Cleopatra

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Cleopatra
Reina-faraón de Egipto
Kleopatra-VII.-Altes-Museum-Berlin1.jpg
Escultura romana de Cleopatra con una diadema real, de mediados del siglo I a. C. (época de sus visitas a Roma en 46-44 a. C.) encontrada en una villa italiana en la Vía Apia y actualmente expuesta en el Altes Museum.[1][2][3][nota 1]
Información personal
Nombre secular Cleopatra Filopátor Nea Thea
Qleupader Nechermeritites
Reinado 51 a. C. a 47 a. C. (junto a Ptolomeo XIII)
47 a. C. a 44 a. C. (junto a Ptolomeo XIV)
44 a. C. a 30 a. C. (junto a Cesarión)[4][nota 2]
Coronación 51 a. C.
Nacimiento 69 a. C.
Alejandría, Egipto
Fallecimiento 10-12 de agosto de 30 a. C. (39 años)[nota 2]
Predecesor Ptolomeo XII
Sucesor (Cargo desaparecido tras la anexión de Egipto por el imperio romano)
Familia
Padre Ptolomeo XII
Madre Desconocida, posiblemente Cleopatra VI (también conocida como Cleopatra V)[nota 3]
Consorte Ptolomeo XIII, Ptolomeo XIV, Julio César y Marco Antonio
Descendencia Cesarión, Alejandro Helios, Cleopatra Selene II y Ptolomeo Filadelfo

Cleopatra VII Thea Filopátor (en griego antiguo, Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ Cleopatra Philopator;[5]69 a. C.-10 o 12 de agosto de 30 a. C.)[nota 2]​ fue el último gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto, aunque nominalmente le sobrevivió como faraón su hijo Cesarión.[nota 4]​ También fue diplomática, comandante naval, políglota y escritora de tratados médicos.[6]​ Era descendiente de Ptolomeo I Sóter, fundador de la dinastía, un general griego macedonio de Alejandro Magno. Después de su muerte, Egipto se convirtió en provincia del Imperio romano, lo que marcó el final del período helenístico que se había iniciado con el reinado de Alejandro (336-323 a. C.).[nota 5]​ Su lengua materna era la koiné griega, aunque fue el primer soberano ptolemaico en aprender el idioma egipcio.[nota 6]

En 58 a. C. presumiblemente acompañó a su padre, Ptolomeo XII, durante su exilio en Roma tras una revuelta en Egipto, lo que permitió a su hermana mayor, Berenice IV, reclamar el trono; esta fue asesinada en 55 a. C. cuando su padre volvió a Egipto con asistencia militar romana. Cuando Ptolomeo murió en 51 a. C., Cleopatra y su hermano pequeño, Ptolomeo XIII, accedieron al trono como corregentes pero la ruptura entre ambos desató una guerra civil.

Tras la derrota sufrida en 48 a. C. en la batalla de Farsalia por parte de su rival Julio César durante la segunda guerra civil romana, el estadista romano Pompeyo el Grande huyó a Egipto, un estado cliente de Roma. Ptolomeo XIII ordenó el asesinato de Pompeyo mientras César ocupaba Alejandría en persecución de su enemigo. Como cónsul de la República romana, César trató de reconciliar a Ptolomeo XIII con su hermana Cleopatra, pero Potino el Eunuco, consejero jefe del monarca egipcio, creyó que los términos que proponía el cónsul beneficiaban a su hermana y por ello sus fuerzas sitiaron a César y Cleopatra en Alejandría. El asedio se levantó gracias a la llegada de aliados de César a comienzos de 47 a. C. y Ptolomeo XIII murió poco después en la batalla del Nilo. Arsínoe IV, hermana menor de Cleopatra que había liderado el asedio, se exilió en Éfeso y César, ya entonces elegido dictador, declaró a Cleopatra y a su hermano pequeño Ptolomeo XIV cogobernantes de Egipto. Sin embargo, el general romano inició una relación sentimental con la monarca egipcia de la que nació Cesarión, futuro Ptolomeo XV. Cleopatra viajó a Roma en 46 y 44 a. C. como reina vasalla y se alojó en la villa de César. Cuando este fue asesinado en 44 a. C., Cleopatra trató que su hijo fuera designado heredero, pero no pudo debido al ascenso al poder de Octavio (posteriormente conocido como Augusto y que sería el primer emperador de Roma en 27 a. C.). Entonces Cleopatra ordenó el asesinato de su hermano Ptolomeo XIV y elevó a su hijo Cesarión como cogobernante.

Durante la tercera guerra civil de la República romana (43-42 a. C.), Cleopatra se alió con el Segundo Triunvirato formado por Octavio, Marco Antonio y Lépido. Tras su encuentro en Tarso en 41 a. C., la gobernanta egipcia inició una relación con Marco Antonio de la que nacieron tres hijos: Alejandro Helios, Cleopatra Selene II y Ptolomeo Filadelfo. Antonio usó su autoridad como triunviro para ejecutar a Arsínoe IV, cumpliendo el deseo de Cleopatra. Él se apoyó cada vez más en la reina egipcia tanto para obtener financiación como ayuda militar durante sus invasiones del imperio parto y del Reino de Armenia. En las Donaciones de Alejandría, los hijos de Cleopatra con Marco Antonio fueron nombrados gobernantes sobre varios territorios bajo la autoridad de Antonio. Este hecho, unido al matrimonio de Marco Antonio con Cleopatra después de su divorcio de Octavia la Menor, hermana de Octavio, desató la cuarta guerra civil de la República romana. Después de participar en una guerra de propaganda, Octavio forzó a huir a los aliados de Antonio en el senado romano y le declaró la guerra a Cleopatra en 32 a. C. La flota de guerra de Marco Antonio y Cleopatra fue derrotada por la de Octavio, bajo el mando de su general Agripa, en la batalla de Accio en 31 a. C. Las tropas romanas vencedoras invadieron Egipto en 30 a. C. y derrotaron a las de Antonio, tras lo cual se suicidó. Cuando Cleopatra supo que Octavio pretendía llevarla a Roma para exhibirla en una procesión de triunfo, también se suicidó, algo que popularmente se cree que hizo dejándose morder por una serpiente venenosa.

El legado de Cleopatra permanece en numerosas de obras de arte, tanto antiguas como modernas y numerosas dramatizaciones de su vida en la literatura y otros medios. Varias obras de la historiografía romana y la poesía latina, esta última dando generalmente una visión negativa y polémica de su semblanza que pervivió en la literatura medieval y renacentista. Las artes visuales de la antigüedad representaron a Cleopatra en monedas romanas y ptolemaicas, esculturas, bustos, relieves, vasijas de cristal camafeos y pinturas. Fue tema de muchas obras del arte renacentista y barroco, como esculturas, pinturas, poemas y obras de teatro como Antonio y Cleopatra (1608), de William Shakespeare, y óperas como Julio César en Egipto (1724), de Händel. En tiempos recientes, Cleopatra ha aparecido tanto en bellas artes como en aplicadas, en sátiras burlescas, en películas de Hollywood como Cleopatra (1963) interpretada por Elizabeth Taylor, o como imagen de marcas comerciales, por lo que desde el siglo XIX es un icono de la «Egiptomanía» desde la época victoriana.

Etimología[editar]

El nombre Cleopatra proviene del griego antiguo Kleopatra (Κλεοπάτρα), que significa «gloria de su padre» en la forma femenina.[7]​ Este se deriva de kleos (κλέος) 'gloria' y pater (πατήρ) 'padre', utilizando el genitivo patros (πατρός).[8]​ La forma masculina se habría escrito como Kleopatros (Κλεόπατρος) o Patroklos (Πάτροκλος).[8]​ Cleopatra era el nombre de la hermana de Alejandro Magno, así como el de Cleopatra Alcíone, esposa de Meleagro en la mitología griega.[9]​ A través del matrimonio de Ptolomeo V Epífanes y Cleopatra I Sira (una princesa seléucida), el nombre se introdujo en la dinastía ptolemaica.[10][11]​ El título adoptado por Cleopatra Thea Philopatora (Θεά Φιλοπάτωρα) significa «diosa que ama a su padre».[12][13][nota 7]​ En cuanto a la acentuación, la bibliografía en español utiliza las formas Filopator, Filópator y Filopátor, optándose a lo largo de este artículo por la última, de acuerdo con la transcripción al español de los nombres propios griegos en Galiano (1969, p. 81).

Biografía[editar]

Contexto histórico[editar]

Retrato helenístico de Ptolomeo XII Auletes, padre de Cleopatra, expuesto en el Museo del Louvre, París.[14]

Los faraones ptolemaicos eran coronados por el sumo sacerdote de Ptah en Menfis, Egipto, pero residían en la ciudad multicultural y en gran parte griega de Alejandría, establecida por Alejandro Magno de Macedonia.[15][16][17][nota 8]Hablaban griego y gobernaban Egipto como monarcas griegos helenísticos, negándose a aprender el idioma egipcio nativo.[18][19][20][nota 6]​ Por el contrario, Cleopatra podía hablar varios idiomas antes de alcanzar la edad adulta y fue el primer gobernante ptolemaico en aprender el idioma egipcio.[21][22][20][nota 9]​ También hablaba etíope, troglodita, hebreo (o arameo), árabe, sirio (tal vez siríaco), medo, parto y latín, aunque sus contemporáneos romanos podrían haber preferido hablar con ella en su griego koiné nativo.[22][20][23][nota 10]​ Aparte del griego, el egipcio y el latín, el conocimiento de todos estos idiomas reflejaba el deseo de Cleopatra de restaurar los territorios del norte de África y Asia occidental que una vez pertenecieron al Reino Ptolemaico.[24]

El intervencionismo romano en Egipto precedió al reinado de Cleopatra.[25][26][27]​ Cuando Ptolomeo IX Látiro murió a finales de 81 a. C., lo sucedió su hija Berenice III.[28][29]​ Sin embargo, con la oposición en la corte real contra la idea de un monarca femenino reinante, Berenice III aceptó el gobierno conjunto y el matrimonio con su primo e hijastro Ptolomeo XI Alejandro II, un arreglo impuesto por el dictador romano Sila.[28][29]​ Ptolomeo XI hizo matar a su esposa poco después de su matrimonio en 80 a. C., pero fue linchado poco después en los disturbios resultantes del asesinato.[28][30][31]​ Ptolomeo XI, y tal vez su tío Ptolomeo IX o su padre Ptolomeo X Alejandro I, dispusieron el Reino Ptolemaico a Roma como garantía real de préstamos, de modo que los romanos tenían bases legales para apoderarse de Egipto, su Estado cliente,[nota 11]​ después del asesinato de Ptolomeo XI.[28][32][33]​ En lugar de eso, los romanos prefirieron dividir el reino ptolemaico entre los hijos ilegítimos de Ptolomeo IX, otorgando Chipre a Ptolomeo de Chipre y Egipto a Ptolomeo XII Auletes.[28][30]

Primeros años[editar]

Cleopatra nació a principios del año 69 a. C. de la unión del faraón reinante Ptolomeo XII y una madre desconocida,[34][35][nota 12]​ posiblemente la esposa de Ptolomeo XII Cleopatra VI Trifena (también conocida como Cleopatra V),[36][37][38][17][nota 3]​ madre de la hermana mayor de Cleopatra, Berenice IV Epifania.[39][40][41][nota 13]​ Cleopatra Trifena desaparece de los registros oficiales unos meses después del nacimiento de Cleopatra en 69 a. C.[42][43]​ Los tres hijos menores de Ptolomeo XII, la hermana de Cleopatra, Arsínoe IV, y los hermanos Ptolomeo XIII Teos Filopátor y Ptolomeo XIV,[39][40][41]​ nacieron en ausencia de su esposa.[44][45]​ El tutor de infancia de Cleopatra fue Filóstrato, de quien aprendió las artes de la oratoria y la filosofía griega.[46]​ Durante su juventud, presumiblemente estudió en el Museion, incluida la Biblioteca de Alejandría.[47][48]

Reinado y exilio de Ptolomeo XII[editar]

En 65 a. C. el censor romano Marco Licinio Craso argumentó ante el Senado romano que Roma debía anexionar al Egipto ptolemaico, pero su proyecto de ley y otro similar del tribuno Servilio Rulo en 63 a. C. fueron rechazados.[49][50]​ Ptolomeo XII respondió a la amenaza de una posible anexión ofreciendo remuneraciones y generosos obsequios a poderosos estadistas romanos, como a Pompeyo durante su campaña contra Mitrídates VI de Ponto, o Julio César tras su elección como cónsul romano en 59 a. C.[51][52][53][nota 14]​ El comportamiento derrochador de Ptolomeo XII lo llevó a la quiebra y se vio obligado a obtener préstamos del banquero romano Cayo Rabirio Póstumo.[54][55][56]

Posiblemente un retrato póstumo de Cleopatra con el pelo rojo y sus facciones distintivas, con una diadema real y horquillas con incrustaciones de perlas, encontrado en Herculano, siglo I d. C.[57][58][nota 15]

En el año 58 a. C. los romanos anexionaron Chipre a su imperio y, bajo acusaciones de piratería, Ptolomeo de Chipre, hermano de Ptolomeo XII, decidió suicidarse en lugar de exiliarse en Pafos.[59][60][56][nota 16]​ Ptolomeo XII guardó silencio público sobre la muerte de su hermano, una decisión que, junto con ceder territorio tradicionalmente ptolemaico a los romanos, dañó su credibilidad entre los súbditos ya enfurecidos por sus políticas económicas. Ptolomeo XII fue exiliado de Egipto a la fuerza, viajando primero a Rodas, luego a Atenas y finalmente a la villa del triunviro Pompeyo en las colinas de Albanos, cerca de Palestrina, Italia,[59][60][61][nota 17]​ donde pasó casi un año, en las afueras de Roma, aparentemente acompañado por su hija Cleopatra, que por entonces tenía unos 11 años.[59][61][nota 18]​ Berenice IV envió una embajada a Roma para defender su gobierno y oponerse a la restitución de su padre Ptolomeo XII, pero Ptolomeo asesinó a los líderes de la embajada, un incidente que fue encubierto por sus poderosos partidarios romanos.[62][55][63][nota 19]​ Cuando el Senado romano negó a Ptolomeo XII su petición de una escolta armada y provisiones para su regreso a Egipto, decidió abandonar Roma a finales del 57 a. C. y residir en el Templo de Artemisa en Éfeso.[64][65][66]

Los financieros romanos de Ptolomeo XII seguían decididos a restaurarlo al poder.[67]​ Pompeyo persuadió a Aulo Gabinio, el gobernador romano de Siria, a invadir Egipto y restaurar a Ptolomeo XII, ofreciéndole 10 000 talentos para esta misión.[67][68][69]​ Aunque lo situó al margen de la legislación romana, Gabinio invadió Egipto en la primavera del año 55 a. C. a través de la Judea asmonea, donde Hircano II tuvo a Antípatro de Idumea, padre de Herodes I el Grande, para abastecer al ejército dirigido por los romanos.[67][70]​ Por entonces un joven oficial de caballería, Marco Antonio estaba bajo las órdenes de Gabinio; se distinguió al evitar que Ptolomeo XII masacrara a los habitantes de Pelusio y por rescatar el cuerpo de Arquelao, el esposo de Berenice IV, después de que lo mataran en la batalla, asegurándole un entierro real apropiado.[71][72]​ Cleopatra, ahora de 14 años de edad, había viajado con la expedición romana a Egipto; años más tarde, Antonio declararía que se había enamorado de ella en este momento.[71][73]

Gabinio fue llevado a juicio en Roma por abusar de su autoridad, aunque fue absuelto, pero un segundo juicio por aceptar sobornos lo condenó al exilio, del que fue repuesto por César siete años más tarde, en el 48 a. C.[74][75]​ Craso lo reemplazó como gobernador de Siria y extendió su mando provincial a Egipto, pero fue asesinado por los partos en la batalla de Carras en 53 a. C.[74][76]​ Ptolomeo XII hizo ejecutar a Berenice IV y sus adinerados partidarios, apoderándose de sus propiedades.[77][78][79]​ Permitió que la Gabiniani, la guarnición romana de Gabinio formada en gran parte por germanos y galos, hostigara a la población en las calles de Alejandría e instalara a su banquero romano Rabirio como su responsable de finanzas.[77][80][81][nota 20]​ Un año después Rabirio fue puesto bajo custodia protectora y enviado a Roma al ver que su vida corría peligro por agotar los recursos en Egipto.[82][83][79][nota 21]​ A pesar de estos problemas, Ptolomeo XII creó un testamento designando a Cleopatra y Ptolomeo XIII como sus coherederos, supervisó importantes proyectos de construcción como el Templo de Edfu y un templo en Dendera y estabilizó la economía.[84][83][85][nota 22]​ El 31 de mayo de 52 a. C. Cleopatra fue nombrada regente de Ptolomeo XII, como lo indica una inscripción en el Templo de Hathor en Dendera.[86][87][88][nota 23]​ Rabirio no pudo cobrar la totalidad de la deuda de Ptolomeo XII en el momento de su muerte, por lo que pasó a sus sucesores Cleopatra y Ptolomeo XIII.[82][75]

Ascensión al trono[editar]

Izquierda: Cleopatra vestida como faraón presentando ofrendas a la diosa Isis, en una estela de piedra caliza dedicada por un griego llamado Onnophris, con fecha del 51 a. C., expuesto en el Louvre.
Derecha: Los cartuchos de Cleopatra y Cesarión en una estela de piedra caliza del sumo sacerdote de Ptah en Egipto, datada del período ptolemaico, expuesta en el Museo Petrie.

Ptolomeo XII murió en algún momento anterior al 22 de marzo de 51 a. C., cuando Cleopatra, en su primer acto como reina, inició su viaje a Armant, cerca de Tebas, por el descubrimiento de un nuevo Bujis, toro sagrado adorado como intermediario del dios Montu en la religión del Antiguo Egipto.[5][89][90][nota 24]​ Cleopatra tuvo que enfrentarse con varios problemas apremiantes y emergencias poco después de ascender al trono, como la hambruna causada por la sequía y un bajo nivel de la inundación anual del Nilo y el comportamiento anárquico de los Gabiniani, los soldados de la guarnición de Gabinio que quedaron en Egipto, ahora desempleados y asimilados como romanos.[91][92]​ Heredera de las deudas de su padre, Cleopatra también le debía a la República Romana 17,5 millones de dracmas.[93]

En 50 a. C. Marco Calpurnio Bíbulo, procónsul de Siria, envió a sus dos hijos mayores a Egipto, muy probablemente para negociar con los Gabiniani y reclutarlos como soldados en la desesperada defensa de Siria contra los partos.[94]​ Sin embargo los Gabiniani torturaron y asesinaron a ambos, tal vez alentados en secreto por los principales administradores deshonestos de la corte de Cleopatra.[94][95]​ Cleopatra le envió a Bíbulo a los Gabiniani culpables como prisioneros esperando su juicio, pero este los envió de vuelta y la reprendió por interferir en su procesado indicándole que era prerrogativa del Senado romano.[96][95]​ Bíbulo, aliado de Pompeyo en la guerra civil de la república, no pudo evitar que César consiguiera una flota naval en Grecia, lo que finalmente permitió que llegara a Egipto en persecución de Pompeyo, acelerando la victoria final de César.[96]

El 29 de agosto del año 51 a. C., los documentos oficiales egipcios comenzaron a incluir a Cleopatra como única gobernante, evidencia de que había rechazado a su hermano Ptolomeo XIII como corregente.[93][95][97]​ Probablemente se había casado con él, de acuerdo con la costumbre,[76]​ pero no hay constancia de ello.[5]​ La incestuosa práctica ptolemaica del matrimonio entre hermanos fue introducida por Ptolomeo II y su hermana Arsínoe II,[98][99][100]​ una antigua práctica egipcia que era aborrecida por sus contemporáneos griegos.[98][99][100][nota 25]​ Sin embargo, en la época del reinado de Cleopatra, se consideraba un arreglo normal entre los gobernantes ptolemaicos.[98][99][100]

A pesar del rechazo de Cleopatra, Ptolomeo XIII todavía conservaba poderosos aliados, especialmente el eunuco Potinio, su tutor durante su infancia, regente y administrador de sus propiedades,[101][92][102]​ además de Aquilas, un prominente comandante militar y Teodoto de Quíos, otro de sus tutores.[101][103]​ Parece que Cleopatra intentó una alianza efímera con su hermano Ptolomeo XIV, pero en el otoño del 50 a. C., Ptolomeo XIII tomó la delantera en su conflicto y comenzó a firmar documentos con su nombre antes que el de su hermana, seguido del establecimiento de su primera fecha de reinado en el 49 a. C.[5][104][105][nota 26]

Asesinato de Pompeyo[editar]

Cayo Julio César[editar]

Roma también estaba en guerra civil y ese mismo año Pompeyo huyó a Egipto buscando refugio —donde creyó que sería bien recibido por el faraón Ptolomeo XIII— tras su derrota en Farsalia a manos de Julio César, a quien se había enfrentado en un intento de quitarle el poder. A su llegada el faraón ordenó asesinarle, por consejo de Potino, pensando obtener así el consiguiente apoyo de César que le permitiera vencer al bando de Cleopatra. Sin embargo, al general romano, que arribó a Alejandría unos días más tarde en persecución de su rival, no le agradó la decisión, pues su intención era capturarle con vida o quizás incluso perdonarle. Y lloró ante la cabeza cortada de su amigo y rival, que se le presentaba. Fue un mal comienzo para las relaciones de César y el soberano egipcio.

Aun así, César quería solucionar, en calidad de testamentario de Ptolomeo XII Aulettes, el conflicto que enfrentaba a los dos hermanos y esposos Cleopatra VII y Ptolomeo XIII y convocó a las dos partes. Ptolomeo, aconsejado de nuevo por el eunuco Potino, regresó inmediatamente a Alejandría. Cleopatra envió antes varios emisarios para asegurarse de las intenciones de César. Al final aceptó ir a Alejandría, pero lo hizo en secreto y de noche, pues desconfiaba de los espías de su hermano. Cleopatra consiguió acceder (burlando el control de los partidarios de su hermano) hasta el palacio real en el que se aposentaba César para persuadirle de que tomara partido por ella. Pasaron la noche juntos (pensando quizás Cleopatra que, si enamoraba a César, ya no tendría que temer una invasión por parte de los romanos, hecho supuesto pero no demostrado). El general hizo acudir a Ptolomeo a sus aposentos, pero éste, comprendiendo la situación, rechazó la propuesta de reconciliación. Decidió huir y corrió la voz de que había sido traicionado en un intento de levantar a los alejandrinos contra la pareja. Pero pronto fue capturado por los soldados romanos. Para evitar el motín que se avecinaba, César leyó ante el pueblo el testamento de Ptolomeo XII Auletes, del que se presentó como albacea e hizo promesas más o menos convenientes a cada uno. Finalmente se celebró el acuerdo entre los tres con un gran banquete, quedando el mapa político como sigue: César da a Ptolomeo XIII la isla de Creta y a Ptolomeo XIV y Arsinoe IV Chipre. Arsinoe considera que ella debería reinar en Egipto y se une a la causa de su hermano.

Entonces, César se instaló en Alejandría, donde llevaba una vida tranquila y culturalmente activa, además de obtener la alianza de la reina Cleopatra. Ésta recuperó el trono, protegida por su aliado romano, y Ptolomeo XIII residía cerca de ellos aunque más como rehén que como soberano. Sin embargo, no se estuvo quieto. Junto a su hermana Arsinoe y su consejero Potino, llevó a cabo una guerra de intrigas que acabaron por provocar la animosidad de los alejandrinos hacia los dos amantes. El pueblo ya podía aceptar un ataque a los soldados romanos aprovechando además su aislamiento, y así lo ordenó Ptolomeo a Aquilas quien, desde Pelusio, marchó sobre Alejandría al frente de 20 000 soldados y 2000 jinetes y rodearon la ciudad. Es entonces cuando la guerra entre Cleopatra y Ptolomeo se transformó en la guerra de Arsinoe IV y Ptolomeo XIII contra César. César y Cleopatra VII resistieron el asedio al palacio real de Alejandría, donde retenían a Ptolomeo XIII, hasta que la llegada de refuerzos les permitió contraatacar y lograr la victoria final.

En uno de los combates, el ejército de Aquilas intentó apoderarse del Gran Puerto de la ciudad, donde estaban anclados 72 navíos de guerra egipcios y 50 trirremes romanos. Para evitar que cayeran en sus manos, César prefirió quemar dichas naves, provocando un gran incendio que alcanzó la ciudad, y el resultado final fue la pérdida de muchos e importantes edificios, pero es falso que uno de ellos fuese el famoso Museo con su Biblioteca. Ardieron barcos con 40 000 rollos de papiro, pero la Biblioteca siguió existiendo durante todo el periodo romano y fue favorecida por los emperadores hasta la fundación de Constantinopla.

La guerra duró largos meses. El eunuco Potino fue tomado como rehén y más adelante ejecutado por haber intentado, en su cautiverio, envenenar a César. Arsinoe logró huir de palacio y llegar al campamento de Aquilas, con su padre putativo, el eunuco Ganímedes, que se puso al frente del ejército después de ejecutar a su aliado Aquilas, y fue proclamada reina de Egipto por los soldados. Después de que los alejandrinos ganaran una de las batallas, pero no la guerra, éstos exigieron a César la libertad de Ptolomeo, a lo que gustosamente cedió convencido de que la juventud e inexperiencia militar del soberano más bien perjudicaría a sus enemigos, como así fue. Por lo que Ganímedes fue destituido y su puesto ocupado por el rey. Gracias a la llegada de los refuerzos y a la incompetencia de Ptolomeo, César puso en fuga a los egipcios, empujándolos Nilo arriba, donde centenares de ellos murieron ahogados. Ptolomeo XIII estaba entre los muertos, en el fango: había tratado de huir en una barcaza demasiado cargada que terminó zozobrando.

La coraza de oro que llevaba, por la que fue reconocido, fue la prueba que blandió César ante el pueblo que lloraba vestido de luto. Cleopatra recuperó el trono una vez más (47 a. C.). Pero tenía que haber un rey y, para poder seguir gobernando, se casó con otro de sus hermanos, Ptolomeo XIV Filópator II. Pero el nuevo faraón solo tenía 10 años, y Cleopatra se encontró de nuevo con las riendas del poder en sus manos. Arsinoe, prisionera, fue enviada a Roma, donde desfiló cargada de cadenas en el festejo de las últimas victorias militares de Julio César.

Bajorrelieve en el Templo de Dendera de Cleopatra VII y de su hijo Cesarión, fruto de la relación con Julio César.

Julio César y Cleopatra pasaron juntos varios meses en Egipto y fruto de su relación nacería, el 23 de junio de 47 a. C., Ptolomeo XV, más conocido como Cesarión, el apodo que le dieron los alejandrinos[cita requerida]. Luego partió a combatir (y derrotar) a Farnaces del Ponto (47) y a doblegar con éxito la resistencia de los optimates en Tapso (febrero de 46 a. C.) y Munda (marzo de 45 a. C.), al tiempo que efectuaba en Roma diversas reformas políticas que le atañían tanto a él personalmente como al futuro imperio en general. Además de instaurar una monarquía romana, entre los objetivos finales de César probablemente se encontrara el de agrupar, mediante su matrimonio con Cleopatra, a los Estados romano y egipcio, dando así como resultado la unidad política de todo el mundo mediterráneo.

La influencia egipcia durante estos años de Julio César en Roma también se reflejó en la administración, la sociedad, la cultura e incluso la religión. Cabe citar, por ejemplo, la recaudación directa de los impuestos por el Estado (que evitaba los anteriores abusos de los publicanos); el inicio de la administración racional (y no la mera explotación) de las provincias; la adopción, con pequeñas correcciones, del calendario de Canopo (llamado desde entonces juliano); y la introducción del culto a Isis. La propia Cleopatra estuvo dos veces (46 y 45-44 a. C.) en Roma junto con Cesarión y viviendo como concubina en la villa de César. Nunca fue aceptada por el pueblo romano, que la miraba con desconfianza. Además, César desafió a la opinión pública y rindió homenaje oficial a la reina egipcia. Durante la segunda estancia Julio César fue víctima del asesinato (15 de marzo del 44) proyectado y ejecutado por un grupo de familias senatoriales republicanas que trataban de frustrar sus planes políticos. Cleopatra, que acababa de perder a su poderoso aliado, no pudo hacer otra cosa que abandonar la capital imperial y regresó con su hijo a Egipto.

Marco Antonio[editar]

A partir del año 43 a. C., tras su regreso a Egipto, Cleopatra, temiendo que su hermano-esposo Ptolomeo XIV, que ya contaba con 15 años de edad, quisiera tener más poder del que a ella le convenía, lo envenena y establece a Cesarión como su corregente a la edad de 4 años. El estado en que encontró a su reino fue muy desalentador. Sufría plagas y hambre. Los canales del Nilo habían sido descuidados durante sus dos años de ausencia y esto hizo que las cosechas fueran malas y las inundaciones no fueran bien aprovechadas.

Marco Antonio era un general y político romano, amigo de Julio César, que había sido comandante jefe en su ejército. A raíz del asesinato de éste, persiguió a los culpables, Marco Bruto y Cayo Casio y además supo enfrentar al pueblo romano contra ellos y ganarse el apoyo y la inclinación de las gentes hacia él. Al surgir otros dos rivales, el 23 de noviembre de 43 a. C., la Lex Titia oficializaba el pacto entre los tres por un período de cinco años: acababa de crearse el Segundo Triunvirato, que reunía a Antonio, Octavio (heredero político designado por Julio César) y Lépido, antiguo jefe de la caballería de César que se pasó al lado de Antonio. Se desencadenó de esta manera una guerra civil entre los partidarios del triunvirato y los seguidores republicanos. Marco Antonio llamó en su ayuda a la reina Cleopatra, para que acudiera con sus naves a Tarso, en la actual Turquía, pero la reina no quería que Egipto entrara en una guerra civil de los romanos y tampoco se fiaba de él. Finalmente cedió a la reunión con la condición de que ésta se desarrollara en su propio barco, considerado donde fuere que estuviese anclado como suelo egipcio. Se encontraron en Tarso en el (41 a. C.). Aunque Egipto estaba al borde del colapso económico, Cleopatra navegó con los remos de plata, las velas púrpuras y todo el lujo al que estaba habituada, hasta se vistió como Afrodita, la diosa del amor. El encuentro duró cuatro días. El resultado de este viaje fue que ambos personajes se enamoraron, que Cleopatra convino en prestarle la ayuda económica que le pedía a cambio de que Antonio ejecutase a su hermana Arsinoe IV, a quien consideraba una continua amenaza, como así se hizo, y que Marco Antonio decidió quedarse en Egipto al lado de Cleopatra. La pareja pasó junta en Egipto el invierno de 41-40 a. C. disfrutando de los máximos lujos y fiestas continuas. Pero los asuntos de Roma llamaban al general y en el año 40 a. C. tuvo que regresar a la capital del Imperio. Allí cumplió con la promesa de casarse con Octavia, hermana de Cayo Julio César Octavio Augusto, el futuro primer emperador de Roma y sobrino nieto de Julio César. Octavio (que así se le llamaba entonces) era gran amigo de Marco Antonio, aunque con el tiempo y los acontecimientos, esta amistad se vio truncada.

Tras la marcha de Marco Antonio a Roma, Cleopatra dio a luz dos niños gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. No volvieron a encontrarse hasta cuatro años después. Él regresó a Egipto en otoño del 37 a. C., durante el curso de una campaña contra los partos, y contrajo matrimonio con Cleopatra (sin repudiar a Octavia). Marco Antonio cedió a su esposa Chipre, Fenicia y Creta, y Egipto volvió a tener una extensión similar a la de los tiempos de los primeros Ptolomeos. Tuvieron otro hijo (Ptolomeo Filadelfo), llevaron juntos una vida de lujo y derroche, y nombraron a sus vástagos herederos de varios Estados satélites como Armenia y Cirene (34 a. C.).

La relación entre Octavio y Marco Antonio había ido empeorando progresivamente y a partir del año 37 el primero ya consideraba al segundo un enemigo, contra el que empleó la propaganda ante el pueblo y el Senado de Roma, presentándole como un títere en manos de la reina de Egipto y en detrimento de los intereses de Roma. Frente a esta imagen negativa de un Marco Antonio indolente, dado a los placeres mundanos en la porción más rica del Imperio y sometido a la voluntad y caprichos de una soberana extranjera, Octavio contraponía la suya: el gobernante sacrificado y trabajador que trataba de superar las circunstancias adversas con esfuerzo y determinación. Virtudes éstas muy apreciadas por el pueblo romano y que él supo difundir hábilmente para crear un estado de opinión favorable a sus propósitos, al tiempo que aumentaba el odio a Cleopatra y la indignación por el comportamiento de Antonio.

Al terminar la vigencia del triunvirato, que en el 38 a. C. habían renovado por cinco años más, esto es hasta el 33 a. C., los dos rivales se lanzaron acusaciones mutuas en el Senado. Marco Antonio repudió a Octavia. Octavio violó y expuso el testamento secreto que aquel había depositado en el templo de las vestales, corroborando así sus argumentos. Se supo por el mencionado documento que además de haber otorgado posesiones romanas a la reina egipcia, Antonio pretendía trasladar la capital de Roma a Alejandría y fundar allá una nueva dinastía. A ello se añadieron después multitud de graves acusaciones (desde el punto de vista romano) hacia Cleopatra de diversa índole (brujería, incesto, lujuria, adoración de ídolos animales, etc.). Todo esto, pero en especial lo primero, acabó propiciando la definitiva hostilidad de la opinión pública hacia Marco Antonio y su esposa. Y más importante aún, su destitución como triunviro y la declaración de guerra a Egipto (32 a. C.) por parte del Senado.

El ejército de Marco Antonio (tanto terrestre como marítimo), aunque menos disciplinado y entrenado que el de Octavio, era más numeroso. Sin embargo, en la decisiva batalla naval de Accio (2 de septiembre del 31 a. C.), los más maniobrables barcos del general Agripa consiguieron situarse frente a la flotilla de Cleopatra. Ésta huyó entonces presa del pánico, y al darse cuenta Antonio fue detrás de ella abandonando a sus hombres, que al final perdieron la batalla. Esto decantaba la victoria final hacia el bando de Octavio, quien el 30 de julio del año 30 a. C. entraba con facilidad en Alejandría. A continuación, Marco Antonio, engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, se suicidó dejándose caer sobre su propia espada.

Muerte de Cleopatra[editar]

La muerte de Cleopatra, por Reginald Arthur.

Los planes de Octavio eran tomar a la reina como prisionera y exhibirla en Roma durante la tradicional ceremonia conocida como Triunfo, simbolizando con ello la superioridad y la victoria sobre la humillada enemiga a la que el pueblo de Roma tanto odiaba. Esto aumentaría más si cabe su respaldo popular e impulsaría decisivamente sus aspiraciones políticas.

Cleopatra se percató del final que la esperaba tras entrevistarse con Octavio, un hombre frío y calculador que a diferencia de César y Antonio no podría seducir o sugestionar de ningún modo. Viendo, pues, su futuro como esclava, tal vez en el reino del que había sido soberana (convertido ahora en la provincia romana de Egipto), Cleopatra eligió morir y tomó la decisión de suicidarse. Según la versión más extendida, pidió a sus criadas Iras y Charmion que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una cobra egipcia, responsable de su muerte, el 12 de agosto del año 30 a. C. Otras versiones relatan que se quitó la vida al conocer el suicidio de su esposo. Antes de fallecer escribió una misiva a Octavio en la que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio, y así se hizo. Se desconoce el lugar de su sepultura. Zahi Hawass la ubica en Taposiris Magna, a 30 km de Alejandría, aunque las excavaciones realizadas en junio de 2008 descartaron esta hipótesis.

Los hijos de Cleopatra[editar]

Tetradracma de Cleopatra VII, acuñado en Siria.

Después de la batalla de Accio y temiendo lo peor, Cleopatra mandó a su hijo Cesarión lejos de Egipto hacia el sur, con una pequeña fortuna para poder defenderse de sus posibles enemigos, pero fue traicionado por su profesor particular, Rhodon, que lo convenció de que, si regresaba a Alejandría, Octavio le respetaría la vida, pero fue asesinado por orden de este último.

Después de la muerte de Cleopatra, sus otros hijos fueron llevados a Roma y criados por la esposa de Marco Antonio, Octavia (hermana de Octaviano, que después se convertiría en el emperador Augusto).

Cleopatra Selene se casó con el rey Juba II de Mauritania con quien tuvo un hijo al que llamaron Ptolomeo, que heredó el reino de su padre en el año 23 a. C.. Diecisiete años más tarde el emperador Calígula lo mandó matar para anexionarse el reino. De Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo no se sabe bien su paradero, pero se cree que murieron en Roma entre 25 y 20 a. C., aunque también se afirma que se fueron a vivir a Mauritania junto con su hermana.

Titulatura[editar]

Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) - traducción - (referencias)
Nombre de Sa-Ra:
Hieroglyph egyptian-Sa-Ra.svg
Hiero Ca1.svg
N29
E23
V4Q3 X1
D21
Hiero Ca2.svg
ḳ l w p t r (Qleupater)
Cleopatra
Nombre de Sa-Ra:
Hieroglyph egyptian-Sa-Ra.svg
Hiero Ca1.svg
N29
E23
Z7
Q3
d
r
X1
H8
R8X1
H8
R7
X1
z
N36
Hiero Ca2.svg
ḳ l w p d r nṯrt mr <t> ỉts (Qleupader Necher mery<t>ites)
Cleopatra, Divina, Amada de su padre
Nombre de Sa-Ra:
Hieroglyph egyptian-Sa-Ra.svg
Hiero Ca1.svg
N29
E23
M17V4Q3G1d
D21
X1G1H8
 
Hiero Ca2.svg
ḳ l ỉ w p ȝ d r ȝ (Qliupadra)
Cleopatra

Cleopatra en el arte y la literatura[editar]

Cleopatra en las Terrazas de Philae, de Frederick Arthur Bridgman.

Su vida y su trágica muerte, así como sus amores con los dos personajes romanos, Julio César y Marco Antonio, han servido de inspiración en todas las épocas a literatos, pintores, escultores y cineastas. En total, entre los años 1540 y 1905 se han escrito 200 obras de teatro, cinco óperas y cinco ballets. Las obras literarias más famosas son Cleopatra y Marco Antonio (1606), de William Shakespeare, Todo por amor (1678), del autor teatral inglés John Dryden y César y Cleopatra (1901) de George Bernard Shaw. Incluso uno de los cómics del popular Asterix el galo estaba dedicado a ella: Asterix y Cleopatra.

Han realizado pinturas y esculturas sobre ella artistas como Giambattista Tiepolo y Jean-Baptiste Regnault.

Varios cineastas le han dedicado películas.Uno de los primeros fue Georges Méliès, dirigiendo Cléopâtre en 1899, Cecil B. DeMille rodó su versión con Claudette Colbert en 1934 o William Castle quien en 1953 dirigió La serpiente del Nilo con Rhonda Fleming. Pero sin duda, la cinta más famosa y polémica sobre este personaje es la superproducción rodada en 1963 por Joseph L. Mankiewicz: Cleopatra, protagonizada por Elizabeth Taylor. También en 1972, Charlton Heston dirigió y protagonizó Marco Antonio y Cleopatra. Otra producción más moderna, y menos ambiciosa, fue protagonizada por la actriz chilena Leonor Varela en Cleopatra (película de 1999).

En 2001, el Museo Británico dedicó una exposición a Cleopatra y hubo un interesante debate sobre su belleza. Según las informaciones más fiables, el atractivo de esta reina radicaba en su cultura, cuidada presencia y modales seductores, con una voz muy agradable, y no en su belleza. Sus rasgos faciales eran más bien imperfectos, con una prominente nariz.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Notas
  1. Para más información sobre el busto de Cleopatra en Berlín, ver Polo (2013, pp. 184-186), Roller (2010, pp. 54, 174-175), Jones (2006, p. 33) y Hölbl (2001, p. 234).
  2. a b c Theodore Cressy Skeat, en Skeat (1953, pp. 98-100), utiliza datos históricos para calcular que la muerte de Cleopatra ocurrió el 12 de agosto de 30 a. C. Burstein (2004, p. 31) indica la misma fecha que Skeat, mientras que Dodson y Hilton (2004, p. 277) también coinciden pero de forma más ambigua diciendo que ocurrió circa de esa fecha. Entre los partidarios del 10 de agosto como fecha de su muerte se encuentran Roller (2010, pp. 147-148), Fletcher (2008, p. 3) y Anderson (2003, p. 56).
  3. a b Grant (1972, pp. 3-4, 17), Fletcher (2008, pp. 69, 74, 76), Jones (2006, p. xiii), Preston (2009, p. 22) y Burstein (2004, p. 11) se refieren a la esposa de Ptolomeo VII Auletes como Cleopatra V Trifena, mientras que Dodson y Hilton (2004, pp. 268-269, 273) y Roller (2010, p. 18) la llaman Cleopatra VI Trifena, debido a la confusión en fuentes primarias combinando estas dos figuras, que pueden haber sido dos personas o la misma. Como explica Whitehorne (1994, p. 182), Cleopatra VI puede haber sido en realidad una hija de Ptolomeo XII que apareció en el año 58 a. C. para gobernar conjuntamente con su supuesta hermana Berenice IV (cuando Ptolomeo XII estaba exiliado y vivía en Roma), mientras que la esposa de Ptolomeo XII, Cleopatra V, quizás había muerto ya en el invierno del 69-68 a. C., cuando desaparece de los registros históricos. Roller (2010, pp. 18-19) asume que la esposa de Ptolomeo XII, a quien él se refiere como Cleopatra VI, estuvo ausente de la corte durante una década después de ser expulsada por motivos desconocidos, y finalmente gobernó conjuntamente con su hija Berenice IV. Fletcher (2008, p. 76) explica que los alejandrinos depusieron a Ptolomeo XII e instalaron a «su hija mayor, Berenike IV, y como cogobernante expulsaron a Cleopatra V Trifena de la corte durante 10 años de exilio. Aunque historiadores posteriores supusieron que ella debe haber sido otra de las hijas de Auletes y la llamaron 'Cleopatra VI', parece que fue simplemente la quinta que regresó para reemplazar a su hermano y exmarido Auletes.»
  4. Roller (2010, p. 149) y Skeat (1953, pp. 99-100) indican que el efímero reinado nominal de Cesarión duró 18 días en agosto de 30 a. C. Sin embargo, Duane W. Roller, haciendo referencia al trabajo de Theodore Cressy Skeat, afirma que el reinado de Cesarion «fue esencialmente una ficción creada por cronógrafos egipcios para cerrar la brecha entre la muerte [de Cleopatra] y el control romano oficial de Egipto (bajo el nuevo faraón, Octavio)». citando, por ejemplo, el Stromata de Clemente de Alejandría (Roller, 2010, pp. 149, 214, ref. 103).
    Plutarco, traducido por Jones (2006, p. 187), escribió en términos vagos que «Octavio había matado a Cesarión más tarde, después de la muerte de Cleopatra.»
  5. Grant (1972, pp. 5-6) señala que el período helenístico, que comenzó con el reinado de Alejandro Magno, llegó a su fin con la muerte de Cleopatra en el año 30 a. C. Michael Grant subraya que los griegos helenísticos eran vistos por sus contemporáneos romanos como decadentes y disminuidos de grandeza desde la era de la Grecia clásica, una actitud que incluso ha continuado en las obras de la historiografía moderna. Con respecto al Egipto helenístico, Grant argumenta: «Cleopatra VII, recordando todo lo que sus antepasados habían hecho durante ese tiempo, no era probable que cometiera el mismo error. Pero ella y sus contemporáneos del siglo I a. C. tenían su propio y peculiar problema. ¿Se podría decir que existía siquiera el “Período helenístico” (que a menudo consideramos que llega a su fin en su tiempo), o cualquier edad griega, ahora que los romanos eran la potencia dominante? Esta fue una pregunta que nunca estuvo lejos de la mente de Cleopatra. Pero es bastante cierto que ella consideró que la época griega de ninguna manera había terminado y tenía la intención de hacer todo lo que estuviera a su alcance para asegurar su perpetuación.»
  6. a b El rechazo por parte de los gobernantes de la dinastía ptolemaica a hablar el idioma nativo, el egipcio tardío, es la razón por la cual se utilizó el griego antiguo (por ejemplo, el koiné) junto con el egipcio tardío en documentos judiciales oficiales como la piedra de Rosetta.(«Radio 4 Programmes - A History of the World in 100 Objects, Empire Builders (300 BC - 1 AD), Rosetta Stone». BBC. Consultado el 16 de agosto de 2018. ).
    Como explica Burstein (2004, pp. 43-54), la Alejandría ptolemaica estaba considerada una polis (ciudad-Estado) separada de Egipto, con ciudadanía reservada a griegos y antiguos macedonios, aunque allí residían otros grupos étnicos, especialmente judíos, así como egipcios nativos, sirios y nubios.
    Para una validación adicional, ver Grant (1972, p. 3).
    Sobre los diversos idiomas que hablaba Cleopatra, ver Roller (2010, pp. 46-48) y Burstein (2004, pp. 11-12).
    Para una validación adicional sobre que el griego clásico era el idioma oficial de la dinastía ptolemaica, ver Jones (2006, p. 3).
  7. Tyldesley (2018) ofrece una traducción alternativa del título de Cleopatra VII como «la diosa que ama al padre».
  8. Para una explicación detallada sobre la fundación de Alejandría por Alejandro Magno y su carácter fundamentalmente griego helenístico durante el período ptolemaico, junto con un estudio de los diversos grupos étnicos que allí residían allí, ver Burstein (2004, pp. 43-61).
    Para un estudio adicional sobre la fundación de Alejandría por Alejandro Magno, ver Jones (2006, p. 6).
  9. Para más información, ver Grant (1972, pp. 20, 256, ref. 42).
  10. Para una relación de las lenguas habladas por Cleopatra según lo menciona el historiador antiguo Plutarco, ver Jones (2006, pp. 33-34), quien también menciona que los gobernantes del Egipto ptolemaico abandonaron gradualmente el antiguo idioma macedonio.
  11. Un Estado cliente es un Estado que está económica, política o militarmente subordinado a otro más poderoso en asuntos internacionales. Entre los tipos de Estados clientes están: Estado satélite, Estado asociado, régimen títere, neocolonia, protectorado, Estado vasallo o Estado tributario.
  12. Grant (1972, p. 3) afirma que Cleopatra podría haber nacido a finales del año 70 o a principio del 69 a. C.
  13. Tal como se explica en la nota 3, debido a las discrepancias en las obras académicas, en las que algunos consideran a Cleopatra VI hija de Ptolomeo XII o su esposa, igual que Cleopatra V, Jones (2006, p. 28) afirma que Ptolomeo XII tuvo seis hijos, mientras que Roller (2010, p. 16) menciona solo cinco.
  14. Para más información y validación adicional, ver Grant (1972, pp. 12-13). En 1972 Michael Grant calculó que 6000 talentos, el precio que tuvo que patar Ptolomeo XII para recibir el título de «amigo y aliado del pueblo romano» de los primeros triunviros Pompeyo y Julio César, equivaldrían a entre 7 y 17 millones de dólares, aproximadamente los ingresos fiscales anuales del Egipto ptolemaico.
  15. Fletcher (2008, p. 87) describe la pintura de Herculano: «Del pelo de Cleopatra se encargaba su altamente capacitada peluquera Eiras. Aunque habrían sido necesarias para sus apariciones ante sus súbditos egipcios, las pelucas de aspecto bastante artificial, con el estilo tripartito tradicional de pelo largo y liso, una opción más sensata para el uso diario general fue el práctico peinado “estilo melón” en el que su cabello natural estaba recogido en secciones que se asemejaban a las líneas de un melón y luego sujeto en un rodete en la nuca. Rasgo distintivo de Arsínoe II y Berenice II, el estilo había dejado de estar de moda durante casi dos siglos hasta que fue recuperado por Cleopatra; sin embargo, tanto tradicionalista como innovadora, ella utilizó su versión sin el fino velo en la cabeza de sus predecesoras. Y mientras que ambas habían sido rubias como Alejandro, Cleopatra podría haber sido pelirroja, a juzgar por el retrato de una mujer pelirroja tocada con la diadema real rodeada de motivos egipcios que ha sido identificada como Cleopatra.»
  16. Para más información sobre los antecedentes políticos de la anexión romana de Chipre, un movimiento impulsado en el Senado romano por Publio Clodio Pulcro, ver Grant (1972, pp. 13-14).
  17. Para más información, ver Grant (1972, pp. 15-16).
  18. Fletcher (2008, pp. 76-77) Fletcher (2008, pp. 76-77) muestra pocas dudas al respecto: «depuesto a finales del verano del 58 a. C. y temiendo por su vida, Auletes había huido tanto de su palacio como de su reino, aunque no estaba completamente solo. Una fuente griega revela que había estado acompañado “por una de sus hijas” y, dado que su primogénita Berenice IV era monarca, y la más joven, Arsínoe, poco más que una niña pequeña, generalmente se supone que debe haber sido su hija mediana y favorita, Cleopatra, de once años.»
  19. Para más información, ver Grant (1972, p. 16).
  20. Para más información sobre el financiero romano Rabirio, así como sobre los Gabiniani que Gabinio dejó en Egipto, ver Grant (1972, pp. 18-19).
  21. Para más información, ver Grant (1972, p. 18).
  22. Para más información, ver Grant (1972, pp. 19-20, 27-29).
  23. Para más información, ver Grant (1972, pp. 28-30).
  24. Para más información, ver Fletcher (2008, pp. 88-92) y Jones (2006, pp. 31, 34-35).
    Fletcher (2008, pp. 85-86) afirma que el eclipse solar parcial del 7 de marzo de 51 a. C. marcó la muerte de Ptolomeo XII y el ascenso de Cleopatra al trono, aunque aparentemente ocultó la noticia de su muerte, notificando este suceso al Senado romano meses después en un mensaje que recibieron el 30 de junio de 51 a. C.
    Sin embargo, Grant (1972, p. 30) afirma que el Senado fue informado de su muerte el 1 de agosto de 51 a. C. Michael Grant indica que Ptolomeo XII podría haber estado vivo hasta mayo, mientras que una antigua fuente egipcia afirma que todavía gobernaba con Cleopatra el 15 de julio, aunque en este punto Cleopatra muy probablemente «acalló la muerte de su padre» para poder consolidar su control de Egipto.
  25. Pfrommer y Towne-Markus (2001, p. 34) Pfrommer y Towne-Markus (2001, p.34) escriben lo siguiente sobre el matrimonio entre Ptolomeo II y su hermana Arsínoe II: «Ptolomeo Cerauno, que quería convertirse en rey de Macedonia ... mató a los niños pequeños de Arsínoe delante de ella. Ahora reina sin reino, Arsínoe huyó a Egipto, donde fue recibida por su hermano Ptolomeo II. Sin embargo, no satisfecho con pasar el resto de su vida como invitada en la corte ptolemaica, hizo exiliar a la esposa de Ptolomeo II en el Alto Egipto y ella misma se casó con él alrededor del año 275 a. C. Aunque un matrimonio tan incestuoso fue considerado escandaloso por los griegos, estuvo permitido por la costumbre egipcia. Por esa razón, el matrimonio dividió la opinión pública en dos facciones. El lado fiel celebró a la pareja como un retorno del matrimonio divino de Zeus y Hera, mientras que el otro bando no se contuvo a la hora de emitir su crítica profusa y obscena. Uno de los comentaristas más sarcásticos, un poeta de aguda pluma, tuvo que huir de Alejandría. El desafortunado poeta fue apresado en la costa de Creta por la armada ptolemaica, metido en una canasta de hierro y ahogado. Esto y acciones similares aparentemente desalentaron la crítica cruel.»
  26. Para más información, ver Fletcher (2008, pp. 92-93).
Referencias
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  19. Fletcher, 2008, pp. 1, 5, 13-14, 88, 105-106.
  20. a b c Burstein, 2004, pp. 11-12.
  21. Schiff, 2011, p. 33.
  22. a b Roller, 2010, pp. 46-48.
  23. Fletcher, 2008, pp. 5, 82, 88, 105-106.
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  25. Roller, 2010, pp. 38-42.
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  37. Preston, 2009, p. 22.
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  40. a b Anderson, 2003, p. 38.
  41. a b Fletcher, 2008, p. 73.
  42. Roller, 2010, pp. 18-19.
  43. Fletcher, 2008, pp. 68-69.
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  69. Grant, 1972, pp. 16-17.
  70. Burstein, 2004, pp. 13, 76.
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Bibliografía utilizada[editar]

Fuentes bibliográficas
Fuentes en línea

Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Ptolomeo XII
Reina-faraón de Egipto
51-30 a. C.
junto a Ptolomeo XII, Ptolomeo XIII, Ptolomeo XIV y Ptolomeo XV
Sucesor:
(Cargo desaparecido tras la anexión de Egipto por el imperio romano)