Reino de Inglaterra

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Kingdon of England
Reino de Inglaterra

White Dragon Flag of England.png
Flag of Gwynedd.png
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927-1707

Flag of The Commonwealth.svg
Union flag 1606 (Kings Colors).svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Dieu et mon droit

(del francés: Dios y mi derecho)

Ubicación de Ticoland
Capital Winchester;
Westminster/Londres desde el siglo XI
Idioma principal Anglosajón (de facto, a partir de 1066)
Normando-Francés (de jure, 1066 - siglo XV)
Inglés medio (de facto, 1066 - después del siglo XV)
Inglés (de facto, desde el siglo XVI)
Galés (de facto)
córnico (de facto)
Gobierno Monarquía
Rey
 • 924-939 Athelstan
 • 1702-1707 Ana
Historia
 • Establecido 927
 • Conquista normanda 1066 de {{{año_evento1}}}
 • Interregno 30 de enero de 1649
 • Restauración monárquica 1660 de {{{año_evento3}}}
 • Constitución inglesa 1689 de {{{año_evento4}}}
 • Acta de Unión con Escocia 1707
Moneda Libra esterlina (£)

El Reino de Inglaterra fue un reino de la isla de Gran Bretaña que existió desde la caída del Imperio romano y sus asentamientos en la Britania Romana hasta su fusión con el Reino de Escocia en el año 1707 creando así el Reino de Gran Bretaña.

Geográficamente, correspondía a las actuales naciones constitutivas de Inglaterra y Gales.

Inglaterra[editar]

Prehistoria[editar]

El continente europeo tiene al noreste un conjunto de islas conocidas antiguamente como las Bretañas (Britanias), siendo la Gran Bretaña la más importante por su tamaño, (de ahí ha tomado el nombre de Gran Bretaña). La isla era relativamente insignificante en la historia de la civilización occidental. Se conservan pocos indicios del idioma o civilización de los primeros habitantes, tan sólo monumentos megalíticos, tales como Stonehenge, que datan de la edad del bronce (hacia el 2300-800 a. C.).

Sus primeros habitantes llegaron a pie hace 500.000 años, en un periodo de glaciación, gracias a que Gran Bretaña estaba unida al continente, ya que el nivel del mar estaba cien metros por debajo del actual. El Homo sapiens apareció hace 30.000 años, con presencia numerosa a finales de la última glaciación, hace 13.000 años.

En el -7500 está datado el centro mesolítico maglemosiense de Star Carr, Yorkshire. La cultura tardenosiense llegó más tarde, en dos oleadas. Maglemosienses y tradenosienses eran cazadores y recolectores y los primeros conocían el hacha y los sistemas de tala.

Llegó a continuación la cultura aziliense, con asentamientos en las costas. Se conservan muy pocos restos, debido, quizá, a que en -5000, el deshielo separa Gran Bretaña del continente.

En -3800 llegaron por mar los primeros colonizadores agricultores. Se asentaron en Wessex y durante decenas de años convivieron con los maglemosienses de las selvas, los tardenosienses de los valles fluviales y los azilienses de los litorales. El éxito acompañó a esta cultura de agricultores y pastores, llamada de Windmill Hill por el lugar donde apareció un rico yacimiento, que en -3000 estaba extendida por Gran Bretaña e Irlanda. La necesidad de sílex forzó la primera explotación minera. Se han encontrado sepulturas en forma de largos túmulos de tierra y yeso. Los más largos se denominan bank barrows y el resto long barrows.

En -2800 está datado el monumento megalítico West Kennet Long Barrow, consecuencia de la llegada de un primer contingente de constructores, que se mezcló con la cultura de Windmill Hill.

Un segundo contingente desembarcó más tarde en el sudoeste de Escocia y norte de Irlanda, con asentamientos en Man, Gales y Derbyshire. A Irlanda llegaron después los constructores conocidos como cultura de Boyne.

Los contactos entre cazadores y agricultores dieron origen con el paso del tiempo al comercio. La cultura de los pueblos del neolítico secundario, llamada de Peterborough por un yacimiento allí encontrado, incluye la caza y la pesca junto con la agricultura y la cerámica. Otros grupos culturales son los de Rinyo-Clacton, establecidos en el norte de Escocia y sudeste de Inglaterra y el de Dorchester en el valle del Támesis. Aparecen también factorías de hachas.

Datados en el -2600, se localizan en el sur de Inglaterra numerosos terraplenes circulares, con un acceso, denominados henges. En -2300 se efectúa la primera construcción de Stonehenge.

En -1900 llegan varios grupos del vaso campaniforme, del comercio del cobre, la cerveza, el oro y la plata. Bajo su empuje, la agricultura se convirtió en una actividad secundaria, desplazada por la ganadería, la caza y la primera artesanía de los metales. Windmill Hill desapareció como cultura, pero los pueblos del neolítico secundario continuaron la suya. La cultura del vaso campaniforme no construye monumentos megalíticos para la realización de enterramientos. West Kennet Long Barrow deja de utilizarse como sepultura en -1700.

Los hombres del vaso construyeron el santuario de Avebury y la montaña artificial de Silbury Hill, el grupo de monolitos de Callanish y la segunda estructura de Stonehenge.

En -1700 desembarcan en Inglaterra tribus de armoricanos en busca de minas de cobre y estaño. Estos pueblos del bronce impusieron su cultura sobre los pueblos indígenas del cobre y descubrieron los mayores yacimientos de estaño de Europa. Los asentamientos en Cornualles de la que se llama cultura de Wessex pronto despegaron económicamente gracias al comercio. Mediante conquista, lograron unificar todo el centro y sur de Inglaterra. Reconstruyeron Avebury y construyeron la tercera estructura de Stonehenge, en -1600.

Desde la edad del bronce hasta aproximadamente el siglo VI a. C., Britania estaba habitada por los pictos y los celtas, quienes hasta el siglo I a. C. invadieron periódicamente las islas británicas. Los celtas eran un grupo de pueblos que dominaba la mayor parte del oeste y centro de Europa durante el milenio I a. C. y que transmitió su idioma, costumbre y religión a los otros pueblos de la zona.

Celtas[editar]

Britania Romana (-55 al 430)[editar]

Los Anglosajones (430-1066)[editar]

Unificación y consolidación del reino[editar]

Tras las invasiones vikingas del siglo IX, Inglaterra logró una recuperación relativamente rápida. Al mando de los anglosajones, Alfredo el Grande, rey de Wessex (871-899), venció a los daneses y llegó a controlar todo el sur de Inglaterra, entre Wessex y Danelaw. Transformó el ejército, la justicia y la educación; creó una flota, fortificó ciudades y fundó grandes escuelas para los hijos de los nobles y de los hombres libres y ricos. Sus reformas sentaron las bases, que permitieron a sus sucesores recuperar Mercia y Northumbria, que aún permanecían bajo dominio danés. Así a 30 años de la muerte de Alfredo, las zonas del este y el norte de Inglaterra, tomadas con tanta ferocidad por los daneses en los años 860 volvieron nuevamente al dominio anglosajón, permitendo al rey Athelstan (924-939) imponer su autoridad sobre toda Inglaterra.

Durante un largo intervalo de paz, se pudo reorganizar la cultura monástica, desmantelada por los daneses; y se produjo un gradual desarrollo de las tradiciones carolingias. La actividad misionera propagó el Cristianismo, llegando los misioneros ingleses a predicar en la misma Dinamarca, donde se fundaron los obispados de Ripen y Aarhus en 948. De esta forma cuando una segunda ola de invasiones vikingas comenzó en el siglo X, se estaba frente a un caso de cristianos que luchaban contra cristianos.

La paz se vio interrumpida otra vez, a principios del siglo XI. Aprovechando la crisis política que vivía Inglaterra por entonces y los errores Etelredo II los daneses invadieron nuevamente el país, y los anglosajones se vieron forzados a reconocer como rey al monarca danés Sven Forkbeard en 1014. El gobierno del hijo de éste, Canuto (1016-1035), fortaleció al reino anglosajón en lugar de debilitarlo, fue un gobernante piadoso, generoso con la Iglesia y conciliador entre ingleses y daneses. Gracias a la obra de Canuto, llamado el Grande, Inglaterra fue el país más ordenado y civilizado de Europa occidental durante la primera mitad del siglo XI. El gobierno real funcionó mediante una burocracia incipiente y el ejército profesional permanente le dio más seguridad que nunca.

Tras la muerte de Canuto y sus sucesores, Inglaterra entra en crisis y la corona vuelve en 1042 a la dinastía sajona en la persona de Eduardo el Confesor (1042-1066). En esta etapa Inglaterra experimenta un debilitamiento frente a los peligros exteriores, y la aristocracia anglosajona adquiere un gran poder, asumiendo la tarea de defender el reino.

Muerto Eduardo sin herederos, en 1066, queda abierta la lucha por el trono Inglés entre Harold, jefe de la nobleza sajona, y Guillermo, duque de Normandía. La disputa se decide en Hastings a favor de los normandos, quienes hacia 1070 consiguen controlar la totalidad de Inglaterra.

Los anglonormandos (1066- )[editar]

Con la conquista normanda supone para Inglaterra profundas trasformaciones en sus estructuras básicas. La vieja casta dirigente anglosajona fue, en buena medida, reemplazada por una nueva nobleza basada en el elemento normando vencedor. Se introdujo un sistema feudal que reservaba grandes cuotas de poder a la Corona, se establecieron representantes reales (sheriff) en cada condado; y la Iglesia fue reformada, a partir de 1070, bajo la conducción de Lanfranc, para adecuarla al nuevo modelo. Además la lengua de las clases dominantes pasó a ser el francés anglonormando y el inglés antiguo quedó marginado como lengua escrita.

Sin embargo, aún dentro de esta estructura centralizada, que buscaba salvaguardar la autoridad real, Guillermo y sus sucesores debieron ceder considerables cuotas de poder. Se reforzaron los poderes de la Iglesia para asegurar el apoyo del Papado frente a otros aspirantes al trono; y la nobleza feudal obtuvo el reconocimiento de algunas libertades y privilegios a cambio de su lealtad. Estas concesiones si bien se volvieron contra la pretendida política centralizadora y absolutista de la Corona, permitieron consolidar el nuevo orden normando en Inglaterra y garantizaron la paz hasta la muerte de Enrique I en 1135.

Al morir Enrique sin heredero varón, su sobrino Esteban de Blois logra ser reconocido como rey. Su reinado (1135-1154) será un periodo de anarquía general marcado por su lucha con la hija de Enrique I, Matilde, que le disputaba el trono. Finalmente las partes acuerdan que a la muerte de Esteban este será sucedido por Enrique Plantagenet, hijo de Matilde y heredero de la Casa de Anjou.

El ascenso al trono de Enrique II en 1154, como se había acordado, devuelven la paz y el orden internos a Inglaterra, y la hacen mirar aún más hacia Francia. Ahora la monarquía inglesa, une a su posesión francesa de Normandía los territorios de la Casa de Anjou, que incluyen Anjou original, Maine y Turena, de los que Enrique II es heredero. A estos dominios se unieron el poderoso ducado de Aquitania por el matrimonio del rey con Leonor, su heredera, en 1152, e Irlanda, conquistada en 1172. Estas enormes posesiones territoriales se vieron reforzadas con la creación de una red de alianzas y vasallaje en la que entraron Flandes (1163), Escocia (1173), Bretaña (1185) y Gales, lo que permitió a Inglaterra fortalecer su posición frente a su más encarnizado rival: la Francia de los Capeto.

En el plano interno Enrique II reformó la administración y la justicia, con el fin de robustecer el poder real. Pero sus políticas centralizadoras le provocaron constantes fricciones con la nobleza feudal y le enfrentaron a la Iglesia entre 1164 y 1170, que, dirigida por Tomás Becket, rehusó someterse a la autoridad real, logrando conservar buena parte de sus privilegios.

Guerra de los Cien Años (1337-1453)[editar]

En febrero de 1328 murió Carlos IV de Francia. Eduardo III tenía derechos por ser sobrino de Carlos, pero los nobles franceses prefirieron a Felipe de Valois, quien reinó con el nombre de Felipe VI.

Entre 1331-1334, en el marco de la guerra civil escocesa, Eduardo III apoyó a Eduardo Balliol, coronado en 1334. David II, rival de Balliol, buscó refugio en Francia y rindió homenaje a Felipe VI.

En 1337, Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania. Esto acabó por desencadenar la guerra abierta entre Inglaterra y Francia que se llamaría Guerra de los Cien Años. Las primeras victorias fueron para los ingleses, superiores militarmente: En 1340, en la batalla naval de Sluys. En 1346 en Crécy y en 1347 en Calais. Esta ciudad permanecerá en poder de los ingleses hasta 1558.

En 1341 David II regresó a Escocia. Los ingleses lo derrotaron en Neville’s Cross en octubre de 1346 y lo mantuvieron prisionero once años. La paz se estableció mediante el Tratado de Berwick.

En julio de 1348 Inglaterra padeció la peste negra.

El hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la Historia conoce por el Príncipe Negro, asoló Armañac en 1355. Fue hasta el Mediterráneo y volvió arrasando todo cuanto encontró en su paso. En 1356 obtuvo una gran victoria ante los franceses en Poitiers, haciendo prisionero a Juan II de Francia.

En 1360 Eduardo III firmó la Paz de Brétigny, por la cual se reducía el rescate por Juan, los ingleses pasaban a dominar desde los Pirineos al Loira y Eduardo renunciaba a sus derechos sobre la corona francesa.

Los ingleses apoyaron al rey de Castilla, Pedro el Cruel, en la lucha contra su hermano Enrique de Trastámara. En 1367, el Príncipe Negro venció en Nájera. En 1369, Pedro fue asesinado por su hermano. La heredera de Pedro era su hija Constanza que se casó con Juan de Gante, duque de Lancaster, hijo de Eduardo III. En 1372 la flota castellana venció a la inglesa en La Rochelle.

En 1369 los franceses volvieron a hostigar Aquitania y 1375 se firmó una tregua de dos años en Brujas. Inglaterra mantenía solamente Calais y una estrecha franja desde Burdeos a Bayona.

El Príncipe Negro murió en 1376. Desde 1369 estaba enfermo y desde 1371 retirado. Eduardo III murió en 1377, afectado de una senilidad que no le permitió controlar la Corte y las intrigas de su amante Alice Perrers.

Subió al trono Ricardo II (1377-1399), hijo del Príncipe Negro, a los diez años de edad. En 1381 se instituyó un impuesto para defenderse de una potencial invasión francesa. Esto causó una revuelta de los campesinos de la zona más rica de Inglaterra. Ricardo se enfrentó con valentía: el 14 de junio acudió con la Corte a Mile End, donde abolió la servidumbre. Los rebeldes fueron derrotados el 28 de junio en Billericay. John Ball y otros líderes fueron condenados a muerte. A partir de 1381, Ricardo eligió sus propios consejeros. Amaba la literatura, era autoritario y veleidoso y se granjeó la enemistad de los nobles.

En 1387 los condes de Arundel, Warwick, Derby y Nottingham acusaron de traición a algunos favoritos del rey. Enrique Bolingbroke, conde de Derby, era primo de Ricardo, hijo de Juan de Gante. En 1388 Ricardo II se vio obligado a aceptar las demandas conocidas como Merciless Parliament. Los partidarios de Ricardo II fueron ejecutados o exiliados.

En 1396, Ricardo II firmó una tregua con Francia.

En 1397-1398, Ricardo ordenó la ejecución de Arundel y exilió a Warwick, Bolingbroke y Nottingham. En 1399 murió Juan de Gante, duque de Lancaster, inmensamente rico: Ricardo II exilió a Bolingbroke, hijo y heredero de Juan, de por vida y repartió sus propiedades. Ricardo fue a Irlanda para sofocar una rebelión, lo que aprovechó Bolingbroke para organizarse. A la vuelta, Ricardo fue apresado. El Parlamento coronó a Bolingbroke, con el nombre de Enrique IV (1399-1413), dando principio a los monarcas de la casa de Lancaster.

En 1400 Enrique IV ordenó la muerte de Ricardo. Hasta 1408, tuvo que hacer frente a varias revueltas de los nobles, ejecutando a Tomás Percy, conde de Worcester, y Scrope, arzobispo de York. El conde de Northumberland, Enrique Percy, terminó su revuelta asesinado en Bramham Moor en 1408.

En 1400 los rebeldes galeses proclamaron príncipe de Gales a Owain Glyn Dwr, quien entre 1403-1405 arrasó varias ciudades fieles a Inglaterra, pero su marcha sobre Worcester fracasó y en 1407 los ingleses recuperaron los castillos perdidos y Owain huyó.

En 1407, ingleses y franceses firmaron una nueva tregua.

Hijo de Enrique IV, Enrique V (1413-1422) confirmó sus derechos al trono francés y reactivó la guerra. En 1415 obtuvo la victoria de Azincourt y en 1417 tomó Caen. En 1420 se firmó el Tratado de Troyes, por el que Enrique V de Inglaterra casaba con Catalina de Valois, hija del rey de Francia. Enrique era reconocido además heredero al trono francés. Enrique V murió en 1422, antes que el rey francés Carlos VI.

Bajo la regencia de Juan, duque de Bedford, hermano de Enrique V, los ingleses llegaron en 1429 hasta Orleans. Pero el 4 de mayo, Santa Juana de Arco a la cabeza de los caballeros franceses, levantó el asedio. Carlos VII fue coronado rey de Francia en Reims.

Un niño de pocos meses subió al trono inglés como Enrique VI (1422-1461, 1470-1471). Fue coronado rey de Francia en París, en diciembre de 1431. En 1435 Borgoña se reconcilió con Francia. Los franceses tomaron París y en 1444 se firmó una tregua de cinco años. Entre 1449-1453, Carlos VII, atacó Normandía y Gascuña y en 1450 aniquiló al ejército inglés en Formigny. En 1453 tomó Burdeos, recuperando toda Francia salvo Calais, y rematando la Guerra de los Cien Años.

Enrique VI era impresionable, manejable, educado y piadoso. No le interesaba el gobierno ni la caballería, su política exterior fue desastrosa y su generosidad y liberalidad quebraron la Hacienda.

En 1450 se produjo la rebelión de Jack Cade, quien llegó a tomar Londres y ejecutó a varios cortesanos. Fue muerto tras ser apresado.

Estado, religión y economía durante la Edad Media[editar]

La monarquía inglesa en la Edad Media se caracteriza por su gran patrimonio, capacidad de influencia, poder y control sobre la nobleza. La burocracia era incipiente y desde la conquista normanda hasta principios del siglo XIV usaba como lengua principal francés anglo-normando. A partir del siglo XIV volvió a usarse en inglés medio. La organización territorial se basaba en los condados y era sólida y eficaz. No existían ejército o policía regulares. El Parlamento era débil, con preponderancia de la Cámara de los Comunes sobre la Cámara de los Lores.

La Iglesia estaba sujeta al poder real, era rica, mantenedora de la cultura y benefactora social. Estructurada en parroquias. El clero era poco instruido y de moral relajada. El Císter llegó a Inglaterra en 1128, los dominicos en 1221, los franciscanos en 1224 y los carmelitas en 1240.

El único movimiento herético aparecido en Inglaterra en este periodo fue el de los lolardos. John Wyclif atacó algunas de las doctrinas fundamentales de la Iglesia y la autoridad papal, basándose en la suprema autoridad de las Escrituras. Sus discípulos tradujeron al inglés sus ideas y la Biblia. Fueron perseguidos desde 1401. En 1414, dirigidos por John Oldcastle, intentaron derrocar a Enrique V. Su derrota implicó su definitiva clandestinidad y progresiva extinción.

El sajón occidental fue la lengua de Inglaterra hasta la conquista normanda. Recibió influencias del latín, del normando y del francés. Esta lengua fue la dominante en la Corte, la administración, la justicia, etc. de Inglaterra hasta 1350, cuando empezó a ser sustituido por el inglés medio.

La esclavitud desapareció antes de 1300 y la servidumbre en 1485. En 1086 la población alcanzaba millón y medio de habitantes, en 1300 cuatro millones.

En 1315, 1316, 1320 y 1321 las cosechas fueron malas y en 1319 y 1321 se produjeron epidemias en el ganado ovino y vacuno. Se generalizó el hambre y el precio del grano se duplicó.

La peste negra llegó a Inglaterra en 1348 y dejó la población en la mitad. Se padecieron cinco nuevos brotes entre 1361 y 1397. Con el declive demográfico, subió el nivel de vida de los campesinos. El gobierno intentó controlar el mercado laboral en beneficio de los patronos y en 1351 aprobó el Estatuto de los Trabajadores, sobre precios y salarios.

Londres era el centro comercial del reino y terminal del comercio. En 1500 tenía entre 40.000 y 100.000 habitantes. Westminster era la sede de la Corte y el Parlamento. De las demás ciudades inglesas, solo Norwich superaba en 1500 los 10.000 habitantes. Los burgueses que regían las ciudades estaban organizados en gremios.

En la Edad Media, Inglaterra pasó de un modelo económico colonial, exportador de materias primas e importador de productos manufacturados y de lujo, a exportar paños, favorecido por la inmigración de tejedores flamencos.

La Reforma (1509-1603)[editar]

Las dos revoluciones del siglo XVII (1603-1707)[editar]

Los reyes de Inglaterra eran poderosos, pero no disponían de ejército regular y sus ingresos eran limitados. Trataron de encontrar fondos sin tener que depender del Parlamento.

Inglaterra era un país claramente protestante y cualquier movimiento que pudiera interpretarse como un intento de restablecer el catolicismo era objeto de una violenta respuesta.

La incapacidad de Carlos I de dar respuesta a estos problemas originó la guerra civil.

Jacobo I (1603-1625)[editar]

Cuando subió al trono inglés, ya había sido rey de Escocia durante 36 años, y había aprendido a sobrevivir. Por un lado, era flexible y voluntarioso para llegar a acuerdos y por otro era rudo e indecoroso.

Era bisexual y entre 1618-1628 su favorito, el duque de Buckingham, fue el hombre más importante de Inglaterra tras el propio rey. Jacobo pretendió la coexistencia de todas las religiones, pero un grupo de católicos, en la Conspiración de la Pólvora, de 5 de noviembre de 1605, atentaron contra el gobierno. Fueron ejecutados. En lo sucesivo, los católicos fueron considerados posibles traidores.

Jacobo heredó una deuda que incrementó gastando mucho dinero con sus favoritos. Terminó la guerra con España y mantuvo a Inglaterra al margen de la Guerra de los Treinta Años.

La corona apoyó la colonización del Ulster. Los cargos en Irlanda exigían jurar la Ley de Supremacía, lo que significaba la exclusión de los católicos. De este modo, los ingleses se hicieron dueños del Parlamento irlandés. Los colonos fueron mayoría en el Ulster, mientras en el resto de Irlanda solo representaban una minoría combativa.

Carlos I (1625-1642)[editar]

Era remilgado y retraído, buen padre y marido, pero sin cualidades negociadoras.

Carlos se enfrentó a España en la Guerra de los Treinta Años. Fracasó en su ataque a Cádiz y en su intento de liberar a los hugonotes franceses. En 1628 Carlos pidió dinero al Parlamento, que a cambio redactó la Petición de Derecho contra el arresto arbitrario, el impuesto extraparlamentario, el reclutamiento de tropas gratuito y la ley marcial. Carlos fingió aceptar la petición, pero dejó de respetarla al cabo de poco tiempo, y disolvió el Parlamento en 1629. Empezaron entonces los once años de gobierno absolutista. En 1629, Carlos firmó la paz con Francia y en 1630 la paz con España. En 1637, Carlos estaba en la cumbre de su poder, con el presupuesto equilibrado.

Pero su política religiosa disgustaba a sus súbditos: En su apoyo al anglicanismo frente al calvinismo, muchos veían una restauración del papado. En Escocia intentó imponerse a la Iglesia presbiteriana. En 1638 los escoceses formaron una Alianza Nacional y Carlos envió un ejército contra ella. Al comienzo de las Guerras de los Obispos (1639-1649), Carlos no consiguió formar un ejército con garantías y se vio obligado a firmar la paz en 1639. En 1640 sufrió una derrota y los escoceses invadieron Inglaterra, venciendo en Newcastle y ocupando la zona nororiental del país. En noviembre de 1640, Carlos, sin dinero, convocó al Parlamento, que ya no se había de disolver en vida del monarca en lo que se conoce como Parlamento Largo. En 1641 se llegó a un acuerdo pacífico con los escoceses.

La primera sesión del Parlamento Largo duró hasta agosto de 1641. se abolieron las medidas financieras de la Corona establecidas en la década anterior y los tribunales de prerrogativa real. Carlos aceptó, pero el Parlamento no le creyó. El Parlamento atacó entonces a los principales ministros: Strafford y Laúd fueron ejecutados. El Parlamento aprobó la Ley Trienal, que obligaba a reunir el Parlamento cada tres años; su disolución solo se produciría por acuerdo de sus miembros.

En octubre de 1641 se produjo una nueva rebelión en Irlanda. Muchos protestantes fueron asesinados. Los católicos ingleses apoyaron a los irlandeses. La Confederación Católica, con su propio Parlamento, estuvo liderada por Owen Roe O'Neill. El Parlamento temió que Carlos utilizase el ejército formado para sofocar la rebelión contra sus propios súbditos. La Gran Protesta exigió el nombramiento de ministros con la confianza del Parlamento, el permiso a las prácticas calvinistas y la supervisión por parte del Parlamento del ejército destinado a Irlanda. Carlos rechazó la solicitud, animado por el escaso margen de votos con el que había sido aprobada.

El 3 de enero de 1642, Carlos envió al Fiscal General del Estado a la Cámara de los Lores para incoar proceso por alta traición a varios Comunes. El intento de arresto, precipitó la guerra civil: en Londres se produjeron manifestaciones y altercados públicos. En mayo, el Parlamento asumió el poder de realizar nombramientos militares. En julio, el Parlamento constituyó su propio ejército y en agosto el rey formó el suyo en Nottingham.

Primera Guerra Civil (1642-1649)[editar]

La guerra civil dividió a las familias, mientras los estratos bajos reaccionaron con apatía. Fue una guerra de asedios y escaramuzas y no de grandes batallas. El Parlamento contaba con ventaja a largo plazo al disponer de los recursos humanos y económicos de Londres y de la ayuda de 20.000 escoceses. Por ello procuraron agotar a los realistas, cuyo principal general fue el príncipe Ruperto, sobrino de Carlos.

El 25 de octubre de 1642 tuvo lugar la inconclusa batalla de Edgehill. Carlos tuvo oportunidad de tomar Londres pero se retiró incomprensiblemente. En la primavera de 1643 los realistas disfrutaron de varias victorias, pero agotada la munición, Carlos retrocedió. El invierno trajo consigo un estancamiento.

Antes de su muerte a finales de 1643, el líder del Parlamento. John Pym, firmó la Solemne Liga y Alianza, por la que los escoceses colaboraron con 20.000 hombres a cambio de una reforma religiosa en Escocia acorde con los principios presbiterianos.

En julio de 1644, tuvo lugar la mayor batalla de la guerra en Marston Moor, con victoria de los parlamentaristas, quienes ocuparon después York y aseguraron el control del norte. Las disputas entre los generales parlamentaristas impidieron rematar entonces la guerra. En septiembre, los realistas tomaron Cornualles. Tras la batalla de Newbury, los dos ejércitos quedaron exhaustos.

Para resolver las luchas internas entre los generales parlamentaristas, se dictó la Ordenanza Autoexcluyente, por la que los miembros del Parlamento no podían ejercer autoridad militar. Sólo Oliver Cromwell quedó exento. Las tropas fueron reunidas en el Nuevo Ejército Modelo, mandado por Sir Thomas Fairfax. Carlos se vio obligado a retroceder hacia el norte, pero en julio de 1645, en batalla de Naseby, la victoria realista desequilibró definitivamente la guerra.

En 1644 y 1645 los católicos escoceses, ayudados por los irlandeses, consiguieron espectaculares victorias en Escocia, pero en septiembre de 1645 fueron aplastados por la Alianza.

Carlos se rindió a los escoceses en mayo de 1646. Se negó a negociar en serio, mientras sus oponentes mantenían las diferencias entre sí.

Se produjo una revuelta popular en contra de la violencia y la destrucción reinantes. El comercio se hundió y se padeció una depresión económica.

Paz. Segunda Guerra Civil. Ejecución de Carlos I (1646-1649)[editar]

El Parlamento estaba dividido en episcopalianos, presbiterianos e independientes. Los episcopalianos tenían la mayoría y pretendían una organización religiosa de arriba abajo, a partir de los obispos. Los presbiterianos deseaban organizar la Iglesia de abajo arriba, a partir de congregaciones, con un papel importante para los laicos. Los independientes se oponían a los presbiterianos.

En 1646 se reformó la Iglesia de Inglaterra de acuerdo con principios presbiterianos, según había acordado el Parlamento con los escoceses, pero el pueblo siguió practicando los ritos anglicanos tradicionales que conocía.

El pueblo reclamó la reducción de impuestos y la desmovilización del Ejército, en el que fue penetrando un movimiento muy malo para el mundo, que se opuso a la arbitrariedad del Parlamento y a los presbiterianos.

En diciembre de 1646 la City de Londres solicitó al Parlamento la disolución del Ejército. En febrero y marzo de 1647 se redujeron las atribuciones del Ejército, al mismo tiempo que seguía sin recibir sus pagas. Cuando el Parlamento pretendió desmantelar la infantería, el Ejército tomó la iniciativa. En junio apresó a Carlos I. Oliver Cromwell se erigió en líder de los militares. En agosto de 1647, el Ejército presentó al Rey un Catálogo de Propuestas, que fue rechazado.

En noviembre de 1647, Carlos huyó. En diciembre firmó un compromiso con los escoceses, en el que aceptaba establecer el presbiterianismo en Inglaterra a cambio de ayuda militar.

Entre abril-junio de 1648 se sucedieron las sublevaciones contra el Parlamento en Inglaterra, pero fueron controladas por el Ejército. Cromwell derrotó a los escoceses en julio e invadió Escocia.

Un pequeño grupo del ejército estaba convencido de la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Carlos I, pero el Parlamento era partidario de negociar. El golpe militar instigado por Cromwell, organizado por el general Henry Ireton y llevado a cabo por el coronel Thomas Pride purgó el Parlamento, de modo que solo quedaron algunos miembros, en lo que se conoció como Parlamento Residual o Rump.

El Rump nombró un Tribunal que acusó a Carlos de traidor. Fue decapitado el 30 de enero de 1649.

El Parlamento Residual (1649-1653)[editar]

El Rump abolió la monarquía y eliminó la Cámara de los Lores, declarando a Inglaterra como Commonwealth. El país aceptó el cambio a regañadientes, muchos jueces dimitieron y el gobierno local se hizo imposible. Fairfax dimitió y el camino quedó expedito para Cromwell, que se convirtió en Capitán General del Ejército.

Los niveladores pretendieron el voto para todos los varones mayores de 21 años, la convocatoria anual del Parlamento, la eliminación del diezmo y la simplificación de la Ley. El líder del movimiento, John Lilburne, atacó al Gobierno exigiéndole reformas radicales para la redistribución de la riqueza. Instó a los soldados a tomar el poder en nombre del pueblo. Fue arrestado pero resultó absuelto. Otro grupo opositor, los diggers, pretendió la propiedad común de los bienes.

Desapareció toda forma de censura y los radicales se infiltraron en la religión y la política, ocasión que aprovecharon los milenaristas y las sectas. Algunos grupos pedían la abolición de los diezmos y la participación de las mujeres en la predicación y gobierno de la Iglesia. En 1647 George Fox constituyó la Sociedad de Amigos, cuyos miembros fueron conocidos como los cuáqueros. Su doctrina se basaba en la conciencia individual y estaban implicados en el radicalismo político. Otra secta, los ranters, creían que quienes recibían la Gracia divina no podían cometer errores ni tenían que observar las leyes humanas.

La rebelión irlandesa no estaba completamente aplastada y el Rump decidió recobrar el control de Irlanda y vengar la muerte de protestantes. Cromwell atacó en Drogheda a un ejército realista y en Wexford a católicos. La brutalidad de la represión provocó que los irlandeses defendieran encarnizadamente su territorio. En 1652 se llegó a un acuerdo por el que los terratenientes irlandeses fueron sustituidos por protestantes, salvo en la provincia de Connacht. Muchos irlandeses fueron muertos o exiliados e Irlanda fue declarada parte de la Commonwealth.

En 1650 Cromwell atacó Escocia, que hubo coronado Carlos II. Tras la victoria de Dunbar, muchos escoceses fueron asesinados y hechos prisioneros. Cromwell ocupó Edimburgo y Glasgow. En 1651 Cromwell y Lambert derrotaron a los restos del ejército realista en Worcester. Todo lo que pudo arrancarse de Escocia fue trasladado a Inglaterra. La unión efectiva con Escocia se realizó en 1654.

Se construyeron o repararon 77 grandes barcos y se constituyó una flota permanente.

En 1651, se aprobó la Ley de Navegación para cortar el comercio holandés con Norteamérica. Estalló entonces la Primera Guerra Anglo Holandesa (1652-1654). En 1652 Blake fue derrotado por el holandés Tromp, pero en 1653 venció en Portland y Beachy Head. Con los barcos holandeses capturados, Inglaterra pudo duplicar las cifras de su comercio.

El Rump era muy impopular en el Ejército y en todo el país. Cromwell no consiguió las reformas que pretendía y disolvió el Rump el 20 de abril de 1653.

El Protectorado (1653-1658)[editar]

Cromwell decidió otorgar la autoridad suprema a una asamblea de 140 hombres fieles. La mayoría eran moderados, con una minoría de radicales. Tras cinco meses de altercados, los moderados devolvieron el poder a Cromwell. El ejército tomó el mando, pero Cromwell se negó a presidir el gobierno y encargó una Constitución a Lambert. El Instrumento de Gobierno de 1653 instituyó un Gobierno compuesto por el Lord Protector (Cromwell, con todo el poder ejecutivo) el Parlamento y el Consejo. Cromwell rechazó el título de rey. El Instrumento garantizó la libertad de culto a todos menos a los católicos y los episcopalianos, aunque dejaron de ser perseguidos oficialmente e incluso los judíos fueron readmitidos. El poder del Protector estaba sometido a numerosas restricciones que el propio Cromwell aprobaba. En el Consejo siempre hubo mayoría de civiles. El tamaño del Ejército fue reduciéndose progresivamente. En las elecciones, los presbiterianos consiguieron muchos escaños y la situación se hizo inviable. El sistema legal y gobiernos locales no se alteraron prácticamente y se defendió el orden social vigente.

Finalizada la guerra contra Holanda, Cromwell atacó las colonias de España en el Caribe. Inglaterra se hizo con Jamaica, pero las bajas fueron grandes y el intento se consideró un gran fracaso.

Se nombraron generales encargados de ejecutar las leyes que prohibían beber, blasfemar, jurar, etc. Duraron menos de un año y fueron detestados por todos.

Cromwell gobernó de manera arbitraria, encarcelando a gente sin juicio previo. Tras fracasar en el intento de que financiara la guerra contra España, disolvió el Parlamento.

La salud de Cromwell se deterioró rápidamente. Nombró sucesor a su hijo Richard Cromwell y murió el 3 de septiembre de 1658.

Fin de la República (1658-1660)[editar]

Entre septiembre de 1658 y diciembre de 1659, la anarquía política y económica se adueñó del país, mientras los grupos políticos eran incapaces de alcanzar un acuerdo. En el invierno de 1659-1660, todos fueron convenciéndose de que la restauración de la monarquía era el único modo de conseguir la estabilidad. Richard Cromwell era incapaz de sostener el gobierno. El Parlamento despojó al ejército de poder político en abril de 1659. Ricardo disolvió el Parlamento.

El general Monk entró en negociaciones con el príncipe Carlos. En 1660, la República se desmoronó.

Carlos II (1660-1685)[editar]

Carlos era encantador, amante del placer, inteligente e indolente. Mostró un enorme valor y construyó un régimen de amplia base. Repartió el poder entre los diferentes partidos. Exiliado en Holanda, Carlos firmó la Declaración de Breda. Se concedía una amnistía general. El Parlamento se encargaría del problema de la expropiación de tierras, lo que implicaba para los realistas la esperanza de su recuperación. Los independientes podían confiar en una tolerancia religiosa. Por todo ello, el recibimiento de Carlos II en Londres fue multitudinario.

Mediante la Ley de Amnistía y Olvido, el Parlamento amnistió a todos, salvo a los que había firmado la sentencia de muerte de Carlos I. La cabeza de Cromwell fue expuesta durante 25 años en un mástil delante del Parlamento. Once personas fueron ejecutadas públicamente. El Ejército fue desmantelado, tras pagarle lo que se le debía. Los lores de la Cámara y los obispos volvieron a sus puestos, incluyendo el episcopado escocés. Las tierras de la Iglesia y de la Corona fueron devueltas.

Pese a las intenciones de tolerancia del rey, el Parlamento restauró la supremacía anglicana. En 1661, la Ley de Corporación estableció la desposesión de los funcionarios no anglicanos. Esta Ley continuó vigente hasta 1828. La Ley de Uniformidad de 1662 exigió que los clérigos fueran ordenados por obispos y que en los servicios religiosos se utilizase solo el Devocionario. La Ley de los Conventículos de 1664 prohibió los servicios religiosos que no fuesen anglicanos (a partir de 1670 esta Ley dejó de cumplirse). La Ley de las Cinco Millas de 1665 prohibió que los clérigos disidentes vivieran en un radio de cinco millas de las ciudades.

Los ingleses pugnaron con los holandeses por la preponderancia comercial. Desde 1663 las colonias inglesas solo podían importar bienes europeos desde Inglaterra y en barcos ingleses. En 1664 los ingleses tomaron Nueva Ámsterdam, denominándola Nueva York. En 1665 Jacobo, duque de York y hermano de Carlos, derrotó a la escuadra holandesa en Lowestoft. En junio de 1666 la Batalla de los Cuatro Días supuso enormes pérdidas para ingleses y holandeses. En ese mismo año Londres se vio atacado por la peste, que se llevó a 56.000 personas. Siguió el gran incendio de Londres. La Corona se vio en la bancarrota. Carlos II comenzó las negociaciones de paz con los holandeses en mayo de 1667 y reunió la flota en Chatham. El almirante holandés De Ruyter aprovechó la ocasión: incendió tres buques y capturó el Royal Charles, buque insígnea. La guerra concluyó con el Tratado de Breda, e Inglaterra se hizo de forma definitiva con Nueva York y Nueva Jersey, territorios sin importancia en aquel entonces.

Cuando Luis XIV invadió los territorios españoles en los Países Bajos, Inglaterra se alió con los holandeses. Pero Carlos y Luis firmaron el Tratado de Dover. Carlos recibía un subsidio anual mientras durara la guerra y se hacía con parte del imperio holandés. En las cláusulas secretas, Carlos II se comprometió a permitir el catolicismo. En efecto, Carlos declaró la guerra a los holandeses y firmó la Declaración de Indulgencia que permitía los ritos católicos en privado.

En marzo de 1672 el Parlamento obligó a Carlos a cancelar la Declaración y aprobó la Ley de Prueba, por la que todos los que ocupaban un puesto oficial debían comulgar de acuerdo con la Iglesia de Inglaterra y negar la trasubstanciación (rigió hasta 1828). El Parlamento se negó a conceder más dinero para la guerra y Carlos firmó la paz con los holandeses en 1674. En 1678 se produjo un supuesto complot papista: 35 inocentes fueron ejecutados. El Parlamento quiso excluir de la sucesión al duque de York, católico, y Carlos lo disolvió. La Cámara de los Comunes del siguiente Parlamento aprobó un proyecto de Ley en el mismo sentido, que fue rechazado por la Cámara de los Lores. El Parlamento quedó nuevamente disuelto. Los exclusionistas se llamaron más tarde whigs y los que se oponían a la exclusión tories. Carlos no convocó el Parlamento entre 1681-1685. Tras el frustrado complot de la Casa de Rye, que pretendió el asesinato de Carlos y Jacobo, fueron ejecutados algunos de sus oponentes. Carlos II se convirtió al catolicismo en el lecho de muerte.

Jacobo II (1685-1689)[editar]

Jacobo II no tuvo problemas para acceder al trono, tras prometer gobernar respetando la legislación y manteniendo la independencia de la Iglesia de Inglaterra. Era un católico celoso y procuró que los católicos romanos pudiesen celebrar su liturgia abiertamente y que pudiesen participar en la vida política. Su hija María, de religión protestante y casada con el calvinista holandés Guillermo de Orange, era la heredera.

Monarcas de Inglaterra[editar]

Anglosajones[editar]

Normandos[editar]

Los Plantagenet[editar]

Los Tudor[editar]

Los Estuardo[editar]

Los Hannover (Reino de Gran Bretaña)[editar]

Los Windsor: Sajonia-Coburgo-Gotha[editar]