Comunismo

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El comunismo (sociología), es una organización social en la que los bienes son de propiedad común,[1] caracterizada por la planificación colectiva de la vida comunitaria, ausencia de dinero, de propiedad privada y de clases sociales fundadas en ésta.[2] [3]

El Comunismo (ideología), es la doctrina formulada por Karl Marx y Friedrich Engels, teóricos socialistas alemanes del siglo XIX, desarrollada y realizada por Lenin, revolucionario ruso de principio del siglo XX, y sus continuadores, que interpreta la historia como lucha de clases regida por el materialismo histórico o dialéctico, que conducirá, tras la dictadura del proletariado, a una sociedad sin clases ni propiedad privada de los medios de producción, de la que haya desaparecido el Estado.[1] [4]

Definición sociológica[editar]

Campesinos de San Kilda

El comunismo (de común),[1] , entendido como concepto sociológico, refiere a una orden socioeconómico basado en una organización colectiva del consumo, y una elección libre e individual del papel en la producción aunque el producto del trabajo se dedique al servicio de la comunidad, en oposición al socialismo en el cual se pauta colectivamente la producción y la forma del trabajo, mientras que el consumo se disfruta en privado y depende de un libremente elegido aporte laboral a la sociedad:[5]

Es cierto que uno y otro sistema hacen entrar en el terreno colectivo modalidades de actividad que, según las concepciones individualistas, deberían corresponder al terreno privado; y, sin duda, eso es lo que mayormente ha contribuido a la confusión. Pero también en este punto hay una tajante oposición. Según el socialismo, las funciones económicas propiamente dichas, es decir, las funciones productoras de servicios (comercio e industria) deben estar organizadas socialmente; pero el consumo debe seguir siendo privado. No hay, como hemos visto, doctrina socialista que niegue al individuo el derecho de poseer y emplear como guste lo que ha adquirido legítimamente. En el comunismo por el contrario, el consumo es común y la producción sigue siendo privada. En la Utopía cada cual trabaja por su lado, como quiere, y está obligado simplemente a no permanecer ocioso. Cultiva su jardín, se ocupa de su oficio, como podría hacerlo en la sociedad más individualista. No hay regla común que determine las relaciones de los diferentes trabajadores entre sí, la forma en que esas actividades diversas deben concurrir a los fines colectivos. Como cada cual hace lo mismo, o casi, no hay que reglamentar ninguna cooperación. Sólo que lo que cada uno ha producido no le pertenece. No puede disponer de ello a placer. Es preciso que lo aporte a la comunidad, y sólo lo usa cuando ésta misma lo usa colectivamente. Entre estos dos tipos de ordenación social hay, pues, la misma distancia que separa la organización de ciertas colonias de pólipos de la de los animales superiores. En la primera, cada uno de los individuos asociados caza por su cuenta, a título privado; pero lo que atrapa va a parar a un estómago común y el individuo no puede tener su parte de la riqueza común, es decir, su parte de comida, sin que toda la sociedad coma al mismo tiempo. En cambio, entre los vertebrados, cada órgano está obligado, en su funcionamiento, a adecuarse a reglas destinadas a armonizarlo con los otros; es el sistema nervioso el que asegura este acuerdo. Pero cada órgano, y en cada órgano cada tejido, y en cada tejido cada célula, se alimentan aparte, libremente, sin depender para de los demás. Incluso cada una de las partes del organismo tiene su alimentación especial. La distancia entre las dos concepciones sociales que con tanta frecuencia se han emparejado no es menos considerable.[6]

En el comunismo la finalidad última de los medios sociales de producción y de los bienes fabricados es colectiva y a la vez compartida por todos, mediante la participación directa de los miembros en un único ámbito de vida común.[7] [8] [1] Esta categorización de la sociología clásica sólo comparte con el materialismo dialéctico que el comunismo se distingue por implicar la no especialización en la división del trabajo[9] y la inexistencia de dinero para la circulación de los bienes.[10] [11] [12] [13]

Entre los ejemplos históricos concretos de ordenamientos sociales que pueden ser definidos propiamente como comunistas propiamente dichas, se puede contar a: el comunismo cristiano premoderno y moderno (sistematizado por Tomás Moro y experimentado por los Shakers de Mánchester,[14] Gerrard Winstanley), el comunismo feudal que llamó la atención del último Marx[15] (los Mir tradicionales rusos, los isleños escoceses de St Kilda[16] ), variantes secularizadas del comunismo religioso milenarista (Gabriel Bonnot de Mably, Morelly) y movimientos no revolucionarios como el de las comunas hippies y los kibbutz israelíes, entre otros.[17] . Mayoritariamente estas formas de vida comunista no han dependido de una doctrina política que las establezca.

Definición ideológica[editar]

Himno de la Unión Soviética en la celebración de 1980 del Partido Comunista

El Comunismo, como nombre propio, es un movimiento cuya doctrina se basa en el marxismo y de acuerdo con ésta su principal objetivo es la toma del poder del Estado para la instauración de una revolución social que, a través de tres fases, implante una organización económica y social socialista/comunista basada en el control colectivo de la producción y el consumo. A menudo, está representado en cada región mediante un partido político que frecuentemente lleva el nombre de comunista.[18]

Organización política[editar]

Desde que el movimiento comunista adoptó los criterios leninistas como forma de organización, todos los partidos y los estados construidos bajo el control de estos partidos han creado instituciones similares, organizados bajo la premisa de que cada partido comunista es una vanguardia del proletariado de cada país y representa sus intereses en tanto clase. La organización política de las naciones gobernadas por el Comunismo es, generalmente, una república de partido único. Las repúblicas comunistas se autotitularon oficialmente como "repúblicas obreras" ya que sólo daban acceso a su control a la clase proletaria, pero finalmente y luego de la Segunda Guerra Mundial pasarían a denominarse como "repúblicas populares" en las cuales la dirección proletaria da acceso al poder a otras "clases populares" como el campesinado. En ambos casos el partido comunista se encarga de la dirección ideológica del país.[19]

En este sistema, el partido subordina las burocracias del Estado y la legislación a sus objetivos políticos y propagandísticos. A su vez el aparato estatal es utilizado para promover en la sociedad civil sus objetivos de transformación social y cultural hacia una economía planificada.[20] La frecuente imposición coercitiva de estos objetivos a toda la población así como la eventual subordinación de la sociedad civil a la militancia del partido comunista han sido usualmente caracterizadas como parte de un sistema totalitario,[21] criticado por algunos de sus defensores como una degradación de la política comunista,[22] y por sus detractores como intrínseco a la misma.[23]

La doctrina del centralismo democrático, desarrollada por Vladimir Lenin, es un conjunto de principios para ser utilizado en los asuntos internos del partido comunista, pero que se extiende a la sociedad en general.[24] Según el centralismo democrático, todos los líderes deben ser elegidos por las bases y todas las propuestas deben ser debatidas abiertamente, pero, una vez que se haya alcanzado una decisión, todas las personas tienen el deber de obedecer esa decisión y deben poner fin a todos los debates. Cuando se utiliza dentro de un partido político, el centralismo democrático está destinado a prevenir el surgimiento de facciones. Cuando se aplica a un Estado por entero, el centralismo democrático es el corolario de un sistema político de partido único con el mismo criterio organizativo, y aplicado al resto de la sociedad, implica a su vez una organización colectivista de la vida económica y social centralizada en la dirección de este estado partidario.[25]

Las constituciones establecidas por los partidos comunistas para los estados que gobiernan, describen su sistema político como la forma proletaria de participación democrática.[26] Reconocen la soberanía popular plasmada en una serie de instituciones parlamentarias representativas. Tienen derecho a presentar candidatos todas las organizaciones sociales autorizadas: las organizaciones del Partido Comunista, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones juveniles, las sociedades culturales, etc. Estos estados no tienen una separación de poderes; en cambio, tienen un cuerpo legislativo nacional (por ejemplo, el Soviet Supremo de la Unión Soviética) que se considera el máximo órgano de poder estatal y que es jurídicamente superior a las ramas ejecutivas y judiciales del gobierno.[27] Tal política legislativa nacional en los Estados socialistas a menudo tiene una estructura similar a los parlamentos que existen en las repúblicas liberales, con dos diferencias importantes: en primer lugar, los diputados elegidos a los órganos legislativos nacionales no se espera que representen los intereses de cualquier circunscripción especial, sino los intereses a largo plazo de la población en su conjunto; en segundo lugar, contra la opinión de Marx, los órganos legislativos de los Estados socialistas no están en sesión permanente. Por el contrario, convocan una vez o varias veces al año en sesiones que duran sólo unos pocos días.[28] Cuando el cuerpo legislativo nacional no está en sesión, sus poderes son transferidos a un consejo más pequeño (a menudo llamado un presidio) que combina el poder legislativo y ejecutivo y, en algunos Estados socialistas (como la Unión Soviética antes de 1990), actúa como un jefe de estado colectivo. En algunos sistemas, el presidium está compuesto por miembros del partido comunista que votan las resoluciones del partido comunista en la legislación.

Evolución doctrinal[editar]

Históricamente los múltiples partidos comunistas adoptaron, bajo su liderazgo, la obra de Karl Marx y Friedrich Engels como doctrina y programa político-revolucionario, la cual fue sistematizada bajo el nombre de marxismo. Con la toma del poder por parte de los comunistas en Rusia bajo el mando de Vladimir Lenin en Octubre de 1917, el liderazgo ideológico sobre los partidos comunistas del mundo pasó a estar en manos de la Internacional Comunista. Posteriormente a su muerte, las aportaciones teóricas aportadas por Lenin al marxismo fueron conocidas mediante el nombre de leninismo. Son, por ejemplo, la teoría del imperialismo como fase superior del capitalismo, o la teoría del partido de vanguardia como herramienta necesaria para encabezar al movimiento obrero y al resto de clases explotadas en la conquista del poder político y la subversión del modo de producción capitalista, mediante la destrucción del Estado burgués y su sustitución por un Estado obrero.

Iosif Stalin, bajo su mandato en la Unión Soviética, utilizaría posteriormente el nombre marxismo-leninismo para formular su ideología política, oficialmente basada en el marxismo y el leninismo. Este nombre, sin embargo, no alude a la unión de ambas ideologías, sino que es un término específico creado para describir la línea que Stalin implantó en el PCUS y la Comintern y sus partidos, así como en la mayoría de Estados bajo la órbita soviética, gobernados éstos. Desde entonces los partidos marxistas y leninismo no stalinistas (los trotskistas y leninistas anti-stalinistas, como el POUM, entre otros) han utilizado frecuentemente otros nombres para referirse al leninismo, tales como bolchevique-leninismo o leninismo a secas, así como indistintamente, el término marxismo-leninismo. A la muerte de Stalin, el Partido Comunista Ruso abandonó oficialmente la versión original estalinista del marxismo-leninismo y su forma de organizar en forma verticalista la estructura interna del partido y de éste con el resto del Estado, acusándola de imponer un culto a la personalidad a la persona del líder. Sin nuevos liderazgos ideológicos relevantes en Rusia, quedaría en China Mao Tse Tung como continuador de la estructura política estalinista y de sus posiciones doctrinales. Se produjo entonces una segunda ruptura entre los partidos comunistas pro-soviéticos (en principio marxistas-leninistas, pero no estalinistas) y los partidos comunistas que siguieron o bien la ortodoxia de Stalin, autodenominada marxismo-leninismo y por sus críticos stalinismo, o bien la de Mao, luego denominada marxismo-leninismo-maoísmo.

Proyecto socioeconómico[editar]

La mayoría de variantes de partidos comunistas han adoptado una categorización histórica del pasado y el futuro social de Occidente de acuerdo a la demarcación de modos de producción establecida por la doctrina marxista: el comunismo primitivo (sin clases), el esclavismo, el feudalismo, el mercantilismo,[29] el capitalismo, y finalmente el modo de producción comunista (sin clases), dividido en dos fases, cuya realización estaría en manos de la clase social llamada proletariado organizada bajo la dirección de un partido comunista revolucionario, y que desaparecería en tanto clase durante la realización del mismo.

Asimismo, el propio Marx utilizaba una periodización alternativa para describir la historia social de otras regiones geográficas, como la de despotismo oriental o modo de producción asiático en países como China.[30]

Esta conceptualización sociológica de lo que es un orden social comunista posible, es propia de la doctrina marxista adoptada por los partidos comunistas, y se considera que ha variado con el marxismo-leninismo respecto a sus características correspondientes.[31] Todos los autores marxistas sin embargo coinciden en que la sociedad comunista se desarrolla en un período de transición y dos fases:

Período de transición[editar]

El "período de transición del capitalismo al comunismo" (o "transición al socialismo" propiamente según Lenin), se define por la toma del poder político por parte del proletariado (dictadura del proletariado) y su utilización para reemplazar por el comunismo al modo de producción capitalista y con éste a la burguesía, mediante la apropiación estatal de los medios de producción:

¿Será posible suprimir de golpe la propiedad privada? No, no será posible, del mismo modo que no se puede aumentar de golpe las fuerzas productivas existentes en la medida necesaria para crear una economía colectiva. Por eso, la revolución del proletariado, que se avecina según todos los indicios, sólo podrá transformar paulatinamente la sociedad actual, y acabará con la propiedad privada únicamente cuando haya creado la necesaria cantidad de medios de producción. [...] Las medidas más importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son:

1. Restricción de la propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las herencias, la abolición del derecho de herencia en las líneas laterales (hermanos, sobrinos, etc.), préstamos forzosos, etc.

2. Expropiación gradual de los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques, parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y, parcialmente de modo directo, con indemnización en asignados.

3. Confiscación de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo.

4. Organización del trabajo y ocupación de los proletarios en fincas, fábricas y talleres nacionales, con lo cual se eliminará la competencia entre los obreros, y los fabricantes que queden, tendrán que pagar salarios tan altos como el Estado.

5. Igual deber obligatorio de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresión completa de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para la agricultura.

6. Centralización de los créditos y la banca en las manos del Estado a través del Banco Nacional, con capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados.

7. Aumento del número de fábricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las tierras que están sin labrar y mejoramiento del cultivo de las demás tierras en consonancia con el aumento de los capitales y del número de obreros de que dispone la nación.

8. Educación de todos los niños en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educación con el trabajo fabril.

9. Construcción de grandes palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, evitando así el carácter unilateral y los defectos de la una y la otra.

10. Destrucción de todas las casas y barrios insalubres y mal construidos.

11. Igualdad de derecho de herencia para los hijos legítimos y los naturales.

12. Concentración de todos los medios de transporte en manos de la nación.

Por supuesto, todas estas medidas no podrán ser llevadas a la práctica de golpe. Pero cada una entraña necesariamente la siguiente. Una vez emprendido el primer ataque radical contra la propiedad privada, el proletariado se verá obligado a seguir siempre adelante y a concentrar más y más en las manos del Estado todo el capital, toda la agricultura, toda la industria, todo el transporte y todo el cambio. Este es el objetivo a que conducen las medidas mencionadas. Ellas serán aplicables y surtirán su efecto centralizador exactamente en el mismo grado en que el trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del país. Finalmente, cuando todo el capital, toda la producción y todo el cambio estén concentrados en las manos de la nación, la propiedad privada dejará de existir de por sí, el dinero se hará superfluo, la producción aumentará y los hombres cambiarán tanto que se podrán suprimir también las últimas formas de relaciones de la vieja sociedad.[32]
Según el bolchevismo, la violencia política debe ser parte de la dictadura del proletariado en este período,[33] y por tanto se trataría de una “dictadura” en dos sentidos distintos a la vez:[34] que el poder del Estado esté en manos de una clase y no de otra, y que ese poder elimine las libertades de expresión y asociación de la clase enemiga.[35] [36] Esta utilización del lenguaje llevó a consideraciones autoritarias y pre-estalinistas dentro del partido: Lenin llegó incluso a considerar que "hay tiempos en que quien realiza mejor la voluntad de una clase es un dictador" ya que "la democracia socialista soviética no es en modo alguno incompatible con la dictadura de una sola persona",[37] y reconoció también que el partido comunista no representa la vanguardia del proletariado y de su verdadera consciencia de clase, sino que a su vez sólo requiere de organizar el apoyo de una fracción del proletariado, con lo cual puede ejercer su poder sin el consentimiento de la clase proletaria y aun así representarla al extremo de ejercer una dictadura en su nombre.[38] Stalin aprovecharía estas admisiones que preludiarían no sólo su propio régimen sino también el maoísta, en las cuales, por ejemplo, Lenin afirmaba que la dictadura del proletariado no sólo debía usarse para fines de reeducación ideológica, sino que además estos procedimientos autoritarios no debían limitarse a las clases enemigas sino extenderse a los "millones de campesinos" rusos, e incluso "a los proletarios mismos", que debían de ser depurados de sus "prejuicios pequeñoburgueses" siendo los supuestos sujetos de su dictadura.[39]

Primera fase del comunismo[editar]

La "primera fase del comunismo" (o "socialismo" propiamente según Lenin), se define por establecer la propiedad colectiva de los medios de producción en manos de una sociedad liderada por trabajadores. En esta fase las limitaciones de las fuerzas productivas debidas al abrupto inicio del nuevo modo de producción requieren la utilización del racionamiento y la organización de la producción de acuerdo a las necesidades colectivas del sistema social y recién luego a la compensación al trabajador mediante certificados de cantidades de trabajo,[40] y no a las necesidades de los trabajadores en tanto hombres:

De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino, al contrario, de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. Congruentemente con esto, en ella el productor individual obtiene de la sociedad -después de hechas las obligadas deducciones- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta. [...]

Por eso, el derecho igual sigue siendo aquí, en principio, el derecho burgués, aunque ahora el principio y la práctica ya no se tiran de los pelos, mientras que en el regimen de intercambio de mercancias, el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, y no en los casos individuales.

A pesar de este progreso, este derecho igual sigue llevando implícita una limitación burguesa. El derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido; la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo rasero: por el trabajo. [...] Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista, tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento.[41]
Aquí las interpretaciones de la categorización marxiana se dividen en dos: la posición de Lenin y la marxista-leninista en general, establece que esta fase del comunismo es cualitativamente distinta a la siguiente y debe mejor ser llamada socialismo. En esta fase, para los leninistas, tanto la dictadura del proletariado como el proletariado subsisten, ya que el Estado debe seguir teniendo el dominio de los medios de producción por cuanto debe preservarse para la lucha contra potenciales contrarrevoluciones de ex-burgueses.[42] El marxismo-leninismo, desde su fundación por Stalin, agregaría a su vez otra diferencia con Lenin: bajo el socialismo podía subsistir la utilización del dinero, a diferencia del socialismo como era entendido por los bolcheviques y fuera intentado durante el período que luego sería denominado como "comunismo de guerra".[43]
La crítica marxista al leninismo considera, en cambio, que Marx utilizaba indistintamente los términos socialismo y comunismo para referirse a ambas fases, y que el Estado en tanto órgano de represión política no puede controlar los medios de producción si la burguesía ya fue enteramente expropiada, puesto que dicho dominio implicaría que puede existir un Estado sin clases sociales.[44] Para estos, si en la primera fase se continúa la política del período de transición, la utilización de las empresas colectivas seguiría estando al servicio de una función política del partido comunista y no del proletariado, con lo cual se trataría de un capitalismo de Estado o un comunismo salvaje o un colectivismo burocrático, en el cual la existencia del Estado sólo podría explicarse en términos marxistas como herramienta de represión de los trabajadores por parte de una nueva clase económica o de una elite política (grupo explotador no formado por una clase suma de propietarios privados e independientes sino colectivamente propietaria como grupo organizado, en forma similar al modo de producción asiático).[45]

Fase superior del comunismo[editar]

La "fase superior del comunismo" (o "comunismo" propiamente según Lenin), se define igualmente por la propiedad colectiva de los medios de producción en manos de la sociedad liderada por trabajadores, pero en esta fase se puede superar, gracias al desarrollo de la capacidad productiva, el derecho burgués de intercambio de equivalentes así como la especialización en la división del trabajo, por lo cual tanto la contribución a la sociedad como la provisión de bienes sería gratuita y sólo limitada a la libre voluntad de los miembros de trabajar cuándo y cómo deseen, y de consumir lo que consideren necesario:

En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades![46]

Al paso que en la sociedad comunista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos.[47]

La interpretación marxista-leninista sostiene que esta fase es cualitativamente distinta de la anterior y que sólo en ésta se podrá llegar a la abolición del Estado, puesto que Lenin atribuye al Estado funciones no-clasistas como la organización interna del proletariado para la represión de sus propios miembros que no deseen trabajar para la organización colectivista. Sólo en tanto no existan "haraganes", que se presumen minoritarios, el Estado podrá desaparecer ya que habrá terminado de combatir las costumbres capitalistas heredadas.[48]
Para los marxistas que critican esta posición, el Estado ya debería haber desaparecido mucho antes en tanto ya no existen clases, y que por eso mismo las empresas no podrían ser posesión colectiva del Estado sino de los trabajadores asociados colectivamente, ni tampoco la represión de los excesos debería de estar en manos de un órgano separado de los trabajadores armados. Esta distinción y la propia disolución del Estado carecería de sentido si acaso éste puede ser un instrumento igualmente funcional de administración económica y social por parte de los obreros.[49]

Aplicación histórica[editar]

Las doctrinas de las diversas corrientes marxistas coinciden en la necesidad de suprimir la propiedad privada (especialmente la de los medios de producción sociales) para establecer una economía planificada, y en la emancipación del proletariado como la primera clase oprimida sin economía propia,[50] negación de toda posible apropiación privada y por ende tendiente a desaparecer como clase en una comunidad comunista.[51]

Debido a la popularidad de la revolución bolchevique y la polarización política entre los colectivismos soviéticos y los mercados capitalistas, el comunismo se ha identificado casi naturalmente con la doctrina marxista-leninista. A diferencia de lo concebido por Marx y Engels, bajo esta doctrina la primera fase del comunismo, que es la más fácilmente alcanzable, es considerada "socialismo". Esta reconceptualización leninista se popularizaría en el léxico político-económico, y desde entonces se afirma que casi todos los gobiernos comunistas han implantado formalmente economías socialistas y no comunistas, puesto que son excepcionales los casos de naciones controladas por partidos comunistas que hayan alcanzado la fase superior del comunismo (o sea, el "comunismo" de acuerdo a esta terminología). Sin embargo el gobierno de Lenin no había dejado de entender la organización económica socialista de la producción como idéntica a la comunista, sólo variando de una a otra la forma de la distribución. Al igual que Marx, ambas fases del comunismo requieren la abolición del dinero y una planificación directa de los recursos mediante su provisión centralizada a la producción y al consumo, y, coherentemente con esta descripción, fue éste el tipo de sistema que se intentaría implantar durante los primeros años del régimen bolchevique.[52] Luego del fracaso de este experimento económico, Lenin lideraría la transformación de la economía rusa de vuelta hacia una economía de mercado bajo el nombre de Nueva Política Económica. Cuando sus sucesores abolieron nuevamente estas reformas capitalistas para reimponer el socialismo, la idea de socialismo (o primera fase del comunismo) ya no se trataba de lo que Marx y Lenin entendían por éste. Tanto en los modelos personalistas de Stalin y Mao como en el de las burocracias soviéticas posteriores y los nuevos regímenes comunistas alrededor del mundo, el socialismo terminaría limitándose a la planificación general de una producción estatal de bienes intercambiables no determinantes de los ingresos.[53] En el colectivismo soviético post-NEP, los bienes de producción (y eventualmente los de consumo) eran producidos como mercancías con valoraciones abstractas monetarias, pero al mismo tiempo sus precios y cantidades estaban condicionados por un plan general centralizado al que una economía de empresas estatales debía adecuarse. Los planes quinquenales se basaban en metas generales de producción por las cuales las unidades de producción eran compensadas en dinero según criterios ajenos a los precios por los que eran vendidos los bienes de producción, por lo cual no operaban como mercancías. La organización del cálculo económico en este sistema fue problemático para las juntas de planificación económica y usualmente degeneraba en una provisión racionada de los bienes de consumo, sea por desinterés o desconocimiento del Estado de los intereses del consumo individual, o por desabastecimiento producto de la descoordinación de la producción.[54] En casi la mitad de los países del mundo luego de la Segunda Guerra Mundial fue implementado este modelo de socialismo bajo dirigencias marxistas, sea o no bajo el nombre de partidos comunistas.

Mapa de los países que se declararon estados socialistas políticamente comunistas bajo la doctrina marxista-leninista entre 1979 y 1983. Este período marca la extensión territorial más grande de la ideología comunista.

Los territorios más importantes en ser incorporados por el movimiento comunista marxista-leninista fueron: primero, los que correspondían a las repúblicas que serían asimiladas al nuevo Estado de la Unión Soviética bajo el control de un mismo partido comunista, entre los que se encontraban Rusia, Bielorrusia, Armenia, Azerbaiyán, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán y Ucrania. A estos se agregaron los países alineados o satélites de la URSS en Europa del Este, América Latina y Asia, cuyos estados serían gobernados por partidos únicos propios (comunistas o no) basados en el socialismo soviético: Mongolia, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Albania, Alemania Oriental, Rumania, Cuba, Vietnam del Norte (luego Vietnam), Corea del Norte, Yemen del Sur, Camboya (bajo el dominio de Vietnam), China, Laos, Yemen, Etiopía, Angola, Somalía, Congo-Brazzaville, Mozambique, Guinea-Bisáu, Benin, Argelia, Birmania, Nicaragua, Granada y Afganistán entre otros.

Las únicas excepciones en las que se concretó el proyecto marxista originario de planificación económica,[55] fueron el "Comunismo de guerra" en Rusia,[56] el "Gran salto adelante" en China,[57] la política del "Hombre Nuevo" inaugurada por Ernesto Guevara en Cuba,[58] y la "Vuelta al campo" de la Revolución camboyana.[59] Sólo en todos estos breves episodios se alcanzó lo que Lenin había denominado como socialismo (organización de la producción como "una sola fábrica" más distribución por función), y en algunos casos se llegó inclusive al comunismo en el sentido que Lenin aceptaba del término (ídem más distribución por necesidad), pero finalmente se regresaría en una u otra forma al socialismo en el sentido soviético post-bolchevique (estalinista o post-estalinista) que es hoy su denominación usual.

En el caso de Yugoslavia, Hungría y Checoslovaquia se intentó una variante de este mismo modelo soviético llamado "socialismo de mercado" que intentaba emular la formación de precios en un mercado por diferentes vías según el país (empresas autogestionarias, estatales competitivas, etc.) pero sin posibilitar el derecho a la propiedad privada sobre el capital y la libre empresa en función de la ganancia.[60]

Luego de la caída del "bloque socialista", los países que permanecen hasta el día de hoy en mayor o menor medida con el modelo económico socialista de tipo soviético bajo control de partidos únicos marxistas son Corea del Norte y Cuba. En cambio China, Vietnam y Laos son gobernados por partidos comunistas que han decidido virar sus economías reguladas a formas mayormente mercantiles y capitalistas.

Además del comunismo como fue entendido por Marx y sus sucesores, existen otras doctrinas comunistas (algunas previas al marxismo, otras contemporáneas, y otras posteriores) tales como el anarcocomunismo con fundamento en posturas sociobiologistas (Piotr Kropotkin, Aldous Huxley) y el comunismo de consejos de base marxista pero no leninista.

Orígenes y fuentes históricas del comunismo[editar]

Comunismo primitivo y comunismo cristiano[editar]

Karl Marx vio el comunismo primitivo como el estado original cazador-recolector de la especie humana del que surgió el comunismo temprano. Para Marx, sólo después de que la humanidad fue capaz de producir excedentes (y de que algunos miembros de la sociedad se apropiaron de ellos), se desarrolló la propiedad privada y el Estado.

Comunismo igualitario[editar]

Licurgo de Esparta.

Se designa con esta expresión a todas las doctrinas pre marxistas, que con muchísima diversidad, se las puede englobar como utopías sociales que abogaban por la propiedad colectiva (a diferencia de un régimen de propietarios iguales) y la igualdad total (incluyendo todas las necesidades) de todos los productores.[8] Tales doctrinas primitivas resolvían el problema de las relaciones del individuo con la sociedad a través de la «sociedades de iguales», que bien podía ser una comuna, el Estado, etc.

Tales doctrinas se desarrollaron en la Época Clásica y en la Edad Media. Un ejemplo de comunismo igualitario es el implantado en Esparta por Licurgo también designado como comunismo militar. Este gobierno sólo consideraba como «iguales» a los ciudadanos de la polis, ya que mantenía un régimen esclavista.

Otro ejemplo de ciertas doctrinas comunistas en un marco antiguo son las propuestas por Platón en La República;

[...] existen el mejor Estado, la mejor constitución y las mejores leyes allí donde se aplica esta máxima: todo es común entre amigos.

Platón

Pero el gobierno era pragmáticamente llevado por una aristocracia de filósofos.

Las tendencias igualitarias se desarrollaron en algunas de las primeras herejías cristianas, como también en las comunas anabaptistas.

Socialismo utópico[editar]

No queremos la igualdad escrita en una tabla de madera, la queremos en nuestras casas, bajo nuestros techos.

François-Noël Babeuf, Conjuration des Égaux, 1795.

El comunismo como tradición política e ideológica surge a partir del siglo XVIII impulsado por las fuertes contradicciones sociales en Europa. Durante el gobierno del Directorio (1795-1799) en la Francia revolucionaria François-Noël Babeuf lleva a cabo la Conjuration des Égaux (Conspiración de los iguales), la primera acción revolucionaria llevada a cabo en nombre de una ideología comunista. El babuvismo proponía la abolición de la propiedad privada, la instauración de la propiedad comunitaria para asegurar la única y verdadera igualdad, no sólo política, sino también económica. El movimiento fue salvajemente reprimido, si bien su pensamiento resistió el paso del tiempo y engendró la mayoría de los comunismos posteriores.

Sobre 1835, las ideas comunistas prosiguieron su desarrollo fuertemente vinculadas al concepto de socialismo,[8] a partir del llamado socialismo utópico (también denominado comunismo utópico), siendo sus principales exponentes Robert Owen, Charles Fourier y Saint-Simon.

Robert Owen fue el primer autor en considerar que el valor de los productos debía medirse con base al trabajo incorporado a ellos, y no al valor en dinero que se les atribuye. Charles Fourier fue el primero en proponer la abolición del capitalismo para la formación de una sociedad comunista. Y el Conde de Saint-Simon consideró que la nueva sociedad debía estar planificada para atender las necesidades de los pobres. Estos autores propusieron la transición hacia nuevas sociedades a través de comunidades rurales autosuficientes por el trabajo de voluntarios; sin embargo, no consideraban que la sociedad capitalista estuviera compuesta por clases sociales antagónicas.

El desarrollo de las doctrinas comunistas[editar]

Monumento a Marx y Engels en Berlín, Alemania.

Marxismo o socialismo científico[editar]

Karl Marx funda la Liga de los Comunistas (también conocida como Liga de los Justos) en 1847 en Bruselas, después de dos años de estancia en la capital belga. La Liga encarga a Karl Marx y a Friedrich Engels una proclama del movimiento comunista. En 1848 publican el Manifiesto Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei).[61]

Para Marx y Engels, la clase obrera industrial es la única que, por su imposibilidad de una adquisición privada, puede superar mediante la síntesis comunista la contradicción sin salida de la socialización estatal: es la negación comunista de la sociedad porque no puede transformarse en nueva clase explotadora, es la negación comunista del Estado porque sólo transformándose ella misma en poder público puede superar su carácter asalariado remanente de la sociedad burguesa, y es la negación comunista de la propiedad porque sólo distribuyendo de acuerdo a las necesidades y las capacidades puede adquirir los frutos de los medios de producción.[62] De ello se deriva el lema De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades. El comunismo marxista es un movimiento liberal, materialista (y que atribuye un papel negativo a la religión que considera como algo mítico-fantástico, sin prohibirla en ningún momento, dado que estaría en contra de la búsqueda de libertades) y que propugna la intersolidaridad obrera. Sin embargo algunos marxistas posteriores son cristianos, y tratan de aunar el mensaje cristiano con el materialismo histórico y los objetivos de la vida humana para buscar la felicidad.

El Manifiesto Comunista es considerado uno de los tratados políticos más influyentes de la historia.

Relación con el anarquismo[editar]

Fotografía de Mijaíl Bakunin tomada por Gaspard-Félix Tournachon.

En la Asociación Internacional de los Trabajadores se evidenciaron los conflictos ideológicos entre anarquismo y marxismo. La principal diferencia entre estos dos grupos fue que los marxistas proponían un período de transición después de la revolución social antes de la disolución final del estado, idea que los bakuninistas no aceptaban considerando que la revolución debía acabar inmediatamente con el estado. El resultado final de esta división fue la expulsión de los anarquistas y anarcosindicalistas de la Primera Internacional y su posterior disolución en 1876.

El anarcocomunismo es anarquismo porque niega toda jerarquía y es comunismo porque busca una sociedad comunista (la sociedad comunista es una sociedad sin Estado donde toda la propiedad es común), representada entre otros por Pedro Kropotkin y Errico Malatesta.

Desarrollos posteriores a la Revolución Rusa[editar]

En los desarrollos posteriores a Marx del comunismo marxista, ha existido cierto debate sobre cuáles son los métodos más eficaces para lograr un cambio del sistema socioeconómico capitalista. En gran parte estos debates y desarrollos de estrategias consiguientes han estado ligados a personas influyentes dentro del movimiento comunista internacional. En ocasiones el debate ha estado más caracterizado por alineamientos personales con los principales teóricos, que por verdaderas e irreconciliables posturas ideológicas.

Marxismo-leninismo, estalinismo y trotskismo[editar]

El marxismo-leninismo es una ideología política formulada por Stalin,[63] oficialmente basada en el marxismo y el leninismo. Sin embargo, no es simplemente la unión de ambas ideologías sino que es una ideología política especifica creada para describir la línea que Stalin implantó en el PCUS y la Comintern. Además, contiene desviaciones tanto del marxismo como del leninismo, como puede ser el concepto del socialismo en un solo país. No hay un acuerdo entre historiadores sobre si Stalin realmente siguió los principios de Marx y Lenin.[64]

El objetivo del marxismo-leninismo es la creación de un Estado unipartidista[65] que tenga el control total sobre la economía. Según el marxismo-leninismo, este Estado refleja el concepto del socialismo (medios de producción controlados por la sociedad), que eventualmente desarrollara el comunismo. Otras tendencias comunistas y marxistas no están de acuerdo: argumentan que los Estados marxistas-leninistas realmente formaron el capitalismo de Estado.[66] En definitiva, estas tendencias concluyen que el marxismo-leninismo no es ni marxismo, ni leninismo, ni la unión de ambos; sino un termino artificial creado para justificar lo que consideran la distorsión ideológica de Stalin, el PCUS y la Comintern. En la URSS, esta lucha contra el marxismo-leninismo fue llevada a cabo por el trotskismo, que se define como una tendencia marxista y leninista.

Según el marxismo-leninismo, la propiedad privada de los medios de producción (el elemento clave para decidir si se ha llegado al socialismo o no) había desaparecido en los Estados marxistas-leninistas; sin embargo, según Engels, co-fundador del marxismo, la propiedad por parte del Estado es una forma de propiedad privada con naturaleza capitalista,[67] que solo se convierte en propiedad pública si el proletariado esta en control de este Estado.[68] Según el marxismo-leninismo, contrario a lo que dicen otras tendencias marxistas, el proletariado estaba en el control de los Estados que siguen esta doctrina. Por lo tanto, otra critica de estas tendencias es la falta de democracia (en varios ámbitos) en Estados como pueden ser, por ejemplo, la URSS.

El trotskismo es una tendencia marxista y leninista que se opone al marxismo-leninismo y estalinismo, a través de las teorías de la revolución permanente y el internacionalismo, que se opone al socialismo en un solo país de Stalin. Trotski y sus seguidores compitieron contra Stalin por el poder en la Unión Soviética.

El marxismo-leninismo se refiere a el sistema socioeconomico e ideología política implementada por Stalin en la URSS y después adoptada por otros Estados basados en el modelo soviético (economía centralizada, estado unipartidista, etc.); mientras que estalinismo se refiere al estilo de gobernar de Stalin (represion política, culto a la personalidad, etc.); el marxismo-leninismo se quedó después de la desestalinización, mientras que el estalinismo no lo hizo. Sin embargo, el término "estalinismo" es a veces utilizado para referirse al marxismo-leninismo, a veces para evitar sugerir que el marxismo-leninismo esta relacionado con el marxismo y el leninismo.

El maoísmo se refiere a la forma de el marxismo-leninismo asociada con Mao Tse-tung y que se aplicó en China. Después de la desestalinización, aunque se preservo el marxismo-leninismo en la URSS, tanto el maoísmo como el hoxhaismo argumentaron que las políticas de la URSS se había desviado de este, y por tanto Albania y China se distanciaron de la URSS, además de pasarse a llamar "anti-revisionistas" y aplicar otras políticas.

Comunismo de consejos[editar]

Surgido a partir de la revolución alemana y de la ruptura de la izquierda comunista germano-holandesa con el bolchevismo ruso, el comunismo de consejos hizo centro en la auto organización de la clase proletaria en los consejos obreros, en vez de la dirección política de la misma de un "partido revolucionario". Sus principales referentes fueron Otto Rühle, Anton Pannekoek y Paul Mattick.

Nuevas Corrientes Comunistas[editar]

Austromarxismo[editar]

El austromarxismo surge a partir de la mezcla de principios del capitalismo con principios leninistas y marxistas.[69] [70]

Socialismo autogestionario[editar]

El socialismo autogestionario o socialismo de autogestión es el sistema político que está basado en la participación de las diferentes comunidades cercanas a la vida cotidiana colectivizada (empresa, sindicato, localidad, partido) en la gestión de comunidades políticas superiores (Estado, federaciones, confederaciones, etc.).

Anarcocomunismo: la experiencia aragonesa[editar]

Reproducción del escudo del Consejo Regional de Defensa de Aragón.

Según algunos comentarios se logró algo similar a una sociedad comunista libertaria, es decir, comunismo anarquista o anarcocomunismo, con tendencias económicas y sociales a las perspectivas desarrolladas por Bakunin y Kropotkin, en Aragón durante la Guerra Civil Española gracias a la colaboración de CNT y POUM. Sectores de UGT apoyaron el proceso revolucionario en Aragón pese a que la dirección del partido consideraba que entorpecería la lucha contra Franco.

George Orwell describió una escena de Aragón durante este periodo, en el cual participó como parte de la División Lenin del POUM, en su célebre libro Homenaje a Cataluña:

Yo estaba integrando, más o menos por azar, la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo del capitalismo eran más normales que su contrario. En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas ellas vivían y se trataban en términos de igualdad. En teoría, era una igualdad perfecta, y en la práctica no estaba muy lejos de serlo. En algunos aspectos, se experimentaba un pregusto de socialismo, por lo cual entiendo que la actitud mental prevaleciente fuera de índole socialista. Muchas de las motivaciones corrientes en la vida civilizada —ostentación, afán de lucro, temor a los patrones, etcétera— simplemente habían dejado de existir. La división de clases desapareció hasta un punto que resulta casi inconcebible en la atmósfera mercantil de Inglaterra; allí sólo estábamos los campesinos y nosotros, y nadie era amo de nadie.

George Orwell

Historia del movimiento comunista[editar]

El comunismo se ha desarrollado organizativamente a través de la historia por medio de diversos movimientos políticos. Este desarrollo se ha llevado a cabo mediante la formación de las Internacionales Comunistas.

La Primera Internacional[editar]

La Primera Internacional (AIT) fue la primera organización que reunió a los sindicatos y a los partidos asociados a la clase trabajadora. Se fundó en Londres durante una reunión entre trabajadores llevada a cabo en Saint Martin's Hall. Su primer congreso se llevó a cabo en 1866 en Ginebra. En 1872 su sede se traslada desde Londres a Nueva York. En su momento la Internacional llegó a contar con 1,2 millones de miembros en todo el mundo, aunque su gaceta oficial publicaba 8 millones.

En la Asociación Internacional de los Trabajadores se evidenciaron los conflictos ideológicos entre anarquismo y marxismo.

La AIT no debe ser confundida con la Asociación Internacional de los Trabajadores fundada en los años 1922 y 1923 por los anarquistas y anarcosindicalistas.

La Segunda Internacional[editar]

Tras varios fracasos por refundar la Primera Internacional, se fundó en 1889 la Segunda Internacional (SI) que agrupó a diversos partidos socialistas y laboristas. La SI es parte de la historia del comunismo únicamente en referencia a los grupos al interior de ésta que luego formaron la Tercera Internacional debido a su carácter eminentemente socialdemócrata. La SI se disolvió en 1916 después del inicio de la Primera Guerra Mundial. La Segunda Internacional asentaría las bases de lo que sería la socialdemocracia actual.

La Tercera Internacional[editar]

La hoz y el martillo, símbolos del comunismo adoptados por los partidos marxistas-leninistas a partir de la Tercera Internacional, tal como aparecían en la bandera de la Unión Soviética.

Al disolverse la Segunda Internacional los grupos socialistas revolucionarios que se habían opuesto a la Primera Guerra Mundial convocaron a la Conferencia de Zimmerwald en septiembre de 1915 y a la Conferencia de Kienthal en abril de 1916. Estas conferencias fueron el antecedente directo de la Tercera Internacional también conocida por su abreviatura en ruso Komintern (Коминтерн, abreviatura de Коммунистический Интернационал, "Internacional Comunista"), la cual fue fundada en su primer congreso de Petrogrado en 1919 por iniciativa del Partido Comunista de la Unión Soviética. La Tercera Internacional rompió definitivamente con los grupos socialdemócratas y siguió las directrices marcadas por el Partido Comunista de la Unión Soviética.

En esta internacional también se manifestó el conflicto entre estalinistas y trotskistas. Los trotskistas sólo reconocen la legitimidad de los primeros cuatro congresos de la Internacional, ocurridos antes de la llegada al poder de Hitler en Alemania, momento en el que los trotskistas se separan definitivamente de la Internacional y empieza la formación de una Cuarta Internacional.

El 15 de mayo de 1943, después de celebrada la Conferencia de Teherán, el Presidium del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, «teniendo en cuenta la madurez de los partidos comunistas», y para evitar los recelos de los países capitalistas aliados decide disolver la Internacional Comunista.

Los partidos comunistas a partir de la Revolución rusa[editar]

La estrella roja, símbolo usado recurrentemente para representar a los partidos comunistas, o al comunismo en general, tal como aparecía en la bandera de la Unión Soviética.

La primera revolución que seguía los postulados marxistas no se produjo en un país central, sino en Rusia, en 1917. El líder del movimiento, Vladimir Ilyich Ulyanov explicó esta imprevista (por Marx y Engels) resolución de las contradicciones capitalistas señalando que el capitalismo había fallado en su «eslabón más débil». En efecto, Rusia era un país de escaso desarrollo industrial y predominante base campesina semifeudal.

A partir de la Revolución rusa, la denominación de comunista quedó restringida a los partidos marxistas que se alinearon con la Unión Soviética. La Revolución rusa llevó a cabo la supresión de la propiedad privada en la industria, creó cooperativas agrarias, fomentando su incorporación entre los campesinos (convertida más tarde, durante el régimen estalinista, en colectivización forzosa), y avanzó hacia la multiplicación de los medios de producción, en medio de una guerra civil que duró cuatro años. Uno de los primeros objetivos de Lenin fue electrificar Rusia (Lenin dijo en una ocasión que el comunismo era «soviets más electricidad»).

Durante la dirección de Stalin, la industrialización se hizo a paso acelerado, dadas las circunstancias internacionales, sin tenerse en cuenta la capacidad de aguante del proletariado ni condiciones de explotación resultantes a que se vio sometido junto con el medio. La Segunda Guerra Mundial agudizó el proceso de creación de industria pesada y de alimentos, al mismo tiempo que aumentó los controles estatales. Este período se caracterizó por una etapa de transición hacia el socialismo a través de diversos planes quinquenales, en contraste con la gradual concentración de poder político en manos de la burocracia del Partido y del Comité Central, según los partidarios de Stalin, necesaria por las condiciones de Guerra. También conllevó, a nivel político, un aumento de las persecuciones políticas, por parte del régimen, a los distintos sectores disidentes y de oposición dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética, extendido más tarde al resto de la Tercera Internacional, cuyo máximo exponente será la Gran Purga.

La Kominform[editar]

En 1947 fue creada la Kominform (Oficina de Información Comunista) como sustituta de la Komintern, y reunía a los Partidos Comunistas de Bulgaria, Checoslovaquia, Francia, Hungría, Italia, Polonia, la Unión Soviética y Yugoslavia. Fue disuelta a su vez en 1956.

La Cuarta Internacional[editar]

En Francia, Trotsky y sus simpatizantes de la Oposición de Izquierda, tras ser expulsado éste de la Unión Soviética a causa de su rivalidad con Stalin (apoyado por la burocracia del Partido), consideraron que la tercera internacional había quedado sometida al estalinismo y que sería incapaz de llevar a la clase trabajadora al poder. En consecuencia fundaron la Cuarta Internacional (CI). A través de su historia, la CI fue perseguida tanto por los gobiernos capitalistas como por la policía secreta soviética y los miembros de la Tercera Internacional. Los antirrevisionistas, estalinistas y maoístas consideran a la Cuarta Internacional y al trotskismo en general como una corriente ilegítima y reformista del marxismo, el bolchevismo y del comunismo hasta la actualidad.

A partir de 1945, servicios de seguridad estadounidenses y británicos reclutarían a intelectuales de agrupaciones provenientes de la Cuarta Internacional para promover una ideología que rivalice con el comunismo soviético, el estalinismo de finales de los 40s, una «guerra psicológica» en contra de la URSS.[71] Antiguos colaboradores de Trotsky como Daniel Bell, Sidney Hook, James Burnham e Irving Kristol (conocidos como los "New York Intellectuals") trabajarían conjunto a las agencias de seguridad estadounidenses y formarían las bases del movimiento neoconservador en Estados Unidos.[72]

La Cuarta Internacional sufrió una escisión en 1940 y otra aún más importante en 1953. A pesar de la reunificación parcial ocurrida en 1963, varias organizaciones se atribuyen en la actualidad la exclusividad como representantes o herederas de la Cuarta Internacional, si bien muchas reivindican su legado o programa político y, conscientes de la dispersión existente entre sus organizaciones herederas, reivindican su reconstrucción. Existen actualmente alrededor de 24 internacionales que se presentan como herederas reales de la Cuarta Internacional.

Los partidos comunistas en el siglo XX[editar]

En cada lugar del mundo tuvieron suertes diversas, pero pocas veces llegaron al poder. Las excepciones fueron los países de Europa del Este que estuvieron bajo el control del régimen político instaurado en la URSS tras el ascenso al poder de Stalin (heredado por los sucesivos gobiernos), durante más de 40 años a partir de la derrota del Ejército Nazi y la conquista militar de la región por el Ejército Rojo después de la Segunda Guerra Mundial; además de China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba, donde el poder lo obtuvieron direcciones militares o guerrilleras, dirigidas o influenciadas por su respectivo Partido Comunista, con apoyo campesino y de sectores populares.

En Chile, a comienzos de los 70, la Unidad Popular (UP) llegó al gobierno presidencial, tras ganar con su abanderado Salvador Allende las elecciones de septiembre de 1970. La coalición de gobierno era una alianza de partidos y movimientos de izquierda que tenían representación (minoritaria) en el parlamento. El Partido Comunista conformaba esta alianza junto a otros, como el Partido Socialista, la Izquierda Cristiana, el Partido Radical, y el Movimiento de Acción Popular Unitaria (o MAPU, escindido de la Democracia Cristiana), entre otros. Su principal consigna fue la «vía pacífica al socialismo», base programática de la alianza política en torno a Allende, pero que no era apoyada por todos los movimientos revolucionarios presentes en el acontecer político de la época. Esta vía implicaba la construcción del socialismo a través de las instituciones propias del Estado parlamentario burgués, siguiendo a estrategia de los llamados frentes populares de establecer gobiernos sobre la base de la coalición electoral entre distintas fuerzas políticas consideradas «progresistas» o populares. Esta experiencia fue frustrada por la férrea oposición de las fuerzas de centro y derecha, las que apoyadas por los Estados Unidos, produjeron finalmente un golpe de estado en 1973, con la inmediata consecuencia de la aniquilación de los focos de resistencia obrera (como los Cordones industriales) liderados por el MIR o la facción marxista del MAPU, el suicidio[73] del presidente socialista Salvador Allende, el cierre del parlamento y el establecimiento de un régimen militar, para continuar en los años siguientes con una represión sostenida y sistemática de los principales dirigentes y activistas de todas las organizaciones políticas y sindicales, tanto del Partido Comunista, como de los demás partidos políticos que apoyaron o participaron en el gobierno de la Unidad Popular.

El movimiento comunista internacional atravesó grandes crisis en el siglo XX. La primera de ellas relacionada con el alejamiento de León Trotsky de la conducción de la Unión Soviética debido a sus diferencias con Stalin. Trotsky se exilió en México, donde fue asesinado por un agente bajo el mando de la GPU: Ramón Mercader. El ex conductor del Ejército Rojo postulaba la revolución permanente. La segunda gran crisis la provocó el enfrentamiento de la Unión Soviética y China en lo referente a la política internacional. Desde los años del encumbramiento del fascismo en Europa, la Unión Soviética sostuvo una política de unidad con las fuerzas democráticas de la burguesía para los partidos comunistas que actuaban en el mundo capitalista y de coexistencia pacífica con el imperialismo. El Partido Comunista de China tenía una política de confrontación directa con el imperialismo, aunque apoyaba acuerdos con las burguesías nacionales confrontadas con él mismo. Esta política provocó otro cisma en muchos partidos comunistas. En los 70 del siglo XX el comunismo pro-chino viró hacia extrañas alianzas según fuera la relación de cada gobierno con Pekín.

Los partidos comunistas después de la Segunda Guerra Mundial[editar]

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que agrupaba los antiguos dominios del zar, era una potencia mundial. Con la muerte de Stalin, en 1953, sobrevino la crítica a sus métodos y al denominado culto a la personalidad, tolerados y auspiciados desde el poder. Esta etapa, abanderada por Jrushchov, fue conocida como etapa del deshielo. Lo que no impidió que, con posterioridad, se acusase a Jrushchov de los mismos métodos de que él había acusado a Stalin.

La República Popular China, surgida tras la victoria, en 1949, de la dirección militar del Partido Comunista Chino, liderado por Mao Tse Tung y apoyado por un numeroso ejército, una revolución campesina en el medio agrario, y una revuelta estudiantil en la ciudad, siguió adelante el proceso, en medio de crecientes contradicciones, hasta que comenzó a aceptar formas económicas mixtas desde finales de los años 70, con Deng Xiaoping, sin cambiar el sistema político de partido único, y aún ejerciendo un fuerte control político y policial estatal.

Después de la Segunda Guerra Mundial, dos partidos comunistas europeos, el francés y el italiano, crecieron hasta el punto de convertirse en fuerzas políticas clave en sus respectivos países. Dominaban ampliamente el movimiento sindical, tenían una importante representación parlamentaria y jugaban una compleja política de alianzas en el plano interno. Fueron críticos, en muchos aspectos, de la Unión Soviética. Esta posición independiente convirtió a ambos partidos en núcleo del eurocomunismo, cuyo sesgo distintivo era la confianza en alcanzar el poder en los países capitalistas a través de las elecciones pluripartidistas parlamentarias. El eurocomunismo se enfrentó en ocasiones a la Unión Soviética, y terminó encontrando apoyos en un sector de la burguesía de sus respectivos países (sobre todo en lo referente a fuentes de financiación). El Partido Comunista Francés no modificó, sin embargo, el método de conducción centralista hacia lo interno, así como el método dirigista desarrollado en época de Stalin. Menos rígido fue en ese sentido el Partido Comunista Italiano. Éste, además, diseñó una política de compromiso histórico hacia la Democracia Cristiana (centroderecha) que significaba mucho más que eventuales alianzas tácticas. El Partido Comunista de España, menos poderoso, se sumó al eurocomunismo, renunciando, con Carrillo a muchas de las reivindicaciones del movimiento comunista y obrero desarrollado durante la transición de la dictadura fascista al régimen constitucional, aceptando así la monarquía y apoyando los Pactos de la Moncloa, y ejerciendo un fuerte control a su vez sobre la dirección sindical de Comisiones Obreras (CC.OO.).

Los partidos comunistas después de la caída de la URSS[editar]

En 1991, tras un proceso de sucesivos intentos de reformas privatizadoras en lo económico, conocido como Perestroika, que acelerarán la crisis interna, y presionado por la Guerra Fría y las potencias occidentales, el país sucumbe ante sus propias contradicciones, dando lugar a la desintegración de la URSS y a que las repúblicas que integraban la URSS se independicen. La destrucción del Muro de Berlín que separaba la zona de influencia soviética de la zona capitalista (herencia de la división territorial posterior a la Segunda Guerra Mundial) es considerada uno de los símbolos de esta caída.

Después de la caída de la Unión Soviética, los partidos comunistas sufrieron transformaciones y divisiones en todo el mundo. Algunas fracciones adoptaron una política reformista, otras desarrollaron una táctica de oposición a la globalización capitalista buscando estrechar sus lazos con las masas marginadas por el llamado capitalismo consumista, y orientándose en algunos casos hacia el comunismo libertario. Muchos simpatizantes del marxismo en las décadas anteriores, apoyaron movimientos socialdemócratas en Europa y América latina.

En Cuba, la revolución de 1959 fue conducida por jóvenes revolucionarios que no pertenecían al Partido Comunista. Pero éste se convirtió en fuerza hegemónica en la medida en que la economía del país se hacía cada vez más dependiente de la Unión Soviética, en gran parte debido al bloqueo económico que estableció Estados Unidos. Caída esta, Cuba permaneció como un solitario baluarte del comunismo en América, aunque aceptando la participación de capitales privados extranjeros en su débil economía, centrada en el turismo.

Incluso en la República Popular China se han desarrollado profundas transformaciones en torno a una internacionalización y un modelo económico que distan mucho de los principios políticos que promulgan. Una mezcla de comunismo en el discurso político teórico y capitalismo, en la práctica cada vez más amplios sectores económicos.

Vietnam ha iniciado reformas en el mismo sentido de China. Los otros países socialistas de la actualidad son Laos y Corea del Norte. Este último se ha destacado por el rechazo de reformas liberalizadoras, y una defensa férrea del patriotismo y la economía socialista, aunque últimamente está adoptando mecanismos para permitir la entrada de capital extranjero.

En Rusia se fundó el Partido Comunista de la Federación Rusa en 1993 a partir del Partido Comunista de la Unión Soviética. Se ha centrado en las características propias de Rusia, y en consecuencia ha combinado el comunismo con un fuerte patriotismo en sus planteamientos. Ideológicamente se ha denominado nacional-bolchevismo a la combinación de la lucha social anticapitalista con el nacionalismo, tendencia que desde la década de 1920 estuvo presente en cierto modo en el PCUS.[74]

Crítica al comunismo[editar]

El comunismo se ha confundido con el marxismo-leninismo. En este sentido, la crítica al «comunismo» no sólo ha venido de los sectores derechistas o centristas, sino también del comunismo de izquierda, p. ej. consejismo, autonomismo.

Existen varias críticas contemporáneas al comunismo marxista y al marxismo-leninismo que van desde los sectores ultra-derechistas (nacionalistas, fascistas), derechistas de moderados (liberales, conservadores) hasta las posiciones de centro e incluso centro-izquierda (demócratas cristianos, social liberales, social demócratas). También se les suelen oponer sectores sin espectro político, como los anarquistas o libertarios.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d Entrada de comunismo en el Diccionario de la Lengua Española – Vigésimo segunda edición.
  2. "communism" en Merriam-Webster Dictionary, definición 2.d
  3. "communism" por Bryan Caplan, en The Concise Encyclopedia of Economics
  4. Ver también: Communism (ideology) en la Encyclopedia Britannica.
  5. Max Weber, Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, 2da parte, cap. IX, § VI.1, pp. 855-856
  6. Émile Durkheim, El socialismo, Akal, 1987, cap. II, 2° lección (cont.), pp. 48-50
  7. Ferdinand Tönnies, "Socialismo y comunismo", Comunidad y asociación, Minerva, 1998
  8. a b c Ver Afanásiev, 1977
  9. Karl Marx, "La división social del trabajo y sus consecuencias: la propiedad privada, el Estado, la «enajenación» de la actividad social", La ideología alemana, Universitat de València, 1994, cap. III, p. 46
  10. Karl Marx, "Dinero", Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Colihue, 2006, 3.er manuscrito, § 4, pp. 179-184
  11. Lev Trotsky, "El plan y el dinero", La revolución traicionada, Antídoto, 200?, cap. 3, § 1, pp. 65-67
  12. Eugene Kamenka, "Marxian Humanism and the Crisis in Socialist Ethics"
  13. Murray N. Rothbard, "Freedom, Inequality, Primitivism and the Division of Labor"
  14. Friedrich Engels, "Description of Recently Founded Communist Colonies Still in Existence", MECW Volume 4, p. 214
  15. Juan Dal Maso, "La historia es una abuela. Marx, la revolución rusa y la actualidad del marxismo"
  16. Stephen Fisk, "St Kilda", AbandonedCommunities.co.uk
  17. Early Communism
  18. Communism (ideology), Encyclopedia Britannica
  19. Ejemplos: Artículo 126 de la Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de 1936 y Artículo 5 de la Constitución de la República de Cuba
  20. Ernesto Guevara, "La educación directa", El socialismo y el hombre en Cuba, 1965. Citado en Obras completas, Andrómeda, 2002, pp. 189-190
  21. Leonard Schapiro, El totalitarismo, Fondo de Cultura Económica, 1981, pp. 86-92 y 100-122
  22. Juan Carlos Monedero, "Chavez frente a Chavez: hablar de socialismo"
  23. Leszek Kolakowski, "Las raíces marxistas del estalinismo"
  24. Robert K. Furtak, The political systems of the socialist states, St. Martin's Press, New York, 1986, pp. 8-9
  25. Robert K. Furtak, The political systems of the socialist states, St. Martin's Press, New York, 1986, pp. 8-9
  26. Robert K. Furtak, The political systems of the socialist states, St. Martin's Press, New York, 1986, p. 12
  27. Robert K. Furtak, The political systems of the socialist states, St. Martin's Press, New York, 1986, p. 13
  28. Robert K. Furtak, The political systems of the socialist states, St. Martin's Press, New York, 1986, p. 14
  29. Aquí el mercantilismo es entendido como la forma económica de transición entre dos modos de producción, que es previa a las revoluciones republicanas burguesas, pero posterior a la disolución de la cohesión político-económica de la sociedad feudal. Esta disolución crearía los dos espacios sociales necesarios para el desarrollo moderno del capital: la sociedad civil burguesa y el Estado burocrático inicialmente acaparado por el absolutismo monárquico mediante una legitimación patrimonial-tradicional.
  30. Hay que destacar, no obstante, que la sucesión de estos modos de producción en Occidente y Oriente no tiene por qué ser lineal ni universal, ni ocurrir de la misma forma y con las mismas realizaciones en todas partes, sino que depende del desarrollo histórico material de las fuerzas productivas, así como de la lucha de clases en cada lugar. El modelo historiográfico para Occidente, en su visión más linealista o estrecha, vulgarizada por el estalinismo como categorización histórica oficial, ha sido conocido como teoría de las cinco etapas. La idea de un modelo alternativo para buena parte de las sociedades orientales ha sido conocido como teoría de las dos vías. Otras teorías alternativas o modos de categorización histórica del pasado han sido desarrollados por distintas corrientes y autores. Es notable la de Samir Amin, que introduce el concepto de modo mercantil-tributario y de sociedad premoderna.
  31. Paresh Chattopadhyay, "The Economic Content of Socialism: Marx vs. Lenin", Review of Radical Political Economics, vol. 24, nos. 3&4, pp. 90-110
    Etapa Interpretación de Marx previa a Lenin: socialismo=comunismo Interpretación de Marx según Lenin: socialismo≠comunismo
    1 Transición al modo de producción comunista = Transición al modo de producción socialista Transición al comunismo en sus dos fases = Transición a la secuencia de modos de producción socialista y comunista
    2 Primera fase del modo de producción comunista = Primera fase del modo de producción socialista Primera fase del comunismo = modo de producción socialista
    3 Fase superior del modo de producción comunista = Fase superior del modo de producción socialista Fase superior del comunismo = modo de producción comunista
  32. Friedrich Engels, Principios del comunismo, respuestas 17-18
  33. V. I. Lenin, "La transición del capitalismo al comunismo", El Estado y la revolución, Siglo Veintidós, 2000, cap. V, § 2, pp. 75-79
  34. Nicolai Bukharin, Programme of the Communists (Bolsheviks), 1919, p. 17
  35. Hans Kelsen, "El Estado proletario, “semi-Estado” que se irá extinguiendo por su propia naturaleza", Teoría comunista del derecho y del Estado, Emecé, 1957, Teoría del derecho, cap. II, § 1, pp. 82-83
  36. Nikolai Bukharin, The Communist Program, 1920, pp. 23-24
  37. V. I. Lenin, "Discurso sobre el desarrollo económico", Noveno Congreso del Partido Comunista Ruso, 31 de marzo de 1920
  38. V. I. Lenin, "Discusión en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista", Obras escogidas (edición rusa), T. X, pág. 214.
  39. Josef Stalin, "La dictadura del proletariado", Cuestiones del leninismo, Ediciones en lenguas extranjeras de la República Popular China, 1977, cap. 1, § IV, p. 43
  40. Esta idea, sin embargo, parece haber sido abandonada en su obra posterior. Ver: Karl Marx, "El dinero o la circulación de mercancías", El capital, tomo I, capítulo 3
  41. Karl Marx, "Glosas marginales al programa del partido obrero alemán", Crítica del programa de Gotha, cap. 1
  42. V. I. Lenin, "Primera fase de la sociedad comunista", El Estado y la revolución, Siglo Veintidós, 2000, cap. V, § 3, pp. 79-82
  43. Paul Craig Roberts, "«War Communism»-Product of Marxian Ideas", Alienation and the Soviet Economy, University of New Mexico Press, 1971, caps. 2-4, pp. 20-88
  44. Paresh Chattopadhyay, "The Economic Content of Socialism: Marx vs. Lenin", Review of Radical Political Economics, vol. 24, nos. 3&4, pp. 90-110
  45. Movimiento Socialista Mundial, "El mito de la sociedad transicional"
  46. Karl Marx, "Glosas marginales al programa del partido obrero alemán", Crítica del programa de Gotha, cap. 1
  47. Karl Marx y Friedrich Engels, "Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialista e idealista", La ideología alemana, cap. 1, § 2
  48. V. I. Lenin, "La fase superior de la sociedad comunista", El Estado y la revolución, Siglo Veintidós, 2000, cap. V, § 4, pp. 82-88
  49. Movimiento Socialista Mundial, "El mito de la sociedad transicional"
  50. Oskar Lange, "Problemas fundamentales de la construcción socialista". En: Oskar Lange (comp.), Problemas de economía política del socialismo, Fondo de Cultura Económica, 1989 (1965), p. 38
  51. Karl Marx, "Segunda nota marginal crítica" a "Proudhon" en "Crítica crítica...", La sagrada familia, Claridad, 2008, capítulo IV, parte IV, § 3, pp. 50-51
  52. Alfred Schüller y Hans-Günter Krüsselberg, "Sistema económico soviético", Conceptos básicos sobre el orden económico, Folio, 1997, cap. IV, § B.2, pp. 239-243
  53. Este socialismo de "tipo soviético" fue la forma generalizada de sistema económica aplicado por los partidos comunistas, y fue considerada como una alteración menor del modelo original de socialismo pensado por Marx y Lenin, aunque sólo tenía en común con la "primera fase del comunismo" de Marx (y "socialismo" según Lenin) la supresión del mercado como formador de los precios y la compensación a cada trabajador "de acuerdo a su aporte", pero no llegaba a la pretensión del socialismo leninista de una planificación consciente de la producción concreta de cada bien en una única división técnica del trabajo, planificación que es la condición para la supresión misma del sistema de precios. Desde Stalin en adelante el marxismo de la Comintern no tendría ya en consideración estas características comunes al socialismo y al comunismo, posponiéndolas a la futura "fase superior del comunismo" (Lenin sólo había relegado a la fase superior la supresión del Estado). Ver: Nikolai Bukharin, The Path to Socialism in Russia, 1967. New York: Omicron Books, p. 178
  54. Rolando Astarita, "¿Qué fue la URSS? (1)" y "¿Qué fue la URSS? (2)"
  55. Peter Boettke, "The Soviet experiment with pure communism", Critical Review: A Journal of Politics and Society, Volume 2, Issue 4, 1988, pp. 149-182
  56. Zygmunt Bauman, Socialismo: la utopía activa, Nueva Visión, p. 76
  57. Eric Hobsbawm, "El final del socialismo", Historia del siglo XX, Crítica, cap. XVI, pp. 464-467
  58. Claudia Hilb, "La década revolucionaria", Silencio, Cuba, Edhasa, pp. 22-29
  59. Vincent Cook, "Pol Pot and the Marxist Ideal"
  60. Alfred Schüller y Hans-Günter Krüsselberg, "Economías de mercado socialistas", Conceptos básicos sobre el orden económico, Folio, 1997, cap. IV, § C, pp. 257-267
  61. En alemán, Manifest der Kommunistischen Partei Audiobook.
  62. Texto completo del Manifiesto del Partido Comunista de los Marxists Internet Archive.
  63. Г. Лисичкин (G. Lisichkin), Мифы и реальность, Новый мир (Novy Mir), 1989, № 3, p. 59 (en ruso)
  64. Александр Бутенко (Aleksandr Butenko), Социализм сегодня: опыт и новая теория// Журнал Альтернативы, №1, 1996, pp. 2–22 (en ruso)
  65. Ian Adams. Political ideology today. Manchester England, UK: Manchester University Press, 1993. p. 201.
  66. "State capitalism" in the Soviet Union, M.C. Howard and J.E. King
  67. "Socialism: Utopian and Scientific". Friedrich Engels. Capitulo III. Editorial Progress Publishers. "But, the transformation — either into joint-stock companies and trusts, or into State-ownership — does not do away with the capitalistic nature of the productive forces."
  68. "Socialism: Utopian and Scientific". Friedrich Engels. Capitulo III. Editorial Progress Publishers. "The proletariat seizes the public power, and by means of this transforms the socialized means of production, slipping from the hands of the bourgeoisie, into public property. By this act, the proletariat frees the means of production from the character of capital they have thus far borne, and gives their socialized character complete freedom to work itself out"
  69. Basado en El austromarxismo del PCREE.
  70. [1]
  71. Frances Stonor Saunders, «La CIA y la guerra fría cultural», editorial Debate, Madrid, 2001
  72. Los Intelectuales de New York y la invención del neoconservadurismo
  73. Doctor Guijón: "Yo vi cuando se suicidó Allende" http://www.emol.com/mundografico/?G_ID=17135&F_ID=979165
  74. Taibo, Carlos (2006). Rusia en la era de Putin. 9788483192788: Los Libros de la Catarata. p. 53. ; véase también Zapater Espí, Luis Tomás (2005). El nacionalismo ruso: la respuesta euroasiática a la globalización. Ed. Univ. Politéc. Valencia. p. 140. ISBN 9788497057301. «La combinación del elemento de la lucha social anti-capitalista con el resurgir de las tradiciones nacionales es lo que ideológicamente se ha denominado nacional-bolchevismo, tendencia que como se vio anteriormente desde los años veinte estuvo presenten en mayor o menor medida en el seno del PCUS.» 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]