Cristóbal Colón

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Cristóbal Colón
Christopher Columbus Face.jpg
Cristóbal Colón, en la pintura Virgen de los Navegantes por Alejo Fernández entre 1505 y 1536 (Sala de los Almirantes, Reales Alcázares de Sevilla).
Nacimiento c. 1436-1456
República de Génova.[1] [2]
Fallecimiento 20 de mayo de 1506
Valladolid, Corona de Castilla
Ocupación Navegante y cartógrafo. Almirante, virrey y gobernador general de las Indias
Cónyuge Felipa Moniz; amante: Beatriz Enríquez de Arana
Hijos Diego Colón y Hernando Colón
Firma
Columbus Signature.svg

Cristóbal Colón, Cristoforo Colombo en italiano o Christophorus Columbus en latín, (República de Génova,[n. 1] [1] [2] c. 1436-1456[3] -Valladolid, Corona de Castilla, 20 de mayo de 1506), fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales al servicio de la Corona de Castilla. Es famoso por haber realizado el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, al llegar a la isla de Guanahani, actualmente en Las Bahamas.

Efectuó cuatro viajes a las Indiasdenominación del continente americano hasta la publicación del Planisferio de Martín Waldseemüller en 1507— y aunque posiblemente no fue el primer explorador europeo de América, se le considera el descubridor de un nuevo continente —por eso llamado el Nuevo Mundo— para Europa, al ser el primero que trazó una ruta de ida y vuelta a través del océano Atlántico y dio a conocer la noticia. Este hecho impulsó decisivamente la expansión mundial de la civilización europea, y la conquista y colonización por varias de sus potencias del continente americano.

Su antropónimo es un icono mundial que inspiró innumerables denominaciones, como la de un país: Colombia,[4] y dos regiones de Norteamérica: la Columbia Británica, en Canadá, y el Distrito de Columbia, en Estados Unidos.

Perfil histórico

Cristóbal Colón sostenía que podía alcanzarse el lejano oriente (conocido en la época como «Las Indias») desde Europa navegando por el Océano Atlántico hacia el oeste, y que era posible realizar el viaje por mar con posibilidades de éxito.[5] La caída del Imperio Romano de Oriente en poder de los turcos otomanos en 1453, tras la toma de Constantinopla, su capital, provocó el encarecimiento del comercio entre Europa y las regiones orientales.

Aunque en el siglo iii a. C., el astrónomo griego Eratóstenes había calculado con bastante exactitud la medida de la circunferencia de la Tierra; al parecer, la hipótesis de Colón sobre la posibilidad del viaje se basaba en cálculos alternativos (y erróneos) sobre el tamaño de la esfera, ya que suponía que era más pequeña de lo que realmente es.[6] [7] Ahora bien, Colón aseguraba que había recopilado datos sobre la existencia de tierras habitadas al otro lado del Atlántico. De los mismos deducía que el extremo oriental de Asia se hallaba mucho más próximo a Europa de lo que suponían los cosmógrafos de la época. También era posible que tales informes testimoniaran la presencia de islas que pudieran servir como escalas en un viaje a las Indias.[8]

Otras teorías sostienen que Colón había oído datos, por habladurías de marinos, sobre la existencia de tierras mucho más cercanas a Europa de lo que se suponía científicamente que estaba Asia, y que emprendió la tarea de alcanzarla para comerciar sin depender de la República de Génova ni del Reino de Portugal. Una de ellas, conocida como la teoría del prenauta, sugiere que durante el tiempo que Colón pasó en las islas portuguesas del Atlántico se hizo cargo de un marino portugués o castellano moribundo cuya carabela había sido arrastrada desde el golfo de Guinea hasta el mar Caribe por las corrientes.[9] Ciertos autores incluso dicen que podría tratarse de Alonso Sánchez de Huelva,[10] [11] aunque según otras fuentes podría ser portugués o vizcaíno.[12] Esta teoría sugiere que el prenauta le confió a Colón el secreto.[13] [14] [15] Según algunos estudiosos, la prueba más contundente a favor de esta teoría son las Capitulaciones de Santa Fe, ya que hablan de «lo que ha descubierto en las mares oçeanas»[16] al tiempo que otorgan a Colón una serie de privilegios no otorgados hasta entonces a nadie.

Lo seguro es que Colón no sólo logró arribar a las costas de América, sino que regresó a Europa, realizando un total de cuatro viajes y dando origen a una ruta para la navegación periódica y segura entre Europa y América. Aunque es sabido que los siberianos habían llegado a América en el Pleistoceno, y que existe documentación que habla sobre posibles viajes anteriores realizados por los cartagineses,[17] musulmanes andalusíes,[18] vikingos o chinos.[19] No obstante, es a partir de los viajes de Colón, y otros exploradores y conquistadores que le sucedieron, cuando se establecieron vínculos permanentes con Europa y se puede hablar de «descubrimiento», al haber reconocimiento de las naciones implicadas y testimonios testimonios contrastables en la época. A partir de este «encuentro» algunas potencias europeas invadieron el territorio americano, imponiendo su dominio, político, cultural y religioso, sobre las culturas locales.

Colón proyectó su viaje con el fin de traer de Oriente mercancías, en especial especias y oro.[n. 2] El camino de la especiería que incluía las especias, la seda y otros productos originarios del extremo Oriente, habían llegado a través de los siglos siempre por la ruta comercial que atravesaba Asia hasta Europa, por Asia Menor y Egipto, pero a partir de la expansión del Imperio otomano esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por ellos y sus socios, los mercaderes italianos. El Reino de Portugal y el Reino de Castilla, en ese entonces los primeros estados de la Edad Moderna, querían esas mercancías sin intermediarios.

Debido a que los portugueses habían conseguido su Reconquista contra los musulmanes en el siglo xiii, tomaron la iniciativa en la competencia por alcanzar una nueva ruta de la especiería que fuera una alternativa marítima directa a Asia Oriental. Portugal se lanzó a navegar por el mar océano bordeando África otorgadose el monopolio de dicha navegación por el océano Atlántico a excepción de las islas Canarias.[20] [21] En 1488 el navegante Bartolomé Díaz encontró el paso por el cabo de Buena Esperanza, que unía el Océano Atlántico con el Océano Índico.

Por su parte, el Reino de Castilla, en el mismo año en que terminó con éxito su Reconquista, buscó una ruta nueva de las especias, y si bien también la buscó en el Océano Atlántico, fijó otro rumbo —hacia el oeste— en aguas alejadas de la costa y desconocidas para los navegantes.

La llegada de Colón a América permitió el desarrollo del comercio y el al envío hacia Europa de gran cantidad de alimentos que se cultivaban en esas tierras, como el maíz, la patata, el cacao, el tabaco, el pimiento, el zapallo, la calabaza, el poroto (nuevas variedades de judía o frijol) o la vainilla, entre otros, que fueron rápidamente adoptados por los europeos y por el resto del mundo. Los investigadores han estimado que tres quintas partes de los cultivos actuales de todo el mundo fueron importadas desde América.[22] En sentido inverso, la expedición colombina conllevó posteriormente la llegada a América de la rueda, el hierro, el caballo, el cerdo, el asno, el café, la caña de azúcar y las armas de fuego, entre otras.

En su primer viaje, el navegante alcanzó la isla de San Salvador, llamada Guanahani por los habitantes que encontraron, en las actuales Bahamas. Después de dos meses de travesía, visitando después Cuba y La Española, volvió a España siete meses después de su partida. En su último viaje sólo tardó un mes y cuatro días en alcanzar las costas de América.

Biografía

Origen

Monumento a Cristóbal Colón en Barcelona. Vista nocturna.
Monumento a Cristóbal Colón en el Paseo Colón de Lima.
Estatua de Cristóbal Colón localizada en Valparaíso, Chile, inaugurada en 1877.
Monumento a Cristóbal Colón situado en «Columbus Circle» (plaza de Colón), en Manhattan. Diseño del escultor italiano Gaetano Russo, el monumento central fue dedicado en 1892, como parte de las conmemoraciones que se realizaron el IV Centenario del Descubrimiento de América en Estados Unidos.

El consenso entre los expertos sobre el origen de Cristóbal Colón es que nació en la República de Génova.[1] Las teorías alternativas sobre su origen han sido generalmente rechazadas por los principales expertos.[2]

Estas teorías secundarias afirman que el origen de Cristóbal Colón es un enigma sobre el que no existe unanimidad entre historiadores e investigadores, entre otras razones por la confusión y pérdida de documentación referente a sus orígenes y ascendencia. Además su propio hijo, Hernando Colón, en su Historia del almirante Don Cristóbal Colón oscureció aún más su lugar de nacimiento afirmando que su progenitor no quería que fuesen conocidos su origen y patria.[23] [24] Por ésta, entre otras razones, han surgido múltiples teorías sobre el lugar de nacimiento de Colón. Aunque existe un fehaciente testamento en donde Hernando Colón asevera que su padre era genovés: «hijo de Cristóbal Colón, genovés, primero almirante que descubrió las Indias».[25]

La tesis apoyada mayoritariamente mantiene que Cristoforo Colombo nació el año 1451 en Savona, en la República de Génova. Sus padres serían Doménico Colombo —maestro tejedor y luego comerciante— y Susanna Fontanarossa. De los cinco hijos del matrimonio, dos, Cristoforo y Bartolomeo, tuvieron pronto vocación marinera. El tercero fue Giacomo, que aprendió el oficio de tejedor. Respecto a los dos restantes, Giovanni murió joven y la única mujer no dejó rastro.[26] Existen actas notariales y judiciales, como el mentado testamento de su hijo en donde afirma la oriundez genovesa de su padre, que defienden esta tesis.[27] Además el mismo Colón declara ser genovés, en el documento denominado Fundación de Mayorazgo él menta «della salí y en ella nací [en Génova]»,[28] [29] [30] pero diversos autores e investigadores indican que probablemente esta declaración sería interesada por los Pleitos colombinos que mantuvieron sus descendientes con la corona de Castilla,[31] y por ello lo declararon como falso o apócrifo, sin embargo otros investigadores a principios del siglo xx encontraron en el Archivo de Simancas documentación que, según ellos, mostraban la autenticidad de esta declaración. Dicho escrito fué hallado en 1925 y contenía todas la firmas y sellos pertinentes, que fueron validadas por una comisión especial que ratificó la credibilidad del documento expedido el 28 de septiembre de 1501.[32] [33] También existe una misiva de Pedro de Ayala, embajador de los Reyes Católicos en Inglaterra, en donde haciendo alusión al propósito anglosajón de explorar el Atlántico, menciona que esa incursión contaría con «otro genovés como Colón».[34] [35] Además las autoridades municipales de Génova mostraron, entre los años 1931 y 1932, actas fidedignas que afirmaban su origen genovés.[32] [36]

Por otro lado algunos autores e investigadores han defendido otras hipótesis sobre el origen de Colón. Una de ellas es la hipótesis catalana; Luis Ulloa, historiador peruano que residió en Barcelona varios años, afirmaba que Colón era originario de Cataluña[37] y de tradición marinera, basándose, entre otras razones, en que en sus escritos, todos en lengua castellana, existen giros lingüísticos propios del catalán.[38] Para Ulloa, Cristóbal Colón fue un noble catalán que se llamaría realmente Joan Colom, un navegante enemigo del rey Juan II de Aragón, contra el que luchó al servicio de Renato de Anjou, aspirante al trono y que además sería el supuesto John Scolvus que habría llegado al norte de América en el año 1476, que posteriormente le ofrecería el proyecto del descubrimiento al rey Fernando el Católico para beneficio de la Corona de Aragón.[39] Esta teoría ha sido seguida, ampliada o modificada por diversos autores, en su mayoría historiadores e investigadores catalanes, aunque también existen investigadores de otros países como el estadounidense Charles Merrill que han apoyado esta tesis.[40] Por contra, esta hipótesis ha sido contestada indicando que los partidarios de la misma dedican gran parte de sus esfuerzos en refutar o desmentir numerosos documentos históricos que manifiesten el origen genovés del navegante, mientras que no han aportado ningún documento que demuestre el supuesto origen catalán.[41] [39] [42]

De la hipótesis catalana han surgido diferentes corrientes como las tesis Baleares. Una de ellas, la mallorquina, identifica a Colón con un hijo natural del príncipe de Viana nacido en Felanich, Mallorca.[43] [44] Sin embargo el investigador, periodista y piloto mercante, Nito Verdera, rechazó esta tesis.[45] [46] Verdera, asimismo, mantiene la teoría de que Colón sería criptojudío y nacido en Ibiza.[47]

Otra hipótesis indica que Colón era de origen gallego. Celso García de la Riega sostuvo esta teoría[48] basándose en documentos de la época colombina;[49] sin embargo, posteriormente fueron rechazados por los estudios realizados tanto por el paleógrafo Eladio Oviedo Arce,[50] como por el de la Real Academia de la Historia[49] en los que concluyeron que dichos documentos, o bien eran falsos, o habían sido manipulados en fechas posteriores a su creación.[51]

Existen otras teorías que le atribuyen un origen andaluz, concretamente de Sevilla,[52] castellano de Guadalajara,[53] [54] extremeño de Plasencia[55] [56] o vasco.[57]

También existe la teoría del origen portugués, que se basa en la interpretación del anagrama de la firma de Colón o en la existencia de supuestos portuguesismos en sus escritos. El experto filólogo Ramón Menéndez Pidal confirmó que eran portuguesismos[58] en contra de quienes mantenían que eran galleguismos o catalanismos,[59] [60] aunque el historiador Antonio Romeu de Armas matizó que esto se debería no a que fuera nacido en Portugal sino a una naturalización debida a los años que permaneció en aquel país.[61] Existen, además, conjeturas indicando un posible origen sefardí, de acuerdo a la tesis del historiador Salvador de Madariaga.[62] Para Madariaga, Colón sería genovés, pero sus ascendientes serían judíos catalanes huidos en las persecuciones de finales del siglo xiv.[63] [64] Colón sería un judío converso, razón que explicaría, según Madariaga, su empeño en ocultar sus orígenes.

Otros países también se disputan ser la cuna del almirante, siendo de posible origen griego;[65] inglés;[66] corso;[67] noruego[68] o croata.[69] [70]

Lengua de Colón

Sobre la lengua materna de Cristóbal Colón también existe controversia ya que, según los investigadores, es un importante apoyo para una u otra teoría sobre su ciudad natal. Para tratar de fijar sus orígenes reales, se han dado diversas razones en todos los sentidos.

La mayor parte de sus escritos están en castellano,[71] pero con evidentes giros lingüísticos procedentes de otras lenguas de la península Ibérica que, siguiendo a Menéndez Pidal,[58] muchos coinciden en señalar como portuguesismos.[60] [71] Hay varios investigadores y lingüistas, tanto de Galicia como de Cataluña o de Baleares, que apoyan la hipótesis de que son galleguismos[48] o catalanismos.[72] [73]

No parecen existir escritos en italiano realizados por Colón, salvo alguna nota marginal, al parecer con una redacción deficiente. El latín tampoco parecía dominarlo y lo escribía con influencia hispánica y no italiana.[71]

Historiadores como Consuelo Varela o Arranz Márquez opinan que se trata de un típico hombre de la mar que se expresa en diversas lenguas sin llegar a dominar bien ninguna, o que quizá hablase la lingua franca o jerga levantisca.[73]

Primeros años

Firma de Cristóbal Colón. A la izquierda como «Xpo Ferens» y a la derecha como «Al Almirante».

Según el origen genovés, abrumadoramente apoyado por la mayoría de los historiadores, Cristóbal Colón sería la castellanización del italiano Cristoforo Colombo.[23] [74] Cristoforo puede traducirse por Cristóbal, el que lleva a Cristo, y Colón en italiano significa paloma.[75] En una de las firmas de Colón se puede leer «Xpo Ferens», que, según algunos investigadores, significa «portador de Cristo».[76] [77] [78]

Según esto, su educación literaria fue escasa y se introdujo en la navegación a temprana edad. De ser cierto, entre 1474 y 1475 habría viajado a la isla de Quíos (Quío o Chío),[79] posesión genovesa en el mar Egeo,[80] como marino y probablemente también como comerciante. Por otra parte, su hijo, Hernando Colón aseguró que su padre aprendió letras y estudió en Pavía, lo que le permitía entender a los cosmógrafos.[81]

La parte de la historia más documentada de Cristóbal Colón comenzó en 1476, cuando alcanzó las costas portuguesas, al parecer víctima de un naufragio en un combate naval durante la Guerra de Sucesión Castellana.[82]

El proyecto

Mapa atribuido a Toscanelli.

Es difícil estimar en qué momento nació el proyecto de Cristóbal Colón de llegar a Cipango —el moderno Japón— y a las tierras del Gran Kan navegando hacia occidente, pero puede fecharse después de su matrimonio y antes de 1481.[39] [83]

Probablemente tuvo conocimientos de los informes del matemático y médico florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli[84] [85] sobre la posibilidad de llegar a las Indias por el oeste,[86] redactados a instancias del rey Alfonso V de Portugal, interesado en el asunto.[87] [88]

Sea como fuere, Colón tuvo acceso a una carta de Toscanelli que iba acompañada de un mapa en que se trazaba el trayecto a seguir al oriente asiático, incluidas todas las islas que se suponían debían estar en el trayecto.[89] Este mapa y las noticias de Toscanelli estaban basados principalmente en los viajes de Marco Polo. Señalaba este último que entre el extremo occidental de Europa y Asia la distancia no era excesiva, estimando en torno a 6500 leguas marinas el espacio entre Lisboa y Quinsay, y desde la legendaria Antillia al Cipango sólo 2500 millas, lo que facilitaba la navegación.[88] Se conocen dos cartas dirigidas por Toscanelli a Colón recogidas por el padre Bartolomé de las Casas en su Historia de las Indias,[86] sin embargo también existe polémica sobre la autenticidad de las mismas.[90] [91]

Los libros que se conservan de la biblioteca de Colón aportan luz sobre lo que influyó en sus ideas, por su costumbre de subrayar los libros y se deduce que los más subrayados serían los más leídos. Entre los que tienen más anotaciones están el Tractatus de Imago Mundi de Pierre d'Ailly, la Historia Rerum ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccolomini y especialmente Los viajes de Marco Polo, que le dieron la idea de cómo era el oriente que soñaba encontrar.

Colón se basaba en que la Tierra tenía una circunferencia de 29 000 km, según la «medición» de Posidonio y la medida del grado terrestre de Ailly, sin considerar que éste hablaba de millas árabes y no italianas,[6] que son más cortas,[92] de modo que cifraba esa circunferencia en menos de las tres cuartas partes de la real, que por otro lado era la aceptada científicamente desde tiempos de Eratóstenes. Como resultado de lo anterior, según Colón, entre las Islas Canarias y Cipango debía haber unas 2400 millas náuticas,[92] cuando, en realidad, hay 10 700.

El navegante del Atlántico

Retrato de Cristóbal Colón conservado en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América. Copia del siglo xix a partir de un grabado de Aliprando Caprioli.

En 1476, viajando rumbo a Inglaterra, la nave de Cristóbal Colón naufragó en una batalla entre mercantes genoveses y el corsario Casenove, también denominado «Colón el viejo».[82] Se salvó a nado y alcanzó las costas del Algarve.[93] Desde allí partió a Lisboa, en busca de la ayuda de su hermano Bartolomé y de otros conocidos.[94]

Hasta 1485 vivió en Portugal como agente de la casa Centurione de Madeira[95] [96] y realizó numerosos viajes con destinos variados, incluida Génova, Inglaterra e Irlanda. Posiblemente en este viaje, en el año 1477, llegó a Islandia y escuchó rumores de la existencia de otras tierras hacia el oeste.[97] [98] Parece que también viajó por las rutas que los portugueses frecuentaban en las costas occidentales de África como Guinea y seguramente habría estado en las Islas Canarias, lo cual implica que también conocería la «Volta da Mina», ruta que seguían los marineros portugueses cuando regresaban a su país desde el golfo de Guinea y con ello los vientos alisios del Océano Atlántico.[96] [99]

Entre 1479 y 1480 Cristóbal Colón contrajo matrimonio con doña Felipa Moniz,[100] hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello,[101] [102] probablemente en Lisboa. Una vez casado vivió en Porto Santo y en Madeira,[103] lo que hace suponer que viajara también a las Azores. Su esposa Felipa, de la clase alta portuguesa, le abrió las puertas para la preparación de su proyecto.[96] En 1480 el matrimonio tuvo un único hijo, Diego Colón.[104]

La búsqueda de patronazgo

Portugal

Entre 1483 y 1485 Cristóbal Colón ofreció por primera vez su proyecto al rey Juan II de Portugal, el cual tras consultar con tres expertos en cosmografía finalmente desestimó la empresa.[105] [106] Sin embargo, el monarca portugués no quiso que se cerraran totalmente las puertas para futuras negociaciones y posiblemente concediese mayor veracidad al proyecto colombino que el que le dio la junta examinadora. Hernando Colón escribió en su Historia del Almirante que Juan II envió secretamente una carabela siguiendo el rumbo que Colón había indicado, pero regresó sin haber conseguido llegar a ninguna tierra nueva.[107]

En 1485, al fallecer su esposa Felipa[102] y por la falta de apoyo a su proyecto, abandonó Portugal y viajó hacia Castilla en busca de patrocinio.[39]

Castilla

Monumento a Cristóbal Colón inaugurado con motivo del 500 aniversario de su fallecimiento, situado en los jardines exteriores del Monasterio de La Rábida.

Si bien los primeros cronistas[108] y algunos testimonios de los pleitos colombinos[n. 3] reflejan que Cristóbal Colón llegó a Castilla con su hijo Diego Colón, entrando por el Puerto de Palos hacia finales del año 1484 o comienzos de 1485,[39] [108] [109] [110] hay algunos autores que no admiten estos sucesos como ciertos,[n. 4] [111] [112] aunque es la versión apoyada más frecuentemente. Según dicha versión, en el vecino monasterio de La Rábida, hizo amistad en primera instancia con fray Antonio de Marchena y años más tarde con fray Juan Pérez, a quienes confió sus planes.

También se ha explicado que pudo haber llegado a España por primera vez en barco al Puerto de Santa María o que llegase a España por tierra por Extremadura o Andalucía.[113] El Puerto de Santa María era la urbe principal del conde de Medinaceli Luis de la Cerda, a su vez muy aficionado a la náutica. Además, el Puerto de Santa María estaba comunicado por naves costeras que hacían, hasta allí, el cabotaje de Lisboa. Colón, que se había marchado de la corte de Juan II, pudo haber decidido acercarse a este noble. Sería presentado a él gracias a la colaboración de su mayordomo mayor, Romero.[114] Colón le reveló al duque su proyecto y se sabe, por una carta del propio duque, que este lo mantuvo en su casa durante unos dos años,[115] aunque posteriormente el noble desistió de la empresa.[116]

Otra teoría expone que la entrada de Colón en España la realizó tomando un barco hasta Huelva[117] para buscar a una amiga de su mujer llamada Violante Muñiz, casada con un individuo llamado Miguel de Muliar o Muliarte.[118] Probablemente acudiría a esta casa para poder dejar a su hijo Diego y fue allí donde escuchó noticias sobre el prestigio de fray Juan Pérez. Tras esto, tomaría una barquilla para atravesar el ancho cauce que hay en la unión de los ríos Tinto y Odiel, e ir a La Rábida en busca del famoso fraile. En la historiografía romántica se ha presentado este hecho como Colón con su hijo pidiendo refugio, pan y un vaso de agua en las puertas del monasterio, sin embargo, pudo no haber sido así ya que Colón ganó algún dinero en tierras portuguesas[119] y mantenía una excelente relación con el Duque de Medinasidonia y este, por estar su señorío de Niebla tan próximo a Huelva, debió haber tenido relaciones con los frailes.[120]

Los frailes lo apoyaron y recomendaron a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel I de Castilla.[121] En la vecina villa de Moguer también encontró el apoyo de la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, tía del rey de Castilla y de Aragón, Fernando el Católico. Colón se dirigió a las cortes, establecida por entonces en Córdoba, y entabló relaciones con importantes personajes del entorno real.[39] Se desconoce cuánto tiempo estuvo en La Rábida.[122] Colón frecuentó el Monasterio de La Cartuja de Sevilla entre 1484 y 1492.[123]

Si bien el Real Consejo rechazó su proyecto, consiguió ser recibido en enero de 1486, gracias al valimiento de Hernando de Talavera, por la reina Isabel, a quien expuso sus planes.[124] La soberana se interesó por la idea, pero quiso que, previamente, un consejo de doctos varones, presidido por Talavera, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto, mientras asignaba a Colón, pobre de recursos, una subvención de la corona.[125] [126]

El Consejo se reunió primero en Salamanca y después en Córdoba y varios años más tarde dictaminó que era imposible que fuera verdad lo que decía Colón.[127] [128] [129] Por otra parte, Talavera temía que el viaje propuesto por Colón transgrediría el tratado de Alcáçovas firmado con Portugal y refrendado por bula papal.[130] También parece que las exigencias económicas y políticas expuestas por Colón eran muy altas, como se vio luego en las Capitulaciones de Santa Fe.[131]

La reina llamó entonces a Colón, diciéndole que no descartaba totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba, se dedicó a vender mapas y libros para mantenerse económicamente.[132]

Conoció en esa época a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, que vivía con un primo y trabajaba como tejedora. Nunca se casaron, aunque a su muerte Colón le legó su fortuna e hizo que su primer hijo, Diego, la tratara como a su madre verdadera. Tuvieron un hijo, Hernando Colón o Fernando Colón, quien viajó con su padre a América en su cuarto viaje y años más tarde escribió la Historia del Almirante Don Cristóbal Colón, una biografía de su padre quizás excesivamente elogiosa.[133] [134]

Colón pasó nuevamente a Portugal, con el consentimiento de los soberanos, para negociar sobre temas que se desconocen.[130] A la vuelta acudió a proponer su proyecto al duque de Medina Sidonia, que lo rechazó, y después a Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, quien se mostró interesado y acogió a Colón durante dos años en su palacio de El Puerto de Santa María.[130] [135] [136] [124] [135] Sin embargo, al ser consultada, la reina mandó llamar a Colón y le prometió ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

En diciembre de 1491, Colón llegó al campamento real de Santa Fe de Granada. Su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina, pero nuevamente se rechazó.[131] Parte importante de la oposición era por las exigencias desmedidas de Colón.[39] [137] En esos momentos intervinieron Luis de Santángel y Diego de Deza, quienes ganaron para su causa al rey Fernando, consiguiendo su apoyo.[138] [139]

Las arcas de los monarcas, debido a las distintas campañas bélicas y en especial la desarrollada durante la Guerra de Granada —que culminó exitosamente la Reconquista con su toma por los cristianos—, no pasaban por sus mejores momentos. Es por ello que Luis de Santángel, escribano de ración, se ofreció a prestar el dinero que le correspondía aportar a la corona, 1 140 000 maravedís.[140] [141] [142] Consta en el Archivo de Simancas la devolución de esta cantidad a Luis de Santángel.[n. 5]

Las Capitulaciones de Santa Fe

Las negociaciones entre Cristóbal Colón y la Corona se realizaron a través del secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma, y de fray Juan Pérez, en representación de Colón.[143] [144] [145] El resultado de las negociaciones fueron las Capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492.[n. 6] [146]

La naturaleza jurídica de este documento (contrato vinculante o merced revocable) es aun hoy día objeto de controversia.[147] En él Colón obtuvo, "en satisfacción de lo que ha descubierto en las Mares Océanas y del viaje que ahora (...) ha de hacer por ellas en servicio" de la Corona, las siguientes prebendas:

  • El título de Almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la mar Océana, con carácter hereditario y con el mismo rango que el Almirante de Castilla.
  • El título de virrey, también hereditario y gobernador general en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer ternas para el gobierno de cada una de ellas.
  • El diezmo, o el diez por ciento del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona.
  • La jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio.
  • El derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.
Estatua de los Hermanos Pinzón en Palos de la Frontera; al fondo se observa la Fontanilla y la Iglesia de San Jorge Mártir.

El contenido de las Capitulaciones se desarrolló en una carta de merced fechada a 30 de abril de 1492, en la que se condicionaba la concesión a Colón del título de almirante a que efectivamente descubriera y ganara nuevas tierras y no se le daba a Colón el tratamiento de don.[148]

Se despacharon, además, diversas cédulas para la organización del viaje.[149] Según una de ellas, Colón sería Capitán Mayor de la Armada,[150] constituida por tres navíos.[151] Otra cédula era una Real Provisión dirigida a ciertos vecinos de la villa de Palos y decía que debían proporcionar dos carabelas equipadas y tripuladas como pago de una sanción impuesta a dichos vecinos.[n. 7] [152] Una tercera real provisión concedida a Colón, por los Reyes Católicos, obligaba a las villas de las costas andaluzas,[153] y por medio de una comisión posterior dirigida a la villa de Moguer, a ceder dos barcos a la empresa descubridora.[154] Cristóbal Colón ejecutó esta Real provisión en el Puerto de la Ribera de esta localidad, embargando dos barcos en presencia del escribano Alonso Pardo, embarcaciones que más tarde fueron desechadas.[155]

Colón en Palos, intervención de Martín Alonso Pinzón

Cuando Cristóbal Colón llegó a la villa de Palos de la Frontera se encontró con la oposición de los vecinos, que desconfiaban del extraño. Una Real Provisión dirigida a Diego Rodríguez Prieto y otros vecinos de la villa, en la que los sancionaba a servir a la corona con dos carabelas durante dos meses,[n. 7] [156] [157] fue leída en la puerta de la Iglesia de San Jorge,[n. 8] [158] donde estaba situada la plaza pública. También hubo problemas en el reclutamiento de marineros, por ello Colón recurrió a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concedió permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente esto no fue necesario.[n. 9] [159] [160] Por fin, los religiosos de Monasterio de la Rábida, en especial fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, lograron solucionar el problema de la recluta de marineros, al poner en contacto a Colón con Martín Alonso Pinzón, destacado navegante local, que apoyó la posibilidad del viaje, contra lo que la gente pensaba del proyecto.[161] También Pero Vázquez de la Frontera, viejo marino de la villa muy respetado por su experiencia y amigo de Martín Alonso, influyó de manera importante para que el mayor de los hermanos Pinzón se decidiera a apoyar la empresa.[162]

Martín Alonso desde aquel momento comienza una enérgica campaña en favor de la empresa. Desecha las naves que había confiscado Colón en Moguer, contrata la Pinta,[163] [164] y aporta de su hacienda personal, medio millón de maravedís, la tercera parte de los gastos en metálico de la empresa.[165] [166] Convence a sus hermanos Francisco y Vicente, además de a los hermanos Niño, destacada familia marinera de Moguer, con los cuales se consigue animar y enrolar a toda la marinería necesaria para la empresa, hombres de Palos, del vecino Moguer, de Huelva, del resto de la comarca[163] e incluso de fuera de Andalucía. Marinería que ahora sí se arriesgaba a aquella navegación, ya que el hecho de que Martín Alonso Pinzón, con sus hermanos y con los Niño, estuvieran a la cabeza de dicha armada era una garantía para los hombres de la zona del Tinto-Odiel.[167] [168]

Colón en Moguer

En Moguer, Cristóbal Colón visitó en repetidas ocasiones el Monasterio de Santa Clara, cuya abadesa, Inés Enríquez, tía del rey Fernando el Católico, apoyó el proyecto de Colón ante la Corte. También encontró apoyo en el clérigo Martín Sánchez y el hacendado Juan Rodríguez Cabezudo a quien confió la custodia de su hijo Diego, cuando partió en el viaje descubridor.[169]

La respetada familia de los Hermanos Niño tuvo una destacada participación en los preparativos y desarrollo del viaje descubridor. Una vez superadas las primeras reticencias al proyecto de Colón, se convirtieron en defensores del viaje y convencieron a la marineria moguereña, y resto de marinos que habitualmente navegaban con ellos, para que se alistaran en la expedición. También aportaron, a su costa, la carabela La Niña.[155] Pedro Alonso Niño fue piloto de la Santa María, Francisco Niño participó como marinero en La Niña y Juan Niño como maestre también en La Niña, además de un gran número de marineros de la localidad.[170]

Los cuatro viajes de Colón a las Indias

Los cuatro viajes de Cristóbal Colón.

Cristóbal Colón realizó un total de cuatro viajes a lo que hoy se conoce como América:

Primer viaje (3 de agosto de 1492-15 de marzo de 1493)

Primer viaje de Cristóbal Colón, transatlántico.
Mapa del primer viaje de Cristóbal Colón, 1492-1493. Topónimos modernos son en negro, y topónimos de Colón son en azul.
Primer desembarco de Cristóbal Colón en América (Exposición Nacional de 1862, Medalla de Primera clase), por Dióscoro Puebla

.

Llegada de Cristóbal Colón a las Indias Occidentales, por John Vanderlyn. 1847.
Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos en la corte de Barcelona (V. Turgis, siglo xix).

Finalizados todos los preparativos, la expedición de Cristóbal Colón salió del puerto de Palos de la Frontera, ubicado en (Huelva), el 3 de agosto de 1492, con las carabelas La Pinta y La Niña, y con la nao Santa María y con una tripulación de unos noventa hombres. En diversas pinturas y otras obras artísticas se ha reflejado la presencia de algún sacerdote o religioso, sin embargo en esta primera expedición no viajó ningún clérigo entre la tripulación.[168] [175] [176]

Estuvo en las Islas Canarias hasta el 6 de septiembre, concretamente en La Gomera visitando a Beatriz de Bobadilla y Ossorio, gobernadora de la isla y en Gran Canaria, arreglando el timón de La Pinta y sustituyendo sus velas triangulares originales por unas cuadradas, lo que la convirtió en la carabela más rápida de la flotilla.[n. 10]

Con rumbo hacia el incierto oeste, la expedición no resultó fácil para nadie y durante la misma hubo varios conatos de motines. Entre el 13 y el 17 de septiembre experimentaron el efecto de la declinación magnética.[177] El 22 de septiembre envió Colón su carta de navegación a Pinzón.[n. 11] La noche del 6 al 7 de octubre se produjo un intento de motín en la Santa María que fue sofocado con la ayuda de los Pinzón. Sin embargo entre el 9 de octubre y 10 de octubre el descontento se extendió al resto de la expedición, tomando los capitanes la determinación de que se volverían en el plazo de tres días de no divisar tierra.[178] [179] El 12 de octubre, cuando la tripulación ya estaba inquieta por la larga travesía sin llegar a ninguna parte, el grumete Rodrigo de Triana dio el famoso grito de: «¡tierra a la vista!». Sobre este episodio también existe controversia entre los historiadores,[180] ya que los reyes habían ofrecido 10 000 maravedís al primero que avistara tierra, sin embargo este premio lo recibió Colón quien, según su diario de a bordo,[n. 12] habría visto «lumbre» unas horas antes que Rodrigo de Triana.[181] Llegaron a una isla llamada Guanahani, a la que rebautizó como «San Salvador», en el archipiélago de las Bahamas. Colón creyó cumplir con su ansiada meta de llegar a las Indias de las especias navegando por la mar océano con rumbo oeste. No fue consciente de que había arribado a un continente distinto.

Después del 12 de octubre, Colón recorrió otras islas de las Bahamas hacia el sur hasta llegar a las islas de Cuba y La Española (actual Haití). En las orillas de ésta, el 25 de diciembre de 1492, se hundió la nao capitana, la Santa María. Sus restos fueron usados para construir el Fuerte de La Navidad, el primer poblado español en América.[182]

Las dos carabelas, al mando del almirante, regresaron a España. En el viaje de regreso sufrieron una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacer naufragar las embarcaciones. En tan difícil trance, Cristóbal Colón, decidió echar en suerte, la promesa de peregrinar en romería al Monasterio de Santa Clara, como acción de gracias por superar tan difícil situación (Voto colombino). Las naves se separaron, llegando la Pinta en primer lugar a Bayona, el 1 de marzo de 1493 y la Niña hizo lo propio llegando el 4 de marzo a Lisboa.[183] [184] El 9 de marzo, Colón se entrevistó con el rey de Portugal para convencerle de que la expedición no interfería con sus propiedades atlánticas[n. 13] y después partió para Andalucía.

Finalmente, el 15 de marzo arribaron al puerto de Palos ambas naves con una diferencia de pocas horas una de otra. «La Niña» regresó al Puerto de la Ribera, Cristóbal Colón pasó la primera noche de vigilia, junto a la tripulación de La Niña, en la iglesia de Santa Clara, cumpliendo la promesa o Voto Colombino realizado en alta mar.[185] A los pocos días falleció Martín Alonso Pinzón, el principal socio de Colón en este viaje, que fue enterrado probablemente en La Rábida, según era su voluntad.[n. 14] [186] [187]

Tanto Pinzón como Colón enviaron noticias de su llegada a los Reyes, que se encontraban en Barcelona.[188] En esta ciudad apareció impresa, probablemente a principios de abril, una carta de Colón anunciando el Descubrimiento dirigida a Luis de Santángel[189] fechada a 15 de febrero, cuando todavía estaban en alta mar. Una semanas más tarde se imprimió en Roma una carta muy similar, dirigida al tesorero Gabriel (o Rafael) Sánchez y traducida al latín por Leandro de Cozco.[190] [191] [192] Esta obra se difundió rápidamente por toda Europa y fue traducida al italiano y al alemán.

Escudo de armas concedido por los Reyes Católicos a Cristóbal Colón.

En abril de 1493, Colón fue recibido por los Reyes Católicos en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra,[193] cerca de Barcelona, donde explicó su llegada por el oeste a lo que él creía era la India.

Varios años después los europeos irían dándose cuenta de que las tierras a las que había llegado Colón no estaban conectadas por tierra con Asia, sino que formaban un continente distinto, al que a a partir de 1507 se le empezaría a llamar América.

El 20 de mayo los reyes Fernando e Isabel, entre los premios y dignidades otorgados a Colón le concedieron esta ampliación de su escudo de armas primitivo:

El Castillo de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras armas en lo alto a la mano derecha; y en el otro cuadro alto a la mano izquierda un León de púrpura en campo blanco rampando de verde, y en el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras que soliades tener. Las cuales armas serán conocidas por vuestras, e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamás.[194]

Escudo usado motu proprio por la Casa de Colón a partir de 1502.

El escudo concedido por los reyes fue modificado pronto por los Colón, si bien estas alteraciones fueron hechas de motu proprio, así en 1502 en la publicación del Libro de los Privilegios[n. 15] se imprimió en la portada un nuevo escudo. Éste presenta las siguientes diferencias con el escudo oficial: las armas del primer y segundo cuartel fueron modificadas para representar las del Reino de Castilla y las del Reino de León, las islas del tercer cuartel fueron modificadas acompañándolas de una «tierra firme» en punta, con el fin de añadir las nuevas tierras continentales ya descubiertas, y el cuarto cuartel colocaron cinco anclas para señalar su dignidad de Almirante, pero no derechas, sino tumbadas hacia la derecha; las armas primitivas, las que «soliades tener» según el decreto real, fueron trasladadas a un «entado» inferior.[195]

Las naves del primer viaje

Para el primer viaje Cristóbal Colón utilizó tres embarcaciones, dos carabelas y una nao, aunque comúnmente se conocen como las «Tres Carabelas»: la Santa María, la Pinta y la Niña.

La Santa María

La Santa María no era una carabela, en contra de lo que la apelación colectiva tradicional de las «Tres Carabelas» afirma. Se trataba de una carraca o nao en el lenguaje náutico español de la época. Con sus tres palos era una carraca menor construida, al parecer, en Galicia[196] (razón por la cual fue llamada originalmente La Gallega) y era propiedad de Juan de la Cosa. De acuerdo con las normas de estiba de entonces, la Santa María podía llevar una carga de 106 toneladas de la época o 51 toneladas actuales.

En el palo mayor aparejaba dos velas cuadradas: la mayor con una cruz roja en el centro y una vela de gavia. El trinquete portaba una sola vela cuadrada y el palo de mesana aparejaba una vela latina triangular. Del bauprés colgaba una vela de cebadera. La Santa María se hundió en aguas del Mar Caribe durante el primer viaje.[197]

Réplicas de la Pinta, la Niña y la Santa María en el Muelle de las Carabelas de Palos de la Frontera.
La Pinta

La Pinta había sido construida en los astilleros de Palos de la Frontera, pocos años antes del primer viaje. Fue elegida por Martín Alonso Pinzón por sus cualidades náuticas, ya que él mismo la había alquilado anteriormente. La costeó el concejo de Palos. Su nombre hizo pensar a algunos historiadores que pertenecía a la familia Pinto, pero en realidad fue alquilada a los armadores Gómez Rascón y Alonso Quintero, que fueron en ella a América como marinos. Probablemente su verdadero nombre fuera La Pintá.

Era una carabela nórdica de velas cuadradas con un velamen muy sencillo. Los palos de trinquete y mayor iban aparejados con una vela cuadrada de grandes dimensiones, en tanto que el mesana portaba una vela latina.[198] La principal característica de esta carabela era su velocidad, hasta el punto que Colón, en su diario de a bordo, hacía referencia a que en una noche había navegado a 15 millas por hora (una milla de la época equivale a 0,8 millas náuticas actuales, por lo que su velocidad sería de unos 11 nudos, la misma que un carguero medio de la actualidad).[197]

La Niña

La Niña era una carabela de velas latinas que pertenecía a los hermanos Niño de Moguer, de ahí su nombre. Antes de formar parte de la expedición su denominación era la Santa Clara. Esta embarcación se construyó en los antiguos astilleros del puerto de la Ribera de Moguer en 1488. Los Niño, aportaron la carabela, a su costa, siendo los responsables de los preparativos de la misma, que se realizaron en julio de 1492, en el Puerto de la Ribera.[155]

Las velas de la Niña carecían de rizos, por lo que no tenían sistema de cabos que permitiera reducir la superficie en caso de fuerte viento. Las jarcias que sostenían los palos estaban enganchadas en los costados del buque. La carabela carecía de castillo de proa, mientras que el alcázar era bastante pequeño. Al llegar a las Islas Canarias se le cambió el velamen y se le pusieron velas «redondas» en lugar de las tradicionales «latinas» que portaba.[197] Es posible que, durante el primer viaje, la Niña fuera convertida en carabela de velas cuadradas durante la escala en Canarias.[169] Posiblemente formó parte también del segundo y tercer viaje de Colón,[199] recorriendo en el transcurso de sus viajes más de 25 000 millas náuticas en total.

Segundo viaje (25 de septiembre de 1493-11 de junio de 1496)

Segundo viaje de Cristóbal Colón, transatlántico.
Segundo viaje de Cristóbal Colón en el Mar Caribe.

El segundo viaje de Cristóbal Colón partió de Cádiz y desembarcó en la isla de Puerto Rico el 19 de noviembre.

El objetivo de este viaje fue explorar, colonizar y predicar la fe católica por los territorios que habían sido descubiertos en el primer viaje, todo ello bajo el amparo de las bulas alejandrinas que protegían los territorios descubiertos de las reclamaciones portuguesas.[200] [201]

De las 17 naves que participaron en este segundo viaje (3 carracas, 2 naos grandes y 12 carabelas), sólo se conoce el nombre de unas pocas, entre las que se cuentan la Niña, participante del primer viaje, y la Marigalante o Santa María, homónima de la malograda en el primer viaje, la carabela Cardera y la carabela San Juan, de la que era piloto el roteño Bartolomé Pérez, que en el primer viaje, fuera en la Niña.[202]

En su segundo viaje a la isla La Española, observó el eclipse lunar del 14 al 15 de septiembre de 1494 y, comparando sus horas del comienzo y fin con las registradas en las observaciones de Cádiz y Sao Vicente en Portugal, dedujo definitivamente la esfericidad de la Tierra ya descrita por Claudio Ptolomeo.[203]

En 1493 descubrió la isla de Guadalupe, ubicada a unos 480 km (300 millas) al sudeste de Puerto Rico y que era conocida por los indios caribes como Karukera («isla de las aguas hermosas»).

Tras fundar la ciudad de La Isabela, el 6 de enero de 1494, dispuso el retorno a España de 12 buques de su flota, quedándose sólo con las carabelas Niña —ahora llamada Santa Clara (su primitivo nombre)—, San Juan, Cardera y algunas otras. En junio de 1496 Colón regresó de su segundo viaje a bordo de la Niña, acompañado sólo de la India, el primer buque construido en las Nuevas Tierras.[202]

Tercer viaje (30 de mayo de 1498-25 de noviembre de 1500)

Tercer viaje de Cristóbal Colón, transatlántico.
Tercer viaje de Cristóbal Colón en el mar Caribe.
Mapamundi de Juan de la Cosa de 1500. El Nuevo Mundo aparece en la parte superior (en verde) y el Viejo Mundo en la parte central e inferior (en blanco).

En este viaje, Colón partió desde Sanlúcar de Barrameda capitaneando seis barcos y llevando consigo a Bartolomé de Las Casas, quien después proporcionaría parte de las transcripciones de los Diarios de Colón.

La primera escala la realizó en la isla portuguesa de Porto Santo, de donde procedía su mujer. De allí partió hacia Madeira y llegó el 31 de julio a la isla Trinidad. Desde el 4 al 12 de agosto exploró el golfo de Paria, el cual separa Trinidad de Venezuela. En su reconocimiento de la zona llegó hasta la desembocadura del río Orinoco, navegó por las islas de Isla Chacachacare y Margarita y renombró Tobago («Bella Forma») y Granada («Concepción»). Desembarcaron en la zona de Macuro, en Venezuela, en agosto de 1498,[204] siendo esta región parte de la masa continental americana.

Inicialmente, describió las tierras como pertenecientes a un continente desconocido para los europeos, pero luego se retrajo y dijo que pertenecían a Asia.[205]

El 19 de agosto retornó a La Española para encontrar que la mayoría de los españoles allí asentados estaban descontentos, al sentirse engañados por Colón sobre las riquezas que encontrarían. Colón intentó repetidas veces pactar con los sublevados, los taínos y los caribes. Algunos de los españoles que habían retornado acusaron a Colón ante la corte por mal gobierno.[206] Los reyes enviaron a La Española al administrador real Francisco de Bobadilla en 1500, el cual a su llegada (23 de agosto) detuvo a Colón y a sus hermanos y los embarcó hacia España. Colón rehusó que se le quitaran los grilletes en todo su viaje a España, durante el cual escribió una larga carta a los Reyes Católicos.[207] Al llegar a España recuperó su libertad, pero había perdido su prestigio y sus poderes.[208]

Los viajes menores o andaluces

Pese a la intención del almirante Colón de reservarse el monopolio de la conquista y colonización de las tierras a las que había llegado, la Corona no tenía esas ideas. De esta forma capituló las condiciones de nuevos viajes, cuyo objetivo era descubrir tierras desconocidas para los europeos y en ningún modo colonizarlas.

Estos viajes se desarrollaron entre 1499 y 1519. Entre ellos cabe destacar los siguientes:

  • Alonso de Ojeda y Américo Vespuccio, cuyo nombre a la postre dio la denominación nombre al continente, llegaron hasta la actual Venezuela en 1499 y recogieron noticias sobre riquezas. Estas noticias fueron investigadas por otros marinos, que al final encontraron depósitos de perlas. Su intento de evadir el puerto andaluz para no declararlas les costó una condena.

Estos viajes, si bien fueron limitados en sus objetivos, aportaron gran información a la Corona de España.

Cuarto viaje (3 de abril de 1502-7 de noviembre de 1504)

Cuarto viaje de Cristóbal Colón, transatlánico.
Cuarto viaje de Cristóbal Colón en el mar Caribe.

El cuarto y último viaje de Colón partió desde Sevilla el 3 de abril de 1502,[171] [172] [173] [174] se dirigió hacia la Puebla Vieja y posteriormente Colón se mantuvo ocupado en Sevilla para asuntos de municiones y tripulación mientras los navíos aguardaban en Cádiz, de donde zaparon el 9 de mayo. El 25 de mayo hicieron escala por Gran Canaria y, tras una travesía de 21 días por el Atlántico, llegaron al Caribe, recalando en una bahía de La Española. Colón exploró las costas de las actuales Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Desde este golfo intentó retornar a La Española pero una tormenta lo hizo desembarcar en Jamaica, donde permaneció hasta 1504.[212]

En 1503, en su último viaje por las Antillas Mayores, descubrió las islas llamadas actualmente Caimán Brac y Pequeño Caimán (pues Colón nunca vio la isla de Gran Caimán), que recibieron el nombre de Las Tortugas. Se les dio ese nombre por la gran cantidad de tortugas que había en ellas y en sus alrededores. Regresó en 1504 a Sanlúcar de Barrameda.

Relaciones con los indígenas

Siguiendo las costumbres vigentes en esos tiempos, las relaciones de Cristóbal Colón y sus hombres con otros pueblos y tierras se regían por las posibilidades de conquistarlas para el reino al que representaban.

Pensando que se hallaban en las tierras del Gran Kan, intentaron tomar posiciones militares defensivas y entablar contacto con algún rey, pero no encontraron nada parecido y comprobaron poco a poco que poseían una gran superioridad armamentística sobre los indígenas y que éstos desconocían las palabras «Gran Kan». Atribuyeron ese desconocimiento a un muy bajo nivel cultural de los indios y fueron asumiendo la facilidad de conquista del nuevo territorio. Así lo demostraron en los comunicados a sus monarcas.

El gobierno de los hermanos Colón en La Española no cumplió con las expectativas de los Reyes Católicos. Desde un primer momento fue clara la posición de la propia reina Isabel I de Castilla en la defensa de la igualdad de los indios, sus súbditos del Nuevo Mundo, y los españoles, sus súbditos del Viejo Mundo. Los Colón no sólo se enfrentaron a los españoles de la isla, sino que, al no conseguir las riquezas que habían previsto, agredieron a los indígenas y vendieron a algunos como esclavos, desobedeciendo así las órdenes expresas de la reina Isabel la Católica, que había dejado clara su voluntad de que se tratara a los indígenas como súbditos de Castilla, y por lo tanto, como hombres libres.[213] Por este motivo, el primer Virrey, Almirante y Gobernador de América fue arrestado y enviado con cadenas ante la reina por el pesquisidor Francisco de Bobadilla.[214] No correspondía el comportamiento de Colón con el que España proponía en sus leyes,[n. 16] aunque la distancia, entre otros motivos, propiciaron conductas similares a la de Colón con los indígenas, las cuales fueron denunciadas por Fray Bartolomé de las Casas y reprobadas por las Leyes Nuevas.

Su testamento y entierro

Placa en homenaje a Cristóbal Colón en el V Centenario de su muerte. Está puesta en la pared de un moderno edificio que ocupa el lugar donde antaño estuvo el convento de franciscanos.
Tumba de Cristóbal Colón. Catedral de Sevilla.
Estatua de Cristóbal Colón en Santo Domingo, obra del escultor francés Ernesto Gilbert.

El 19 de mayo de 1506, un día antes de su muerte en Valladolid, Cristóbal Colón redactó su testamento ante Pedro de Inoxedo, escribano de cámara de los Reyes Católicos. Dejó como testamentarios y cumplidores de su última voluntad a su hijo Diego Colón, a su hermano Bartolomé Colón y a Juan de Porras, tesorero de Vizcaya.

En ese documento aparece citado como almirante, virrey y gobernador de las islas y tierra firme de las Indias descubiertas y por descubrir.

El testamento[215] dice:

Yo constituí a mi caro hijo don Diego por mi heredero de todos mis bienes e ofiçios que tengo de juro y heredad, de que hize en el mayorazgo, y non aviendo el hijo heredero varón, que herede mi hijo don Fernando por la mesma guisa, e non aviendo el hijo varón heredero, que herede don Bartolomé mi hermano por la misma guisa; e por la misma guisa si no tuviere hijo heredero varón, que herede otro mi hermano; que se entienda ansí de uno a otro el pariente más llegado a mi linia, y esto sea para siempre. E non herede mujer, salvo si non faltase non se fallar hombre; e si esto acaesçiese, sea la muger más allegada a mi linia.

De donde se entiende que tiene dos hijos, Diego y Fernando, y que el heredero es el primogénito, según la costumbre al uso.

Cita también en el testamento la poca cantidad —un cuento (millón) de maravedíes— que los Reyes Católicos pusieron para la empresa del descubrimiento, debiendo él mismo poner una cantidad para el viaje.

Manifiesta asimismo que doña Beatriz es la madre de Fernando, lo que atestigua que nunca se casaron.

Tras su muerte, su cuerpo fue tratado con un proceso llamado descarnación, mediante el cual se quitó toda la carne de los huesos. Se le enterró inicialmente en el Convento de San Francisco (Valladolid) y, posteriormente, sus restos fueron trasladados a la capilla de Santa Ana del Monasterio de la Cartuja en Sevilla en 1509.[123] Se encargó del traslado el mercader florentino Simón Verde, amigo de la familia.[216] Por deseo de su hijo Diego, los restos fueron mudados de nuevo en 1542, esta vez a Santo Domingo permaneciendo allí por más de dos siglos. Tras la conquista de la isla de Santo Domingo en 1795 por los franceses, se trasladaron otra vez a La Habana y, tras la guerra de independencia cubana en 1898, sus restos fueron trasladados a bordo del crucero Conde de Venadito hasta Cádiz y desde allí hasta Sevilla por el aviso Giralda con destino a la Catedral de Sevilla,[217] [218] donde reposan en un suntuoso catafalco.

Discusiones sobre su enterramiento

Posteriormente, se produjo una controversia sobre el destino final de los restos de Cristóbal Colón, tras aparecer en 1877, en la Catedral de Santo Domingo, una caja de plomo que contenía fragmentos de huesos y que llevaba una inscripción donde se leía «Varón ilustre y distinguido Cristóbal Colón». Esos restos permanecieron en la catedral de Santo Domingo hasta 1992, año en el que fueron trasladados al Faro a Colón, un monumento faraónico construido por la República Dominicana para homenajear y conservar los restos que se suponen también de Colón.[219]

Al parecer, en el momento de exhumar el cuerpo de la catedral de Santo Domingo no estuvo muy claro cuál era exactamente la tumba de Cristóbal Colón, debido al mal estado de las tumbas, con lo que resulta al menos probable que sólo se recogieran parte de los huesos, quedando la otra parte en la catedral de Santo Domingo. Todavía faltan estudios que sean más concluyentes al respecto.

Para averiguar cuáles eran los verdaderos restos se propuso tomar muestras de ADN de ambos esqueletos: el de Sevilla y el de Santo Domingo. Los estudios debían acabar en mayo del año 2006, pero en enero de 2005 las autoridades dominicanas pospusieron la apertura de la tumba. En el estudio preliminar se detectó una probable vinculación filial entre los huesos enterrados en la catedral de Sevilla y los de su hijo Diego.

El 1 de agosto de 2006 el equipo de investigación dirigido por José Antonio Lorente, médico forense y director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, que estudió los restos óseos atribuidos al almirante que están en la catedral de Sevilla desde 1898, confirmó que «sí son los de Cristóbal Colón». Esta afirmación está basada en el estudio del ADN comparado con el de su hermano menor Diego y con los de su hijo Hernando.[220]

Según los estudios de ADN, se determinó que Cristóbal Colón era

varón, de entre 50 y 70 años, sin marcas de patología, sin osteoporosis y con alguna caries. Mediterráneo, medianamente robusto y de talla mediana.

Todavía se espera que las autoridades de la República Dominicana permitan el estudio de los restos atribuidos al Almirante que están en ese país, lo cual permitiría completar la historia en torno a esta cuestión. Pero este estudio ya no es determinante para identificar los restos del descubridor. Se estima que pueda haber restos en otros lugares, ya que los que hay en la capital andaluza no llegan al 15% de la totalidad del esqueleto, por lo que podría resultar que los que están en Santo Domingo también correspondan al descubridor de América.[219]

En la cultura popular

Colombia o «tierra de Cristóbal Colón», país nombrado en honor al Descubridor.
Faro en homenaje a Cristóbal Colón en Santo Domingo.
El Monumento a Cristóbal Colón ubicado en la Plaza Colón de la Ciudad de Buenos Aires, creado por el escultor italiano Arnaldo Zocchi e inaugurado en 1921. La Casa Rosada es visible al fondo.

A raíz de la revolución que supuso el descubrimiento de América capitaneado por Cristóbal Colón, su figura y su nombre, así como sus variantes, aparecen en tantísimos sitios y lugares y también en las artes, la cultura y la educación. Incontables avenidas, calles, parques y plazas llevan su nombre, así como esculturas y monumentos relacionados con él. La figura de Colón se ha convertido en un icono mundial. Con todo, como no podría ser de otra manera, presenta la dualidad entre la mayoritaria admiración, por haber llevado a cabo el descubrimiento de América y la animadversión, por los abusos cometidos a los pueblos indígenas después de dicho acontecimiento.

En diferentes países se conmemora el día del descubrimiento de América por parte de Colón el 12 de octubre de 1492. La fecha del descubrimiento se ha convertido en día festivo y reivindicativo en muchas zonas.

En España se ha adoptado esta fecha, 12 de octubre, como Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad, en los Estados Unidos se celebra el Columbus Day, en diferentes países de América latina: Argentina (1917-2010), Venezuela (1921-2002), México (1928) y Chile (1931), celebran el Día de la Raza. España mantuvo la misma denominación hasta el año 1957, en que pasó a denominarse a Día de la Hispanidad.

En Venezuela, el presidente Hugo Chávez —en concordancia con el populismo bolivariano claramente antihispánico— cambió la denominación de Día de la Raza por Día de la Resistencia Indígena. Asimismo el Consejo Nacional Indio, en representación de las 36 etnias indígenas venezolanas, solicitó que se quitaran las estatuas de Cristóbal Colón y que las mismas fueran sustituidas por la del cacique Guaicaipuro que resistió la invasión española.[221] Ese mismo día un grupo de activistas indígenas derribó la estatua de Colón ubicada en Caracas.[222]

En Argentina y en sentido semejante, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández —también afín a las políticas populistas— dictó el decreto 1584/2010, publicado el 3 de noviembre de 2010, por lo que esta efeméride cambió su nombre por el de «Día del respeto a la diversidad cultural».

Aspecto del Monumento a Colón en el Golfo Triste en Caracas, Venezuela, luego de que la estatua fuera derribada durante las celebraciones del Día de la Resistencia Indígena. (12 de octubre) de 2004.

Sobre la toponimia, el nombre de Colón es utilizado ampliamente por toda la geografía terrestre.

En América es donde con más frecuencia se ha popularizado el uso de diversas denominaciones que consideran a Colón. Un país americano, Colombia, debe su nombre al Almirante, así como diferentes regiones, ciudades y ríos como, por ejemplo, varias capitales de Estados Unidos: Columbia en Carolina del Sur, Columbus en Ohio o el Distrito Federal de Washington D. C., Columbia, donde se sitúa la capital federal. Otros ejemplos son la provincia canadiense de la Columbia Británica o British Columbia, el río Columbia en los Estados Unidos, y la Ciudad de Colón en Panamá, así como la provincia homónima.

En Argentina hay dos ciudades denominadas Colón, una en la provincia de Buenos Aires y otra en la de Entre Ríos). En Cuba también existe una ciudad denominada Colón, en la provincia de Matanzas. Puerto Colón —en Paraguay—, Ciudad Colón —en Costa Rica—, Colón —en México—, San Juan de Colón -en Venezuela-, San Marcos de Colón en Honduras. Asimismo, el archipiélago de las Islas Galápagos, perteneciente a Ecuador, recibe oficialmente el nombre de «Archipiélago de Colón».

Como excepción está la ciudad de Colombo en Sri Lanka ya que este topónimo no deriva del nombre del almirante; en el Atlas Catalán de Cresques Abraham de 1375 ya aparece así mencionada dicha ciudad. Asimismo, en los Estados Unidos, el referente femenino similar al Tío Sam es nombrado Columbia.

La unidad monetaria de Costa Rica es el colón, también lo es en El Salvador, aunque en éste último país el colón salvadoreño está prácticamente sustituido por el dólar estadounidense, gracias a la entrada en vigor de la «Ley de Integración Monetaria» de 1 de enero de 2001.

En España, concretamente en la provincia de Huelva, existe la ruta histórico-artística en torno a la figura de Colón, los hermanos Pinzón y los hechos que rodearon el descubrimiento. Esta ruta se denomina «Lugares colombinos» y fue declarada conjunto histórico-artístico de la provincia.[223]

El huevo de Colón

El DRAE define el huevo de Colón[224] como: «Cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio». El origen de este dicho está relacionado con una anécdota publicada por Girolamo Benzoni en el libro Historia del Nuevo Mundo (Venecia, 1565). Esta nos sitúa en un juego entre Colón y un grupo de nobles. Como respuesta a una pregunta sobre el descubrimiento, Colón pidió un huevo e invitó a los nobles a intentar que dicho huevo se mantuviera derecho por sí solo. Los nobles no fueron capaces de mantener derecho el huevo y cuando éste volvió a sus manos, Colón golpeó el huevo contra la mesa, rompiéndolo un poco y propiciando que el huevo quedara en pie. Si bien es probable que esta anécdota sea una leyenda, se ha hecho muy popular.

Teatro, cine y televisión

En 1614 Lope de Vega escribió El nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón, primera gran obra teatral dedicada al personaje de Colón, en la que se le presenta como un enviado de Dios.[225]

En las primeras dos décadas del siglo xx se realizaron tres películas tituladas Cristóbal Colón, dirigidas por Vincent Lorant-Heilbronn (1904), Emiliano Fontana (1910) y Gérard Bourgeois (1917). Las tres realzaban el supuesto carácter misionero cristiano de Colón.[225] En la misma línea hagiográfica se inscribe la obra teatral experimental publicada en 1933 por Paul Claudel, autor francés marcadamente católico, con el título Le livre de Christophe Colomb.[226]

La primera gran película consagrada a Colón fue realizada en 1949 por el británico David MacDonald. Titulada Christopher Columbus (Cristóbal Colón en la versión en español), destacó la interpretación de Fredric March en el papel protagonista.[225] Las siguientes súper-producciones sobre el mismo tema no llegaron hasta el Quinto Centenario del Descubrimiento, en 1992, cuando se estrenaron dos películas en un intervalo de pocos meses. La primera fue Cristóbal Colón: el descubrimiento, dirigida por John Glen y con George Corraface como protagonista. Le siguió 1492: La Conquista del Paraíso, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Gérard Depardieu. Ambos films fueron calificados de mediocres por la crítica.[225]

Otras obras de teatro, cine y televisión centradas en Colón:

Pintura

Música

Estatua de Colón en mármol de Carrara en Barranquilla, Colombia. Obra del escultor Tomagnini de Pietrasanta, fue obsequiada por la colonia italiana en 1892 e inaugurada en 1911.

Literatura histórica y de ficción

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  • BAUMANN, Hans (1958). El Hijo de Colón. Barcelona: Herder, cop. 
Cómic

Monumentos dedicados a Colón

Filatelia y numismática

Sellos

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Bandera de Ecuador Ecuador:

Bandera de España España:

Bandera de España Bandera de Portugal Bandera de ItaliaBandera de los Estados Unidos Emisión conjunta con motivo del 500 aniversario del descubrimiento.

Bandera de Francia Francia

Bandera del Perú Perú:

Bandera de la República Dominicana República Dominicana:

Bandera de Chile Chile:

Monedas

Bandera de Costa Rica Costa Rica:

  • La unidad monetaria de Costa Rica recibe el nombre de Colón, sustituyendo esta moneda al anterior «peso» de Costa Rica en 1896. Esta divisa se expresa con el código «₡» (C con dos barras inclinadas).
  • 1982 —1500 colones en oro— con el tema: Juan Vasquez de Coronado y Cristóbal Colón.

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Bandera de España España:

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  • 2006 —2 Euros— en conmemoración de los 500 años de la muerte de Colón.
    (Commons-logo.svg Fotografía).

Véase también

Notas

  1. La mayoría de los expertos afirman el origen genovés de Colón, para más precisión ver origen.
  2. Colón destaca el objetivo de la búsqueda de oro en su Diario de Viaje (sumario realizado por Bartolomé de las Casas: Sábado 13 de octubre (1492):

    [...] Yo estava atento y trabajava de saber si avía oro y vide que algunos de ellos traían un pedaçuelo colgado en un agujero que tienen en la nariz. Y por señas pude entender que yendo al Sur o Bolviendo la isla por el Sur, que estava alli un rey que tenía grandes vasos de ello, y tenía muy mucho[...]

    Cristóbal Colón, Diario de Viaje.
  3. El físico (o médico) de Palos Garcí Fernández en su declaración en los pleitos colombinos atestigua:

    ... que sabe quel dicho martyn alonso pynçon -contenido- en la dicha pregunta, tenya en esta villa lo que le hacya menester e que sabe quel dicho almyrante don crystobal colon veyendo a la Rabyda con su hijo don diego ques agora almirante a pie se vyno a la Rabyda ques monasteryo de frayles en esta villa el qual demando a la porterya que le diesen para aquel nyñico que hera niño, pan y agua que veviese.

    Citado en «La Rábida, historia documental crítica», ORTEGA, Ángel. Tomo II, pág. 18.
    El P. Ángel Ortega, apoyándose en autores como P. Ricardo Cappa, José Mª Asensio y el P. Coll comenta lo siguiente al respecto de la declaración del físico de Palos, Garcí Fernández:

    ... Autores muy beneméritos han tratado de analizarle para deducir que el buen físico habla de dos tiempos, de dos visitas ... [y] el calificativo de niñico dado a don Diego solo le cuadra en 1484, a los ocho o diez años de su edad, no en 1491, cuando ya tenía quince o diez y siete.

    Citado en «La Rábida, historia documental crítica», ORTEGA, Ángel. Tomo II, pág. 18.
  4. Según el P. Ortega el primer autor en negar esta primera estancia de Colón en La Rábida en 1485 es Navarrete, quien retrasa esta llegada hasta 1492:

    El primero que negó esta presencia de Colón en La Rábida, retardándola hasta 1492, fue don Martín Fernández de Navarrete

  5. Libranza a Luis de Santángel por los préstamos hechos a la corona.

    Orden a Fernando de Villadiego, tesorero de la cruzada en parte de los obispados de Oviedo y Astorga, para que libre a Luis de Santángel, escribano de ración y miembro del consejo real, 290.000 mrs por dos cuentos y seiscientos cuarenta mil que prestó ( un cuento y ciento cuarenta mil para el viaje de Colón y el resto para pagar a Don Isaac Abrabanel).

    Archivo General de Simancas. Signatura: CCA,CED,1,101,2. PARES.
  6. El original de las Capitulaciones no se conserva, lo que se conserva en la actualidad, en el Archivo General de Indias, es un testimonio autorizado dentro de la unidad Patronato con la signatura PATRONATO,295,N.2 y un asiento en un registro cedulario en la unidad Indiferente General con la signatura INDIFERENTE,418,L.1,F.1R-1V y en el Archivo de la Corona de Aragón, un registro de Cancillería dentro de la unidad Archivo Real (Real Cancillería), con la signatura ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN, REAL CANCILLERÍA, REGISTROS, NÚM.3569, en los folios 135v-136v.
  7. a b Real Provisión de los Reyes Católicos, dirigida a ciertos vecinos de Palos. Granada, 30 de abril de 1492.

    ...A vos, Diego Rodríguez Prieto, e a todas las otras personas vuestros compañeros e otros vezinos de la villa de Palos e a cada uno de vos, salud e gracia. Vien sabedes como por algunas cosas fechas e cometidas por vosotros en desserbicio nuestro, por los del nuestro Consejo fuistes condenados a que fuésedes obligados a nos serbir dos meses con dos carabelas armadas a vuestras propias costas e espensas cada e quando e doquier que por nos vos fuese mandado so ciertas penas, segund que todo más largamente en la dicha sentencia que contra vosotros fue dada se contiene...

    Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.3.
  8. Real Provisión de los Reyes Católicos, dirigida a ciertos vecinos de Palos. Granada, 30 de abril de 1492. (Parte trasera).

    En miércoles veynte y tres de mayo año del nascimiento de nuestro salvador Ihesuchristo de mill e quatrozientos e nobenta e dos años. Estando en la iglesia de Sant Gorge desta villa de Palos, estando ende presente frey Juan Peres y Christóval Colón, e asimismo estando ende presentes Alvaro Alonso Rascón e Diego Rodriguez Prieto, alcaldes mayores, e Francisco Martín Nieto e Alonso Rodriguez Pietro e Alonso Gutierres, regidores ... los dichos alcaldes y regidores dixeron que obedecían la dicha carta con la reberencia debida como carta de sus Altezas e que estaban presto de la cunplir en todo y por todo segund sus Altezas lo mandan ...

    Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.3.
  9. Existió una leyenda inexacta en la que se decía que en el primer viaje la mayor parte de la tripulación eran presos y delincuentes. Esto es debido a que como nadie quería enrolarse con Colón, este decidió usar una provisión real que le permitía excarcelar a los presos que necesitase para completar la tripulación necesaria (véase referencias siguientes en el texto).
  10. Jueves, 9 de agosto.

    Hasta el domingo en la noche no pudo el Almirante tomar la Gomera, y Martín Alonso quedóse en aquella costa de Gran Canaria por mandado del Almirante, porque no podía navegar. Después tornó el Almirante a Canaria, y adobaron muy bien la Pinta con mucho trabajo y diligencias del Almirante, de Martín Alonso y de los demás; y al cabo vinieron a la Gomera. Vieron salir gran fuego de la sierra de la isla de Tenerife, que es muy alta en gran manera. Hicieron la Pinta redonda, porque era latina ; tornó a la Gomera domingo a dos de septiembre con la Pinta adobada.

    Libro de la primera navegación y descubrimiento de las Indias. COLÓN, Cristóbal. Relación compendiada de Fray Bartolomé de Las Casas.
  11. Martes, 25 de septiembre.

    Este día hubo mucha calma, y después ventó; y fueron su camino al Oeste hasta la noche. Iba hablando el Almirante con Martín Alonso Pinzón, capitán de la otra carabela Pinta, sobre una carta que le había enviado tres días hacía a la carabela, donde según parece tenía pintadas el Almirante ciertas islas por aquella mar. Y decía Martín Alonso que estaban en aquella comarca, y decía el Almirante que así le parecía a él; pero puesto que no hubiesen dado con ellas, lo debían de haber causado las corrientes que siempre habían echado los navíos al Nordeste, y que no habían andado tanto como los pilotos decían. Y, estando en esto, dijo el Almirante que le enviase la carta dicha. Y, enviada con alguna cuerda, comenzó el Almirante a cartear en ella con su piloto y marineros ...

    Libro de la primera navegación y descubrimiento de las Indias. COLÓN, Cristóbal. Relación compendiada de Fray Bartolomé de Las Casas.
  12. Jueves, 11 de octubre.

    Después del sol puesto, navegó a su primer camino, al Oeste; andarían doce millas cada hora y hasta dos horas después de media noche andarían noventa millas, que son veintidós leguas y media. Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana; puesto que el Almirante, a las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vio lumbre, aunque fue cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra; pero llamó a Pero Gutiérrez, repostero de estrados del Rey, y díjole que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y viola; díjole también a Rodrigo Sánchez de Segovia, que el Rey y la Reina enviaban en el armada por veedor, el cual no vio nada porque no estaba en lugar do la pudiese ver. Después de que el Almirante lo dijo, se vio una vez o dos, y era como una candelilla de cera que se alzaba y levantaba, lo cual a pocos pareciera ser indicio de tierra. Pero el Almirante tuvo por cierto estar junto a la tierra. Por lo cual, cuando dijeron la Salve, que la acostumbraban decir y cantar a su manera todos los marineros y se hallan todos, rogó y amonestólos el Almirante que hiciesen buena guarda al castillo de proa, y mirasen bien por la tierra, y que al que le dijese primero que veía tierra le daría luego un jubón de seda, sin las otras mercedes que los Reyes habían prometido, que eran diez mil maravedís de juro a quien primero la viese.

    Libro de la primera navegación y descubrimiento de las Indias. COLÓN, Cristóbal. Relación compendiada de Fray Bartolomé de Las Casas.
  13. Sábado, 9 de marzo.

    Hoy partió de Sacamben para ir adonde el Rey estaba, que era el valle del Paraíso, nueve leguas de Lisboa ... El Rey le mandó recibir a los principales de su casa muy honradamente, y el Rey también le recibió con mucha honra ... mas que entendía que en la capitulación que había entre los Reyes y él que aquella conquista le pertenecía . A lo cual respondió el Almirante que no había visto la capitulación ni sabía otra cosa sino que los Reyes le habían mandado que no fuese a la Mina ni en toda Guinea, y que así se había mandado pregonar en todos los puertos del Andalucía antes que para el viaje partiese. El Rey graciosamente respondió que tenía él por cierto que no habría en esto menester terceros ...

    Libro de la primera navegación y descubrimiento de las Indias. COLÓN, Cristóbal. Relación compendiada de Fray Bartolomé de Las Casas.
  14. Testimonio en los Pleitos colombinos de Francisco Medel y Hernán Pérez Mateos:

    Francisco Medel:
    ... en el monasterio de la Rábida, donde el dicho Martín Alonso Pinzón está enterrado; ...

    Hernán Pérez Mateos:
    ... e estando doliente lo trujeron ciertos debdos suyos a un monasterio de Franciscos que se dice la Rábida en términos de Palos, adonde fallesció desta presente vida ...


    Citado en:
    • ORTEGA, Ángel. La Rábida. Historia documental crítica. Tomo III, págs. 94 y 103.
  15. Este libro fue publicado para defender los derechos del almirante como descubridor de nuevas tierras. En cuanto a la autoría del mismo existen dudas si fue realizado por Cristóbal o bien por su hijo Diego.
  16. También para el maestro de la Universidad de Salamanca, fray Francisco de Vitoria, uno de los principios fundamentales reconocidos en la Carta Constitucional de los Indios, como teología alternativa, era el derecho de los indios a ser hombres y ser tratados como seres libres (véase: Luciano Pereña Vicente, Derechos y Deberes entre Indios y Españoles en el nuevo mundo según Francisco de Vitoria. Salamanca (España), Universidad Pontificia de Salamanca, 1992: p. 10.[1]

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  149. PARES
    • Carta a los concejos y justicias del Reino para que den facilidades a Cristóbal Colón a fin de que pueda armar tres carabelas y «vaya a ciertas partes de la mar océano, como nuestro capitán». Archivo General de Simancas. Unidad: Cancillería. Registro del Sello de Corte. Signatura: RGS,149204,17.
    • Provisión original de los Reyes Católicos en la que se manda se den a precios razonables a Cristóbal Colón la madera y cuanto fuese necesario para armar las tres Carabelas. Granada, 30 de abril de 1492. Archivo General de Indias. Unidad: Patronato. Signatura: PATRONATO,295,N.4.
    • Cédula original de los Reyes Católicos para que no se lleven derechos por las cosas que se sacaran de Sevilla y de cualesquiera otras ciudades para las tres carabelas que lleva Cristóbal Colón. Santa Fe, 30 de abril de 1492. Archivo General de Indias. Unidad: Patronato. Signatura: PATRONATO,295,N.6.
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  151. Carta a los capitanes, maestres de naos, etc. para que obedezcan a Cristóbal Colón como capitán de SS. AA. de los tres navíos con que va a ciertas partes «de la mar océano». Archivo General de Simancas. Unidad: Cancillería. Registro del Sello de Corte. Signatura: RGS,149204,18. PARES.
  152. FERNÁNDEZ DE NAVARRETE, Martín. Págs. 11-13
  153. Real cédula notificando a las ciudades y villas que mandan a Colón con tres carabelas a ciertas partes del mar, y que le ayuden.

    ...las cibdades e villas e logares de la costa de la mar de Andalucía como de todos los nros. reynos e Señorios (...) Sabedes que nos habemos mandado a Christobal Colon que con tres carabelas vaya a ciertas partes de la mar oceana como nro. capitan (...) por ende nos vos mandamos a todos e a cada uno de vos en vros. logares e jurisdicciones que cada quel dicho Christobal Colon hobiere menester....

    Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.4.
  154. Comisión al contino Juan de Peñalosa, para que haga cumplir en la villa de Moguer, una cédula de SS. AA., ordenando se entreguen a Cristóbal Colón, donde y cuando las pidiese, tres carabelas armadas y equipadas. Archivo General de Simancas. Signatura: RGS,149206,1
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Bibliografía

Enlaces externos