Plan Guadalhorce (1926)

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El Plan Preferente de Ferrocarriles de Urgente Construcción,[1]​ más conocido como Plan Guadalhorce por el nombre del entonces Ministro de Fomento, el Conde de Guadalhorce,[2]​ fue un plan de desarrollo de infraestructura ferroviaria de ancho ibérico iniciado en 1926 en España, durante el período de la dictadura de Primo de Rivera. La llegada de la Segunda República supuso la derogación de este plan ferroviario,[3]​ aunque la construcción de algunas líneas continuó. Debido a la Guerra civil y la posterior posguerra, la construcción de muchas líneas se retrasó enormemente y debido a esto muchas de ellas abandonadas durante la década de los años 1960.

Historia[editar]

La Dictadura de Primo de Rivera promulgó un plan de construcción de nuevos ferrocarriles de ancho ibérico, los llamados "ferrocarriles secundarios", que completaran la red principal. El 5 de marzo de 1926 se aprobó el llamado "Plan Guadalhorce", que fue llamado así en honor del ministro de fomento, Rafael Benjumea y Burín (Conde de Guadalhorce).[2]​ El plan incluía la construcción de hasta 16 líneas ferroviarias, algunas de las cuales eran:

Mapa alemán con la red de ferrocarriles en España, hacia 1921.

El ferrocarril de Zamora a La Coruña consistía en la finalización de las obras iniciadas la Compañía del Ferrocarril de Medina a Zamora y de Orense a Vigo (MZOV), que debido a las dificultades económicas de la compañía se hallaban detenidas. También estaba prevista la finalización del Ferrocarril Santander-Mediterráneo y del Ferrocarril del Val de Zafán.

Aunque las obras comenzaron antes de la caída de la Dictadura y continuaron durante los primeros tiempos de la Segunda República, la Guerra civil y la posterior posguerra retrasaron enormemente la finalización de las obras. Además, el nuevo gobierno republicano decretó la derogación del Plan Guadalhorce en 1932. En 1936 ya había sido finalizado el Ferrocarril Gibraleón-Ayamonte. Durante la dictadura franquista se finalizaron otras obras, como la Línea Lérida-Puebla de Segur (1951), el Ferrocarril Soria-Castejón o el Ferrocarril directo Madrid-Burgos (1968). Sin embargo, un informe del Banco Mundial en 1962 recomendó a RENFE que se abandonaran las construcciones de nuevas líneas ferroviarias y se centraran los presupuestos en la mejora o mantenimiento de la red existente. Así, Línea Baeza-Utiel quedó abandonada cuando su construcción se encontraba muy avanzada y solo faltaba la instalación de las vías.

Otras muchas líneas también se hallaban muy avanzadas en su construcción y fueron abandonadas, por lo que en la actualidad muchas se han reconvertido en vías verdes. Este es el caso de la vía verde de la Jara, la vía Verde de la Sierra o el Camino Natural de las Vegas del Guadiana. Por su parte, el ferrocarril Gibraleón-Ayamonte fue clausurado y desmantelado en 1987, mientras que el Soria-Castejón dejó de prestar servicio en 1996.

Referencias[editar]

  1. Miguel Artola (1978). Los Ferrocarriles en España, 1844-1943, Servicio de Estudios del Banco de España, pág. 170
  2. a b Antonio Abellán García (1979). Los ferrocarriles del sureste, Instituto Juan Sebastián Elcano, pág. 74
  3. Gaceta de Madrid núm. 105, pp. 337-339 (14 de abril de 1932)

Enlaces externos[editar]