Joaquín Costa

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Joaquín Costa
Joaquín Costa, de Compañy.jpg
Joaquín Costa, fotografiado por Manuel Compañy (c. 1894).
Nombre Joaquín Costa Martínez
Nacimiento 14 de septiembre de 1846
Bandera de España Monzón, España
Fallecimiento 8 de febrero de 1911 (64 años)
Bandera de España Graus, España
Nacionalidad español
Alma máter Madrid
Ocupación Notario, jurista, político, historiador, economista, escritor.
Hijos 1

Joaquín Costa Martínez (Monzón, Huesca; 14 de septiembre de 1846Graus, Huesca; 8 de febrero de 1911) fue un político, jurista, economista e historiador español, el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español conocido como Regeneracionismo, con su conocido lema «Escuela, despensa y siete llaves para el sepulcro del Cid».

Biografía[editar]

Retrato de Joaquín Costa de 1913, obra de Victoriano Balasanz

Hijo de Joaquín Costa Larrégola, pequeño propietario rural, y de María Martínez Gil, a los pocos años de edad se traslada a Graus, iniciando sus primeros estudios en la cátedra de Latinidad de Graus. Trabajaba y estudiaba en Huesca —magisterio, bachiller— y Madrid, donde se licencia en Derecho y Filosofía y Letras (1873), al mismo tiempo que se doctora en Derecho (1874), y en Letras en julio de (1875). Escribe La vida del Derecho (1876) y fue profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renuncia en protesta por la política educativa de la Restauración junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza. A esta institución laica de enseñanza, inspirada en la filosofía del Krausismo, se halla ligado entonces dirigiendo su Boletín (1880–1883), dando clases y participando eficazmente en el Congreso Pedagógico Nacional de 1882.

Escultura en relieve de Joaquín Costa en el Grupo Escolar Gascón y Marín de Zaragoza.

Ejerce como letrado en Cuenca, en Guadalajara (1876-1877) y después en Huesca (1877–1879); en esta última estancia en su ciudad natal redacta Cuestiones celtíberas: religiones, Organización política, civil y religiosa de los celtíberos y Derecho consuetudinario del Alto Aragón.

De nuevo en Madrid como pasante, colabora en la Revista de España, en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia y en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presenta sus Estudios jurídicos y políticos y su Teoría del hecho jurídico individual y social. Más adelante, en 1887, será profesor y hará un Plan de una Historia del Derecho español en la antigüedad. Participa en el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses, en Zaragoza.

Sus humildes orígenes le inclinan a la política; estudia particularmente las raíces populares del derecho consuetudinario español (Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, 1881) y el mundo rural al participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos (1880–1881). Participa también en numerosos mítines y conferencias africanistas y abolicionistas, planteando su visión de El comercio español y la cuestión de África (1882). Dirige, además, el Congreso Español de Geografía Colonial y Mercantil (1883), cofunda la Sociedad de Africanistas y Colonistas que dirige las expediciones al África occidental y ecuatorial y toma parte en la Revista de Geografía Colonial (1885–1887).

Grupo Escolar Joaquín Costa en Zaragoza.

La intensa labor geográfica desarrollada durante estos años (1882-1887), tiene como objetivo incorporar a España a las políticas de expansión y al “espíritu civilizador que agita a todas las naciones europeas”. Los cambios en el orden económico y político que la extensión de los ferrocarriles y barcos de vapor estaban provocando, afectarán a los temas agrícolas necesitados de profundas reformas en una economía global. En su artículo "Geografía y comercio", publicado con Rafael Torres Campos como apertura del primer número de la Revista de Geografía Colonial, establecen la importancia del conocimiento geográfico y de la actividad comercial en la regeneración nacional.[1]

En 1888, gana la plaza de Notario de Jaén por concurso oposición con el número uno, y aboga inmediatamente por la reorganización del Notariado, del Registro de la Propiedad y de la Administración de Justicia (1890). Durante el año 1891 queda vacante la notaría de Graus, que Costa requirió, pero la Dirección General de Notarios se la denegó, alegando que no sería justo otorgar la preferencia a un notario de categoría superior, porque perjudicaría a los compañeros de inferior categorías. Ingresa igualmente en el Cuerpo Superior de Abogados del Estado. Solicita excedencia como notario que le conceden y temporalmente traslada su residencia a Graus, ejerciendo la Abogacía.

Sin embargo, una esclerosis lateral amiotrófica o enfermedad de Lou Gehrig[cita requerida] empezó a manifestarse en el brazo derecho a la edad de 21 años, le recluye en el amado y familiar Graus (Huesca), desde donde a pesar de todo organiza a la Liga de Contribuyentes de Ribagorza que deriva en movimiento político de inclinaciones sociales. De ahí surgen varias campañas por todo el Alto Aragón (1892 en adelante), con el fin de potenciar la producción agraria gracias al regadío y mediante obras hidráulicas que debe hacer el Estado, en opinión de Costa. En 1893 se presentó a las elecciones municipales de Graus en representación de la Cámara Agrícola del Alto Aragón impidiendo su elección el caciquismo local.

Tras regresar, por fin (1893), a una plaza de notario en Madrid, y ser derrotado en las elecciones de (1896), a las que se presentó a diputado, a través de la Cámara Agrícola del Alto Aragón, tiene ahora una visión mucho más política y científico-social, preparando su magna obra Colectivismo agrario (1898), en que hace una dura crítica de la destrucción por las desamortizaciones y otras prácticas de ancestrales sistemas de propiedad comunal, que describe muy documentadamente, y galvaniza a la opinión pública a raíz del Desastre de 1898, en que España pierde sus últimas colonias a causa de la guerra con Estados Unidos: Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas.

En el segundo tomo del Colectivismo Agrario en España (1898) presenta Costa lo que viene a ser una amplia historia económica de los sistemas de propiedad y sus diversas modalidades (desde los cotos a las tierras concejiles y comunales), las formas de explotación, etc., remontándose a dos siglos antes de nuestra era; también, con notable agudeza, trata del control sobre el agua y sus diversas formas de propiedad, de las cofradías pesqueras, etc.

Escultura en Zaragoza de Joaquín Costa.

Con sus mensajes a las Cámaras Agrarias aragonesas consigue la creación de una Asamblea Nacional de Productores que se alía con las Cámaras de Comercio que lidera Basilio Paraíso y la Liga Agraria formada por las clases propietarias castellanas dirigidas por Santiago Alba para formar la Unión Nacional, nuevo partido político popular y muy crítico con el sistema de la Restauración canovista. Esta propuesta resulta demasiado heterogénea y resta por un momento muchos militantes al republicanismo y aunque allí están, aunque diluidas, las ideas de Costa, carece de su método y su dirección y no se convierte en partido político. Así y todo, Costa acata la Unión Nacional, integra sus fuerzas, acepta un cargo en el Directorio y redacta el mensaje de queja y protesta al Congreso de los Diputados que se publicó en la prensa el 1 de abril. Pero no funcionó el intento de fuerza de sacar manifestaciones a la calle: se prohibió la de Madrid, y se autosuspendieron las demás. Reunidos en la casa de Costa, en Madrid, Paraíso pugna por acciones directas espectaculares como una huelga de contribuyentes, mientras Costa cree improbable un alto seguimiento de esa medida y más seguro y profundo el trabajo de un partido político, educador del pueblo. Hay disensiones sobre la estrategia a tomar entre Costa y Paraíso y al cabo Costa plantea (septiembre de 1900) su separación del Directorio de la Unión Nacional. Los gremios madrileños se alejan también de Paraíso, si bien la Unión todavía celebra un mitin en Barcelona en abril de 1901. Paraíso y Alba se aseguran sendos escaños de diputados liberales mientras Costa, que sueña aún con un partido de intelectuales, vira hacia la Unión Republicana. La Unión Nacional se desintegró por la tensión entre los intereses populares y los corporativos. Costa percibió que el poder, tal como estaba configurado, no acometería nunca reformas regeneracionistas. En ese empeño Costa se halla completamente solo.

Joaquín Costa con Miguel Morayta, Manuel Bescós, el doctor Calzada, la familia de este y otros amigos, en mayo de 1908, Madrid.

Afectado profundamente por el fracaso de la Unión Nacional, continuó, atribuyendo responsabilidades por la situación española a la propia monarquía en Quiénes deben gobernar después de la catástrofe, Reconstitución y europeización de España y, sobre todo, la espectacular encuesta realizada desde el Ateneo de Madrid con la colaboración de muchas grandes figuras de la cultura y la sociedad españolas (de Miguel de Unamuno a Emilia Pardo Bazán) para redactar uno de sus títulos clásicos: Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla (1901),[2] tremenda e informada denuncia de la corrupción del sistema político canovista de la Restauración que supondrá la marginación de Costa de los centros políticos del sistema.

Familia[editar]

Ya entrado en la madurez, Costa se enamoró de Isabel Palacín, viuda del ingeniero Teodoro Bergnes de Las Casas, para el que había trabajado en otra época de delineante, y tuvieron una hija, María-Antígone Costa Palacín, nacida en 1883, por la que sentía un gran afecto.[3] [4] [5]

Fallecimiento[editar]

Panteón de Joaquín Costa en el cementerio de Torrero de Zaragoza.

Joaquín Costa volvió a la villa de Graus en 1903 y falleció el 8 de febrero de 1911. Su muerte provocó una gran convulsión nacional, y se le enterró en el cementerio de Torrero de Zaragoza al oponerse el pueblo al traslado de sus restos al futuro Panteón Nacional y no desear los políticos monárquicos un entierro multitudinario, capaz de presentarse casi como un plebiscito contra el sistema.[5]

Testamento político[editar]

El historiador español Alberto Gil Novales ha visto con claridad la gran contradicción de Costa en este gran trabajo: denuncia desde dentro el mismo sistema político que pretende destruir. La información que utiliza en su obra no excluye a los caciques y oligarcas en cuanto hombres representativos de la cultura de su época. Como resumen definitivo de la encuesta (1902) elabora un programa de enunciados prácticos, casi su testamento político, en el que mezcla grandes horizontes y algunas obsesiones menores, casi comarcanas:

Inscripción de la lápida de Joaquín Costa en el cementerio de Torrero de Zaragoza.
  1. Cambio radical en la aplicación y dirección de los recursos y energías nacionales (presupuesto volcado en educación, colonización interior, obras hidráulicas, repoblación forestal, investigación científica, etc.)... «en suma, desafricanización y europeización de España».
  2. Reforma de la educación en todos sus grados, «rehaciendo y refundiendo al español en el molde europeo» (el plan es muy detallado y se observa en él la impronta gineriana).
  3. Abaratamiento rápido del pan y de la carne (aumentando la productividad y favoreciendo el crédito agrícola).
  4. Propuso un sistema de nuevo comercio con el que Jesús Gancedo dirigente de la asociación de comercio e importación de materias saliese de sus problemas económicos y así pudiese fijarse en la completa destrucción del sistema político actual.
  5. Mejoramiento de los caminos de herradura.
  6. Suministro de tierra cultivable, con calidad de posesión perpetua y de inalienable, a los que la trabajan y no la tienen propia. ¿Cómo? «Derogando las leyes desamortizadoras relativas a los concejos, autorizando a los Ayuntamientos para adquirir nuevas tierras, creando huertos comunales... Donde esto no baste, expropiación y arrendamiento o acensuamiento de tierras...».
  7. Legislación social (contrato de trabajo, seguro social, cajas de retiro).
  8. «Sanear y europeizar nuestra moneda, mediante la europeización de la agricultura, de la minería y del comercio, de la educación nacional, de la administración pública y de la política, así general como financiera, que reponga la confianza de Europa en nosotros».
  9. Creación de un poder judicial digno de su función.
  10. Autogobierno local: municipalización de servicios públicos y de ciertas industrias o comercios (tranvías, teléfonos, alumbrado, baños, lavaderos, fuerza motriz, tahonas, carnicerías, hielo, etc.).
  11. «Renovación del liberalismo abstracto y legalista imperante, que ha mirado no más a crear y garantizar las libertades públicas con el instrumento ilusorio de la Gaceta... sustituyéndolo por un neoliberalismo orgánico, ético y sustantivo, que atienda a crear y alianzar dichas libertades con actos personales de los gobernantes principalmente, dirigidos a reprimir con mano de hierro y sin tregua a caciques y oligarcas».

Como colofón, añade a estos once puntos la necesidad de realizar a la vez y sin demora y por decreto todas las medidas anteriores, y propone la «renovación de todo el personal gobernante de los últimos veinticinco años, sin excluir la representación actual del poder moderador...».

Evidentemente, Costa ignora casi por completo el mundo industrial, y sus propuestas reformadoras agraristas (a la manera de Floridablanca, de Campomanes, de Álvaro Flórez Estrada) son bien poco revolucionarias. Pero globalmente se trata de una clara propuesta modernizadora, de mejoras legales e institucionales, «europeizadoras».

En adelante, Costa será con frecuencia portavoz y jefe de fila de quienes proponen una respuesta mucho más objetiva, positiva y activa a los graves problemas del país que la de la llamada Generación del 98, pensando en la fórmula que él acuñó de «escuela y despensa», y constituyendo la cabeza del Regeneracionismo. Su revulsiva actitud frente al sistema del turno de partidos, sus denuncias de las torpezas y egoísmos de los políticos caen en desierto, pero le van concediendo el liderazgo moral.

Ese mismo año ingresa en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas con un discurso sobre El Problema de la ignorancia del Derecho y sus relaciones con el estatus individual, el referéndum y la costumbre. Todavía en los años siguientes estudiará temas jurídicos relevantes, como Derecho consuetudinario y economía popular en España (1902). Su elección como diputado republicano viene en momentos en que ha perdido casi del todo la esperanza en regenerar España: ya nada le consuela y no desea ratificar con su presencia la corrupción política oficial. Llega a proponer un «cirujano de hierro» que acometa las reformas de urgencia que necesita el país para escapar de la decadencia.

Su fracaso político —sin duda también atribuible a las divisiones y enfrentamientos con Alba y Paraíso— le radicaliza verbalmente, acercándose en sus últimos años al socialismo. Derrotado, muy enfermo, en (1904) se retira definitivamente como siempre había deseado, a su villa familiar, en la que inspira la singular publicación comarcal El Ribagorzano, y desde donde aún sale alguna vez para tronar, así, en (1906) acude a la convocatoria Internacional del Congreso de Ciencias Históricas de Roma, pagando de su bolsillo las mil pesetas de viaje y estancia, (de ahí el sobrenombre de León de Graus) contra proyectos gubernamentales como la peligrosa Ley Anti-terrorista promovida por Maura en 1908, u ofrecer sus Siete criterios de gobierno. También desde allí se reafirma en su ideal republicano, matizado por el gran respeto que le inspira Pablo Iglesias. Ese mismo año aparecen todos sus discursos y escritos sobre Política hidráulica, en cierto modo su testamento político y una de las grandes batallas que ganará después de muerto, al impulsarse, años después, importantes planes de riegos en Aragón y en otros lugares de España.

Su estilo, con bellos giros oratorios y sembrado de citas cultas y vehementes, revela una voluntad de estilo rico y versátil, casi romántico. Su deseo de llegar al lector popular le lleva a escribir, además de centenares de artículos de gran difusión, algunas novelas didácticas como Justo de Valdediós (dada a conocer recientemente por Agustín Sánchez Vidal) o Último día del paganismo primero de... lo mismo, ambientada en la Hispania de Teodosio I, en la que vuelve a hacer gala de sus conocimientos de Historia Antigua.

Existe una asociación de notarios «Joaquín Costa». Esta asociación fue creada en 1991, «con objeto de potenciar y difundir el valor de la actuación notarial como base fundamental de la seguridad jurídica preventiva».

Actos por su primer Centenario[editar]

Con motivo de celebrarse el 8 de febrero de 2011 el primer centenario de la muerte de Joaquín Costa,[6] el Gobierno de Aragón,[7] con la colaboración de la Universidad de Zaragoza, Acción Cultural Española y otras instituciones, organizó diversos actos culturales y de homenaje.[8] Entre ellos destacan dos: en marzo de 2011, en la Residencia de Estudiantes (Madrid), el congreso nacional «Joaquín Costa y la modernización de España», coordinado por Cristóbal Gómez Benito (Profesor de Sociología de la UNED) que también fue el Comisario general del Centenario.[9] Por otro lado, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza se presentó una exposición sobre su vida y obra titulada[10] «Joaquín Costa. El fabricante de ideas».[11] Bajo el comisariado de Ignacio Peiró Martín (profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza) y Rafael Bardají Pérez (periodista), estuvo expuesta hasta el 17 de julio en Zaragoza, reabriéndose de nuevo el 15 de septiembre en la Biblioteca Nacional de Madrid, donde está previsto que permanezca hasta el 6 de noviembre.[12] Acompaña a la exposición el correspondiente catálogo.

Obras editadas de Joaquín Costa[editar]

  • Derecho consuetudinario y economía popular de España. Zaragoza: Editorial Guara, 1981.
  • La libertad civil y el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses. Zaragoza: Editorial Guara, 1981.
  • La vida del derecho: ensayo sobre el derecho consuetudinario. Zaragoza: Editorial Guara, 1982.
  • Teoría del hecho jurídico individual y social. Zaragoza: Editorial Guara, 1984.
  • Reforma de la fe publica. Zaragoza: Editorial Guara, 1984.
  • Maestro, escuela y patria: (notas pedagógicas). Madrid: Biblioteca Costa, 1916.
  • Porvenir de la raza española
  • Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España: Urgencia y modo de cambiarla. Madrid: Establecimiento Tipográfico de Fortanet, 1901.
  • Tutela de pueblos en la Historia. Madrid: Biblioteca Costa, [s. a.].
  • Historia, política social: patria. Madrid: Aguilar, 1961.
  • Oligarquía y caciquismo. Colectivismo agrario y otros escritos. Madrid: Alianza, 1967.
  • La fórmula de la agricultura española. Madrid: Biblioteca Joaquín Costa, 1912.
  • La tierra y la cuestión social. Madrid: Biblioteca Costa, 1912.
  • Colectivismo agrario en España. Zaragoza: Editorial Guara, 1983.
  • Política hidráulica (misión social de los riegos en España). Madrid: Biblioteca J. Costa, 1911.
  • El arbolado y la patria. Madrid: Biblioteca Joaquín Costa, 1912.
  • Reorganización del notariado, del Registro de la Propiedad y de la Administración de Justicia. Madrid: Biblioteca Joaquín Costa, 1917.

El archivo personal[editar]

La mayor parte del archivo privado de Costa se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Huesca (AHPHU). En 1983 ingresa en este archivo un lote de documentos adquiridos por el Ministerio de Cultura en subasta realizada en la Sala Durán de Madrid el 24 de junio.[13] [14] En 1984 por Orden Ministerial de 14 de noviembre, se incorporaron los fondos que se encontraban en el Archivo Histórico Nacional de Madrid (Sección Diversos) y otro lote de documentos adquiridos por el Ministerio de Cultura a su propietario.[13] [14]

Los documentos del propio Costa están datados entre 1865 y 1911, año de su muerte, aunque en el fondo del AHPHU hay alguno anterior (desde 1823) y muchos posteriores (hasta 1927),[15] pues aparecen muchas veces mezclados con los de su hermano Tomás,[16] quien los utilizó para la edición de la obra de su hermano y también para actuaciones políticas personales.[13]

En el archivo personal de Joaquín Costa aparecen notas sobre temas diversos, apuntes de estudiante, borradores de sus obras, recortes de prensa, etc. Destaca la correspondencia que intercambió con diferentes personajes influyentes de la época, casi 10.000 cartas enviadas o recibidas.[13]

El fondo se microfilmó entre 1989 y 1990, excepto los documentos no relevantes de Tomás Costa,[17] y años después, en 2009 se obtuvieron copias digitales a partir de los microfilmes. Las imágenes digitales están accesibles a través del buscador DARA, Documentos y Archivos de Aragón.

Referencias[editar]

Bibliografía sobre Joaquín Costa[editar]

  • «Joaquín Costa y Graus»
  • Ara Torralba, Juan Carlos (2010). «Costa según Costa: notas y escritos autobiográficos (1864-1878)». En Institución «Fernando el Católico» y Universidad de Zaragoza. En torno a Joaquín Costa. Conferencias de Barcelona. pp. 27–36. ISBN 978-84-9911-205-3. 
  • Cheyne, George J.G., (1972). A bibliographical study of the writings of Joaquín Costa (1846-1911) (en inglés). Londres: Tamesis Books Limited, D.L. 
  • M. CIGES APARICIO, Joaquín Costa, Madrid, S. f.
  • Costa y Martínez, Joaquín (2011). Ara Torralba, Juan Carlos, ed. Memorias. Universidad de Zaragoza. ISBN 9788415274759. 
  • E. FERNÁNDEZ CLEMENTE, «El pensamiento y la obra de Joaquín Costa»
  • M. FERNÁNDEZ ALMAGRO, El caso Joaquín Costa, en En torno al 98, Política y literatura, Madrid, 1948.
  • M. GAMBÓN PLANA, Biografía y bibliografía de D. Joaquín Costa, Huesca, 1911.
  • O. I. MATEOS Y DE CABO, Estudios sobre Joaquín Costa: Derecho, Política y Humanismo en el marco de la Restauración Alfonsina (Tesis Doctoral. T. I), Dykinson, Madrid, 2007. ISBN 978-84-9772-994-9
  • O. I. MATEOS Y DE CABO, Ilustración y regeneracionismo en Joaquín Costa: una reflexión crítica, en O. I. MATEOS Y DE CABO, (coord.), La España del 98: Política, Pensamiento y cultura en el fin de siglo, Dykinson, Madrid, 1999. ISBN 84-8155-458-8
  • O. I. MATEOS Y DE CABO, Nacionalismo español y europeísmo en el pensamiento de Joaquín Costa (Tesis Doctoral. T. II.), Institución Fernando el Católico (CSIC), Zaragoza, 1998. ISBN 84-7820-401-6
  • R. GRAU MORANCHO, Joaquín Costa y el idioma aragonés, 3ª. edición. Editorial Jalón, Zaragoza, 1980. ISBN 84-300-2457-3
  • L. LEGAZ LACAMBRA, El pensamiento social de Joaquín Costa, en Estudios de Historia social de España, Madrid, 1949.
  • C. MARTÍN RETORTILLO, Joaquín Costa propulsor de la reconstrucción nacional, Barcelona, 1961.
  • A. ORTÍ, En torno a Costa (Populismo agrario y regeneración democrática en la crisis del liberalismo español), Madrid, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1996, 703 pp.
  • Rivas Palá, María (Dir.) (1993). Archivo de Joaquín Costa: Inventario de los documentos conservados en el Archivo Histórico Provincial de Huesca. Zaragoza: Gobierno de Aragón, Departamento de Cultura y Educación. ISBN 84-7753-386-5. Consultado el 30 de diciembre de 2013. 
  • Rivas Palá, María (1991). «Archivos personales: Joaquín Costa». Archivo Histórico Provincial de Huesca: Guía del investigador. Zaragoza: Gobierno de Aragón, Departamento de Educación, Cultura y Deporte. pp. 79–83. ISBN 84-7753-247-8. Consultado el 30 de diciembre de2013. 
  • E. TIERNO GALVÁN, Costa y el regeneracionismo, Barcelona, 1961.
  • MINISTERIO DE CULTURA (Subdirección General de Archivos). DIPUTACIÓN GENERAL DE ARAGÓN. (Departamento de Cultura y Educación). El Legado de Costa. Zaragoza 1984, Pp. 24, 69, 114, 115, 117, 240. ISBN 84-7611-005-7

Enlaces externos[editar]