República de Venecia

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Serenìsima Repùblica Vèneta
Serenissima Repubblica di Venezia
Serenísima República de Venecia

Rotari's Italy.svg

697-1797

Flag of the Habsburg Monarchy.svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de República de Venecia
República de Venecia, 1796
Capital Venecia
Idioma principal véneto y latín
Otros idiomas dalmático, istrorrumano, griego medieval
Religión Católica Romana
Gobierno República
Historia
 • Establecido 697
 • Disolución 17 de abril de 1797

La Serenísima República de Venecia nació como ciudad-estado en el norte de Italia, a orillas del mar Adriático, y luego reunió a todos los vénetos del Triveneto, Istria y Dalmacia. Existió como tal desde el siglo IX hasta 1797. También recibe el nombre de Serenissima Repubblica di San Marco, pues San Marcos es su santo patrono.

La Serenissima se constituyó progresivamente como Estado durante la Edad Media y se convirtió en una de las principales potencias económicas del mundo, ocupando un lugar preponderante en los intercambios comerciales entre el Mediterráneo occidental y oriental. Además, con sus instituciones oligárquicas notablemente estables durante casi un milenio, representó un papel político esencial.

A partir del siglo XVI experimentó una fase de declive político y territorial, eclipsado por un extraordinario desarrollo artístico, hasta que desapareció en 1797, vencida por Napoleón Bonaparte, pasando posteriormente a ser dominada por el Imperio austríaco y el Reino de Italia.

Historia[editar]

Orígenes[editar]

Se tiene como fecha de la fundación de Venecia el año 421, en el cual los habitantes de la región, ante la amenaza de las invasiones de longobardos y hunos que habían destruido la capital, Aquilea, se refugiaron en las marismas de la desembocadura del Po, en la laguna situada en el golfo, entre la península Itálica y la balcánica, llamado más tarde precisamente golfo de Venecia. Las construcciones de esta época eran simples edificaciones lacustres, erigidas sobre palafitos. En razón de esta estratégica característica geográfica, Venecia tuvo desde entonces una gran independencia respecto a sus dominadores gracias a la barrera natural de la cadena de islas en una laguna profunda que impedía un ataque de caballería o infantería.

Dependencia del Imperio Bizantino[editar]

Cuando el general Belisario conquistó para el Imperio bizantino gran parte de Italia en el siglo VI, Venecia pasó a formar parte del dominio de dicho imperio, dependiendo administrativamente de la ciudad de Rávena, sede del poder imperial en la península Itálica, y estando gobernada por un oficial militar, el magister militum,[1] y subordinado a este, estaban los tribunos que ejercían la autoridad política en sus distritos.[2] La historia legendaria establece que para reemplazar a estos tribunos Paolo Lucio Anafesto fue elegido como el primer dux a finales del siglo VII. Sin embargo, el primer dux histórico surge de la revuelta en el exarcado de Rávena contra la iconoclasia del emperador, y contra el magister militum; es elegido el veneciano Orso Ipato como dux. Con la revuelta suprimida, el emperador reconoció al dux y le concedió el título de hypatos (cónsul). No obstante, Venecia siguió siendo una provincia del exarcado de Rávena, y se siguió nombrando al magister militum. No obstante, con la conquista lombarda del exarcado de Rávena, la provincia de Venecia permaneció en solitario bajo el gobierno del dux Orso Ipato, en calidad de gobernante autónomo manteniendo la fidelidad al imperio bizantino.[3]

Independencia y expansión[editar]

Máxima expansión de la República de Venecia; en rojo territorio veneciano (oscuro original, claro temporal)(en italiano).

La decadencia del poder imperial en el siglo IX fue aprovechada por Venecia para actuar de forma independiente con los francos y con los eslavos sin seguir los dictados del Imperio. Con la recuperación de la iniciativa bizantina en Italia en época de Basilio I, este concedió al dux veneciano el título de protospatharios, equiparándolo a la familia imperial.[4]

La ubicación de Venecia en en una laguna natural hacía arriesgado el intento de conquistarla, en tanto el arte naval europeo en la Baja Edad Media estaba muy poco desarrollado. Precisamente, fueron los marinos venecianos quienes colaboraron con el desarrollo de la construcción naval en Europa por razones primordiales de necesidad: Venecia poseía un territorio continental muy pequeño, por lo cual su fuente principal de subsistencia fue el comercio en el Adriático, y ante ello el estímulo a la navegación marítima se había transformado en una necesidad y, a la vez, en fuente de poder político y financiero.

En la Alta Edad Media, Venecia prosperó como nunca antes gracias al control del comercio con Oriente y a los beneficios que esto suponía, expandiéndose por el mar Adriático, aproximadamente desde 991 con el reinado del dux Piero II Orseolo, bajo cuyo régimen empezó la expansión veneciana por las costas de Dalmacia. El hecho que muy pocos estados de la época poseyeran los conocimientos navales de los venecianos favoreció a éstos en el desarrollo de una flota comercial y militar muy extensa para su época, que les sirvió para instalar puestos comerciales en cada rincón del Mediterráneo oriental.

En realidad, como la expansión político-militar del Imperio Bizantino se concentraba en las rutas de tierra firme, la corte de Constantinopla dejaba fácilmente las islas mediterráneas a la ambición mercantil de los venecianos, que las aprovechaban como avanzadas comerciales hacia Asia Menor y el norte de África. La expansión territorial veneciana fue tan exitosa al punto que a mediados del siglo XI una bula papal reconoció la soberanía de Venecia sobre toda la costa oriental del Adriático.

La ubicación de Venecia en el medio del Mar Mediterráneo le permitía un activo rol mercantil entre Bizancio y el resto de Europa, además su ubicación en el extremo norte del Adriático la defendía de ataques marítimos debido a su dominio militar sobre Dalmacia; tales circunstancias aumentaron el poderío veneciano en una época cuando las flotas comerciales en el Mediterráneo eran raras. No obstante, otras repúblicas marítimas de Italia empezaron a competir abiertamente con Venecia, como fue el caso de Pisa, Amalfi y Génova.

Los venecianos sostuvieron especialmente una fuerte rivalidad comercial y militar con la República de Génova, situada en el extremo noroeste de Italia, y que paulatinamente aumentó su influencia comercial en el Mediterráneo Oriental y en el Mar Negro. Pese al aumento del poderío genovés entre los siglos XIV y XV, Venecia pudo mantener su hegemonía comercial sobre Génova a largo plazo.

Otro factor clave del éxtio veneciano fue la tolerancia religiosa y social de la República Veneciana hacia los judíos y musulmanes, de hecho esta tolerancia de los venecianos en materia religiosa les permitió comerciar libremente con los estados islámicos del Norte de África, sirviendo de valiosos intermediarios entre éstos y Europa, sin que las diferencias religiosas fueran obstáculo alguno para las relaciones comerciales.

Paralelamente, una política similar era seguida hacia el judaísmo pues se permitía libremente el asentamiento de comerciantes judíos en territorio veneciano, permitiendo a éstos ejercer el comercio e industria libremente, además de beneficiar a Venecia por darle acceso a las redes de contactos financieros que las comunidades judías de toda Europa habían conseguido preservar.

Del mismo modo, la Reforma Protestante de inicios del siglo XVI no tuvo mayor acogida en Venecia pero ello no impidió que los venecianos mantuvieran excelentes relaciones comerciales con países del Norte de Europa que habían abrazado el protestantismo, pese a las presiones de los Estados Pontificios y de España durante la Contrarreforma. A pesar que desde inicios del siglo XVI el Vaticano había intentado que Venecia implantase en sus dominios el Tribunal de la Inquisición, los gobernantes venecianos rechazaron aplicar en la práctica toda medida que les privase de sus relaciones comerciales con los no católicos.

Apogeo de la República[editar]

República de Venecia (naranja) y sus territorios en los siglos XV y XVI.
Gentile Bellini: Procesión en la PLaza de San Marcos (1496), 367x745  cm, Galleria dell'Accademia, Venecia.

Después del año 1100, Venecia era ya una gran potencia mediterránea en los planos económico, político y militar, al punto que podía ofrecer sus servicios como flota naval al propio Imperio bizantino y ganar gracias a ello privilegios comerciales excepcionales en Constantinopla, el mayor centro comercial de Europa en esos años, empleando para este fin una combinación de diplomacia y poderío mercantil.

El rol intermediario de los venecianos les permitió ejercer un control casi completo sobre los intercambios comerciales europeos con el Oriente Medio, mientras que los reinos musulmanes del Mediterráneo recurrían también a Venecia como intercesor comercial con el resto de Europa. La República Veneciana, más interesada en la preservación del comercio internacional que en la expansión religiosa o militar, aparecía como el intermediario mercantil ideal para los reinos mediterráneos de cualquier religión a partir del siglo XII, lo cual le permitió a Venecia acumular grandes riquezas y ganar ventajas comerciales.

La flota veneciana, por su poderío y gran tamaño, fue determinante para realizar el saqueo de Constantinopla en la Cuarta Cruzada en 1204, acelerando con este hecho la decadencia del Imperio bizantino. Como consecuencia de la severa debilidad bizantina, Venecia logró anexionarse Creta y Eubea a inicios del siglo XIII, expandiendo aún más su poder y riqueza, llegando las flotas comerciales venecianas a instalar bases comerciales inclusive en las orillas del Mar Negro, específicamente en la actual costa de Crimea. Esta expansión hacia territorios de la Rus de Kiev le permitió a los comerciantes venecianos instalarse en los puntos más occidentales del comercio asiático, ganando con ello un privilegiado acceso a los valiosos productos traficados por la Ruta de la Seda desde China. Esta importantísima ventaja comercial, inexistente para otros estados europeos de la época, fue explotada excelentemente por los venecianos.

En 1380 Venecia derrotó en combate a la reciente competencia comercial de la República de Génova, ciudad que limitó entonces su expansión al Mediterráneo occidental, aunque se mantuvo como competidor comercial de los venecianos por varios siglos más. Más tarde, en 1489, Venecia conquistó el estado cruzado de Chipre y en 1416 derrotó a los turcos en Galípoli asegurando por un siglo su dominio marítimo en el Mediterráneo Oriental pese a la expansión terrestre del Imperio otomano.

El apogeo de Venecia alcanzó su cénit en la primera mitad del siglo XV, cuando los venecianos comenzaron su expansión terrestre por Italia, como respuesta al amenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, el ambicioso (duque de Milán). En 1410, Venecia controlaba la mayor parte del Véneto, incluyendo bajo su dominio ciudades como Verona, Padua y Udine y más tarde Rovigo, Brescia y Bérgamo, formando un territorio denominado colectivamente el Stato di Terraferma, y controlando una flota de casi 3.300 navíos estacionada desde inicios del siglo XII en el Arsenal de Venecia, un astillero y base naval que constituía un punto medular del poderío náutico veneciano.

Hacia el año 1400 el mar Adriático se convirtió en el "mare veneziano", desde Corfú hasta el río Po, mientras las posesiones del Stato di Mare alcanzaban Chipre, Creta, Eubea, varias islas del Mar Egeo y numerosos enclaves en los Balcanes, mientras las flotas venecianas mantenían activo comercio con todo el Mediterráneo, extendiendo su red de contactos mercantiles por toda Europa y Medio Oriente, manteniendo vínculos comerciales y financieros desde Inglaterra hasta Egipto. La misma ciudad de Venecia, capital de la República, superaba los 100.000 habitantes, cifra elevadísima para la época.

Die Ca' d'Oro, palacio en el Canal Grande, construido entre 1421–1442
Venecia por Canaletto, 1738-40.

La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el inicio de problemas financieros y políticos para Venecia. La expansión naval de Portugal por la costa atlántica africana y el descubrimiento de América por España desplazaron la atención de las grandes corrientes comerciales del Mediterráneo al Océano Atlántico de modo que el tráfico comercial veneciano empezó a perder importancia en Europa de modo lento pero inevitable. Además Venecia se vio obligada a sostener una lucha agotadora contra el joven Imperio Otomano transformado ya en potencia mundial. Aunque en un inicio los mercaderes venecianos mantuvieron ante el Imperio Otomano los privilegios otorgados por los bizantinos, la guerra se hizo inevitable debido a la expansión terrestre otomana desde 1470, que amenazaba los enclaves comerciales de Venecia.

La expansión en Italia les enfrentó con el Papa por el control de la Romaña. Para contrarrestar a la República de Venecia, el papa Julio II reunió a la Liga de Cambrai en 1508. En ella se encontraban Luis XII de Francia, el emperador Maximiliano I de Austria, y Fernando II el Católico y la lucha culminó en la aplastante derrota veneciana en mayo de 1509 en la batalla de Agnadello, que detuvo para siempre todo intento veneciano de expansión en la península itálica. Tras la derrota la República mantuvo su independencia mediante cesiones territoriales a España y Milán, y porque su destrucción implicaría eliminar un potencial aliado contra el Imperio otomano. Pese a estos reveses graves, aún a fines del siglo XV Venecia contaba con 180,000 habitantes y era la segunda ciudad más poblada de Europa, sólo superada por París; tenía cerca de 2,1 millones de súbditos repartidos en sus posesiones, y era una de las urbes más ricas del mundo.

Decadencia de Venecia[editar]

Territorios venecianos en Grecia en 1450
Fortaleza veneciana en Nauplia, Grecia. Es uno de los numerosos fuertes venecianos establecidos en la ruta comercial del mediterráneo oriental.

Desde 1470 la expansión del Imperio otomano en los Balcanes empezó a preocupar a los venecianos; en 1499-1503 una costosa guerra contra los turcos (quienes desde 1480 habían ya llegado a las costas del Adriático) sólo terminó cuando Venecia cedió territorios mediterráneos al Imperio Otomano. En 1538 los venecianos fueron de nuevo vencidos en combate por la flota otomana en Preveza y ello confirmó el predominio naval de Turquía en el Mediterráneo oriental, coincidiendo con el apogeo del Imperio Otomano. En 1570, Chipre sufrió la invasión turca, y un año después los venecianos abandonaban la isla, al no poder detener la invasión otomana. La alianza de las flotas veneciana, papal y española, aunque venció a los turcos en la batalla de Lepanto de 1571, no logró recuperar estos territorios, en parte porque si bien España veía un potencial aliado mediterráneo en Venecia, no estaba dispuesta a sostener con tropas españolas una nueva expansión colonial veneciana.

Habiendo ya aceptado la supremacía naval turca, Venecia se esforzó en mantener su actividad comercial a lo largo del siglo XVII, observando una cuidadosa neutralidad hacia sus vecinos más poderosos: España, el Imperio Otomano, y Francia. El comercio portugués de especias desde la India a partir del siglo XVI afectó al casi monopolio veneciano de su comercio en Europa. Venecia queda eclipsada económicamente por la riqueza de España y su imperio colonial, así como por la gran expansión comercial ultramarina de Inglaterra y Holanda, basada en las rutas ultramarinas del Océano Atlántico que disminuyen grandemente la influencia comercial de Venecia, reducida a un Mediterráneo menos rico y donde debe rivalizar con otros grandes poderes.

La decadencia veneciana se confirma cuando Turquía inicia su invasión de la isla de Creta en 1645, amenazado la última gran colonia veneciana. Tropas otomanas terminan de conquistar Creta en 1669 tras una costosa guerra de 25 años (sitio de Candía) donde Venecia sólo mantiene en posesión pequeños enclaves balcánicos, como el Principado de Omis, que al mando del Principe Marko Srdanovic resisitió el asedio turco en el año 1624. Venecia se lanza a una nueva guerra contra el Imperio Otomano en 1684, aliada con Austria y Rusia, intentando recuperar las posesiones perdidas; en tal situación tropas venecianas conquistan el Peloponeso y Atenas. La guerra termina en 1699 con el Tratado de Karlowitz que favorece ampliamente a Austria y Rusia en perjuicio de Turquía y reconoce las conquistas de Venecia pero no le da a ésta los puertos mediterráneos tan necesarios para su comercio.

Hacia el siglo XVIII, la Serenísima República no era más que una pálida sombra de lo que fue, el comercio en el Mediterráneo era ahora compartido con Génova y Livorno (que se hallaban bajo protección española y estaban por ello menos expuestas a ataques otomanos), mientras que en 1719 Austria declaraba su posesión de Trieste como puerto libre y así evitaba la intermediación mercantil veneciana; tanta competencia comercial redujo aún más las fuentes de riqueza de la República. Otra guerra en alianza con Austria y contra Turquía en 1714-1718 terminó con la pérdida total del Peloponeso a cambio de minúsculas conquistas en Albania y Dalmacia, beneficiando nuevamente a Austria como nueva gran potencia en detrimento del Imperio Otomano.

La decadencia de Venecia se hizo más grave a lo largo del siglo XVIII mientras la aristocracia veneciana se mantenía en el gobierno como un núcleo cerrado que impedía a la burguesía el ascenso social, inclusive prohibiendo la compra de la calidad de patricio: en esta época la política se hallaba completamente dominada por familias antiguas de la aristocracia como los Bragadin, Dandolo, y Mocenigo. Mientras tanto aumenta el número de los aristócratas empobrecidos (los barnaboti) que se convierten en una costosa carga financiera para el gobierno en tanto reciben una pensión estatal para subsistir pues en el siglo XVIII Venecia no tiene comercio externo ni expansión colonial en donde tales aristócratas puedan crear riqueza alguna, más aún cuando como aristócratas desdeñan trabajar en ocupaciones de los burgueses. No obstante la decadencia acelerada deja paso a la vitalidad cultural que sí emerge con los burgueses Antonio Vivaldi (música), Giovanni Battista Tiépolo (pintura), y Carlo Goldoni (teatro).

Sin poder enfrentarse exitosamente a sus nuevos competidores en el comercio del Mediterráneo (y en el mismo Adriático), sin industrias de gran tamaño, y sin colonias ricas que sostengan el Estado, la República halla un nuevo filón de riqueza en la lotería y los juegos de azar, así como en la prostitución, atrayendo a Venecia visitantes adinerados de toda Europa. En 1797 llegan a contarse hasta 176 casinos legales en la capital, mientras las festividades (incluyendo el carnaval) se suceden a lo largo del año casi sin descanso.

En la práctica las atracciones turísticas del juego y el meretricio eran la fuente de casi el único ingreso regular que percibía el fisco veneciano desde 1750. En contraste, la flota comercial veneciana estaba formada en 1792 sólo por 309 navíos, menos de la décima parte de lo que era en su apogeo tres siglos antes.

A pesar del veloz empobrecimiento y el deterioro de la economía, Venecia seguía dominando parte del litoral adriático y algunas de las Islas Jónicas, pero tales posesiones eran sólo una sombra del antiguo poderío veneciano, ahora minúsculo frente a Austria. Los intentos de reforma en 1760 y 1774 fracasaron por la oposición de la oligarquía a permitir la renovación de sus cuadros o abrir sus puertas a burgueses adinerados; inclusive en 1784 el patricio Andrea Tron lamentaba que "el capital es usado en sustentar extravagancias, espectáculos, vicios y diversiones en lugar de sustentar el comercio..." El último dux, Ludovico Manin, fue elegido en 1789 pese a ser de nobleza reciente en tanto era uno de los escasos aristócratas que aún podía dar dinero al estado para solventar los más urgentes gastos oficiales.

Extinción de la República[editar]

En marzo de 1797 durante las guerras napoleónicas, el territorio de Venecia ,que permanecía neutral pero que había sido atravesado por el ejército austriaco, fue invadido por las tropas del general Napoleón Bonaparte, tanto por tierra como por mar, las ciudades del Stato di Terraferma (la parte continental) se rindieron rápidamente ante la superioridad numérica francesa, mientras que la propia flota de guerra veneciana estaba formada por sólo 11 barcos útiles, pero incapaces de resistir. El gobierno afrontó en abril un ultimátum de Napoleón Bonaparte mientras a inicios de mayo las tropas francesas terminaban de ocupar el Stato di Terraferma casi sin lucha, faltando tan sólo ocupar la capital misma. El Gran Consejo se reunió finalmente el 12 de mayo para disolverse e instaurar un "gobierno representativo" (Municipalidad Provisoria) siguiendo el modelo francés, pero cuatro días después tropas francesas tomaron la urbe sin que las tropas venecianas opusieran la menor resistencia, extinguiendo definitivamente la República.

Tras la firma del Tratado de Campoformio el 17 de octubre del mismo año, se repartió el territorio de Venecia entre Austria, que se quedó con el Véneto, Istria, Dalmacia y las bocas de Cattaro; Francia, que se quedó con las Islas Jónicas; y la República Cisalpina ("república hermana" de Francia) en la que se integraron Bérgamo y Brescia. Posteriores victorias francesas en las guerras napoleónicas llevaron a que todo el antiguo dominio veneciano quedase en manos de Napoleón.

Tras la caída de Napoleón y el Congreso de Viena, el territorio véneto de la república se integró en el Reino Lombardo-Véneto, estado dependiente del Imperio Austrohúngaro, que se hizo también con el resto, excepto las Islas Jónicas que quedaron bajo el protectorado británico. En 1866, tras la tercera guerra de independencia, el Véneto, y con él Venecia, se incorporaron al Reino de Italia.

Influencia de la República de Venecia[editar]

Aunque la vitalidad económica de la República Veneciana había comenzado a declinar desde el siglo XVI debido al movimiento del comercio internacional hacia el Atlántico, su régimen político todavía apareció en el siglo XVIII como un modelo para los filósofos de la ilustración.

De hecho Jean-Jacques Rousseau estuvo trabajando en 1743 en la República de Venecia y esta breve experiencia lo inspiró para escribir al retornar a París, su obra cumbre El Contrato Social en 1762.

El gobierno de la República[editar]

Desde el primer momento la organización de la República de Venecia, se esforzó por evitar que un solo hombre reuniera todo el poder. De este modo, la función suprema que asumía el dux quedó enseguida sometida a la vigilancia de varios consejos. El Consejo Mayor o Gran Consejo "(Maggior Consiglio)" elaboraba las leyes, el Senado se encargaba de la política exterior y de los asuntos militares y económicos. Otro organismo, El "Consejo de los Diez" garantizaba la seguridad del estado y disponía de un cuerpo de policía.

La organización política republicana se fue haciendo más compleja a medida que crecía la influencia económica y política de Venecia en el Mar Mediterráneo y tenía que enfrentarse a otras potencias comerciales. En los primeros años de la república el sistema político de gobierno estaba constituido por una autocracia, con el dux como dictador casi absoluto. Este título comenzó a utilizarse cuando la ciudad de Venecia estaba sujeta a la soberanía del Imperio bizantino, haciéndose permanente después de que la ciudad alcanzara su independencia respecto de Constantinopla.

De acuerdo a la tradición veneciana, el primer dux fue Paolo Lucio Anafesto, elegido para el cargo en el año 697. El dux era elegido de por vida para el cargo, a través de un complicado sistema de inspiración bizantina. Tradicionalmente desde 697 cada dux había asociado a las funciones de gobierno a un hijo u otro familiar, pero rápidamente tal costumbre fue prohibida por ley; en 1172 se estableció la elección del dux por un conjunto de 40 (después 41) ciudadanos, elegidos al azar.

En 1268 se fijó el sistema electoral vigente hasta la extinción de la República en 1797 que consistía en una serie de cuatro elecciones, cada una de ellas era seguida de un sorteo entre los ciudadanos elegidos, eliminando sucesivamente electores y designando otros nuevos, hasta que en el cuarto sorteo se formaba el grupo de 41 patricios que finalmente seleccionaban al dux. Tan complejo sistema buscaba evitar la influencia de las familias más ricas e impedir que alguna de ellas (vigilada de cerca por otras familias de igual poder y riqueza) intentase crear una dinastía.

Desde 1148 los poderes del dux fueron limitados por la Promissione Ducale, un compromiso asumido por el dux en el momento de su nombramiento. Como resultado de ello el poder fue compartido con el Gran Consejo o Consejo Mayor, compuesto de 480 miembros elegidos de determinadas familias de la nobleza, a fin de que "El dux no podía hacer nada sin el Consejo Mayor y el Consejo Mayor no podía hacer nada sin él".

En el siglo XII, las familias aristocráticas del Rialto disminuyeron de manera aún más drástica el poder del dux con el establecimiento del Consejo menor (creado en 1175), compuesto por seis miembros asesores del dux y la Quarantia (creada en 1179) como tribunal supremo.

En 1223 estas dos instituciones se combinaron en la Signoria, que estaba formada por el dux, el Consejo Menor y los tres dirigentes de la Quarantia. La Signoria era el órgano central de gobierno, que representaba la continuidad de la república, como se muestra en la expresión: "si è morto il Doge, non la Signoria" ("El dux ha muerto, no la Signoria").

También se crearon dos órganos llamados sapientes que se convertirían posteriormente en seis. La combinación de sapientes y algunos otros grupos fue llamado un collegio, que formaba un poder ejecutivo.

En 1229, se instituyó el Consiglio dei Pregadi comúnmente denominado el Senado, compuesto por 60 miembros elegidos por el Consejo Mayor desde el que se dirigía la política exterior y la elección de embajadores. Estos acontecimientos, dejaron al dogo con un poder personal muy reducido y vio cómo la autoridad era ejercida básicamente por el Consejo Mayor, que constituía un extremadamente limitado parlamento, en el que sólo estaban autorizados a participar los miembros de las grandes familias aristocráticas de la república.

Venecia afirmaba que su gobierno era una 'República clásica' porque era la combinación de las tres formas básicas presentes: el poder real en el dux, la aristocracia en el Senado, y el poder democrático en el Consejo Mayor. No obstante la investidura del dux casi siempre recayó en un miembro de las familias más adineradas de Venecia, pues la posesión de dicho cargo obligaba al titular a financiar numerosísimos gastos (fiestas populares, ceremonias lujosas, fiestas del Carnaval, regalos de dinero a aristócratas arruinados) que sólo un hombre muy rico podía sostener. Nicolas Maquiavelo también se refiere a Venecia como una República, considerándola "excelente entre las repúblicas modernas" (a diferencia de su nativa Florencia).[5]

El 10 de julio de 1310 se estableció el Consejo de los diez, organización similar a una policía secreta del Estado, que se hizo muy poderoso y se convirtió en el eje central de la política veneciana. Fue introducido de forma provisional, como reacción a la rebelión promovida por Bajamonte Tiepolo contra la clausura del Consejo Mayor. Le fueron asignados poderes de emergencia para luchar contra la revuelta y aunque originalmente se estableció para un período de dos meses, su autoridad fue renovada de forma continua, hasta que se convirtió en un órgano de carácter permanente en 1334. Alrededor de 1600 su dominación sobre el Gran Consejo fue considerada una amenaza y fue reducido su poder.

En 1454, El Tribunal Supremo de los tres inquisidores fue establecido para guardar la seguridad de la república. Por medio del espionaje, el contraespionaje, y una red de informadores que espiaba prácticamente a todos los habitantes de la República, impidió que Venecia cayera bajo el poder de un señor absoluto ("signore"), como otras muchas ciudades italianas de la época debido a la mutua vigilancia ejercida entre los aristócratas más poderosos. Uno de los inquisidores, popularmente conocido como Il Rosso ("El rojo") a causa de su túnica escarlata- era escogido de los consejeros del Dux, dos - conocidos popularmente como I neri ("los negros" por su túnica negra) eran escogidos del Consejo de los diez. El Tribunal Supremo asumió gradualmente alguno de los poderes del "Consejo de los Diez".

Si bien el sistema evitaba la creación de una dinastía familiar, también concentraba el poder efectivo en muy pocas familias como los Contarini, Bragadin, Giustinian, Mocenigo, Pisan, Foscarini, Loredan, que mantuvieron su riqueza hasta los últimos días de la República a la par que otros aristócratas (los llamados barnaboti) se empobrecían debido al declive del poderío veneciano, pero conservaban sus derechos de voto en el Gran Consejo que estaba a su vez vedado a los burgueses más adinerados.

En 1556, los provveditori ai beni inculti fueron también creados con el fin de mejorar la agricultura por incremento del área de cultivo en las posesiones continentales de Venecia (prácticamente toda la actual región del Véneto) y estimular las inversiones privadas en el desarrollo agrícola. La subida de precios del grano durante el siglo XVI estimuló la transferencia de capital del comercio hacia la tierra, más todavía por cuanto las guerras de Venecia con el Imperio otomano aceleraron la decadencia comercial de la República, en tanto el centro efectivo de poder (y con ello el tráfico mercantil más lucrativo) se trasladaba fuera de la cuenca del Mar Mediterráneo.

Demografía[editar]

La población de los territorios bajo el dominio veneciano era en 1557:[6]

Autor Venecia Islas de
la laguna
Istria Dalmacia Jonia Creta Brescia
Bérgamo
Total
Beloch (1961) 158.000 50.000 52.000 93.000 52.000 194.000 1.542.000 2.141.000

Véase también[editar]


Referencias[editar]

  1. Nicol, Donald M. (1992). Byzantium and Venice: A Study in Diplomatic and Cultural Relations (en inglés). Cambridge University Press. p. 5. ISBN 9780521428941. 
  2. Nicol, Donald M. (1992). Byzantium and Venice: A Study in Diplomatic and Cultural Relations (en inglés). Cambridge University Press. p. 9. ISBN 9780521428941. 
  3. Nicol, Donald M. (1992). Byzantium and Venice: A Study in Diplomatic and Cultural Relations (en inglés). Cambridge University Press. pp. 10–11. ISBN 9780521428941. 
  4. Nicol, Donald M. (1992). Byzantium and Venice: A Study in Diplomatic and Cultural Relations (en inglés). Cambridge University Press. p. 33. ISBN 9780521428941. 
  5. Niccolò Machiavelli, discursos sobre Tito Livio, Harvey C. Mansfield y Nathan Tarcov, University of Chicago Press, Chicago, 1996.
  6. Angus Maddison (2007) [2001]. The world economy: a millennial perspective. Nueva Delhi: Academic Foundation, pp. 55. ISBN 978-81-7188-613-5.
  • Norwich, John Julius (2009). Historia de Venecia. Madrid: Almed Ediciones. ISBN 9788493119478.