Juan II de Aragón

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Juan II de Aragón
Rey de Navarra y Aragón
Chuan II d'Aragón.jpg
Retrato del Rey Juan II de Aragón, 1854
Rey de Navarra
(junto a Blanca I hasta 1441)
Royal Coat of Arms of Navarre (1425-1479).svg
1425 - 1479
Predecesor Carlos III
Sucesor Leonor I
Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega y Sicilia
Arms Aragon-Sicily (Template).svg
1458 - 1479
Predecesor Alfonso V
Sucesor Fernando II
Conde de Barcelona
(Primer Mandato)
1458 - 1462
Predecesor Alfonso V de Aragón
Sucesor Enrique IV de Castilla
Conde de Ribagorza
1425 - 1479
Predecesor Alfonso V
Sucesor Fernando II de Aragón
Información personal
Consorte Blanca de Navarra
Juana Enríquez
Descendencia véase Descendencia
Casa real Casa de Aragón[1] -Casa de Trastámara
Padre Fernando I de Antequera
Madre Leonor Urraca de Castilla
Nacimiento 29 de junio de 1398
Medina del Campo, Castilla
Fallecimiento 20 de enero de 1479 (80 años)
Barcelona
Entierro Sepulcros Reales del Monasterio de Poblet
Escudo como Infante de Aragón y Duque de Peñafiel.

Juan II de Aragón, el Grande (Medina del Campo, Castilla, 29 de junio de 1398 - Barcelona; 20 de enero de 1479) fue duque de Peñafiel, rey de Navarra (1425 - 1479) y rey de Aragón, de Mallorca, de Valencia, de Cerdeña y de Sicilia (1458 - 1479), hijo de Fernando I de Antequera y de Leonor Urraca de Castilla, condesa de Alburquerque. Juan II fue uno de los monarcas más longevos del siglo XV.

Lugarteniente de Cerdeña y Sicilia[editar]

De 1415 a 1416 representó a su padre en el gobierno de Sicilia y Cerdeña como lugarteniente general. De regreso a España ayudó a su hermano mayor, Alfonso V el Magnánimo, en los problemas habidos en Castilla con Álvaro de Luna, valido de su primo el rey castellano Juan II.

Matrimonio con Blanca de Navarra[editar]

En 1419 contrajo matrimonio con Blanca, hija del rey navarro Carlos III el Noble, y viuda de Martín el Joven.

A la muerte de Carlos III en 1425, su hija Blanca y el infante Juan fueron proclamados conjuntamente reyes de Navarra. En ese mismo año, el día 29 de noviembre fue investido conde de Ribagorza en Valencia.[2]

En el verano de 1429, para favorecer los intereses de sus hermanos los Infantes de Aragón, Juan invadió Castilla por el valle del Henares. Cuando iba a plantear batalla cerca de Jadraque, la intervención de su hermana María, esposa de Juan II de Castilla, determinó el fin de la expedición y, a la larga, la pérdida de aquella guerra al año siguiente.

Juan vivió ajeno a los asuntos de Navarra, gobernada por su esposa, y se mantuvo entregado plenamente a los asuntos aragoneses y a sus intereses en Castilla. Así, y para ayudar a su hermano el rey de Aragón, Alfonso V, participó en la fracasada campaña por la conquista de Nápoles en 1435. Aquella expedición dio pie a una obra satírica del marqués de Santillana, La comedieta de Ponza.

Años después, enfrentado de nuevo con su primo y cuñado el rey Juan II y con su valido don Álvaro de Luna, entró en guerra contra Castilla. Tomó Atienza y Torija, pero fue derrotado en 1445 en la batalla de Olmedo, con la que se puso fin al influjo aragonés en los asuntos castellanos.

Matrimonio con Juana Enríquez[editar]

A la muerte de Blanca de Navarra en 1441, Juan casó en segundas nupcias (1445) con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla, y rival político de Álvaro de Luna. La súbita irrupción política de Juan en Navarra motivó el enfrentamiento entre el rey y su hijo primogénito Carlos de Viana, fruto de su matrimonio con la fallecida reina Blanca. En efecto, Juan se aprovechó del testamento de su esposa por el que su hijo, que como príncipe de Viana era el legítimo heredero, no debía asumir el título real sin su consentimiento, asumiendo sólo la lugartenencia del Reino.[3] Esto provocó un fuerte descontento en Navarra, que llevó a la guerra civil en 1451.

Guerra Civil de Navarra[editar]

El descontento de Carlos de Viana y las cada vez más graves diferencias con su padre, desembocaron en una guerra civil entre los beamonteses, partidarios de Carlos, y los agramonteses, defensores de la causa de Juan. Ambos se enfrentaron el 23 de octubre de 1451 en la batalla de Aibar, donde Carlos fue derrotado y hecho prisionero junto a su condestable Luis de Beaumont. Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Sos (Aragón), donde dio a luz a su hijo Fernando. Decidida a que su hijo fuera el futuro rey de Aragón, mostró toda su aversión hacia Carlos, que fue declarado por su padre, junto a su hermana Blanca, como "inhábiles e indignos de la sucesión (...)" para ostentar el gobierno. El príncipe de Viana, una vez liberado tras la Concordia de Valladolid, y a petición de las Cortes de Lérida, marchó a Nápoles en busca de la protección de su tío Alfonso V, que obligó a su hermano a anular el desheredamiento.

Gobierno en Aragón[editar]

En 1454, Juan II, fue nombrado por su hermano Alfonso V lugarteniente de Aragón y Cataluña, mientras este gobernaba el reino desde el sur de Italia y Sicilia. En Cataluña, en concreto, el nuevo lugarteniente se mostró partidario de apoyar a los grupos menos favorecidos, los campesinos y los menestrales, dado que estos sectores de la población compartían enemigos con su autoridad: los nobles laicos y eclesiásticos y los altos oligarcas urbanos que controlaban las instituciones y discutían el poder real.[4]

Cuatro años más tarde se produjo la muerte de Alfonso, quien carecía de herederos directos y Juan le sucedió en el trono de Aragón, si bien se vio obligado a entregar a su hijo Carlos el gobierno de Cataluña. El 25 de julio de 1458 otorgó a su hijo Fernando el título de duque de Montblanc y de conde de Ribagorza con el señorío de la ciudad de Balaguer.[5]

En 1460, Carlos de Viana es arrestado por orden de su padre, lo cual fue aprovechado por los sectores contrarios al poder real para iniciar un conflicto civil en tierras catalanas. La Biga, las oligarquías urbanas, la nobleza y una gran parte de la jerarquía eclesiástica catalana se alzaron contra el monarca.[6] Las Cortes, reunidas en Lérida en 1460, pidieron a Juan II que liberara a su hijo y le obligaron a acatar en 1461 la Capitulación de Villafranca del Penedés, donde se le prohibió entrar en Cataluña sin permiso de las instituciones locales y se limitaba notablemente su autoridad real (la jefatura administrativa y el poder ejecutivo -en ausencia del soberano- quedarían en manos de Carlos de Viana, aunque en la práctica quien gobernaría sería la Generalitat). En 1461, el monarca reconoce abiertamente la legitimidad de su primogénito, pero de una forma ambigua que se presta a posibles revocaciones.[7]

Carlos muere el 23 de septiembre de 1461 a consecuencia de una enfermedad pulmonar (o envenenamiento, como se llegó a especular, señalando a su madrastra Juana Enríquez). Tras su muerte, la situación se mantuvo, con Juan II alejado, la autoridad teórica residiendo en el nuevo heredero a la corona, Fernando, y la Generalitat gobernando. Pero la entrada del rey en Cataluña, incumplimiendo lo pactado en Villafranca del Penedés desencadenó la guerra civil catalana, que coincidió con la revuelta del campesinado, iniciada en febrero de 1462 (conocida como la revuelta de los payeses de remensa). El rey logró mantener la fidelidad de Aragón, Valencia y Sicilia frente a la revuelta de Cataluña, donde se le consideró desposeído de la Corona. En Cataluña, el bando realista estaba integrado principalmente por los campesinos, algunos mercaderes y el pueblo menudo urbano (la Busca).

A comienzos de 1462, el conde Gastón IV de Foix, yerno del rey aragonés, maniobró el acercamiento entre su suegro y el rey Luis XI de Francia. La boda de Gastón de Foix, hijo del conde, con Magdalena de Francia, hermana del rey francés, posibilitaría a Luis XI someter al futuro rey de Navarra al vasallaje del francés.[8] En este sentido, el tratado de Olite de abril, garantizó el reconocimiento de Juan II como rey de Navarra y de Gastón IV como su sucesor. A comienzos de mayo, los reyes de Aragón y Francia se entrevistaron Sauveterre del que resultó el tratado de Bayona, por el que el rey Luis XI mandaría a Gastón IV al frente de un ejército francés para aplastar la sublevación en Cataluña, y Juan II tuvo que hipotecar Rosellón y Cerdaña como pago de la deuda de 200 000 escudos para financiar el ejército francés.[9] [10] Rosellón y Cerdaña serían devueltos a la Corona de Aragón por el Tratado de Barcelona (1493).

El ejército de la Generalidad de Cataluña, bajo el mando de Roger Pallarés, sitió a Juana y a su hijo en su fortaleza de Gerona. Pero la reina supo defenderse, durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas del rey que, apoyadas por tropas francesas, obligaron a levantar el cerco. Durante esta larga guerra los catalanes se ofrecieron a quien mejor ayuda quisiera ofrecerles. Su sobrino Enrique IV de Castilla fue nombrado conde de Barcelona, pero la intervención diplomática del rey francés -que quería asegurar la victoria realista para obtener el pago a su ayuda- y la formación en Castilla de la Liga nobiliaria, apoyada por Juan II de Aragón, para apartar la influencia de Beltrán de la Cueva, le forzaron a abandonar Cataluña.[6] La misma oferta recibió el condestable Pedro de Portugal en 1463, pero dos años después este moriría a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla que el infante Fernando, de trece años, le ganó en Calaf. Posteriormente, los catalanes repetirían la oferta a Renato de Anjou, en 1466.

Juan II continuó su acoso, ciego y con setenta años, ayudado por su hijo y en 1472 consiguió entrar en Barcelona, obligando a los rebeldes a rendirle obediencia. Por razones de Estado, se mostró clemente con los vencidos, renunció a la venganza y concedió el perdón. En octubre de ese mismo año la guerra acababa con la Capitulación de Pedralbes (1472). Su última acción militar fue el intento fallido de recuperar el Rosellón y la Cerdaña, territorios de los que se había apoderado Luis XI durante la guerra de Cataluña a cambio de su apoyo en el conflicto.

En 1469, Juan II concertó el matrimonio, celebrado ese mismo año en Valladolid, de su hijo y heredero Fernando con su sobrina Isabel de Castilla, (hija de Juan II, su primo hermano), heredera, por su parte, del trono de Castilla. Dada la cercanía de parentesco entre los contrayentes, se tuvo que emplear una bula papal que más tarde se comprobó falsa, aunque luego el casamiento fue ratificado y no hubo ninguna consecuencia.

Su hija Leonor, hija de su primer matrimonio, heredó el reino de Navarra y Fernando, hijo de su segunda unión, que ya era rey consorte de Castilla por su matrimonio con Isabel, heredó el reino de Aragón y los condados catalanes.

Murió por causas naturales en Barcelona el 19 de enero de 1479, a los 80 y 7 meses años de edad, siendo enterrado en el Monasterio de Poblet.

Ancestros[editar]

Descendencia[editar]

De su primer matrimonio con Blanca de Navarra:

De su segundo matrimonio con Juana Enríquez:

Habidos fuera de matrimonio:



Predecesor:
Carlos III
Escudo de reino de Navarra (esferillas).svg
Rey de Navarra
(Junto a Blanca I hasta 1441)

1425 - 1479
Sucesor:
Leonor I
Predecesor:
Alfonso V
Escudo de Aragón-Sicilia.svg
Rey de Aragón

1458 - 1479
Sucesor:
Fernando II
Predecesor:
Alfonso V
Conde de Ribagorza
1422 - 1458
Sucesor:
Fernando II

Referencias[editar]

  1. En palabras de José Ángel Sesma:

    El breve reinado de Fernando I no supuso de ninguna manera una nueva etapa para la Corona, ni siquiera se puede hablar de un cambio de dinastía. La Casa Real de Aragón seguirá en el trono, al menos durante el siglo XV.

    J. A. Sesma Muñoz, El Interregno (1410-1412). Concordia y compromiso político en la Corona de Aragón,Zaragoza, Institución «Fernando el Católico» (CSIC), 2011, pág. 224. ISBN 978-84-9911-143-8
  2. Iglesias Costa, Manuel (2001). Instituto de Estudios Altoaragoneses (ed.): «Historia del condado de Ribagorza» (pdf) pág. 273. doi:84-8127-121-7 ISBN 84-8127-121-7. Consultado el 3 de noviembre de 2011. «Pero en Aragón el asunto no llegó a consecuencias tan fatales y tres años después, el 29 de noviembre de 1425, el infante don Juan era investido conde de Ribagorza en la ciudad de Valencia, tal como don Pedro lo había recibido de su padre, el rey Jaime II, en 1322.».
  3. [1]
  4. MARTIN, José Luis: Enrique IV de Castilla: Rey de Castilla, Príncipe de Cataluña, Hondarribia, 2003, 1a edición, ISBN 84-89569-82-7, pag. 114)
  5. Iglesias Costa, Manuel (2001). Instituto de Estudios Altoaragoneses (ed.): «Historia del condado de Ribagorza» (pdf) pág. 274. doi:84-8127-121-7 ISBN 84-8127-121-7. Consultado el 3 de noviembre de 2011. «Ello hizo primero que el rey Juan II se negara a reconocer a su hijo Carlos, príncipe de Viana, sus derechos a la herencia y que este se levantase en armas contra su padre; y, segundo, que el rey el mismo día que juró como de costumbre los fueros y privilegios del reino de Aragón (25 de julio de 1458) en la iglesia del Salvador de Zaragoza "dio al infante Don Hernando su hijo título de duque de Montblanc y de conde de Ribagorza con el señorío de la ciudad de Balaguer"; contaba este tan solo 6 años de edad.».
  6. a b HERRERO NAVARRETE, Yolanda: La configuración de los reinos hispánicos (s. XIII-XV), 1a edición, ISBN 84-79822-514-0, pag. 32)
  7. FERNÁNDEZ CONDE, Francisco Javier: La España de los siglos XIII ak XV), San Sebastián, 1995, 2a edición (2004), ISBN 84-86763-55-X, pag. 134)
  8. [2]
  9. [3]
  10. [4]
  11. González-Doria, Fernando (2000). Diccionario heráldico y nobiliario de los Reinos de España, pág. 274. ISBN 84-89787-17-4
  12. Berwick y de Alba, Duquesa de. Catálogo de las collecciones expuestas en las vitrinas del Palacio de Liria, (1898) p.68 [5]:Zaragoza, 13 de agosto de 1468. Carta de Juan II de Navarra en que mandó que todos los atrasos de la pensión de cien florines vitalicios que debía cobrar Catalina Álvarez (...) «la bien amada nuestra» desde 1468 y sucesivos se diesen a doña Leonor de Aragón, la hija que tuvo de aquella señora, situándolos sobre la aljama de los judíos de Tudela.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]