Incesto

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El incesto (del latín incestus[1] ) consiste en la práctica de relaciones sexuales entre individuos relacionados entre sí, bien sea mediante alianza (parentesco por afinidad, matrimonio) o mediante consanguinidad (parentesco biológico o consanguíneo). A lo largo de la historia y en distintos ámbitos socioculturales ha primado la prohibición del incesto y la búsqueda de nuevos vínculos de parentesco fuera del grupo social de origen (familia de orientación), si bien el grado de relación en el que quedan prohibidas varía según cada contexto. Esta regla se denomina exogamia, por contraposición a endogamia.

La antropología del parentesco ha estudiado la organización dual de la sociedad en distintas culturas primitivas para llegar a la conclusión de que los individuos han buscado tradicionalmente el acceso sexual a las mujeres fuera del grupo familiar. El concepto de organización dual de la sociedad hace referencia al agrupamiento de los seres humanos en, como mínimo, dos segmentos tribales rivales. Estos tendrían carácter clánico y sus linajes, en caso de poder establecer el nexo genealógico con un antepasado concreto, buscarían establecer una nueva relación social de amistad y de cooperación mutua mediante lo que llamamos «matrimonio» —relación de afinidad o de alianza anteriormente aludida—[cita requerida].

El matrimonio existe en muchas culturas como una institución social que tiene como objetivo la legitimación de la unión sexual de la pareja de adultos, así como la tenencia de su progenie.

Sin embargo el matrimonio no es universal, o al menos como lo entendemos en occidente, prestándose este a numerosas variantes y situaciones sociales distintas en función de la sociedad tomada como referencia. El matrimonio mut'a de Oriente Próximo, el sistema de emparentamiento de los Nayar en la India y algunas sociedad matriarcales son algunos ejemplos[cita requerida].

No obstante, se encuentran algunas excepciones históricas a la prohibición universal del incesto. Tenemos los casos de las monarquías del Antiguo Egipto (véase, por ejemplo, la biografía de Cleopatra, quien gobernó en matrimonio primero con uno de sus hermanos y luego con otro; la de los monarcas del Tawantinsuyo y las de los antiguos monarcas hawaianos). En todos los casos primaba una «razón de Estado» que se podía resumir en el intento de mantener concentrado el poder en una familia (dinastía); por esto, tales incestos solían ser a veces nominales y legalizados; curiosamente, tales incestos concluían frecuentemente con guerras dinásticas fratricidas.[cita requerida]

Sin embargo, existen unas pocas culturas y sociedades en las que las relaciones incestuosas son una práctica social común y aceptada. Este es el caso del Tíbet, donde varios hermanos pueden compartir la misma esposa. En ese sentido, podemos hablar de aquel individuo relacionado con otro a través de la relación de filiación (patrifiliación en el caso de la relación de un individuo varón o hembra con su padre biológico y matrifiliación en el caso de la relación entre un individuo varón o hembra con su madre biológica).[cita requerida]

La gran mayoría de las legislaciones del mundo consideran, por alguna razón o tabú, el incesto como delito, aunque sea practicado con consentimiento mutuo entre mayores de edad. Las sanciones prescritas en este caso oscilan desde el castigo severo hasta el repudio social sin mayores consecuencias para el individuo.

Explicaciones sobre el incesto[editar]

Incesto surgido en familias matricéntricas por cuestiones de economía práctica[editar]

El incesto muestra que el parentesco en todas las sociedades era matrilineal. Las sociedades más antiguas de todas las regiones promovieron el incesto por cuestiones de economía práctica: por la ventaja que suponía conseguir ayuda familiar e incorporar varones del exterior a la familia matricéntrica.

Fue precisamente la familia matricéntrica la que descubrió la gran ventaja que existía incorporar varones del exterior, porque suponía conseguir ayuda familiar, por lo que se convirtieron en exógamas.

Así que la exogamia –por la que los pretendientes eran externos a la familia de la novia–, surgió exclusivamente por cuestiones de economía práctica de las sociedades matricéntricas y la manera de llevarla a cabo era el incesto: imponiendo la regla de prohibir relaciones sexuales entre parientes consanguíneos.

Aunque se había pensado que las razones del incesto era la de evitar los efectos nocivos de los apareamientos entre individuos estrechamente emparentados, ésta teoría se ha desechado porque se necesita mucho tiempo para ver los efectos de la endogamia, así como también se ha rechazado la versión del complejo de Edipo.

Explicación biológico-genética[editar]

Uno de los principales motivos agregados modernamente por la ciencia, reforzando que el incesto continúe prohibido en muchas legislaciones es que los seres humanos que nacen como fruto de relaciones incestuosas corren con cada nueva generación endógama un riesgo más alto de desarrollar problemas físicos hereditarios de haberlos y como producto de la transmisión de cuadros genéticos paralelos. El reducido cuadro genético heredado plantea que como resultado del incesto tras varias generaciones se reduce la variabilidad genética más flexible e ideal, que permite la diversidad de rasgos elevando el número de registros a elegir por azar con cada recombinación cigótica ante cambios externos sobre la especie para su supervivencia, por la incidencia entre individuos con relación de parentesco consanguíneo entre sí, tanto por vía lineal como por vía colateral. Esta teoría biológica-genética por tanto, apoya la teória de que las sociedades más primitivas se desarrollaron de manera exógama y no endogámica, como se ha creído erróneamente en el pasado.

Explicación psicoanalítica[editar]

Sigmund Freud abordó el estudio del incesto a través de la teoría psicoanalítica. Partía de la idea de que existía una "horda primitiva" promiscua en la que la rivalidad entre machos por el acceso sexual a las hembras provocó el recurso a la violencia y el homicidio dentro del propio grupo de parentesco. Parece ser que según Freud, el incesto es un impulso básico de la psique humana. El enfrentamiento entre individuos que pertenecían al mismo grupo sociofamiliar dio lugar a una aversión al incesto, no por el tipo de relación que constituye en sí, sino por la agresividad y las muertes ocasionadas dentro del propio grupo social.

Análisis posteriores concluyen que una gran parte de las culturas comparten un aborrecimiento psicológico desarrollado hacia la práctica de relaciones sexuales o la tenencia de relaciones de parentesco adicionales entre individuos de la misma familia vinculados por otra relación de parentesco previa en la que los roles y rangos de cada miembro están fuertemente delimitados, al alterar las normas de conducta y dinámica de equipo cohesiva con nuevos lazos de afecto y consiguientes celos edípicos.

Explicación social[editar]

Otro de los aspectos destacados acerca del origen del incesto es el relacionado con la alteración de las relaciones sociales o de la armonía social entre familias.

Por una parte el incesto traería consigo el retrotraimiento del grupo y el repliegue social sobre sí mismo. Al reducirse las relaciones de parentesco al seno intrafamiliar como elemento de autoperpetuación se elimina la posibilidad de ampliar las redes sociales del grupo con otros grupos sociales. Ello puede ser especialmente negativo dado que el establecimiento de una relación de alianza o de afinidad entre dos grupos sociales es la que se hace posible entre otras vías por medio del matrimonio. Ello da lugar a una ampliación de las redes sociales en caso de necesidad económica, conflicto territorial o búsqueda de apoyo por diversos motivos.

Respecto a la armonía intrafamiliar se entiende que el incesto supone la confusión de los roles sociales e incluso la alteración de las relaciones jerárquicas dentro del grupo (por ejemplo, la ocupación del rol de padre y marido al mismo tiempo).

De cualquier forma que la prohibición del incesto haya sido originada o practicada, a todos los efectos las relaciones sexuales o amorosas entre miembros de diferente sexo, o del mismo, entre iguales o diferentes edades y entre diferentes clases sociales sean familiares o no, estuvieron siempre supeditadas en inferior reconocimiento a la final potestad de los padres o miembros superiores de la misma familia, los cuáles hasta fechas muy recientes –y aún en vigencia entre muchas sociedades– decidían férreamente sobre los matrimonios y cualquier otras alianzas que hubiera entre dos individuos para reconocerlos como permanentes o temporalmente admisibles para el fondo y estructura social, y sujetos a un fuerte reconocimiento o rechazo veto por parte de éstos. Aun no siendo miembros prohibidos. El sexo o el matrimonio como reconocimiento legal de éste, ha sido siempre uno de los atributos sociales que más injerencia han siempre recibido los individuos miembros del mismo, mayor aun opresivamente cuanto menor valor social tuvieran como personas inferiores, libres o esclavos. Y usualmente de adultos mayores sobre los más jóvenes.

Explicación demográfica[editar]

Las primeras poblaciones humanas de cazadores recolectores se caracterizaban por tener unos elevados índices de mortalidad, tanto entre la población adulta como entre la infantil. La precaria alimentación de esos grupos hacía que el período de lactancia de los neonatos y la dependencia respecto de la madre biológica fuera mucho mayor que en la situación actual.

Para cuando los hijos tenían madurez sexual, sus madres ya eran hembras viejas —la esperanza media de vida rondaba como mucho en torno a los 30 años— incapaces de engendrar más progenie. Debido a esto, los individuos jóvenes tenían que buscar fuera el acceso sexual a las mujeres.

La práctica de este hábito impuesto por la propia biología humana del momento impedía el incesto. Algunos autores clásicos como Morgan, McLennan o Bachofen hablan del hecho de un proceso de aprendizaje cultural por medio del cual el propio hábito de los individuos hizo que la práctica del incesto fuera dejada de lado.

Sin embargo, la práctica no necesitaria su supresión tan fuertemente enforzada socialmente pues todas las relaciones sexuales no son con objeto de tener descendencia y tienen como resultado entre la mayor parte de los primates resultados de afecto y lazos reenforzados que en los grupos de miembros tan reducidos y de mortalidad tan alta como los hombres del paleolítico

Mitología e incesto[editar]

Zeus y Hera, de James Barry.
  • Mitología Guaraní
    • Tau y Kerana

Prácticamente en todas las mitologías existen relatos que refieren a un incesto primordial, el cual es resuelto por una interdicción (prohibición) del mismo, ya que, por ejemplo, entre los griegos el incesto era asociado a la hybris.

Personajes históricos e incesto[editar]

El incesto en la Biblia[editar]

Lot y sus hijas, óleo de Simon Vouet.

La mayor dijo a la pequeña: "Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.

Ven, vamos a darle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos descendencia." En efecto, propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó. Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia." Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.

Las dos hijas de Lot quedaron encintas de su padre.
Génesis 19, 31-36

Sara y su medio hermano Abraham "....a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer." Génesis 20:12

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Definición de incesto en DRAE Vigésima segunda edición Consultado el 10 de junio de 2011

Bibliografía[editar]

  • Gómez Naranjo, Cristino José: El incesto: una modalidad relacional y un secreto bien guardado, Anroart Ediciones, 2004.
  • Robert Parkin & Linda Stone: Antropología del parentesco y de la familia. Editorial Universitaria Ramón Areces 2007.
  • Martín-Cano Abreu, Francisca: Incesto y patriarcado. Editado por C. A. Sotomayor Demuth, en periódico chileno El Ciudadano. http://www.elciudadano.cl/2010/05/03/incesto-y-patriarcado/

Enlaces externos[editar]