Teología de la liberación

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Gustavo Gutiérrez Merino, uno de los más destacados representantes de la teología de la liberación.

La teología de la liberación es una corriente teológica cristiana integrada por varias vertientes católicas y protestantes, nacida en América Latina tras el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968), a partir de considerar que el Evangelio conlleva la opción preferencial por los pobres y que para concretar esa opción la teología debe recurrir a las ciencias humanas y sociales.

Contenido[editar]

Como dice el teólogo argentino Juan Carlos Scannone, "lo común a todas las distintas ramas o corrientes de la teología de la liberación es que teologiza a partir de la opción preferencial por los pobres y usa para pensar la realidad social e histórica de los pobres, no solamente la mediación de la filosofía, como siempre utilizó la teología, sino también las ciencias humanas y sociales"[1]

Principales ideas[editar]

Algunas de las ideas de la teología de la liberación son:

  1. Opción preferencial por los pobres.
  2. La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.
  3. La espiritualidad de la liberación exige hombres nuevos y mujeres nuevas en el Hombre Nuevo Jesús.[2]
  4. La liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana y de la necesidad de eliminar la explotación, la falta de oportunidades e injusticias de este mundo.
  5. La situación actual de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y es consecuencia de un pecado social.
  6. No solamente hay pecadores, sino que hay víctimas del pecado que necesitan justicia y restauración.
  7. El método del estudio teológico es la reflexión a partir de la práctica de la fe viva, comunicada, confesada y celebrada dentro de una práctica de liberación.[3]

Sin embargo, es capital destacar la apreciación que hace Gustavo Gutiérrez: al contrario que otros postulados teológicos o filosóficos, la teología de la liberación es un "acto segundo", es decir, emana de una experiencia de compromiso y trabajo con y por los pobres, de horror ante la pobreza y la injusticia, y de apreciación de las posibilidades de las personas oprimidas como creadores de su propia historia y superadores del sufrimiento. Para Gutiérrez esto no es sólo una cuestión metodológica, sino un compromiso de vida, un estilo de vivir, una forma de confesar la fe, es la espiritualidad.[4]

Así, para Pedro Casaldáliga la reflexión y la vivencia de la espiritualidad de la liberación tiene como consideración y exigencia básica entender que ser cristiano, en cualquier parte, es ser en Jesucristo "Hombre Nuevo" (Efesios 4:22-24), un "hombre nuevo", cuyos rasgos principales son:[2]

  • La lucidez crítica frente a los medios de comunicación, estructuras, ideologías y supuestos valores, que resulta de la pasión por la verdad.
  • La gratuidad de la fe y la vivencia de la gracia que conllevan a la humildad, la ternura, el perdón y la capacidad de descubrir.
  • La libertad desinteresada que asume la austeridad y la pobreza para ser libres frente a los poderes del mundo.
  • La libertad total de quienes están dispuestos a dar la vida por el Reino.
  • La creatividad alegre, sin esquematismos.
  • La denuncia profética como misión y servicio al lado de los más pobres.
  • La fraternidad sin privilegios.
  • El testimonio coherente, vivir lo que se proclama.
  • La esperanza creíble de los testigos y constructores de la resurrección y del Reino.

La base teológica y conceptual[editar]

El quehacer teológico se concibe como "reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la palabra", una teología de la transformación liberadora de la historia humana, que no sólo piensa el mundo, sino que lo abre al don del reino de Dios. Para llegar a ello, se sirve de los análisis de las ciencias sociales y de la teoría económica y social, con la visión espiritual profundamente trascendente del cristianismo, a la luz de la Palabra de Dios.[5] Esta teología encuentra una íntima relación entre la salvación y el proceso histórico de liberación del hombre, busca un análisis profundo del significado de la pobreza y de los procesos históricos de empobrecimiento y su relación con las clases sociales y se compromete con la participación en el proceso de liberación de los oprimidos como "lugar obligado y privilegiado" en la vida cristiana.[6]

Como se ha observado con insistencia en los últimos años, el prójimo no es sólo el hombre tomado individualmente. Es, más bien, el hombre considerado en la urdimbre de las relaciones sociales. Es el hombre ubicado en sus coordenadas económicas, sociales, culturales, raciales. Es, igualmente, la clase social explotada, el pueblo dominado, la raza marginada. Las masas son también nuestro prójimo.

Gustavo Gutiérrez, Teología de la Liberación-Perspectivas

Los derechos del pobre son derechos de Dios (Éxodo 22:21-23, Proverbios 14:31,17:5) y él ha elegido a los pobres[7] (Santiago 2:5) y por tanto es él quien ha hecho la opción preferencial por los pobres para salvar a todos. Jesucristo se identificó con los pobres (Mateo 5:3) y claramente dijo que quien se relaciona con el pobre, con él mismo trata y a él mismo acepta o rechaza, a tal punto que esa relación será el criterio principal del Juicio Final (Mateo 25:31-46).

Los pobres son víctimas del pecado que se convierte en un pecado social como estructura de acciones y omisiones que mantienen la opresión, la injusticia y la explotación. Se trata de un pecado que va más allá de los pecados individuales y se transforma en una situación de pecado,[8] [9] un pecado colectivo que se convierte en pecado estructural,[10] de manera que la situación de injusticia y corrupción se mantiene mediante un pecado institucional y una violencia institucionalizada.[11] En tal situación de pecado el Reino de Dios es rechazado y el sistema de pecado lucha contra las comunidades y personas que anuncian la buena noticia de la liberación del pecado, de cómo podemos salvarnos de "de esta generación perversa" (Hechos 2:40), estableciendo unas relaciones sociales nuevas de comunión, de plena solidaridad, de espiritualidad comunitaria que permitan que todos aporten para que cada cual pueda resolver sus necesidades (Hechos 2:42-47); unas relaciones de amor y fe, no solamente de palabra, sino en los hechos(1Juan 3:16-19, Santiago 2:14-17).

"La injusticia e inhumanidad crece en los países industrializados, la globalización de la economía lleva claramente a la falta de solidaridad de nuestras sociedades. La teología de la liberación en Latinoamérica es la primera alternativa contra el capitalismo. La mercantilización global de todas las cosas. Ya no solo es una teología contextual latinoamericana, sino que, con el desarrollo mencionado, se convierte en teología contextual universal". Uno de sus máximos exponentes, el jesuita y mártir Ignacio Ellacuría reclama una nueva civilización, la civilización de la pobreza, contrapuesta a la de la riqueza, puesto que ésta se ha revelado como un nuevo Moloch que devora a las personas y el planeta. Ellacuría y Sobrino, comparan la muerte de personas en el mundo pobre, en el sur, con el Siervo de Yaveh, y afirman que poseen una santidad elemental, jesuánica.[12]

Refiriendo una nueva iglesia de los pobres, el teólogo protestante Jürgen Moltmann, inauguró con las palabras arriba expuestas, una serie de conferencias sobre el tema de la teología de la liberación corriendo el año de 1999 en la Iglesia católica alemana.

La relación del cristianismo y la pobreza, ha sido fundamental para la historia y la difusión de la religión en todos los tiempos. Apoyada a veces, criticada en otras ocasiones, la teología de la liberación se ha dedicado a difundir el evangelio cristiano con un peculiar estilo al igual en países en desarrollo que en aquellos menos favorecidos en lo económico, afirmando "la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación integral".[13] "Esta opción, exigida por la realidad escandalosa de los desequilibrios económicos en América Latina, debe llevar a establecer una convivencia humana digna y fraterna y a construir una sociedad justa y libre".[14]

Su filosofía es de condena a la situación de empobrecimiento que sostiene la pobreza y de apego al pobre. Surgió al mundo católico con la publicación del libro "Historia, política y salvación de una teología de la liberación" del sacerdote diocesano, ahora dominico, peruano Gustavo Gutiérrez Merino, en 1973; esto después de que en 1968 en la Conferencia Episcopal del CELAM se había hecho énfasis en el compromiso de la Iglesia católica con los pobres, el libro de Gutiérrez se interpretó así como la respuesta y el detonante. Ese mismo año, sacerdotes de villas populares ocuparon la Catedral de Santiago de Chile y extendieron un lienzo en su frontis con la leyenda "junto con el pueblo y su lucha", acogiendo los principios de la teología de la liberación, y dando forma a Iglesia Joven.[15]

Planteamiento teológico[editar]

La novedad de la teología de la liberación no radica en la temática, sino en el método: lo primero es la vida desde la que se cree, el compromiso, el seguimiento a Jesús, lo segundo es la reflexión de la fe, la teología,[16] [17] que reflexiona a partir de la práctica de la fe, de una fe viva comunicada y celebrada dentro de una práctica de liberación.[18] Al respecto escribió Gustavo Gutiérrez:

En teología de la liberación consideramos que la senda para discurrir racionalmente sobre Dios se halla dentro de una ruta más ancha y desafiante: la del seguimiento de Jesús. Hablar de Dios supone vivir en profundidad nuestra condición de discípulos de Aquel que dijo precisamente que era el camino.

Quehacer teológico y experiencia eclesial 242-243.

El eje de la teología de la liberación son los pobres, la realidad y el desafío más impactante. Si el pobre se convierte en el sujeto y en el tema de fondo de la teología de la liberación no es por razones políticas, sociales o económicas, sino fundamentalmente por razones teológicas bíblicas. Dios en la Escritura está del lado del pobre, lo ama y le ofrece y anuncia en Jesucristo la buena noticia (Lucas 4:17-21), su reino. Estar junto al pobre, en este sentido, es estar del lado del que Dios está. Por consiguiente, la Iglesia, si es verdadera Iglesia, es una Iglesia de los pobres.[17]

La teología de la liberación intenta responder a la cuestión de cómo ser cristiano en un continente oprimido, y a preguntas como: "¿Cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora?". Muchos sacerdotes y agentes de pastoral practican y aceptan los supuestos de esta teología en varios países de América Latina. Gutiérrez afirma:

hablar de una teología de la liberación es buscar una respuesta al interrogante: ¿qué relación hay entre salvación y el proceso histórico de liberación del hombre?

Teología de la Liberación - Perspectivas

La Iglesia católica ha mantenido una postura cauta frente a la teología de la liberación. Por un lado, Juan Pablo II, en una carta al episcopado brasileño y de fecha 9 de abril de 1986, indicó: "La teología de la liberación es, no sólo oportuna, sino útil y necesaria".[19] Por otro lado, la Congregación para la doctrina de la fe publicó dos documentos (Libertatis nuntius, Libertatis conscientia) en los que avisaba del "peligro de un uso de elementos de tipo no compatibles con el Evangelio". Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó en 2014 su libro Pobre y para los pobres, que puede ser considerado como una "Teología de la Liberación normalizada" con el prólogo del Papa Francisco, que fue presentado por Gustavo Gutiérrez en un auditorio del Vaticano.[20]

Antecedentes[editar]

Leonardo Boff, uno de los más destacados representantes de la Teología de la liberación.

Francia[editar]

Los teólogos y estudiosos que elaborarían la teología de la liberación se inspiraron en textos como los de Marie-Dominique Chenu, Henri de Lubac, Yves Congar y varios de los que integraban en ese entonces las escuelas de de Le Souchoir (dominica) y Fourvière (jesuita). Estos autores de la por entonces llamada "nueva teología", sometidos a censura, se habían comprometido con una causa que fue una inspiración para el movimiento latinoamericano, la de los sacerdotes obreros europeos. El cardenal Emmanuel Suhard, de París, había fundado la Misión de Francia permitiendo a algunos sacerdotes trabajar en las fábricas para acercarse al mundo obrero. El célebre dominico Jacques Loew trabajó como descargador de barcos en los muelles del puerto de Marsella,[21] así como el sacerdote Michel Favreau, muerto en un accidente de trabajo. En 1950 se publicó el libro del abbé Godin: "Francia: ¿tierra de misión?". Los curas obreros franceses fueron acusados de comunistas y denunciados en Roma por actividades subversivas. El movimiento incluyó la participación activa de laicos y mujeres, como Madeleine Delbrêl que hacía su experiencia entre los obreros de Ivry y escribía libros como Nosotros, gente de la calle y El Evangelio en los barrios obreros de París. En 1954 Pío XII pidió a todos los sacerdotes obreros que regresaran a su trabajo pastoral anterior en las diócesis o se incorporaran a sus comunidades religiosas. A partir de 1963 varios sacerdotes volvieron a trabajar entre los obreros. Los sacerdotes obreros fueron rehabilitados en 1965 después del Concilio y Loew trabajó en las favelas de São Paulo hasta 1969.[21]

Concilio Vaticano II[editar]

Para Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Teología de la Liberación comenzó en el Concilio Vaticano II realizado en 1959, con la constitución pastoral Gaudium et Spes, "que contiene una nueva definición de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. la Teología de la Liberación era una gran aplicación de este documento de la Iglesia a la situación de América Latina".[20] Gustavo Gutiérrez repetidamente se ha referido a Gaudium et Spes y a la encíclica Populorum Progressio como inspiradoras de sus ideas teológicas. El teólogo de Le Souchoir, Marie-Dominique Chenu, ampliamento citado por Gutiérrez, como perito del Concilio Vaticano II, participó la redacción de Gaudium et Spes.[22]

Brasil[editar]

Arzobispo de Olinda y Recife, uno de los precursores de la Teología de la liberación.

Los antecedentes más importantes de esta teología se encuentran en Brasil, donde a partir de 1957 comenzó en la Iglesia católica un movimiento de Comunidades de Base que, para 1964, ya era digno de considerarse en el "Primer Plan Pastoral Nacional 1965-1970". También en Brasil Paulo Freire, un maestro del noreste, desarrolló un nuevo método para alfabetizar mediante un proceso de concientización. Se fueron comprometiendo los movimientos de estudiantes y de trabajadores de Acción Católica, así como importantes intelectuales católicos. Algunos cristianos empezaron desde años atrá a utilizar conceptos marxistas para analizar la sociedad. Richard Shaull, un misionero presbiteriano que se estableció en Brasil en 1952 y trabajó con jóvenes de la Confederación de Juventudes Presbiterianas en procesos de concientización sobre los problemas sociales más graves, relacionándose con la gente de las favelas (los barrios más pobres: tugurios o villas miserias) y las zonas rurales.[23] Su ascendencia entre los jóvenes protestantes creció cuando fue nombrado secretario general de Unión Cristiana de Estudiantes del Brasil UCEB en 1955.[24] Shaull planteó la cuestión de si la revolución tendría un significado teológico.[25] Él y algunos jóvenes protestantes empezaron a discutir esos temas con sacerdotes dominicos e intelectuales católicos, desarrollaron el Sector de Responsabilidad Social de la Confederación Evangélica del Brasil (CEB) y establecieron una misión en el barrio obrero Villa Anastacio, en São Paulo, y trabajaron directamente como obreros de la industria siderúrgica, evangelizando y participando en actividades por los derechos de los trabajadores.[24]

Argentina[editar]

El padre Mugica máximo exponente de la corriente de los "curas villeros", fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y la Teología del pueblo. Fue asesinado víctima de la violencia política en 1974.

La Teología de la liberación encuentra sus raíces en Argentina en 1955, muy relacionado con la reacción de los sacerdotes y creyentes católicos peronistas o vinculados a los sectores más populares, ante el golpe de Estado que derrocó al gobierno peronista ese año y la persecución dictatorial que se inició a partir de ese momento.[26] . Ese mismo año de 1955 se crea la revista Notas de Pastoral Jocista (cerrada por decisión del Arzobispo en 1958), en la que colaboraban teólogos como Lucio Gera y Héctor Mandrioni, vinculados al peronismo y al movimiento obrero.[27]

En 1960 en Argentina se fundó la Cooperativa Fortín Olmos, por un grupo de militantes católicos guiados por el sacerdote Arturo Paoli en la localidad de Fortín Olmos, en el norte de la Provincia de Santa Fe. Paoli está considerado como uno de los padres de la Teología de la liberación con libros como Diálogo de la liberación (1969) y ha sido uno de los referentes teológicos del Papa Francisco.[28] Ese mismo año el padre Jerónimo Podestá, obispo de Avellaneda desde 1963 y futuro fundador de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados junto a su esposa Clelia Luro, forma un grupo con sacerdotes franceses de Misión de Francia (Pierre Burgette y el padre Olhagaray) y argentinos (Fernando Portillo, Eliseo Morales, Luciano Glabina) para trabajar como asalariados en fábricas de Avellaneda en el cordón industrial del Gran Buenos Aires, conocidos como "curas obreros".[29] Poco después el cura obrero francés Francisco Huidobro, del grupo Misión de Francia, sería elegido delegado sindical en la fábrica en la que trabajaba en Valentín Alsina, siendo despedido en 1965 por organizar una huelga. Para la primera mitad de la década de 1960 el compromiso de los sacerdotes de base con el movimiento obrero y el peronismo se había generalizado.[30]

En julio de 1964 la Asamblea de Jóvenes de la Acción Católica (AJAC) impulsa la realización de un encuentro entre sacerdotes que se concreta en Quilmes en julio de 1965, con la coordinación de tres teólogos que luego estarán ligados a la creación de la Teología de la liberación: Lucio Gera, Miguel Mascialino y Carmelo Giaquinta. Participaron 80 sacerdotes entre los que se encontraban Miguel Ramondetti (Movimiento Obrero Católico), Néstor García Morro, Manuel Artiles, Juan José Rossi, Carlos Mugica, Alejandro Mayol, Pedro Geltman.[31] Los encuentros sacerdotales se reiterarían en 1966 (Chapadmalal) y 1967 (San Miguel).[27] [32]

En 1966 apareción el primer número de la revista Cristianismo y Revolución, editada hasta 1971, dirigida por Juan García Elorrio hasta su muerte en circunstancias misteriosas y luego por Casiana Ahumada. A partir de 1967 la revista se vinculó con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo y con las organizaciones guerrilleras Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas (FAR) y Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). La revista se inspiraba en el ejemplo del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Algunos de los colaboradores orincipales de la revista fueron y Eduardo Galeano, John William Cooke, Miguel Grinberg, Raimundo Ongaro, Pepe Eliaschev, Rubén Dri, Emilio Jáuregui, Miguel Ramondetti y Nuncio Aversa.

El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) fundado en 1967, formado principalmente por sacerdotes activos en villas miseria y barrios obreros, conocidos también como "curas villeros" y "curas obreros", que en algunos casos estuvieron cercanos o pertenecieron a organizaciones de la izquierda peronista y en ocasiones al marxismo. El movimiento argentino se formó al adherir al Manifiesto de los 18 Obispos del Tercer Mundo, liderado por el obispo brasileño Hélder Cámara. Más de 400 sacerdotes integraron el MSTM, entre ellos los padres Miguel Ramondetti, Rodolfo Ricciardelli, Héctor Botán, Carlos Mugica -asesinado en 1974-, Elías Musse, Rubén Dri, Rolando Concatti, Rafael Yacuzzi, Jorge Adur, Jerónimo Podestá, Domingo Antonio Bresci, Alberto Carbone. Entre los obispos que avalaron el movimientos se encontraban el aval tácito de los obispos Guillermo Bolatti, Enrique Angelelli -asesinado por la dictadura en 1976-, Alberto Devoto, Jerónimo Podestá, Jaime de Nevares, Adolfo Tortolo y Vicente Zaspe. En 1976 seis sacerdotes palotinos fueron asesinados por la dictadura "acusados" de pertenecer al MSTM, en lo que se conoce como la Masacre de San Patricio.

Diversidad[editar]

Otra inspiración para la teología de la liberación latinoamericana fue la lucha por los derechos civiles, que a su vez ganó derechos para los negros de Estados Unidos liderada por Martin Luther King (1929-1968). A su vez una teología de la liberación negra ha sido desarrollada por James H. Cone y otros. En Sudáfrica se desarrolló una vigorosa teología de la liberación negra en la lucha contra el apartheid. En Asia la teología "minjung" (coreano: de la masa popular), o la teología campesina en Filipinas (expuesta por Charles R. Avila), han sido expresiones relacionadas con la teología de la liberación latinoamericana.[16] Según Gustavo Gutiérrez, en las diferentes confesiones cristianas, surgieron en diferentes lugares, reflexiones que a partir de sus respectivas tradiciones asumieron la óptica liberadora inspirada en el mensaje del Reino de Dios, por el impulso que provocan las realidades de opresión, frente a las cuales la conciencia cristiana propone la radicalidad del Evangelio.[33]

La teología de la liberación tiene diversas ramas que focalizan de manera diferente aspectos como las praxis revolucionarias, la lucha de clases, la noción de "pueblo" que dio lugar a la rama conocida como Teología del pueblo, las experiencias democráticas latinoamericanas, el feminismo y las cuestiones de género que dio lugar a la teología feminista, el racismo, etc.[34]

Corriente revolucionaria[editar]

Camilo Torres Restrepo, miembro del movimiento guerrillero ELN, muerto en 1966

Otras de las ideas bases para el inicio de la teología de la liberación surgen a partir de la vida y teología del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo (1929-1966), quien fue miembro del movimiento guerrillero Ejército de Liberación Nacional de Colombia, muerto como resultado de su primer combate contra el Ejército regular. El ejemplo de Camilo Torres Restrepo fue tomado por otros sacerdotes y católicos del común, que posteriormente tratarían de continuar su obra no solo en Colombia, sino en toda América. El sacerdote asturiano Gaspar García Laviana, influenciado por las ideas de la teología de la liberación tomó las armas en la Nicaragua de Somoza, así como también el sacerdote aragonés Manuel Pérez Martínez quien llegaría a ser el comandante del Ejército de Liberación de Colombia.

Medellín[editar]

La teología de la liberación adquirió su estatuto eclesial en los documentos de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Medellín, en 1968, especialmente los de Justicia y Paz y según Edward Schillebeeckx, es el espíritu de Medellín plasmado en teología.[22]

Ramas y vertientes[editar]

Monseñor Romero, arzobispo de El Salvador asesinado en 1980. Cercano a la Teología de la liberación sostuvo que «la misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación.

Gustavo Gutiérrez[editar]

Su representante más destacado es el sacerdote Gustavo Gutiérrez Merino (peruano),[17] quien en el II Encuentro de Sacerdotes y Laicos realizado en Chimbote, Perú, entre el 21 y el 25 de julio de 1968 divulgó el concepto en su conferencia Hacia una Teología de la Liberación y escribió el libro Teología de liberación - Perspectivas (1971).[35]

Rubem Alves y la rama protestante[editar]

Entre los teólogos protestantes debe mencionarse al presbteriano brasileño Rubem Alves, quien en 1968 presentó su tesis de doctorado en la Universidad de Princeton, originalmente titulada "Towards a theology of human liberation" (Hacia una Teología de la Liberación Humana),[36] [37] publicada posteriormente como Una teología de la esperanza humana.[37] Alves fue alumno, en Princeton y antes en Campinas, de Richard Shaull, quien desde 1962 se dedicó a exponer y escribir sobre la "teología de la revolución".[38]

Teología del pueblo[editar]

El Papa Francisco ha sido muy influido por la escuela argentina de la Teoría de la liberación conocida como Teología del pueblo.

La Teología del pueblo es una rama de la teológica de la liberación nacida en la Argentina en 1969, que ha influido fuertemente en el pensamiento del Papa Francisco.[39]

La Teología del pueblo toma la crucial "opción preferencial por los pobres" de la Teología de la liberación, pero no pone en el centro la categoría de la "lucha de clases", sino la noción de "pueblo" y las particularidades que toman las luchas populares y la cultura en América Latina. La Teología del pueblo sostiene que a partir de la globalización y la profundización de los procesos de exclusión, la "opción preferencial por los pobres" debe expresarse como "opción preferencial por los excluidos".[40]

Entre los principales exponentes se encuentran el teólogo jesuita Juan Carlos Scannone, Lucio Gera, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, el padre Mugica, Jerónimo Podestá, Clelia Luro, Arturo Paoli, Francisco Huidobro, Enrique Angelelli, Jaime de Nevares, entre otros.

Otros exponentes[editar]

Otros exponentes destacados de esta corriente han sido los teólogos Leonardo Boff (brasileño),[41] [42] Jon Sobrino (español),[43] Juan Luis Segundo (uruguayo),[44] [45] Pablo Richard (chileno),.[46] Elsa Támez (mexicana),[47] [48] José Porfirio Miranda (mexicano),[49] y Hugo Assmann (brasileño).[50] [22] Otro sector, estuvo representado por los sacerdotes revolucionarios Camilo Torres Restrepo (colombiano), Manuel Pérez Martínez (español), y Gaspar García Laviana, (español).

Postura del Vaticano ante la teología de la liberación[editar]

La postura adoptada por el Vaticano ante la Teología de la liberación muestra diferencias entre la que adoptó el Papa Juan Pablo II en las décadas de 1980, 1990 y 2000, y la más reciente adoptada por el Papa Francisco.

Postura bajo el papado de Juan Pablo II[editar]

En la década de 1980, el Papa Juan Pablo II solicitó de la Congregación para la Doctrina de la Fe dos estudios sobre la Teología de la Liberación, Libertatis Nuntius de 1984 y Libertatis Conscientia de 1986. En ellos se argumentaba básicamente que, a pesar del compromiso radical de la Iglesia con los pobres, la disposición de la teología de la liberación a aceptar postulados de origen marxista o de otras ideologías políticas no era compatible con la doctrina, especialmente en lo referente a que la redención sólo era posible alcanzarse con un compromiso político.

En ese momento el Prefecto de la Congregación era el entonces Cardenal Ratzinger (posterior Papa Benedicto XVI), crítico de la teología de la liberación, señaló en dichos documentos lo que consideraba "errores de algunas formas de la teología de la liberación", que según conclusiones de la Congregación bajo su dirección son:

  1. Desde un punto de vista teológico, el análisis marxista no es una herramienta científica para el teólogo que debe, previo a la utilización de cualquier método de investigación de la realidad, llevar a cabo un examen crítico de naturaleza epistemológica más que social o económico.
  2. El marxismo es, además, una concepción totalitaria del mundo, irreconciliable con la revelación cristiana, en el todo como en sus partes.
  3. Esta concepción totalitaria impone su lógica y arrastra las "teologías de la liberación" a un concepto de la praxis que hace de toda verdad una verdad partidaria, es decir, relativa a un determinado momento dialéctico.
  4. La violencia de la lucha de clases es también violencia al amor de los unos con los otros y a la unidad de todos en Cristo; es una concepción puramente estructuralista, para legitimar esa violencia.
  5. Decir que Dios se hace historia, e historia profana, es caer en un inmanentismo historicista, que tiende injustificadamente a identificar el Reino de Dios y su devenir con el movimiento de la liberación meramente humana, lo que está en oposición con la fe de la Iglesia.
  6. Esto entraña, además, que las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad reciban un nuevo contenido como "fidelidad a la historia", "confianza en el futuro", y "opción por los pobres" que en realidad les niega su sustancia teológica.
  7. La politización de las afirmaciones de la fe y de los juicios teológicos lleva a la aceptación de que un hombre, en virtud de su pertenencia objetiva al mundo de los ricos, es, ante todo un enemigo de clase que hay que combatir.
  8. Todo eso lleva a un clasismo intolerable dentro de la Iglesia y a una negación de su estructura sacramental y jerárquica, hendiendo al cuerpo místico de Cristo en una vertiente "oficial" y otra "popular", ambas contrapuestas.
  9. La nueva hermenéutica de los teólogos de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de las Escrituras y a una selectividad parcial y mendaz (mentirosa) en la selección de los textos sacros, desconociendo la radical novedad del Nuevo Testamento, que es liberación del pecado, la fuente de todos los males.
  10. También entraña el rechazo de la tradición como fuente de la fe y una distinción inadmisible entre el "Jesús de la Historia" y el "Jesús de la fe", a espaldas del magisterio eclesiástico».[51]

Los procesos y sanciones contra destacados teólogos de la liberación como Leonardo Boff, a partir de 1985 o Jon Sobrino en 2007, son un ejemplo de la oposición que mantuvo el Vaticano a la Teología de la Liberación.

Postura bajo el papado de Francisco[editar]

En 2004 el cardenal Gerhard Ludwig Müller y Gustavo Gutiérrez publicaron en Alemania el libro Pobre y para los pobres, que pasó relativamente desaparcibido. Sin embargo el acto tendrá importancia a partir del hecho de que Müller fue designado en 2012 como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.[20] [52]

La postura del Vaticano ante la teología de la liberación ha cambiado visiblemente desde la elección del Papa Francisco en 2013, él mismo formado en la Argentina en la teología de la liberación, en su vertiente de teología del pueblo.[53]

A poco de asumir Francisco, Müller -ya como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- y Gutiérrez, volvieron a publicar su libro Pobre y para los pobres en italiano, ahora causando una considerable atención.[52]

Poco después de asumir, el Papa Francisco recibió el 11 de septiembre de 2013 al padre Gustavo Gutiérrez en un gesto considerado por los observadores como "un paso hacia la rehabilitación total de la Teología de la Liberación".[52]

Representantes[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. Vidal, José Manuel (11 de febrero de 2015). Entrevista a Juan Carlos Scannone. España: Religión Digital. 
  2. a b Casaldáliga, Pedro (1982) "Los rasgos del hombre nuevo"; Espiritualidad y Liberación en América Latina: 177-180. San José de Costa Rica: D.E.I.
  3. Richard, Pablo (1983) "la raison de nôtre espérance"; Spiritus 90: 48.
  4. Gutiérrez, Gustavo (1982) La fuerza histórica de los pobres: 127. Salamanca: Sígueme.
  5. Tamayo, Juan José (2013) Gustavo Gutiérrez: «El teólogo del Dios liberador»; Redes Cristianas, 19 de septiembre de 2013.
  6. Casadont, Steven Gustavo Gutiérrez: Teología de la Liberación-Perspectivas.
  7. Puebla, 1142.
  8. II CELAM. 1968. Documentos finales II: I, 1. Medellín
  9. Puebla, 1269.
  10. Puebla, 1258.
  11. Puebla, 1259.
  12. véase también "Global capitalism, liberation theology, and the social sciences: An analysis of the contradictions of modernity at the turn of the millennium" Editors: Müller, Andreas, Tausch, Arno; Zulehner, Paul Michael and Wickens, Henry. Nova Science Publishers (Commack, N.Y.), 1999,(ISBN 1-56072-679-2). Este libro es dedicado a la memoria de los Jesuitas de El Salvador, y tiene los siguientes capitulos importantes para el analisis de la teología de liberación: Ch. 2 Judaism, Christianity and Islam: An Introductory Approach to their Real or Supposed Specificities by a Non-Theologian (Samir Amin) 29; Ch. 3 Economics and Theology, Reflections on the Market, Globalization and the Kingdom of God (Jung Mo Sung) 47; Ch. 4 Saint Francis and Capitalist Modernity. A View from the South (Alberto da Silva Moreira) 61; Ch. 5 Feminism in the Country of Liberation Theology: Peru (Krystyna Tausch) 79; Ch. 6 Ethical, Biblical and Theological Aspects of Foreign Debt (Andreas Müller) 91; Ch. 7 Raul Prebisch's Contribution to a Humane World (Steffen Flechsig) 103; Ch. 9 Development in the Light of Recent Debates about Development Theory (S. Mansoob Murshed) 153; Ch. 11 Towards a Theology of the Democratization of Europe (Severin Renoldner) 187; Ch. 12 The Race to the Bottom (Robert J. Ross) 199 ; and Ch. 13 New Departures. On the Social Positioning of the Christian Churches Before and After Communism in Central and Eastern Europe (Paul M. Zulehner) 215
  13. Puebla, 1134.
  14. Puebla, 1154.
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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]

Ciencias sociales y T.d.L.[editar]