Homosexualidad en el cine

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La homosexualidad en el cine ha sido retratada de maneras muy diversas dependiendo de la época, del país, o de la mirada personal del director. Se ha reflejado en comedias, cine experimental, de terror, histórico, policiaco, de denuncia social, biográfico o de serie B.

A lo largo de la historia del cine ha habido una considerable evolución en la forma de enfocar esta temática. En las grandes producciones de Hollywood, desde sus inicios hasta prácticamente los años 80 el siglo XX, se retrataba a los homosexuales con sorna y de manera estereotipada o en papeles de asesinos despiadados o perturbados suicidas. Mención aparte constituirían el cine independiente o las producciones realizadas en otros lugares como Europa. Esa situación se modificó paulatinamente hasta la actualidad en las grandes productoras de cine realizan películas dirigidas casi exclusivamente al público LGBT, mostrando personajes y escenarios más realistas, y que se exhiben en las salas comerciales y en numerosos festivales de esta temática que se celebran en todo el mundo. Gran parte de estas películas actuales muestran lo difícil que es “salir del armario” y proyectan al espectador la realidad en la que los homosexuales se encuentran. Sin embargo, ese cambio ya se había producido en el cine europeo con anterioridad [1] .

Se puede diferenciar entre el Cine de temática LGBT, cuya temática gira en torno a personajes homosexuales y sus relaciones con el resto, y las películas de personajes LGBT con roles secundarios o cuya sexualidad no influye en la trama de la película. Gran número de estos filmes se han centrado en la homosexualidad y bisexualidad masculinas, mientras que las femeninas y la transexualidad se han abordado con menor frecuencia.

Greta Garbo, icono lésbico.

Cine de Hollywood[editar]

Partiendo del cortometaje Lot in Sodom (James Sibley Watson y Melville Webber, 1933), que trataba a los homosexuales/gais como depravados sátiros ávidos de sexo [2] , no sería hasta el siglo XXI cuando la película Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) presentó al gran público a los homosexuales como hombres "comunes", con aspecto tradicionalmente masculino y sin ningún tipo de patología que justificase la presencia del propio personaje en el film [3] .

Cine mudo[editar]

La homosexualidad ha estado presente en el cine desde el principio de su historia. Una de las primeras escenas homosexuales que se conserva procede de un ensayo experimental de Thomas Edison de 1895, donde se puede ver a dos hombres bailando juntos mientras otro toca el violín, aunque no tenía precisamente esa intencionalidad. Posteriormente, en las primeras películas comerciales, la homosexualidad era contemplada de forma humorística, empleándose para hacer gags. Así, en una escena de A Florida Enchantament (Sidney Drew, 1914), se puede ver a dos mujeres que dejan a sus parejas de baile para bailar juntas, lo que provoca que los dos hombres rechazados también bailen juntos [4] .

Durante este periodo se retrataba a los hombres homosexuales de forma estereotipada, exagerando el afeminamiento para que un público popular pudiera distinguir sin necesidad de palabras a los personajes gais. Sirva como ejemplo una escena de la película de Charles Chaplin Detrás de la pantalla (Charles Chaplin y Edward Brewer, 1916), donde Chaplin besa a una mujer vestida de hombre conociendo su verdadero sexo, mientras otro hombre que lo ve comienza a revolotear alrededor de ellos de forma manifiestamente afeminada para captar su atención, y Chaplin lo aparta de la escena con una patada en el trasero [5] .

Cine clásico: Desde los años 30 a los 60[editar]

Marlene Dietrich en la película Marruecos (1930).

En el cine mudo ya había aparecido la figura del sissy (mariquita en inglés) en las películas de Hollywood, pero fue tras la llegada del sonoro cuando gozó de mayor popularidad. A pesar de que nunca se hacía mención a las preferencias sexuales o afectivas de estos personajes, la audiencia los podía identificar fácilmente como homosexuales por reflejar los clichés existentes en la sociedad hacia ellos. Éstos consistían en retratarlos como personajes extremadamente amanerados, remilgados, con delgados bigotes y a menudo grotescamente maquillados. Los sissys resultaban divertidos a los espectadores, ya que en comparación con ellos, los hombres podían sentirse más masculinos y las mujeres más femeninas. Algunas de las películas que incluían sissys entre sus personajes fueron La melodía de Broadway (Harry Beaumont, 1929), Our Betters (George Cukor, 1932), La alegre divorciada (Mark Sandrich, 1934) o Myrt and Marge (Al Broasberg, 1933).

Durante esta época se daba una paradoja al comparar la reacción que generaban los hombres caracterizados con ropas o actitudes consideradas femeninas y las mujeres que asumían un rol masculino. Mientras los primeros eran objeto de chistes y situaciones cómicas, las segundas eran consideradas atractivas tanto por hombres como por mujeres. Esta reacción se puede comprobar en el film Marruecos (Josef von Sternberg, 1930), donde Marlene Dietrich se viste con un esmoquin de hombre en un club nocturno y es aplaudida por todos los asistentes cuando da un beso en la boca a otra mujer [6] . Otra película con guiños al lesbianismo fue La reina Cristina de Suecia (Rouben Mamoulian, 1933) donde, a pesar de que se cambió la historia para no hacer alusión directa a la homosexualidad de dicha monarca, se mostraba la estrecha amistad que le unía con una de sus sirvientas [7] . Su actriz protagonista, Greta Garbo, junto a la ya mencionada Marlene Dietrich [8] , se convirtieron en dos iconos lésbicos por excelencia de la historia del cine.

En los años 30, la Iglesia Católica y ciertas ramas protestantes, a través de la Legión para la decencia y de la Liga de mujeres amenazaron con promover boicots por el contenido de algunas películas que consideraban indecentes y poco ejemplares para la sociedad. Para frenar estas presiones, la industria de Hollywood dio el visto bueno al Código Hays, ideado por Bill Hays, cuyo objetivo era censurar todos los temas considerados indecentes [9] . Entre ellos, se encontraban los desnudos, los besos demasiado ardorosos, el aborto, la prostitución o las perversiones sexuales, entre las que se incluyó como tal a la homosexualidad. Entre 1934 y 1967 la censura estuvo autorizada a cambiar diálogos, escenas, personajes o tramas que no concordaran con los principios del código. Así en Días sin huella (Billy Wilder, 1945) las dudas que su protagonista tiene acerca de su sexualidad, presentes en la novela en la que se basa, son silenciadas [10] . Encrucijada de odios (Edward Dmytryk, 1947) cambiaba el argumento del libro en que se basaba, The Brick Foxhole de Richard Brooks, eliminando las referencias de asesinatos contra homosexuales para convirtirla en una película sobre asesinatos de judíos.

La nueva censura del Código Hays prohibió cualquier referencia explícita a la homosexualidad aunque no consiguió erradicarla. La mayor diferencia con el periodo anterior radicaba en que los homosexuales dejaron de ser un elemento cómico para asumir el rol de villanos acorde con el concepto de homosexualidad que el Código Hays quería transmitir a la sociedad obligando a directores y guionistas a buscar formas sugeridas y veladas de contar lo que se quería contar. En algunas películas como La hija de Drácula (Lambert Hillyer, 1936), Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940), o más tarde, Sin remisión (John Cromwell, 1950) se mostraban a lesbianas capaces de perseguir sus objetivos sin ningún escrúpulo aunque no se dijera claramente que eran homosexuales. En Young Man with a Horn (Michael Curtiz, 1950), biografía del cornetista de jazz Bix Beiderbecke, Lauren Bacall interpretaba a una mujer bisexual que vive una vida autodestructiva y desordenada. También en el film La soga (Alfred Hitchcock, 1948) dos jóvenes estudiantes, interpretados por John Dall y Farley Granger, unidos por una sugerida relación amorosa asesinan a un compañero de estudios [11] .

Al no poder hacerse alusión directa a la homosexualidad ésta debía insinuarse por medio de guiños para que el público pudiera identificarlos fácilmente. Así en El halcón maltés (John Huston, 1941) el personaje interpretado por Peter Lorre, que en la novela de Dashiell Hammett es gay, es presentado al detective Sam Spade (interpretado por Humphrey Bogart) con una música femenina, indicando que se perfuma con gardenia y apoyando el mango de su bastón en la comisura de su boca. También el western contó con filmes donde se insinuaba la homosexualidad, como ciertas escenas entre Montgomery Clift y John Ireland en la película dirigida por Howard Hawks Río rojo (1948). En una escena comparan sus pistolas y la puntería de éstas cuando disparan [12] . También el lesbianismo velado de las protagonistas de Juanita Calamidad (David Butler, 1953), protagonizada por Doris Day, y Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954), con un duelo interpretativo entre Joan Crawford y Mercedes McCambridge, son algunos ejemplos del modo de retratar la homosexualidad en esta etapa en las grandes producciones de Hollywood. De hecho un reflejo de la manera en que la sociedad americana de los años 50 percibía a los gais quedó retratada en el largometraje Té y simpatía (1956) de Vincente Minnelli. Basada en una obra teatral homónima de Robert Anderson, que fue el encargado de adaptarla al cine, cuenta los intentos de corregir el afeminamiento de un joven de una familia bien situada socialmente para acallar los rumores sobre su homosexualidad.

La película La gata sobre el tejado de zinc fue censurada para disimular la homosexualidad del protagonista mostrada en la obra teatral.

A finales de los años 50 comenzaron a insinuarse relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en algunas películas y fue entonces cuando la censura empezó a funcionar de forma más notoria. Films como Ben-Hur (William Wyler, 1959) pudieron sortearla gracias al tratamiento casi subliminal de la relación gay que sugiere la película [13] . Según afirma Gore Vidal, escritor y guionista de dicha cinta, en el documental El celuloide oculto, la trama de Ben-Hur giraba alrededor de la relación homosexual que mantuvieron los dos personajes principales durante su adolescencia y en el film es tratada como una amistad. No ocurrió lo mismo con Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), cinta en la que la censura eliminó una escena en la que se podía ver al esclavo Tony Curtis bañar a su amo Laurence Olivier mientras ambos personajes hablan veladamente de su homosexualidad aludiendo al gusto entre ostras o caracoles [14] . También La gata sobre el tejado de zinc (Richard Brooks, 1958) [15] y De repente el último verano (Joseph L. Mankiewicz, 1959) [16] , ambas basadas en obras teatrales de Tennessee Williams, fueron censuradas para que la homosexualidad de sus protagonistas no se mostrara de manera directa, aunque sutilmente pudo verse retratada.

Nunca en mi vida había visto tanta censura, cortaron y cortaron La gata sobre el tejado de cinc. No era posible que Brick (Paul Newman) hubiese tenido algún tipo de deseo sexual por su amigo. Para cualquiera en la longitud de onda correcta, estaba claro lo que estábamos haciendo, pero simplemente no podíamos usar la palabra (homosexual). Choqué de frente con esto en De repente el último verano. Cuando empezamos a cortar la película, no tenía ningún sentido. Era como trabajar para el Kremlin, como escribir para Pravda, aprendías a escribir o a rodar entre líneas. Lo hacíamos con una toma de la cara de Katharine Hepburn, mientras Elizabeth Taylor le está explicando, acercándose más y más a la verdad que la ‘’Liga para la decencia’’ no nos permitía decir. Gore Vidal en El celuloide oculto

Still shot of a film trailer showing Shirley MacLaine looking down at the left and Audrey Hepburn to her right staring at her, in a bedroom. The words "Can an ugly rumor destroy what's beautiful?" obscure much of MacLaine's face
En La calumnia (1961) no se menciona el término lesbianismo aunque queda claro que es motivo del rumor que desencadena la trama. En el letrero «¿Puede un feo rumor destruir lo que es bello?».

Al inicio de la década de los 1960 la censura se había relajado y el código Hays había dejado de aplicarse gradualmente para la mayoría de las situaciones que contemplaba, pero aún quedaba por derribar el último tabú, la homosexualidad. Los realizadores, cansados de las limitaciones comenzaron a rodar películas que claramente trataban sobre lesbianas y gays, pero siempre bajo el prototipo que debía acompañar a estos personajes: debían llevar una vida atormentada que culminara con un final trágico, bien a través de una muerte violenta o bien suicidándose. Algunos ejemplos son el personaje de Sal Mineo, enamorado del apuesto James Dean, en Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1956) que acaba muerto en un tiroteo policial. La gata negra (Edward Dmytryk, 1962) [17] . Tempestad sobre Washington (Otto Preminger, 1962), en el que un senador es chantajeado a causa de su homosexualidad. O, significativamente, La calumnia (William Wyler, 1962) en la que el personaje interpretado por Shirley MacLaine vive atormentado por haberse enamorado de su compañera de trabajo (Audrey Hepburn) y finalmente acaba suicidándose.

A finales de la década de los 60, la palabra homosexual ya era utilizada habitualmente sin tapujos en algunas películas, aunque éstas aún incidían en la visión truculenta de la vida de lesbianas y gais. El detective (Gordon Douglas 1968) cuenta la historia de un detective que no asume su condición sexual y en La zorra (Mark Rydell, 1968) un hombre se interpone en una pareja de dos mujeres lesbianas y logra convertir a una de ellas en heterosexual, mientras la otra muere aplastada por un árbol. Al filo de la nueva década de los años 70 podemos ver una atrevida tragicomedia de temática gay: La escalera (Stanley Donen, 1969) [18] . Richard Burton y Rex Harrison encarnaban a una pareja de peluqueros homosexuales, envueltos en situaciones desagradables al ser acusados de escándalo a la moral. Esta película no pudo estrenarse en España hasta 1976 y tuvo limitada difusión, en parte entorpecida por la viuda de Burton. finalmente en 2011 se proyectó en una versión restaurada [19] .

Cine contemporáneo: A partir de los 70[editar]

A principios de los 70 se rodaron las primeras películas que indicaban una pequeña evolución en la relación entre la industria cinematográfica y la homosexualidad, justo cuando el movimiento LGBT estaba dando sus primeros pasos. Los chicos de la banda (William Friedkin, 1970) fue el primer film gay con final no-trágico producido en Hollywood, aunque su visión estereotipada de los gais no fue bien recibida entre los activistas LGBT [20] . La película muestra a un grupo de gais en el que prima la amistad y la camaradería, pese a que en momentos del metraje algunos personajes reflexionan acerca de su condición sexual con cierta autocompasión. La cinta Cabaret (Bob Fosse, 1972) dio un paso más al mostrar a Michael York como un gay sensato y sin sentimientos de culpa hacia su sexualidad [21] . A pesar de estas excepciones y de poderse mostrar libremente la homosexualidad, películas como Punto límite: cero (Richard C. Sarafian, 1971) [22] y Una extraña pareja de polis (Richard Rush, 1974) retoman el viejo estereotipo de delincuentes gais que finalmente son ajusticiados por el héroe heterosexual.

Cruzado ya el umbral de los 80, películas como Ventanas (Gordon Willis, 1980), El fan (Edward Bianchi, 1981) y A la caza (William Friedkin, 1980) insistían en la visión de lesbianas y gays como asesinos dementes y sin escrúpulos [23] . Esta última película, cuyo argumento trataba sobre un asesino en serie que localizaba a sus víctimas en lugares de ambiente leather, logró algo inédito hasta entonces: los homosexuales, cansados de ver cómo el cine de Hollywood seguía retratándoles de forma negativa y conscientes de la influencia de éste en el imaginario colectivo de la sociedad, organizaron protestas masivas por varias ciudades norteamericanas con el objetivo de detener su distribución. Finalmente la película A la caza fue retirada de las pantallas y las manifestaciones sirvieron para que la industria del cine tomara conciencia del hartazgo del colectivo LGBT respecto a la mala imagen que el cine daba de ellos. Para "arreglarlo", en 1982, se estrenaría la comedia policíaca Algo más que colegas (James Burrows, 1982), interpretada por Ryan O'Neal y John Hurt. Poco después fue lanzada Parting Glances (Bill Sherwood, 1986), debut en la pantalla del actor Steve Buscemi, quien interpreta a un músico homosexual portador del virus del sida [24] . Esta fue la primera producción en abordar completamente esta temática, varios años antes que películas posteriores más conocidas como And the Band Played On (Roger Spottiswoode, 1993) y Filadelfia (Jonathan Demme, 1993)

Hubo una época de censura increíble, no de imágenes positivas de gays y lesbianas, sino de imágenes reales de gays y lesbianas. Los gays y las lesbianas han vivido haciendo frente al ostracismo, amando y sobreviviendo. Hay muchas historias heroicas reales.

Jan Oxemberg, directora de cine.

A partir de este momento el cine dirigido al gran público de Hollywood comenzó a producir películas que trataban con respeto a los homosexuales. Las pioneras fueron dos, ambas rodadas en 1982, Su otro amor (Arthur Hiller), que retrataba una relación entre dos hombres y Personal Best (Robert Towne), que giraba en torno al amor entre mujeres. En la primera, un médico casado experimenta una crisis en su sexualidad e inicia una historia de amor con un escritor gay interpretado por Harry Hamlin. La segunda de ellas narra el enamoramiento de dos atletas de élite interpretadas por Mariel Hemingway y Patrice Donnelly que se ve truncado al iniciar una de ellas una relación heterosexual.

En esta época y hasta principios de los 90, Hollywood produjo varias películas en las que los personajes y las relaciones homosexuales, especialmente lésbicas, se representaron de forma diversa. Si en Silkwood (Mike Nichols, 1983) el personaje interpretado por Cher vive su homosexualidad abiertamente [25] , en otras películas como El color púrpura (Steven Spielberg, 1985) [26] , Tomates verdes fritos (Jon Avnet, 1991) [27] o El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) los personajes lésbicos no se muestran como tal en comparación a las novelas en las que se basan [28] . Otra representación del lesbianismo en este periodo se encuentra en Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), con la que se repitieron las manifestaciones de las asociaciones LGBT estadounidenses por presentar el personaje homosexual encarnado por Sharon Stone como una asesina [29] . También la profunda amistad entre las protagonistas de Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991) ha sido interpretada a menudo como una relación lésbica.

Filadelfia (Jonathan Demme, 1993) [30] fue la segunda de gran presupuesto y actores famosos en abordar el tema del sida (tras And the Band Played On) en Estados Unidos, y también marcó un cambio a principios de la década de 1990 en las películas de Hollywood relacionado con la representación más realista de los homosexuales [31] . Sin embargo, el hecho de que los personajes de Tom Hanks y Antonio Banderas no intercambiaran muestras de afecto típicas de una relación, como los besos, y la ausencia de mujeres homosexuales atrajo revisiones desfavorables de algunos críticos de cine LGBT. En una entrevista del documental The Celluloid Closet (Rob Epstein y Jeffrey Friedman, 1996) Hanks señaló que algunas escenas en las que se mostraba más afecto entre él y Banderas fueron descartadas, incluyendo una escena de ambos en la cama juntos (aunque la edición DVD de esta película sí incluye esta escena). La película ganó el Oscar al Mejor Actor protagonista (Tom Hanks) y a la mejor canción (Bruce Springsteen por Streets of Philadelphia) [32] . La película estaba parcialmente inspirada en la historia de Geoffrey Bowers, un abogado que en 1987 demandó a la firma legal Baker & McKenzie por despido improcedente en uno de los primeros casos de discriminación por sida.

Desde mediados de 1990 la industria norteamericana presenta una línea de comedias que abordan la homosexualidad como argumento central o secundario, con personajes amables y positivos. El banquete de bodas (Ang Lee, 1993) [33] empleaba la estructura de comedia de enredo al estilo de George Cukor en la que uno de los miembros de una feliz pareja homosexual se casa con una chica, con la complicidad de su auténtica pareja, para guardar las apariencias antes sus tradicionales padres. Una estructura similar emplea In & Out (Frank Oz, 1997) protagonizada por Kevin Kline, Tom Selleck y Matt Dillon. En esta ocasión un profesor de literatura ve expuesta su, hasta entonces oculta, homosexualidad a raíz de la confesión de un antiguo alumno, actor célebre, durante la entrega de un premio por televisión [34] . La boda de mi mejor amigo (P. J. Hogan, 1997), con un reparto encabezado por Julia Roberts y Cameron Diaz, es una alocada comedia en la que el personaje gay de Rupert Everett apoya a su amiga en una farsa para ayudarla a conquistar a un chico que está enamorado de otra [35] . Otro ejemplo lo encarna Mejor... imposible (James L. Brooks, 1997) [36] , en el que el huraño escritor encarnado por Jack Nicholson, enamorado de una camarera Helen Hunt, aprovecha un percance sufrido por su vecino, un artista homosexual Greg Kinnear, como excusa para cortejarla. A Wong Foo, gracias por todo Julie Newmar (Beeban Kidrom, 1995) [37] , se benefició de su reparto Patrick Swayze, John Leguizamo y Wesley Snipes, para contar las aventuras de un grupo de drag queens en un viaje por pueblos del interior de Estados Unidos. En clave juvenil figura Persiguiendo a Amy (Kevin Smith, 1997) [38] , interpretada por Ben Affleck y Jason Lee, en la que dos amigos son dibujantes de cómic y uno de ellos se enamora de una dibujante lesbiana interpretada por Joey Lauren Adams. En la película American Beauty (Sam Mendes, 1999) [39] , ganadora de cinco premios Oscar, también se aborda el tema de la homosexualidad en uno de sus personajes secundarios.

Cabe destacar que en los Premios Óscar de 2006 recibieron nominaciones 3 películas con temática LGBT: Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) con 8 nominaciones y 3 estatuillas [40] , Transamérica (Duncan Tucker, 2005) con 2 nominaciones [41] y Capote (Bennett Miller, 2005) [42] biopic del escritor Truman Capote [43] que obtuvo 5 nominaciones y premio al mejor actor para Philip Seymur Hoffman. En 2008 Sean Penn obtuvo el Oscar al mejor actor por su interpretación en la película Milk (Gus Van Sant, 2008) [44] , basada en la biografía del político gay Harvey Milk. Entre otras películas destacadas del final de la década hallamos El talento de Mr. Ripley (Anthony Minghella, 1999) [45] , la tragicómica I Love You Phillip Morris (Glenn Ficarra y John Requa, 2009) interpretada por Jim Carrey y Ewan McGregor [46] , o Plegarias para Bobby (Russell Mulcahy, 2009) basada en la novela homónima de Leroy Aarons e interpretada por Ryan Kelley y Sigourney Weaver, que a su vez se origina en una historia real ocurrida a fines de los años setenta y principios de los ochenta [47] .

Cine independiente y de género estadounidense[editar]

La principal diferencia entre la industria de Hollywood y las productoras de cine independiente al tratar el tema de la homosexualidad radica en que éstos últimos lo hacen sin juzgar la sexualidad de los personajes o cuestionar sus motivaciones. Las primeras producciones cinematográficas se circunscriben al denominado "cine de explotación" que presenta diversas temáticas lascivas de la ficción de explotación como el crimen, el sexo, la violencia y las drogas.

Orígenes: Cine Cautionary (1930-1940)[editar]

Las primeras representaciones de la homosexualidad en el cine independiente norteamericano se remontan al denominado cine cautionary de los años 30 del siglo XX [48] . En este tipo de películas se mostraban temáticas como el consumo de drogas, el mestizaje, la promiscuidad, la homosexualidad, el aborto y la fornicación con la finalidad oficial de educar y "prevenir" a la audiencia. A pesar de ello constantemente se introducían ideas erróneas y gozaban de alta popularidad. El cine cautionary tuvo lugar por la falta de censura previa a la aplicación del denominado Código Hays.

Cine de Explotación (1950-1970)[editar]

El cine de explotación se refiere a las temáticas recurrentes o las producciones cinematográficas, generalmente de bajo presupuesto, que pretenden obtener éxito comercial y colocarse dentro del culto popular con temáticas escabrosas, más que con su calidad estética. Su época dorada tuvo lugar entre los años 60 y 70 del siglo XX con la popularización de la estética camp del afeminamiento y la cultura closet anterior a los disturbios de Stonewall que refería a la homosexualidad y las identidades transgénero como el drag [49] .

Una de las primeras películas sobre travestismo que se rodaron al margen de la industria de Hollywood fue la producción de serie B Glen o Glenda (Ed Wood, 1953) protagonizada por su director que ha pasado a la posteridad al ser calificado como "el peor director de todos los tiempos" [50] . El argumento de Glen o Glenda se basa en su propia vida y en la de Christine Jorgenson uno de los primeros transexuales que cambió de sexo [51] . Otro director tan iconoclasta como Wood fue Kenneth Anger, realizador que influyó considerablemente en el cine moderno y en cuyas películas, incluyendo la más famosa, Scorpio Rising (1963), tenían cabida el fetichismo gay, el ocultismo y drogas [52] .

Cine contemporáneo: A partir de los 60[editar]

Promocional del sexploitation lésbico Chained Girls (1968).

Durante la segunda mitad de los 60 el director Paul Morrissey, con la producción de Andy Warhol, rodó en la Factory numerosas películas experimentales que trataban la homosexualidad y la transexualidad sin reparos [53] . Entre ellas destacan Lonesome Cowboys (1968), un western ambientado en un pueblo habitado únicamente por hombres y, especialmente, la trilogía Flesh. Compuesta por Flesh (1968), Trash (1970) y Heat (1972) esta trilogía de películas fueron pioneras al mostrar el cuerpo masculino como objeto erótico y convirtieron a su actor protagonista Joe Dallesandro en un símbolo sexual gay [54] .

Películas como las de Warhol y Morrissey y el auge de la contracultura de los años 60 posibilitaron el nacimiento del cine underground de la década posterior, género en el que se encuadran varias directoras cuyo cine se caracterizó por abordar el lesbianismo desde una postura política y feminista. La primera en hacerlo fue la realizadora Barbara Hammer quien, desde 1968, ha rodado numerosas películas experimentales de esta temática de la que es considerada la pionera [55] . Hammer ha tratado el erotismo lésbico y ha representado el cuerpo femenino sin tabúes en películas como Dyketactics (1974), Menses (1974) y Multiple Orgasm (1976). Otra de las representantes importantes del cine feminista lésbico ha sido Jan Oxenberg, cuyas películas critican los estereotipos culturales heterosexuales y los homosexuales, empleando para ello un particular sentido del humor que a veces genera controversia. El trabajo de Hammer y Oxenberg ha influido a varias directoras que han profundizado en esta representación militante del lesbianismo, opuesta a la que tradicionalmente ha ofrecido la cultura dominante. Algunas de ellas han sido Greta Scchiller, Su Friedrich y Lizzie Borden.

También durante los años 70, John Waters se convirtió en un referente básico en el cine independiente y en un cineasta de culto gracias a sus comedias groseras, satíricas e irreverentes. La homosexualidad, el travestismo y lo camp están presentes en todas sus películas, muchas de las cuales fueron protagonizadas por su compañero sentimental, el drag queen Divine [56] . Su película más emblemática es Pink Flamingos (1972), en la que la familia de Divine compite con otra por ser la familia más repulsiva del mundo. Otros trabajos notables de su trayectoria son Polyester (1981) y Hairspray (1988).

Aunque si bien durante la década de los ochenta y mediados de los noventa, la industria de cine independiente trataba el tema desde un punto de vista dramático, nunca se hizo desde un punto de vista moral. De esta época, destacan películas como Compañeros inseparables (Norman Rene, 1990) o Fiesta de despedida (Randal Kleiser, 1996). Pocas películas se desprendieron en aquella época del dramatismo: una de las primeras en hacerlo fue Desert Hearts (Donna Deitch, 1985), una película de temática lésbica (la primera dirigida por una mujer) en la que ambas protagonistas disfrutaban de un final feliz.

New Queer Cinema[editar]

A principios de los años 90 la corriente denominada New Queer Cinema, a través de su enfoque radical de la homosexualidad, desafió tanto al cine convencional como a los activistas LGBT quienes, tras décadas de esteretipos negativos en el cine sobre lesbianas y gais, comenzaban a pedir que las películas dieran una buena imagen de estos colectivos [57] . Los filmes precursores del movimiento fueron Mala noche (Gus Van Sant, 1985) [58] que muestra la relación entre Walt Tim Streeter, un joven homosexual encargado de una tienda, y dos jóvenes mexicanos, Johnny (Doug Cooeyate) y Roberto "Pepper" (Ray Monge). Miradas en la despedida (Bill Sherwood, 1986) fue una de las primeras producciones que abordaron el sida en el cine en la que dos personas deben despedirse ante la inminencia de la muerte [59] . Ambas películas están consideradas obras de culto.

Entre las películas más representativas, y de mayor repercusión, figuran Mi Idaho privado (Gus Van Sant, 1991), interpretada por River Phoenix y Keanu Reeves, que narra las aventuras de dos jóvenes chaperos (uno de ellos narcoléptico) en Portland. En Poison (Todd Haynes, 1991) podemos ver varias historias entrelazadas inspiradas en escritos de Jean Genet. Swoon (Tom Kalin, 1991) trata el asesinato cometido por dos estudiantes de la Universidad de Chicago contra un compañero de estudios para demostrar su intelecto superior. El mismo tema fue llevado a la gran pantalla por Alfred Hitchcock en la película La Soga (1948) o por Richard Fleischer en Impulso Criminal (1959). Totally Fucked Up (Gregg Araki, 1993) es la primera parte de una "trilogía del apocalipsis adolescente" y narra las disfuncionales vidas de seis adolescentes homosexuales que forman una "familia" ayudándose a afrontar los obstáculos de la vida. Go Fish (Rose Troche, 1994), película esta última que mostraba la vida de un grupo de amigas lesbianas y que obtuvo grandes elogios por parte de la crítica. Según el crítico Diego Tretorola en una película queer la homosexualidad es menos una práctica estabilizada, es decir un hábito social, que una performance, una acción que no puede ser repetida ni consumida. En estas películas, la sexualidad en general no está representada necesariamente por imágenes digeribles y aceptables. Su sola presencia tiene un valor crítico que desestabiliza los cánones tradicionalistas [60] .

A excepción de Gregg Araki [61] , que sigue realizando películas que claramente se inscriben en los postulados del New Queer Cinema, el resto de directores han modulado sus posturas o ampliaron su discurso cinematográfico. Sin embargo esta visión de la homosexualidad alejada de las convenciones sociales establecidas está presente en otras películas independientes posteriores. Algunos ejemplos los constituyen Yo disparé a Andy Warhol (Mary Harron, 1995), basada en la vida de la feminista radical Valerie Solanas. Boys Don't Cry (Kimberly Pierce, 1999) relata la historia real de Brandon Teena una mujer joven que desea ser un hombre y que es asesinada por homofobia. La obra de John Cameron Mitchell [62] incluye películas como Hedwig and the Angry Inch (2001), centrada en la historia de un cantante de rock transgénero, o Shortbus (2006), que incorpora sexo explícito de manera natural, nuestra unos roles poco convencionales.The Fluffer (Richard Glatzer y Wash West, 2001) presenta un triángulo amoroso en el contexto del cine para adultos homosexual e incluye cameos de personalidades relevantes de esa industria como Chi Chi LaRue, Ron Jeremy o Karen Dior.

Algunos de los recuperadores del cine clásico en los años 90 hacen guiños a la forma de retratar la homosexualidad en las películas de aquellos años. En la cinta de los hermanos Coen Muerte entre las flores (1990) existe un inquietante y velado triángulo amoroso entre los gángsters interpretados por John Turturro, Steve Buscemi y J.E. Freeman, aunque jamás se dice la palabra "homosexual" [63] .

También se han filmado comedias románticas sin carga dramática, tratando la temática LGBT desde el punto de vista de la cotidiano: Tres formas de amar (Andrew Fleming, 1994) presenta a dos compañeros de habitación que se ven obligados a compartirla con una chica por un error burocrático. En Jeffrey (Christopher Ashley, 1995) un camarero gay aspirante a actor decide dejar de practicar sexo definitivamente por miedo al sida. Persiguiendo a Amy (Kevin Smith, 1997), interpretada por Ben Affleck, cuenta la historia de un dibujante de comics que se enamora de otra dibujante lesbiana. Bésame Guido (Tony Vitale, 1997) presenta el conflicto entre un actor homosexual que se enamora de un aspirante a actor heterosexual con el que comparte piso. En Trick (Jim Fall, 1999) dos jóvenes gays no pueden encontrar un lugar donde poder enrollarse en La Gran Manzana. La importancia de los amigos para salir adelante se refleja en El Club de los Corazones Rotos (Greg Berlanti, 2000). Eating Out (Allan Brocka, 2004) y sus secuelas posteriores Sloopy Seconds (2006), All you can eat (2009) y Drama Camp (2011) actualiza los patrones de las comedias de enredo de George Cukor. ¡Salvados! (Brian Dannelly, 2004) es una comedia adolescente que satiriza las temáticas religiosas. La otra pareja (Julie Davis, 2001) es una comedia romática protagonizada por una pareja homosexual que intenta formar una nueva pareja para dos de sus amigos que, aparentemente, no tienen nada en común. Como película inclasificable hay que mencionar Las cadenas del deseo (Temístocles López, 1992), interpretada por or Linda Fiorentino y Elias Koteas, en la que una serie de historias y personajes se unen entre sí por el "deseo".

Películas de terror: cine de "Vampiros Homosexuales" y Queer Horror[editar]

Existen teorías que indican que el cine dedicado a monstruos clásicos, como Drácula (Tod Browning, 1931) o El Hombre Invisible (James Whale, 1933), esconden una doble lectura como películas que reflejan la homosexualidad o poseen un carácter homoerótico más o menos velado [64] . La influencia de estos clásicos se puede ver en producciones posteriores como Lémora, un cuento sobrenatural (Richard Blackburn, 1973), película la que la imponente e inquietante Lemora seduce a una angelical Lila Lee. En la misma década la coproducción británico-estadounidense El baile de los vampiros (Roman Polanski, 1967), una comedia negra en la que su protagonista es perseguido por un vampiro homosexual prácticamente desquiciado, obtuvo gran éxito.

No puede olvidarse hacer referencia al inclasificable e imprescindible musical gamberro The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975), que combina de forma magistral y divertida el transformismo, el Rock & Roll, la homosexualidad y las primeras relaciones sexuales de los protagonistas aderezado con unos efectos especiales que serían los utilizados en series televisivas como Los Power Rangers. Interpretado por Tim Curry o Susan Sarandon es la versión en película del musical homónimo que sigue proyectándose en sesiones especiales a lo largo del planeta y su versión teatral continúa representándose [65] .

Dentro de lo que es el cine de terror existe el denominado Queer Horror que aplica las características del cine slasher en un ámbito homosexual [66] . Entre algunos ejemplos cabe destacar Hellbent (Paul Etheredge-Ouzts, 2004), cuyos creadores se jactan de haber creado la primera película de género slasher homosexual, en la que un asesino va acabando con la vida de varios homosexuales mientras éstos celebran las fiestas de Halloween. En Dead Serious (Joe Sullivan, 2005) un grupo de vecinos sectarios buscan acabar con la actividad de un bar gay, para acabar con la "indecencia", y se desvela que el bar no sólo pertenece a la mafia del barrio sino que ésta está encabezada por vampiros. Finalmente destaca October Moon (Jason Paul Collum, 2005) en la que un hombre comienza a ser rechazado por su familia, amigos y novia cuando se dan cuenta de la atracción que siente por su ayudante.

La homosexualidad en el cine europeo[editar]

El actor debutante Nils Asther observando fotos de las escenas de 'Vingarne.

En Europa, al igual que en el cine independiente norteamericano, se rodaron películas de temática homosexual que tampoco entraban dentro de lo que era la "moralidad" imperante y trataron el tema desde el punto de vista normalizado y cotidiano mucho antes que en el cine producido en Hollywood. No obstante la primera película en el mundo que trató una relación homosexual como tema principal de su guion fue la sueca Vingarne (Mauritz Stiller, 1916) [1] .

La filmografía europea ha generado un buen número de películas que destacaron internacionalmente como Muerte en Venecia (Luchino Visconti, 1971), Saló o los 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975), Querelle (Rainer Werner Fassbinder, 1982), Juego de lágrimas (Neil Jordan, 1992), Eduardo II (Derek Jarman, 1991), El hombre deseado (Sönke Wortmann, 1994), Beautiful Thing (Hettie Macdonald, 1996), Krámpack (Cesc Gay, 2000) o Tormenta de Verano (Marco Kreuzpaintner, 2004).

Cine alemán[editar]

Durante los primeros años de la historia del cine, Alemania fue el país más prolífico en retratar a los homosexuales. Desde el fin de la Primera Guerra Mundial hasta la llegada de Hitler al poder, fue frecuente que muchas películas alemanas hicieran alusiones a la homosexualidad e incluso que ésta fuera su trama principal. También se filmaron decenas de documentales y cortometrajes que intentaban combatir el desprecio hacia los homosexuales, muchos de ellos producidos por el Instituto de Ciencias Sexuales, creado por el pionero del activismo gay Magnus Hirschfeld [67] .

Cartel de la película de 1919 Distinto a los demás.

Uno de los films en los que se involucró Hirschfeld fue Distinto a los demás (Richard Oswald, 1919), cinta que gira en torno a un músico gay que es extorsionado por su condición sexual. La película toma posición en contra del artículo 175 del Código Penal alemán, que condenaba la homosexualidad con la cárcel. Posteriormente fue prohibida, sus copias quemadas, y permaneció en el olvido hasta que en 1979 se encontró en Ucrania la mayor parte del film. En la edición de 2016 del Festival Internacional de Cine de Berlín se proyectó una versión restaurada de 50 minutos de duración [68] . En la misma década la homosexualidad femenina también fue reflejada en la comedia de enredo Zapatas Bande (Urban Gad, 1914) y en No quiero ser un hombre (Ernst Lubitsch, 1918) insinuándose coqueteos entre dos mujeres, una de ellas caracterizada con ropas de hombre, que terminan en cuanto se descubre el verdadero género de ésta última [69] .

En los años 20 vio la luz una nueva versión de la película sueca Vingarne (Mauritz Stiller, 1916), dirigida en esta ocasión por Carl Theodor Dreyer, y más fiel a la novela de 1904 escrita por Herman Bang titulada, como el film, Mikaël (1924) [70] . Cuenta la historia de un famoso pintor llamado Claude Zoret (Benjamin Christensen) que se enamora de uno de sus modelos, Mikaël (Walter Slezak) y por un tiempo ambos viven juntos felizmente. Otra cinta destacada del periodo fue Sexo encadenado (Wilhelm Dieterle, 1928) que relata el amor entre dos prisioneros de una cárcel alemana. La caja de pandora (Georg Wilhelm Pabst, 1929) es un clásico del cine mudo que cuenta la historia de una artista de vaudeville, de naturaleza desinhibida y sexualidad libre, que acaba sucumbiendo ante Jack el Destripador [71] . En la película también aparece el personaje de la condesa Geschwitz, que corteja a la protagonista, personaje que fue acortado notablemente en comparación con la obra de teatro en la que se basa.

Ya llegado el cine sonoro, se estrenó la primera película abiertamente lésbica de la historia del cine: Muchachas de uniforme (Leontine Sagan, 1931) [72] . Basada en una pieza teatral de Christa Winsloe la trama transcurre en un internado femenino en el que una alumna se enamora de una profesora. La muchacha encuentra una severa oposición a su amor en la directora del colegio, que lo considera un escándalo. El film, además de ser un alegato en favor del amor entre mujeres, también contiene críticas directas al por entonces incipiente nacionalsocialismo alemán. Dos años más tarde se filmaría Anna y Elisabeth (Frank Wysbar, 1933) interpretada por Dorothea Wieck y Hertha Thiele, las mismas actrices protagonistas de Muchachas de uniforme, que muestra la intensa relación existente entre dos mujeres jóvenes, una de ellas parapléjica, aunque esta vez sin el subtexto erótico de la anterior. En el mismo año se rodó Victor o Victoria (Reinhold Schünzel, 1933), película en la que destaca la subversión de los géneros sexuales al mostrar a una joven que, para salir de la pobreza, se hace pasar un hombre que a su vez debe representar a una mujer en un espectáculo de cabaret. Caracterizada con aspecto masculino, intentará captar la atención de un hombre heterosexual.

Tras la instauración del Tercer Reich, entre los años 1933 y 1945, la mayoría de estas películas fueron prohibidas, comenzando así en el cine alemán una etapa de silencio respecto a la homosexualidad que duraría hasta finales de los años 50.

No sería hasta los años 60 cuando la temática homosexual resurgiría gracias al denominado "Nuevo cine alemán" y su representante mas carismático: Rainer Werner Fassbinder [73] . Con una filmografía de 41 películas, a pesar de su prematura muerte con tan sólo 36 años, Fassbinder logró encontrar un lenguaje propio para mostrar la homosexualidad, poniendo gran énfasis en las relaciones de dominación/sumisión en las que uno de los miembros de la pareja explota interesadamente al otro, intentando equiparar la explotación sexual a la opresión en la sociedad capitalista. Algunos ejemplos los encontramos en las relaciones lésbicas que narra en Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972) [74] o la relación entre dos hombres homosexuales de diferente clase social, uno de ellos interpretado por el mismo director, en La ley del más fuerte (1974) [75] . Su obra póstuma, Querelle (1982), era una adaptación de la novela homónima de Jean Genet e incluía escenas con un fuerte contenido sexual protagonizadas por el actor Brad Davis, ya convertido en un símbolo homoerótico [76] .

Dentro del mismo movimiento cinematográfico alemán se encuadran las películas del controvertido Rosa von Praunheim, quien adoptó su nombre artístico en referencia al Rosa Winkel, el triángulo rosa que los homosexuales debían llevar en los campos de concentración nazis [77] . Von Praunheim ha compaginado la política y el activismo LGBT con su labor como cineasta en la que, a lo largo de su prolífica filmografía, se ha servido de la estética camp y de la cultura pop para denunciar la discriminación sexual y criticar la cultura gay oficial. Su carrera comenzó criticando los ambientes gais más promiscuos con la cinta No es perverso ser homosexual, perverso es el contexto (1970), continuando hasta llegar a rodar más de 50 películas, en las que ha abordado desde la biografía del médico y sexólogo Magnus Hirschfield en Der Einstein des Sex (1999) hasta el drama del sida [78] .

Otro cineasta alemán que ha tratado la homosexualidad masculina fue Frank Ripploh (1949-2002), cuyo primer film, el explícito Taxi zum Klo (1981) [79] basado en sus fantasías y escapadas sexuales, obtuvo cierta relevancia internacional y el Premio Max Ophuls [80] . Por su parte Wolfgang Petersen, antes de trasladarse a Hollywood para filmar películas como Air Force One (1997) o Troya (2004), también fue aclamado en todo el mundo con la película Die Konsequenz (1977) [81] relatando la represión que sufren los homosexuales incluso en las sociedades más avanzadas. Das Boot (1981), ambientada en un submarino aleman durante la Segunda Guerra Mundial, también obtuvo honda repercusión.

La directora Ulrike Ottinger [82] se covirtió en una figura de culto dentro del cine lésbico con sus vanguardistas y estilizadas películas Laokoon and Söhne (1975) y Madame X: Eine Absolute Herrscherin (1978), en las que la sexualidad de sus personajes femeninos está sugerida, pero siempre presente. La sexualidad lesbiana más transgresora, especialmente el sadomasoquismo, ha sido explorada por la cineasta Monika Treut en sus películas y documentales. En su filmografía se encuentran títulos como Bondage (1983), Female Misbehavior (1993) o Max (1992), documental en el que refleja el paso de mujer a hombre de un transexual masculino.

Cine británico[editar]

Las primeras apariciones de personajes homosexuales en el cine británico se deben a algunas de las primeras películas mudas de Alfred Hitchcock, como la modista de El Jardín de la Alegría (1925) o el atractivo joven encarnado por Ivor Novello en The lodger (1926) [83] . Sin embargo es Borderline (Kenneth Macpherson, 1930) la primera película que muestra temáticas complejas como la homosexualidad, las relaciones interraciales o el adulterio [84] . De la misma década destaca First a Girl (Victor Saville, 1935), adaptación británica de Victor o Victoria -dirigida por el alemán Reinhold Schünzel en 1933-, que narra la historia de una cantante de cabaret frustrada porque no logra que su carrera arranque y cuya suerte cambiará cuando se haga pasar por un hombre que se disfraza de mujer.

No obstante la primera película que suele considerarse la piedra fundacional del moderno cine homosexual británico es Víctima (Basil Dearden, 1961) [83] . No sólo aborda la temática gay sino que también utiliza la palabra "homosexual" por primera vez en una producción cinematográfica [85] . Al igual que otras películas de la misma década, tomó como referencia a la película alemana muda Distinto a los demás (Richard Oswald, 1919) para contar la historia de un hombre bien posicionado socialmente que es chantajeado por su condición homosexual. El filme estuvo rodeado de polémica desde antes de su rodaje ya que, en esa fecha, la homosexualidad aún era delito en el Reino Unido y un hecho estigmatizante en la sociedad. Varios actores rehusaron participar en el proyecto hasta que finalmente fue el actor Dirk Bogarde quien la protagonizó. En esa época todavía no había reconocido públicamente su sexualidad [86] .

Los últimos 50 y los primeros 60 también fueron el periodo del apogeo del Free Cinema y de los Jóvenes Airados, muchos de cuyos integrantes eran homosexuales o bisexuales [87] . Uno de los más importantes fue Tony Richardson [88] quien firmó varias obras en las que no se daba una presencia protagónica a la homosexualidad pero estaba presente. Una de sus películas más recordadas, Mirar hacia atrás con ira (1958) protagonizada por Richard Burton, narraba el declive de una relación heterosexual en la que uno de los personajes principales era gay aunque no se hiciera mención a ello durante el metraje [89] . En su siguiente película, Un sabor a miel (1961), mostró la convivencia entre una joven y su compañero de piso homosexual. De esta etapa, previa a la despenalización de la homosexualidad, destaca la película La habitación en forma de L (Bryan Forbes, 1962) uno de las primeras producciones en contar con una lesbiana y un gay entre sus personajes [90] .

Un año después de la despenalización parcial de la homosexualidad como delito en el Código Penal se estrenó la primera película sobre lesbianismo rodada en ese país: El asesinato de la hermana George (Robert Aldrich, 1968). Basada en una obra teatral, escrita por Frank Marcus en 1964, provocó controversia en el público mayoritario debido a su temática. También generó reacciones encontradas entre la comunidad homosexual ya que por una parte presentaba a la pareja de lesbianas protagonista como ambiciosas, infieles y obsesionadas con el sexo y por otra fue una película pionera en su época al tratarse de mujeres seguras, triunfadoras y que se encuentran a gusto con su sexualidad [91] .

El cine del controvertido director Ken Russell ha reflejado la homosexualidad en películas como Mujeres enamoradas (1969). Basada en la novela de D. H. Lawrence y protagonizada por Glenda Jackson, que obtuvo un Oscar por su interpretación, contenía una escena de lucha entre dos hombres con alto contenido erótico. O en la película biográfica sobre el compositor ruso Tchaikovsky Pasión de vivir (1970) [92] .

Derek Jarman comenzó su carrera cinematográfica con Sebastiane (1976) un peplum de temática homosexual en el que se contaba la vida de un esclavo. Jarman destacó, hasta su muerte a causa del sida en 1994, por ser un personaje polémico y una figura clave en la cultura pop británica de los 80, alternando sus películas para la gran pantalla con la dirección de videoclips y la pintura. Entre toda su obra fílmica, en la que el homoerotismo y la denuncia de la hipocresía hacia la homosexualidad son ingredientes habituales, destacaron las películas biográficas Caravaggio (1986) y Eduardo II (1991), basada en la obra teatral homónima de Christopher Marlowe [93] .

Tanto Jarman como Ken Russell trataron la homosexualidad en el "cine de época", algo que ha sido frecuente dentro del cine británico, especialmente en películas ambientadas en la era victoriana y en las primeras décadas del siglo XX. El ejemplo más conocido lo constituye la película Maurice (James Ivory, 1987), basada en la novela del mismo título de E.M. Forster en la que se refleja la situación de clandestinidad a la que se enfrentaban los homosexuales en la sociedad inglesa de principios del siglo XX por medio de la historia de un hombre gay que atraviesa diferentes etapas hasta encontrar el amor con otro hombre [94] . La homosexualidad también está presente en otras películas de época como Bent (Martin Sherman, 1997), Mrs. Dalloway (Marleen Gorris, 1997) y en películas biográficas como Wilde (Brian Gilbert, 1996), protagonizada por Stephen Fry, o Carrington (Cristopher Hampton, 1995).

Otro género clásico en la filmografía británica es la mezcla de temática homosexual con el cine social, heredero del Free Cinema, en el que se recogen los problemas y la vida cotidiana de la clase trabajadora. Un cineasta homosexual que se ha movido en este campo ha sido Terence Davies [95] en sus películas de inspiración autobiográfica como Distant Voices, Still Life (1988), donde se narra las penurias de una familia obrera en los años 40 [96] , o The Long Day Closers (1992) que centra su atención en un niño de 12 años sensible, tímido e introvertido que pertenece a una familia de clase trabajadora [97] . También uno de los representantes más significativos del cine británico contemporáneo, Stephen Frears [98] , ha combinado ambas temáticas en Mi hermosa lavandería (1985) [99] , largometraje con guion del escritor Hanif Kureishi en el que exponía la relación entre un joven anglo-pakistaní de clase media con un británico de clase trabajadora. Repetiría temática un poco más tarde con Ábrete de orejas (1989) [100] , basada en la vida del dramaturgo Joe Orton y en su tortuosa relación con su compañero sentimental.

Desde una mirada más politizada, el cineasta de origen irlandés Neil Jordan ha contado las dificultades a las que se enfrentan los transexuales utilizando como telón de fondo el conflicto norirlandés en Juego de lágrimas (1992). Interpretada por Stephen Rea, Miranda Richardson, Jaye Davidson y Forest Whitaker, Jordan obtuvo un premio Oscar al mejor guión original y cinco nominaciones adicionales, incluídas mejor película y mejor director [101] . Desayuno en Plutón (2005) también narra la historia de una chica transexual en el Ulster de los años 70 con grandes momentos de humor interpretados por Cillian Murphy, nominado al Globo de Oro como actor de comedia o musical, y Liam Neeson.

Otro título clave en la cinematografía británica de los 90 fue Beautiful Thing (Hettie McDonald, 1996), una película sobre adolescentes de clase obrera que tienen su primera relación homosexual, logró traspasar barreras participando en festivales de cine como Cannes, París o San Sebastián [102] . Es en esta etapa cuando coincide un cambio de actitud por parte de la sociedad británica, más tolerante hacia la homosexualidad, con la salida del armario de actores británicos de primer nivel como Anthony Sher, Simon Callow, Stephen Fry, Rupert Everett o Ian McKellen. Ello supone un incremento en el interés por el cine de temática LGBT apareciendo con mayor frecuencia personajes y tramas homosexuales o bisexuales en producciones no sólo dirigidas hacia el público LGBT. Sirvan como ejemplos Los amigos de Peter (Kenneth Branagh, 1992) [103] , en el que el personaje principal encarnado por Stephen Fry recibe a sus amigos en Nochevieja para comunicarles no sólo su homosexualidad sino su estado seropositivo, o The Full Monty (Peter Cattaneo, 1997) [104] una de cuyas subtramas incluye una pareja homosexual en el armario.

También son reflejo de este interés títulos como Tras el silencio (Angela Pope, 1995) [105] , donde figuran malos tratos a menores, prejuicios hacia la homosexualidad o la imposibilidad legal de adopción. No todas las chicas son iguales (Richard Spence, 1995) [106] reúne a dos amigos de la infancia que se reencuentran años después pero uno de ellos es una chica. En Alive & Kicking (Nancy Meckler, 1996) un joven bailarín es obligado a replantearse su carrera y su vida cuando tiene una experiencia cercana a la muerte, hallando cobijo en un hombre mayor que se convierte en su mentor, compañero y amante. Pride (Matthew Warchus, 2014) [107] es una comedia basada en una historia real en la que un grupo de activistas LGBT recaudan dinero para ayudar a las familias afectadas por la huelga de los mineros británicos en 1984, al comienzo de lo que sería la campaña Lesbians and Gays Support the Miners ("Lesbianas y gays apoyan a los mineros").

Alan Turing, matemático londinense que ayudó a la ruptura del código utilizado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial [108] , ha sido objeto de dos películas biográficas que reflejan su homosexualidad, la manera en que su trabajo fue comprometido por esta circunstancia y cómo fue obligado a ingerir hormonas. Breaking the Code (Herbert Wise, 1997) [109] es una producción para televisión con Derek Jacobi en el rol principal. The Imitation Game (Morten Tyldum, 2015) es una coproducción briánico-estadounidense protagonizada por Benedict Cumberbatch que obtuvo el premio Oscar a mejor guión adaptado.

Cine francés[editar]

Las primeras películas de temática homosexual rodadas en Francia vinieron de la mano de dos artistas multidisciplinares y con vocación transgresora que alternaron la poesía, la novela y la pintura con el cine: Jean Cocteau [110] y Jean Genet [111] . Vanguardista en la literatura, la pintura y el cine Cocteau [112] dirigió varios largometrajes protagonizados por su amante Jean Marais. Uno de ellos es Orphée (1950) [113] traslación en clave homoerótica del mito griego Orfeo al París de posguerra. El mismo año ve la luz otra de las películas pioneras de temática gay en el cine francés: el mediometraje, y única incursión en el cine de Jean Genet, Una canción de amor (1950). En ella se muestran relaciones homosexuales entre dos reclusos de una cárcel e incluye desnudos frontales y escenas sexuales explícitas lo que provocó que fuera prohibida en varios países al mismo tiempo que la convirtió en una de las primeras expresiones del erotismo homosexual en el cine [114] .

Durante el periodo en que la Nouvelle vague dominó el cine francés apenas se filmaron películas de temática lésbica o gay, al contrario de lo que ocurrió en los movimientos cinematográficos equivalentes surgidos en el Reino Unido y Alemania. Una de las pocas excepciones fue la cinta Las amistades particulares (Jean Delannoy, 1964) basada en la novela homónima de Roger Peyrefitte. Ambientada en un estricto internado católico, dos jóvenes alumnos comienzan a sentirse atraídos para, posteriormente, comenzar una campaña por parte de la institución para frenar cualquier relación más allá de la amistad entre los alumnos [115] .

Ya en la década de los 70, la cineasta belga afincada en Francia Chantal Akerman, comenzó una carrera en la que la mujer, su sentimientos y sus relaciones con los demás son el eje central. En su primer largometraje, Je, tu, il, elle (1974), retrató a una joven lesbiana aún enamorada de su ex-novia e incluyó escenas de sexo entre ambas.

Otras representaciones del sexo lésbico vinieron desde un flanco completamente diferente: el del cine erótico de producción francesa que vivió su apogeo durante esta década. Buena parte de las películas de este género incluían relaciones sexuales entre mujeres, aunque siempre desde la perspectiva de hombres heterosexuales, algo con lo que muchas lesbianas no se identifican. Además de clásicos como la saga Emmanuelle o Historia de O, destaca especialmente Bilitis (David Hamilton, 1976), que narra la iniciación sexual de una adolescente con una mujer casada.

En la parte final de la década la disparatada comedia La jaula de las locas (Edouard Molinaro, 1978), que trataba temas como el travestismo a través de una pareja de homosexuales maduros, obtuvo gran repercusión internacional, llegándose a realizar dos secuelas, varias adaptaciones teatrales y posteriormente un remake en Estados Unidos.

A principios de los 80, obtuvieron relevancia El hombre herido (Patrice Chéreau, 1983), obra en la que un hombre descubre su atracción hacia otros hombres tras ser besado inesperadamente por un joven desconocido. Entre nosotras (Diane Kurys, 1983) muestra a dos mujeres unidas por una intensa amistad por la que dejan de lado a sus maridos.

Desde una óptica intimista y sensual, la homosexualidad también está presente en mayor o menor medida en la filmografía de André Téchiné, especialmente en películas como Los inocentes (1987) y Los juncos salvajes (1994). Esta historia autobiográfica, que gira alrededor de un adolescente que descubre su homosexualidad y de su relación con su grupo de amigos, logró convertirse en su obra más aclamada y en uno de los títulos clásicos del cine francés contemporáneo. En la misma época, el largometraje Las noches salvajes (Cyril Collard, 1993) cosechó un gran éxito planteando la historia de un chapero seropositivo que mantiene una relación con una mujer.

El representante más destacable del cine homosexual contemporáneo en Francia es François Ozon, un cineasta que ha sido comparado con Pedro Almodóvar debido a su visión sin complejos de la sexualidad. Las relaciones gais están presentes en películas como Gotas de agua sobre piedras calientes (1999), adaptación de una pieza teatral de Fassbinder, o en El tiempo que nos queda (2005).

Cine italiano[editar]

Uno de los directores más importantes en la historia del cine italiano fue Luchino Visconti, un cineasta abiertamente bisexual y uno de los fundadores del Neorrealismo italiano que más tarde evolucionaría hacia un cine más estilizado y personal en el que era frecuente la presencia de personajes homosexuales y el homoerotismo. Su primera película con tintes gais fue Obsesión (1943), en la que presentaba veladamente la intensa amistad entre dos de los personajes principales como una relación amorosa. Otros títulos de Visconti con elementos homosexuales fueron Rocco y sus hermanos (1963) o la más explícita La caída de los dioses (1969) , en la que hizo una reconstrucción de la noche de los cuchillos largos. Pero su película más emblemática fue Muerte en Venecia (1971), adaptación al cine de la novela de Thomas Mann en la que un compositor de música inspirado en Gustav Mahler y obsesionado por la belleza y la perfección se enamora de un joven italiano.

La homosexualidad también fue determinante en el cine de Pier Paolo Pasolini, quien la utilizó de forma política y la presentó como lo opuesto a la forma de vida burguesa. En sus propias palabras concibió su largometraje Teorema (1968), en la que todos los miembros de una familia se enamoran del personaje interpretado por Terence Stamp, como "una historia religiosa, un dios que llega a una familia burguesa; bello, joven, fascinante, angel y/o demonio". En su Trilogía de la vida compuesta por El Decamerón (1971), Los cuentos de Canterbury (1972) y Las mil y una noches (1974) adaptó textos clásicos dejando de lado la política explícita para mostrar el fascismo y la dominación por medio del erotismo. Su último y polémico filme, Saló o los 120 días de Sodoma (1976), fue estrenado dos semanas antes de su muerte, fusionó la Italia fascista de Mussolini con la filosofía del Marqués de Sade, mostrando escenas de violación, humillación sexual, coprofagia y tortura.

Si Visconti y Pasolini hicieron de la homosexualidad una parte importante de su discurso, otros directores gais como Franco Zeffirelli o Bernardo Bertolucci han hecho mención a ella menos frecuentemente. De toda la filmografía de Bertolucci, su película más abiertamente homosexual fue El conformista (1970), en la que durante la dictadura de Mussolini, un hombre gay reniega de su sexualidad casándose con una mujer y afiliándose al partido fascista para intentar parecer heterosexual. También ambientada en el mismo periodo de la historia italiana, Una jornada particular (Ettore Scola, 1977) muestra la amistad entre Sofia Loren, casada con un miembro del partido fascista fanático y autoritario, y un homosexual interpretado por Marcello Mastroianni y que representa lo contrario a su marido.

Esta «edad de oro» de la homosexualidad en el cine italiano fue sucedida por casi dos décadas en las que apenas se exportaron películas con esta temática. El testigo lo recogió a mediados de los 90 el realizador turco-italiano Ferzan Özpetek, quien ha desarrollado una carrera cuyo denominador común está en el amor y la homosexualidad. La primera película de Özpetek, Hamam: el baño turco (1997), obtuvo relevancia internacional y en ella narraba la historia de un hombre italiano que tras recibir una herencia de un pariente en Turquía, abandona a su esposa y su acomodada vida en Italia para viajar a Estambul donde en poco tiempo inicia una íntima amistad con un joven. Otras de sus películas destacables han sido El hada ignorante (2001) o La ventana de enfrente (2004).

Cine español[editar]

La temática homosexual en el cine producido en España se ha tratado en todos los géneros, desde todos los puntos de vista, y con una cierta "cotidianidad": desde el dramático (Cambio de sexo, 1977), las películas morbosas en la época del destape (Me siento extraña, 1977), la comedia (A mi madre le gustan las mujeres, 2001) o las producciones de fantaterror (Las vampiras, 1970).[116]

La homosexualidad masculina ha estado mucho más presente que el lesbianismo, la transexualidad o la bisexualidad. Pero ha habido producciones que han abordado todas las temáticas, incluído el cine pornográfico autóctono.

Películas relevantes[editar]

En la época de la dictadura franquista en España el tratamiento de la homosexualidad, debido a la existencia de la censura cinematográfica, tuvo que ser retratada de manera más velada y sutil. Hubo un título pionero que, inexplicablemente, se escapó de la censura: Diferente (1961) dirigida por Luis María Delgado y protagonizada por Alfredo Alaria. Se trata de un musical de temática homosexual, repleto de referencias y secuencias homoeróticas, que los censores no supieron ver o sencillamente dieron por buena una película musical más. La película muestra a un personaje atormentado por su condición sexual que durante sus delírium tremens, causados por el alcohol y las drogas, tiene ensoñaciones en las que él se desarrolla y expresa bailando. En la misma década el debut cinematográfico de Narciso Ibañez Serrador, La Residencia (1969), ambientada en un claustrofóbico internado femenino en el que transcurren morbosas acciones de carácter lésbico o algunas producciones de fantaterror dirigidas por Jesús Franco, como Las vampiras, se pueden considerar antecedentes al mostrar personajes claramente homosexuales. En clave opuesta, pero que se puede ver en varias producciones del cine más comercial de los años 60 y 70, figura la coproducción hispano-italiana No desearás al vecino del quinto (1970). Dirigida por Tito Fernández, e interpretada por Alfredo Landa, en ella Landa interpreta a un modisto que se hace pasar por homosexual para poder ligar con las mujeres que le visitan sin tener que enfrentarse con sus novios o maridos. También cabe destacar Mi querida señorita (1971), dirigida por Jaime de Armiñán y protagonizada por José Luis López Vázquez, que supone la primera producción española en tratar un cambio de identidad de género.

A partir de la transición, en los años 70, con la desaparición de la censura, comienza la producción regular de películas de temática LGBT y las carreras de algunos directores de relevancia internacional. Por primera vez se retratan historias referentes a la transexualidad como Cambio de sexo (1977), dirigida por Vicente Aranda y protagonizada por Victoria Abril y Bibí Andersen. O se revisita la homosexualidad en décadas anteriores, como en A un dios desconocido (1977) dirigida por Jaime Chávarri y Elías Querejeta, ambientada en la posguerra. También se aborda como temática central la prostitución masculina homosexual en el film dirigido por Pedro Olea La Corea (1976), interpretada por Queta Claver y Encarna Paso (en la que también, veladamente, se trata el lesbianismo en la edad madura). Con la llegada de la democracia a España, en el mismo año en el que se aprueba la Constitución Española (1978), se estrena la película Un hombre llamado Flor de Otoño, dirigida por Pedro Olea, que narra la historia de un fallido atentado contra Primo de Rivera por parte de un grupo de izquierdistas liderado por un abogado laboralista homosexual.

De mediados de los años noventa, destacaron comedias como Más que amor, frenesí (1996), ópera prima dirigida por tres directores nóveles, que abordó la temática gay con una total y absoluta naturalidad y Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí (1997), dirigida por Dunia Ayaso y Félix Sabroso, en la que tres amigos homosexuales se disputan los favores de Lucas (Alonso Caparrós) su nuevo inquilino heterosexual. También de mediados de los noventa, destaca una comedia agridulce, protagonizada por Loles León titulada Amor de hombre (1997), que narra la historia de una mariliendre y su mejor amigo.[117] También hubo otras películas que mencionan la homosexualidad en tramas secundarias como Las edades de Lulú (1990) y Km. 0 (2000). En Sobreviviré y Segunda piel, ambas de 1999, se aborda la bisexualidad. Y en Krámpack (2000) se trata el tema de la exploración y el descubrimiento de la orientación sexual de dos adolescentes.

Ya comenzado el siglo XXI se estrena la comedia A mi madre le gustan las mujeres (2002), en el que un grupo de hermanas reaccionan de distintas maneras a la noticia de que su madre, encarnada por Rosa María Sardá, se ha enamorado de una pianista. Cachorro (2004), de Miguel Albaladejo, tiene protagonista a un oso se tiene que hacer cargo de su sobrino de 9 años y asumir lazos afectivos que había estado eludiendo desde la muerte de su pareja. Reinas (2005), dirigida por Manuel Gómez Pereira y con un reparto estelar donde figuran Carmen Maura, Verónica Forqué, Marisa Paredes, Betiana Blum y Mercedes Sampietro, narra en clave de comedia de enredo la reacción que un grupo de madres de diferentes estratos sociales ante la noticia de que sus hijos que van a casar tras la aprobación de la ley de matrimonio homosexual. Una pareja de osos es también la protagonista de la disparatada comedia Chuecatown (2007). A finales de esta década se estrenaron dos dramas, Sin límites una coproducción hispano-británica, donde se dramatiza la supuesta relación amorosa entre el poeta Federico García Lorca y el pintor Salvador Dalí; y Mentiras y gordas (2009) en la que se plasma una serie de relaciones adolescentes, incluidas dos homosexuales, en el marco del mundo de la noche y las drogas. La primera película de temática LGBT filmada en euskera se titula Ander (2009) de Roberto Castón. Tiene la particularidad de tratar la homosexualidad en el mundo rural, un tema que no es retratado con frecuencia.[118] También destaca 80 egunean (2010) que relata la historia de amor de dos mujeres mayores.[119]

Directores relevantes[editar]

Dentro de la cinematografía de temática LGBT española, destacan los trabajos que han venido realizando directores como el catalán Ventura Pons, el vasco Eloy de la Iglesia, el mallorquín Agustí Villaronga y el manchego Pedro Almodóvar.

Ventura Pons debutó en la dirección con un documental dedicado a la vida y obra del pintor José Pérez Ocaña Ocaña, retrato intermitente (1978). Sus producciones habitualmente se ruedan en catalán y posteriormente son dobladas al castellano. Caben destacar títulos como Caricias (1998), que narra las historias entrelazadas de varios personajes algunos de ellos homosexuales, Amigo/Amado (1999), donde un homosexual en la cincuentena reflexiona sobre la vejez, la muerte y su legado que quiere dejar a un mejor alumno del que está enamorado, o Manjar de amor (2002), en la que nos narra el despertar de la sexualidad de un joven músico.

El cine de Eloy de la Iglesia es muy personal, militante y transgresor y se le suele relacionar con otros directores como el italiano Pier Paolo Pasolini o el alemán Rainer Werner Fassbinder.[120] Algunas de sus producciones más destacadas son Los placeres ocultos (1977) que retrata a un hombre integrado y de clase alta que asume su orientación sexual, aunque la oculta, enamorado de un joven muchacho, El diputado (1978), en la que José Sacristán es un poderoso político que se enamora de un joven al que utilizan como gancho para destruir su carrera o, en clave de comedia, Los novios búlgaros (2003) basada en la novela homónima de Eduardo Mendicutti, en la que el personaje de Fernando Guillén Cuervo se enamora de Kyril, un atractivo y varonil búlgaro que se aprovecha de sus encantos para obtener todo cuanto quiere de su inesperado, maduro y bien posicionado amigo.

El mallorquín Agustí Villaronga debutó con la película de terror Tras el cristal (1987) narrando la vida de Klaus, un médico parapléjico que ejerció en un campo de concentración y cometía abusos contra niños, cuando aparece en su vida y en la de su familia Angelo uno de los niños de los que abusó. El Mar (2000) cuenta la historia de Manuel, un joven enfermo de tuberculosis en la España de la postguerra que se aferra a la religión, ante la llegada al sanatorio de Ramallo, un antiguo amigo de la infancia, del que se enamora y le genera un conflicto de difícil solución. También en su película más representativa, Pa Negre (2010), figura una trama homosexual.

Pedro Almodóvar es uno de los directores más internacionales del cine español y la temática y los personajes LGBT están presentes en prácticamente todas sus películas desde su debut con Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980).[121] Con un estilo personal y estilistico reconocible, entremezcla el drama y la comedia en sus producciones, y habitualmente suele generar controversia con sus retratos de elementos provocadores como la corrupción, el consumo de drogas, la prostitución, la homosexualidad desgarrada o heterodoxas escenas de sexo. No obstante tiene cinco películas en las que la homosexualidad es el eje central de la trama: Laberinto de pasiones (1982) que cuenta las aventuras sexuales y afectivas de Riza Niro (Imanol Arias) en Madrid; Entre tinieblas (1983) trata sobre la vida de un convento de monjas que ayudan a jóvenes descarriadas hasta que la madre superiora (Julieta Serrano) se enamora de Yolanda una cantante en problemas; La ley del deseo (1987) cuenta las vivencias de Pablo (Eusebio Poncela), un director de cine homosexual que conoce a Antonio (Antonio Banderas) lo que acarreará trágicas consecuencias; La mala educación (2004) cuenta la historia de Eduardo Goded (Fele Martínez), director de cine de éxito que se reencuentra con Ignacio -ahora llamado Ángel (Gael García Bernal), su primer amor de infancia, que ha escrito un guión donde refleja su vida en el colegio católico donde estudiaron y sufrieron acoso y abusos por parte del Padre Manolo (Lluís Homar); y La piel que habito (2011) en la que el cirujano plástico Robert Ledgrand (Antonio Banderas) se venga de un joven llamado Vicente (Jan Cornet) sometiéndole a una operación de cambio de sexo transformándole en Vera Cruz (Elena Anaya).

Resto de Europa[editar]

En el resto de Europa también encontramos muestras de la temática.

La primera película de temática LGBT fue el film sueco Las alas (Vingarne, Mauritz Stiller, 1916), basada en la novela Mikaël de Herman Bang. La historia relata el amor trágico de un escultor que se enamora de su joven modelo.

En los países nórdicos abundan las películas iniciáticas, muestra de la apertura que se vivía en esos países, como la sueca Fucking Åmål (1998), la coproducción noruega Sebastian (När Alla Vet, 1995).

También se han explorado temas como la integración de los gais y la salida del armario en películas como la islandesa Fuera del vestuario (2005) y la aceptación social del matrimonio homosexual en la sueca Patrik 1,5 (2008).

En el antiguo bloque del este se han realizado interesantes propuestas como la fábula rusa You I Love (Ja Lublju Tebja, 2003 o la durísima película checa Mandragora (1997).

En 2014 se estreno en los Paises Bajos Jongens de Mischa Kamp.

Cine latinoamericano[editar]

En el cine de temática LGBT producido en Iberoamérica destacan varias películas, especialmente a partir de los años 90 del siglo XX, que han obtenido gran repercusión internacional. Algunas de las películas más significativas son la hispano-cubano-mexicana Fresa y chocolate (1994), la mexicana El callejón de los milagros (1995), la peruana No se lo digas a nadie (1998) o la argentina Plata quemada (2000).

Cine argentino[editar]

De la filmografía producida en Argentina destacan las películas Adiós, Roberto (1985) de Enrique Dawi, la pseudo-homofóbica Almejas y mejillones (2000) de Marcos Carnevale, Historia de amor en un baño publico (2001) de Pablo Oliverio, Un año sin amor (2005) de Anahí Berneri o Plata quemada (2000) dirigida por Marcelo Piñeiro.

Una de las primeras películas de contenido LGBT televisadas en Argentina fue Otra historia de amor (1986) de Américo Ortiz de Zárate que cuenta la historia de un hombre casado y con dos hijos que se enamora de su jefe. Su transmisión televisiva estuvo a cargo de Telefe el 4 de febrero de 1991 con censura en sus doce minutos finales, en los cuales el personaje de Arturo Bonín finalmente forma pareja con su contraparte, Mario Pasik. En la versión emitida por el canal, la historia queda truncada en el momento en que Bonín decide volver con su esposa.[122] La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) dijo en un comunicado al Diario "Crónica":

"Hay mentalidades que no pueden soportar que se vea masivamente un film donde los homosexuales no pagan con sufrimiento su condición"

Comunidad Homosexual Argentina, Diario "Crónica"[123] color

En el año 2000 Adrián Suar protagonizó junto a Andrea del Boca una comedia de enredos titulada Apariencias en donde Carmelo Posse, tras comprobar que la mujer que ama está comprometida, accidentalmente expresa sus sentimientos de frustración por un parlante durante una marcha de orgullo gay, lo que tras un malentendido lo convierte en el nuevo héroe del movimiento LGBT en Argentina. La película contiene un interesante contenido en cuanto a la contención y defensa de personas discriminadas por su sexualidad en ése país, a pesar de que el protagonista principal utiliza su "falsa identidad gay" para mantenerse cerca de la mujer que le interesa. La cuestión "ser gay" se marca en las actitudes tomadas por cada uno de los protagonistas quienes, progresivamente se adaptan a las circunstancias e incluso, sobre el final de la película, Beto (Diego Pérez), el mejor amigo del protagonista, forma pareja con Iñaqui (Fabio Posca), quien inicialmente estaba enamorado de Carmelo.

Plata quemada (2000), de Marcelo Piñeiro, está basada en una novela de Ricardo Piglia y fue una producción que contó con una serie de actores de fuerte imagen heterosexual en su país de origen, como Eduardo Noriega o Leonardo Sbaraglia. Dicho factor, a su vez, transformó a esta película mainstream en polémica. Cuenta la historia de una pareja de delincuentes que mantienen una relación sentimental y amorosa. Obtuvo el Premio Goya a Mejor Película Extranjera

Cine brasileño[editar]

Del cine producido en Brasil destaca la película Do Começo ao Fim (2009), dirigida por Aluizio Abranches, y que narra las historia de dos jóvenes hermanos por parte de madre que, tras el fallecimiento de esta, se enamoran y acaban manteniendo una relación afectiva de carácter incestuoso a pesar de las opiniones de su entorno.

También es significativa la trayectoria del realizador Daniel Ribeiro. Su debut fue con el cortometraje Café com Leite (2007), que narra la historia de una pareja de chicos jóvenes que deben hacerse cargo del hermano menor de uno de ellos. Posteriormente realizó el corto Eu Nao Quero Voltar Sozinho (2010) protagonizado por un adolescente ciego que se enamora, ante el estupor de su mejor amiga, de un nuevo compañero de clase. Su debut en el largometraje fue Hoje Eu Quero Voltar Sozinho (2014), titulada en España A Primera Vista, que supone una versión profundizada de la historia del cortometraje, con el mismo elenco principal de personajes, nuevas subtramas y una nueva narrativa. Fue seleccionada como representante de Brasil para la edición 2015 de los Premios Óscar a mejor película extranjera aunque no llegó a estar entre las cinco finalistas. Hasta 2016 A Primera Vista ha recibido 44 galardones en festivales de cine como el Festival de Cine de Berlín, OutFest o el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Cine colombiano[editar]

En Colombia, La virgen de los sicarios (2000) causó cierto escozor en algunos sectores sociales e incluso su censura. Producción franco-colombiana, es una película casi documental, basada en la novela autobiográfica del escritor Fernando Vallejo.

Cine cubano[editar]

La película Fresa y Chocolate (1994) dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío obtuvo gran repercusión internacional, siendo nominada a los Premios Oscar y obteniendo el Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. Cuenta la relación que surge entre Diego (Jorge Perugorría), un joven homosexual culto y David (Vladimir Cruz) un joven comunista heterosexual lleno de prejuicios e ideas doctrinarias.

Aunque producida en Estados Unidos de América, Antes que anochezca (2000) es una película ambientada en Cuba y rodada en español que cuenta la vida del escritor Reinaldo Arenas y su persecución en la Cuba de Castro por su condición de homosexual, por la que el actor español Javier Bardem fue nominado a los Oscars 2001 como mejor actor.

La coproducción hispano-cubana La Partida dirigida por Antonio Hens en 2013 cuenta la historia de Reinier (Reinier Díaz) y Yosvani (Milton García). Dos amigos heterosexuales que viven con sus respectivas novias, que juegan al fútbol y sueñan con una vida mejor, paulatinamente desarrollan una relación afectiva más estrecha en un entorno hostil.

Cine mexicano[editar]

La homosexualidad en el cine mexicano aparece retratada de dos maneras. Por un lado, a lo largo de las décadas de 1970 a 1990, período posterior a la llamada "Época de Oro" del cine en ese país, numerosas películas incorporaron a personajes homosexuales. Se trataba casi siempre de personajes masculinos que tendían a reproducir los estereotipos de la cultura popular sobre los homosexuales: hombres afeminados con vestimentas estrafalarias y modos de hablar bastante peculiares. Por ejemplo, una de las películas más conocidas de este período es Modisto de señoras (1969), de Eduardo Jiménez Pons, filme donde Mauricio Garcés interpreta a un hombre que se hace pasar por homosexual (reproduciendo el consabido estereotipo) para entrar en la vida de sus clientas y finalmente seducirlas. En otros filmes, los homosexuales aparecen como personajes secundarios, casi siempre realizando papeles secundarios y objeto de chistes por parte del resto de los personajes.

Una de las primeras películas mexicanas donde el personaje principal es homosexual fue El lugar sin límites (1977), dirigida por Arturo Ripstein y basada en la novela del chileno José Donoso. La trama gira en torno a un burdel pueblerino a orilla del mar donde "la Manuela" (travesti interpretado por Roberto Cobo) y su hija "La Japonesita" (Ana Martín) ejercen la prostitución. Según Eduardo Dánchez Villagrán:

El Lugar Sin Límites (sic) es el primer retrato serio sobre el tema de la homosexualidad dentro del cine mexicano, la cinta es transgresora porque devela el conflicto interno del hombre que se siente atraído por un afeminado, pero se verá frustrado por la ley impuesta de un miembro de la horda a la que pertenece, quien se erige como autoridad. Ripstein, en la versión cinematográfica, transmuta el infierno de Mefistófeles desentrañando los demonios de personajes peculiares que se relacionan de una manera pecaminosa.

Previa a esta obra esta La primavera de los escorpiones (1971) una película controvertida donde se mezcla homosexualidad y pederastia, argumento y adaptación de Hugo Argüelles con Isela Vega, Enrique Álvarez Félix, Milton Rodríguez, Lucy Gallardo, Jorge Fégan, Jorge Casanova, Lilia Landua y Salvador Perez.

De modo muy distinto aparece la homosexualidad en la obra del director Jaime Humberto Hermosillo, cuyas películas desataron el escándalo de los mexicanos, precisamente por el tratamiento que se da a las inclinaciones homoeróticas de los personajes que aparecen en las obras. Muchas de estas cintas fueron "enlatadas" —término que se emplea para referirse a las cintas que no tuvieron gran difusión o no fueron exhibidas en público nunca—. Quizá la más conocida de las películas de temática homosexual dirigidas por Hermosillo en los años ochenta es Doña Herlinda y su hijo (1984). Esta película relata la historia de una pareja homosexual, uno de cuyos miembros es presionado por su madre para casarse. El hombre accede a la presión familiar, para decepción de su compañero. La madre juega un papel central, porque es ella la que soluciona los conflictos derivados de la presión que ella misma ejerció sobre su hijo. La obra de Hermosillo ha sido analizada por Aarón Díaz Mendiburo en Los hijos homoeróticos de Jaime Humberto Hermosillo (2000).

Películas como Danzón (1991), de María Novaro; Miroslava (1993), de Alejandro Pelayo; El callejón de los milagros (1995), de Jorge Fons; o Y tu mamá también (2001), de Alfonso Cuarón; incorporan la temática homoerótica como un asunto secundario en sus tramas, o de modo velado.

Ya en el siglo XXI destaca la cinta Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor (2003), dirigida por Julián Hernández con el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). A diferencia de las películas señaladas antes, en Mil nubes... el personaje principal es un adolescente al que abandona su recién conocida pareja. Vagando por las calles de la Ciudad de México, Gerardo busca a Bruno por todas partes encontrando a más personajes abandonados. En algún momento es golpeado, en otros se encuentra cerca de la prostitución. Ninguno de los personajes se acerca a los estereotipos homosexuales que aparecieron en el cine mexicano por décadas: Gerardo, por ejemplo, es un joven de rasgos rudos originario de una zona pobre de la ciudad. Mil nubes... además fue premiada con el Teddy de Oro en la muestra de Berlín. Del mismo director es la película El cielo dividido (2006) en el que se trata las infidelidades en una pareja. En el 2011 se lanzó La otra familia del director Gustavo Loza que narra la historia de Hendrix un niño que al ser abandonado durante 3 días por su madre adicta al crack, es rescatado por una amiga y encargado a una pareja homosexual. Su madre es forzada a entrar en rehabilitación mientras su amante, un traficante de drogas, ve en él un redituable negocio si lo vende a un matrimonio que acaba de perder a su bebé. La madre huye de la clínica para recuperarlo a como dé lugar, por su parte las autoridades tratan de ingresarlo a un orfanato para protegerlo. Al parecer todo mundo puede opinar sobre el futuro del niño.

Cine peruano[editar]

Basada en la novela homónima de Jaime Bayly No se lo digas a nadie (1998) fue la primera película de temática homosexual producida en Perú. Dirigida por Francisco Lombardi cuenta la historia, desde la adolescencia hasta la edad adulta, de Joaquín Camino (Santiago Magill) un joven homosexual de la alta sociedad de Lima que se enfrenta a los prejuicios de su entorno y al rechazo de una sociedad hipócrita, homofóbica y supuestamente muy conservadora. Tanto la novela como la película generaron controversia en ciudad de Lima al tratar abiertamente la temática homosexual y la película fue censurada por diferentes figuras públicas por su alto contenido para adultos.

Contracorriente (2009) es una película dirigida por Javier Fuentes-León ambientada en un pequeño pueblo de pescadores. Miguel (Cristian Mercado) es un joven y varonil pescador con una esposa embarazada que vive la cotidianidad de esos parajes entre largas jornadas de pesca, amigos, cervezas y vida hogareña. Pero está inmerso en un doble juego, un triángulo amoroso y secreto, ya que es amante de Santiago (Manolo Cardona) un forastero, pintor y homosexual asumido, que ve frustrado su afán de tener para sí a plenitud a Miguel. El pescador se debate en un conflicto de identidades, doblegado a esa frenética pasión por Santiago, donde va imbricado amor y deseo.

Cine venezolano[editar]

De la producción cinematográfica realizada en Venezuela destaca la cinta Azul y no tan rosa (2012), escrita y dirigida por Miguel Ferrari. Ganadora del Premio Goya a mejor película hispanoamericana en 2013 aborda temas como la homosexualidad, transexualidad y violencia de género. Diego (Guillermo García Alvarado), un fotógrafo exitoso de Caracas, decide formalizar su relación con Fabrizio (Sócrates Serrano) yéndose a vivir con él. De manera inesperada se ve obligado a hacerse cargo de su hijo Armando (Ignacio Montes), que vive en España y al que no ha visto desde hace años, no siendo sencillo restablecer la relación afectiva con él. En tales circunstancias, un grupo de radicales homófobos le propinan a Fabrizio una brutal paliza que lo deja en coma.

Cine asiático[editar]

El cine asiático, en especial el chino, tampoco ha sido ajeno a retratar la homosexualidad. Las dos películas clásicas más importantes que tratan el tema son La calle mayor (1934) dirigida por Sun Yu y Dos hermanas sobre el escenario (1965) de Xie Ying. Ya en 1993 se realiza otro clásico del cine chino, Adiós a mi concubina dirigida por Chen Kaige. Narra la historia del triángulo amoroso entre dos actores de la ópera de Pekín y una prostituta.

Estas tres películas son un referente para el director de temática gay más reconocido de China, el hongkonés Stanley Kwan. Muy reconocido en su país las películas de Kwan apenas cuentan con distribución en los países hispanohablantes. Su primera película, Mujeres (1984), ya abordaba la homosexualidad de una forma novedosa, al igual que en Luna llena en Nueva York (1989), cinta en la que tres lesbianas chinas residentes en Nueva York se plantean la relación entre la cultura china y la homosexualidad. Otras películas con temática homosexual del mismo realizador son la autobiográfica Memoria personal de Hong Kong: pese a todo aún te quiero (1997), Agárrate fuerte (1997) o Lan Yu (2001), una historia de amor entre dos jóvenes gais ambientada en las revueltas de Tian'anmen.

Sin embargo la película gay china que ha obtenido mayor trascendencia en Occidente ha sido Happy Together dirigida por Wong Kar-Wai en 1997. Proporcionó a su director la Palma de Oro en el Festival de Cannes y que narra una tortuosa relación entre dos gais hongkoneses que sobreviven en los ambientes marginales de Buenos Aires. Uno de sus dos actores protagonistas, Leslie Cheung, no tuvo inconveniente en hacer pública su homosexualidad pese a haber sido un ídolo para las adolescentes de su país.

En la China continental han destacado las obras Palacio de Oriente, Palacio de Occidente (1996) dirigida por Zhan Yuang y donde se narra la relación sadomasoquista entre un escritor homosexual y el policía que lo detiene; y Hombres y mujeres dirigida por Lui Bingjian en 1999.

El cine taiwanés no ha producido un gran número de películas sobre homosexuales, aunque la coproducción entre Estados Unidos y Taiwán El banquete de bodas (1992) dirigida por Ang Lee obtuvo una considerable repercusión en todo el mundo. Fue la primera aproximación al cine de temática homosexual de Lee y obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín. La película relata la boda fingida de un emigrante asiático en Nueva York con una mujer, tratando de esconder ante su familia su relación amorosa que mantiene con un joven neoyorquino.

En Filipinas destaca el cineasta Gil Portes, quien ha realizado películas con tintes activistas como Miguel/Michelle (1998) o Markova:Comfort gay. Otro director importante fue Mel Chionglo, muerto a causa del sida en los años 90. En su film Midnight dancers. Sibak aborda la historia de unos jóvenes go gós que se prostituyen, reflejando también importantes problemas de la sociedad filipina, como la corrupción policial.

En Corea del Sur, Memento Mori (여고괴담 II Yeogo goedam II) de Kim Tae-yong (1999) trata sobre la relación lésbica entre dos estudiantes de secundaria que termina abruptamente con el suicidio de una de ellas. La trama de la historia plantea un triángulo amoroso entre la fallecida, la ex-pareja de esta y una chica que accidentalmente encuentra el diario amoroso de ambas. Más allá de pertenecer al cine de terror clase B, la película sintetiza brevemente el descubrimiento sexual en la adolescencia y su exploración a través de una amistad obsesiva.

Por su parte en Tailandia la primera película sobre el tema homosexual que adquirió fama fue The Iron Ladies (2001) de Yongyooth Thongkonthun, ganadora de 10 premios internacionales, entre ellos el premio nacional de cine taliandés y el premio Teddy de la Berlinale. La película trata la historia real de un equipo de voleibol compuesto por homosexuales y transexuales que llega a la final nacional de voleibol. Más reciente es Beautiful Boxer (2005) de Ekachai Uekrongtham, basada en la historia real de Nong Toom, un famoso boxeador de ese país que utilizaba el muay thai para costearse su mayor sueño: convertirse en una mujer. La película repasa toda su vida hasta entonces: desde su adolescencia como monje budista hasta los violentos combates en los que vence a la mayoría de sus oponentes.

Cine del resto del mundo[editar]

En Australia el gran salto del cine de temática LGBT australiano se dio gracias al éxito de la película Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), de la que al año siguiente Hollywood haría un "remake". También del cine australiano de temática LGBT destaca el drama De cabeza (1998).

Del cine israelí destacan dos películas en las que confluyen temas como el servicio militar obligatorio: Yossi & Jagger (2002) y la persecución de nazis escapados de la justicia: Caminar sobre las aguas (2004), ambas del director Eytan Fox.

En Canadá encontramos gran cantidad de películas, en lo masculino la francófona C.R.A.Z.Y. (2005), presentada a los Oscars o la polémica Prom Queen (2004), que levantó gran polvareda en la iglesia católica. En la temática lésbica Floored by love (2005) o La turbulencia de los fluidos (La Turbulence Des Fluides) (2002).

Cine pornográfico[editar]

Homosexualidad en el primer cine pornográfico[editar]

El primer cine pornográfico comienza en la década de 1900, aunque existen noticias de películas de finales de la década de 1890. Es poco lo que se sabe del tema y las películas conservadas son incluso menos que las de cine comercial, que se calcula en un 10%. Las películas pornográficas de la época se caracterizan por tener una duración de entre 5 y 15 minutos, ser en blanco y negro y ser mudas y, sobre todo, por estar enfocadas a un público masculino heterosexual. Poseen un lenguaje cinematográfico sorprendentemente moderno, dentro del género, naturalmente, y no todas fueron realizadas por aficionados, sino que en algunas se ve la mano de talentos profesionales. La distribución era mayoritariamente a través de burdeles (sobre todo en Europa), fiestas privadas, fraternidades universitarias y clubes masculinos (sobre todo en EE. UU.), aunque también en salas de cine bajo condiciones especiales.

Dentro de estas películas, las escenas lésbicas se realizan habitualmente desde el punto de vista del hombre heterosexual, que las encontraba excitantes, y no será hasta la década de 1950 con Petit conte de Noel e La femme au portrait en la que se aprecia una escena lésbica en la que el placer y la satisfacción femenina están en primer plano. Aun así, escenas lésbicas se pueden encontrar en un 20% de las películas conservadas. En cambio, escenas sexuales entre hombres se encuentran en un 5% de las cintas, un porcentaje sorprendentemente alto si se tiene en cuenta que el público al que se dirigían eran hombres heterosexuales. Estas escenas entre hombres tienen algunas características comunes, como que el acto se considera como algo «fuera de lo común», no es habitual para los personajes, se realiza como castigo o venganza, prepara o introduce una relación heterosexual y es siempre jerárquicamente determinada, siendo claramente distinguibles el papel de señor y sirviente, de activo y pasivo. En general, la representación del homosexual se mantiene profundamente homófoba.

La primera película pornográfica que introdujo elementos bisexuales y homosexuales explícitos en su trama fue Le ménage moderne du Madame Butterfly (Bernard Natan; 1920). En EE. UU., la primera película pornográfica con acción homosexual fue The Surprise of a Knight (1929). En las únicas tres películas pornográficas españolas anteriores a la Guerra Civil conservadas, El confesor, Consultorio de señoras y El ministro, no se dan escenas gais y las escenas de sexo entre mujeres solo se dan en el contexto de tríos, en los que dos mujeres actúan para disfrute del varón.[124]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Cristóbal, Ramiro. 2010. La homosexualidad en el cine. ISBN 978-84-96959-78-1. Ediciones Irreverentes, Madrid.
  • García Rodríguez, Javier. 2008. El celuloide rosa : un paseo por la historia del cine de la mano de personajes homosexuales. ISBN 978-84-7948-087-5. La Tempestad, Barcelona.
  • Hadley, Boze. 1996. Las películas de gays y lesbianas : estrellas, directores, personajes y críticos. ISBN 84-493-0307-9. Paidos, Barcelona.
  • Lechón Álvarez, Manuel. 2001. La sala oscura : guía del cine gay español y latinoamericano. ISBN 84-8068-074-1. Nuer, Madrid.
  • Nabal Aragón, Eduardo. 2007. El marica, la bruja y el armario : misoginia gay y homofobia femenina en el cine. ISBN 978-84-88052-37-7. Egales, Madrid - Barcelona.
  • Palencia, Leandro. 2008. Hollywood Queer. ISBN 978-84-96576-66-7. T&B, Madrid.
  • Palencia, Leandro. 2011. La pantalla visible : el cine "queer" en 33 películas. ISBN 978-84-7884-488-3. Editorial Popular, Madrid.
  • Smith, Paul Julian. 1998. Las leyes del deseo : la homosexualidad en la literatura y el cine español, 1960-1990. ISBN 84-7948-031-9. La Tempestad, Barcelona.
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Referencias[editar]

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