Juan XXIII

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Beato Juan XXIII
Papa de la Iglesia católica
28 de octubre de 19583 de junio de 1963
JohnXXIII.jpg
Ordenación 10 de agosto de 1904
por Giuseppe Ceppetelli
Consagración episcopal 19 de marzo de 1925
por Giovanni Tacci Porcelli
Proclamación cardenalicia 12 de enero de 1953
por Pío XII
Secretario Loris Francesco Capovilla
Predecesor Pío XII
Sucesor Pablo VI
Cardenales creados Véase categoría
Información personal
Nombre secular Angelo Giuseppe Roncalli
Nacimiento Bandera de Italia Sotto il Monte, Lombardía, Italia
25 de noviembre de 1881
Fallecimiento Flag of the Vatican City.svg Ciudad del Vaticano
3 de junio de 1963 (81 años)
Padres Giovanni Battista Roncalli
Marianna Giulia Mazzolla
Santidad
Beatificación 3 de septiembre de 2000
por Juan Pablo II
Festividad 11 de octubre
C o a John XXIII.svg
Obœdientia et Pax
Ficha en catholic-hierarchy.org

Juan XXIII (latín: Ioannes PP. XXIII), de nombre secular Angelo Giuseppe Roncalli (Sotto il Monte, Bérgamo, Lombardía, Italia, 25 de noviembre de 1881 - Ciudad del Vaticano, 3 de junio de 1963), fue el papa número 261 de la Iglesia católica entre 1958 y 1963.

En su dilatada labor apostólica, ocupó varios cargos de relevancia en la Iglesia católica en el período de preguerra. Como obispo titular de Areopoli y, más tarde, de Mesembria, desempeñó el cargo de visitador apostólico en Bulgaria desde 1925, luego como delegado apostólico en la misma Bulgaria desde 1931. Fue designado delegado apostólico en Turquía y Grecia desde 1935, cargo que desempeñó durante la mayor parte de la segunda guerra mundial. A fines de 1944 fue designado nuncio apostólico en Francia, donde permaneció hasta 1953. Creado cardenal presbítero de S. Prisca en el consistorio de ese año, fue patriarca de Venecia hasta su elección como sumo pontífice en el cónclave de octubre de 1958. Su pontificado, relativamente breve, fue sin embargo sumamente intenso.

Sus encíclicas Mater et Magistra (Madre y Maestra, 1961) y Pacem in Terris (Paz en la Tierra, 1963), ésta última escrita en plena guerra fría luego de la llamada «crisis de los misiles» de octubre de 1962, se convirtieron en documentos señeros que marcaron el papel de la Iglesia católica en el mundo actual. Pero el punto culminante de su trabajo apostólico fue, sin dudas, su iniciativa personal, apenas tres meses después de su elección como pontífice, de convocar el Concilio Vaticano II, que imprimiría una orientación pastoral renovada en la Iglesia católica del siglo XX. Con todo, al momento de su muerte acaecida el 3 de junio de 1963, apenas había transcurrido la primera de las etapas conciliares —que finalmente alcanzarían el número de cuatro—, sin haberse promulgado ningún documento y sería Pablo VI quien enfatizaría las propósitos básicos del concilio y lo guiaría a través de las tres etapas conciliares siguientes hasta su final.[Nota 1]

En Italia, se recuerda a Juan XXIII con el cariñoso apelativo de «Il Papa Buono»" («el papa bueno»). Fue beatificado en el año 2000, por el papa Juan Pablo II, durante el «Gran Jubileo» de dicho año. El 5 de julio de 2013 el papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización de Juan XXIII, que se efectuará conjuntamente con la de Juan Pablo II el día 27 de abril de 2014, según lo anunciado en el consistorio realizado el 30 de septiembre de 2013.[1]

Ministerio sacerdotal[editar]

A la izquierda del obispo Radini Tedeschi (tercero en la segunda fila) se encuentra Angelo Giuseppe Roncalli, que más tarde sería el papa Juan XXIII. La imagen proviene del libro de Mario Benigni y Goffredo Zanchi (2000), Giovanni XXIII. Biografia ufficiale a cura della diocesi di Bergamo, edizioni San Paolo.

Angelo Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, en Lombardía, Italia. Fue el cuarto hijo de un total de catorce,[2] del matrimonio formado por Giovanni Battista Roncalli (1854–1935) y Marianna Giulia Mazzolla (1854–1939). Trabajaban como aparceros. El ambiente religioso de su familia y la vida parroquial bajo la guía del padre Francesco Rebuzzini, le proporcionaron a Angelo formación cristiana.

Piazza del Popolo. Allí se localiza la Basílica de Santa María de Monte Santo.

Angelo Roncalli entró en el seminario de Bérgamo en 1892. En 1896 fue admitido en la Orden Franciscana Seglar por el director espiritual del seminario de Bérgamo , el padre Luigi Isacchi.[2] Hizo una profesión de esa Regla de vida el 23 de mayo de 1897. De 1901 a 1905 fue alumno en el Pontificio Seminario Romano. El 10 de agosto de 1904 fue ordenado sacerdote en la basílica de Santa María de Monte Santo, en la Piazza del Popolo.[2] En 1905, fue nombrado secretario del obispo de Bérgamo, Giacomo Radini Tedeschi, y en el año siguiente fue el encargado de la enseñanza de Historia y Patrología en el seminario de Bérgamo. Ocupó estos puestos hasta la muerte de «su» obispo, como siempre recordaría a Radini Tedeschi, acaecida en 1914.

Durante la Primera Guerra Mundial, ejerció primero como sargento médico y más tarde como capellán militar. En 1921, fue llamado desde Roma por el papa Benedicto XV para ocupar el cargo de presidente para Italia del Consejo Central de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe.

Ministerio episcopal[editar]

Arzobispo y delegado apostólico[editar]

El papa Pío XI lo designó simultáneamente arzobispo de Areopoli y enviado oficial para Bulgaria el 3 de marzo de 1925. El 19 de marzo de 1925 Angelo Giuseppe Roncalli fue consagrado arzobispo titular de Areopoli;[3] eligió como su lema episcopal "Obedientia et Pax". En Bulgaria, realizó su labor apostólica visitando las comunidades católicas y estableciendo relaciones de respeto y estima con otras comunidades cristianas, en especial de la Iglesia Ortodoxa. En una ocasión en Bulgaria fue a visitar a unos heridos internados en un hospital católico que trataba gratuitamente a todas las personas, independientemente de su religión. Estos heridos fueron víctimas de un atentado contra el rey Boris III en una catedral ortodoxa de Sofía, siendo ortodoxos que frecuentaban su lugar de culto. El rey búlgaro quedó tan impresionado que lo recibió en audiencia privada, siendo un acto inédito porque los visitadores apostólicos no gozaban de ningún estatuto diplomático y las relaciones entre la minoría católica y la mayoría ortodoxa eran muy tensas. Hechos como este constituyeron las bases de la futura delegación apostólica. En efecto, su labor fue tan fructífera que se lo designó delegado apostólico para Bulgaria el 16 de octubre de 1931.[3]

El 30 de noviembre de 1934 fue designado Arzobispo títular de Mesembria,[3] y el 12 de enero de 1935 fue nombrado delegado apostólico para Turquía[3] (vicario apostólico de Estambul, antigua Vicaría Apostólica de Constantinopla). El mismo día se lo designó Delegado Apostólico para Grecia,[3] atendiendo desde Estambul los asuntos relativos a ambos países.

Su intervención para socorrer a miles de judíos de la persecución nazi mientras servía como Delegado Apostólico del Vaticano en Turquía durante la Segunda Guerra Mundial fue proverbial.[4]

El 23 de diciembre de 1944, el papa Pío XII lo nombró nuncio apostólico de Francia.[3] Contribuyó a normalizar la organización eclesiástica en Francia, desestabilizada por los numerosos obispos que habían colaborado con los alemanes. Gracias a su cortesía, su sencillez, su buen humor y su amabilidad pudo resolver los problemas y conquistar el corazón de los franceses y de todo el Cuerpo Diplomático.

Cardenal y patriarca de Venecia[editar]

Angelo Giuseppe Roncalli, patriarca de Venecia (1953-1958).

El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo crea Cardenal presbítero con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después como patriarca de Venecia.[3]

Como patriarca de Venecia, solía navegar por los canales de la ciudad sin la vestimenta de cardenal, y detenerse para hablar con los gondoleros, las prostitutas y menesterosos, quienes le contaban sus problemas.[5] Su forma de ejercicio del poder se caracterizó por el servicio y el perdón.

Era patriarca de Venecia. Supo que uno de sus sacerdotes llevaba una vida turbia y que frecuentaba un lugar poco digno para un eclesiástico. Pudo suspenderle en sus funciones; pudo aplastarle con su poder; pudo ejercer toda la fuerza de su autoridad. Pero ¿qué hizo? Lo esperó un día en el lugar que solía frecuentar. El sacerdote palidece. El patriarca lo toma del brazo y con naturalidad le pide que le acompañe al palacio. Y una vez en su despacho se arrodilla ante el sacerdote caído y le pide: «Por favor, confiéseme». Y lo hace con toda humildad y naturalidad.
El sacerdote lo absuelve y el patriarca abrazándolo le dice: «Hijo mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como gratitud a Cristo».[6]

Juan Arias, El Dios en quien no creo

Pontificado[editar]

Elección[editar]

El 28 de octubre de 1958, contando con casi 77 años, Roncalli fue elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Escogió el nombre de Juan (nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre por el evangelista de nombre Juan). Fue entronizado el 4 de noviembre (21 días antes de su cumpleaños 77) por el cardenal Nicola Canali, protodiácono de San Nicola in Carcere Tulliano.

Después del largo pontificado de su predecesor, los cardenales parecieron escoger un papa de transición a causa de su avanzada edad y de su modestia personal. En referencia a la expresión «papa de transición», su secretario personal comentó:

Papa Juan XXIII

Ni siquiera debe leerse en sentido negativo esta calificación, porque ahí estaban sus 77 años, y él mismo afirmó: «No puedo mirar demasiado lejos en el tiempo». Sabía que era ya un anciano, no se preocupaba de lo que podría hacer. Habituado a vivir comunitariamente y a no considerar los problemas desde el punto de vista personal, citando a Tibulo, decía Est nobis voluisse satis, para el honor de un hombre es ya mucho haber concebido una empresa, haber pensado, ideado, iniciado algo. Recuerdo su comentario a mi perplejidad y a mi falta de entusiasmo cuando me comunicó la idea del Concilio. Me dijo: «No hay que preocuparse de sí mismo y de quedar bien. En la concepción de las grandes empresas basta con el honor de haber sido providencialmente invitados. Hemos sido llamados a poner en marcha, no a concluir[7]

Loris Francesco Capovilla

Ni los cardenales ni el resto de la Iglesia esperaban que el temperamento alegre, la calidez y la generosidad del papa Juan XXIII cautivaran los afectos del mundo de una forma en que su predecesor no pudo. Al igual que Pío XI pensaba que el diálogo era la mejor forma para dar solución a un conflicto.

Enseguida empezó una nueva forma de ejercer el papado. Fue el primero desde 1870 que ejerció su ministerio de obispo de Roma visitando personalmente las parroquias de su diócesis. Al cabo de dos meses de haber sido elegido, dio ejemplo de obras de misericordia: por Navidad visitó los niños enfermos de los hospitales Espíritu Santo y Niño Jesús; al día siguiente fue a visitar los prisioneros de la cárcel Regina Coeli.

Gobierno papal[editar]

Fotografía de Santiago Alberione saludando al papa Juan XXIII. Para «llevar la Palabra de Dios a todos los pueblos y gentes», el padre Alberione fundó en 1924 la Sociedad Bíblica Católica Internacional, que fue aprobada solemnemente por el Juan XXIII en 1960.
En una visita a Europa, el presidente de Argentina, Arturo Frondizi visitó El Vaticano y conoció al papa, quien le dio el apodo de "el estadista de América", también le dijo que en Italia hacían falta políticos como él.[8]

En su primera medida de gobierno vaticano, que le enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano, que hasta ese momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores de Europa, y además retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios y africanos.

Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico -que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II-, el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. Este Concilio fue inspirado en la figura del papa Pío IX precursor del Concilio Vaticano I y quien, según el papa Juan XXIII, nadie en la historia de la Iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez.

El 2 de diciembre de 1960 se reunió en el Vaticano durante una hora con el arzobispo de Canterbury, Geoffrey Francis Fisher. Era la primera vez en más de 400 años, desde la excomunión de Isabel I, que la máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra se reunía con el papa. Durante su Pontificado nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano, un uruguayo y un mexicano.

El 3 de enero de 1962 excomulgó a Fidel Castro, iniciativa amparada en condenas expresadas por el papa Pío XII en 1949.

Sus encíclicas[editar]

Medalla de 1962 con la imagen de Juan XXIII.

Juan XXIII escribió ocho encíclicas en total, según el siguiente orden cronológico:[9]

Su magisterio social en las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris fue profundamente apreciado. En ambas pastorales se insiste sobre los derechos y deberes derivados de la dignidad del hombre como criatura de Dios.

La encíclica Pacem in terris fue dirigida no solo a los católicos, sino «a todos los hombres de buena voluntad». Escrita en plena guerra fría luego de la crisis de los misiles en Cuba de octubre de 1962, la encíclica contiene un rechazo incondicional de la carrera de armamentos y de la guerra en sí misma. Sostiene que en la era atómica resulta impensable que la guerra se pueda utilizar como instrumento de justicia. Esto, a su vez, implicó una virtual abolición del concepto de guerra justa.[10]

[...] la justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos; que, de un lado y de otro, las naciones que los poseen los reduzcan simultáneamente; que se prohíban las armas atómicas; que, por último, todos los pueblos, en virtud de un acuerdo, lleguen a un desarme simultáneo, controlado por mutuas y eficaces garantías.
[...] en nuestra época, que se jacta de poseer la energía atómica, resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado.[11]

Juan XXIII, Pacem in terris, 112 y 127

Concilio Vaticano II[editar]

Padres conciliares en la plaza de San Pedro, con motivo del Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII

.

El 11 de octubre de 1962 el papa Roncalli abrió el Concilio Vaticano II en San Pedro. Este Concilio cambiaría el rostro del catolicismo: una nueva forma de celebrar la liturgia (más cercana a los fieles), un nuevo acercamiento al mundo y un nuevo ecumenismo. Respecto de esto último, Juan XXIII había creado en 1960 el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos,[12] una comisión preparatoria al Concilio que más tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. Era la primera vez que la Santa Sede creaba una estructura consagrada únicamente a temas ecuménicos. Para la presidencia de ese organismo el papa designó al cardenal Augustin Bea, quien luego se convertiría en una de las figuras determinantes del Concilio Vaticano II.

Desde la apertura del Concilio, el papa Juan XXIII enfatizó la naturaleza pastoral de sus objetivos: no se trataba de definir nuevas verdades ni condenar errores, sino que era necesario renovar la Iglesia para hacerla capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos (un aggiornamento), buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno centrándose primero "en lo que nos une y no en lo que nos separa".

Al Concilio fueron invitados como observadores miembros de diversos credos, desde creyentes islámicos hasta indios americanos, al igual que miembros de todas las Iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, cuáqueros, y protestantes en general, incluyendo, evangélicos, metodistas y calvinistas no presentes en Roma desde el tiempo de los cismas.

Canonizaciones[editar]

Juan XXIII canonizó a:

Su muerte y proceso de canonización[editar]

El beato Juan XXIII, en su sarcófago en la Basílica de San Pedro.

El 23 de mayo de 1963 se anunció públicamente la enfermedad del papa: cáncer de estómago que, según su secretario Loris Francesco Capovilla, le fue diagnosticado en septiembre de 1962. El papa no quiso dejarse operar temiendo que el rumbo del Concilio se desviara de lo estipulado. Así, el mismo papa estaba firmando su sentencia de muerte. Al fin, después de sufrir esa grave enfermedad, el papa Juan XXIII murió en Roma el 3 de junio de 1963, hacia las dos y cincuenta. Finalizó sus días sin ver concluida su obra mayor, a la que él mismo consideró "la puesta al día de la Iglesia". En la memoria de muchos, el papa Juan XXIII ha quedado como "el papa bueno" o como "el papa más amado de la historia".

Fue sucedido por Pablo VI, quien en 1965 iniciaría el proceso de beatificación del propio Juan XXIII después de la clausura del Concilio Vaticano II. Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000, junto con el papa Pío IX. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.

Cuando su cuerpo fue exhumado en el año 2000, corrió el rumor de que se hallaba incorrupto, pero fuentes del Vaticano lo negaron, recordando que había sido embalsamado. Sus restos actualmente descansan en la Basílica de San Pedro, en Roma.

Monumento al papa Juan XXIII en Porto Viro (Rovigo, Italia)

Juan XXIII también es honrado por muchas organizaciones protestantes como un reformador cristiano. La Iglesia de Inglaterra lo considera santo y tanto los anglicanos como los protestantes conmemoran a Juan XXIII como "renovador de la iglesia".

Pier Paolo Pasolini le dedicó una de sus grandes películas, "El Evangelio según San Mateo".

La tumba que ocupaba el papa Juan XXIII, ha sido ocupada por el papa Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril de 2005 hasta el 29 de abril de 2011 cuando fue exhumado para su beatificación.

La prensa italiana informó que la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó el 2 de julio de 2013 los milagros conducentes a la canonización del beato Juan Pablo II y del beato Juan XXIII.[13]

El 5 de julio de 2013 el papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII. El 30 de septiembre del mismo año, se anunció que la ceremonia conjunta de canonización de ambos papas tendrá lugar en el 27 abril de 2014.[1]

Películas acerca de su vida[editar]

Notas[editar]

  1. El 29 de septiembre de 1963, en la apertura de la segunda sesión conciliar, Pablo VI remarcó el carácter pastoral del concilio y estableció que debería propender a cuatro objetivos: (1) una definición más completa de la naturaleza de la Iglesia y del papel del obispo; (2) la renovación de la Iglesia católica; (3) la restauración de la unidad de los cristianos, y (4) el comienzo del diálogo con el mundo contemporáneo. Ver: Pablo VI (29 de septiembre de 1963).Solenne inizio della seconda sessione del Concilio Ecumenico Vaticano II: Allocuzione del Santo Padre Paolo VI (en italiano). Libr. Editrice Vaticana.

Referencias[editar]

  1. a b Rome Reports (ed.): «El Papa Francisco anuncia en latín la fecha de canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII» (30 de septiembre de 2013). Consultado el 30 de septiembre de 2013.
  2. a b c L'Osservatore Romano (weekly edition in English) (6 de Septiembre de 2000). Vatican.va (ed.): «Pope John XXIII» (en inglés). Consultado el 6 de octubre de 2013.
  3. a b c d e f g David M. Cheney (6 de abril de 2011). «Pope John XXIII - Bl. Angelo Giuseppe Roncalli †» (en inglés). Catholic Hierarchy. Consultado el 3 de julio de 2011.
  4. La Fundación Internacional Raoul Wallenberg solicitó al Museo del Holocausto en Israel la designación de Angelo Roncalli como "Justo entre las Naciones", honor reservado a los no judíos que ayudaron de forma significativa a judíos durante el Holocausto.
  5. Copello Faccini, Antonio (2003). Kennedy y Juan XXIII —constructores de paz—. Universidad de Bogotá 'Jorge Tadeo Lozano'. p. 95. ISBN 978-958-9029-55-8. http://books.google.com.ar/books?id=gqJz46tEWqoC&pg=PA95&dq=%22Recuerdo+de+Juan+XXIII%22&hl=es&sa=X&ei=qFFNUqmVH4Pa9ATWkYC4Dw&ved=0CCwQ6AEwAA#v=onepage&q=%22Recuerdo%20de%20Juan%20XXIII%22&f=false. Consultado el 3 de octubre de 2013. 
  6. Arias, Juan (1977). El Dios en quien no creo (14 edición). Salamanca: Ediciones Sígueme. p. 113. ISBN 84-301-0300-7. 
  7. Roncalli, Marco (2006). Juan XXIII, en el recuerdo de su secretario Loris F. Capovilla (2ª. edición). Madrid (España): Palabra. p. 53. ISBN 978-84-9840-054-0. 
  8. Altamirano, Carlos (1998). Los nombres del poder: Arturo Frondizi. ISBN 950-557-248-4.
  9. Juan XXIII. «Juan XXIII: encíclicas». Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 3 de octubre de 2013. Con acceso a todas sus encíclicas completas en español.
  10. Orlandis, José (1998). La Iglesia católica en la segunda mitad del siglo XX. Madrid: Ediciones Palabra. p. 34. ISBN 84-8239-286-7. http://books.google.com.ar/books?id=e9b77QHfc9oC&pg=PA34&lpg=PA34&dq=%22La+Pacem+in+terris+conten%C3%ADa+un+rechazo+incondicional+de+la+guerra%22&source=bl&ots=tdlP1m37K5&sig=GCZfN0VmGQNIXDhIZy4SypDMY2E&hl=es&sa=X&ei=l25NUq2BMemuyAGjxoHIDA&ved=0CCoQ6AEwAA#v=onepage&q=%22La%20Pacem%20in%20terris%20conten%C3%ADa%20un%20rechazo%20incondicional%20de%20la%20guerra%22&f=false. Consultado el 3 de octubre de 2013. 
  11. Juan XXIII (1963). «Pacem in terris. Carta encíclica sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad». Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 3 de octubre de 2013.
  12. Stransky, Thomas (1986). «The foundation of the SPCV». En Stacpoole, Alberic (en inglés). Vatican II by those who were there. London: G. Chapman. 
  13. ACI Prensa (ed.): «Prensa italiana: Aprobados milagros de Juan Pablo II y Juan XXIII» (2 de julio de 2013). Consultado el 2 de julio de 2013.

Bibliografía adicional[editar]

  • Roncalli, Marco; Capovilla, Loris F. (2006). Juan XXIII: en el recuerdo de su secretario Loris F. Capovilla: entrevista de Marco Roncalli. Ediciones Palabra. ISBN 978-84-9840-054-0. 
  • "Así era Juan XXIII", Benedicto Tapia de Renedo, Compañía Bibliográfica Española, 1964
  • "Las profecías del Papa Juan XXIII", Carpi, Pier, Ediciones Nacionales Círculo de Lectores, Calle 57 6-35, Bogotá, 1977

Enlaces externos[editar]



Predecesor:
Paolo Emilio Bergamaschi
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Obispo titular de Areopoli
1925-1934
Sucesor:
Michael Joseph Keyes
Predecesor:
Carlo Margotti
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Arzobispo titular de Mesembria
1934-1953
Sucesor:
Silvio Angelo Pio Oddi
Predecesor:
-
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Delegado apostólico en Bulgaria
1931-1935
Sucesor:
Mario Rizzi
Predecesor:
Carlo Margotti
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Delegado apostólico en Grecia
1935-1944
Sucesor:
Giovanni Mariani
Predecesor:
Angelo Rotta
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Delegado apostólico en Turquía
1935-1944
Sucesor:
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Predecesor:
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Nuncio apostólico en Francia
1944-1953
Sucesor:
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Predecesor:
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1953-1958
Sucesor:
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Predecesor:
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Cardenal presbítero de S. Prisca
1953-1958
Sucesor:
Giovanni Urbani
Predecesor:
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1958-1963
Sucesor:
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Predecesor:
Eugenio Pacelli
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Prefecto de la Congregación del Santo Oficio
1958-1963
Sucesor:
Giovanni Battista Montini
Predecesor:
Eugenio Pacelli
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Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales
1958-1963
Sucesor:
Giovanni Battista Montini
Predecesor:
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1958-1963
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