Proteccionismo

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El proteccionismo es el desarrollo de una política económica para proteger los productos del propio país, imponiendo limitaciones a la entrada de productos extranjeros, similares o iguales mediante la imposición de aranceles e impuestos a la importación, encareciendo así dicho producto de modo que no sea rentable.

La política que rige la expansión proteccionista ha conocido distintos periodos de auge y decadencia a lo largo de la historia. De forma general, en situaciones de economía de guerra o de autarquía, el proteccionismo se aplica de manera tajante. En situaciones de crisis económica, ciertos niveles de protección a los propios productos evita una caída fulminante de precios y el consiguiente descalabro de algún sector de la economía nacional.

Desarrollo histórico[editar]

Se ha atribuido a Abraham Lincoln la siguiente afirmación: «Yo no sé gran cosa de aranceles. Lo que sí sé es que cuando compro una chaqueta de Inglaterra, yo me quedo con la chaqueta e Inglaterra con el dinero, mientras que si la compro en Estados Unidos, yo me quedo con la chaqueta y Estados Unidos con el dinero.»[1]

Este razonamiento es un argumento antiguo que utilizaron los escritores mercantilistas de los siglos XVII y XVIII. Estos autores consideraban afortunado aquel país que vendía más bienes de los que compraba, ya que una balanza comercial de carácter favorable significaba que entraba oro en el país para pagar su exceso de exportaciones. Los argumentos de los mercantilistas confunden los medios con los fines. Una acumulación de oro o de dinero no tiene porque mejorar el nivel de vida de un país, puesto que el dinero no posee valor en sí mismo, sino por lo que puede comprarse con él en otros países, la mayoría de los economistas, en la actualidad, rechazan la idea de que la recaudación de aranceles para tener un superávit comercial mejora el bienestar económico de un país.

La economía nació combatiendo el proteccionismo, ya el libro del economista Adam Smith, La riqueza de las naciones, contiene un alegato a favor del libre comercio. Durante el siglo XIX, se produjo un gran debate entre librecambio y proteccionismo, en el que en principio ganaron los librecambistas, lo que se tradujo en una era de crecimiento de la producción generalizado, pero en la primera mitad del siglo XX, las revoluciones, las guerras y la Gran Depresión provocaron una vuelta a un proteccionismo de carácter radical, que se impuso a través del incremento de los aranceles existentes, establecimiento de cuotas y prohibiciones a la importación, controles de cambios en la moneda y a la entrada de capitales. El resultado fue bastante negativo y estas medidas de carácter proteccionista no hicieron sino agravar el estado de la economía. En aquel momento, fue Estados Unidos quien dio el primer paso hacia esta situación, con el establecimiento en 1930, del denominado arancel Smoot-Hawley, que supuso el incremento de las tarifas arancelarias de más de 20.000 tipos de productos, lo que fue seguido por toda clase de medidas proteccionistas en el resto del mundo, provocando una reducción del comercio internacional del 66%, que conllevó un gran incremento del desempleo.

Tras la Segunda Guerra Mundial las posturas favorables al librecambio se impusieron y el crecimiento fue sin precedentes. En las crisis económica que ha comenzado en el año 2008, han vuelto a surgir posturas favorables al establecimiento de mecanismos de protección que traten de proteger las maltrechas industrias de algunos países. Uno de los economistas más influyentes que escribe sobre proteccionismo y libre comercio es Ha Joon Chang, economista coreano de la Universidad de Cambridge quien a través de un análisis histórico demuestra o cuando menos intenta reavivar el debate científico sobre las implicaciones que tuvo el proteccionismo para el despegue de las principales economías mundiales como Inglaterra y Estados Unidos.

En la actualidad, se están recordando aquellas ideas de John Maynard Keynes cuando hablaba de su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. No todo lo que se produce crea su propio mercado, como algunos autores afirman, debido a que la gente tiene una alta propensión a ahorrar que aumenta más que proporcionalmente con el incremento de sus ingresos; ahora bien, mientras aumenta el consumo en cifras absolutas se generan inversiones que provocan nuevos aumentos de los ingresos y por tanto un aumento todavía más alto del ahorro, generándose así una sobreproducción creciente hasta que ya no es económico producir más; cesan las inversiones, cierran las industrias y se generaliza el desempleo dándose el caso incoherente de que existe una gran capacidad productiva instalada pero las fábricas están cerradas y los almacenes están repletos de mercancías que todo el mundo necesita pero que nadie tiene recursos para comprar.

Proteccionismo agrícola actual[editar]

En la actualidad el proteccionismo está claramente presente en la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea y de Estados Unidos, frente al resto de las economías del Tercer Mundo o emergentes para evitar que, con mano de obra y costes más baratos, la agricultura de aquellos se vea en claro retroceso, y es uno de los debates abiertos en la Organización Mundial del Comercio (OMC), toda vez que tal nivel de protección impide el desarrollo de las economías más pobres.[cita requerida]

El papel de la OMC es fundamental, ya que es la encargada de velar que el comercio mundial se desarrolle de manera legal; dentro de sus principales funciones se encuentra determinar cómo los gobiernos establecen, aplican y configuran las leyes y reglamentos comerciales de su nación. La OMC es la encargada de velar por la competencia libre, leal y sin distorsiones, donde no se discrimine, logrando así condiciones equitativas entre las naciones.[cita requerida]

Sustentos del proteccionismo[editar]

  • Protección de la industria nacional y frente al dumping
  • Seguridad nacional y especialización de la producción
  • Equilibrio de la balanza de pagos

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Spencer, Milton H. Economía contemporánea. Reverte. ISBN 9788429126969. 

Enlaces externos[editar]