Homo heidelbergensis

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Homo heidelbergensis
Rango temporal: Pleistoceno medio
Homo heidelbergensis-Cranium -5.jpg
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Mammalia
Orden: Primates
Suborden: Haplorrhini
Infraorden: Simiiformes
Superfamilia: Hominoidea
Familia: Hominidae
Género: Homo
Especie: H. heidelbergensis
Nombre binomial
Homo heidelbergensis
Schoetensack, 1908[1]

Homo heidelbergensis es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 600 000 años y perduró al menos hasta hace 250 000 años (Ioniense, mediados del Pleistoceno).

Eran individuos altos que tenían 1,80 m de estatura y muy fuertes (llegarían a 105 kg), de grandes cráneos que median 1350 cm³, muy aplanados con relación a los del hombre actual, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal.[2] Se trata de la primera especie humana en la que es posible detectar indicios de una mentalidad simbólica.[3]

Su nombre científico deriva de la proximidad de la ciudad de Heidelberg (Alemania) al lugar donde fueron hallados los primeros fósiles, lo que subraya el hecho de que se trata de los primeros homo que alcanzaron las estepas del centro y norte de Eurasia.

Su anatomía ha sido descrita en gran parte por los restos encontrados en el yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca.

Evolución[editar]

Una hipótesis probable es que tanto los neandertales (Homo neanderthalensis) como los humanos modernos (Homo sapiens) sean descendientes directos de Homo heidelbergensis. Entre hace 300.000 y 400.000 años, un grupo ancestral de Homo heidelbergensis dejó África y se atrevió a ir hacia el noroeste, entrando así en el oeste de Asia y en Europa y, posteriormente, evolucionó hasta los neandertales mientras que los Homo heidelbergensis que permanecieron en África (llamados a veces Homo rhodesiensis) se convirtieron en Homo sapiens hace aproximadamente 130.000 años.[4] [5] [6] [7] Entre Homo antecessor, cuyos fósiles se han hallado en las colinas de Atapuerca (España), y los H. neanderthalensis existió esta especie (H. heidelbergensis). Presenta en general caracteres intermedios entre H. erectus / Ergaster y el H. sapiens, incluido un torus occipital hendido (en Homo erectus tal torus, o cresta, es continua) y una gran capacidad neurocraneal.[cita requerida]

Si Homo erectus era probablemente cleptoparásito (robaba presas a los animales predadores, que aportaban proteínas y grasas de buena calidad) y complementaba su dieta con alimentos vegetales, en Homo heidelbergensis se hace patente un predominio de la dieta carnívora con evidencias de caza. La presión evolutiva para que se desarrollara la caza se derivaría de las condiciones ecológicas del territorio que colonizaron: Europa era fría y durante seis meses existían muchos menos recursos alimenticios vegetales que en África, el carroñeo y el cleptoparasitismo no aportaba suficientes nutrientes lo que habría inducido (por selección) a la aparición de conductas sociales dedicadas a la caza: bandas de heidelbergensis se organizaban para perseguir a otros animales y ultimarlos en trampas naturales (precipicios, pantanos) o arrojándoles grandes hachas líticas bifaces e, incluso, rústicos venablos de madera aguzada.[cita requerida]

Réplica de la Mandíbula de Mauer

Fósiles[editar]

El descubrimiento más antiguo de fósiles de la especie es una mandíbula inferior (Mauer 1), encontrada en 1907 por el trabajador de una mina en Mauer, cerca de Heidelberg.[1] Se estima que esta mandíbula data de 600.000 años AP.[8] [9]

Posteriormente, en una cueva llamada Caune de l'Arago, en Francia, se encontraron los restos fragmentarios de una docena de individuos. El más completo es la cara y parte de la caja craneana de un individuo conocido como Hombre de Tautavel, que data de cerca de 450.000 años AP y, tiene gran parecido al cráneo del Hombre de Petralona, encontrado en una cueva en Grecia.

Otros sitios donde se han hallado fósiles atribuidos a esta especie, son Steinheim (Alemania), Swascombe (Inglaterra) y la Sima de los Huesos en la Sierra de Atapuerca (España), donde se encontraron 5.000 fósiles pertenecientes a unos 30 individuos, que datan de hace 400 000 años,[10] considerados antepasados de los neandertales, restos estos que están muy bien conservados; entre ellos destacan el cráneo número 5 (llamado popularmente "Miguelón") que está completo,[11] y del cual recientemente se realizaron estudios que dan cuenta de una lateralidad en el cerebro (era diestro),[12] y una pelvis muy bien conservada de un individuo conocido popularmente como "Elvis".[13] En China se han encontrado fósiles que concuerdan con este grupo, en el sitio de Dali; un cráneo de hace 280 000 años, y un esqueleto en Jinniushan.

Hay que notar que en Terra Amata (Francia), se encontraron restos de refugios construidos durante la época de H. heidelbergensis. Estos refugios tenían una forma ovalada, con veinticinco pies de largo y veinte de ancho. Dentro del refugio se encontraron restos de ceniza.

Se han encontrado fósiles relacionados con esta especie en África en los sitios de Bodo, al noreste de Etiopía, con un ejemplar más robusto pero similar que data de hace 600 000 años, y en Kabwe (Zambia). También en Lago Ndutu (Tanzania). Los huesos postcraneales concuerdan con los de Arago, e indican que ésta era una forma robusta, pero moderna. Los científicos están divididos en su interpretación sobre estos fósiles africanos. Algunos los sitúan en la especie H. heidelbergensis.[14] Otros piensan que los fósiles europeos y africanos pertenecen a dos especies diferentes, y sólo las poblaciones africanas, clasificadas como Homo rhodesiensis u H. sapiens arcaico, evolucionaron hasta el H. sapiens, mientras que el nombre H. heidelbergensis sólo correspondería a los fósiles europeos, que presentan inequívocas apomorfías en la línea evolutiva hacia el hombre de Neandertal.[15] Tampoco hay unanimidad sobre la interpretación del hombre de Petralona (Grecia), que podría ser un H. heidelbergensis tardío o más bien un H. rhodesiensis u otro H. sapiens arcaico que llegó a Europa desde África, por las costas del Mediterráneo.

Características[editar]

Hace aproximadamente medio millón de años se empezaron a gestar los rasgos morfológicos que en unos cientos de miles de años dieron origen al neandertal. Los pre-neandertales u Homo heidelbergensis mostraban una creciente corpulencia física, expresada en el aumento de la talla, 1,75 a 1,80 metros y cerca de 100 kg de peso (media masculina). Las mandíbulas también poseían una gran fuerza y robustez a causa del estrés al cual eran sometidas.

El conjunto de estos fósiles revelan un homínido con un cráneo más "inflado" que el de ningún H. erectus/H. ergaster, aunque todavía posee arcos supraciliares. La parte trasera del cráneo es más redondeada que en H. erectus/H. ergaster, y las mejillas son infladas, como en los neandertales, aunque la cara es más plana. Su capacidad neurocraneal no dista mucho de la del hombre moderno, rondaba los 1350 cm³. Otro parecido con el Homo sapiens actual era su aparato fonador. Esto dio a pensar que el lenguaje, entendido de una manera quizás diferente a la actual, ya estaba presente en estos grupos.

Diferenciación[editar]

El análisis morfológico de los fósiles atribuidos a esta especie ha permitido proponer dos clados: el primero une la mandíbula de Mauer, los fósiles de Arago e incluso Petralona, con un grupo cosmopolita que incluye los cráneos de Kabwe y Bodo en África y Dalí y Jinniushan en China; el segundo incluye los fósiles de Steinheim, Reilingen y la Sima de los Huesos en Atapuerca y estaría más relacionado con el hombre de Neandertal, en la medida en que presenta junto con este varias sinapomorfias.[16]

El análisis fenético[17] y el estudio de la evidencia dental confirman esta diferenciación,[18] pero además, el hecho de que una población tan antigua como la de la Sima de los Huesos presente morfologías muy neandertales, obliga a considerar que podría ser que a partir de una población como esta, por un cuello de botella, en algún refugio climático, haya surgido la especie H. neanderthalensis.[18]

Secuenciación de ADN[editar]

La secuenciación de ADN mitocondrial de un fémur procedente de la Sima de Los Huesos ha mostrado mayor relación con los fósiles siberianos del Homínido de Denísova que con el ADN neandertal,[19] [20] lo que abre paso a la hipótesis de una compleja relación entre las distintas especies de Homo en Eurasia.

Tecnología y organización[editar]

Los utensilios asociados con los fósiles consisten básicamente en "piedras de cortar" y algunas herramientas de lascas como puntas y raspadores de madera, hueso y asta, siendo los iniciadores de esta técnica. Dentro de su tecnología encontramos el bifaz, también llamado hacha de mano; es de grandes dimensiones y está tallado por ambas caras. Su utilidad es muy diversa. Según análisis de otras piedras muestran su empleo para curtir pieles o trabajar la madera, hace 400 000 años ya usaban rudimentarias lanzas de madera. También es muy probable que en esta época el fuego fuese utilizado y paulatinamente generalizado, ya que hay evidencias de fogatas.

Dentro de esta especie también podemos empezar a hablar sobre pequeños grupos con una cohesión social, ya que según estudios paleontológicos de diferentes restos se han hallado, por ejemplo, mandíbulas totalmente desdentadas; esto indica que el anciano, tras perder su dentadura, siguió viviendo ayudado por sus congéneres. Esto se traduce en una conducta diferencial a la hora del tratamiento de sus cadáveres (Sima de los Huesos). El estudio de las dentaduras de los heidelbergensis también revela otro aspecto evolutivo de sumo interés: los molares y la dentadura definitiva les aparecían entre los 5 y 6 años tras ser paridos (en un chimpancé actual esto ocurre hacia los 3 años); si se considera que un individuo no puede alimentarse por cuenta propia hasta tener bien desarrollada su dentición esto induce a pensar que los heidelbergensis estaban caracterizados por una prematuración que implicaba un prolongado cuidado de las crías con el posible establecimiento de fuertes relaciones afectivas entre los individuos, la existencia de fuertes relaciones afectivas habría cohesionado a las "sociedades" heidelbergensis de un modo que les capacitaba para, por ejemplo, desarrollar eficaces estrategias de caza y de supervivencia en general.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. a b Schoetensack, Otto (1908) Der Unterkiefer des Homo Heidelbergensis aus den Sanden von Mauer bei Heidelberg. Ein Beitrag zur Paläontologie des Menschen. Leipzig,: Verlag von Wilhelm Engelmann.
  2. En un documental para televisión se les apodó como «Goliath»; cf. Pinkowski, J. (2005). «Take your hominids with a grain of salt». Archaeology. Archaeological Institute of America. Consultado el 16 de mayo de 2011..
  3. Cf. Jordi Agustí, Enric Bufill y Marina Mosquera, El precio de la inteligencia. La evolución de la mente y sus consecuencias, Crítica, Barcelona, 2012, pág. 51.
  4. «Homo heidelbergensis began to develop regional differences that eventually gave rise to two species of humans. European populations of Homo heidelbergensis evolved into Homo neanderthalensis (the Neanderthals) while a separate population of Homo heidelbergensis in Africa evolved into our own species, Homo sapiens» - Australian Museum
  5. Homo heidelbergensis - Smithsonian, National Museum of Natural History
  6. Heidelberg Man Links Humans, Neanderthals - Discovery News
  7. Homo heidelbergensis - Science Daily
  8. Wagner, Günther; Matthias Krbetsche; Detlev Degeringc; Jean-Jacques Bahaind; Qingfeng Shaod; Christophe Falguèresd; Pierre Voinchetd; Jean-Michel Doloe; Tristan Garciae and G. Philip Rightmiref (2011) "Radiometric dating of the type-site for Homo heidelbergensis at Mauer, Germany"; PNAS 109 (10).
  9. Wagner, Günther; Lutz Christian Maulb; Manfred Löscherc & Dieter Schreiber (2011) "Mauer – the type site of Homo heidelbergensis: palaeoenvironment and age"; Quaternary Science Reviews 30 (11-12): 1464–1473.
  10. Bischoff, James L.; Donald D. Shamp, Arantza Aramburu, Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y J. M. Bermúdez de Castro (2003). «The Sima de los Huesos Hominids Date to Beyond U/Th Equilibrium (>350 kyr) and Perhaps to 400–500 kyr: New Radiometric Dates». Journal of Archaeological Science, 30(3): 275-280.
  11. Arsuaga, Juan L.; Martínez, I; Gracia, A; Carretero, JM; Carbonell, E (1993) «Three new human skulls from the Sima de los Huesos Middle Pleistocene site in Sierra de Atapuerca, Spain». Nature, 362: 534-537.
  12. El Homo heidelbergensis era diestro
  13. Arsuaga, Juan L.; Lorenzo, CL; Carretero, JM; Gracia, A; Martínez, I; García, N; Bermúdez de Castro, JM; Carbonell, E (1999) «A complete human pelvis from the Middle Pleistocene of Spain». Nature, 399: 255-258.
  14. Rightmire, G. Philip (1998). «Human evolution in the Middle Pleistocene: The role of Homo heidelbergensis». Evolutionary Anthropology, 6: 218-227.
  15. Rosas, Antonio y Bermúdez de Castro, José M.(1998) «The Mauer mandible and the evolutionary significance of Homo heidelbergensis». Geobios, 31(5): 687-697.
  16. Tattersall, Ian (2011) "Before the Neanderthals: Hominid Evolution in Middle Pleistocene Europe"; Vertebrate Paleobiology and Paleoanthropology 2011: 47-53.
  17. Martinón Torres, María; J. M. Bermuúdez de Castro; A. Gómez Robles; J. L. Arsuaga; E. Carbonell; D. Lordkipanidze; G. Manzi and A. Margvelashvili (2007) "Dental evidence on the hominin dispersals during the Pleistocene"; PNAS.
  18. a b Martinón Torres, María; José María Bermúdez de Castro; Aida Gómez Roblesa; Leyre Prado Simón y Juan Luis Arsuaga (2012) "Morphological description and comparison of the dental remains from Atapuerca-Sima de los Huesos site (Spain)"; Journal of Human Evolution 62 (1): 7–58.
  19. Meyer, Matthias; Qiaomei Fu; Ayinuer Aximu-Petri; Isabelle Glocke; Birgit Nickel; Juan-Luis Arsuaga; Ignacio Martínez; Ana Gracia; José María Bermúdez de Castro; Eudald Carbonell & Svante Pääbo (2013) "A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos"; Nature doi:10.1038/nature12788
  20. Rivera, Alicia (4 de diciembre de 2013). «El ADN más antiguo está en Atapuerca». Diario El País. Consultado el 4 de diciembre de 2013. 

Bibliografía[editar]

  • Arsuaga, J. L.; Martínez, I.; Carretero, J. M.; Gracia, A.; Lorenzo, C. y Bermúdez de Castro J. M. (1996) «Evolución humana en Europa: registro y debates». Revista Española de Paleontología, Nº extraordinario: 269-227.
  • Cancio, Víctor (2002). El hombre de Heidelberg. Editorial Montflorit.

Enlaces externos[editar]