Antroponimia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La antroponimia u onomástica antropológica es la rama de la onomástica que estudia el origen y significado de los nombres propios de persona, incluyendo los apellidos.

Introducción[editar]

El ser humano siente la necesidad de identificarse con un elemento designador concreto: un antropónimo o nombre propio. Este hecho parece universal a casi todas las culturas humanas, aunque se registran algunas donde entre los miembros familiares no se usan nombres propios sino nombres comunes de parentesco como hijo / -a, padre / madre, etc.

Estructura de los antropónimos[editar]

En las sociedades preestatales el antropónimo está formado por un único nombre propio, muchas veces con algún significado descriptivo o simbólico. En las sociedades sedentarias, con jerarquización y gran número de individuos con frecuencia el antropónimo de las personas consta de al menos un nombre de pila, propio del individuo y algún tipo de nombre familiar. Así el nombre familiar puede servir para que los descendientes de miembros influyentes de la sociedad conserven el prestigio o poder de la familia a través del uso del nombre. O bien como sucede en muchas sociedades modernas, la combinación de un nombre de pila y un nombre familiar resuelve el problema de la existencia de un número de antropónimos limitado, y evita la confusión de que dos individuos tengan el mismo antropónimo.

Origen de los antropónimos[editar]

Aunque la inmensa mayoría de antropónimos derivan históricamente de nombres comunes, en muchas sociedades el significado original del antropónimo ha dejado de ser transparente y es desconocido. Así en la mayoría de sociedades occidentales el nombre es sólo un designador, que no tiene ningún significado particular y sólo mediante el estudio etimológico se conoce cual es el origen histórico de los nombres. Por otra parte, en muchas de las sociedades conocidas la mayoría de antropónimos tienen origen en un nombre o un significado reconocible, ya que en esas sociedades la posesión de cierto nombre se da por razones simbólicas importantes para el grupo.

Lingüística histórica[editar]

La etimología onomástica o estudio del origen histórico de los nombres de persona frecuentemente es de interés en los estudios de cambios sociales, migraciones e interacción entre sociedades diferentes. Así la presencia de ciertos antropónimos originarios de la lengua A entre los hablantes de la lengua B, puede indicar tanto la incorporación de personas de un grupo lingüístico en otro, como la influencia de un grupo cultural sobre otro. Por ejemplo, en español la presencia de nombres hebreos se debe a la influencia de la religión judeo-cristiana en los hablantes de latín que dieron origen al español. Por otra parte la presencia de nombres germanos en español se debió originalmente a la incorporación de personas de origen visigótico a las poblaciones hispanorromanas de la península ibérica. En otras ocasiones cuando los antropónimos incorporados en una lengua procedente de otra son pocos o aislados puede deberse a una moda cultural o a factores históricos más o menos accidentales.

Antroponimia occidental[editar]

Según la Biblia, el nombre del primer ser humano según el Génesis es Adán, que significa: Hombre Terrestre; Humanidad. Proviene de una raíz hebrea que significa: “rojo”.[1]

Los romanos tenían tan pocos nombres propios que cuando se les acababan daban a sus hijos nombres de números: Quintus, Sextus, Septimius, Octavius, Nonius, Decius, etcétera.

El cristianismo extendió la costumbre de usar nombres hebreos bíblicos, litúrgicos y de virtudes morales, y de utilizar una ceremonia específica para imponer los mismos, denominada bautismo; los pueblos celtas y germánicos por el contrario señalaron en sus nombres las virtudes relacionadas con el mérito guerrero y extendieron este tipo de nombres por Europa durante las invasiones bárbaras del siglo V. El Concilio de Trento (siglo XVI) consagró la costumbre de adoptar nombres de santos de la Iglesia católica, con lo que se redujo mucho la riqueza en el surtido de los nombres y se extinguieron muchos que eran muy antiguos (Elfa, Brianda, Violante, Mencía). El antisemitismo de los cristianos desacreditó también nombres que poseían connotaciones hebraicas, como Efrén o Ephraim.

Hasta la Edad Media se usaban únicamente los nombres de pila. Para diferenciar a dos personas con el mismo nombre se añadía una indicación relativa al lugar en que la persona vivía, al trabajo que realizaba, o a cualquier otro rasgo característico. Así, a dos personas con el nombre Juan, se les distinguía, por ejemplo, llamando a uno Juan, el molinero y a otro Juan, el de la fuente. Cuando se instituyeron los apellidos esta costumbre se mantuvo, motivo por el cual existen todavía en la actualidad apellidos como Molinero o Lafuente.

En español son muy frecuentes los apellidos terminados en -ez, como Sánchez, González o Martínez. Estas terminaciones indican que un antepasado tenía como nombre de pila, en este ejemplo, Sancho, Gonzalo o Martín, y que a sus hijos se les denominaba antiguamente Juan, hijo de Sancho o Juan, hijo de Gonzalo, respectivamente. Estos nombres son conocidos como patronímicos. En otras lenguas ocurre lo mismo:

Estructura de los antroponímicos[editar]

El nombre de una persona (antropónimo) consta de un nombre de pila y de uno o varios apellidos, según las costumbres de cada idioma y país. El nombre de pila lo dan los padres a los hijos cuando nacen o en el bautizo (pueden ser diferentes, ya que el primero cuenta a efectos civiles y el segundo a efectos religiosos). De ahí la expresión "de pila", que procede de "pila bautismal". En cambio, el apellido o nombre familiar, comúnmente el del padre o el del padre y el de la madre (aunque en algunos países se puede invertir el orden, o cuando se contrae matrimonio cambiar uno por el del cónyuge o adoptar en exclusiva el del cónyuge), pasa de una generación a otra. La palabra apellido procede del latín y tiene el mismo origen que "apelación", es decir, "acto de llamar". En la actualidad, en España, el nombre propio de los hijos es uno de los datos que se proporcionan al Registro civil en el momento de la inscripción del nacimiento[2] [3] y puede cambiarse por motivos justificados ante un juez.[4]

En Rusia, el antropónimo de una persona, además del nombre y apellido, consta de un patrónimo derivado del nombre de pila del padre que se indica en medio de ambos como, por ejemplo, Lev Nikoláievich Tolstói (Lev, hijo de Nikolái Tolstói).

Antroponímicos del español[editar]

Los antroponímicos del español tienen principalmente cuatro orígenes:

  • Antroponímicos romanos, que representan el estadio más antiguo y han sido conservados en la lengua y habiendo sufrido en general el mismo tipo de cambios fonéticos que las palabras patrimoniales del español.
  • Antroponímicos hebreos y arameos, que empezaron a introducirse especialmente a partir de los siglos II y III cuando el número de personas de religión cristiana en la península ibérica empezó a ser apreciable.
  • Antroponímicos griegos, que básicamente llegaron con el cristianismo. Como muchos de los primeros cristianos procedían de la parte oriental del imperio romano, donde el griego era la lengua usual, los siguientes cristianos siguieron empleando nombres griegos que llevaron algunos de sus antepasados.
  • Antroponímicos germánicos, ligados a la entrada en la península de los visigodos que rápidamente constituyeron parte de la clase dominante. Originalmente estos antroponímicos se dieron solo en la nobleza germánica y gradualmente fueron adoptados por las personas de ascendencia hispanorromana, debido al prestigio que comportaba llevar alguno de estos nombres, por ser nombres de la clase dominante.

Antroponímicos romanos[editar]

Los antroponímicos románicos del español y el resto de lenguas románicas derivan tanto de praenomina (nombres de pila) como de nomina (nombres familiares) latinos. En estos segundos abundan las terminaciones en -io (Antonio, Julio, Emilio...), -ino / -ano (Saturnino, Julián/Juliano, Emiliano, ...). Ya para los romanos muchos de los antroponímicos carecían de un significado transparente, por lo que el nombre de pila de una persona raramente tenía significado a finales del imperio, y su imposición a un niño tenía que ver más con la tradición familiar o los nombres locales más abundantes.

Antroponímicos hebreos y arameos[editar]

Como ejemplos baste recordar el nombre de algunos héroes bíblicos: Noé, nombre que indica descanso (descanso después del diluvio); Isaac 'ha reído', porque la que sería su madre, la anciana Sara, rio incrédula al anuncio de su embarazo futuro; Moisés, sacado del agua e hijo adoptivo (de la princesa egipcia); Jesús, de Yeshúa 'Yahvé es salvación', etc.

Algunos nombres bíblicos y cristianos son de origen arameo, ya que en el siglo I d. C., el hebreo ya no era la lengua coloquial en Judea. Entre los nombres típicamente arameos están Tomás, Marta y María (hebreo Mariam).

Antroponímicos germánicos[editar]

En la antroponimia española, algunos nombres son atribuidos a la influencia gótica, entre ellos se incluyen Ramiro, Bermudo, y Galindo. Es interesante notar también que algunos nombres españoles de hoy día originalmente fueron construidos en combinaciones de germanismos que después fueron romanizados. Estos nombres se remontan a formas que generalmente tienen la estructura "Adjetivo + Nombre" siendo las dos raíces formantes de origen germánico oriental, es decir, visigótico. Algunos ejemplos de esta onomástica son:[5]

Gótico alls 'todo' + funs 'preparado' = Adefonsus > Alfonso
Gótico alls- 'todo' + wars 'prevenido' > Álvaro
Gótico frithu 'alianza, paz' + nanth 'atrevido' > Fridendandus > Fernando
Gótico hroths 'fama' + sinths 'dirección' = Rudesindus > Rosendo
Gótico gails 'alegre' + wêrs 'fiel' = Gelovira > Elvira
Gótico gunthis 'lucha' > Gundisalvus > Gonsalvo > Gonzalo

Antroponimia precolombina[editar]

Los indígenas precolombinos tenían en general nombres de significado transparente, para los hablantes, a diferencia de lo que sucede con la mayoría de nombres de las culturas europeas modernas.

En América del Sur encontramos:

Bachué madre de la humanidad, según los Chibchas.
Boupé, primitivo jefe de los Tairas, indios del Vaupés.
Bulira, princesa de los Panches.
Buynaima, hombre de agua, según los Murui Muinames.
Gerafaicoño, 'mujer de los sapos', según los Witotos)
Guarapurú, jefe guajiro.
Ibsnaca, princesa pijao.
Iruya, princesa del Gran Caquetá.
, primer humano según los Yaguas. significa 'agua'.
Kimaku, el primer hombre según los Koguis)
Teuso o Tenso, guerrero del Gran caquetá.

En Perú en quechua (runasimi) encontramos algunos nombres como:

Asiri Sonriente.
Illari Amanecer.
Khuyaq Amorosa.
Killa Luna.
Kusi Alegre.
Killa Luna.
Misk´i Dulce como la miel.
Nina Fuego.
Ñust´a Princesa.
Pachacusi La que alegra el mundo con su presencia.
Phuyu Nube.
Qhispi Libertad.
Quri Dorada.
Quyllur Estrella.
Saya La que siempre se mantiene en pie.
Suyana Esperanza.
Urpi Paloma.
Wayta Flor.
Willka Sagrada.
Amaru Serpiente mítica.
Anka Águila.
Apumayta ¿Dónde estás señor?
Apu Jefe.
Atiq Vencedor.
Atuq Astuto como el zorro.
Huyhua Hijo predilecto.
Illapa Rayo.
Inka Rey.
Inti Sol.
Intiawki Príncipe sol.
Kuntur Cóndor.
Qhari Fuerte y valeroso.
Rimaq Hablador.
Sinchi Caudillo.
Sunqu Corazón.
Takiri El que crea música y danza.
Tinkupuma El que lucha como puma.
Wallpa Gallo.
Waman Halcón.
Wayra Viento.
Yawar Sangre.

Entre los antiguos mexicanos encontramos nombres como:

Cuāuhtemōc 'águila que desciende'
Motēuczōma 'nuestro señor enojado'
Cuitlāhuac '[el que] fue puesto al cargo'
Xicoténcatl 'boca de jicote'
Popoca 'Humear'

Entre los pueblos norteamericanos de las praderas, como los sioux, encontramos:

Thathanka Iyothanka ('Toro sentado')
Hehaka Sapa ('Alce negro')
Itonagaju ('Lluvia en la cara')

Véase también[editar]

Referencia[editar]

Enlaces externos[editar]