Anarcocomunismo

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Bandera Negra Que representa al Anarquismo y la Bandera Roja que representa El Movimiento obrero y el Socialismo

El anarcocomunismo (también conocido como anarquismo comunista , comunismo libertario o anarcomunismo) es una tendencia filosófica y económica dentro del anarquismo. Promueve la asociación voluntaria sin Estado, e igualitaria a través de la propiedad comunitaria o comunización de los bienes y servicios. Estos serían distribuidos a cada persona por medio de una economía gestionada por la comunidad, es decir, el comunismo entendido como comunidad de bienes.

Teoría[editar]

El anarcocomunismo enfatiza la experiencia colectiva como distinta e importante en la búsqueda de la libertad individual. El anarcocomunismo, en contraste con la base filosófica anarquista basada en el individuo, amplifica el sentido de la experiencia colectivista por encima de la individualista.

Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza humana es el resultado del trabajo intelectual y físico hecho en el pasado y el presente. Así que, ¿por qué alguien puede tener derecho a la propiedad de la más pequeña parte de este enorme todo, y decir esto es mío, no tuyo?

Pedro Kropotkin, La conquista del pan

El comunismo -que hemos de procurar no confundir con el "Partido Comunista"- es una doctrina social que, sobre la base de la abolición de la propiedad privada y la puesta en común de todos los medios de producción y de todos los productos, tiende a sustituir el presente sistema capitalista por una forma de sociedad igualitaria y fraterna. Hay dos tipos de comunismo: el comunismo autoritario que exige el mantenimiento del Estado y de las instituciones que conlleva y el comunismo libertario que implica su desaparición.

Sébastien Faure, art. "Comunismo", Enciclopedia anarquista

Asociación voluntaria[editar]

El anarcocomunismo enfatiza que aparte de la abolición del Estado es necesaria además la abolición de las clases que aparecen de la desigual generación de riqueza. Asimismo propone la abolición de la propiedad privada y el dinero. Cada individuo y grupo seria libre de contribuir a la producción y satisfacer sus necesidades basadas en sus propias elecciones. Los sistemas de producción y distribución serían manejados por los participantes en él.

La abolición del trabajo asalariado es central para el anarcocomunismo. Con la distribución de la riqueza basada en la determinación de las necesidades por las mismas personas, según esta teoría, la gente sería más libre de entrar en cualquier actividad que ellos se encuentren más realizados y el trabajo seria distribuido más equitativamente y de acuerdo con las capacidades individuales.

Rechazo del valor-trabajo, del dinero y del salario[editar]

Los anarcocomunistas argumentan que no hay ninguna forma válida o hay poco espacio para medir el valor de la contribución económica de una persona debido a que toda la riqueza es un producto colectivo de las generaciones actuales y precedentes. Por ejemplo, uno no puede medir el valor de la contribución de la producción diaria de un trabajador de fábrica sin tomar en cuenta factores como el transporte, la comida, el agua, la vivienda, el descanso, la eficiencia de las máquinas, el estado emocional, etc. que también contribuyeron a la producción. Así, para verdaderamente dar valor económico numérico a algo, se debería tener en cuenta una inmensa cantidad de externalidades y factores contribuyentes - especialmente el trabajo actual y pasado, así como las técnicas y herramientas creadas en el pasado para así poder utilizar en el trabajo, tanto actual como futuro. En este sentido el anarcocomunismo tiende a rechazar la teoría del valor-trabajo original del liberalismo clásico (y luego rechazada por este en pos de la teoría del valor subjetivo) y defendida actualmente en buena parte por el socialismo y el marxismo.

Los anarcocomunistas argumentan que cualquier sistema económico basado en el trabajo asalariado y la propiedad privada requiere un aparato coercitivo para poner en práctica el derecho de propiedad y para mantener relaciones desiguales que aparecen de las diferencias de salarios o cantidad de propiedad. Además argumentan que la economía de mercado y el sistema de precios dividen al trabajo en clases y asignan valores numéricos al trabajo de los individuos e intentan regular la producción, el consumo y la distribución. Ellos argumentan que el dinero restringe la capacidad individual de consumir los productos de su trabajo mediante el limitar su consumo con precios y salarios. Los anarcocomunistas señalan al dinero como fundamentalmente cuantitativo en naturaleza, y anula lo cualitativo de los recursos y las necesidades. Ellos piensan que la producción debe ser un asunto cualitativo también, y el consumo y la distribución debe ser autodeterminado por cada individuo sin ningún valor asignado al trabajo, los bienes y servicios por otros.

Asimismo se suele ver a los mercados y a la producción dirigida por la ganancia individual como derrochadora tanto de recursos como del trabajo de las personas. En lugar de los mercados, la mayoría de los anarcocomunistas apoyan un sistema sin moneda basado en una economía en donde los bienes y servicios son producidos por los trabajadores y distribuidos en tiendas comunitarias donde todos (incluyendo los trabajadores que los producen) tengan la posibilidad de consumir según sus necesidades y deseos.

Derecho al uso, individuo y propiedad de la comunidad[editar]

El anarcocomunismo, como ideología colectivista y socialista antiestatal, comparte varias posiciones con el anarcocolectivismo pero tiene algunas diferencias. El anarquismo colectivista propone la propiedad colectiva en manos de asociaciones pero con ganancia individual de sus miembros, pero el anarcocomunismo niega completamente el concepto de propiedad grupal o individual y sólo acepta el concepto de uso, reservando la propiedad sólo para la comunidad. Los anarcocomunistas piensan que los bienes de capital no deben ser bienes privados de ninguna persona o grupo, sólo de la comunidad, y así se los puede dejar libres para ser usados por los individuos miembros de comunidad para los fines y necesidades que ellos deseen. De esto se sostiene que, en vez de que un bien de capital sea algo para la venta o la renta, debe ser libremente usado sin que importe el empleo o el estatus financiero que uno tenga.

El individuo sería libre de crear algo y retenerlo en tanto que la comunidad considere que no es un elemento crucial de producción para la comunidad o el público en general, o sea que no tiene que ver con la voluntad o el deseo de otros. Ahora, que si la comunidad estima que alguna cosa está envuelta en la producción para la sociedad, estas podrían ser consideradas como cosas susceptibles de uso social que deben ser puestas en rendición de cuentas para los que trabajan en ella así como para los consumidores. Así el anarcocomunismo puede ser considerado como un compromiso comunitario entre el uso colectivo y el individual.

En la actualidad existen quienes vinculan del movimiento del software libre, del copyleft, y del GNU como tipos de economía del regalo -trabajo y comunidad de bienes en voluntariado- que a su vez podría tener algunas similitudes, en teoría, a la economía planificada participativa que propone el anarcocomunismo.[1]

Historia del anarcocomunismo[editar]

Precedentes[editar]

Corrientes precursoras del anarcocomunismo aparecieron ya durante la "Revolución inglesa" y la "Revolución francesa" del siglo XVII. Gerrard Winstanley, quien fue parte del movimiento radical de los Diggers en Inglaterra, escribió en su panfleto de 1649, "The New Law of Righteousness" (La nueva ley de la justicia), que "no debería haber nada que se compre o venda, tampoco ferias ni mercados, sino toda la tierra debería ser un tesoro para todos los hombres", y "no debería existir un Señor sobre los otros, sino más bien cada uno será un Señor para sí mismo".[2]

Durante la Revolución francesa, Sylvain Maréchal, en su "Manifiesto de los iguales" (1796), demandaba "el disfrute comunal de los frutos de la tierra" y deseaba la desaparición de "la repugnante distinción entre ricos y pobres, de los grandes y pequeños, de los amos y mozos, de los gobernadores y los gobernados."[2]

Un anarcocomunista temprano fue Joseph Déjacque, la primera persona que se autodescribió como "libertario[3] ". A diferencia de Proudhon, él argumentaba que, "el trabajador no tiene derecho al producto de su trabajo, pero sí a la satisfacción de sus necesidades, cualquiera que sea su naturaleza."".[2]

El anarquismo colectivista argumentaba por la remuneración del trabajo, pero dejó abierta la posibilidad de una transición post-revolucionaria hacia un sistema comunista de distribución de acuerdo a la necesidad. El colega de Bakunin, James Guillaume, dijo en su ensayo "Ideas sobre la organización social" (1876), "Cuando [...] la producción supere al consumo [...] todos sacarán lo que necesitan de la abundante reserva social de bienes, sin miedo a que estos se agoten. Y el sentimiento moral, que estará más desarrollado en forma más alta entre los trabajadores libres e iguales prevendrá, o en forma grande reducirá, el abuso y el desperdicio."[4]

La Internacional anarquista[editar]

Según la historiadora Clara Lida, el primero en exponer la nueva teoría o doctrina del anarcocomnismo fue el internacionalista francés, desterrado en Suiza tras el fracaso de la Comuna de Lyon de 1870, François Dumartheray en un folleto publicado en Ginebra en 1876 con el título Aux travailleurs manuels partisans de l'action polique, en el que hacía un repaso al desarrollo de las ideas comunistas desde Babeuf hasta la Comuna de París pasando por la Icaria de Etienne Cabet —cuya lectura le influyó mucho en su juventud—, «para actualizarlas a la luz del anarquismo».[5]

La propuesta de Dumartheray fue asumida por la Federación italiana de la Internacional anarquista en el Congreso de Florencia celebrado en octubre de 1876 y tras la llegada a Suiza del exiliado ruso Piotr Kropotkin, éste «se convirtió en el principal propagador de su doctrina». La primera confrontación con el anarcocolectivismo hasta entonces dominante se produjo en el Congreso de Verviers de la Internacional anarquista celebrado en septiembre de 1877, en el que se acordó tras un intenso debate, y a propuesta de James Guillaume, que cada Federación decidiera cuál de las dos teorías adoptaba. Según Clara Lida, «muchas de las federaciones mantuvieron su orientación colectivista. Sin embargo, los siguientes congresos y conferencias internacionales, con el apoyo de algunos órganos de prensa obrera, contribuyeron a dar a conocer cada vez más ampliamente las nuevas tendencias, y la difusión del anarcocomunismo alcanzó su cúspide en los congresos de la Federación suiza del Jura, en 1880».[5]

Mientras los anarcolectivistas defendían el principio «De cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo» (lo que significaba que los medios de producción eran propiedad colectiva de los que habían contribuido a crearlos por medio de su trabajo) los anarcomunistas proponían el principio «De cada uno según sus fuerzas, a cada uno según sus necesidades» (lo que significaba que los medios de producción no eran propiedad de los trabajadores que los habían creado sino del conjunto de la sociedad, única manera, según ellos, de no perpetuar las diferencias sociales y alcanzar realmente la sociedad sin clases o comunismo).[5]

Los itialianos Carlo Cafiero, Errico Malatesta, Andrea Costa y otros republicanos ex-mazzinianos, por respeto a Miguel Bakunin, no hicieron explícitas sus diferencias con el anarquismo colectivista hasta después de la muerte de Bakunin.[6] El anarcocolectivismo quería colectivizar la propiedad de los medios de producción mientras retenía el pago por el trabajo, pero los anarcocomunistas querían extender el concepto de propiedad colectiva hacia el producto del trabajo también.

Mientras los dos grupos argumentaban en contra del capitalismo, los anarco-comunistas abandonaban a Bakunin y Proudhon, quienes mantenían que los individuos tienen el derecho al producto de su trabajo y a ser remunerados por su trabajo, y en cambio proponían que los individuos deberían ser libres de acceder a los bienes de acuerdo a sus necesidades sin consideraciones respecto a cuánto trabajo hicieron.

Cafiero explica en "Anarquía y Comunismo" (1880) que la propiedad privada en el producto del trabajo llevaría a la acumulación desigual del capital y, en tanto, distinciones indeseables de clase: "Si preservamos la apropiación individual de los productos del trabajo, nos veríamos forzados a preservar al dinero, dejando más o menos acumulación de riqueza de acuerdo al mayor o menor mérito en vez de la necesidad de los individuos."[2] En la Conferencia de Florencia de la Federación Italiana de la Internacional de 1876, realizada en un bosque en las afueras de Florencia debido a la actividad policial, ellos establecieron los principios del anarcocomunismo, comenzando con:

"La Federación Italiana considera la propiedad colectiva de los productos del trabajo como un necesario complemento al programa colectivista, la ayuda de todos para la satisfacción de las necesidades de cada uno siendo la única regla de la producción y el consumo que corresponde al principio de solidaridad. El congreso federal de Florencia ha demostrado elocuentemente la opinión de la Internacional Italiana en este punto..."

El reporte aquí expuesto fue realizado en un artículo de Malatesta y Cafiero en el boletín de la suiza Federación del Jura después en ese año.

Piotr Kropotkin[editar]

Piotr Kropotkin, es frecuentemente visto como el más importante teórico del comunismo anarquista, tal como delineó sus ideas económicas en La conquista del pan y Campos, fábricas y talleres. Kropotkin sintió que la cooperación es más beneficiosa que la competición, argumentando en La ayuda mutua: un factor de la evolución que esto era ilustrado en la naturaleza. Él llamaba a la abolición de la propiedad privada a través de la "expropiación del total de la riqueza social" por el pueblo mismo, [7] y por que la economía sea coordinada a través de una red horizontal de asociaciones voluntarias[8] en donde los bienes son distribuidos de acuerdo a las necesidades del individuo, en vez de en función al trabajo.[9] Él argumentaba además que estas "necesidades", en tanto la sociedad progresaba, no serían meramente físicas pero también "en tanto los deseos materiales son satisfechos, otros deseos, de un carácter artístico, aparecerán en forma más importante. Los objetivos de la vida varían dependiendo de cada uno de los individuos; y en tanto más la sociedad se civiliza, más se desarrollará la individualidad, y asimismo los deseos serán más variados."[10]

Él sostuvo que, en el anarcocomunismo:

[...] las viviendas, los campos y las fábricas no serán más propiedad privada, y ellas (en cambio) serán de la comuna o de la nación y el dinero, los salarios, y el comercio serán abolidos.

Piotr Kropotkin, La conquista del Pan

Los individuos y los grupos usarán y controlarán cualesquiera de los recursos que ellos necesitasen, esto debido a que el objetivo del anarco-comunismo era el poner "el producto cosechado o manufacturado a disposición de todos, dejando a cada uno la libertad de consumirlos como ellos lo deseen en sus propias casas."[11] Él apoyaba la expropiación de la propiedad para asegurar que todos tuviesen acceso a aquello que necesiten sin ser forzados a vender su trabajo para obtenerlo.

Nosotros no queremos robar ninguno de sus abrigos, pero queremos dar a los trabajadores todas esas cosas que ellos carecen que les hace ser presa fácil de los explotadores, y nosotros haremos lo posible en que nadie no lo tenga, que ningún hombre sea forzado a vender su fuerza para obtener una subsistencia para sí mismo y sus hijos: esto es lo que nosotros entendemos por la expropiación [...]

Piotr Kropotkin, La conquista del pan

Él proponía que un "campesino esté en posesión de sólo la cantidad suficiente de la tierra que pueda cultivar", y "una familia habitando una casa que pueda permitirse el espacio suficiente...lo considerado necesario para ese número de personas" y el artesano "trabajando con sus propias herramientas" no será tocado ni intervenido,[12] argumentando que "el dueño de la vivienda debe sus riquezas a la pobreza de los campesinos, y la riqueza del capitalista viene de la misma fuente"[12]

Aunque muchos anarco-comunistas están opuestos al comercio, algunos anarcocomunistas post-izquierda u otros con simpatías anarcosindicalistas, no se oponen explícitamente al comercio. Algunos apoyan formas no-monetarias de intercambio material como el trueque. Otros como Tiziana Terranova ven que fácilmente el anarcocomunismo es compatible con formas no-jerárquicas, de acceso libre, de asociación libre, no-monetarias de comercio como por ejemplo el Peer-to-peer en las tecnologías del Internet actual.[13]

Sindicatos versus insurrección de masas[editar]

Entre 1880 y 1890 algunos sectores del anarcocomunismo se oponían a entrar a los sindicatos debido a que los veían como organizaciones esencialmente reformistas. Otros inclusive se llegaron a oponer a las organizaciones y llamaban simplemente a la distribución de propaganda en los sectores proletarios y de campesinos pobres para provocar la insurrección y a la expropiación como la llamaba Kropotkin.[14]

De todas formas a partir de la década de 1890 varios anarcocomunistas incluyendo a Kropotkin llamaban a entrar a los sindicatos. Coincidiendo con el nacimiento del anarcosindicalismo y el sindicalismo revolucionario, tres tendencias emergieron dentro del anarcocomunismo. Primero, estaba la tendencia representada por el mismo Kropotkin y Les Temps Nouveaux (Jean Grave). En segundo lugar, estaban algunos grupos que estaban influenciados por Kropotkin pero que eran menos reservados que él sobre los sindicatos (por ejemplo, Khleb i Voilade Rusia). Finalmente, estaban los anarcocomunistas anti-sindicatos, quienes en Francia se agrupaban alrededor de la revista de Sébastien Faure Le Libertaire. Desde 1905 en adelante, los rusos que apoyaban esta posición comenzaron a apoyar el terrorismo económico y las expropiaciones ilegales.[14]

El anarcocomunismo así comenzó a penetrar dentro de los sindicatos libertarios incluyendo a los sindicatos libertarios más famosos y exitosos como la Confederación Nacional del Trabajo de España. Así en la Revolución social española de 1936 "antes de julio de 1936 hubo múltiples insurrecciones y huelgas armadas proletarias, de los mineros en Asturias, a los proletarios agrícolas en Andalucía y noutros locales, insurrecciones comunistas libertarias donde el pueblo de una aldea o de una villa tomaba cuenta del poblado, de las comunicaciones, comenzando inmediatamente la colectivización de las tierras, en una autogestión de inspiración libertaria. Quienes fueran miembros de la CNT, de la UGT o de otras organizaciones, o simplemente revolucionarios cultos, aunque analfabetos muchos de ellos, habían oído exposiciones y debatido largamente los ideales y soluciones prácticas defendidas por los escritos de Kropotkin, Isaac Puente y tantos otros autores.[15] "

Influencia fuera de Europa[editar]

Los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón presos en Los Ángeles.

En México antes de la Primera Guerra Mundial, el Partido Liberal Mexicano (PLM) de los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, apoyado por un movimiento de campesinos e indígenas, que deseaban expropiar la tierra, trataron de alcanzar el anarco-comunismo. Miembros del PLM llevaron a cabo actividades de agitación en centros industriales como en Cananea, Sonora y Río Blanco, Veracruz. Y también organizaron varias incursiones armadas desde los Estados Unidos a distintas plazas en la frontera con México con el plan de propagar desde ahí una insurrección al resto del país.

El objetivo del PLM era revivir la tradición comunitaria de los ejidos (tierras comunes) para después extender esta rebelión esencialmente agraria a las zonas industriales. El PLM llegó a controlar el Norte de Baja California y fue apoyado por los "Wobblies" de la IWW y anarquistas italianos. Pero no pudo implementar su proyecto de cooperativas agriculturales organizadas bajo los principios del comunismo anarquista y eventualmente fue derrotada militarmente.[14]

Fotografía de una reunión de Chernoe Znamia en Minsk en 1906

En Rusia se constituyó la federación anarco-comunista Chernoe Znamia (Bandera Negra) en 1903 que participó activamente en los eventos de la Revolución rusa de 1905. Asimismo la tendencia continuó teniendo influencia en los grupos anarquistas que participaron en la Revolución de Octubre (1917). Se dieron los casos de expropiaciones de mansiones de ricos lideradas por anarquistas que no fueron autorizadas o apoyadas por el Partido Bolchevique. Posteriormente los anarquistas en Rusia comenzarían a ser fuertemente perseguidos por el Partido Bolchevique.

Integrantes del "Ejército Negro" ucraniano liderado por Néstor Makhno

Ucrania fue otro importante lugar de fuerte influencia del anarco-comunismo. En la Revolución rusa de 1905 anarquistas ucranianos se unieron a la revuelta. Una importante anarco-comunista fue María Nikiforova quien lideró actividades guerrilleras y posteriormente colaboró en actividades políticas con Néstor Makhno. Makhno es la figura principal asociada con la aparición del Territorio Libre ucraniano que de noviembre de 1918 a junio de 1919 implementó el anarco-comunismo en la tierra por parte de los campesinos. Este experimento fue derrotado posteriormente por los bolcheviques quienes querían que los campesinos anarquistas ucranianos se sometieran a las órdenes del Partido Bolchevique.

Italia también fue un lugar de fuerte influencia del anarco-comunismo y la figura activista y teórica principal allá fue Errico Malatesta. Éste escribía en el periódico anarquista italiano Umanità Nova, el cual dejó de existir durante el ascenso de Mussolini y ahora continúa existiendo como periódico de la Federazione Anarchica Italiana. El programa de la sintetista FAI italiana es Il programma anarchico de 1919 escrito por Malatesta. Malatesta también participó en los eventos conocidos como Biennio rosso en los cuales los trabajadores en el norte del país, en parte inspirados por la Revolución de Octubre (1917) de Rusia, se tomaron las fábricas y establecieron consejos obreros.

El Comunismo Anárquico es la denominación dada en la Argentina y otros Países de Latinoamérica desde fines del siglo XIX a la doctrina del ideal anarcocomunismo, una variante del anarquismo. El Comunismo Anárquico fue difundido en la Argentina en un principio por la corriente individualista del anarquismo (o antiorganizacionistas) y más tarde por los llamados organizadores, que se volcaron al gremialismo y las luchas obreras. En 1896 el primer periódico feminista de la Argentina se llamó "La Voz de la Mujer" en cuya portada bajo el título decía: "Periódico comunista-anárquico". En el año 1905 la F.O.R.A la más importante Federación Obrera de la Argentina a principios del siglo XX en su V Congreso aprobó el siguiente acuerdo:

El quinto Congreso Obrero Regional Argentino, consecuente con los principios filosóficos que han dado razón de ser a la organización de las federaciones obreras, declara: que aprueba y recomienda a todos sus adherentes la propaganda e ilustración más amplia, en el sentido de inculcar en los obreros los principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico. Esta educación, impidiendo que se detengan en la conquista de las ocho horas, les llevará a su completa emancipación y por consiguiente a la evolución social que se persigue.

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Actualidad[editar]

El anarcocomunismo es una de las corrientes con mayor tradición dentro del anarquismo y tiene adherentes dentro de algunas organizaciones anarquistas existentes actualmente, con algunas variaciones de criterios. Una de la más importantes teorías, con relevancia académica y social, heredera en buena parte del anarcocomunismo es la ecología social de Murray Bookchin y Janet Biehl; así también lo es la economía participativa de Michael Albert y Robin Hahnel.

Por otro lado dentro del postanarquismo (y la anarquía postizquierda) la línea económica principal muchas veces es el anarcocomunismo pero afín a una línea filosófica egoísta y post-situacionista.

Las federaciones sintetistas suelen también tener bastantes adherentes al anarcocomunismo, si bien no se considera la postura oficial puesto que la síntesis trata de abarcar al menos todas las tendencias anarquistas, caso de la Internacional de Federaciones Anarquistas. Las federaciones plataformistas suelen establecer en su título la denominación "anarcocomunista", si bien su diferencia con respecto a otras tendencias anarcocomunistas es sobre su propuesta organizativa. Así pues podemos considerar por ejemplo a la Federación de Anarco-Comunistas del Noreste de la costa este de EEUU y Canadá, la Federación Zabalaza de Sudáfrica o la Federación de Comunistas Anarquistas de Italia.

Críticas[editar]

Algunos de los primeros anarquistas individualistas pensaban que los elementos del anarcocomunismo eran inconsistentes con los principios anarquistas. Benjamin Tucker llamó al comunismo anarquista pseudo-anarquismo. La posición de que el anarquismo comunista era un oxímoron era sostenida también por el círculo de Liberty y otros anarquistas individualistas de mercado de Norteamérica,[18] así como por anarquistas europeos como Émile Armand[19] y John Henry Mackay.[20] En la opinión iusnaturalista de Henry Appleton "el comunismo, siendo opuesto a la ley natural, debe necesariamente apelar a métodos no naturales, si se pone en práctica" y emplear "el saqueo, la fuerza bruta y la violencia."[21] En general el anarquismo individualista y de mercado rechaza tanto la teoría como los métodos propuestos por los anarcocomunistas para alcanzar la anarquía, considerándolos inherentemente autoritarios.[22]

Los anarcocapitalistas, polo opuesto del anarcocomunismo, al igual que otros anarquistas de mercado, sostienen que una economía planificada y de propiedad comunitaria necesita más coerción que una economía de mercado y propiedad privada para poderse mantener en el tiempo, y en peor de los casos derivaría en una tiranía colectivista.[23] [24] [25] Además sostienen que el anarcocomunismo está sostenido en base a falacias anti-económicas que en caso de instaurarse una sociedad así, sería una sociedad comparativamenete menos rica y menos libre que una sociedad anarquista con propiedad privada.[26] [27] [28] Sin embargo, muchos de los anarquistas de mercado sostienen que siempre y cuando el anarcocomunismo sea un modelo de vida política y económica genuinamente voluntario, es legítimo adherirse a él.[29]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Barbrook, Richard. «The Hi-Tech Gift Economy». First Monday. http://firstmonday.org/issues/issue3_12/barbrook/. "At the end of the twentieth century, anarcho-communism is no longer confined to avant-garde intellectuals. What was once revolutionary has now become banal." "For most people, the gift economy is simply the best method of collaborating together in cyberspace. Within the mixed economy of the Net, anarcho-communism has become an everyday reality."
  2. a b c d Robert Graham, Anarchism - A Documentary History of Libertarian Ideas - Volume One: From Anarchy to Anarchism (300CE to 1939), Black Rose Books, 2005
  3. Joseph Déjacque, De l'être-humain mâle et femelle - Lettre à P.J. Proudhon par Joseph Déjacque (in French)
  4. James Guillaume, Ideas on Social Organization
  5. a b c Lida, Clara E. (2010). «La Primera Internacional en España, entre la organización pública y la clandestinidad (1868-1889)». En Julián Casanova. Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España. Barcelona: Crítica. pp. 51–52. ISBN 978-84-9892-119-9. 
  6. James Guillaume, "Michael Bakunin - A Biographical Sketch"
  7. Piotr Kropotkin, Words of a Rebel, p99.
  8. Peter Kropotkin, La conquista del pan, p145.
  9. Marshall Shatz, Introduction to Kropotkin: The Conquest of Bread and Other Writings, Cambridge University Press 1995, p. xvi "El comunismo anarquista llama a la socialización no solo de la producción sino también a la de la distribución de bienes: la comunidad entregará los requisitos de subsistencia de cada individuo miembro libre de cargos y del criterio "a cada uno de acuerdo a su trabajo" se pasaría al de "a cada uno de acuerdo a sus necesidades""
  10. Peter Kropotkin, The Conquest of Bread Chapter IX The Need For Luxury
  11. The Place of Anarchism in the Evolution of Socialist Thought
  12. a b Kropotkin Actúen por sí mismos N.Walter and H. Becker, eds. (London: Freedom Press 1985) [p. 104-5]
  13. Tiziana Terranova, "Free Labor: Producing Culture for the Digital Economy". 07-26-2005
  14. a b c ANARCHIST-COMMUNISM by Alain Pengam
  15. "Conmemoración del 70 aniversario del 19 de julio de 1936" por Manuel Baptista
  16. La Voz de la Mujer. Periódico comunista-anárquico. Prólogo de Maxime Molineux. Buenos Aires, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, 2002. ISBN 987-9173-08-2.
  17. Anarquistas, Cultura y Politica Libertaria en Buenos Aires 1890-1910. Juan Suriano. Buenos Aires 2008.ISBN 978-987-500-069-8
  18. Benjamin Tucker sostuvo, "Sí, el anarquismo genuino es el manchesterismo coherente, y, el anarquismo comunista o pseudo-anarquismo es incompatible con el manchesterismo." (Tucker, Benjamin. Labor and Its Pay, from Individual Liberty: Selections from the Writings of Benjamin T. Tucker); Victor Yarros dijo, "No hay ninguna justificación lógica, ninguna explicación racional, y ningún razonamiento científico ha sido, es, será o puede ser avanzado en defensa de esa imposibilidad inimaginable, el anarquismo comunista." (Yarros, Victor S. A Princely Paradox, Liberty, Vol 4. No. 19, Saturday, April 9 1887, Whole Number 97) Henry Appleton dijo, "Todo comunismo, bajo cualquier pretexto, es el enemigo natural de anarquismo, y un comunista que navega bajo el pabellón del anarquismo es una figura tan falsa que podría ser inventada." (Appleton, Henry. Anarchism, True and False, Liberty 2.24, no. 50, 6 September 1884, p. 4.); Clarence Lee Swartz dijo, "Una de las pruebas a cualquier movimiento de reforma social para saber si respeta la libertad individual es: ¿Abolerá el movimiento la propiedad privada? Si es así, es un enemigo de la libertad. Uno de los más importantes elementos de la libertad es el derecho a la propiedad privada sobre los productos del propio trabajo. Socialistas de Estado, Comunistas, Sindicalistas y Anarquistas-Comunistas niegan la propiedad privada." (Swartz, Clarence Lee. What is Mutualism?)
  19. El anarquismo individualista, Capítulo IV, Émile Armand
  20. The Anarchists, From A Picture of Civilization at the Close of the Nineteenth Century, John Henry Mackay
  21. Appleton, Henry. The Boston Anarchists. Liberty, Vol. 4, No. 3, May 26 1886, Whole No. 81
  22. Brooks, Frank H. (ed) (1994) http[://www.amazon.com/Individualist-Anarchists-Anthology-Liberty-1881-1908/dp/1560001321 The Individualist Anarchists: An Anthology of Liberty (1881-1908)], Transaction Publishers, p.76
  23. Crítica del anarcocomunismo por Ken Knudson desde la perspectiva de un anarcoindividualista (en inglés)
  24. Los anarco-estatistas de España (en inglés). Bryan Caplan, Universidad George Mason.
  25. My Anarchism, S. E. Parker, Libertarian Alliance
  26. Anarcocomunismo, por Murray Rothbard (publicado en Libertarian Forum)
  27. Are Libertarians "Anarchists", Murray Rothbard. Publicado en Mises.org
  28. Críticas económicas al comunismo libertario, por Horacio Langlois
  29. Rothbard, anarcocomunismo e individuo, Alexander S. Peak

Enlaces externos[editar]