Lliga Regionalista

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Liga Regionalista
Líder Francesc Cambó
Fundación 25 de abril de 1901
Disolución 1936 [1]
Ideología Catalanismo
Conservadurismo
Democracia cristiana
Liberalismo
Monarquismo
Regionalismo
Partidos creadores Centre Nacional Català
Unió Regionalista
Publicación La Veu de Catalunya
1 Tras el inicio de la Guerra Civil Española.
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La Liga Regionalista (en catalán: Lliga Regionalista) fue un partido político de ámbito catalán que tuvo una relativa importancia durante el período de la Restauración. El partido, que tuvo una ideología conservadora y catalanista, estuvo encarnado durante buena parte de su historia por el político Francesc Cambó.

La Liga Regionalista desarrolló un papel protagonista en Cataluña desde comienzos del siglo XX hasta la proclamación de la Segunda República Española en 1931, momento en que la hegemonía del nacionalismo catalán pasó a ser ostentada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), de corte izquierdista. En 1933, consecuencia de la pérdida su anterior hegemonía política, el partido cambió de nombre y pasó a llamarse Liga Catalana (en catalán: Lliga Catalana). El partido continuó existiendo hasta el estallido de la Guerra civil, cuando su actividad se extinguió.

A lo largo de su existencia, por sus filas militaron políticos que ejercieron cargos de poder como Juan Ventosa Calvell, Enric Prat de la Riba, Francesc Cambó, Luis Ferrer-Vidal y Soler o Ramon d'Abadal i Calderó.

Su órgano de comunicación oficial fue el diario La Veu de Catalunya.

Historia[editar]

Orígenes y creación[editar]

El partido nació en abril de 1901 como resultado de la fusión del Centre Nacional Català y la Unió Regionalista, y se consolidó durante ese mismo año gracias al triunfo de la llamada candidatura de los «cuatro presidentes» en las elecciones de mayo de 1901. Esta candidatura estaba formada por Sebastià Torres, Albert Rusiñol i Prats, Bartomeu Robert y Lluís Domènech i Montaner.

Su principal logro fue, gracias a la actividad ejercida por Prat de la Riba, la creación de la Mancomunidad de Cataluña el 6 de abril de 1914, una institución de autogobierno regional que tras muchos meses de discusiones fue concedida por el presidente del Consejo de ministros, Eduardo Dato. La Mancomunidad estuvo formada en base a las diputaciones provincinales de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona, las cuales a su vez cedieron sus competencias a la Mancomunidad.

A fin de conseguir una capacidad legislativa de la que carecían, Francesc Cambó, líder de la Lliga tras la muerte de Prat de la Riba en 1917, lideró la redacción de un Proyecto de estatuto para Cataluña. Este estatuto, redactado por la Mancomunidad y por los parlamentarios catalanes, fue aprobado el 26 de enero de 1919 pero rechazado posteriormente por las Cortes españolas.

Participación en el gobierno de salvación nacional[editar]

Francesc Cambó.

Con la crisis de la monarquía, y a través de Francesc Cambó, en noviembre de 1917 la Lliga acepta participar en el gobierno nacional. Ramon d'Abadal i Calderó, nuevo presidente, impulsó la extensión del ideario federativo por el resto de España, alcanzando un cierto eco en la Región valenciana, Aragón, Galicia, las Provincias Vascongadas y las Islas Baleares. Junto con Juan Ventosa Calvell, Pedro Rahola y Francesc Cambó, se organizaróm reuniones y conferencias para predicar el regionalismo y obtener apoyo a la política de la Lliga. Sin embargo, los resultados de las elecciones de 1918 reflejarán poco apoyo fuera de Cataluña, y una nueva crisis de gobierno entre Santiago Alba y Cambó, entonces Ministro de Fomento, apartó al partido del poder, devolviéndolo a la oposición, donde cooperará en el movimiento a favor de autonomía de Cataluña en noviembre de 1918. Tres de sus miembros figuraron en la comisión que redactó un proyecto de estatuto de autonomía que fue entregado al gobierno, lo que provocó una nueva crisis.

Cambó intentó mantener la Liga al margen de la pugna entre la izquierda catalanista y la monarquía (suya es la famosa frase Monarquía? República? Catalunya!), pero las revueltas obreras que culminaron con la huelga de La Canadiense (febrero-marzo de 1919) y la aparición de la Unión Monárquica Nacional, fundada y presidida por Alfonso Sala y Argemí, que quería ganarse el apoyo de los elementos conservadores de la Liga, lo dejaron en una posición muy difícil. A pesar de ello y de la crisis industrial de los años veinte, volvió a obtener buenos resultados en Cataluña durante las elecciones de 1920, 1921 y 1922. Después del desastre de Annual en 1921 Francesc Cambó fue nombrado Ministro de Finanzas de un nuevo gobierno. Esto, sin embargo, provocó que en junio de 1922 se escindiera el sector más nacionalista, que formó Acció Catalana. Esto le restó muchos votos en las elecciones provinciales de junio de 1923, a pesar del hundimiento de la Unión Monárquica Nacional de Alfonso Sala.

Golpe de estado de Primo de Rivera[editar]

Viendo en ello una liquidación de la política iniciada por Cánovas del Castillo y una garantía contra el problema obrero, la Lliga observó con simpatía el golpe de estado de Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923. Ante los constantes conflictos que la patronal catalana mantenía con obreros y sindicatos, Cambó, como buena parte de la burguesía catalana, expresó su anhelo por la instauración de una dictadura que reinstaurara el orden público:[1]

[…] «Una sociedad en la cual la avalancha demagógica [sindicalista] pone en grave peligro ideales e intereses se resignará a todo con tal de sentirse amparada…» […] Esto no significa, sin embargo, que hubiera un peligro real de revolución social en vísperas del golpe de Primo de Rivera".

Pero cuando Primo de Rivera mostró sus intenciones reales, el partido intentó entregar una protesta a Alfonso XIII, siendo posteriormente ilegalizado (como el resto de partidos políticos españoles). Sus centros fueron disueltos o clausurados, y el diario La Veu de Catalunya sometido a la censura previa impuesta a la prensa.

Pérdida de la hegemonía en Cataluña[editar]

La caída de la dictadura en enero de 1930 le permitió volver a la escena, pero la enfermedad de Francesc Cambó y la gran popularidad alcanzada por Francesc Macià, fundador de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), le restaron efectividad. Se reestructura el partido, renovándose la estrategia, centrada en las tesis de Cambó en su libro Por la concordia (1930; escrito en 1927). La Lliga participó, a través de Juan Ventosa Calvell (finanzas), en el último gobierno de la monarquía. Pero los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, con victoria de ERC y el exilio de Alfonso XIII, los obligó a cambiar de táctica. Ramon d'Abadal i Calderó ofreció su apoyo a Macià en la lucha por la autonomía catalana y aceptó el cambio de régimen. Esto no evitó que en las elecciones constituyentes de 1931 la Lliga sólo obtuviese tres diputados en las Cortes Generales.[2]

La Lliga colaboró en el plebiscito a favor del Estatuto de agosto de 1931, y se aprovechó electoralmente del hundimiento de Lerroux y de las divisiones en Acción Catalana para mejorar posiciones en las elecciones al primer Parlamento de Cataluña, agrupando los sectores conservadores y siendo la primera fuerza de oposición con 16 parlamentarios. En 1933 cambió su nombre por el de Lliga Catalana.[3]

En las elecciones parlamentarias de 1933, la Liga mejoró notablemente sus posiciones alcanzando los 24 diputados,[4] superando a ERC por primera vez en la etapa republicana. Ello le permitió desempeñar un papel en la gobernación de la República en sintonía con la CEDA de José María Gil-Robles, aunque con un talante más dialogante marcado por la vuelta al parlamento de Francesc Cambó. En las elecciones municipales catalanas de 1934 no consiguió superar a ERC. La fracasada Revolución de 1934 y la proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934 por el presidente Lluís Companys supusieron la suspensión de la autonomía catalana por el gobierno republicano. La Liga participó en un "Consell de la Generalitat" designado por el gobierno central hasta que las elecciones parlamentarias de febrero de 1936 supusieron la restauración de Companys al frente de la Generalidad de Cataluña. En dichas elecciones la Liga obtuvo unos 23 diputados, formando parte del bloque conservador junto con la CEDA de Gil Robles.

El fracaso del golpe militar de julio de 1936 en Barcelona y el consiguiente proceso revolucionario que se vivió, con la formación de milicias armadas de las organizaciones izquierdistas, ocasionó una dura represión sobre los simpatizantes de la Liga, vistos como colaboradores de los sublevados. Dentro del proceso de la Guerra Civil Española, la Liga acabó disolviéndose para integrarse sus militantes dentro del partido único creado por el general Franco.

Resultados electorales[editar]

Congreso de los Diputados[editar]

Comicios  % de
voto
Escaños obtenidos +/– Cabeza de lista Notas
1901
6 / 402
- Bartomeu Robert
1903
5 / 403
Decrecimiento 1 Bartomeu Robert
1905
7 / 403
Crecimiento 2 Bartomeu Robert
1907
14 / 404
Crecimiento 7 Enric Prat de la Riba Dentro de la coalición "Solidaridad Catalana".
1910 2,7%
10 / 404
Decrecimiento 4 Enric Prat de la Riba
1914 3,43%
13 / 408
Crecimiento 4 Francesc Cambó
1916 3,43%
13 / 408
Sin cambios 0 Enric Prat de la Riba
1918 5,13%
21 / 409
Crecimiento 8 Francesc Cambó
1919 3,42%
14 / 409
Decrecimiento 7 Francesc Cambó
1920 3,42%
15 / 437
Crecimiento 1 Francesc Cambó
1923 4,89%
20 / 437
Crecimiento 5 Francesc Cambó
1931 0,4%
2 / 470
- Francesc Cambó, P. Rahola
1933 5,1%
24 / 473
Crecimiento 21 Francesc Cambó
1936 5,1%
12 / 473
Decrecimiento 12 Francesc Cambó, P. Rahola La Lliga encabezaba el Frente Catalán de Orden.

Parlamento de Cataluña[editar]

Comicios  % de
voto
Escaños obtenidos +/– Cabeza de lista Notas
1932 27%
16 / 85
- Juan Ventosa Dentro de la coalición Concòrdia Ciutadana.

Referencias[editar]

  1. Ben-Ami, Shlomo (2012). El cirujano de hierro. La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Barcelona: RBA, pág. 45
  2. "Memorias" de Diego Martínez Barrio, pag. 43; Editorial Planeta, 1983. ISBN 84-320-5690-1
  3. De la Granja, José Luis; Beramendi, Justo; Anguera, Pere (2001). La España de los nacionalismos y las autonomías. Madrid: Síntesis. p. 128. ISBN 84-7738-918-7. «El esfuerzo para recuperar protagonismo político lo ejemplifica el cambio de nombre en 1933 cuando pasó a llamarse Lliga Catalana, más acorde con la sensibilidad del momento.» 
  4. "Memorias" de Diego Martínez Barrio, pag. 209; Editorial Planeta, 1983

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]