Colectivismo
Colectivismo, en general, es un término usado para describir un énfasis teórico o práctico en un grupo, en oposición al individualismo. El colectivismo abarca una amplia categoría de filosofías no-individualistas. El colectivismo es considerado por muchos diametralmente opuesto al individualismo. Sin embargo, ambos colectivismo e individualismo pueden interpretarse de distinta manera por diferentes personas.
Algunos tipos de colectivismo señalan que el bien del grupo es más importante que el bien individual, otras alegan mientras que cualquier grupo está finalmente hecho de individuos, el individuo incidentalmente sirve a su propio interés al servir a los intereses del grupo (en otras palabras, en tanto el grupo prospera, todos los miembros del grupo prosperan). Los detractores de esta última posición alegan que es difícil, si no imposible, imaginar que lo beneficioso para un grupo, es siempre beneficioso para cada individuo que lo integra. El colectivismo puede también estar asociado con altruismo, ya que lo que es bueno para el grupo puede concebiblemente requerir el sacrificio de por lo menos algún interés individual.
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Política [editar]
Algunos políticos colectivistas sostienen que diferentes grupos tienen intereses competitivos, y que los intereses y características individuales están de hecho amarradas a los intereses y características de su grupo. En esta línea de pensamiento, se considera que las diferencias entre grupos son más significativas que las diferencias individuales dentro de los grupos. Otros políticos colectivistas enfatizan la noción de igualdad y solidaridad, y ven a todos los seres humanos como parte de un mismo grupo con intereses similares. Mantienen que la competencia y rivalidad, entre individuos o pequeños grupos, es ante todo contra-productiva o perjudicial, y deberá entonces remplazarse por alguna forma de cooperación.
Las críticas políticas al colectivismo sostienen que este enfatiza el grupo suprimiendo los derechos individuales, por ejemplo, según los críticos del colectivismo, la democracia puede ser vista como una forma de colectivismo cuando la mayoría del grupo es capaz de disminuir la libertad de individuos en minoría, simplemente porque constituyen la mayoría. Así, los oponentes al colectivismo argumentan que únicamente los individuos pueden legítimamente tener derechos, no los grupos, y abogan por la protección constitucional de los derechos individuales ante el mandato de la mayoría.
Economía [editar]
El colectivismo sostiene que las cosas deben ser propiedad de un grupo más que propiedad de una sola persona (propiedad privada). El socialismo suele asociarse con esta teoría, aunque es de notar que no es aplicable a todas las visiones existentes del socialismo. Central a este punto de vista favorable al grupo, está el concepto de propiedad colectiva, en oposición a la propiedad privada. Algunos aplican esto sólo a bienes de capital y tierra, mientras otros colectivistas argumentan que todas los bienes de consumo deben observarse como bienes públicos, y son difíciles de, o no deberían privatizarse; es el caso de bienes naturales, de defensa nacional, de justicia y de información. Los comunistas creen que no solamente los medios de producción, sino el producto del trabajo debería colectivizarse, y los salarios abolirse. La conferencia de Florencia de la Federación de la Internacional, al mostrar los principios anarcocomunitas, señaló: "La Federación Italiana de la Internacional considera propiedad colectiva a los productos del trabajo y como complemento necesario del programa colectivista...'"
Se observa que confiar en la elección individual para contribuir a los bienes públicos lleva a fallos del mercado y a un problema de parasitismo. Se ve entonces que: la acción colectiva, el cumplimiento de las autoridades y la presión o coerción social, son la única manera confiable de asegurar el abastecimiento de bienes o servicios públicos.
Sociedades colectivistas [editar]
Existen muchos ejemplos de sociedades alrededor del mundo que se han caracterizado a ellas mismas o externamente como "colectivistas".
Por un lado, existen Estados socialistas que han colectivizado la mayoría de los sectores económicos. Por otro lado, existen los kibutzim de Israel (comunas voluntarias donde las personas viven y cultivan juntos y donde la propiedad es colectiva), y comunidades como Freetown Christiania en Dinamarca (un pequeño experimento político autónomo centrado alrededor de una instalación militar abandonada en Copenhague) donde se vive un estilo de vida colectivista.
{Otro ejemplo colectivista es Japón, donde es prácticamente una forma de identidad nacional que ha dado sus frutos creando una sociedad con alto sentido social. En las sociedades colectivistas como la japonesa la identidad social es más saliente que la identidad individual, por eso los valores y normas sociales prevalecen sobre las individuales, es decir, la conducta es pro social.}
Colectivismo, complemento [editar]
Las sociedades colectivistas son aquellas en las que se percibe una interdependencia de sus miembros y donde prima el bienestar del grupo sobre el individuo, es decir, la consecución de los objetivos grupales sobre los individuales. La valía del individuo radica en cómo contribuye a la sociedad.
En cambio en las sociedades individualistas sobresalen los valores que fomentan el éxito individual y la competencia, es decir, los objetivos del grupo quedan relegados a los objetivos personales.
El colectivismo es ante todo más equitativo y más justo, porque los derechos de la colectividad priman sobre los derechos individuales. Se sabe que ningún individuo solo (sin utilizar a los otros) puede descollar, para sobresalir o dominar es necesario servirse de terceros para su beneficio personal; para evitar que individuos inescrupulosos utilicen a otros individuos para su propio beneficio desaforado, las sociedades deberían actuar como colectividades. Donde el bienestar individual se consiga como integrante de la colectividad, respetando sus derechos individuales sociales lógicos, pero respetando los derechos de la colectividad que deben primar sobre los derechos individuales, es decir el derecho de todos por encima del derecho individual. [No existe una universalidad en el pensamiento humano, para que los derechos individuales sean solo como los propone occidente (evitar el encasillamiento cultural y centrarse en justicia social y humanismo consecuente)].
Así, las colectividades como colectividades deben tener derechos comunes a todos, de más peso que los derechos de unos pocos individuos. Cuando se habla de derechos colectivistas, estos deben estar en armonía con los derechos de otras colectividades. El asunto es difícil y fácil, es educar a las personas desde la niñez para que contribuyan al beneficio de todos (justicia social de la colectividad) y no al de unos cuantos. Aplacar “el yo insolente” en las escuelas de formación, propiciador entre otros de las guerras fratricidas (ancestro común) del planeta. El colectivismo debe ser altruista, es decir integrado por una sociedad altamente humanista y a la vez ecologista.
Las personas con fuerte tendencia individualista en cualquier forma de gobierno, que deseen subyugar a los demás (como ocurre en muchas naciones del planeta), deberían pensar, analizar, someter sus pensamientos e imaginaciones al dictamen del discernimiento de la razón: que aquello que permite u otorgue facilidad para desafueros, amparados en la mala interpretación de derechos individuales o generales, que terminan alcahueteando el desorden por parte de los más avaros, ególatras, violentos, van en detrimento de la colectividad, es decir en alcanzar un mundo con justicia social.
El estado (sin individuos plenipotenciarios y/o con inmunidad) ejerciendo control de las actividades de la comunidad, el colectivismo, la comunidad por encima del individualismo. Muchos deben soportar a unos pocos, eso acontece en muchos países del mundo, en donde unos pocos tiene el dinero, el poder a costa de la utilización del resto de sus congéneres (nadie solo hace nada), apoyados por pequeñas unidades grupales corruptas al servicio de unos pocos, que manipulan al gran conglomerado, muchas veces maquillando la información. Algunos son aptos para amasar dinero, poder (son la minoría), a costa de someter a la gran mayoría que no tiene esa destreza, pero si tienen estos seres la grandeza del granito de arena comunitario en el esfuerzo diario, el cual contribuye más al engrandecimiento humano y mundial, que el que aportan los acaparadores de dinero, de poder y de otras malas formas tangibles e intangibles de sometimiento humano, no necesarias para una subsistencia digna de todos.
Algunos expresan que el colectivismo sostiene que el individuo no tiene derechos, que su vida y su trabajo le pertenecen al grupo y que el grupo puede sacrificarlo a su antojo para sus propios intereses; que la única manera de poner en práctica una doctrina de ese tipo es por medio de la fuerza bruta y el estatismo siempre ha sido el corolario político del colectivismo. Pero ello no es cierto, en un colectivismo humanitario y altamente social. lo anterior no debe tener cabida. Son los derechos de la colectividad sobre el individuo, pero respetando la identidad humana, unas pocas sociedades terrícolas (como es el caso actual japonés) son ejemplo de cómo es el manejo, y estas sociedades pueden mejorar aún más como entes colectivistas.
En resumen, los derechos de la colectividad es la suma de los derechos individuales comunes de una colectividad vs la suma de los derechos individuales de un grupo de individuos minoritario ávidos de poder, egolatría y riqueza. En donde, el colectivismo es una utopía o sueño que pretende que exista un mundo social globalizado lo más igualitario posible, y el individualismo es la distopía o realidad de la manipulación y el adoctrinamiento, generalmente a cargo de un grupo minoritario autoritario o totalitario, que ostenta el control del poder y la riqueza basado en la suma de los derechos individuales de unos pocos.
Pretender reconocer las bondades de una sociedad altamente culturizada basada en los derechos de la colectividad, es estar en contraposición a la realidad basada en los derechos individuales de una minoría que manipula al mundo.}
Libros [editar]
- Augustin Souchy y P. Folgare Colectivizaciones. La obra constructiva de la revolución española
- Víctor Alba Los colectivizadores
Véase también [editar]
Enlaces externos [editar]
- Colectivismo, selección de artículos del Independent Institute