Discursos sobre la primera década de Tito Livio

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Discursos sobre la Primera década de Tito Livio (en italiano: Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio) es un trabajo de historia política y filosófica escrita al inicio del siglo XVI del escritor italiano y teórico político Nicolás Maquiavelo, más conocido como autor de El Principe. Maquiavelo comenzó a escribir la obra en 1513 durante su retiro en Sant'Andrea in Percussina, completando el primer libro, pero se detuvo ese mismo año para escribir El Principe[1] , para luego retomar y terminar Discursos en 1519 y publicarlo en 1531. Cuando este es nominalmente dedicado asesorar al gobernante de un Estado, los Discursos intentan explicar la estructura y los beneficios de una república, una forma de gobierno basada en algún nivel de consenso popular y control. Maquiavelo dedicó este trabajo a Zanobi Buondelmonti y Cosimo Rucellai, dos de los mejores exponentes del Orti Oricellari en Florencia, donde enseñaban a aristócratas jóvenes a discutir política, arte y literatura.

Contenido[editar]

Mientras que El Príncipe está escrito en forma de resumen corto, basado principalmente en las observaciones empíricas sobre los grandes hombres, Maquiavelo escribió Discursos como un largo comentario sobre el trabajo de Tito Livio sobre la historia de la República de Roma, aunque recién lo cita por primera vez en el undécimo capítulo, siendo posteriormente omitido en distintas partes de la obra. No obstante, ambos libros incluyen observaciones empíricas, particularmente a partir del escenario político de la Italia renacentista y generalizaciones históricas. El propio Maquiavelo no hace una nítida distinción entre los dos escritos, máxime cuando los escritos de Maquiavelo están impregnados de cierto inmanentismo histórico, donde todas las edades son fundamentalmente semejantes, y donde la maldad es la característica principal del hombre. Maquiavelo busca describir con sus métodos las leyes del movimiento en los asuntos humanos, que él indica que son inmutables como las del cielo, el sol y los elementos. Discursos está compuesto de tres libros. En el primero, Maquiavelo se concentra en la estructura interna de la república. El libro II trata sobre los asuntos de la guerra, y el libro III es tal vez el más parecido con los consejos de El Príncipe, en lo que respecta a la lideranza individual. Los tres libros combinados proveen orientación para los que intentan establecer o reformar una república. Sin embargo, Maquiavelo incluye una larga sección sobre conspiraciones, y proporcionando consejos tanto a las personas que buscan derribar una república, como a los que intentan establecer una.

Sentido critico de la obra[editar]

Al igual que en otras de sus obras, Maquiavelo critica los métodos de gobierno y administración, así como a las instituciones, de la Italia de su época, comparándolas con las acciones de los romanos en materia de administración política y acusándolas de no tomar en cuenta los ejemplos del pasado para de esta manera aprender y evitar cometer errores al actuar en consecuencia. Maquiavelo culpa a la iglesia de la situación de Italia, manteniendo al país dividido:

" La causa de que Italia no se encuentre en los mismos términos, y no tenga también ella una república o un príncipe y, por otro lado, no ha sido de tan débil como para que , por temor a perder el dominio de las cosas temporales, no haya podido llamar a un poderoso que la defendiera contra el que en Italia se hubiera vuelto demasiado poderoso, tal como se vio antiguamente en varias experiencias, por ejemplo, cuando, por mediación de Carlomagno, expulsó a los Longobardos, que eran ya casi reyes de toda Italia, y cuando, en nuestros tiempos, le quitó el poder a los Venecianos con la ayuda de Francia y , después, echó a los Franceses con la ayuda de los Suizos. No habiendo sido entonces tan poderosa la iglesia como para ocupar Italia, y no habiendo permitido que otro la ocupara, ella ha sido la causa de que Italia no haya podido unirse bajo un jefe"

Nicolás Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio[2]

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Recepción y reacción[editar]

Francesco Guicciardini, amigo de Maquiavelo, leyó el libro y escribió notas críticas (Considerazioni) en muchos de los capítulos. Jean-Jacques Rousseau consideró los Discursos la más representativa obra de la verdadera filosofía de Maquiavelo:

Maquiavelo era un hombre bueno y un buen ciudadano, más, estando ligado al patio de los Medici, él no podría ayudar a velar su amor de libertad, en medio de la opresión de su país. La elección de su héroe detestable, Cesare Borgia, muestra con suficiente claridad su objetivo escondido, y la contradicción entre la enseñanza de El Príncipe y la de los Discursos sobre Tito Lívio y la Historia de Florencia muestra que el pensador político hasta ahora ha sido estudiado solo por lectores superficiales o corruptos. El Tribunal de Roma severamente prohibía ese libro. Yo puedo muy bien creer en ello, porque es al Tribunal a quien más claramente retrata.

Rousseau

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. Tras enterarse de los planes del papa Leon X de formar un estado para su hermano Juliano II de Médicis y otro para su sobrino Lorenzo II de Médici, a quien Maquiavelo dedicó la obra.
  2. . Losada. 2004. pp. 93, 94.  Falta el |título= (ayuda)

Bibliografía[editar]