Los viajes de Marco Polo

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Una página de Los viajes de Marco Polo.

Los viajes de Marco Polo, conocido también como El libro de las maravillas o El libro del millón es el título con el que suele traducirse al español el libro de viajes del mercader veneciano Marco Polo conocido en italiano como Il Milione ("el millón"). El libro relata los viajes de Marco Polo a China, a la que él llama Catay (norte de China) y Manji (sur de China). Polo dictó su obra a un amanuense, Rustichello de Pisa, mientras estuvo preso en Génova en 1298 y 1299. El libro se redactó originalmente en una lengua de oil y su título original era Le divisament dou monde.

La obra se divide en cuatro libros. El primero describe las tierras de Oriente Medio y Asia Central que Marco Polo atravesó en su viaje hacia China. El libro segundo habla de China y la corte de Kublai Khan. En el tercero se describen varias regiones costeras de Oriente: Japón, India, Sri Lanka y el Sudeste de Asia, así como la costa oriental de África. El cuarto libro trata de las guerras que mantuvieron poco antes entre sí los mongoles, y describe también algunas regiones bastante más al norte, como Rusia.

El libro alcanzó un éxito nada frecuente en la época anterior a la invención de la imprenta. Se tradujo a varias lenguas europeas ya en vida de su autor, pero los manuscritos originales se han perdido.

Puede decirse sin duda, que es un documento importante, cuya lectura nos introduce de facto a la mentalidad predominante en el occidente cristiano medieval. El libro está más allá de la simple anécdota, una multiplicidad de significados lo rodea.

Un libro sobre mercaderes[editar]

En principio el libro es una especie de estudio de mercado, en donde se nos señalan distancias, precauciones, consejos sobre productos y mercaderías, así como las previsiones que el comerciante debe tomar antes de adentrarse en determinada ciudad. Como toda exploración es imperfecta, antes bien es una guía rudimentaria para aquellos aventureros que decidieran establecer algún tipo de intercambio con el oriente. Véase: Rustichello de Pisa

Michel Mollat en este sentido dice:

(...) el libro de Marco Polo ha sido comparado con todos esos manuales de mercaderes que, en el curso del siglo XIV, puso en gran boga la Practica della mercatura, de Pegoloti. De hecho, más de la mitad de la Descripción du monde [como le llama Mollat] indica las distancias entre las ciudades en jornadas y en millas, proporciona consejos prácticos para el viaje, enumera los objetos del comercio, anota los pesos y medidas, las formas de pago, en metálico y en papel moneda.

Michel Mollat[1]

Cabe aquí recordar a dos precursores del viajero que realizaron su viaje hacia oriente con una misión análoga: por un lado tenemos al discípulo de San Francisco de Asís, Jean de Plancarpín (o Giovani di Pian Carpino), que recibió del papa Inocencio IV la orden de ir hacia los dominios tártaros con el objeto de “examinarlos con todo cuidado”; así como a otro fraile es común: alcanzar al gran kan, sucesor de Gengis Kan, en su residencia ambulante, dondequiera que se encuentre, para entregarle los mensajes del papa en el primer caso, y del rey de Francia en el segundo.”[2]

Plancarpín partirá de Kiev en el invierno de 1246, el 3 de febrero para ser más precisos. Rubruck lo hará de Constantinopla el 7 de mayo de 1253, durante la primavera. El padre y el tío de Marco Polo (Nicolo y Mafeo) salen de Venecia hacia Constantinopla en el año de 1260, y de hecho su viaje se cruza con el del segundo religioso en cierto momento, aunque no existen datos sobre si éstos se llegaron a encontrar.

Los hermanos Polo asumen una misión similar (aunque en sentido inverso) a la de los monjes en su segundo viaje, en el que los acompañará el joven Marco. Durante el viaje obtienen la encomienda por parte del Gran Khan, de contactar al señor de los tártaros con el papa, señor de la cristiandad con miras a establecer una posible alianza en contra del área musulmana. Tiene en definitiva aires de cruzada. Y es aquí en donde Marco Polo asumirá un papel fundamental, ya que al ganarse la confianza del emperador mongol, y al ser nombrado embajador por éste, no dejará escapar oportunidad para señalar las convergencias entre ambas civilizaciones.

La crónica de un diplomático[editar]

Por lo anterior el libro de Marco Polo no puede dejar de verse como la crónica de un diplomático, es decir, como una descripción de las singularidades de los múltiples territorios y pueblos, bajo dominio mongol. Marco Polo, según su compañero de celda y redactor del libro —maese Rustichello de Pisa—, se ganó el agrado del Gran Khan, gracias a sus habilidades narrativas, que desarrolló mientras estuvo como funcionario al servicio de la corte:

Había Marco oído que cuando el Gran Khan enviaba embajadores por las diversas partes del mundo, y éstos no sabían, a su vuelta, hablarle más que de la misión que para cumplir la cual habían sido designados, él los trataba de necios e ignorantes. Le agradaba más que le hablasen de las costumbres y particularidades de las cortes extranjeras que de lo referente al pretexto que escogía para enseñarles. (...) Y [Marco Polo] lo hizo con tal sagacidad y soltura que el Gran Khan quedó maravillado.

Marco Polo[3]
Marco Polo en la corte de Kublai Khan.

Podemos imaginar, tal y como lo hizo Italo Calvino en su libro Las ciudades invisibles, la estrecha relación que sostienen el soberano conquistador y su embajador, quien con "maestría y soltura” entretenía a un emperador que se mostraba incapaz de conocer por sí mismo la inmensidad de sus dominios. Podemos suponer de igual manera, que con esa misma maestría y soltura, le fue transmitida en un segundo momento al compañero de celda de Marco Polo, Rustichello, la crónica de viajes y leyendas vistas y oídas por el veneciano.

Un documento etnográfico[editar]

Así, es también en tanto que narración de “particularidades y costumbres”, una especie de reportaje de carácter etnográfico en el que se observan claramente los prejuicios y la mentalidad del occidente medieval, en donde éstos se superponen a las múltiples realidades, siendo a la luz de los conceptos cristianos y grecolatinos, que se someten y explican mundos distintos y distantes.

Es en este sentido o del mismo Gran Khan), "o perversidad" (los musulmanes), estaban a su parecer, situados en un más allá, en un afuera.

Con todo, Marco Polo está lejos de ser un dogmático, lo que podemos corroborar leyendo su comparación entre "Sergamoni Bochán" (Buda) con Jesucristo, así como el elogio que hace de los abramayanes hindús, debido a su vida “saludable” y de abstinencia, lo que a su parecer les acercaba a la santidad. Dichas posturas vistas desde una posición cristiana ortodoxa, podrían haber sido consideradas como una franca herejía.

Marco Polo salió de Venecia hacia los quince años, mantuvo relaciones durante veinte con los diversos mundos de “idólatras”, con quienes en determinado momento había convivido más tiempo que con sus semejantes en imaginario, lo que lo predispuso a escudriñar de vez en vez las similitudes que estos mundos tenían con su herencia cristiano-medieval. "Salvajes bestiales y perversos", así como "sarracenos crueles y traicioneros", eran los modelos que más se alejaban de su ideal moral.

El libro de las maravillas[editar]

Finalmente podemos calificar el texto como un libro de maravillas, milagros y hechos mágicos en donde se manifiestan las tres formas de lo sobrenatural en el occidente medieval, según Jacques Le Goff:[4]

  • La maravilla propiamente dicha (mirabilis) de orígenes pre-cristianos.
  • Lo magicus: asociado (a pesar de que durante el medievo se habla de magia negra y blanca) al demonio. Es lo sobrenatural satánico.
  • Lo miracolosus, el milacorum. Que sería lo sobrenatural cristiano, en donde lo inexplicable se “normaliza” debido a la influencia del propio Dios.
Imagen del Preste Juan.

En tanto que narración de lo maravilloso, el libro de Marco Polo es un espacio en donde, y desde donde se observan la vida y costumbres de seres que no están sometidos a los rigores de una ética cristiana. Es un espacio aparte, en el que el pecado (frecuentemente el de la lujuria) no es considerado como tal. Es como una proyección de los temores, pero también de los deseos, de ciertas libertades negadas al occidente cristiano-medieval, antes que una descripción de los rasgos principales de las distintas culturas de oriente.

Asimismo, es una descripción de algunos “oasis cristianos”, en medio de un espacio hostil, lleno de sarracenos, "desiertos diabólicos y bestias". Basta ver algunos milagros que se relatan en él, como el de los cristianos que con sus oraciones mueven una montaña ante los ojos estupefactos del Califa de Bagdad para salvarse de la muerte, así como la referencia continua al reino cristiano del Preste Juan, acosado siempre por infieles.

Es en fin, un anecdotario de magias, hechizos, encantamientos y sortilegios, que lidian con lo diabólico, y que vendrían a ser algo así como la contraparte a los milagros realizados ante los mencionados “oasis cristianos”, con ayuda del demonio y por tanto asociados a lo idolátrico, perverso y cruel.

Así se tiene que lo maravilloso, de origen precristiano, puede verse como una forma de resistencia cultural a la ideología oficial del cristianismo; lo milagroso, como una “normalización” de lo sobrenatural, puesto que se realiza mediante la intervención divina que banaliza la maravilla; y lo mágico, como lo que se debe excluir y combatir, ya que está profundamente ligado a lo demoniaco, lo tenebroso, y peligroso. Todo esto moviéndose en el libro, no con fronteras rígidas, sino como fenómenos mentales que se entrecruzan y mantienen lazos muy permeables entre sí.

Marco Polo en español[editar]

  • Las primeras traducciones son del siglo XVI. En 1503, "Cosmographia breue introductoria en el libro d'Marco Polo" (Sevilla, 1503), y, en 1520 y también en Sevilla, la muy conocida de Rodrigo Fernández de Santaella.
  • La más divulgada edición de la obra completa corresponde a la traducción de Mauro Armiño, "Libro de las Maravillas", editada originalmente en Madrid: Anaya, 1984, colección Tus Libros, 27-Viajes, ISBN 8475251081. Posteriormente fue reeditada en Barcelona: Ediciones B, 1997, Biblioteca Grandes Viajeros, ISBN 978-84-406-7042-7.

Referencias[editar]

  1. Mollat, Michel. Los exploradores del siglo XIII al XVI. Primeras miradas sobre nuevos mundos. México, FCE, 1990, pag. 27.
  2. T’Serstevens, A. Los precursores de Marco Polo. Barcelona, Ediciones Orbis, 1986.
  3. Polo, Marco. El millón. México, Fontamara, 1989, pag. 16.
  4. Le Goff, Jacques. Lo maravilloso y cotidiano en el Occidente medieval. Barcelona, Gedisa, 1986.

Enlaces externos[editar]