Miguel Primo de Rivera

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Miguel Primo de Rivera
Bundesarchiv Bild 102-09414, Primo de Rivera.jpg
General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja

Escudo de España 1874-1931.svg
Presidente del Consejo de Ministros
13 de septiembre de 1923-28 de enero de 1930
Predecesor Manuel García Prieto
Sucesor Dámaso Berenguer

Información personal
Nacimiento 8 de enero de 1870
Jerez de la Frontera, España
Fallecimiento 16 de marzo de 1930 (60 años)
París, Francia
Nacionalidad Española
Partido político Unión Patriótica
Familia
Padres Miguel Primo de Rivera y Sobremonte
Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana
Cónyuge
  • Casilda Sáenz de Heredia
Hijos
Información profesional
Ocupación Político y militar
Rango
Participó en Guerra del Rif
Distinciones
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Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870-París, 16 de marzo de 1930) fue un militar español que ejerció como dictador entre 1923 y 1930.

Entró joven en el ejército y estuvo destinado en Marruecos, Cuba y Filipinas hasta ascender a General.[1] Primo de Rivera, que se veía a sí mismo como el «cirujano de hierro» de Joaquín Costa,[2] tras encabezar el 13 de septiembre de 1923 un golpe de estado que contó con el visto bueno del monarca Alfonso XIII,[3] dejó en suspenso la Constitución de 1876,[4] e instauró una dictadura en la forma de un directorio militar entre 1923 y 1925, al que siguió un directorio civil presidido por él mismo entre 1925 y 1930.[5] Durante el transcurso de la dictadura —en el contexto de un ciclo económico exterior expansivo desde 1924 hasta 1929— se produjo crecimiento económico y se desarrolló una política intervencionista y proteccionista con inversión en obras públicas e infraestructuras.[6] Primo de Rivera consiguió encauzar el problema de Marruecos gracias a la operación del desembarco de Alhucemas de 1925,[7] y en 1927 fundaría la Asamblea Nacional Consultiva, considerada la primera cámara de carácter corporativista en Europa durante el periodo de entreguerras,[8] que llegaría a elaborar un anteproyecto de Constitución de carácter antiliberal y autoritario.[9] Crecientemente impopular, dimitió el 28 de enero de 1930 tras perder el favor del monarca y del ejército[10] y se trasladó a París, donde fallecería poco más tarde.[11]

Fue ii marqués de Estella y grande de España.

Biografía[editar]

Juventud[editar]

Nació el 8 de enero de 1870 en Jerez de la Frontera.[12] Hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte y de Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana,[13] Miguel Primo de Rivera pertenecía a una familia jerezana con tradición militar, con militares como su tío Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, o su hermano Fernando Primo de Rivera y Orbaneja.[13]

Su abuelo, participó en la Guerra de la Independencia y luego en la de la Emancipación Americana, y siguió posteriormente una larga trayectoria marítima militar hasta llegar a presidente de la Junta del Almirantazgo en 1837, senador por Cádiz y, en 1839, en el gobierno que casi al fin de la regencia de María Cristina de Borbón formó Evaristo Pérez de Castro, se le confió el Ministerio de Marina e interinamente el de Hacienda.

Su bisabuelo, Rafael de Sobremonte, tercer marqués de Sobremonte y mariscal de campo del rey, fue virrey del Río de la Plata.

Y su hermano pequeño, Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, héroe de Monte Arruit, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando a título individual, por su actuación al frente del Regimiento Alcántara nº 14 en julio de 1921, durante el Desastre de Annual.

Carrera castrense[editar]

Retrato del joven teniente Primo de Rivera publicado en La Ilustración Española y Americana el 15 de noviembre de 1893, tras destacarse el 28 de octubre en Melilla.[nota 1]

A la edad de catorce años ingresó en la Academia Militar. Tras completar la instrucción, fue destinado a Melilla, destino en el que logró una serie de rápidos ascensos que le llevaron al grado de capitán, obteniendo incluso la Cruz Laureada de San Fernando. Desarrolló la mayor parte de su carrera militar en destinos coloniales, como Marruecos, Cuba (1895-1897) y Filipinas (a donde acompañó a su tío, Fernando Primo de Rivera).

Contrajo matrimonio en 1902 con Casilda Sáenz de Heredia, hija del último alcalde de La Habana bajo dominio español; fallecida en 1908, el matrimonio tuvo seis hijos.[17] En 1908 fue ascendido a coronel y en 1909 fue destinado al norte de África, tomando parte en la Guerra de Marruecos. En 1912 fue nombrado general de brigada, por sus méritos militares. Era el primer militar de su promoción en llegar al generalato. En 1915 volvió a la península, como gobernador militar de Cádiz.

Debido a su trayectoria militar, estaba vinculado al grupo de militares africanistas. En un primer momento se pronunció a favor del abandono del protectorado norteafricano.[18]

Fue capitán general de Valencia, de Madrid y de Cataluña.[19] Estos destinos le pusieron en contacto con los agudos problemas sociales y políticos de la época. En noviembre de 1921, tras sus declaraciones a favor del abandono de las colonias norteafricanas («Yo estimo, desde un punto de vista estratégico, que un soldado más allá del Estrecho, es perjudicial para España»), fue destituido de su destino por el gobierno, ferviente partidario de la permanencia en África.

Primo de Rivera llegó a sugerir, por primera vez en 1917 —lo volvería a hacer en 1921 y 1923—,[20] la posibilidad de realizar un trueque con el Reino Unido intercambiando Ceuta y Gibraltar; estas propuestas le supondrían su cese como gobernador civil de Cádiz en 1917 y como capitán general de Madrid en 1921.[21]

En mayo de 1922 fue nombrado capitán general de Cataluña. Desde este puesto, tuvo que enfrentarse a la conflictividad social de la época en Barcelona: terrorismo anarquista, pistolerismo patronal, auge del catalanismo, al tiempo que la descomposición del sistema de partidos de la Restauración creaba una situación insostenible de inestabilidad ministerial. En Barcelona, Primo de Rivera se ganó el apoyo de los sectores más conservadores de la Lliga Regionalista, gracias a su política de mano dura contra la delincuencia y la conflictividad social.

En septiembre de 1923 el entonces capitán general de Cataluña, se trasladó a Madrid para tratar de recabar apoyo para un pronunciamiento, que no llegó de Francisco Aguilera y Egea, pero sí del Cuadrilátero de generales africanistas.[22] Volvería a Barcelona el día 9.[23]

Como reacción a esta situación, agravada entre los militares por el Desastre de Annual (en el que había muerto su propio hermano, el teniente coronel Fernando Primo de Rivera y Orbaneja), y al Expediente Picasso, Primo de Rivera, de ideales militaristas, nacionalistas y autoritarios, dio un golpe de Estado (13 de septiembre de 1923) con el apoyo de diversos sectores de la sociedad española (militares, el Somatén[24] [25] industriales y sectores conservadores en general), suspendiendo la constitución de 1876, prohibiendo la libertad de prensa, disolviendo el Gobierno y el Parlamento e implantando un régimen dictatorial dirigido por un Directorio Militar.

De acuerdo a Ucelay-Da Cal y Susanna Tavera el golpe de Primo de Rivera habría finiquitado uno de los logros del canovismo, la desacreditación del «recurso interclasista a la insurrección» como herramienta política.[26]

Gobierno[editar]

Jefe del Directorio Militar[editar]

Alfonso XIII (izquierda) junto a Miguel Primo de Rivera.

Con el visto bueno del rey Alfonso XIII, el apoyo de buena parte de la patronal, la iglesia católica, el ejército, el ala maurista de Antonio Goicoechea,[27] y el resto de fuerzas conservadoras en general, Primo de Rivera encabezó un Directorio Militar que concentró en él todos los poderes del Estado.

En un principio, y dado el carácter del régimen que derrocó, totalmente desprestigiado, y el hecho de que prometiese que la dictadura sería un mero estado transitorio antes de traspasar el mando a un gobierno civil elegido democráticamente, la oposición a la dictadura fue mínima. Primo de Rivera proclamó su inspiración en los ideales de los regeneracionistas de principios de siglo (como Joaquín Costa), a fin de restaurar el orden social y eliminar el caciquismo (lo que hizo que incluso los socialistas fueran poco beligerantes e incluso participasen en sus tribunales de arbitraje laboral y que Largo Caballero formase parte del Consejo de Estado).

Anuncio del gobierno de Primo de Rivera en 1923 en Madrid

Su dictadura, aunque formalmente inspirada en el modelo fascista de Mussolini, fue menos totalitaria y de carácter fundamentalmente conservador.

En septiembre de 1923 extendió el Somatén, la milicia tradicional catalana, a todo el territorio español mediante el Real Decreto de 17 de septiembre de instauración del Somatén Nacional.[28] [29] [30]

Durante la primera fase de la dictadura (el Directorio Militar, entre 1923 y 1925), persiguió a los anarquistas (cuyo sindicato CNT fue declarado ilegal) y a los comunistas (que se habían escindido del PSOE y adherido a la III Internacional), suprimió la Mancomunidad de Cataluña (primer órgano administrativo que abarcó a toda Cataluña desde el siglo XVIII), eliminó los partidos políticos, creó un partido único, la Unión Patriótica (1924), reforzó el proteccionismo estatal en favor de la industria nacional, fomentó la construcción de grandes obras públicas y prohibió el uso de las lenguas regionales en los actos públicos.

En un intento de ocupar el espacio dejado por los partidos conservadores y liberales dinásticos, Primo de Rivera puso en marcha la Unión Patriótica en abril de 1924,[31] aunque los orígenes de esta organización hay que trazarlos hasta la Unión Patriótica Castellana de Ángel Herrera Oria[32] La composición del partido fue variopinta; en este, de acuerdo a José Manuel Cuenca Toribio, confluyeron miembros de la burguesía rural, de las clases urbanas, funcionarios, labradores y, en segunda instancia, oportunistas.[33]

Tras su acceso al poder, tomó distancia de sus anteriores posiciones abandonistas y de modo contrario, consolidó la presencia española en Marruecos mediante una victoria militar, el desembarco de Alhucemas de 1925 —operación con la que el monarca se había mostrado en contra—,[34] que puso fin a años de permanentes guerras y dificultades, como el «Desastre de Annual» de 1921, por el que se habían querido pedir responsabilidades a los militares y al propio rey, y que fue lo que, a la postre, provocó el golpe de Estado de 1923.

El mencionado desembarco, en el que Primo de Rivera comandó personalmente al ejército y a la flota españoles, formó parte de una operación combinada con el ejército francés para acabar con la rebelión de las cábilas del Rif. Si bien contradecía las ideas anteriores del marqués, opuesto a la aventura africana, fue un éxito tan significativo que animó a Primo de Rivera, condecorado por el rey con la Cruz Laureada de San Fernando, a institucionalizar su dictadura de forma duradera.

El Directorio Civil[editar]

Primo de Rivera en San Sebastián en 1927

El Directorio Militar dio paso a un Directorio Civil (1925–1930) y se nombró una Asamblea Nacional (1927) que sin embargo sólo sirvió para desnudar las divisiones que había entre los seguidores de la dictadura: entre católicos conservadores de viejo cuño y corporativistas autoritarios atraídos por el fascismo.

La Asamblea Nacional elaboró un anteproyecto de Constitución, de carácter antiliberal y autoritario.[9] presentado en julio de 1929, que suscitó el rechazo mayoritario de las fuerzas liberales, monárquicas y republicanas.[35]

El cambio de la peseta, que en el periodo 1926-1927 había experimentado una tendencia al alza, cambió dicha tendencia en 1928, entrando de nuevo en una fase de devaluación,[36] apareciendo incluso defensores como Flores de Lemus de fijar el cambio al patrón oro,[37] Esta situación económica fue uno de los factores detrás del desgaste y dimisión del ministro de Hacienda Calvo Sotelo.[36] El cambio de la peseta en relación a la libra esterlina casi se triplicara e hizo que la mejora económica se esfumara.

Primo de Rivera (abajo a la izquierda), acompañando junto a otros militares a Alfonso XIII en 1930.

Divididas las huestes primorriveristas y enrarecidas las relaciones del dictador con el rey, no fue posible afrontar el auge de la oposición, crecientemente unida y movilizada ante la amenaza de ver perpetuarse el régimen. Socialistas, republicanos e intelectuales de ideología de izquierdas se unieron en la campaña contra la dictadura, que amenazaba con arrastrar también a la monarquía que la había tolerado; estudiantes y obreros se manifestaban en contra del régimen; los propios militares conspiraban contra Primo de Rivera (la conspiración fallida en su contra tuvo lugar en 1926 y fue conocida como la Sanjuanada).

Desilusionado,[38] crecientemente impopular, tras haber perdido el apoyo brindado por el monarca Alfonso XIII y por el grueso de los mandos militares[10] —una excepción fue el general Sanjurjo[38] y experimentar un agravamiento de la condición física debido a la diabetes que padecía,[39] Primo de Rivera dimitió el 28 de enero en 1930,[10] y se exilió en París,[11] no sin antes recomendar a Alfonso XIII algunos nombres de militares que podrían sucederle (entre ellos el general de raíces catalanas Dámaso Berenguer, que asumió la presidencia interinamente, la llamada «Dictablanda»). Los socialistas, republicanos y catalanistas de izquierda firmaron en agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián, que posteriormente formaría las bases del gobierno provisional de la Segunda República española.

Seis semanas más tarde, el 16 de marzo de 1930, falleció en París,[40] a causa de la diabetes en medio de una gran amargura y decepción.[41] Sus restos mortales descansan en la Basílica de la Merced de Jerez de la Frontera.

En 1947, 17 años después de su fallecimiento, fue nombrado Capitán General del Ejército a título póstumo por el gobierno de Francisco Franco.[42]

Pensamiento y política[editar]

Retrato de Primo de Rivera.

Su régimen se presentó inicialmente como regeneracionista y de carácter provisional,[43] y el propio Primo de Rivera llegó a afirmar que su Directorio Militar duraría sólo tres meses.[44] Sin embargo no tardó en crear un partido político, la Unión Patriótica como base política del régimen.[44] Impresionado por el fascismo italiano;[43] llegó a llamar a Mussolini en una visita a Italia «mi inspiración y maestro»,[45] Primo de Rivera intentaría institucionalizar el régimen durante el Directorio Civil.[43] Pedro Carlos González Cuevas apunta que, a diferencia del fascismo, su dictadura no fue más que un típico régimen burocrático-conservador o militar-corporativista,[46] además de señalar también la falta de inquietudes culturales y el desprecio manifiesto a la intelectualidad por parte de Primo de Rivera.[47] Martin Blinkhorn señala que Primo fue un «benevolente y sincero paternalista».[48] Stanley G. Payne indica que el fascismo italiano —a pesar de que no estaba en los objetivos del régimen un calco del fascismo italiano— fue en cualquier caso lo «más cercano a un modelo» que tuvo la dictadura.[49] El pensamiento político de Primo de Rivera, que se veía a sí mismo como el «cirujano de hierro» regeneracionista de Joaquín Costa,[50] es descrito por Raymond Carr como «primitivo, personal y naíf».[51]

Descendencia[editar]

De su enlace en 1902 con Casilda Sáenz de Heredia y Suárez de Argudín (1879–1908), tuvo Primo de Rivera seis hijos: José Antonio, Carmen, Pilar, Ángela, Miguel y Fernando.[52]

Notas[editar]

  1. Hubo el rumor de que el propio Primo de Rivera habría sido el asesino del general Margallo —en vez de la versión oficial y aceptada por la mayor parte de la historiografía de que habría sido un miembro de los cabilas bereberes—, muerto de un tiro en la cabeza[14] durante la llamada Guerra de Margallo en Cabrerizas Altas; de acuerdo a este rumor Primo estaría furioso por el hecho de que Margallo hubiera vendido armas a los clanes norteafricanos;[15] esta teoría es considerada como sin base por Stanley G. Payne[14] y James H. Rial.[16]

Referencias[editar]

  1. Woolman, 1968, p. 121; Payne, 1999a, p. 24.
  2. Boyd, 1997, p. 166; Herr, 1971, p. 142.
  3. Ben-Ami, 1980, p. 107; Casals Meseguer, 2013, p. 113.
  4. Ben-Ami, 1980, p. 107.
  5. Linz, Jerez y Corzo, 2003, p. 13.
  6. Navajas Zubeldia, 1989, p. 159; Álvarez Rey, 2006, p. 39.
  7. Carr, 1980, p. 105.
  8. Pinto, 2012, p. 130.
  9. a b Álvarez Chillida, 1996, p. 363-364.
  10. a b c Boyd, 1997, p. 166; Herr, 2004, p. 206.
  11. a b Herr, 2004, p. 206.
  12. Rey Reguillo, 2013, p. 12; Talvikki Chanfreau, 2007; Dávila, 1966, p. 21.
  13. a b Dávila, 1966, p. 21.
  14. a b Payne, 1967, p. 63.
  15. Woolman, 1968, p. 34; Payne, 1967, p. 63; Rial, 1986, p. 45.
  16. Rial, 1986, p. 45.
  17. Quiroga, 2012, pp. 34 y 36.
  18. Albasanz Mata y Auñón Manzanares, 1995, p. 20.
  19. Rey Reguillo, 2013, p. 12.
  20. Tusell y García Queipo de Llano, 1986, pp. 21-22.
  21. Sueiro Seoane, 1994, p. 115; 118-119.
  22. Andrés-Gallego, 1981, p. 521.
  23. Tuñón de Lara, 1967, p. 67.
  24. González Calleja y Rey Reguillo, 1995, p. 160.
  25. Núñez Rivero y Martínez Segarra, 1982, p. 155.
  26. Ucelay-Da Cal y Tavera García, 1994, pp. 117-118.
  27. González Calleja y Rey Reguillo, 1995, p. 161.
  28. Fernández Sarasola, 2009, p. 234.
  29. González Calleja y Rey Reguillo, 1995, pp. 271; 322-323.
  30. «Real decreto instituyendo el Somatén en todas las provincias españolas y en las ciudades de Soberanía del territorio de Marruecos». Gaceta de Madrid núm. 261 de 18 de septiembre de 1923: 1130. 
  31. Martínez Segarra, 1997, p. 167.
  32. Cuenca Toribio, 1996, pp. 129-131.
  33. Cuenca Toribio, 1996, p. 132.
  34. Tusell, 1993, p. 222.
  35. Winkler, 2015, p. 294.
  36. a b Arias Moreira, 1987, p. 45.
  37. Arias Moreira, 1987, p. 47.
  38. a b Casanova y Gil Andrés, 2014, p. 98.
  39. Payne, 1987, p. 28.
  40. Rey Reguillo, 2013, p. 12; Talvikki Chanfreau, 2007.
  41. Tamames, Ramón; Casals, Xavier (2004). Miguel Primo de Rivera. Barcelona: Ediciones B. 
  42. Guaita Martorell, 1986, p. 43-44.
  43. a b c Perfecto García, 1984, p. 123.
  44. a b Quiroga Fernández de Soto, 2009, p. 239.
  45. Payne, 1999b, p. 101.
  46. González Cuevas, 2012, p. 248.
  47. González Cuevas, 2008, p. 50.
  48. Blinkhorn, 1990, p. 123.
  49. Payne, 1999b, pp. 101-102.
  50. Boyd, 1997, p. 166; Herr, 1971, p. 142; Ortí, 1988.
  51. Carr, 1980, p. 98.
  52. Dávila, 1966, p. 24.

Bibliografía[editar]

Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
José Olaguer-Feliú y Ramírez
Capitán general de Cataluña
1922-1924
Sucesor:
Emilio Barrera Luyando
Predecesor:
Manuel García Prieto
Escudo de España 1874-1931.svg
Presidente del Consejo de Ministros

13 de septiembre de 1923-28 de enero de 1930
Sucesor:
Dámaso Berenguer y Fuster
Predecesor:
José Sanjurjo Sacanell
(cargo póstumo)
Capitán general del Ejército
(cargo póstumo)

22 de marzo de 1947-24 de marzo de 1951
Sucesor:
José Enrique Varela Iglesias
(cargo póstumo)