Encuadernación

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Taller francés de encuadernación del siglo XVIII.

Se llama encuadernación a la acción de coser, pegar, grapar o fijar varios pliegos o cuadernos generalmente de papel y ponerles cubiertas.

Generalidades[editar]

Los tipos de encuadernación tienen por objeto procurar tres factores: conservación, fácil manejo y presentación artística y comercial. Antes del siglo XIX la encuadernación se hacía casi manualmente y eran relativamente costosa, muchos propietarios mandaban a hacer a mano encuadernaciones refinadas o utilitarias. Con la industrialización los procesos se abarataron mucho y se desarrollaron nuevas técnicas para vender libros y publicaciones a un coste más bajo y con ello se desarrollaron técnicas para encuadernar más sencillas, más rápidas y menos costosas. La idea era llegar a un mayor número de consumidores abaratando el producto.

En la venta habitual de libros comerciales se distingue entre las encuadernaciones de tapa dura y las encuadernaciones de tapa blanda, la encuadernación de tapa dura recibe el nombre de encuadernación cartoné, mientras que las de tapa blanda reciben varios nombres según el sistema empleado, por ejemplo el nombre de encuadernación de tapa blanda o encuadernación grapada. La encuadernación de tapa blanda en inglés conocida como paperback o softcover es un tipo de encuadernación en la que el libro, cosido o encolado, está forrado simplemente con una cubierta de papel o de cartón, generalmente fuerte aunque no necesariamente rígida, y encolada al lomo. Si además las hojas no se cosen sino que solamente se pegan, el coste de la pieza es menor. Si en vez de pegarse, tanto las hojas interiores como las tapas van simplemente grapadas, el coste es menor todavía. La encuadernación grapada es de varios tipos, la más sencilla consiste en una única grapa que fija las hojas del cuaderno y las tapas. Por esta misma razón el papel en este tipo de libros suele ser de baja calidad, suele emplearse papel de pulpa de madera (pulp).

El encuadernado puede ser por cosido, pegado, grapado o una combinación de estos sistemas.

  • El cosido o fijación puede ser realizado con materiales metálicos como grapas o alambres por lo cual recibe distintas denominaciones. Las ediciones de bolsillo usan casi sistemáticamente la encuadernación rústica. La calidad de las páginas interiores del libro (calidad del papel, cosido, impresión de las hojas, entintado, etc.) es independiente del tipo de cubierta elegida. Muchas veces la publicación solo se diferencia por las tapas en cartoné o rústica, siendo una misma edición de la cual una vez acabada la parte interior, se completa su cubierta destinando una parte a tapa blanda y otra a tapa dura.
  • La encuadernación grapada es de varios tipos, la más sencilla consiste en una única grapa que fija a la vez, las hojas del cuaderno y las tapas. Pero hay versiones más elaboradas. No se usan grapadoras de oficina sino máquinas industriales que sustituyen el cosido con hilo por cosido con hilo metálico o alambres de diversos tipos. El grapado y otras variantes como el anillado o la espiral se usa en revistas, periódicos, panfletos, folletos, carpetas, cuadernos, blocs, talonarios, libretas y fotocopias. A su vez, con las publicaciones se puede hacer un retapado esto consiste en unir varias publicaciones, (como cuadernos o revistas) y unirlas mediante una encuadernación por encolado y una nueva cubierta exterior. El TPB, Trade Paperback, se refiere específicamente a una colección de historias originalmente publicadas en comic books reimpresas en formato tomo.

En los últimos años del siglo XIX comienzan a aparecer editoriales que emplearon la técnica de la encuadernación en rústica y la publicación editorial masiva para comercializar ejemplares literarios de forma barata, y por tanto accesible a personas con menor capacidad económica. La encuadernación en rústica existe desde mediados del siglo XIX, pero se popularizó alrededor de 1930.

Generalmente los libros de este modo encuadernados son los de ediciones baratas, ya que una encuadernación de este tipo es mucho más económica que una encuadernación cartoné de cubiertas rígidas.

Las primeras publicaciones pulp (de pulpa de papel), eran baratas y de consumo popular y se especializaban en narraciones e historietas de diferentes géneros de la literatura de ficción. El consumo de estos productos aumentó debido a la disminución de la tasa de analfabetismo, en respuesta al creciente desarrollo económico que necesitaba trabajadores con mayor formación.[1] Este tipo de publicaciones eran además más propicias para el intercambio y el préstamo (por una pequeña cantidad de calderilla) en kioscos, ya que su escaso valor económico, su abundancia y su escasa durabilidad física no motivaban el coleccionismo. Las ediciones de bolsillo usan casi sistemáticamente la encuadernación en rústica. Los comic books son también un buen ejemplo de este tipo de encuadernación.

Edad antigua[editar]

No empiezan a utilizarse hasta la época romana con la invención de los códices pero ya en los volúmenes egipcios y greco-romanos se adoptó cierta encuadernación de forma rudimentaria que consistía en un envoltorio de piel sobre el rollo de papiro o de pergamino y que iba ligado al mismo con tiras o correas. Para guardar los volúmenes con su envoltorio o sin él, se colocaban verticalmente en cajas cilíndricas de madera o metal conocidas con el nombre de scrinium, las cuales podían contener cierto número de volúmenes juntos. A veces, para libros o volúmenes preciosos, se hacían estuches y cajas de metal precioso y se adornaban con pedrería en cuyo arte destacó la España visigoda.

Rudimentos de encuadernación pueden también descubrirse en los pugilares que usaban los romanos cuando se unían con anillas y cordones y más aún cuando tenían la forma de múltiples dípticos a modo de tapas con charnela. Pero la verdadera encuadernación no pudo tener lugar hasta que se inventaron los códices de pergamino. Al principio, debió ser muy sencilla y poco artística formando las cubiertas del códice otra piel más gruesa sobre tablitas de madera. Pero ya desde el siglo xv empieza el lujo en la encuadernación, con labores de orfebrería y escultura en las tapas dando ejemplo y sirviendo de modelo desde el tiempo de Constantino la fastuosa Bizancio.

Edad Media[editar]

Encuadernación en piel repujada con guarniciones, siglo xiii.
Encuadernación con guarniciones metálicas, siglo xvi.

Tres clases de encuadernaciones se distinguen a partir de dicha época y por toda la Edad Media:

Sencillas o de pura utilidad
Es el libro manual y corriente, sobre todo, en los monasterios que se encuadernaba con dos sencillas tablas cubiertas de piel o de pergamino sin labores artísticas y se ataba con alguna correa o se cerraba con manezuelas metálicas o bien se cubrían los cortes con una prolongación de la piel a modo de cartera. En las universidades, los libros mayores solían guarnecerse con punteras de bronce o hierro y se ataban con una cadena a un poste dentro de un pupitre a fin de evitar extravíos. Por ello, recibían el nombre de libros de cadena o encadenados. Algunos de estos códices se guardaban en armarios y cajas no en posición recta o de canto sino tumbados recibiendo por ello, el nombre de tumbos cuando eran registros de alguna magnitud, custodiados en los Archivos y por la clase de piel que los recubría se llamaban becerros.
Elegantes
Se formaban con tablas que se recubrían de terciopelo sobre el que se añadía alguna guarnición de plata o bien se forraban con guadameciles tachonados con clavos de adorno. Esta forma debió de empezar a usarse en Constantinopla hacia el siglo v pues en mosaicos de la época se representan ministros o servidores del Emperador llevando grandes libros encuadernados de forma parecida. Pero no se decoraban por entonces las pieles con gofrados repujados que no parecen conocidos antes del siglo xiii. En los siglos xiv y xv hasta principios del xvi se llevó mucho la encuadernación con estas últimas labores sobre todo en España ya comenzados por lo menos en el siglo xiii siendo de estilo mudéjar los gofrados conocidos.
De gran lujo
En éstas se empleaban los marfiles labrados, las placas de oro y plata con relieves y esmaltes y las piedras finas. Se destinaban casi exclusivamente a libros litúrgicos y Evangelios. En su ornamentación se refleja siempre el estilo de las épocas y regiones que las produjeron.

Encuadernación de libros religiosos[editar]

Misal de finales del siglo xvii.

Las encuadernaciones de los libros sagrados que empezaron a hacerse lujosas desde la Paz Constantiniana, no tanto servían para la guarda y conservación de los mismos cuanto de precioso ornato. Sirvieron a este propósito láminas de marfil con relieves y planchas de oro y plata con engastes de piedras preciosas y con finas labores de repujado y filigrana. En dichas encuadernaciones pueden distinguirse cinco épocas:

Bizantina
Desde el siglo iv al siglo vii en que las tapas se cubrían de oro o plata con pedrería según los modelos preciosos de Constantinopla. A este periodo corresponde el evangeliario del Tesoro de Monza, debido a la reina Teodolinda (siglo xv);
Prerrománica de Occidente
Desde el siglo vii al xi en que las tapas se exornaban con marfil labrado, costumbre que ya en parte se había iniciado en el siglo v. A esta época corresponde el misal de la biblioteca Barberini, en Florencia (siglo viii);
Románica
Durante los siglos xi y xii en que estas láminas de marfil encuadraban por lo común o se engastaban en marco de plata u oro con pedrería. De este tiempo datan los marfiles y tapas de la catedral de Jaca y Museo Episcopal de Vich (siglos xi y xii);
Gótica
En los siglos xiii y xiv que se distingue por la desaparición del marfil y por el uso de plata repujada y algunas piedras finas. De este periodo es el Evangeliario de la colegiata de Roncesvalles (siglo xiii) sobre el cual juraban los reyes de Navarra y las tapas de otro (ya de principios del siglo xiv, aunque gótico) que guarda el Museo Episcopal de Vich sin contar otros muchos de diferentes museos o de tesoros de iglesias;
Final de la época gótica y el Renacimiento
Se emplean indistintamente la plata, los guadameciles, las maderas labradas y los terciopelos.[2]

Edad moderna[editar]

Publicaciones diversas.
Libros encuadernados.

Actualmente se incluyen como Artes gráficas todos los procesos técnicos relacionados con la industria del libro, que antes eran tradicionalmente procesos artesanales y además la impresión digital, la digitalización y el diseño gráfico.

El gran cambio en el tipo de encuadernación es concomitante al gran cambio producido por la industrialización en la forma de crear ediciones y además ediciones de calidad a un precio más asequible. Para ello se desarrollaron nuevas técnicas de impresión y nuevas formas de aprovechar los recursos existentes.

En la Edad Moderna desaparecen casi por completo las encuadernaciones de gran lujo o con metales preciosos y sólo por excepción se usan alguna vez para obsequios personales. Pero, en cambio, se hacen más artísticas las de lujo mediano e incluso las ordinarias dando Italia la norma del gusto y estilo en las mismas se sustituye la madera por el cartón para aliviar el peso del libro y evitar su destrucción por la carcoma aunque todavía en el siglo xvi se encuaderna a menudo con tablas y se da más importancia que antes al lomo del libro, decorándolo e imprimiéndole rótulos ya que ha de quedar visible en la estantería. El cartón o la tabla se recubren con pergamino o pieles finas (badana, chagrín, marroquín, piel de Rusia) decoradas con gofrados y dorados de estilo plateresco y semiarabesco en los libros de lujo mientras que otros se encuadernan sencillamente con cubierta de pergamino liso. Desde el siglo xvii se admite la media encuadernación de piel sobre el lomo y en las puntas y de papel en lo restante. Llegado el siglo xix sin abandonar dichas formas, va cundiendo la encuadernación inglesa de simple tela de percalina sobre el cartón aunque adornada con impresiones de oro y colores.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la producción industrial del papel y las nuevas técnicas de encuadernación permitieron abaratar la fabricación de los libros.

La invención de la prensa rotativa y diversos métodos de impresión, como flexografía, litografía offset, offset o rotograbado, fueron consecuencia de una mayor necesidad de comunicaciones y transmisión del conocimiento. Entre 1875 y 1903 el desarrollo de la imprenta offset, impresión indirecta debida a las propiedades elásticas de rodillos de caucho, dio un método de reproducción con una calidad similar a la litografía, pero a un coste mucho menor.

Las cubiertas se convirtieron en algo más que una mera protección de las páginas, adquiriendo la función de promocionar la información. La litografía multicolor, y más tarde los procesos de ilustración de semitono posibilitaron la impresión de motivos en las cubiertas.

Las técnicas de los artistas de pósteres de la época dieron el salto a la industria del libro, convirtiéndose el diseño gráfico en una práctica profesional. El atractivo visual de las cubiertas aumentó considerablemente mostrando características relativas a su contenido: "serias" para obras científicas, grabados y escenas de ambiente para literatura y revistas... fue tras la Segunda Guerra Mundial, que las cubiertas adquirieron aún más importancia para la promoción de los contenidos, por ejemplo informando a modo de titulares.

En los últimos años del siglo XIX comienzan a aparecer editoriales que emplearon la técnica de la encuadernación en rústica y la publicación editorial masiva para comercializar ejemplares literarios de forma barata, y por tanto accesible a personas con menor capacidad económica. El consumo de estos productos aumentó debido a la disminución de la tasa de analfabetismo, en respuesta al creciente desarrollo económico que necesitaba trabajadores con mayor formación.[1] Este tipo de publicaciones eran además más propicias para el intercambio y el préstamo (por una pequeña cantidad de calderilla) en kioscos, ya que su escaso valor económico, su abundancia y su escasa durabilidad física no motivaban el coleccionismo.

Las primeras publicaciones de revistas pulp (de pulpa de papel), baratas y de consumo popular, se especializaban en narraciones e historietas de diferentes géneros de la literatura de ficción.

La fabricación del papel así mismo varió sus métodos con razón de abaratar en los costes de venta, adoptando nuevas técnicas de fabricación y evitando generar material desechado.

Se sustituyó el tipo de papel de trapos, de mayor duración y longevidad pero escaso y difícil de conseguir y por tanto más caro, por otros tipos de papel industrial extraídos de fibras vegetales, celulosa, pulpa de madera, papel reciclado y sobrantes de otros procesos industriales.

Un ahorro en los costes de producción del papel industrial se produjo además, ajustando los tamaños de fabricación a formatos específicos para evitar sobrecostes ciñéndose a medidas propuestas estándar, establecidas mundialmente. Los formatos de papel estándar en la mayor parte del mundo se basan en los formatos definidos en el año 1922 en la norma DIN 476.

Existen otros formatos de papel normalizados, aunque algunos están en desuso, y otros son menos empleados ya que su uso encarece el coste por su menor disponibilidad:

  • folio
  • cuartilla (o cuarto)
  • octavilla u octavo
  • también se conoce como folio (u oficio) el formato de 8,5 pulgadas por 13 pulgadas.
  • también existía la holandesa (ya en desuso), de mayor ancho que el folio (220 mm) y más corta (unos 280 mm), conocida en Argentina, donde se usa todavía, como carta inglés para diferenciarla del A4, conocida como Carta americano. Igual ocurre con el Oficio inglés, de 220 x 340 mm para diferenciarlo del Oficio americano o legal.

Estos tamaños también están en relación con el tamaño de los sobres que los contienen, generando un gran número de formatos para sobres, muchos de los cuales también están cayendo en desuso. La mitad de un sobre para Carta inglés se conoce como Esquela, o sea, de 140 x 220 mm. Y el Doble carta mide 220 x 560 mm.

Aunque usualmente el tamaño del papel viene dado por el tamaño del producto final que se quiere obtener y el tamaño de las máquinas impresoras, los fabricantes de papel crean otras normas. Los tamaños más habituales para Europa son expresados en centímetros. Algunos países de América como Canadá, Chile, Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela, etc., no han llegado a adoptar las normas internacionales sobre las medidas del papel, manteniéndose los formatos basados en el sistema de medidas anglosajón, y en otros se usan ambos formatos en simultáneo, como en España, Perú, Argentina o Brasil.

Un libro con textos no es lo mismo que un almanaque de imágenes y no se encuadernan con la misma sistemática. Si tradicionalmente las publicaciones ilustradas han sido desplazadas en los catálogos generales de publicaciones ha sido por su carácter de producto para el consumo inmediato, perecedero y efímero; y por la escasa valoración cultural que han tenido en general, la calificación técnica que les correspondía por ejemplo a los cuadernillos de aventuras por ejemplo, era folleto.

Hoy en día hay diversos tipos de publicaciones según el formato y otras características requeridas, como función, durabilidad, solidez o coste: cuadernos, libretas, cuadernos de notas, blocks, talonarios, álbumes ilustrados, etc.

A diferencia de los diarios o periódicos, orientados principalmente a ofrecer noticias de actualidad más o menos inmediatas, las revistas y almanaques ofrecen una revisión más exhaustiva de la información, sea de interés general o sobre un tema más especializado. Típicamente están impresas en papel de mayor calidad, con una encuadernación más cuidada, y una mayor superficie destinada a la gráfica que los diarios, pero a su vez las características de las revistas generalmente son distintas a las de los libros y manuales, diseñados para tener una mayor duración física.

Algo tan corriente como un recibo puede ser de muchas maneras diferentes como por ejemplo: Puede necesitar ser cosido, grapado y pegado todo a la vez y además perforado en varias partes para que las hojas se separen por lugares predeterminados. Constan de dato (de o para) una persona o empresa, y el detalle de facturas o servicios que se especifican con el recibo emitido, quien lo opera, quien lo revisa, quien lo recibe conforme a lo descrito, fecha de recibido, descripción de las facturas (números que se pagan), los precios totales, los descuentos y los impuestos. A veces consta de varias páginas (duplicado, triplicado, etc en distintos colores que tienen copias al carbón y puede ofrecer varias copias, se refiere a copia voucher, según el uso de los interesados. Generalmente es utilizado para dejar constancia por parte de una empresa de que fue lo que se pago o realizó con la emisión del mencionado recibo que consta en la copia voucher.

La base de datos de encuadernación histórica de la Real Biblioteca ofrece muestras importantes para este periodo. Sus descripciones están realizadas en un alto nivel de detalle y siempre van acompañadas de la reproducción digital.

Tipos de encuadernaciones actuales[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Tinnemeyer, Andrea (2006) (en inglés). Identity Politics of the Captivity Narrative After 1848. U. of Nebraska Press. ISBN 0803244002. 
  2. Naval y Ayerbe, Francisco (1904). Elementos de arqueología y bellas artes para uso de universidades y seminarios. Imprenta y Encuadernación de José Saenz. http://books.google.es/books?id=PzgecgAACAAJ. 

Enlaces externos[editar]