses, 1983), pero ya sin la negrura siniestra de los temas iniciales. Unas letras que bosquejan paisajes costumbristas y unas melodías que como el single, tienen mucho de música folclórica y de pasodoble, y otras con un sedimento de rock clásico, como “El último tranvía”.

Sin duda el tema más inspirado es el que da título al disco con su órgano de fiesta de pueblo y su letra hortera, despojando ambos calificativos de cualquier connotación negativa. El vídeo promocional es también interesante, con los integrantes de la banda dando rienda suelta a sus limitadas posibilidades dramáticas.

El tema se convirtió en uno de los más escuchados de 1986, si bien este éxito popular no se ve refrendado en ventas. Quizás la gente esperaba más de Gabinete tras el magnífico y sorprendente “Cuatro Rosas” (DRO/Tres Cipreses, 1984).

Aún así, y objetivamente hablando, “Al Calor del Amor en un Bar” es un álbum de gran calidad, tanto en la parte literaria como en la musical. Destacan cortes como “A dormir” y, sobre todo, el energético “Malditos refranes”, con una divertida letra y un sonido pegadizo y potente, sin duda el mejor tema del disco tras “Al calor del amor en un bar”.

Otras son un tanto infantiles, como “El juego y el juguete”, “Las dos caras del mar”, “La canción del pollino” (donde critican de manera abierta la estupidez de los fieles al opio del pueblo, el fútbol, algo que seguramente no sentó demasiado bien a algunos de los seguidores del grupo) o la ingenua “Por la paz”. En otras, en cambio, el grupo muestra una cierta madurez, una evolución, como con “Rey o vasallo”. Como es normal en Gabinete, un disco con luces y sombras con unos cuantos temas realmente fantásticos y otros olvidables. Pero, a pesar de su popularidad, todos, críticos, seguidores y los propios Gabinete sabían que era el momento de un nuevo viraje…

[editar] Camino Soria, el Pop en estado puro - 1987

Han pasado muchos años desde que debutaran esos chavales con sus camisas negras, su actitud chulapona y en ocasiones soberbia. Han sobrevivido a las castañuelas, al rock torero y ya han conocido la popularidad. Es en estas circunstancias, con dos o tres cosas ya aprendidas, cuando fichan por EMI.

Todos expectantes al lanzamiento del disco, todos esperando un saco de hits comerciales en la línea de “Al calor del amor en un bar”... y van y sacan “Camino Soria” (EMI, 1987), probablemente el mejor disco pop de la historia de España. El disco es en cierta medida conceptual; una inmersión y un homenaje al recio carácter castellano. Una historia que comienza con una declaración de amor a pesar de la distancia. "Pecados más dulces que un zapato de raso", coescrita por Urrutia y Eduardo Haro-Ibars está subtitulada como “Carta a Nieves”. El amor al fin se acerca, y demasiado, en una canción con aroma a rock clásico de los 50: “Suite nupcial”.

Pero las alegrías no duran mucho, “La fuerza de la costumbre” pone los puntos sobre las ies. Las primeras dificultades en la relación hombre-mujer se toman un descanso con el panegírico bailable dedicado al anterior saxofonista del grupo, Ulises Montero, fallecido un año antes a causa de una sobredosis.

Regresa la temática sentimental (el amor es el hilo conductor de “Camino Soria”) con “Como un pez”. Las cosas se ponen feas, la mala suerte o simplemente el destino es la recompensa del riesgo en este amor. Una vez solo ya sólo te puede acompañar “La sangre de tu tristeza”, la canción más melancólica de un disco melancólico, cargada de una gran belleza. Al popular single le sigue “Saravá”, donde se nos descubre la naturaleza del objeto amado, la cruel y bella Saravá. Tan solo un “Rugido de tigre” podría calmar el dolor del amante abandonado.

No quedaban muchas soluciones, pero a Jaime Urrutia se le ocurrió una: hacer las maletas (la magnífica imagen de la contraportada del austero disco, realizada por Alberto García-Alix) y huir a la meseta castellana. El protagonista se recupera de sus heridas de amor en “Camino Soria”. La canción con una letra inmejorable, una melodía insuperable (con la ayuda de la sección de vientos y los teclados de Esteban Hirschfeld) y un estribillo que nunca dejará de ser tatareado. ¿La mejor canción de la historia de España?

[editar] Privado, el Cha Cha Chá arrasa con todo - 1989

La hemorragia musical ochentera comienza a remitir en España; la década se acerca a su fin. Las musas dejan de mirar al norte (Inglaterra) y se empiezan a fijar en el oeste (Norteamérica). Pero la herida abierta por Gabinete Caligari aún emana sangre…

”Privado” (EMI, 1989) nace en las peores circunstancias; es el disco siguiente a “Camino Soria” (EMI, 1987). Tras esa obra maestra referencial, pocas opciones quedaban para no defraudar. La cosa estaba complicada pero Jaime, Ferni y Edi supieron mantenerse en pie. “Privado”, su segundo disco con EMI, retoma muchos de los dogmas ya establecidos en “Al Calor del Amor en un Bar” (DRO/Tres Cipreses, 1986) y, en cierta medida, aunque no del todo (algo queda) se olvidan del espíritu continuista trazado en “Camino Soria”. Es una fusión entre la obra conceptual y la atomizada. “Privado” es un album carnal, de amores maternos, canallas, secretos y, sobre todo, pasionales. Canciones sudorosas, íntimas, reivindicaciones del chulapeo y de la dedicación absoluta a la mujer. Sus confesiones amatorias, todas, en público.

Vuelven de Soria, de la meseta castellana, una vez redimidos sus pecados dispuestos a darlo todo y a esbozar una oda al amor tórrido de discoteca (o night club) en “La culpa fue del cha-cha-chá”, convertido en himno cutre y casposo por su inaguantable reiteración. Parece que ese año los 40 se redujeron a 1. Pero si algo bueno tiene el tiempo, es que sabe olvidar. Hoy en día la dichosa canción puede ser escuchada sin prejuicios y ganar la batalla de la pesadez. Es un tema perfecto, con sus referencias absurdas, su comicidad descarada y su rotunda horterada. Una letra impecable.

Pero “Privado” tiene otras posibilidades. “Amor de madre” logra acercarse a la pasión infantil maternal sin ruborizarse, lo cual no es baladí. “Profesional” es un temazo que explota en fuego y que apunta las coordenadas del concepto del disco. Únicamente superado por “Sólo se vive una vez”, proclama gamberra y exaltación de la vida, del carpe diem, de una potencia musical que se sitúa entre las cotas más altas alcanzadas por el grupo.

También destaco la versión del “She smiled sweetly” del "Between the Buttons" (Decca, 1967) de The Rolling Stones, y la hermosa “Mi Buena estrella”.

En resumen, otro disco redondo ensombrecido por el éxito de una canción (del Chachachá), pero que el tiempo ha rescatado de su ostracismo.

[editar] Cien Mil Vueltas, el rock británico que les llevó a la ruina - 1991

Gabinete cambia de década colgado en la lista de éxitos de los 40, de bolo en bolo y empatando con la parroquia con sus éxitos de karaoke. Tras el aumento de público con "Privado" (EMI, 1989), perdonad el juego de palabras, y el ascenso al cielo de los diez primeros, toca poner de nuevo los pies en la tierra y caminar hacia el estudio.

"Cien Mil Vueltas" (EMI, 1991) comienza con toda una declaración de principios; tras la erección en las listas de ventas viene el "Viaje al averno". Gabinete no son unos niñatos que vayan a cegarse tras llegar a la cumbre. Sin embargo este sólido disco, con unos arreglos excelentes y un trabajo de producción impecable (a cargo de Phil Manzanera en Londres) no cala como antes. Algo estaba cambiando tanto en el grupo, pero de una manera positiva, como en el público y la crítica, que miraban hacia otros horizontes.

Urrutia y su panda evolucionan hacia un rock más maduro, más sofisticado y complejo, pero huérfano de singles número uno. Los clientes, en cambio, empiezan a sentir un mayor apego por la música foránea y, además, quieren que la música estatal se foreanice. El patriotismo sonoro les irrita y por y para siempre a Gabinete les etiquetaran de grupo español, ya saben, el rock torero. El tiempo (y ha tenido que pasar mucho) ha puesto este disco en su sitio; no es, sin duda, el mejor del grupo, pero es un muy buen producto.

Así lo certifican temas como la citada "Viaje al averno", la desacomplejada "Qué vida tan divertida", la fetichista y beatleniana "Lo mejor de ti" (cuyo pervertido mensaje ya no escandalizaba), el tango-reagge tuneado "Queridos camaradas" (la temática comunista es una de las obsesiones del grupo) o la balada del desarraigo "Extranjero" (con su organillo rescatado de "Cuatro rosas"). Olvidemos el último tema, "Doce más uno", un cabaret rollo Parchís. Hagamos como si nunca hubiera pasado.

[editar] Gabinetissimo, una obra maestra completamente ignorada - 1995

Tras el palo supuesto por el descenso de ventas y la mala crítica cosechada, Gabinete Caligari decide hacer algo inusual, más aún sabiendo que entre el anterior "Cien Mil Vueltas" (EMI, 1991) y este "Gabinetissimo" (Mercury, 1995) han pasado cuatro años. Gabinete sigue a los suyo, ni siquiera el cambio de discográfica les hace pensar en un cambio de actitud. Exploración del rock con sabor propio, con matices variados pero sin ruborizar a los fieles del grupo.

Y encima cuando experimentan, en el primer tema, "La niña Frank" (basado en la ironía, hipocresía y demás paradojas del destino del legado de la judía holandesa Ana Frank) perpetran una especia de imitación de The Cure mal avenida. En la también diferente "Oasis tú y yo" una especie de órgano de gitanillo dominguero nos deja sin aliento y con cara de otro. La otra pieza vanguardista es la más aceptable de las tres; la cochinada "Truena". También se adentran con un éxito irregular en la balada trascendental tipo Bowie en "La vida otra vez".

Las letras, como casi siempre, son excelentes, y cuando retornan a lo que saben hacer, rock bailable, directo, fresco y sudoroso, dan en el clavo, como en "El hombre de oro", o "Un petardo en el culo" y "Me da la risa" que en otros tiempos hubieran sido interpretadas sin la sensación de fatiga y cansancio que translucen aquí.

Hay dogmas que nunca cambian para ellos; la evolución de un disco a otro (éste es sin duda su álbum más crudo -incluso… ¡grunges!-, más oscuro), las referencias sexuales ("Trueno" es una metáfora más que explícita) y la predominancia de la voz de Urrutia (que es cada vez más absoluta). Sin embargo, temas como "Mi montaña" y "Seguirte" justifican su continuidad como formación y recuperar la fe en que el grupo recupere credibilidad y de con un palmo de narices a quienes piensan que están acabados.

A partir del corte diez vemos como sobran temas en el disco, que se hace largo y excesivo. Pero eso poco importa ya al público y crítica, que botan de alegría y alborozo con calimotxo en los conciertos indies, y sudan cubatas en los recitales que organizan Los 40. A casi nadie le importa ya lo que hagan los anacrónicos Gabinete (ellos mismos se autodefinen en la cultureta "Le solitaire"). ¿El final de Gabinete Caligari?.

[editar] ¡Subid la Música!, un disco sin censura - 1998

Tres años después del casi ignorado "Gabinetissimo" (Mercury, 1995), Jaime, Ferni y Edi volvieron a la carga con “Subid la música” (Get, 1998). Los altos decibelios no solucionaron nada, más bien al contrario. Nadie escucho el último disco de Gabinete.

Tal y como ocurre en la película de la que tomaron el nombre, un vidente (la crítica) pronostica su muerte. El noctámbulo Césare (el público) se encarga del resto.

El sencillo de presentación (sí, lo hubo), “Underground”, parece un ajuste de cuentas con aquellos que adoptaron la moda anglosajona rechazando el producto nacional. Una canción muy Elvis que puede llegar a ruborizar a los que conocieron al grupo en mejores tiempos. Sin embargo salen peor parados cuando se alejan de la ironía y se toman en serio; “La pipa de la paz” o “Dulce e inocente” no son dignas de uno de los mejores grupos de los 80. Por cierto, Gabinete fue uno de los ochentenos más longevos, si bien, fue uno de los pocos en no regresar. La nueva ocupación de Urrutia como solista le impedía multiemplearse como nigromante.

Seguimos con el disco; “En paro” retoma el gusto por las canciones de temáticas poco indagadas, populares y cotidianas. Nos hacen regresar a los cincuenta con “La historia se vuelve a repetir” y no mienten cuando afirman que “Nadie me va a añorar”. El mejor tema del disco con coros del Dylan de palo Andrés Calamaro.

Investigan el flamenco con acierto en “Layla” y, en “Subid la música” homenajea al Woody Allen bufonesco de “Todo lo que Quiso Saber Sobre el Sexo y no se Atrevió a Preguntar” (1972): “Sé que estáis ahí, os oigo respirar”, lanzando una nueva indirecta al aire.

Pero no, no hay nadie al otro lado para escuchar el intento de resurrección tipo Iggy Pop. “Doble fila” (los atascos tiene su poesía), la trascendente y vulgar (¡increíble que puedan llegar a ser compatibles ambos términos!) “La canción de mi vida” o el tema final “Like a shot” (curioso, el último corte van y se ponen a cantar en inglés, para que luego digan que no tenían sentido de humor). Para los que hayan llegado hasta aquí, que seréis pocos, una joya para recordar que Gabinete, aún en su agonía, tenían talento; la misteriosa, juguetona y seductora segunda versión de “En paro”. El último coletazo de un grupo único, personal y estéril, ya que nos abandonó sin sucesores.

[editar] La Triste Actualidad

Tras esa cosa hedionda llamada “Subid la Música” (Get, 1998), el último disco de Gabinete Caligari, editado en 1999, Urrutia decidió cortar el cable para siempre. A tomar por culo la música con Caligari.

Unos años tardó Jaime Urrutia (Madrid, 1958) para recuperarse del ocaso del mítico grupo. Exactamente tres. En el 2002 se edita su primer disco en solitario, “Patente de Corso” (DRO, 2002). Los nervios eran razonables; pocos confiaban en que el talento de Urrutia recobrara la fascinación y originalidad que tuvo en los mejores discos de Gabinete. Gente de poca fe que tuvo que comerse el CD, bonus track incluidos. En su vuelta al ruedo, el de Las Ventas demuestra que el talento no desaparece, y que no es casualidad que de su mente y de su garganta salieran muchos de los mejores temas de los 80 españoles. En “Patente de Corso” no vuelve al pasado, sin dejar de ser fiel a sí mismo; introduce estilo musicales variados y poco explotados en el mundo patrio, y continúa con los dogmas que estableció en su época ochentera; heterogeneidad dentro de un mismo disco, letras castizas y directas, chulería y la creación de dos o tres sencillos muy diferentes entre sí, pero capaces de ser retenidos por el oyente más desconcentrado. Éstos son “¡Qué barbaridad!”, “Castillos en el aire” y “¿Dónde estás?”. Para este disco se rodea de una nueva y convincente banda, Los Corsarios, y rescata de entre su agenda de teléfonos los de Jesús Gómez y Esteban Hirchsfield. Además, colaboran varios de sus amigotes; Bunbury, Loquillo, Calamaro…

Recobrada la ilusión y la credibilidad, un Urrutia rebosante de optimismo se lanza a la carretera con éxito y también, aprovechando la buena onda, a componer canciones para su próximo disco. En tres años ya tenía nuevo disco en el mercado; “El Muchacho Eléctrico” (DRO, 2005). Lamentable portada que envuelve un lamentable contenido. Salvamos de la quema la colaboración con Bunbury en “Nada por aquí”, o “Cariño”.

Llega el 20 de febrero del 2007. La gente hace cola en la discoteca en la que se meten rayas de confeti los famosos de Serie B, la Joy Eslava. Unos centenares de personas, treintañeros en su mayoría, entran en la sala a base de empujones. La ganadería se amansa al escuchar una música grabada de fondo; un pasodoble. Así comienza el concierto que grabó Urrutia con el patético juego de palabras “En Joy” (DRO, 2007). Echa para atrás, y nos recuerda a todos las pocas dotes de marketing y de publicidad que tiene Urrutia o quien carajo le ayude en la promoción. Ni los videoclips, lamentables, ni las portadas de los discos, que salvo “Patente de Corso” son infames, son dignas de este músico.

Volvamos al directo; es la primera vez en toda su carrera que graba uno. En su época de Gabinete (creo que es el único grupo de la época que jamás grabó un directo o un recopilatorio) nunca mostró interés por la grabación de un concierto, así que no había referentes. Quizás por eso se rodeó de toda una pléyade de artistas, la mayoría de ellos elegidos por intereses comerciales de las discográficas. No se entiende la aparición de nombres como Pereza, Ferreiro o Jorge Drexler. A pesar de todo, Jaime Urrutia deshoja su repertorio no solo con dignidad, sino con una solvencia y creando un ambiente único. Magnífico.

La buena aceptación mercantil le hace iniciar una nueva gira. Tras pulir bien la piedra, se embarca en giras ajenas (como la de Calamaro) y de nuevo, vuelve a componer. A finales del 2008 o principios del 2009 se prevé un nuevo álbum. Esperemos que esté más cercano a la grandeza mostrada en “En Joy” o a la calidad demostrada en “Patente de Corso”, lejos del inconspicuo “Muchacho Eléctrico”, por favor.

Y de Edi y Ferni, solo se sabe que ya no están en Paraphernalia.

[editar] Discografía

[editar] Discos de estudio

[editar] Recopilatorios

[editar] Singles

  • Golpes 1981
  • Sombras Negras 1981
  • Olor a Carne Quemada 1982
  • ¿Cómo Perdimos Berlín? 1982
  • Me tengo que Concentrar 1982
  • Obediencia 1982
  • Mentir 1983
  • Sangre Española 1983
  • Que Dios Reparta Suerte 1983
  • Gasolina con Ricino 1983
  • Cuatro Rosas 1984
  • ¡Caray! 1984
  • El Juego y el Juguete 1986
  • El Calor del Amor en un Bar 1986
  • Malditos Refranes 1986
  • Suite Nupcial 1987
  • Camino Soria 1987
  • La Sangre de tu Tristeza 1987
  • Tócala, Uli 1987
  • Solo se Vive una Vez 1987
  • Amor de Madre 1989
  • Amor Prohibido 1989
  • La Culpa fue del Cha Cha Chá 1989
  • Lo Mejor de Ti 1991
  • Queridos Camaradas 1991
  • Delirios de Grandeza 1993
  • Truena 1995
  • Un Petardo en el Culo 1995
  • En Paro 1998
  • Nadie me va a Añorar 1998
  • Underground 1998

[editar] DVD

[editar] Libros

[editar] Enlaces externos

Herramientas personales
Crear un libro