Capitalismo

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Hong Kong, es una ciudad autónoma de China con un modelo económico capitalista con altos "índices de libertad económica" que la hace muy diferente del resto de la economía china (caracterizada por bajos "índices de libertad económica"). Según algunos estudios esto ha permitido a Hong Kong ser una de las economías más prósperas del planeta,[cita requerida] con un PIB per cápita y un IDH muy altos.
Un campamento en Guinea para refugiados de Sierra Leona: el sistema de producción capitalista ha generado un sistema económico mundialmente integrado y altamente desigual que ha llevado a numerosos conflictos por el control de materias primas.
El capitalismo se forma por medio de la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de gestionarlos. En la imagen un ejemplo de empresa privada en Oxford.

El capitalismo es un orden o sistema social y económico que deriva del usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción, que se encuentra mayormente constituido por relaciones empresariales vinculadas a las actividades de inversión y obtención de beneficios, así como de relaciones laborales tanto autónomas como asalariadas subordinadas a fines mercantiles.[1]

En el capitalismo, los individuos, y/o empresas usualmente representadas por los mismos, llevan a cabo la producción de bienes y servicios en forma privada e independiente, dependiendo así de un mercado de consumo para la obtención de recursos.[2] El intercambio de los mismos se realiza libremente a través del comercio, y por tanto la división del trabajo se desarrolla en forma mercantil y los agentes económicos dependen de la búsqueda de beneficio.[3] La distribución se organiza, y las unidades de producción se fusionan o separan, de acuerdo a una evaluación constante de la eficiencia mediante un sistema de precios para los bienes y servicios.[4] A su vez, los precios se forman mayoritariamente en un mercado libre que depende de la interacción entre una oferta y una demanda dadas por las elecciones de productores y consumidores,[5] y estos a su vez son necesarios para la coordinación ex-post de una economía basada en el intercambio de mercancías.[6]

El origen etimológico de la palabra capitalismo proviene de la idea de capital y su uso para la propiedad privada de los medios de producción,[7] [8] sin embargo, se relaciona mayormente al capitalismo como concepto con el intercambio dentro de una economía de mercado que es su condición necesaria,[9] [10] y a la propiedad privada absoluta o burguesa[11] que es su corolario previo.[12] [13] El origen de la palabra puede remontarse antes de 1948 pero no es hasta 1860 que llega a ser una corriente como tal y reconocida como término, según las fuentes escritas de la época. [14]

Se denomina sociedad capitalista a toda aquella sociedad política y jurídica originada basada en una organización racional del trabajo, el dinero y la utilidad de los recursos de producción, caracteres propios de aquel sistema económico.[15] En el orden capitalista, la sociedad está formada por clases socioeconómicas en vez de estamentos como son propios del feudalismo y otros órdenes pre-modernos.[16] Se distingue de éste y otras formas sociales por la posibilidad de movilidad social de los individuos, por una estratificación social de tipo económica,[17] y por una distribución de la renta que depende casi enteramente de la funcionalidad de las diferentes posiciones sociales adquiridas en la estructura de producción.[18]

El nombre de sociedad capitalista se adopta usualmente debido al hecho de que el capital como relación de producción se convierte dentro de ésta en un elemento económicamente predominante.[19] La discrepancia sobre las razones de este predominio divide a las ideologías políticas modernas: el enfoque liberal smithiano se centra en la utilidad que el capital como relación social provee para la producción en una sociedad comercial con una amplia división del trabajo, entendida como causa y consecuencia de la mejora de la oferta de consumo y los mayores ingresos por vía del salario respecto del trabajo autónomo,[20] mientras que el enfoque socialista marxista considera que el capital como relación social es precedido (y luego retroalimentado) por una institucionalizada imposibilidad social de sobrevivir sin relacionarse con los propietarios de un mayor capital físico mediante el intercambio de trabajo asalariado.[21]

La clase social conformada por los creadores y/o propietarios que proveen de capital a la organización económica a cambio de un interés[22] se la describe como "capitalista", a diferencia de las funciones empresariales cuyo éxito se traduce en forma de ganancia[23] y de las gerenciales ejecutadas a cambio de un salario.[24] Vulgarmente se describe desde el siglo XVIII como "burguesía" tanto a este conjunto social como al de los empleadores de trabajo de una moderna sociedad industrial, pero la burguesía se origina en las ciudades de la sociedad rural medieval y está constituida por propietarios auto-empleados cuya naturaleza da origen al capitalismo moderno.[25]

Existen diferentes apreciaciones sobre la naturaleza del capitalismo según la perspectiva social e ideológica desde la cual se lo analice.

Características[editar]

Si bien el capitalismo no encuentra su fundador en un pensador sino en las relaciones productivas de la sociedad, la obra La riqueza de las naciones concedió a Adam Smith el título de fundador intelectual del capitalismo.
John Locke, con su obra Dos tratados sobre el gobierno civil, establece los principios que posteriormente servirán para identificar el capitalismo como sistema productivo y el liberalismo como sistema de pensamiento que lo respalda.

El capitalismo, o más concretamente los sistemas económicos capitalistas, se caracterizan por la presencia de unos ciertos elementos de tipo socioeconómico, si un número importante de ellos está ausente el sistema no puede ser considerado como propiamente capitalista. Entre los factores que acaban haciendo que un sistema sea considerado capitalista están:

En términos más descriptivos, los sistemas capitalistas son sistemas socioeconómicos donde los activos de capital están básicamente en manos privadas y son controlados por agentes o personas privadas. El trabajo es proporcionado mediante el ofrecimiento de salarios monetarios y la aceptación libre por parte de los empleados. La actividad económica frecuentemente está organizada para obtener un beneficio neto que permita a las personas propietarias que controlan los medios de producción incrementar su capital. Los bienes y servicios producidos son además distribuidos mediante mecanismos de mercado. Si bien todos los sistemas capitalistas existentes presentan un mayor o menor grado de intervención estatal y se alejan por diversas razones del modelo de mercado idealmente competitivo, razón por la cual se definen conceptos como la competitividad o el índice de libertad económica, para caracterizar hasta que punto difieren unos sistemas capitalistas de otros.[26]

Capital, trabajo y régimen de propiedad[editar]

En los sistemas capitalistas la titularidad de la mayor parte de medios de producción es privada, entendiéndose por esto su construcción sobre un régimen de bienes de capital industrial y de tenencia y uso de la tierra basado en la propiedad privada. Los medios de producción operan principalmente en función del beneficio y en la que los intereses directivos. Se acepta que en un sistema capitalista, la mayor parte de las decisiones de inversión de capital están determinadas por las expectativas de beneficio, por lo que la rentabilidad del capital invertido tiene un papel muy destacado en la vida económica. Junto con el capital, el trabajo se refiere al otro gran conjunto de elementos de producción (algunos autores añaden un factor tradicionalmente llamado "tierra" que en términos generales puede representar cualquier tipo de "recurso natural"). El papel decisivo del trabajo, junto el capital, hacen que uno de los aspectos importantes del capitalismo sea la competencia en el llamado mercado de trabajo asalariado.

Sobre la propiedad privada, los sistemas capitalistas tienden a que los recursos invertidos por los prestadores de capital para la producción económica, estén en manos de las empresas y personas particulares (accionistas). De esta forma a los particulares se les facilita el uso, empleo y control de los recursos que se utilizan la producción de bienes y servicios. En los sistemas capitalistas se busca que no existan demasiadas restricciones para las empresas sobre como usar mejor sus factores de producción (capital, trabajo, recursos disponibles).

Entre las características generales del capitalismo se encuentra la motivación basada en el cálculo costo-beneficio dentro de una economía de intercambio basada en el mercado, el énfasis legislativo en la protección de un tipo específico de apropiación privada (en el caso del capitalismo particularmente lockeano), o el predominio de las herramientas de producción en la determinación de las formas socioeconómicas.

Contrato libre, ganancias y movilidad social[editar]

El capitalismo se considera un sistema económico en el cual el dominio de la propiedad privada sobre los medios de producción desempeña un papel fundamental. Es importante comprender lo que se entiende por propiedad privada en el capitalismo ya que existen múltiples opiniones, a pesar de que este es uno de los principios básicos del capitalismo: otorga influencia económica a quienes detentan la propiedad de los medios de producción (o en este caso el capital), dando lugar a una relación voluntaria de funciones y de mando entre el empleador y el empleado. Esto crea a su vez una sociedad de clases móviles en relación con el éxito o fracaso económico en el mercado de consumo, lo que influye en el resto de la estructura social según la variable de capital acumulada; por tal razón en el capitalismo la pertenencia a una clase social es movible y no estática.

Las relaciones económicas de producción y el origen de la cadena de mando –incluyendo la empresaria por delegación– es establecida desde la titularidad privada y exclusiva de los propietarios de una empresa en función de la participación en su creación en tanto primeros propietarios del capital. La propiedad y el usufructo queda así en manos de quienes adquirieron o crearon el capital volviendo interés su óptima utilización, cuidado y acumulación, con independencia de que la aplicación productiva del capital se genere mediante la compra del trabajo, esto es, el sueldo, realizado por los asalariados de la empresa.

Una de las interpretaciones más difundidas señala que en el capitalismo, como sistema económico, predomina el capital - actividad empresarial, mental - sobre el trabajo - actividad corporal - como elemento de producción y creador de riqueza. El control privado de los bienes de capital sobre otros factores económicos tiene la característica de hacer posible negociar con las propiedades y sus intereses a través de rentas, inversiones, etc. Eso crea el otro distintivo del capitalismo que es el beneficio o ganancia como prioridad en la acción económica en función de la acumulación de capital que por vía de la compra del trabajo puede separarse del trabajo asalariado.

Libre mercado, empresas y competencia[editar]

El capitalismo se basa ideológicamente en una economía en la cual el mercado predomina, esto usualmente se da, aunque existen importantes excepciones además de las polémicas sobre qué debe ser denominado libre mercado o libre empresa. En éste se llevan a cabo las transacciones económicas entre personas, empresas y organizaciones que ofrecen productos y las que los demandan. El mercado, por medio de las leyes de la oferta y la demanda, regula los precios según los cuales se intercambian las mercancías (bienes y servicios), permite la asignación de recursos y la distribución de la riqueza entre los individuos.

La libertad de empresa propone que todas las empresas sean libres de conseguir recursos económicos y transformarlos en una nueva mercancía o servicio que será ofrecido en el mercado que éstas dispongan. A su vez, son libres de escoger el negocio que deseen desarrollar y el momento para entrar o salir de éste. La libertad de elección se aplica a las empresas, los trabajadores y los consumidores, pues la empresa puede manejar sus recursos como crea conveniente, los trabajadores pueden realizar un trabajo cualquiera que esté dentro de sus capacidades y los consumidores son libres de escoger lo que desean consumir, buscando que el producto escogido cumpla con sus necesidades y se encuentre dentro de los límites de su ingreso. Esto en un contexto teórico capitalista es denominado cálculo económico.

Competencia se refiere a la existencia de un gran número de empresas o personas que ofrecen y venden un producto (oferentes) en un mercado determinado. En dicho mercado también existe un gran número de personas o empresas (demandantes), las cuales, según sus preferencias y necesidades, compran o demandan esos productos o mercancías. A través de la competencia se establece una «rivalidad» o antagonismo entre productores. Los productores buscan acaparar la mayor cantidad de consumidores/compradores para sí. Para conseguir esto, utilizan estrategias de reducción de precios, mejoramiento de la calidad, etc.

Paso del capitalismo de producción al capitalismo de consumo[editar]

  • Colapso del modelo basado en la producción
  • Expansión social del ocio
  • Separación de propiedad y producción: economía financiera
  • Desarrollo tecnológico: se amplia el tiempo de vida social
  • Grandes urbes
  • Reorientación hacia el consumo

La empresa por sociedad de capitales[editar]

El tipo de empresa actual suele resultar de una asociación. A principios del siglo XIX, las empresas eran generalmente de un individuo que invertía en ellas capitales, fueran éstos propios o procedentes de préstamos, y los ponía al servicio de una capacidad técnica, que generalmente él mismo tenía. Sin embargo, el posterior desarrollo o auge del capitalismo demostraron claramente la superioridad de la empresa, que supera los límites de la personalidad individual o de la continuidad familiar. Este sistema permite al mismo tiempo agrupar capacidades que se completan y disociar las aportaciones de capital de las aptitudes puramente técnicas, antes confundidas. Hay que distinguir dos grandes categorías de sociedades: 1. las de personas, constituidas por un pequeño número de individuos que aportan al fondo social capitales, llamados (partes) o capacidades técnicas (caso del socio industrial opuesto al capitalista), que, como son en realidad fracciones casi materiales de la empresa no pueden ser cedidas sin el acuerdo de los copartícipes; 2. las de capitales, en las que las partes llamadas (acciones),se consideran como simples pruebas materiales de la aportación de cierto capital por los asociados, en general numerosos y tienen por tanto la posibilidad de transmitirse o negociarse libremente en la bolsa de valores.

Crecimiento económico[editar]

Teóricos y políticos han enfatizado la habilidad del capitalismo para promover el crecimiento económico buscando aumentar los beneficios, tal como se mide por el Producto Interno Bruto (PIB), utilización de la capacidad instalada o calidad de vida. Este argumento fue central, por ejemplo, en la propuesta de Adam Smith de dejar que el libre mercado controle los niveles de producción y de precio, y distribuya los recursos.

Sostienen que el rápido y consistente crecimiento de los indicadores económicos mundiales desde la revolución industrial se debe al surgimiento del capitalismo moderno.[27] [28] Mientras que las mediciones no son idénticas, aquellos que están a favor argumentan que incrementar el PIB (per capita) ha demostrado empíricamente una mejora en la calidad de vida de las personas, tal como mejor disponibilidad de alimentos, vivienda, vestimenta, atención médica, reducción de horas de trabajo, y libertad de trabajo para niños y ancianos.[29]

Gracias a la especialización de la agricultura, se produce un aumento de la producción existente, y la actividad comercial de materias primas aumenta. La consecuencia de este hecho, es el incremento de la circulación de capital, que fue un estímulo a la banca, y por tanto de la riqueza de la sociedad, aumentando el ahorro y con ello la inversión. Este fue el origen de la banca actual, la cual tenía dos funciones: prestar el dinero que custodiaban a cambio de un interés y la emisión de "promesas de pago al contado al portador" que circulaban como dinero.

Argumentos favorables al capitalismo también afirman que una economía capitalista brinda más oportunidades a los individuos de incrementar sus ingresos a través de nuevas profesiones o negocios que otras formas de economía. Según esta manera de pensar, este potencial es mucho mayor que en las sociedades feudales o tribales o en las sociedades socialistas.[cita requerida]

Organizaciones por interés individual[editar]

Cada uno de los actores del mercado actúa según su propio interés; por ejemplo, el empleador, quien posee los recursos y el capital, busca la maximización del beneficio propio por medio de la acumulación y producción de los recursos; los empleados, quienes venden su trabajo (el salario) a su empleador; y, por último, los consumidores, quienes buscan obtener la mayor satisfacción o utilidad adquiriendo lo que quieren y necesitan en función a la calidad del producto o la cantidad de su precio.

El capitalismo puede organizarse a sí mismo como un sistema complejo sin necesidad de un mecanismo de planeamiento o guía externa.[30] A este fenómeno se lo llama laissez faire.[31] En un proceso de este tipo la búsqueda de beneficios tiene un rol importante. A partir de las transacciones entre compradores y vendedores emerge un sistema de precios, y los precios surgen como una señal de cuáles son las urgencias y necesidades insatisfechas de las personas. La promesa de beneficios les da a los emprendedores el incentivo para usar su conocimiento y recursos para satisfacer esas necesidades. De tal manera, las actividades de millones de personas, cada una buscando su propio interés, se coordinan y complementan entre sí.[32]

Liberalismo y rol del Estado[editar]

La doctrina política que históricamente ha encabezado la defensa e implantación de este sistema económico y político ha sido el liberalismo económico y clásico del cual se considera sus padres fundadores a John Locke, Juan de Mariana y Adam Smith. El pensamiento liberal clásico sostiene en economía que la intervención del gobierno debe reducirse a su mínima expresión. Sólo debe encargarse del ordenamiento jurídico que garantice el respeto de la propiedad privada, la defensa de las llamadas libertades negativas: los derechos civiles y políticos, el control de la seguridad interna y externa (justicia y protección), y eventualmente la implantación de políticas para garantizar el libre funcionamiento de los mercados, ya que la presencia del Estado en la economía perturbaría su funcionamiento. Sus representantes contemporáneos más prominentes son Ludwig von Mises y Friedrich Hayek por parte de la llamada Escuela austríaca de economía; George Stigler y Milton Friedman por parte de la llamada Escuela de Chicago, existiendo profundas diferencias entre ambas.

Existen otras tendencias dentro del pensamiento económico que asignan al Estado funciones diferentes. Por ejemplo los que adscriben a lo sostenido por John Maynard Keynes, según el cual el Estado puede intervenir para incrementar la demanda efectiva en época de crisis. También se puede mencionar a los politólogos que dan al Estado y a otras instituciones un rol importante en controlar las deficiencias del mercado (una línea de pensamiento en este sentido es el neoinstitucionalismo).

Origen[editar]

Skyline de la ciudad inglesa de Mánchester en 1857. Durante el siglo XIX en medio de la Revolución industrial esta ciudad desarrolló tal cantidad de industria textil que fue llamada Cottonopolis, y se convirtió en modelo de la prosperidad provocada por el capitalismo de libre empresa para el movimiento social y político denominado Escuela de Mánchester.

Tanto los mercaderes como el comercio existen desde que existe la civilización, pero el capitalismo como sistema económico, en teoría, no apareció hasta el siglo XVII en Inglaterra sustituyendo al feudalismo. Según Adam Smith, los seres humanos siempre han tenido una fuerte tendencia a «realizar trueques, cambios e intercambios de unas cosas por otras». De esta forma al capitalismo, al igual que al dinero y la economía de mercado, se le atribuye un origen espontáneo o natural dentro de la edad moderna.[33]

Este impulso hacia el comercio y el intercambio fue acentuado y fomentado por las Cruzadas que se organizaron en Europa occidental desde el siglo XI hasta el siglo XIII. Las grandes travesías y expediciones de los siglos XV y XVI reforzaron estas tendencias y fomentaron el comercio, sobre todo tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la entrada en Europa de ingentes cantidades de metales preciosos provenientes de aquellas tierras. El orden económico resultante de estos acontecimientos fue un sistema en el que predominaba lo comercial o mercantil, es decir, cuyo objetivo principal consistía en intercambiar bienes y no en producirlos. La importancia de la producción no se hizo patente hasta la Revolución industrial que tuvo lugar en el siglo XIX.

Sin embargo, ya antes del inicio de la industrialización había aparecido una de las figuras más características del capitalismo, el empresario, que es, según Knight, el individuo que asume riesgos económicos no personales. Un elemento clave del capitalismo es la iniciación de una actividad con el fin de obtener beneficios en el futuro; puesto que éste es desconocido, tanto la posibilidad de obtener ganancias como el riesgo de incurrir en pérdidas son dos resultados posibles, por lo que el papel del empresario consiste en asumir el riesgo de tener pérdidas o ganancias.

El camino hacia el capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del Renacimiento y de la Reforma. Estos movimientos cambiaron de forma drástica la sociedad, facilitando la aparición de los modernos Estados nacionales que proporcionaron las condiciones necesarias para el crecimiento y desarrollo del capitalismo en las naciones europeas. Este crecimiento fue posible gracias a la acumulación del excedente económico que generaba el empresario privado y a la reinversión de este excedente para generar mayor crecimiento, lo cual generó industrialización en las regiones del norte.

Tipos de sistemas capitalistas[editar]

Como se ha indicado anteriormente, existen distintas variantes del capitalismo que se diferencian de acuerdo a la relación entre el mercado, el Estado y la sociedad. Por supuesto, todas comparten características como la producción de bienes y servicios por beneficio, asignación de recursos basada principalmente en el mercado, y estructuración en torno a la acumulación de capital. Es importante destacar que entre los círculos ligados a la Escuela Austríaca de Economía y al Objetivismo se conoce como "capitalismo" a su variante más pura, el laissez faire.

Los principales tipos de capitalismo son:

Mercantilismo[editar]

Esta es una forma nacionalista del capitalismo temprano que nació aproximadamente en el siglo XVI. Se caracteriza por el entrelazamiento de intereses comerciales de interés para el Estado y el imperialismo y, consecuentemente, por el uso del aparato estatal para promover las empresas nacionales en el extranjero. Un buen ejemplo lo entrega el caso del monopolio comercial impuesto por España a sus colonias en 1504 prohibiéndoles comerciar con otras naciones.

El mercantilismo sostiene que la riqueza de las naciones se incrementa a través de una balanza comercial positiva (en que las exportaciones superan a las importaciones). Corresponde a la fase de desarrollo capitalista llamada Acumulación originaria de capital.

Capitalismo de Libre Mercado[editar]

El capitalismo laissez-faire se caracteriza por contratos voluntarios en ausencia de intervención de terceros (como pudiere ser el Estado). Los precios de los bienes y servicios son establecidos por la oferta y la demanda, llegando naturalmente a un punto de equilibrio. Implica la existencia de mercados altamente competitivos y la propiedad privada de los medios de producción. El rol del Estado se limita a la producción de seguridad y al resguardo de los derechos de propiedad.

Economía Social de Mercado[editar]

En este sistema la intervención del Estado en la economía es mínima, pero entrega servicios importantes en cuanto a la seguridad social, prestaciones de desempleo y reconocimiento de derechos laborales a través de acuerdos nacionales de negociación colectiva. Este modelo es prominente en los países de Europa occidental y del norte, aunque variando sus configuraciones. La gran mayoría de las empresas son de propiedad privada.

Capitalismo corporativo[editar]

Caracterizado por la dominación de corporaciones jerárquicas y burocráticas. El término "capitalismo monopolista de Estado" fue originalmente un concepto Marxista para referirse a una forma de capitalismo en que la política de estado es utilizada para beneficiar y promover los intereses de corporaciones dominantes mediante la imposición de barreras competitivas y la entrega de subsidios.

Economía mixta[editar]

Una economía mixta está basada en gran medida en el mercado, y consiste en la convivencia de la propiedad privada y la propiedad pública de los medios de producción, y en el intervencionismo a través de políticas macroeconómicas destinadas a corregir los posibles fallos de mercado, reducir el desempleo y mantener bajos los niveles de inflación. Los niveles de intervención varían entre los diferentes países, y la mayoría de las economías capitalistas son mixtas hasta cierto punto.

En términos políticos informales se considera que los sistemas capitalistas son opuestos a los sistemas de inspiración socialista. Presuntamente los sistemas socialistas difieren de los sistemas capitalistas en varias maneras: propiedad pública de los medios de producción, los recursos monetarios obtenidos mediante la producción pueden ser utilizados con fines sociales no relacionados con la inversión o la obtención de beneficios. En muchos sistemas históricos de inspiración socialista muchas decisiones importantes de producción fueron directamente planificadas por el estado lo cual dio lugar a sistemas de economía planificada.

Tampoco pueden considerarse sistemas capitalistas muchos sistemas socioeconómicos de la antigüedad y la edad media, ya que en ellos tenía un papel destacado la mano de obra forzada (como en el feudalismo) o directamente la mano de obra esclava (presente en la antigüedad, la edad moderno e incluso perduró inicialmente en las sociedades capitalistas). Tampoco existía en muchos de esos sistemas movilidad social, al tratarse de sociedades estamentarias; ni la producción estaba orientada o racionalizada a la obtención de beneficio económico o a crear sistemas de acumulación capitalista, sino que otros objetivos socialmente deseables para una parte de la sociedad podían tener mayor peso en las decisiones de producción y la actividad económica.

Críticas al capitalismo[editar]

Parte de la crítica al capitalismo es la opinión de que es un sistema caracterizado por la explotación de la fuerza de trabajo del hombre al constituir el trabajo como una mercancía más. Esta condición sería su principal contradicción: Medios de producción privados con fuerza de trabajo colectiva, de este modo, mientras en el capitalismo se produce de forma colectiva, el disfrute de las riquezas generadas es privado, ya que el sector privado "compra" el trabajo de los obreros con el salario. La alternativa histórica al capitalismo con mayor acogida ha estado representada por el socialismo.[cita requerida]

Marxismo[editar]

Para el materialismo histórico (el marco teórico del marxismo), el capitalismo es un modo de producción.

Esta construcción intelectual es originaria del pensamiento de Karl Marx (Manifiesto Comunista, 1848, El Capital, 1867) y deriva de la síntesis y crítica de tres elementos: la economía clásica inglesa (Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus), la filosofía idealista alemana (fundamentante la dialéctica hegeliana) y el movimiento obrero de la primera mitad del siglo XIX (representado por autores que Marx calificaba de socialistas utópicos).

Capitalismo e imperialismo[editar]

Los críticos del capitalismo lo responsabilizan de generar numerosas desigualdades económicas. Tales desigualdades eran muy acusadas durante el siglo XIX, sin embargo, a lo largo de la industrialización (principalmente en el siglo XX) se experimentaron notables mejorías materiales y humanas. Los críticos del capitalismo (John A. Hobson, Imperialism, a study, Lenin El imperialismo, fase superior del capitalismo) señalaron desde finales del siglo XIX que tales avances se obtuvieron por un lado a costa del colonialismo, que permitió el desarrollo económico de las metrópolis, y por otro lado gracias al Estado del Bienestar, que suavizó los efectos negativos del capitalismo e impulsó toda una serie de políticas cuasisocialista.

Otras críticas al capitalismo que se enlazan a décadas anteriores con el mismo matiz antiimperialista (a partir del pensamiento centro-periferia) provienen de los movimientos antiglobalización, que denuncian al modelo económico capitalista y las empresas transnacionales como el responsable de las desigualdades entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo, teniendo el tercer mundo una economía dependiente del primero.

El mercado como institución no natural[editar]

Desde una perspectiva no estrictamente marxista, Karl Polanyi (La gran transformación, 1944) insiste en que lo crucial en la transformación capitalista de economía, sociedad y naturaleza fue la conversión en mercancía de todos los factores de producción (tierra, o naturaleza y trabajo, o seres humanos) en beneficio del capital.

Capitalismo como religión[editar]

Capitalismo como religión es un escrito póstumo de 1921 del filósofo alemán Walter Benjamin que contiene una crítica profunda al capitalismo. El texto indaga en la naturaleza religiosa del capitalismo como una dogmática inhumana: la identificación del pecado y la culpa religiosa y la deuda impuesta por el capitalismo (el término alemán utilizado en el escrito Schuld significa a la vez deuda y culpa. Para Michael Löwy el escrito es una lectura anticapitalista de Max Weber.[34] [35]

Ecologismo[editar]

La crítica ecologista argumenta que un sistema basado en el crecimiento y la acumulación constante es insostenible, y que acabaría por agotar los recursos naturales del planeta, muchos de los cuales no son renovables. Más aún si el consumo de estos recursos es desigual entre los países y en sus respectivas clases económicas. Hasta hace algunas décadas, se pensaba que los recursos naturales eran virtualmente inagotables y que la contaminación, pérdida de la biodiversidad y de paisajes eran costes asumibles del progreso.

Actualmente existen dos tendencias principales relacionadas con la crítica ecologista: aquella que defiende un desarrollo sostenible de la economía (que consistiría en adaptar el actual modelo al nuevo problema medioambiental), y otra que defiende un decrecimiento de la economía (que apunta directamente a nuevos sistemas de organización económica[36] ).

Como contraparte al ecologismo colectivista, surge el ecologismo de mercado con base en la libertad individual. Este ecologismo plantea la protección de los ecosistemas desde el punto de vista del capitalismo libertario, los libertarios dicen que una definición de la propiedad privada en todos los recursos escasos, cada recurso escaso es usado más eficientemente y por lo tanto es regulado por el mercado, de igual manera el propietario siempre está interesando de que su tierra y animales estén sanos, usan el ejemplo de la privatización de los elefantes en Kenia y la recuperación de la población de estos para demostrar que una economía de mercado con propiedad privada, siempre tiene interés en un ecosistema sano, desde el punto de vista de los libertarios, cuando no hay derechos de propiedad definidos ocurre la denominada tragedia de los comunes, donde el recurso es usado por todos de manera irresponsable y este se agota.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Definición minimalista elaborada de forma que concuerde con las principales definiciones esencialistas, tanto posteriores (Sombart, 1902; Weber, 1904) como previas a la invención del término (Ricardo, 1817; Proudhon, 1840; Marx, 1848) y a la elaboración del concepto (Smith, 1776) y concordante con la definición del diccionario de la Enciclopedia Británica: «Capitalism», Merriam-Webster's Collegiate Dictionary
  2. Shigeto Tsuru, Institutional Economics Revisited, University of Cambridge, 1993, p. 26
  3. Joseph Lajugie, Los sistemas económicos, Eudeba, 1987, pp. 13-14
  4. Oliver E. Williamson, The Economic Institutions of Capitalism, Free Press, 1985, pp. 85-130
  5. John Maynard Keynes, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, Aosta, 1998, pp. 22-23
  6. Mohammed Bensald, «The centralist organization of Marx» en art. «The organizational indetermination of spontaneous order in Hayek»
  7. «Capitalismo», TheFreeDictionary.com. Fuente: Diccionario Enciclopédico Vox, tomo 1, Larousse Editorial, 2009. Consultado el 16 de junio de 2011
  8. Fernand Braudel, La dinámica del capitalismo, Fondo de Cultura Económica, 2006, pp. 52-55
  9. Oskar Lange, «El principio económico como producto histórico de la empresa capitalista», La economía en las sociedades modernas, Grijalbo, 1966, pp. 70-73
  10. Ludwig von Mises, «El capitalismo», La acción humana, Unión Editorial, 1995, pp. 322-328
  11. Eduardo Cordero Quinzacara y Eduardo Aldunate Lizana, «Evolución histórica del concepto de propiedad», Revista de estudios histórico-jurídicos, Valparaíso, ISSN 0716-5455, Nº 30, 2008
  12. Richard Pipes, Propiedad y libertad, Fondo de Cultura Económica, 1999, pp. 72-73 y 157-160
  13. Paul Lafargue, «Feudal Property» and «Bourgeois Property», The Evolution of Property, caps. VI & V
  14. La era del Capital, 1848 - 1875. Biblioteca E.J. Hobsbawm de Historia Contemporanea. Grupo Editorial Planeta. 5 ta. ed. Buenos Aires: Crítica 2006.
  15. Max Weber, «Introducción general a los “Ensayos de sociología de la religión” (1920)», La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Fondo de Cultura Económica, 2008, pp. 53-70. Sobre la misma cuestión véase también el resumen temático de la obra principal en: «Notes on Max Weber», Introduction to Social Theory (Sociology 250), October 11, 2002, Department of Sociology and Social Studies, University of Regina
  16. La sociología clásica coincide en esta categorización con diferencias de matices: en Marx se propone una secuencia histórica de sociedades clasistas, las primeras de las cuales se forman por causas económicas pero se sostienen mayormente sobre funciones y relaciones extraeconómicas, mientras que su punto de llegada es la sociedad burguesa en la cual todas las clases son de naturaleza económica; esta diferencia se vuelve más relevante en la perspectiva de Weber, por la cual sólo en el capitalismo debería hablarse propiamente de clases sociales como principio estratificador, mientras que en todas las demás el determinante sería estamental incluso por su origen. Véase: Val Burris, «La síntesis neomarxista de Marx y Weber sobre las clases», Zona abierta, ISSN 0210-2692, Nº 59-60, 1992 (Ejemplar dedicado a: Teorías contemporáneas de las clases sociales), págs. 127-156; ó Ibídem, Cuadernos de Sociología No. 4, 1993, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires; citado y analizado en: Perla Aronson, «La visión weberiana del conflicto social», Conflicto social, Año 1, No. 0, noviembre 2008, p. 118
  17. Ricardo López Ruiz y Carmen Pellicer Lostao, «Modelos matemáticos de la riqueza», Revista Investigación y Ciencia, marzo 2011
  18. Karl Polanyi, La gran transformación, Fondo de Cultura Económica, 2011, pp. 89-90 y 188
  19. Christoph Deutschmann, «A pragmatist theory of capitalism», Socio-Economic Review, Oxford Journals, 2011, Volume 9, Issue 1, cap. 3, p. 90
  20. Adam Smith, Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Fondo de Cultura Económica, 2010, libro segundo, intr., pp. 250-251
  21. Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política, Fondo de Cultura Económica, 2010, libro primero, tomo I, cap. XXV, pp. 650-651
  22. Joseph Schumpeter, Teoría del desenvolvimiento económico, Fondo de Cultura Económica, 1976, cap. V, pp. 162-212
  23. Joseph Schumpeter, Teoría del desenvolvimiento económico, Fondo de Cultura Económica, 1976, cap. IV, pp. 135-161
  24. Juan Sebastián Landoni, «Empresario y capitalista: nota para una teoría austriaca de la firma», Journal of Management for Value
  25. Werner Sombart, El apogeo del capitalismo, Fondo de Cultura Económica, 1984. Ver resumen de la referencia en: Christoph Deutschmann, op. cit., cap. 4, p. 94
  26. Macmillan Dictionary of Modern Economics, 3rd Ed., 1986, p. 54.
  27. Robert E. Lucas Jr.. «The Industrial Revolution: Past and Future». Federal Reserve Bank of Minneapolis 2003 Annual Report. Consultado el 20 de noviembre de 2009.
  28. J. Bradford DeLong. «Estimating World GDP, One Million B.C. – Present». Consultado el 20 de noviembre de 2009.
  29. Clark Nardinelli. «Industrial Revolution and the Standard of Living». Consultado el 20 de noviembre de 2009.
  30. George Reisman. «Freedom Is Slavery: Laissez-Faire Capitalism Is Government Intervention, A Critique of Kevin Carson’s Studies in Mutualist Political Economy». Capitalism.net. Consultado el 20 de noviembre de 2009.
  31. La frase «laissez faire, laissez passer» es una expresión francesa que significa «dejad hacer, dejad pasar», refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral, y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Jean-Claude Marie Vicent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.
  32. Walberg, Herbert (2001). Education and Capitalism. Hoover Institution Press. pp. 87–89. ISBN 0-8179-3972-5. 
  33. Guillermo Hirschfeld. «Refundar el capitalismo: Una misión imposible». Hispanic American Center for Economic Research. Consultado el 20 de noviembre de 2009.
  34. Los fundamentos onto-teológico-políticos de la mercancía y del dinero. Una incursión en los orígenes de la religión capitalista, Fabián Ludueña Romandini, UAB, en Recordando a Benjamin, Justicia, historia y verdad, III Seminario Internacional Políticas de la Memoria
  35. Le capitalisme comme religion: Walter Benjamin et Max Weber, par Michael LÖWY, Presses de Sciences Po, Raisons politiques, 2006/3 - N° 23, ISSN 1291-1941, ISBN 2-7246-3048-4, pages 203 à 21
  36. Ideológicamente plurales pues no consistiría en una única receta a nivel mundial, sino según la región.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]