Prefijo

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Sufijación y prefijación en las lenguas del mundo.

El prefijo (del latín præfixus, participio de prefinir ‘colocar delante’) es un morfema de la clase de los afijos que se antepone a una raíz, lexema o base léxica para formar una forma lexical con diferente significado (prefijo derivativo) o que expresa categorías gramaticales diferentes (prefijo flexivo).

Por ejemplo, el prefijo re- genera, por ejemplo: renacer, recaer, repasar, etc. En español, todos los prefijos son derivativos, como el caso anterior, y no existen prefijos flexivos. Sin embargo, en algunas lenguas los prefijos son casi exclusivamente flexivos, como sucede en algunas lenguas ye y en muchos subgrupos de lenguas nigerocongolesas.

Al proceso para crear nuevas palabras o neologismos mediante prefijos se lo conoce como prefijación, y es una clase de la derivación. En algunas lenguas, los prefijos también son usados extensivamente para la flexión, aunque esto es tipológicamente menos frecuente.

Los prefijos en las lenguas del mundo[editar]

Los prefijos son un procedimiento morfológico moderadamente frecuente en las lenguas del mundo; alrededor de un 40% de las lenguas del mundo usan en alguna medida importante los prefijos como parte de la morfología.[1] Las lenguas exclusivamente o casi exclusivamente prefijantes son solo un 16% de las lenguas del mundo. Las lenguas que usan preferentemente sufijos se concentran en África (especialmente entre las lenguas nigerocongolesas) y en el centro de México (especialmente entre las lenguas otomangueanas).

En muchas lenguas como las lenguas indoeuropeas los prefijos son bastante asimétricos respecto a los sufijos, ya que se usan en la derivación, pero no en la flexión.

Prefijos en español[editar]

En español, el papel de los prefijos es más limitado que el de los sufijos, ya que se se usan solo en la derivación, nunca en la flexión (a diferencia de lo que ocurre con los sufijos). Fonológicamente los prefijos nunca provocan cambios de acento, a diferencia de los sufijos y son siempre átonos.[2]

En castellano, generalmente los prefijos provienen de antiguas preposiciones de origen latino (los prefijoides en cambio provienen tanto del latín como del griego). Lo que quiere decir que un prefijo es la sílaba o palabra que se antepone a la raíz de una palabra, para formar otra palabra con otro significado pero manteniendo siempre la relación con el vocablo inicial.

Escritura[editar]

En la lengua española, el uso y la ortografía de los prefijos están bastante definidos desde tiempos antiguos, sobre todo en comparación con otras lenguas como la inglesa. Sin embargo, la Asociación de Academias de la Lengua no ofrecieron regulación normativa respecto a su escritura hasta la Ortografía de la lengua española de 2010.[3]

Aunque sea relativamente frecuente verlos escritos inadecuada e incorrectamente, esto es, separados del lexema mediante espacio o guion, como norma general se escriben totalmente soldados al vocablo al que modifican. De esta premisa se derivan muy pocas excepciones:

  • Cuando se incorporen a palabras que comienzan normativamente por mayúscula o que estén escritas enteramente en mayúsculas, como ocurre con las siglas (anti-OTAN) o cuando se empleen en relación a una expresión numérica escrita en cifras (sub-21). Esto se explica por la anomalía que supone para el sistema ortográfico la existencia de palabras con mayúsculas o cifras intermedias, por lo que para representar la unión sin crear tal incoherencia se hace uso del guion; no es correcto en estos casos emplear un blanco de separación entre el prefijo y la expresión a la que se refiere.
  • Cuando un mismo prefijo se refiera a una expresión compleja, formada por más de un elemento imprescindible para su adecuado entendimiento, se escribirá excepcionalmente separado: vice primer ministro. Sin embargo, aunque se aconseja en este tipo de casos dejar un espacio para indicar que el prefijo se refiere a varios términos, puede hacerse también una unión ordinaria con el primer elemento, pues no supone una posibilidad de confusión real. En estos casos no debe hacerse uso del guion.
  • Cuando deba emplearse un mismo vocablo varias veces seguidas pero con prefijos diferentes el que el lexema solo se escribe una vez para evitar recargar el texto y cada prefijo se escribe con guion para denotar que es un elemento inseparable (pre- y posoperatorio).[4] Algo similar ocurre cuando se refiere a los prefijos de manera metalingüística, esto es, analizándolos de manera explicativa y con fines didácticos: El prefijo ex-, antes considerado excepcional, ahora también se escribe totalmente unido a las palabras que modifica. Cabe mencionar que en este tipo de casos el guion no se escribe dentro del entrecomillado (aunque siempre es preferible emplear la cursiva en primer lugar para indicar que no se está empleando la partícula de manera ordinaria o explícita).

Como puede comprobarse, en la gran mayoría de casos el uso del guion o el espacio no tiene utilidad justificable y es incoherente con el sistema ortográfico español, por lo que, fuera de las expceciones, su empleo se considerará falta de ortografía.

Tipos de prefijos[editar]

Podemos clasificarlos por sus características, por su posición o por su origen.

Por sus características podemos decir que existen dos tipos de prefijos: los prefijos propiamente dichos y los prefijoides. Estos últimos poseen un carácter parecido al de los prefijos, aunque con algunas diferencias:

  • Poseen un significado léxico, porque son, en realidad, sustantivos que provienen de lexemas latinos, griegos o extranjeros, no de preposiciones.
  • Forman series no de palabras derivadas, sino de palabras compuestas: aeropuerto, aeroflota, aerotransportado, aeromoza.
  • Pueden aparecer al principio o al final de las palabras: filosoviético, bibliófilo; grafomanía, reprografía; fagocitar, aerófago, etc.

En cuanto a su posición, algunos prefijos pueden superponerse a palabras derivadas formadas con otros prefijos (p. ej.: redescubrir); otros se sitúan delante del lexema directamente.

En cuanto a su origen, la mayoría provienen del latín y otros del griego, a veces incluso a través del latín. Muchas palabras griegas fueron traducidas al latín copiando prefijos griegos con otros latinos: metamorfosis, transformatio, de donde surge la española transformación.

Origen[editar]

La mayoría de los prefijos del español provienen de antiguas preposiciones latinas. Sin embargo la clase de los prefijoides son raíces latinas o griegas, usadas para formar neologismos.

Referencias[editar]

  1. M. Haspelmath, M. S. Dryer, D. Gil, B. Comrie, 2005.
  2. El morfema ex /eks/ calificado usualmente como prefijo es excepcional en cuanto a su capacidad de soportar acento de intensidad secundario, porque para muchos hablantes parece ser tónico y no átono, como en exmarido /ˌe(k)s-maˈɾido/, mi extrabajo /mi ˌe(k)s-tɾaˈbaχo/, mis examigos /mis ˌeks-aˈmigos/, esas palabras son pronuncidas con dos acentos tónicos al modo de naturalmente /natuˌɾal-ˈmente/, posiblemente /poˌsible-ˈmente/, etc. Incluso es frecuente la lexicalización del prefijo como mi ex mi expareja.
  3. Respuestas a las preguntas más frecuentes, Real Academia Española
  4. Escritura de prefijos y elementos compositivos, Real Academia Española, Respuestas a las preguntas más frecuentes

Bibliografía[editar]

  • M. Haspelmath, M. S. Dryer, D. Gil, B. Comrie (2005): WALSin: The World Atlas of Languages Structures, ISBN 0-19-925591-1.
  • Asociación de Academias de la Lengua Española (2010): Ortografía de la lengua española, ISBN 978-84-670-3426-4.