Biblioteca Nacional de la República Argentina

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Biblioteca Nacional (Argentina)»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Biblioteca Nacional
Biblioteca Nacional de la República Argentina
Biblioteca Nacional BA.jpg
Biblioteca Nacional, edificio actual en el barrio de Recoleta. Proyectado en 1962 e inaugurado el 10 de abril de 1992.
Información
Acrónimo BN
Tipo Biblioteca Nacional
Fundación 1810
Jurisdicción Gobierno de Argentina
Ámbito Argentina
Sede Agüero 2502
Dirección Horacio González
Entidad superior Ministerio de Cultura (Argentina)
Cronología
Biblioteca Pública de Buenos Aires ◄ Actual ► Biblioteca Nacional de la República Argentina
Sitio web
Página web de la BNRA

La Biblioteca Nacional de la República Argentina es la biblioteca más importante de ese país. Actualmente se encuentra ubicada en el barrio porteño de Recoleta, siendo inaugurada en 1810 en el Cabildo de Buenos Aires.

Historia[editar]

Biblioteca Pública de Buenos Aires[editar]

Saturnino Segurola.

La Biblioteca Nacional fue creada por un decreto de la Primera Junta el 13 de septiembre de 1810, bajo el nombre de Biblioteca Pública de Buenos Aires. Su primera ubicación fue, durante dos años, el edificio del Cabildo; en 1812 abre sus puertas al público en una sala del edificio que se encuentra en la esquina formada por las calles Moreno y Perú, dentro de la zona que actualmente se conoce como la Manzana de las Luces. Su primer material bibliográfico fue donado por instituciones como el Cabildo Eclesiástico y el Real Colegio San Carlos, y varios particulares como Luis Chorroarín y Manuel Belgrano.

Vicente G. Quesada.

Mariano Moreno fue designado Protector de la Biblioteca en 1810. Mientras que Cayetano Rodríguez y Saturnino Segurola fueron designados respectivamente primero y segundo bibliotecario. En enero de 1811 asumió la dirección Luis Chorroarín, quién se mantendría en el cargo hasta 1821, cuando mediante un decreto de Martín Rodríguez fue reemplazado por Saturnino Segurola. Desde 1822 a 1828 ejerció el cargo Manuel Moreno, hermano de Mariano, y la biblioteca contaba en ese entonces con un patrimonio considerable: en 1823 la biblioteca contaba con más de 17.000 volúmenes. También pueden destacarse los directorios de Vicente G. Quesada, que incorporó gran cantidad de material traído desde el extranjero y realizó mejoras en la infraestructura, y de Manuel Trelles, quien también incorporó gran cantidad de material bibliográfico hasta que la Biblioteca pasó a depender del Gobierno Nacional y fue reemplazado. Estas mejoras que sufrió la Biblioteca Pública se manifestaron en los 7.715 lectores que concurrieron en 1881 y los 32.600 volúmenes con los que contaba en 1882.

Biblioteca Nacional[editar]

Paul Groussac.

El 5 de octubre de 1884 fue designado José Antonio Wilde como primer Director Nacional, quien falleció poco después de asumir al cargo. Desde ese momento es conocida oficialmente como Biblioteca Nacional.

Paul Groussac[editar]

El 19 de enero de 1885 asume el cargo Paul Groussac,[1] quien duraría en el mismo hasta 1929. Durante su gestión el patrimonio bibliográfico fue aumentado en gran cantidad (en 1893 la Biblioteca contaba con 62.707 volúmenes), y fue construida una nueva sede en la porteña calle México 564, tal "antigua" sede interiormente tiene áreas de gran valor arquitectónico como la que fuera sala principal de lecturas públicas cubierta de una amplia cúpula y con boiseries y esculturas que representan a celebridades del positivismo de esa época; actualmente tal edificio con algunas modificaciones ha sido reciclado y transformado en el argentino Centro Nacional de la Música .

Martínez Zuviría[editar]

La gestión más larga al frente de la Biblioteca fue la del escritor argentino Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, entre 1931 y 1955. De tendencias nacionalsocialistas, el escritor tuvo una buena relación con Juan Domingo Perón y gozó en su momento de una enorme popularidad, siendo el escritor argentino más editado en la historia de la nación.

Jorge Luis Borges[editar]

También debe destacarse la gestión del prestigioso escritor Jorge Luis Borges, quien desempeñó el cargo de Director desde 1955 a 1973. Durante su gestión se promovió la construcción de una nueva sede (la actual), que era necesaria debido al amplio patrimonio con el que contaba la Biblioteca. En 1958, el Presidente Arturo Frondizi firmó el decreto 5512/58, adjudicando los fondos presupuestarios para la obra y creando una Comisión Honoraria presidida por Borges, que debería redactar el programa de necesidades para el futuro edificio.

Nuevo Edificio[editar]

Mediante la Ley Nº 12.351 de 1960 se destinaron tres hectáreas ubicadas entre las avenidas del Libertador y Las Heras, y las calles Agüero y Austria. La obra fue adjudicada mediante un concurso nacional que cerró en abril de 1962, y cuyo veredicto se anunció el 12 de octubre siguiente. Participaron importantes estudios de la época, como el de Mario Roberto Álvarez (cuarto premio), el de Rivarola y Soto (tercer premio), o el de los jóvenes arquitectos Justo Solsona y Javier Sánchez Gómez, pero el elegido entre decenas de propuestas fue el proyecto de los arquitectos Clorindo Testa,[2] Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich.

La piedra fundamental del edificio fue colocada recién el 13 de octubre de 1971, once años después de la sanción de la Ley y la construcción fue llevada adelante por la firma Com-Ar-Co S.A. Las obras avanzaron lentamente se demoraron, y finalmente fueron suspendidas a comienzos de los '80, durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, retomándose hacia 1982. Durante la obra, ocurrieron grandes avances en el campo de la bibliotecología, como la llegada de la informática que permitió la digitalización de la consulta de materiales, con lo cual el funcionamiento de una biblioteca cambiaría radicalmente. La nueva Biblioteca Nacional pudo ser terminada gracias a un préstamo del Reino de España realizado en 1990, y fue inaugurada finalmente el 10 de abril de 1992, por el presidente Carlos Menem, y el material bibliográfico se terminó de trasladar el 21 de septiembre de 1993. El edificio cuenta con tres depósitos subterráneos: dos de ellos destinados a libros, que permiten depositár tres millones de libros, y uno destinado a guardar revistas y diarios, con una capacidad de quinientos mil ejemplares. Además, en el edificio funciona actualmente la Escuela Nacional de Bibliotecarios, fundada en 1956.

La vieja sede de la Biblioteca en la calle México fue cedida al Centro Nacional de la Música. En 2012, el Ministerio de Economía destinó $5.000.000 a las tareas de construcción de los parasoles de la Biblioteca Nacional, que deberán ser terminados para fines de 2013.[3]

Sede actual[editar]

El edificio de la Biblioteca Nacional es un gran ejemplo a nivel internacional de diseño brutalista, un estilo surgido en los años '50 que se caracteriza por privilegiar las estructuras de hormigón armado dejadas a la vista y tratadas de manera escultórica, y principalmente se aprecia el lugar del parque dejado en el nivel de suelo y la sala de lectura como mirador sobre el puerto y el Río de la Plata.

Detalle de columna y niveles superiores

La idea principal, según lo relata el arquitecto Testa, fue ubicar los depósitos del establecimiento bajo tierra, aprovechando que el Estado decidió expropiar la totalidad de la manzana para crear una plaza pública. Esto protegería a los libros del efecto nocivo de la luz y a su vez, permitiría en un futuro expandir el espacio de los depósitos, de ser necesario sin interrumpir el funcionamiento del establecimiento. Una vez liberada la estructura del edificio del enorme peso de los depósitos de libros, se eligió elevarla sobre pilotes para permitir la vista libre, dejando una plataforma de acceso abierta de forma permanente, como una continuación del parque "por debajo" de la biblioteca. De esta forma, resultó un edificio sostenido por cuatro grandes columnas, que Testa caracteriza como un cuadrúpedo, como si se tratase de un ser vivo.[4]

En una de las etapas de la extensa construcción se decidió —por razones presupuestarias —eliminar de la fachada los parasoles metálicos que protegerían los sectores de lectura de la luz exterior, un hecho que actualmente da un aspecto inconcluso al edificio, y perjudica a los lectores en determinados horarios del día. Ya en la etapa final de la obra, el Estado removió a los arquitectos Testa y Bullrich de la dirección, dejándola a cargo de la Dirección General de Arquitectura Educacional (DGAI), que modificó otros detalles como los revestimientos del auditorio (eligiendo materiales más económicos), los materiales para los pisos y el mobiliario nuevo, diseñado ad hoc para las salas de lectura y hemeroteca. De todas formas, el antiguo mobiliario original de la vieja Biblioteca fue conservado y trasladado al nuevo edificio, y se lo puede apreciar en la sala de lectura pública.

Luego de dos niveles subterráneos de depósitos de revistas y libros, sigue un nivel semi-enterrado donde se alojan oficinas y la hemeroteca, cuya sala está iluminadas por una lucerna que asoma del piso de la terraza de acceso en el nivel superior como una cúpula piramidal. La entrada al hall principal es por esta terraza elevadas con respecto a la plaza circundante, a la cual se accede por una serie de rampas, escalinatas y escaleras caracol, al espacio protegido por el edificio y rodeado por las cuatro columnas que lo elevan, permitiendo vistas de la avenida Las Heras, el barrio La Isla y el Puerto de Retiro. Este nivel también se conecta con la Escuela de Bibliotecarios, que funciona en un edificio independiente cuya terraza es de acceso libre y tiene una serie de lucarnas de hormigón con forma de hongos, y maceteros alargados que también funcionan como bancos. El hall de entrada tiene una pequeña sala de exposiciones, y da acceso a las dos escaleras y batería de dos ascensores que conducen a todos los niveles del edificio: en el primer piso está el auditorio y una sala de exposiciones, y tiene un entrepiso donde funciona la dirección y otras oficinas, en el tercer y cuarto piso están las salas de consulta especializadas, y el quinto piso es la sala de lectura general en doble altura, con la sala de recepción y entrega de libros, y una rampa en zig-zag conduce al sexto piso, donde hay salas de consulta especializadas.

Al año 2013, el edificio no dejó de generar opiniones opuestas entre los porteños. Según una encuesta realizada por el diario Clarín a 600 personas no especializadas en arquitectura, la Biblioteca Nacional fue elegida al mismo tiempo como el cuarto edificio más lindo de la ciudad, y el segundo más feo según las respuestas.[5] En agosto de 2014, con ocasión de celebrarse los cien años del nacimiento de Julio Cortázar se inauguró una escultura obra de Yamila Cartannilica en la Plaza Libertador que es un anexo de la Biblioteca Nacional.[6]

Publicaciones On-Line[editar]

La Biblioteca Nacional edita desde 2004 Abanico,[7] una revista de letras de distribución exclusivamente por Internet. Abanico actualiza su contenido mensualmente.

Colecciones[editar]

Sala de lectura del 5° piso y mobiliario de la antigua biblioteca

La Biblioteca cuenta con una Biblioteca de Voces, el Fondo Bibliográfico del Tesoro (donde se guardan una gran cantidad de material bibliográfico de suma importancia histórica y cultural), una Sala de Mapoteca y Materiales Especiales, una Sala de Lectura para no videntes; una sala de lectura de libros "Paul Groussac", una sala especializada en partituras musicales y una muy importante hemeroteca "Ezequiel Martínez Estrada" que cuenta con diarios y revistas que van desde el primer periódico publicado en el ámbito del Río de la Plata "El Telégrafo Mercantil", Buenos Aires 1801, hasta nuestros días.
Ha de señalarse una singularidad apócrifa: Lovecraft en varias de sus principales obras señala a la BNA con sede en Buenos Aires como uno de los tres lugares en donde se puede encontrar un ejemplar original del Necronomicon esto debido al renombre cultural y lugar del "fin del mundo" (Cono Sur sin contar la Antártida que era prácticamente desconocida como continente hasta los 1930) que merecidamente poseía Argentina.

Incunables[editar]

Los incunables son los libros que surgieron desde la creación de la imprenta hasta principios del siglo XVI. La Biblioteca cuenta con 21 incunables, que si bien no son una cantidad importante son de una gran calidad:

  • De civitate Dei, San Agustín. Venecia: Octaviano Seottii; 1486.
  • Sermones ad heremitas, San Agustín. Venecia: Vicente Benalius; 1492.
  • La Divina Comedia (con el comentario de Cristóbal Landino), Dante Alighieri. Venecia: Octaviano Scoto da Monza, 1484.
  • La Divina Comedia (con el comentario de Cristóbal Landino), Dante Alighieri. Brescia: Boninum de Boninis, 1487
  • Tractatus notabilis de excommunicationibus, suspensionibus, interdictis, irregularitatibus et poenis, San Antonino. Venecia: Juan de Colonia, Juan Manthen, 1474.
  • Comoediae novem (comentado por Marcos Masurus), Aristófanes. Venecia: Aldo Manucio, 1498.
  • Rhetorica ad Haerennium sive nova, Cicerón. 1474.
  • De officiis cum commentariis Petri Massi, eiusque recongnitione. Insunt preteaparadoxa: de amicitia: de senectute cum interpretibus suis, Cicerón. Venecia: Jacobum de Paganinis, 1491.
  • Summa angelica de casibus conscientiae cum additionibus noviter additis, Angel Clevasio. Sin lugar de impresión.
  • Epistulae. Interprete Francesco Aretino, Bruti et Hipocratis epistolae per Rainucium traducta ad NicolaumV. Pon. Max, Diógenes de Sinope. Florencia: Antonium Francisci Venetum, 1487.
  • Compendium de origine et gestis francorum, Roberto Gaguin
  • Moralis expositio in Job, Gregorio Magno. Brescia: Angelo Britannico, 1498
  • Hoja de la Biblia de Gutenberg. Estrasburgo: Gutenberg; 1450. Esta hoja de incalculable valor pertenece al Deuteronomio de la primera Biblia que imprimió Gutenberg entre 1455 y 1460. Fue encuadernada en 1921 por el editor G. Wells, e incluye un ensayo de Edward Newton.
  • Epistulae, Jerónimo de Estridón. Parma: no menciona editor, 1480.
  • Regimiento de los príncipes, Egidio Colonna. Sevilla: Meynardo Ungut y Stanislao Polono, 1494.
  • Liber Chronicarum, cum figuris et ymaginibus, Hartmann Schedel. Nürnberg: Anton Koberger, 1493. Primera edición de la famosa "Crónica de Nurenberg".
  • Moralia, Séneca. Venecia: Bernardino de Cremona y Simón de Luero, 1490
  • Quaestiones de potentia Dei, Santo Tomás de Aquino. Venecia: Christoph Arnold, 1476.
  • Quaestiones de duodecim quodibet, Santo Tomás de Aquino. Venecia: Johanis de Colonia, 1476.
  • Historia Baetica, Carlos Verardi. Roma: Eucharium Silber, 1493
  • Superquattuor libris sententiarum, Guillermo Vorrilong. Venecia: Jacobo de Leucho, 1496.

Museo del Libro y de la Lengua[editar]

Museo del Libro y la Lengua

En 2006, se anunció la futura construcción del “Museo del Libro y el Autor Clásico Argentino”.[8] El proyecto original de la Biblioteca Nacional de 1962 contemplaba la demolición de todos los edificios que ocupaban su manzana, pero eso no fue concretado. Uno de ellos fue cedido a la República del Paraguay para que estableciese su embajada, y otros dos en la Avenida Las Heras alojaron distintas reparticiones públicas, hasta que quedaron sin uso.

El Museo del Libro ocuparía el espacio de esos dos edificios, liberando casi todo el frente de Las Heras para que se pudiese contemplar la Biblioteca desde allí. El proyecto fue elaborado por los mismos arquitectos Testa y Bullrich, y fue presentado al público en enero de 2008.[9] [10] Como detalle de impacto público se anunció que el nuevo museo alojaría en azotea cuatro lunetas, fragmentos de los murales originales de las Galerías Pacífico, pintados por Spilimbergo, Berni y otros artistas, que habían sido desmontados cuando el centro comercial se reformó, en 1990.[11] Los murales están en restauración, y el trabajo artesanal continuará mientras las obras estén expuestas en los muros del edificio.

Finalmente, en enero de 2010 la Presidente Cristina Fernández de Kirchner firmó el convenio para la construcción del Museo, adjudicada a la constructora LBESA.[12] Las obras comenzaron a los pocos meses. El edificio contó con un presupuesto de 10 millones de pesos[13] e que implica la finalización de las obras de la Biblioteca Nacional.

Inaugurado simbólicamente el 29 de septiembre de 2011 por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, el museo abrirá al público el 10 de octubre. Mientras la planta baja posee una exposición permanente dedicada al libro y la historia de las editoriales en la Argentina, la planta superior estará destinada a exposiciones temporales artísticas, comenzando a funcionar con una de Roberto Jacoby dedicada al Artículo 14 bis de la Constitución Nacional.[14]

Escuela de bibliotecarios[editar]

La Escuela Nacional de Bibliotecarios es una dependencia de capacitación técnica de la Biblioteca Nacional. Fue creada el 10 de septiembre de 1956 por Decreto N° 16.491, con la finalidad de formar profesionales bibliotecarios que puedan desarrollar su labor en bibliotecas públicas y privadas del país. En agosto de 1964, se perfeccionó la titularidad de sus diplomas con el Decreto N° 6.797 que incluye a la Escuela en las disposiciones especiales para la enseñanza superior del Estatuto del Docente (Ley N° 14.473) con carácter de Instituto de formación profesional de nivel terciario. En 1991, se trasladó a su sede actual y definitiva, un edificio anexo al de la biblioteca, sobre el frente de la calle Austria y con entrada independiente.

El ciclo lectivo se tiene tres años de duración, con asistencia diaria y obligatoria. Las clases son teóricas y prácticas y abarcan toda la gama de los conocimientos bibliotecológicos, tanto históricos como contemporáneos. Su cuerpo docente está compuesto por un rector, un regente, tres ayudantes de trabajos prácticos y trece profesores especializados. A lo largo de sus años de existencia ha formado a los más destacados profesionales de la bibliotecología; muchos de ellos se desempeñan en la actualidad en bibliotecas oficiales y privadas del país y también como docentes.

Tres aulas magistrales y dos de trabajos prácticos, más una sala de conferencias, completan el moderno edificio de la Escuela, integrado al edificio de la Biblioteca Nacional. Cuenta, además, con la “Biblioteca del Bibliotecario”, siendo la consulta de su fondo bibliográfico no sólo para nuestros estudiantes, egresados y docentes, sino también para todo tipo de lectores.

Referencias[editar]

  1. Bruno, Paula, Paul Groussac. Un estratega intelectual, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005. Bruno, Paula (Estudio preliminar y selección de textos), Travesías intelectuales de Paul Groussac, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2005.
  2. http://picasaweb.google.com/clorindotesta/BIBLIOTECAnacional# Imágenes de la biblioteca
  3. Entidad 116 - Biblioteca Nacional Presupuesto 2012 MEcon. (pag. 12)
  4. Entrevista con Clorindo Testa (Primera Parte) Noviembre de 2007
  5. El Kavanagh es el edificio que más le gusta a la gente en Capital clarin.com, 22/12/13
  6. Argentina homenajea a Julio Cortázar
  7. http://www.bn.gov.ar/abanico
  8. La Biblioteca, de cara a la ciudad por Eduardo Videla. Diario Página/12, 5 de julio de 2006
  9. Museo del Libro Diario La Nación, 23 de enero de 2008
  10. La Biblioteca Nacional suma un museo y se acerca a los vecinos por Silvia Gómez. Diario Clarín, 27 de enero de 2008
  11. La restauración de las obras que el menemismo descartó por Eduardo Videla. Diario Página/12, 5 de julio de 2006
  12. LBESA construye el Museo del Libro Empresasnews.com, 5/03/2010
  13. La presidenta de la Nación lanzó el plan de obras para erigir el Museo del libro Secretaría de Cultura de la República Argentina, 19 de enero de 2010
  14. Museo del Libro y de la Lengua Biblioteca Nacional, 29/09/2011

Enlaces externos[editar]

Coordenadas: 34°35′4″S 58°23′53″O / -34.58444, -58.39806