Francisco de Bobadilla

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Francisco de Bobadilla arresta a Cristóbal Colón en Santo Domingo. Grabado publicado en la Enciclopedia de Historia de los Estados Unidos de Harper en 1912
Colón encadenado en el barco La Gorda, de camino a España, tras ser arrestado por Francisco de Bobadilla en Santo Domingo.

Francisco de Bobadilla (nacido en Aragón - fallecido en el mar en 1502) fue un gobernador español de las Indias (1500-02), oficial de la casa real y caballero de la Orden de Calatrava. Fue nombrado en 1500 gobernador por los Reyes Católicos para poner orden en La Española, donde sus habitantes estaban descontentos con la familia Colón. Falleció en 1502 en el mar cuando una fuerte tempestad destruyó el barco donde navegaba. En este año, fue sustituido por Nicolás de Ovando.

Biografía[editar]

Nació en Aragón, pero la fecha de su nacimiento es desconocida. En 1480 le nombraron comendador de la orden de Calatrava en Auñón, Berninches, Castellanos y El Collado. En Calatrava, se levantó una revuelta contra su política, ya que sus habitantes quisieron matarlo.[1] Más tarde, el 21 de mayo de 1499, los Reyes Católicos lo nombraron juez pesquisidor para investigar los sucesos acontecidos en la isla Española, debido a las quejas continuadas sobre la política que estaban ejerciendo Cristóbal Colón y de sus hermanos en la isla (actuaciones venales, esclavitud a los indígenas, ocultación de quintos reales de perlas y de oro, la rebelión de Francisco Roldán[1] y por las acusaciones de traición y ataques de sus muchos enemigos).[1] [2] Así, Bobadilla se dirigió a la isla un año después de que hubiera sido nombrado juez pesquisidor, arribando a ella el 23 de agosto de 1500 y llevando consigo a 500 hombres y 14 amerindios que habían servido de esclavos a Colón, y ahora se les devolvía a sus tierras. Ya en Santo Domingo se reunió con Diego Colón, quien ahora gobernaba la isla por la ausencia de su hermano Cristóbal (quien estaba en La Vega). Poco después del inicio de la reunión, Bobadilla obligó a Diego a abandonar la fortaleza en la que residía, pero este no reconoció su autoridad, ya que creía que la de su hermano Cristóbal tenía más peso.[1] Así, comenzó a hacer una investigación en la cual recogió todas las quejas contra él, descubriendo la pésima actuación política de Diego, por lo que ordenó su apresamiento y traslado a España.[2] [1] Además, se incautó de todos los bienes de los hermanos Colón.[2]

Por otra parte, Bobadilla también requirió la comparecencia de Cristóbal Colón en la capital de la isla. Así, Cristóbal compareció en septiembre de 1500. Tras comparecer, fue apresado por Bobadilla en la fortaleza, junto a su hermano Bartolomé Colón (que había regresado a Santo Domingo tras luchar contra los amerindios de Jaraguá). A principios de octubre, fueron enviados a España bajo la custodia del capitán Alonso de Vallejo y entregados al obispo de Burgos Fonseca, que era el encargado de dirigir los negocios de la América española y era un enemigo declarado de Colón. A pesar de todo, los Reyes Católicos trataron cordialmente a Colón y ordenaron liberarlo, rechazando todas las acusaciones como una razón para encarcelarlo, aunque tampoco fueron desmentidas.[1]

Hernando Colón en aquel momento era paje de la reina Isabel I, y escribiría en su Historia del Almirante cómo los Reyes Católicos, al ver a turbas alteradas en la corte alegando la falta de pagos y por cartas enviadas hacia España de gente que se encontraba descontenta en La Española, decidieron mandar a un juez para que investigara lo que ocurría. Para Hernando, la visita de este juez hubiera sido de gran agrado para Colón, ya que el propio Almirante parecía hallarse disconforme con un grupo de personas rebeldes. Sin embargo, lo que ocurrió fue que, con la llegada a Santo Domingo de Bobadilla, este, al no encontrar a Colón, tomó posesión de su Palacio y de sus bienes y recibió y "recogió y favoreció a los rebeldes" y a todos los que aborrecían a Colón. Se nombró a sí mismo Gobernador y, para ganarse el afecto de la gente, dictó un bando eximiendo a la gente de tributo por 20 años. Mandó a Fray Juan Trasierra a buscar a Colón con una nota de los Reyes Católicos, firmada el 26 de mayo de 1499, que explicaba que habían mandado a un juez a investigar por las noticias que llegaban hasta España y que compareciera ante él.[3]

Bobadilla ocupó el cargo de gobernador de La Española el 23 de agosto 1500, poco tiempo después de su llegada. Durante su gobierno, incentivó la explotación privada y estableció una política según la cual los indígenas trabajarían fundamentalmente en la extracción de oro de los yacimientos existentes en Haina y en el Cibao. En desacuerdo con Hernando Colón, Bobadilla gastó rentas y tributos reales para conseguir el favor de la gente, alegando que los Reyes Católicos solamente querían tener esa tierra a su nombre y que lo demás no les importaba. Con este argumento, también se dedicó a vender en subastas las tierras que el Almirante había conseguido para los Reyes Católicos, alegando que los monarcas no eran labradores ni mercaderes y que esas tierras debían servir para el bien de los vasallos. Asimismo dio indios a las personas ricas y poderosas con el pacto de dividir con él las ganancias que les proporcionaran esos indios. Para ganarse el afecto del pueblo, vendía las cosas a dos terceras partes de lo que realmente valían. Para Hernando Colón, Bobadilla alentó todo tipo de críticas, injurias y humillaciones contra Colón.[3]

Con el sistema de las encomiendas se mantuvo el repartimiento de los indígenas, incluso muchos de ellos fueron impulsados a establecerse en las zonas auríferas, desapareciendo así los poblados indígenas.[4] Francisco de Bobadilla ocupó el cargo de gobernador hasta abril de 1502, siendo reemplazado por Frey Nicolás de Ovando, que llegó en junio a la isla.

Cristóbal Colón fue liberado por mediación de Isabel I y logró financiación para la realización de un cuarto viaje a las Indias, donde le fue advertido no acercarse a La Española. Colón parte de Sevilla el 3 de abril de 1502, hace escala en Cádiz y en Gran Canaria y llega al Caribe, en las proximidades de La Española, el 29 de junio, donde aprecia que se acerca un huracán debido a que ya había presenciado otros huracanes antes. Colón pedirá permiso al gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, para desembarcar, pero el permiso le será denegado, por lo que tiene que recalar en una costa cercana para evitar el temporal. Pasado el huracán, sus barcos quedaron relativamente ilesos y tanto Santo Domingo como los barcos que se encontraban en el puerto fueron arrasados.

Bobadilla embarcó de regreso a España en la flota que trajo a Ovando. Sin embargo, durante su regreso, naufragó su barco debido a la llegada del huracán previsto por el propio Cristóbal Colón.[1]

Referencias[editar]