Gabinete Caligari

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Gabinete Caligari
Gabinete Caligari 1981.jpg
Datos generales
Origen Madrid, España Bandera de España
Información artística
Género(s) Movida madrileña
Pop rock
Indie
Post-punk
Pasodoble
Folk rock
Período de actividad 1981-1999
Discográfica(s) 3 Cipreses, EMI, Mercury, Get
Artistas relacionados Ejecutivos Agresivos
Parálisis Permanente
Malevaje
Ella y los Neumáticos
Miembros
Jaime Urrutia
Fernando "Ferni" Presas
Eduardo "Edi" Clavo
Antiguos miembros
Ulises Montero Saxofón
Esteban Hirschfeld Teclados
Tito Duarte Percusión

Gabinete Caligari fue un grupo de rock español, integrado dentro de la corriente conocida como Movida madrileña, y que tuvo una extensa y relativamente exitosa carrera que se prolongó durante 18 años, dando como resultado un total de 8 LP, dos recopilatorios oficiales y diversos singles pertenecientes a sus primeros años.

Algunos de sus temas más conocidos son Cuatro rosas, Camino Soria, La culpa fue del cha-cha-cha y El calor del amor en un bar.

Historia[editar]

Gabinete Caligari se forma en 1981 con Jaime de Urrutia (voz y guitarra), estudiante de filología semítica, Fernando "Ferni" Presas (bajo) y Eduardo "Edi" Clavo (batería), estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Previamente habían militado en Ejecutivos Agresivos (Jaime) y en Ella y los Neumáticos (Edi y Ferni) pero, influidos por el afterpunk británico, y por la personalidad de Eduardo Benavente, se adentraron en sonidos más oscuros que los que se solían tocar en la época.

En su época afterpunk su imagen y actitud tenía un marcado carácter provocativo y sus canciones tenían un contenido que evocaba desde la época de entreguerras, hasta relaciones sadomasoquistas. Temas representativos de esa etapa fueron "Olor a carne quemada", "¿Cómo perdimos Berlín?" o la emblemática "Golpes".

Sus primeros discos se caracterizaron por una reinvención constante. De esa forma, hacia 1983 inauguran una nueva corriente que fue bautizada como 'Rock Torero'. Se trataba de pop influenciado por sonidos castizos (del folclore español), tales como el pasodoble. Esta influencia ya se deja notar en su primer álbum, en el que se mezclan canciones oscuras como "Héroes de la URSS" o "Grado 33", con otras de esta nueva hornada: "Sangre Española" o "Que Dios reparta suerte". Esta mezcla de rock con ritmos populares será una máxima en la carrera del grupo, logrando con ella temas tan populares como "Al calor del amor en un bar", "La culpa fue del cha-cha-chá", "Camino Soria" o "Cuatro rosas".

Alcanzan su máxima popularidad con Camino Soria y Privado. A partir de ese momento su éxito empieza a decaer lentamente. Ya en los 90, el estilo musical que defienden no recibe el visto bueno del gran público y, a pesar de mantener la calidad, no adaptar el sonido a la escena que se estaba viviendo termina pasándoles factura. Así, en 1999 se disuelve oficialmente el grupo, en parte por la nula atención que los medios habían prestado a sus dos últimos trabajos, Gabinetíssimo y Subid la música. En 2002 Jaime de Urrutia comenzó una carrera en solitario, publicando varios discos. Edi Clavo y Ferni Presas fundaron el grupo Paraphernalia, que se disolvió al poco tiempo, y han continuado ensayando juntos.

Época siniestra (1981-1983)[editar]

Influidos por el afterpunk británico, Gabinete Caligari, comienza su carrera grabando canciones como "Golpes" o "Sombras negras"; exhiben una actitud provocadora (su presentación en Rock-Ola —«Buenas noches, somos Gabiente Caligari y somos fascistas»— todavía se recuerda tanto como el brazalete nazi de la joven Siouxsie) y citan influencias como The Cure. El 29 de enero de 1982 Parálisis Permanente y Gabinete Caligari recibían las mil copias prensadas por Tic Tac, agotándose pocos días después. La sensación es tal que Fernando Urrutia, Andrés Cuadrado y Antonio Morales, los fundadores de Tres Cipreses, reeditarían el disco con una portada diferente para hacer frente a la gran demanda, ayudados siempre por Servando Carballar, de DRO, pues los medios con los que contaba el sello novel eran más bien escasos.

Así, dos de las formaciones más representantes del emergente movimiento afterpunk en España, debutaban "hermanadas" para expresar sus distintas propuestas girando alrededor de un mismo concepto, juntas pero no revueltas.

Si de Parálisis destaca la inmediatez, como en el primer corte, "Autosuficiencia", del cual se grabaría además un videoclip bastante artesanal pero imaginativo, de los Gabinete llama la atención la capacidad de provocar veladamente, como en "Golpes", una canción sadomaso, o la muy Joy Division, "Sombras negras".

Que Dios reparta suerte, el toque torero (1983)[editar]

Jaime Urrutia, 25 años, gorra de chulapo, camisa con los cuellos subidos, botines, pañuelo en el cuello. Ésta es la nueva iconografía de un grupo de jóvenes que sacaban al mercado su primer disco. Una imagen acorde con su nueva música. Una suerte de after punk mezclada con música pseudo-folclórica; el “rock torero” como lo definió, entre otros, el fallecido Francisco Umbral. Ecos anglosajones sazonados con los productos de la tierra, castañuelas incluidas, como queda claro en el tema bandera del disco: "Que Dios reparta suerte".

Frente a quienes pedían algo más de petardeo, nada que les recordase la sociedad castiza, conservadora y tradicionalista de la España franquista, Gabinete Caligari rescató algunos de los arquetipos de las profundidades de la memoria histórica para quitarles el polvo de la conciencia política. Así que el mundo de los toros y del chulapeo eran rehabilitados libres de caspa y deshonra.

La siniestralidad de sus primeras canciones sigue oscureciendo, musicalmente hablando, algunos de los temas de su debut, pero en otros las reglas cambian; "Que Dios reparta suerte", "Mentir" y "Sangre española" responden a los dictados de ese rock torero.

Se sientan las bases que desarrollará el grupo en el futuro, con más éxito cuanto más alejados se muestran de la negrura inicial. La inconfundible voz de Urrutia (más cercana al tremendismo de un Raphael mezclado con la afonía de Lou Reed) y su personal manera de tocar la guitarra, la inclusión del saxofón y los ritmos de resonancia británica son el esqueleto que ya muestran en "Que Dios reparta suerte" (DRO/Tres Cipreses, 1983).

Sus letras en cambio, se ajustan más a los cánones de sus inicios; una lírica cercana a la bestialidad más literal ("Pérdidas blancas" y su referencia poco sutil al semen) y a una hueca provocación chirriante, que a veces nos descubren a un grupo más preocupado en polemizar y escandalizar que en epatar. Pero al fin y al cabo, los primeros ochenta eran una época en la que casi todos intentaban sobrepasar los límites, y en la que el dogma último era “mejor pasarse que quedarse corto”, en todos los aspectos.

De su ópera prima destacamos otros temas aparte de "Que Dios reparta suerte". "Mentir" tiene un primigenio poso melancólico que tan buen resultado dará en futuras ocasiones, "Un día en Texas" es un rockabilly divertido que versiona un tema perteneciente a Parálisis Permanente, con quien estaban muy unidos en sus orígenes (de hecho, Ana Curra colabora en el disco a los teclados) y "Sangre española", un tema a reivindicar.

Cuatro rosas, la llegada del pop (1984)[editar]

Quien escuchara por primera vez los primeros acordes de "Cuatro rosas" ya se daría cuenta que esas notas formarían parte de la historia de la música. Y así sucedía con la canción dedicada a Janis Joplin. Gabinete presenta su segundo disco radicalmente distinto al anterior, cosa a la que tendrían que acostumbrarse sus fans. Sin huella alguna del rock torero y de las castañuelas, en "Cuatro rosas" (DRO/Tres Cipreses, 1984) encontramos seis canciones en la que Urrutia musicaliza su visión de ciertos ambientes madrileños castizos e interpreta diversos personajes.

Con este disco Gabinete inaugura una nueva etapa, en la que el barroquismo instrumental y cierto clasicismo impregnan las composiciones que, además, ganan en complejidad algunas y en comercialidad otras. Con permiso del "Que Dios reparta suerte", "Cuatro rosas" es el primer gran tema de Gabinete. Cierto sedimento beatle y un tono melancólico marca de la casa.

La preciosista "Tango", con su piano y su inspirada guitarra, da una buena réplica a "Cuatro rosas". Pero es con "Más dura será la caída" con la que nos reafirmamos al decir que "Cuatro Rosas" no es un disco de un solo tema. Con ese título cinematográfico es la canción más trágica y amarga que Urrutia haya escrito. Dicho sea de paso, una de sus canciones más infravaloradas, incluso por ellos mismos.

La cabaretera "¡Caray!" es la biografía en primera persona de un chulapo con complejo de superioridad, un concepto bastante alejado de lo que esperaban oír los modernos de La Movida Madrileña. "Haciendo el bobo" continúa con esa lírica tan prosaica de "¡Caray!", lejos de la poética de las dos primeras canciones, aunque más irónica y divertida que la anterior. El disco acaba con "Esclavo de tus pies", un chascarrillo con ritmo y temple que, sin embargo, deja el disco con una sensación de que queda más, como una película con un final hecho a contrarreloj, sin mucho sentido.

Al calor del amor en un bar, la llegada del pasodoble (1986)[editar]

“Al calor del amor en un bar” (DRO/Tres Cipreses, 1986) supone un retroceso estilístico en el grupo. Vuelven a los dictados del rock torero de “Que Dios reparta suerte” (DRO/Tres Cipreses, 1983), pero ya sin la negrura siniestra de los temas iniciales. Unas letras que bosquejan paisajes costumbristas y unas melodías que como el single, tienen mucho de música folclórica y de pasodoble, y otras con un sedimento de rock clásico, como “El último tranvía”.

Sin duda el tema más inspirado es el que casi comparte título con el disco, “Al calor del amor en un bar”, con su órgano de fiesta de pueblo y su letra hortera. El vídeo promocional es también interesante, con los integrantes de la banda dando rienda suelta a sus limitadas posibilidades dramáticas. El tema se convirtió en uno de los más escuchados de 1986, si bien este éxito popular no se ve refrendado en ventas. Aun así, “Al calor del amor en un bar” es un álbum de gran calidad, tanto en la parte literaria como en la musical. Destacan cortes como “A dormir” y, sobre todo, el energético “Malditos refranes”, con una divertida letra y un sonido pegadizo y potente.

Otras canciones son “El juego y el juguete”, “Las dos caras del mar”, “La canción del pollino” (donde critican de manera abierta la estupidez de los fieles al opio del pueblo, el fútbol, algo que seguramente no sentó demasiado bien a algunos de los seguidores del grupo) o la ingenua “Por la paz”. El grupo muestra una cierta evolución en “Rey o vasallo”. Un disco con luces y sombras que, a pesar de su popularidad, preconiza el momento de un nuevo viraje.

Camino Soria, el pop en estado puro (1987)[editar]

Han pasado muchos años desde que debutaran esos chavales con sus camisas negras, su actitud chulapona y en ocasiones soberbia. Han sobrevivido a las castañuelas, al rock torero y ya han conocido la popularidad. Es en estas circunstancias, cuando fichan por EMI y sacan “Camino Soria” (EMI, 1987). El disco es en cierta medida conceptual; una inmersión y un homenaje al recio carácter castellano. Una historia que comienza con una declaración de amor a pesar de la distancia. "Pecados más dulces que un zapato de raso", coescrita por Urrutia y Eduardo Haro Ibars está subtitulada como “Carta a Nieves”. El amor al fin se acerca, y demasiado, en una canción con aroma a rock clásico de los 50: “Suite nupcial”.

Pero las alegrías no duran mucho, “La fuerza de la costumbre” pone los puntos sobre las ies. Las primeras dificultades en la relación hombre-mujer se toman un descanso con el panegírico bailable dedicado al anterior saxofonista del grupo, Ulises Montero, fallecido un año antes.

Regresa la temática sentimental (el amor es el hilo conductor de “Camino Soria”) con “Como un pez”. “La sangre de tu tristeza” es la canción más melancólica del disco, cargada de una gran belleza. Al popular single le sigue “Saravá”, donde se nos descubre la naturaleza del objeto amado, la cruel y bella Saravá. Tan solo un “Rugido de tigre” podría calmar el dolor del amante abandonado.

No quedaban muchas soluciones, pero a Jaime Urrutia se le ocurrió una: hacer las maletas (la magnífica imagen de la contraportada del austero disco, realizada por Alberto García-Alix) y huir a la meseta castellana. El protagonista se recupera de sus heridas de amor en “Camino Soria”, cuya melodía cuenta con la ayuda de la sección de vientos y los teclados de Esteban Hirschfeld.

Privado, el cha-cha-chá arrasa con todo (1989)[editar]

La hemorragia musical ochentera comienza a remitir en España; la década se acerca a su fin. Las musas dejan de mirar al norte (Inglaterra) y se empiezan a fijar en el oeste (Norteamérica). Pero la herida abierta por Gabinete Caligari aún emana sangre.

”Privado” (EMI, 1989) nace en las peores circunstancias; es el disco siguiente a “Camino Soria” (EMI, 1987). Tras esa obra maestra referencial, pocas opciones quedaban para no defraudar, pero Jaime, Ferni y Edi supieron mantenerse en pie. “Privado”, su segundo disco con EMI, retoma muchos de los dogmas ya establecidos en “Al calor del amor en un bar” (DRO/Tres Cipreses, 1986) y, en cierta medida, se olvidan del espíritu continuista trazado en “Camino Soria”. Es una fusión entre la obra conceptual y la atomizada. “Privado” es un álbum carnal, de amores maternos, canallas, secretos y, sobre todo, pasionales. Canciones sudorosas, íntimas, reivindicaciones del chulapeo y de la dedicación absoluta a la mujer. Sus confesiones amatorias, en público.

Vuelven de Soria, de la meseta castellana, una vez redimidos sus pecados dispuestos a darlo todo y a esbozar una oda al amor tórrido de discoteca en “La culpa fue del cha-cha-chá”.

Pero “Privado” tiene otras posibilidades. “Amor de madre” logra acercarse a la pasión infantil maternal. “Profesional” es un tema que explota en fuego y que apunta las coordenadas del concepto del disco. Únicamente superado por “Sólo se vive una vez”, proclama gamberra y exaltación de la vida, del carpe diem, de una potencia musical que se sitúa entre las cotas más altas alcanzadas por el grupo. También destacó la versión del “She smiled sweetly” del "Between the Buttons" (Decca, 1967) de The Rolling Stones, y la hermosa “Mi buena estrella”.

Cien mil vueltas, el rock británico que les llevó a la ruina (1991)[editar]

Gabinete cambia de década colgado en la listas de éxitos. Tras el aumento de público con "Privado" (EMI, 1989), toca poner de nuevo los pies en la tierra y caminar hacia el estudio. "Cien mil vueltas" (EMI, 1991) comienza con toda una declaración de principios. Sin embargo este sólido disco, con unos arreglos excelentes y un trabajo de producción impecable (a cargo de Phil Manzanera en Londres) no cala como antes. Algo estaba cambiando tanto en el grupo, como en el público y la crítica, que miraban hacia otros horizontes.

Evolucionan hacia un rock más maduro, más sofisticado y complejo, pero huérfano de singles número uno. Así lo certifican temas como la citada "Viaje al averno", la desacomplejada "Qué vida tan divertida", la fetichista y beatleniana "Lo mejor de ti" (cuyo pervertido mensaje ya no escandalizaba), el tango-reagge tuneado "Queridos camaradas" (la temática comunista es una de las obsesiones del grupo), la balada del desarraigo "Extranjero" (con su organillo rescatado de "Cuatro rosas") y "Doce más uno", un cabaret al estilo Parchís.

Gabinetissimo, una obra completamente ignorada (1995)[editar]

A pesar del descenso de ventas y la mala crítica cosechada, Gabinete Caligari decide seguir a los suyo, ni siquiera el cambio de discográfica les hace pensar en un cambio de actitud. Exploración del rock con sabor propio, con matices variados pero sin ruborizar a los fieles del grupo.

En el primer tema, "La niña Frank" (basado en la ironía, hipocresía y demás paradojas del destino del legado de la judía holandesa Ana Frank) intentan una imitación a The Cure. En "Oasis tú y yo" una especie de órgano dominguero nos deja sin aliento. La otra pieza vanguardista es "Truena". También se adentran en la balada trascendental tipo Bowie en "La vida otra vez".

Las letras, cuando retornan a lo que mejor saben hacer, rock bailable, directo, fresco y sudoroso, dan en el clavo, como en "El hombre de oro", "Un petardo en el culo" y "Me da la risa", que en otros tiempos hubieran sido interpretadas sin la sensación de fatiga y cansancio que translucen aquí.

Hay dogmas que nunca cambian para ellos: la evolución de un disco a otro (éste es sin duda su álbum más crudo y oscuro), las referencias sexuales ("Trueno" es una metáfora más que explícita) y la predominancia de la voz de Urrutia (cada vez más absoluta). Sin embargo, temas como "Mi montaña" y "Seguirte" justifican su continuidad como formación frente a quienes piensan que están acabados. A casi nadie le importa ya lo que hagan los anacrónicos Gabinete (ellos mismos se autodefinen en "Le solitaire").

¡Subid la Música!, un disco sin censura (1998)[editar]

Tres años después del casi ignorado "Gabinetissimo" (Mercury, 1995), Jaime, Ferni y Edi volvieron a la carga con “Subid la música” (Get, 1998). Los altos decibelios no solucionaron nada, más bien al contrario. Tal y como ocurre en la película de la que tomaron el nombre, un vidente (la crítica) pronostica su muerte. El noctámbulo Césare (el público) se encarga del resto. El sencillo de presentación, “Underground”, parece un ajuste de cuentas con aquellos que adoptaron la moda anglosajona rechazando el producto nacional. “En paro” retoma el gusto por las canciones de temáticas poco indagadas, populares y cotidianas. Nos hacen regresar a los cincuenta con “La historia se vuelve a repetir”, y en “Nadie me va a añorar” participa en los coros Andrés Calamaro. Investigan el flamenco en “Layla”, y en “Subid la música” homenajea al Woody Allen bufonesco de “Todo lo que quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar” (1972): “Sé que estáis ahí, os oigo respirar”, lanzando una nueva indirecta al aire.

Pero no, no hay nadie al otro lado para escuchar el intento de resurrección. “Doble fila”, “La canción de mi vida” o el tema final “Like a shot”. Gabinete, aún en su agonía, tenía talento; la misteriosa, juguetona y seductora segunda versión de “En paro”. El último coletazo de un grupo único, personal y estéril, ya que nos abandonó sin sucesores.

Disolución del grupo (1999)[editar]

En octubre de 1999, Jaime Urrutia comunicó a Edi y Ferni que deseaba dejar el grupo,[1] lo que supuso en la práctica la disolución de éste, y la ruptura, hasta la actualidad, de la larga amistad de Jaime con sus dos compañeros. El único acto posterior en el que han participado los tres juntos fue la presentación, en marzo de 2004, del libro Gabinete Caligari. El lado más chulo de la movida, de Jesús Rodríguez Lenin.[2]

Tres años tardó Jaime Urrutia para recuperarse del ocaso del mítico grupo. En el 2002 se edita su primer disco en solitario, “Patente de corso” (DRO, 2002). En su vuelta al ruedo, demuestra que el talento no desaparece, y en “Patente de corso” no vuelve al pasado, sin dejar de ser fiel a sí mismo; introduce estilos musicales variados y poco explotados y continúa con los dogmas que estableció en su época ochentera; heterogeneidad dentro de un mismo disco, letras castizas y directas, chulería y la creación de dos o tres sencillos muy diferentes entre sí, pero capaces de ser retenidos por el oyente más desconcentrado. Éstos son “¡Qué barbaridad!”, “Castillos en el aire” y “¿Dónde estás?”. Para este disco se rodea de una nueva banda, Los Corsarios, y llama a Jesús Gómez y Esteban Hirschfeld. Además, colaboran Bunbury, Loquillo, Calamaro, entre otros.

Recobrada la ilusión y la credibilidad, un Urrutia rebosante de optimismo se lanza a la carretera con éxito y aprovecha a componer canciones para su próximo disco, “El muchacho eléctrico” (DRO, 2005), más discreto que su predecesor.

Llega el 20 de febrero del 2007. Con un pasodoble grabado comienza el concierto que grabó Urrutia “En Joy” (DRO, 2007). En su época de Gabinete nunca mostró interés por la grabación de un directo, así que no había referentes. Con un conjunto de artistas invitados aparentemente poco afín, como Pereza, Ferreiro o Jorge Drexler, Jaime Urrutia ejecuta su repertorio con un resultado muy digno. La buena aceptación mercantil le hace iniciar una nueva gira. Más adelante se embarca en giras ajenas (como la de Calamaro) y de nuevo, vuelve a componer, sacando al mercado en el año 2010 (el 11 de Mayo) un nuevo disco, "Lo que no está escrito" (Warner Music Spain), en el que retoma el sonido de los 50 y 60, grabado en analógico en los estudios Circo Perotti, en Gijón. Continúa dando conciertos y ahora se ha propuesto la iniciativa de hacer una gira acústica, junto con Esteban Hirschfeld y Juan Carlos Sotos, que durará hasta MAyo de 2012.

Por su parte, Edi Clavo y Ferni Presas fundaron el grupo Paraphernalia, que se disolvió al poco tiempo. Han seguido ensayando juntos desde entonces, y actualmente tocan en directo versiones de clásicos del rock con el grupo Shocking Beards, sin intención de grabar discos[3]

Discografía[editar]

Discos de estudio[editar]

Recopilatorios[editar]

Singles[editar]

DVD[editar]

  • A Tope (1983)
  • La culpa fue de Gabinete (EMI, 2004)
  • La filmoteca del Dr. Caligari (EMI, 2004)

Bibliografía[editar]

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]