Carabela

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Maqueta en un museo de Colombia de las tres carabelas que usó Colón en el viaje del descubrimiento.
Carabela Vera Cruz (con velas latinas) en la desembocadura del Tajo.
Bodega prototípica de una carabela, en una de las réplicas del Muelle de las Carabelas.

Una carabela es una embarcación a vela ligera usada en viajes oceánicos en los siglos XV y XVI en España y Portugal. Es particularmente famosa al ser los barcos empleados por Cristóbal Colón en el viaje del descubrimiento de América.

Características[editar]

Se trata de una embarcación ligera, alta y larga –hasta 30 metros–, estrecha, de aparejo redondo o latino y contaba con tres mástiles, sobre una sola cubierta y elevado castillo de popa; navegaba a unos 8 nudos (unos 15 km /h).

Era de casco ligero, poco alteroso, y de forma afinada, lo que daba como resultado una embarcación veloz y apta para ganar barlovento.[1]

La carabela permite transportar muchas mercancías, lo que hace posible alimentar a la tripulación durante largas travesías, no precisa remeros y se aumenta la superficie y el número de velas.[1]

Aunque el modelo no precisa remos en las carabelas usadas por Enrique el Navegante la cubierta podía albergar cuatro remos larguísimos, para los casos en los que fuera necesario, y cada uno debía ser manejado por cuatro hombres que, para moverse, tenían que caminar hacia delante y hacia atrás sobre la cubierta. Los baos no asomaban por los costados y rara vez tenían castillos de proa o popas elevadas.[2]

Algunas reproducciones muestran las carabelas con tres velas latinas, sin embargo, estas podrían tener también solamente dos.[2]

Carabela redonda[editar]

Muchos marineros optaron por combinar en la carabela la vela latina con la vela cuadrada, obteniendo un nuevo modelo conocido como carabela redonda. La Niña y la Pinta eran carabelas latinas, pero poco antes de comenzar el viaje de Colón, fueron convertidas en carabelas redondas.[2]

Con viento de cara (desfavorable) la vela cuadrada no puede ceñirse al viento más que en un 50% en una nave bien equilibrada y con una tripulación compuesta por hombres de experiencia. También es fácil que este tipo de nave se deje llevar mucho a la deriva. Sin embargo, la vela latina puede ceñirse perfectamente al viento y no se mueve a la deriva.[2]

Con viento de popa (favorable) la vela cuadrada aprovecha el viento en su totalidad y avanza con un movimiento uniforme. Con la vela latina la presión desigual hace que sea más difícil mantener un mismo rumbo.[2]

Historia[editar]

Este modelo de barco estaba basado probablemente en las embarcaciones usadas por los pescadores portugueses. A finales del siglo XV el príncipe de Portugal, Enrique el Navegante, emprendió una serie de exploraciones de conquista en islas del Atlántico y en la costa de África. La invención de la carabela, así como la sustitución de la coca por la nao, ayudaron enormemente a España y Portugal en sus viajes por el Océano en el siglo XV.[1]

Es muy probable que las carabelas hayan evolucionado de los dhows, de las bagras o bagalas árabes, buques de tres palos con vela triangula, (trina), de cuyo nombre: La trina, derivó el nombre de Latina, cuando éstos se introdujeron en la Península Ibérica durante la ocupación musulmana.

En los años posteriores al descubrimiento y la conquista y colonización de América, las carabelas fueron cayendo en desuso en la medida que aparecieron nuevos tipos de embarcaciones, especialmente los galeones, los cuales tenían como precedente a las naos y carracas, pero con enormes mejoras en sus prestaciones, especialmente en cuanto a capacidad de carga, resistencia y maniobrabilidad.

Carabelas de Colón[editar]

  • La Niña: Vicente Yáñez Pinzón capitaneaba a 26 hombres
  • La Pinta: Cristóbal Quintero era el propietario de esta nave y Martín Alonso Pinzón estaba al mando, ayudado por su hermano Francisco. Desde la Pinta (que pesaba unas 60 toneladas y contaba con 24 hombres a bordo) Rodrigo de Triana divisó tierra el 12 de octubre de 1492.
  • La Santa María. En el Diario de a Bordo de Colón compilado por Las Casas se habla de tres carabelas, aunque en algunas jornadas utiliza la palabra nao. Es posible que el uso de esta palabra sea como sinónimo de navío o porque se tratase de una nao, que es un modelo de barco mayor que una carabela. En cualquier caso, Fernández de Gomara advierte de que se trataba de una carabela mayor que las demás. Colón alquiló este barco a Juan de la Cosa, un armador cántabro, y la dirigió con otro nombre, el de Santa María. Según algunas fuentes el barco estaba realizado en Galicia, y que por eso en su origen se llamaba La Gallega, aunque otras fuentes dicen que el nombre antiguo del barco era la Marigalante.

Referencias[editar]

  1. a b c Juan Tous Meliá (Junio del 2000). «Guía histórica del Museo Militar Regional de Canarias».
  2. a b c d e Walter Browlee (1991). «La primera vuelta al mundo».