Antroponimia vasca

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La antroponimia vasca proviene de una larga tradición, cuyos orígenes no son del todo conocidos, al igual que el propio idioma vasco. En la actualidad, se compone de nombre de pila y dos apellidos, por lo general, primero el paterno y segundo el materno, como en el resto de España.

Nombres[editar]

La tradición ha deparado una serie de nombres procedentes de la antigüedad y sin equivalencia en castellano. Muchos de ellos fueron recopilados por el sacerdote José María Satrústegui, quien los publicó en 1972 con el título de Euskal Izendegia. Nomenclátor Onamástico Vasco.[1] En referencia a las formas femeninas, cabe remarcar que la mayoría proceden de advocaciones marianas, muy abundantes en el País Vasco. Se podrían señalar los siguientes nombres vascos de origen arcaico:

  • De varón: Abar, Aiert, Aita, Aitor, Aizol, Alain, Alerto, Anakoz, Anko, Anskar, Antso, Apar, Aratz, Aritz, Arkaitz, Artzaia, Asal, Asier, Atenko, Aymar, Azubeli, Baraxil, Barko, Belko, Benux, Berbiz, Berdaitz, Berex, Bergoi, Bibiot, Bordat, Bortzaloriz, Ekain, Eriz, Galder, Ganeko, Garikoitz, Garin, Gartxot, Gaskon, Gaxan, Geaxan, Gixon, Gutxi, Ibai, Ieltxu, Igor, Igota, Iker, Inguma, Inge, Irrintzi, Isusko, Izinu, Kusko, Loitzun, Luar, Maide, Maiorga, Maore, Merkat, Musko, Nabar, Naudin, Oier, Oihan, Omer, Otxando, Prexit, Sanzol, Sendoa, Trokas, Txaran, Txordon, Unai, Unax, Urdaspal, Urziol, Urko, Urtungo, Urtzi, User, Xango, Xemeko, Zain, Zekodin, Zigor.[2]
  • De mujer: Ainara, Ainhize, Aizpea, Albire, Amagoia, Amaia, Amatza, Amuna, Anaurra, Andina, Andrekina, Andrezuria, Andrumea, Antsa, Añeta, Apain, Apala, Araiz, Arren, Asaride, Auriola, Bengoa, Betisa, Doltza, Dota, Dulanto, Eider, Enara, Geraxane, Gexina, Goiuri, Isibene, Ixone, Izina, Lamiñ, Laxia, Leibar, Leixuri, Letasu, Libe, Lur, Maia, Manta, Mina, Munia, Hodei, Oihane, Oihana, Oinaze, Olar, Oloriz, Oneka, Otsana, Saioa, Saura, Sorbe, Tala, Usmena, Xuxuna, Zidoni, Zigor. Advocaciones marianas: Agirre, Aiala, Ainhoa, Aitziber, Akorda, Almike, Aloña, Altzagarate, Atxarte, Andikona, Andion, Arama, Arana, Arantzazu, Arbeiza, Areitio, Argiloain, Aritzaga, Arkija, Arkiloain, Arluzea, Armola, Arrako, Arrate, Arrigorria, Arritokieta, Artiza, Artzeina, Asa, Askoa, Axpe, Azitain, Bañano, Barazorda, Barezi, Barria, Basaba, Beatasis, Begoña, Bekorregi, Belate, Beloke, Beltxa, Beolarra, Burtzeña, Doniantzu, Dorleta, Edurtzeta, Elkuren, Erdoiza, Erdotza, Ergiña, Eriete, Erkuden, Ermin, Erniobe, Eskolumbe, Esozia, Estibaliz, Eunate, Gardotza, Goiaz, Goikoana, Goikuria, Gorritiz, Guruna, Hiart, Idoia, Idoibaltzaga, Idurre, Irantzu, Iratxe, Iriñuela, Iruñia, Isasi, Iturrisantu, Itziar, Izaskun, Jugatx, Kizkitza, Kodes, Lamiaran, Landa, Larraitz, Lasarte, Legarra, Leire, Leorin, Liernia, Lisagain, Loinaz, Lur, Mendi, Molora, Muskilda, Muxika, Nagore, Naiara, Nora, Oianko, Oitia, Olatz, Olite, Ondiz, Orbaiz, Ordizia, Oro, Oskia, Parezi, Sorauren, Tetxa, Uba, Ubaga, Uda, Ula, Uli, Untza, Unzizu, Uribarri, Urindorre, Uriz, Urrategi, Urretxa, Urrexola, Urtza, Usua, Uxue, Yera, Zaloa, Zearrotza, Zikuñaga, Zuberoa, Zumadoia.[3]

Aparte de estas formas tradicionales, el resto de los nombres en euskera procede de la traducción de nombres castellanos, ya sean de origen latino, griego, hebreo o germánico; especialmente de la traducción del santoral católico efectuada en el siglo XIX por Sabino Arana en su Egutegi Bizkaitarra (1897), compilado y ampliado más tarde por Luis de Eleizalde en su Deun Ixendegi Euzkotarra (1910).[4] Sin embargo, esta traducción conllevó una notable polémica por el hecho de estar basada en presupuestos creados ad hoc por sus autores, sin ninguna base lingüística en que apoyarse. En especial, se criticó el que los nombres masculinos terminasen mayoritariamente en a y los femeninos en e, con el argumento de que cuando son bebés, los niños y niñas lloran de forma distinta y vocalizando esos sonidos. También se adaptaron diversos fonemas y grupos de letras: la C-Q en K; la F en P; la V en B; los diptongos IA-AI en E, IO-OI en U y EO en O; P-T-K después de L o N se convierten en B-D-G; B-D-G después de S-T-D-Z se convierten en P-T-K; S-Z después de L-R-N se convierten en TS-TZ; S-Z después de I se convierten en X; DR-BR-TR seguidos de vocal se invierten, poniendo la vocal entre las consonantes. La propuesta de Arana y Eleizalde fue duramente criticada por numerosos lingüistas, especialmente Resurrección María de Azkue, Nicolás de Ormaechea y Severo Altube. Finalmente, dicha propuesta no fue admitida por la Real Academia de la Lengua Vasca, que a fecha de hoy solo admite la transcripción de nombres castellanos al euskera adaptando diversas grafías a su equivalencia en idioma vasco: C por K, J por X, V por B, etc. Por ejemplo, Ricardo sería Rikardo, frente al sabiniano Errikarta; Carlos sería Karlos, frente a Karol o Karla; Alejandro sería Alexandro frente a Alexander; Enrique sería Henrike frente a Endika. Aun así, muchos nombres propuestos por Arana y Eleizalde han pasado al acervo común de la población vasca y se han perpetuado en el tiempo, de tal forma que se puede decir que son ya nombres de pleno derecho de la antroponimia vasca. Entre ellos cabría destacar:

  • Ane (Ana), Ander (Andrés), Andoni (Antonio), Arroxa (Rosa), Beronike (Verónica), Bixente o Bikendi (Vicente), Denis (Dionisio), Edurne (Nieves), Elisabete (Isabel), Endika (Enrique), Eneko (Íñigo), Errapel (Rafael), Estepan (Esteban), Gaizka (Salvador), Gorka (Jorge), Imanol (Manuel), Iñaki (Ignacio), Jokin (Joaquín), Jon (Juan), Joseba (José), Josu (Jesús), Julen (Julián), Karmele (Carmen), Kepa (Pedro), Koldobika (Luis), Maite (Amor), Mari o Miren (María), Mikel (Miguel), Nekane (Dolores), Pantzeska o Patxi (Francisco), Paul (Pablo), Perderika (Federico), Perdiñanda (Fernando), Terese (Teresa), Unai (Pastor), Usoa (Paloma), Xanti (Santiago).[5]

Apellidos[editar]

Los apellidos vascos tienen una peculiar idiosincrasia, proveniente de su rica lengua de origen prácticamente desconocido, sin ninguna otra emparentada con ella. Por lo general, son apellidos polisintéticos, compuestos de varios elementos y raíces que pueden reflejar en un solo término un significado bastante complejo, derivado en su mayor parte de elementos topográficos. Aunque su origen es bastante homogéneo, algunos apellidos muestran influencia del latín y otras posteriores lenguas vernáculas, especialmente el castellano y el francés.[6]

Según datos aportados por el registro civil, los apellidos vascos más frecuentes son Agirre, Bilbao y Larrañaga, que, sin embargo, se encuentran en los puestos 17, 18 y 20 de los veinte apellidos más corrientes en la comunidad autónoma vasca, ya que los primeros puestos están ocupados por apellidos castellanos:[7]

Número Apellido Porcentaje
1 García 2,67
2 Fernández 2,07
3 González 2,00
4 Rodríguez 1,53
5 López 1,51
6 Martínez 1,48
7 Pérez 1,48
8 Sánchez 1,12
9 Martín 1,03
10 Gómez 0.98
11 Ruiz 0,81
12 Alonso 0,73
13 Hernández 0,61
14 Álvarez 0,59
15 Gutiérrez 0,54
16 Díaz 0,43
17 Aguirre 0,42
18 Bilbao 0,37
19 Jiménez 0,29
20 Larrañaga 0,13

Cabe señalar que los apellidos vascos pueden tener diversas grafías si son escritos en la forma canónica del euskera o bien adaptados a la fonética castellana o francesa: el euskera carece de letras como la c o la v, que son sustituidas por la k o z (según el sonido) y por la b, respectivamente; la ch se transcribe como tx, y dispone de sonidos no existentes en castellano, transcritos como ts y tz; la g se pronuncia siempre fuerte, por lo que carece de los diptongos gue, gui, escritos siempre ge, gi; la r no suele encontrarse a principio de palabra, por lo que es habitual anteponer una vocal a ese sonido.[8] Algunos ejemplos de apellidos con distinta grafía en euskera, castellano y francés son: Etxeberria-Echeberría-Etchevérry, Eizagirre-Eizaguirre-Eyçaguerre, Irulegi-Irulegui-Irouléguy, Goienetxe-Goyeneche-Goyhenétché, Oiartzabal-Oyarzábal-Oyharçabal.

Muchos de los apellidos vascos están compuestos de prefijos y sufijos, generalmente relativos a elementos geográficos o de la naturaleza. Entre ellos cabe destacar:

  • Prefijos: agirre (campo, descampado, lugar alto), aitz (peña, roca), aran (valle), aritz o haritz (roble), arri (piedra), arte (encina), bai o ibai (río), basa o baso (bosque), bi (dos), buru (cima, cabeza o lugar prominente), dorre o torre (torre), egi (ladera), eiza, iza o izei (abeto), eliza (iglesia), erri (pueblo), etxe (casa), gar (fuego), garai (alto), gaztelu (castillo), gorosti (acebo), gurutz (cruz), iara o igara (molino), ibar (ribera, valle), ipar (norte), iri (aldea), iru (tres), iturri (fuente), jauregi (palacio), korta (cuadra, corral), landa (campo), larra (prado, dehesa), leize (cueva), ler (pino), litzar (fresno), mendi (monte), murgi (abedul), oian (bosque), orma (pared), ortu (huerto), otxo (lobo), pago (haya), portu (puerto, paso), reka o erreka (arroyo), sagasti (manzanal), sala (cortijo), solo o soro (heredad), tella (teja), ugarte (isla), ur (agua), uri (villa, ciudad), urki (abedul), urri (octubre), urruti (lejano), zabal (ancho, llano, campo), zelaia (pradera), zubi (puente), zulo (hoyo), zuri (blanco).
  • Sufijos: a (el, la [artículo]), aga (lugar), agirre (campo, descampado, lugar alto), aitz (peña, roca), alde (parte, lado, junto a), andi o andia (grande), aran (valle), aurre (delante), barri o berri (nuevo), basa o baso (bosque), baster (orilla, rincón), be o pe (bajo), beaskoa, beitia o bengoa (bodega, lugar bajo, parte inferior), beltza (negro), bide (camino), bil (redondo), borda (caserío), buru (cima, cabeza o lugar prominente), eder (bello), egi (ladera), ena (hijo de, de la casa de [patronímico]), enea (propiedad), eta (lugar, sitio [sufijo locativo y abundancial]), etxe o etxea (casa), garai (alto), garate (hórreo, granero), gibel (detrás), goien o goitia (arriba, parte alta), gorri (rojo), guen-gune-kuen-kune (límite), guren (límite), ibar (ribera, valle), jauregi (palacio), ko (de, del, de la [sufijo genitivo]), korta (cuadra, corral), larra (prado, dehesa), leku (sitio), luze (largo, alto), mendi (monte), ola (cabaña), ona (bueno), ondo (cerca), otz-oz (frío), solo o soro (heredad), txiki o txipi (pequeño), txu-tzu-zu (abundancia), zabal (ancho, llano, campo), zar (viejo), zelaia (pradera).

La combinación de estos elementos da lugar a un gran número de apellidos vascos, como por ejemplo: Aranburu («cima del valle»), Basagoiti («parte alta del bosque»), Etxebarria («casa nueva»), Gaztelumendi («monte del castillo»), Ibarruri («ribera de la ciudad»), Irigoien («villa de arriba»), Jauregizar («palacio viejo»), Landaluze («campo largo»), Larrabeitia («parte baja del prado»), Mendieta («sitio de montes»), Oianko («del bosque»), Olagibel («detrás de la cabaña»), Ormaetxea («casa de paredes»), Portuondo («cerca del puerto»), Rekalde («junto al arroyo»), Solozabal («heredad ancha»), Ugartebide («camino de la isla»), Zabalegi («ladera ancha»), Zubiaga («lugar del puente»), etc.[9]

Uno de los elementos más comunes es agirre, que además de como apellido en esa misma forma —como se ha mencionado el más común de los apellidos vascos— se encuentra como elemento integrador de numerosos apellidos, tanto como prefijo (Agirrealexpeitia, Agirreamalloa, Agirreazkuenaga, Agirrebaltzategi, Agirrebarrena, Agirrebeitia, Aguirrebengoa, Agirreburualde, Agirregabiria, Agirregaraikoa, Agirregoitia, Agirregomezkorta, Agirregoiena, Agirreibarrondo, Agirrekortazar, Agirrelezeaga, Agirreolea, Agirresarobe, Agirretxe, Agirreurreta, Agirrezabal, Agirrezelaia), como sufijo (Altolagirre, Aristiagirre, Atxurraagirre, Beranoagirre, Eguzkiagirre, Iparragirre, Izagirre, Maneneagirre, Olatzagirre, Orkaizagirre, Zubiagirre).[10]

Un elemento destacable es el sufijo –ena, que quiere decir «hijo de, de la casa de», por lo que funciona como patronímico, de forma parecida al castellano –ez. Algunos ejemplos serían: Alontsoena (Alonso, Alfonso), Andresena (Andrés), Antonena (Antón, Antonio), Domingorena (Domingo), Ernandorena (Fernando), Erramundena (Ramón), Estebarena (Esteban), Felipena (Felipe), Isidorena (Isidro), Joanikorena (Juan), Karlosena (Carlos), Kristobalena (Cristóbal), Laurencena (Lorenzo), Loperena (Lope), Margaritarena (Margarita), Maritorena (María), Markosena (Marcos), Martiñena o Matxinena (Martín), Mikelarena o Mitxelena (Miguel), Nikolarena (Nicolás), Paskualena (Pascual), Paulorena (Pablo), Perurena (Pedro), Santxorena o Sanziñena (Sancho), Simonena (Simón), Tomasena (Tomás), etc.

Una de las características más curiosas de los apellidos vascos es que, debido a la adición de diversos elementos, pueden dar lugar a apellidos verdaderamente largos, como por ejemplo: Abasoloaurtenetxe, Abendibarmallagarai, Agirregoitiafelipena, Aranburukoerrota, Arbaitzasanjuangoa, Arriortuaaldekoetxea, Barañanobasterretxea, Barinagarrementeria, Bidagurenbeingoetxea, Etxabarriaerrandonea, Etxebarrietaaltaleorraga, Fullaondobustinzuria, Garaizabalategortua, Gerrikaetxebarria, Goitiaburularrazabal, Iturriagaetxebarria, Koskorrotzaatxurra, Landarroitajauregi, Legarretaetxebarria, Madariagaerrandokoa, Muniategiandikoetxea, Olabegojeaskoetxea, Pagatzaurtunduagoienengoa, Sanagustinetxebarria, Solagurenbeaskoa, Untzetabarrenetxea, Uribarrifulagarai, Urrestiantsoleaga, Zuatzolazigorriaga, etc. El apellido vasco más largo conocido es Burionagonatotorecagageazcoechea, perteneciente a un funcionario del ministerio de Finanzas en Madrid, en 1867.[11]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Kerexeta y Bereciartúa, 1977, p. 96.
  2. Kerexeta y Bereciartúa, 1977, pp. 99-104.
  3. Kerexeta y Bereciartúa, 1977, p. 105-112.
  4. Kerexeta y Bereciartúa, 1977, p. 95.
  5. Kerexeta y Bereciartúa, 1977, p. 113-126.
  6. Albaigès, 1999, p. 19.
  7. Albaigès, 1999, p. 459-460.
  8. Albaigès, 1999, p. 20.
  9. Javier Alonso. «La heráldica de Javier Alonso». Consultado el 14 de marzo de 2013.
  10. Euskaltzaindia, Real Academia de la Lengua Vasca (ed.): «Euskal deiturak» (en euskera) (20-12-2005). Consultado el 20 de agosto de 2011.
  11. Albaigès, 1996, p. 297.

Bibliografía[editar]

  • Albaigès, Josep Maria (1999). El gran libro de los apellidos. Barcelona: Círculo de lectores. ISBN 84-226-8028-9. 
  • Albaigès, Josep Maria (1996). Enciclopedia de los nombres propios. Barcelona: Planeta. ISBN 84-08-01286-X. 
  • Kerexeta, Jaime de; Bereciartúa, José María (1977). Diccionario euskérico y de nombres vascos. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca. ISBN 84-248-0321-3.