Democracia cristiana

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Democracia cristiana es una corriente política que busca aplicar los principios del cristianismo (a menudo el catolicismo en particular) a las políticas públicas. Esta corriente surgió en el siglo XIX en Europa, y continúa teniendo una fuerte influencia en Europa y Latinoamérica.

La Democracia Cristiana coloca a la persona humana en el centro, principio y fin de toda acción política, tanto en su dimensión espiritual como material, por lo que pregona "romper con el juego pendular" que llama "mentiroso" de izquierdas y derechas que afirma que responden a una concepción materialista", se autodefine como "de avanzada, moderada, de consenso, de la sensatez o de la racionalidad", por lo que ha sido calificada como de Centro [1] [2] , de centroderecha o de centroizquierda en distintos momentos históricos.

Se define como un movimiento no confesional, del que no sólo los católicos pueden formar parte, pero todos sus miembros deben "guardar conciencia plena con su ideario".

Características[editar]

Militantes del COPEI, partido demócrata cristiano venezolano, participando en una marcha a favor de la campaña de Eduin Pirela a la alcaldía de Lagunillas, Zulia.
Propaganda electoral de Konrad Adenauer de 1957.

En la práctica política, la Democracia Cristiana ha sido calificada como de centroderecha en asuntos económicos, morales y culturales y de centroizquierda asuntos políticos y sociales. La Democracia Cristiana no tiene su origen en el socialismo ni relación alguna con la Internacional, sino en la Doctrina social de la Iglesia. Aunque en muchas ocasiones la democracia cristiana ha aceptado el liberalismo, y comparte la idea de la reducción de impuestos con la intervención estatal, con el fin de acabar con la injusticia social; en general los principios que han regido su matriz se derivan de la idea del Estado del bienestar. Por esa razón es frecuente encontrar partidos democristianos en la centro-derecha. La Democracia Cristiana suele sobresalir por su marcado conservadurismo lo que la distingue del progresismo; y su notoria inclinación estatista lo que también la separa del liberalismo económico.

Para la Iglesia católica, la Democracia Cristiana ha existido desde los fines del siglo XIX, cuando el Papa León XIII escribió la encíclica Rerum novarum, una respuesta al socialismo y a los nuevos sindicatos en la cual el Vaticano reconoció las privaciones del trabajador y se dispuso a aliviarlas.

La Iglesia católica aclaró su posición al respecto en la Quadragesimo Anno, una encíclica hecho por el Papa Pío XI en 1931. Aunque hay muchas formas de democracia cristiana, generalmente están de acuerdo en ciertas materias. Su idea del Estado no corresponde a la de los liberales: debe ser descentralizado y estar compuesto de varios conjuntos, pero debe tener una capacidad indiscutible. Los demócrata cristianos creen que la sociedad debe ser responsable de la economía, pero no discuten los principios del capitalismo, creen que debe haber un capitalismo con rostro humano, lo que lo diferencia de la socialdemocracia. La democracia cristiana se parece más al socialismo cristiano en que cree que el deber del Estado es cuidar de sus ciudadanos.

Los democristianos generalmente siguen la posición del Vaticano en temas morales. Sin embargo, la mayoría de ellos ha aceptado el divorcio y el gobierno secular.

Los partidos democristianos suelen decir que son de "inspiración cristiana", en buena parte por influencia maritainiana. Incluso al calificar de cristiana la democracia parece subrayarse esta idea. Dentro de las filas del propio social-cristianismo la cuestión del nombre ya ha sido muy debatida. Y de hecho algunos de estos grupos políticos han desechado la etiqueta por cuanto compromete y responsabiliza a los miembros en esta cuestión.

La democracia cristiana ha sido más prominente en Italia, Alemania, Países Bajos y América Latina, destacándose Chile, Venezuela y República Dominicana. El primero ha tenido tres presidentes democristianos: Eduardo Frei Montalva (1964-1970), Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000); el segundo dos: Rafael Caldera y Luis Herrera Campins; y en República Dominicana Joaquín Balaguer por varios periodos.

En América Central después de años de dictaduras y gobiernos autoritarios algunos de los primeros presidentes civiles electos fueron demócrata cristianos: José Napoleón Duarte (El Salvador, 1984-1989), Marco Vinicio Cerezo Arévalo (Guatemala, 1986-1990). En Costa Rica, han sido electos presidentes por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) Rafael Ángel Calderón Fournier (1990-1994), Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (1998 - 2002) y Abel Pacheco de la Espriella (2002 - 2006).

En México y Paraguay países donde un solo partido político fue hegemónico por décadas; el PRI por 70 años en el primero y el Partido Colorado por sesenta en el segundo, fueron partidos demócrata cristianos los primeros en romper con esa larga hegemonía; en México con el triunfo de Vicente Fox proveniente del Partido Acción Nacional y en Paraguay con la victoria de Fernando Lugo del Partido Demócrata Cristiano en coalición con otros partidos políticos. El PAN además dio otro presidente posterior a México; Felipe Calderón.

Ideario[editar]

Cualquier organización que se declara humanista cristiana comparte internacionalmente un mismo pensamiento y valores en materias esenciales, con validez para cualquier época y lugar. Y aunque los partidos de tal inspiración no son confesionales o integrados solo por creyentes, el conjunto de valores que profesan emanan de la doctrina social cristiana.

Explica Álvaro Góngora del Partido Demócrata Cristiano de Chile sobre los democratacristianos:

...“Comparten una visión de mundo cuya centralidad es la persona humana, tanto en su dimensión espiritual como material. De este modo y acorde con el orden natural, el género humano goza del derecho a ejercer el valor supremo de la libertad, que propicia su realización como persona. Por lo mismo, el humanista cristiano favorece y protege el desarrollo social a través de comunidades, como la escuela, el sindicato, la iglesia, formas de asociación en general y, particularmente, la familia nuclear y extensiva, cuyos integrantes poseen vínculos de estrecha consanguinidad (padre, madre e hijos) o grados de parentesco. Se trata de la unidad social por excelencia, fuente de vida y humanización. En esta línea, considera primordial y absoluto el derecho a la vida, condenando toda acción que lo vulnere.

El humanista cristiano tiene por objetivo la justicia social, la solidaridad, mejorar las formas de convivencia entre las personas y su entorno, aspirando a superar la pobreza material y espiritual. En política, es claramente democrático y aspira a fortalecer el sistema compartiendo posiciones únicamente con partidos de idéntica vocación. Es manifiestamente contrario al estatismo o colectivismo, por cuanto limita la libertad y anula el valor de las comunidades naturales. Sin embargo, demanda del aparato estatal eficiencia para sostener la productividad y programas sociales destinados a mejorar las condiciones de vida de los sectores necesitados.

En materia económica actúa bajo el mismo predicamento. Reconoce beneficios al modelo de economía social de mercado, porque posibilita la asignación de recursos, mantiene los equilibrios macroeconómicos, respeta la propiedad privada y la libre competencia, aunque con ciertas regulaciones tendientes a evitar privilegios, monopolios estatales o gremiales y el crecimiento con equidad social." [3]

Y completa sobre qué es la Democracia-Cristiana Eduardo Fernández del Partido Demócrata Cristiano de Venezuela:

...“Soy militante, desde que tengo uso de razón, de una causa de fe que se llama la democracia cristiana, también conocida como el humanismo cristiano.

Se trata de una manera de ver al hombre o, mejor dicho, a la persona humana en su relación con las otras personas y con la humanidad en general.

En la raíz de nuestro pensamiento hay un concepto fundamental: la dignidad de la persona, de cada una de las personas y del conjunto de las personas.

Esa dignidad tiene un fundamento infinitamente trascendente: la filiación divina. Todos somos hijos de Dios y como todos tenemos un padre en común, todos somos hermanos. De allí surge el mandamiento del amor y de la fraternidad. “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. En eso conocerán que sois mis discípulos” (Jn 13.34-35).

Los demócratas cristianos creemos en esa dignidad eminente de cada persona humana y del conjunto de las personas humanas; por eso, el compromiso con la justicia social con la igualdad de oportunidades para todos; por eso, la solidaridad con los que sufren, con los pobres, con los marginados.

Ser demócrata cristiano es creer en la democracia como fórmula de gobierno, precisamente porque la democracia es la forma de gobierno más compatible con el concepto de la dignidad de la persona humana, de cada una de las personas y del conjunto de las personas.

Ser demócrata cristiano es apostar al bien común al desarrollo integral de la sociedad y de cada uno de sus miembros.

Es apostar por un desarrollo económico equilibrado que sea capaz de generar empleo para todos, bienes y servicios para todos y oportunidades para todos.

El mejor ejemplo que podemos exhibir en esta materia es el formidable éxito de Alemania, gobernada por muchos años por el Partido Demócrata Cristiano.

Ser humanista cristiano es creer en la educación como instrumento fundamental para erradicar la pobreza y para asegurar el progreso y el bienestar de las naciones. Es a través de la educación que promovemos la dignidad de la persona.

Finalmente, ser demócrata cristiano es proclamar que la política, como toda actividad humana, está subordinada a la moral, a la ética. Que no todo está permitido en política, sino aquello que concuerda con los principios.

Y es, además, proclamar la cultura de la vida y derrotar a la cultura de la muerte. Es estar del lado de la paz, del diálogo, de la esperanza, de la justicia, de la libertad y del amor." [4]

Política basada en la comprensión cristiana del hombre[editar]

Los demócratas cristianos se orientan de acuerdo a la imagen cristiana del ser humano y su dignidad intangible, viendo la realidad con ojos de discípulos de Jesucristo:

...“Para nosotros, el hombre es creado por Dios a su imagen y semejanza. De manera consecuente con la imagen cristiana del hombre, hacemos profesión de su dignidad inviolable. Todos los seres humanos tienen la misma dignidad, independientemente de su sexo, color de piel, nacionalidad, edad, convicción religiosa y política, discapacidad, salud y capacidad de rendimiento, de sus éxitos o fracasos y del juicio de otros. Respetamos a cada ser humano como persona única e indispensable en todas las fases de la vida. La dignidad del hombre –también del no nacido y del moribundo- es inviolable.

De la dignidad del hombre se origina su derecho al libre desenvolvimiento de la personalidad, y al mismo tiempo la responsabilidad ante el prójimo. El hombre posee la libertad de decidir moralmente. Según la comprensión cristiana, el hombre tiene responsabilidad ante Dios y ante su propia conciencia, y está vinculado en comunidad con sus semejantes.

Cada persona está expuesta al error y la culpa. Por ello se han puesto límites a la capacidad planificadora y edificadora de la política. Este enfoque nos protege de doctrinas ideológicas redencionistas y de una concepción totalitaria de la política. Asimismo, genera disposición para la reconciliación.

Concebimos al hombre como parte de la Creación. No le corresponde disponer a su antojo de la naturaleza, que nos ha encomendado para configurarla y preservarla. Somos responsables de cómo habremos de transmitirla a las generaciones por venir.

En esta imagen del hombre se basan los fundamentos de los Estados de derecho y constitucionales democráticos. Esto se aplica también para quienes no derivan de la fe cristiana la dignidad, la igualdad y la libertad del hombre." Tomado del Programa del Partido Demócrata Cristiano de Alemania. [5]

Política económica social de mercado[editar]

En materia económica el PDC tiene como regla “tanto Estado como sea necesario y tan poco Estado como sea posible”, teniendo siempre como eje y destinatario de toda acción en economía al hombre, con responsabilidad social y ecológica, en el marco de la Economía Social de Mercado[6] , un modelo de economía y sociedad en constante cambio que se ha definido de la siguiente manera:

...“La Economía Social de Mercado es un sistema que combina la competencia sobre la base de la iniciativa libre de los individuos con la seguridad social y el progreso social".[7] .

La expresión se basa en Alfred Müller-Armack, quien combinó en este modelo ejemplo elementos del neoliberalismo alemán (en especial el ordoliberalismo, liberalismo sociológico) y la visión social cristiana. Algunos autores lo llamaron “el tercer camino” entre capitalismo y socialismo, otros autores se distanciaron explícitamente del así llamado “tercer camino”. La expresión economía social de mercado se ha convertido en la expresión para la programación económica de la República Federal de Alemania y de Austria,[8] y se ha mostrado que es de multi entendimiento y larga duración.[9] [10]

Comparación con otras corrientes políticas[editar]

Como con cualquier ideología política, la democracia cristiana ha tenido manifestaciones diferentes a través del tiempo y en distintos países; hay dos amplias ideologías que son llamadas democracia cristiana.

Como generalización, se puede decir que los partidos democristianos en Europa tienden a ser moderadamente conservadores, y en varios casos se presentan como el principal partido conservador en sus respectivos países (por ejemplo en Alemania, España, y Bélgica). Estas generalizaciones, sin embargo, deben ser diferenciadas por la consideración de que la democracia cristiana no encaja precisamente en las categorías usuales del pensamiento político, sino que más bien incluye elementos comunes a otras ideologías políticas:

Comparación con el Conservadorismo Comparación con el Capitalismo Comparación con el Socialismo
En común Valores morales tradicionales (contrarios al aborto y a favor de la familia tradicional), oposición a la secularización, una visión del desarrollo evolucionario (como opuesto a revolucionario) de la sociedad, un énfasis en la ley y el orden, y rechazo al comunismo. Un énfasis en los derechos humanos y una visión positiva del libre mercado. Un énfasis en la comunidad, solidaridad social, el humanismo, el apoyo al Estado del bienestar, y por alguna regulación del mercado.
En contra Abierto al cambio (por ejemplo, en la estructura de la sociedad) y no necesariamente con apoyo al statu quo social cuando la caridad y la justicia social faltan en la sociedad. Un rechazo al secularismo, y énfasis en el hecho de que el individuo es parte de una comunidad y tiene deberes para con ella. La mayoría de los demócratas cristianos apoyan una economía de mercado y no adhieren a la doctrina de la lucha de clases. Además es manifiestamente contrario al estatismo o colectivismo, por cuanto limita la libertad y anula el valor de las comunidades naturales [11] . Esto no necesariamente se ve en algunos sectores democristianos con una fuerte influencia de la Teología de la Liberación.

Los democristianos son por lo general conservadores en lo social, y como tales, mantienen una posición relativamente escéptica respecto a temas como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque algunos partidos demócrata cristianos han aceptado la legalización limitada de ambos. Es común que los partidos democristianos tiendan a marcar la herencia cristiana de su país, y afirmar posiciones éticas explícitamente cristianas, antes que adoptar una visión más liberal o secular.

En asuntos económicos, los demócratas cristianos no suelen desafiar al capitalismo como sistema económico, a diferencia de su repudio explícito al comunismo y similares ideologías,[12] aunque sí ven a la economía como algo al servicio de la humanidad. El deber del estado con respecto a la sociedad es de real importancia para los democristianos, algunos ven a este deber como meramente para crear las condiciones para que la sociedad civil florezca por fuera de las fronteras del estado, mientras que otros lo ven como un deber más directo del estado con los ciudadanos. En décadas recientes, algunos partidos demócrata cristianos en Europa han adoptado políticas consistentes con un punto de vista liberal en lo económico, mientras que otros demócrata cristianos por momentos parecen mantener visiones similares del socialismo cristiano.

En algunos países latinoamericanos los partidos democristianos suelen ser posicionados a la derecha del espectro político, entre otras cosas, por sus posturas económicas neoliberales y conservadoras casos de México, Costa Rica y Ecuador, mientras en otras naciones se les ubica a la izquierda con posiciones mucho más progresistas o que forman parte de coaliciones junto a partidos socialistas casos de Chile, Uruguay, Paraguay y Guatemala.

Historia[editar]

Primera grabación cinematográfica de un Sumo Pontífice, el papa León XIII, en 1896.
Falange Nacional fundada en 1935, posteriormente en 1957 se convierte en la Partido Demócrata Cristiano de Chile.
fue muy importante el Radiomensaje de Navidad de 1944 de Pío XII.
Foto de familia en cumbre del 2011 del Partido Popular Europeo.

El cristianismo, históricamente, había tenido una intervención directa en lo político, con distintos planteamientos desde el debate que arranca con San Agustín. Sin embargo, ante la nueva sociedad que surge de las revoluciones industriales, no había realizado un planteamiento específico.

Fue a finales del siglo XIX cuando surgieron en el norte de Francia, y en zonas de Bélgica y Holanda los primeros grupos que se autodenominaron demócrata cristianos. Esta fórmula de sindicalismo confesional representó un choque con el catolicismo tradicional, lo que obligó a la intervención del Vaticano. El Papa, León XIII, con la encíclica Graves de Communi rechazó el sindicalismo que implicaba la lucha de clases.

A principios del siglo XX, en Italia, el político católico Sturzo fundó el Partido Popular Italiano, una formación que se definía como democristiana. El Vaticano, que seguía tutelando la participación de los católicos en la vida pública, estableció como límite los pactos o acuerdos con los partidos considerados ateos.

La democracia cristiana siguió creciendo, no sólo en Europa Occidental, sino también en países de América latina, como Chile. Tras la Segunda Guerra Mundial, y concretamente en la década de los 60, tras el Concilio Vaticano II, el Vaticano dejó de tutelar directamente a la democracia cristiana, que basa sus actuaciones alrededor del humanismo cristiano.

Las bases doctrinales de la democracia cristiana las podemos encontrar en la obra de Tomás de Aquino, quien establecía los tres planos del mundo. En el vértice superior, está la ley eterna, o ley divina. De este derecho divino deriva la ley natural, que es el conjunto de normas éticas aprehendidas racionalmente por el hombre. En un tercer plano se sitúa la ley humana, que es el conjunto de normas para la organización de la sociedad. Estos tres planos, según Tomás de Aquino deben estar en armonía y no debe haber contradicciones entre ellos, para que se genere lo que llamó como civitas.

Este planteamiento, para el tiempo presente, se actualiza con la doctrina social de la Iglesia, que se construye sobre todo con las encíclicas de León XIII. En la Libertas Praestantissimum defiende la libertad del hombre pero rechaza al liberalismo porque éste no asume la autoridad divina. La más importante para la doctrina social de la iglesia es la Rerum novarum (1891), en la que se reconoce la situación de miseria en la que vivían muchos trabajadores como resultado del afán de enriquecimiento que produce el liberalismo capitalista. Pero la alternativa no podía ser el socialismo por dos motivos: porque era ateo y porque era colectivista, y atentaba por tanto a la propiedad privada que se consideraba esencial para el mantenimiento con dignidad de la familia.

La solución que propone es una alternativa pactista, que parte de la idea de que tanto empresarios como trabajadores, son todos hijos de Dios, y por lo tanto deben ceder en sus aspiraciones para llegar a un acuerdo entre ellos. Otro aporte innovador de la Rerum novarum es que anticipa la llegada del Estado del bienestar, cuando plantea la intervención del Estado para atenuar las situaciones de injusticia social e incidir en el reparto de la riqueza.

Otra innovación importante es la que encontramos en la encíclica de Pío XI, Quadragesimo Anno (1931). En esta encíclica se alientan las vías cooperativas en las empresas donde trabajadores y empresarios participan tanto en la gestión como en los beneficios.

Pero lo que dio un impulso decisivo a la Democracia Cristiana no solo en el mundo entero fue el Radiomensaje para la Navidad de 1944 llamado "Benignitas et humanitas" de Pío XII en que, concluyendo la Segunda Guerra Mundial, el papa valoró, aunque con cierta cautela, la forma democrática de gobierno.

"Manifestar su parecer sobre los deberes y los sacrificios que se le imponen; no verse obligado a obedecer sin haber sido oído: he ahí dos derechos del ciudadano que encuentran en la democracia, como lo indica su mismo nombre, su expresión. Por la solidez, armonía y buenos frutos de este contacto entre los ciudadanos y el gobierno del Estado se puede reconocer si una democracia es verdaderamente sana y equilibrada, y cual es su fuerza de vida y de desarrollo." (Fragmento del Radiomensaje para la Navidad de 1944 llamado Benignitas et humanitas)

Papa Pío XII

En la segunda mitad del siglo XX, y coincidiendo con la progresiva emancipación de la tutela vaticana de la democracia cristiana, esta corriente ideológica ha ido consolidándose y extendiéndose. La Internacional Demócrata Cristiana (IDC), agrupa a un centenar de partidos, fundamentalmente europeos y latinoamericanos.

El más antiguo de España es el PNV (Partido Nacionalista Vasco), que es centenario, pero actualmente es un partido aconfesional y progresista en temas sociales, y la UDC (Unió Democràtica de Catalunya), que acaba de cumplir 75 años. En el año 1990, la antigua Alianza Popular (AP), en su refundación,con el nuevo nombre de Partido Popular, abandonó la adscripción conservadora para integrarse en el ámbito de la democracia cristiana. En el inicio del siglo XXI, esta internacional, y a iniciativa de los españoles, ha asumido una doble denominación, y también se llama Internacional Demócrata de Centro, para ampliar la presencia de partidos que tenían reparos hacia las denominaciones religiosas.

La democracia cristiana es actualmente una corriente que ha experimentado una evolución paralela a la que tuvo la socialdemocracia. Si ésta es interclasista, la democracia cristiana se dirige a un electorado no exclusivamente religioso.

Relacionados[editar]

El partido político que actualmente gobierna en Turquía, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se puede describir como democracia islámica.

En Pakistán la Liga Musulmana de Pakistán (N) ha obtenido en varias ocasiones el gobierno del país y es un partido que también aduce defender la democracia islámica, conservador sin ser islamista, es por lo general considerado un partido moderado de centroderecha.

En Túnez el Partido del Renacimiento se proclama demócrata islámico y asegura seguir el ejemplo del Partido de la Justicia y el Desarrollo de Turquía, aunque sus detractores lo tachan de islamista.

El partido político japonés Nuevo Kōmeitō, puede ser descrito como partido demócrata budista.

El partido político tailandés Partido Puea Thai, puede ser descrito como partido demócrata budista.

El partido monárquico camboyano FUNCINPEC es miembro de la Internacional Demócrata de Centro.

En Chile además del partido demócrata cristiano, existe el partido izquierda cristiana que es una separación del partido demócrata cristiano de Chile, este partido abiertamente es de izquierda y plantea el socialismo desde un punto de vista cristiano, además sigue la teología de la liberación.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas centro_y_dc
  2. Hugo Hernán Bubenik (6-8 de noviembre de 2013). «Instituto de Investigaciones Gino Germani. VII Jornadas de Jóvenes Investigadores». Consultado el 1 de enero de 2014.
  3. "El humanista cristiano es manifiestamente contrario al estatismo o colectivismo, por cuanto limita la libertad y anula el valor de las comunidades naturales..."
  4. Democracia cristiana según Eduardo Fernández
  5. La Política Demócrata Cristiana para Alemania en el siglo XXI
  6. Documento Final Congreso Ideológico 2014 “HACIA DÓNDE VA LA DEMOCRACIA CRISTIANA”
  7. Alfred Müller-Armack: Wirtschaftsordnung und Wirtschaftpolitik, Bern, 1976, S. 245.
  8. Hanns Abele, Handbuch der österreichischen Wirtschaftspolitik, Manz, 1982, ISBN 978-3-214-07050-2, Seite 145
  9. 5. ↑ Hans-Rudolf Peters, Wirtschaftspolitik, Oldenbourg Wissenschaftsverlag, 2000. ISBN 3-486-25502-9 S.47
  10. Grundtexte zur Sozialen Marktwirtschaft, Band 3, Marktwirtschaft als Aufgabe, Gustav-Fischer-Verlag, Stuttgart, New York, 1994, ISBN 3-437-40331-1, Seite 36
  11. "El humanista cristiano es manifiestamente contrario al estatismo o colectivismo, por cuanto limita la libertad y anula el valor de las comunidades naturales..."
  12. Moos, M. (1945) ‘Don Luigi Sturzo – Christian Democrat’, American Political Science Review, 39(2), pp. 269-292, p. 269

Enlaces externos[editar]